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Full text of "Diccionario de medicina peruana"

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%  2jO  4-  4 


MACAGUA. —  Culebra  venenosa 
de  la  Provincia  de  Guayana  o  Nue¬ 
va  Andalucía.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América.  Tomo  V, 
Madrid,  1789). 

MACAN,  Agua  mineral  de. —  (De¬ 
partamento  de  Junín)  (Hidrl.).  En¬ 
cuéntrase  en  la  Hacienda  “HuaHuas- 
car”,  como  el  agua  mineral  de  Pa- 
riamachay  (véase)  a  pequeña  dis¬ 
tancia  de  este  último  manantial.  A- 
nálisis  químico:  Bicarbonato  de  cal 
0.6045;  Bicarbonato  de  magnesia 
grs.  0.0510;  Bicarbonato  de  fie¬ 
rro  grs.  0.0200;  Sulfato  de  cal  grs. 
0.3196;  Sulfato  de  magnesia  grs. 
0.3999;  Sulfato  de  soda  grs.  1.0784; 
Cloruro  de  sodio  grs.  0.6766;  Mate¬ 
ria  Orgánica  grs.  0.3530.  Usos  tera¬ 
péuticos:  Acción  ligeramente  pur¬ 
gante  y  propiedad  técnicas. 

MACANA. —  Arma  que  usan  los 
Indios,  especialmente  los  Caribes; 
es  un  trozo  de  madera  muy  pesada 
que  tiene  dos  pies  y  medio  de  lar¬ 
go,  plano  y  del  espesor  de  dos  pul¬ 
gadas,  a  excepción  de  la  empuñadu¬ 
ra  que  tiene  menos;  como  conser¬ 
van  los  filos  o  esquinas  es  tan  terri¬ 
ble  un  golpe  de  macana  que  destro¬ 


za  un  brazo,  o  parte  de  la  cabeza; 
la  manejan  con  mucho  arte,  y  de 
ella  tomó  el  nombre  una  madera  de 
que  regularmente  la  hacen,  tan  fuer¬ 
te  y  pesada  como  el  hierro.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico 
de  las  Indias  Occidentales  o  Améri¬ 
ca,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

MaeDRUGALL,  SARAH. —  Datos 
Profesionales. —  Edad:  36  años. — Lu¬ 
gar  de  Nacimiento:  Cien  Ugahart, 
Pracaness  Shiae.  Escocia. —  Diplo¬ 
mas. —  I. —  Primeros  Auxilios:  St. 
Andrews:  St  Andrews  Ambulancs 
Association.  Edimburgo  II. —  Enfer¬ 
medades  Infecciosas:  Edinburgh  Ci¬ 
ty  Zever  Hospital.  III. —  Enferme¬ 
dades  Generales:  Leith  General  Hos¬ 
pital.  IV. —  Obstetricia:  Simpson 
Memorial  Royal  Maternity  Hospital 
Edimburgh,  Central  Midwives  Board 
Scotland. —  Institutos  de  Servicio: 
Nov.  1906,  -  Febrero  de  1909  “Edin¬ 
burgh  City  Zever  Hospital”  Alum- 
na.  Mar.  1909  -  Febrero  de  1910  “E- 
dinburgh  City  Zever  Hospital”  En¬ 
fermera,  y  Asistente  Superintenden¬ 
te  de  Noche.  May.  1910  -  May.  1913 
“Leith  General  Hospital”  Alumno. 
May.  1913  -  Febrero  1917  “Leith  Ge¬ 
neral  Hospital”  Enfermera  Jefe. 
May.  1917  -  Nov.  1914  “Enfermera 


(3 


de  Distrito  “Queen  Victoria  Jubilier 
Nurses  Association”.  Nov.  1917  - 
Mar.  1918  “Alumna  en  el  Simpson 
Memorial  Royal  Maternity,  Hospi¬ 
tal  Edinburgh”.  Abr.  1918  -  Nov. 
1918  “Asistente  Superintendente  de 
Enfermeras  en  el  “Leith  General 
Hospital”.  Mar.  1919  “Asilo  Colo¬ 
nia”. 

MACEDO,  JOSE  MARIA.—  Mé¬ 
dico. —  Obtuvo  el  título  profesional 
en  el  año  de  1862  y  es  de  fecha  5 
de  junio  de  dicho  año  su  inscrip¬ 
ción  en  la  matrícula  universitaria 
como  doctor  en  Medicina.  El  mismo 
año  de  su  recepción  de  médico  fué 
nombrado  Catedrático  auxiliar  de 
Patología  General.  En  calidad  de 
de  Catedrático  adjunto  dictó,  el  a- 
ño  de  1867  el  curso  de  Patología  Ge¬ 
neral  y  el  año  de  1868  los  cursos,  en 
diversidad  de  ocasiones  de  Medici¬ 
na  Legal  y  de  Patología  Quirúrgica. 
Bibliografía:  1)  Tumor  fibroso  de  la 
región  toráxica  lateral  derecha  en 
“Gaceta  Médica”  de  Lima,  1861.  2) 
Osteotoma  de  la  región  dorsal  del 
dedo  gordo  del  pie  en  “Gaceta  Mé¬ 
dica,  1875.  3)  Hipertrofia  del  cora¬ 
zón  izquierdo,  en  “Gaceta  Médica”, 
1876.  4)  Informe  del  Cirujano  de  la 
Escuela  de  Cabos  sobre  el  estado  sa¬ 
nitario  y  el  servicio  médico  de  ese 
establecimiento,  en  “Gaceta  Médi¬ 
ca”,  1876.  5)  La  epidemia  reinante, 
en  “Gaceta  Médica”,  de  1877.  Se  tra¬ 
taba  de  la  epidemia  que  fué  bautiza¬ 
da  con  el  nombre  de  la  Argolla,  que, 
a  juicio  del  doctor  Macedo,  en  una 
mitad  o  en  un  tercio  de  los  casos 
correspondió  a  una  forma  atenuada 
de  tifus  icteroides  y  en  los  demás 
a  una  asociación  de  fiebres  remiten¬ 
tes  e  intermitentes.  6)  Una  obser¬ 
vación  necesaria,  en  “Gaceta  Médi¬ 
ca”,  1878.  La  observación  era  he¬ 
cha  a  una  “Memoria”  presentada  por 
el  Dr.  Santiago  Távara  sobre  la 


constitución  epidémica  del  Callao  el 
año  de  1877.  7)  La  fiebre  pernicio¬ 
sa  sincopal,  en  “Gaceta  Médica”, 
1879.  8)  La  epidemia  de  sarampión 
y  las  enfermedades  reinantes  en  el 
mes  último,  en  “Gaceta  Médica”, 
1879. 

MACEDO,  JOSE  MARIANO  — 

Médico. —  Nació  en  el  Cuzco  el  día 
13  de  abril  del  año  1822,  del  matri¬ 
monio  de  don  Rufino  Macedo  y  do¬ 
ña  Sebastiana  Cazorla.  Terminados 
sus  estudios  de  preparación  profe¬ 
sional  en  su  ciudad  natal,  se  tras¬ 
ladó  a  Lima  y  se  matriculó  en  el 
Colegio  de  la  Independencia  en  27 
de  agosto  de  1845.  Alumno  distin¬ 
guido  del  Colegio,  terminó  sus  es¬ 
tudios  el  año  de  1851  y  el  8  de  fe¬ 
brero  de  ese  año  rindió  sus  prue¬ 
bas  de  recepción  de  médico  ante  la 
Junta  Directiva  de  la  Facultad  de 
Medicina  que  entonces  reemplaza¬ 
ba  al  Tribunal  del  Protomedicato 
del  Estado.  Dotado  de  excepciona¬ 
les  condiciones  de  talento  y  carác¬ 
ter,  el  doctor  Macedo  no  tardó  en 
imponerse  a  la  consideración  de  sus 
compañeros  y  el  año  de  1856,  al 
inaugurarse  la  Facultad  de  Medicina 
de  Lima,  ya  era  una  personalidad 
en  nuestro  pequeño  mundo  cientí¬ 
fico.  Heredia  le  llamó  a  su  lado  y 
el  doctor  Macedo  fué  el  primer  Ca¬ 
tedrático  de  Patología  General  en 
nuestra  Facultad.  Hizo  gratuito  el 
primer  año  de  su  enseñanza,  dedi¬ 
cando  a  los  Laboratorios  de  la  Fa¬ 
cultad  sus  emolumentos  de  Catedrᬠ
tico.  El  año  de  1861  renunció  a  la 
docencia  por  motivos  de  salud,  sien¬ 
do  reemplazado  por  el  Catedrático 
adjunto  D.  Joaquín  Andueza  y  des¬ 
pués  por  el  Dr.  Lino  Alarco.  Pero 
repuesto  de  su  enfermedad  conti¬ 
nuó  dedicado  al  ejercicio  profesio¬ 
nal  y  al  estudio  de  la  medicina,  que 
sólo  abandonaba  para  cultivar  la  An- 


4) 


tropología  y  Arqueología,  que  fue¬ 
ron  muy  de  su  agrado.  El  año  de 
1888,  reunido  en  Lima  el  primer 
Congreso  Sanitario  Sudamericano, 
cupo  al  doctor  Macedo  una  brillante 
actuación:  en  el  valiosísimo  contin¬ 
gente  de  su  preparación  vasta,  de 
su  erudición  y  el  de  su  serena  y  cla¬ 
ra  contemplación  de  la  realidad  sa¬ 
nitaria.  Médico  observador,  enamo¬ 
rado  de  su  profesión,  desconfiando 
de  su  memoria  o  procurando  archi¬ 
var  sistemáticamente  sus  observacio¬ 
nes  médicas,  llevaba  el  doctor  Mace- 
do,  en  unas  libretas  manuales,  a- 
punte  prolijo  de  los  enfermos  que  a- 
sistía  diariamente  en  Lima.  Hemos 
tenido  oportunidad  de  ver  estas  li¬ 
bretas  en  poder  del  nieto  del  gran 
médico  y  bondadoso  amigo,  doctor 
Carlos  Morales  Macedo  y  hemos  po¬ 
dido  constatar  así  que  el  doctor  Ma¬ 
cedo  era  un  enamorado  de  su  carre¬ 
ra  médica,  un  observador  profundo 
y  minucioso  y  provisto  de  un  baga¬ 
je  científico  excepcional.  Dedicado, 
como  dejamos  dicho,  a  la  Antropo¬ 
logía  y  a  la  Arqueología,  había  con¬ 
seguido  reunir  valiosas  colecciones 
etnográficas  peruanas:  ellas  eran  de 
tal  valer  que,  fotografiadas  abusiva¬ 
mente  por  Charles  Wienner,  le  pro¬ 
porcionaron  material  para  su  libro 
del  título  “Le  Perou  et  la  Bolivie”  y 
llevan  el  nombre  del  doctor  Macedo 
las  ricas  colecciones  de  cerámica  pe¬ 
ruana  que  se  exhiben  en  Europa,  en 
los  principales  museos  de  Alemania. 
El  doctor  Macedo  falleció  en  Lima 
en  agosto  de  1894.  Había  sido  miem¬ 
bro  de  la  Sociedad  de  Medicina  de 
Lima  y  de  la  Academia  Libre  de 
Medicina,  de  la  cual  fué  presiden¬ 
te  en  su  segundo  período  de  labo¬ 
res.  Había  llevado  el  prestigio  de 
su  colaboración  profesional  a  las  pᬠ
ginas  de  la  “Gaceta  Médica”,  del 
“Monitor  Médico”  y  de  la  “Crónica 
Médica”.  Durante  nuestra  guerra 


con  Chile  había  prestado  muy  im¬ 
portantes  servicios  sanitarios  en  el 
Hospital  Dos  de  Mayo  y  en  los  de 
sangre  de  San  Juan  y  Miraflores. — 
Bibliografía:  1)  Fiebre  amarilla  en 
Tacna,  desarrollada  en  los  meses  de 
abril,  mayo  y  junio  de  1855,  en  “Ga¬ 
ceta  Médica”  de  Lima,  1856.  2)  Dis¬ 
curso  sobre  la  fiebre  amarilla,  en  la 
Sociedad  Médica  de  Lima,  en  “Ga¬ 
ceta  Médica”,  1856.  3)  Crónica  de 
Hospitales,  en  “Gaceta  Médica”, 
1856.  4)  Informe  sobre  la  sintomato- 
logía  de  la  fiebre  amarilla,  en  “Ga¬ 
ceta  Médica”,  1857.  5)  Memoria  so¬ 
bre  la  naturaleza  de  la  enfermedad 
que  grazó  epidémicamente  en  el  in¬ 
terior  de  la  República,  en  “Gaceta 
Médica”,  1859.  6)  Sobre  angina  dif¬ 
térica,  com.  a  la  Sociedad  de  Medi¬ 
cina  de  Lima,  en  “Gaceta  Médica”, 

1859.  7)  Carta  al  Dr.  Archibaldo 
Smith  sobre  epidemiología  en  “Gace¬ 
ta  Médica”,  1859.  8)  Boletín  sanita¬ 
rio  del  Ejército  en  “Gaceta  Médica”, 

1860.  9)  Memoria  sobre  el  tratamien¬ 
to  del  sarampión  en  las  diversas  for¬ 
mas  bajo  las  cuales  se  ha  presenta¬ 
do  en  la  actual  epidemia,  com.  a  la 
Sociedad  de  Medicina  de  Lima,  en 
“Gaceta  Médica”,  1863.  10)  Hepati¬ 
tis,  en  “Monitor  Médico”  de  Lima, 
1885.  11)  Perforación  del  ciego,  en 
“Monitor  Médico”,  1886.  12)  Infor¬ 
me  a  la  Academia  Libre  de  Medi¬ 
cina  sobre  profilaxia  del  cólera  a- 
siático,  en  “Monitor  Médico”,  en 
1886  (en  colaboración  con  los  docto¬ 
res  Leonardo  Villar,  Manuel  C.  Ba¬ 
rrios,  Manuel  R.  Artola,  Antonio  Pé¬ 
rez  Roca,  Tomás  Salazar  y  José  Ca¬ 
simiro  Ulloa.  13)  Discurso,  en  la 
inauguración  del  Mausoleo  a  Da¬ 
niel  A.  Carrión,  en  el  “Monitor  Mé¬ 
dico”,  1887.  14)  Informe  a  la  Socie¬ 
dad  Geográfica  de  Lima  (Colab. 
Juan  M.  Eléspuru  y  Pedro  Manuel 
Rodríguez)  B.  G.  G.  Lima,  1891. 


(5 


MAC  EDO,  LUIS  SALVADOR  — 

Bachiller  en  1902;  su  tesis:  “Oftal¬ 
mía  de  las  nieves”  Médico  (1903). 

MACEDO  PASTOR,  CELSO  — 

Bachiller  en  1915;  su  tesis:  “La  es¬ 
coliosis  esencial  en  las  escuelas  de 
Lima. —  Necesidad  de  las  inspeccio¬ 
nes  médico-escolares”. 

MACHACADO  DE  MEMBRILLO. 

—  (Bromatolog.). 

MACHIAVELLO,  MARIA  ROSA. 

—  Obstetriz  (1905). 

MACHICA. —  “El  principal  cultive 
parece  ser  la  cebada,  la  que  ade¬ 
más  de  usarse  como  pasto,  sirve 
también  de  alimento  a  los  habitan¬ 
tes  de  estos  lugares  que  la  prepa¬ 
ran  de  cierto  modo  y  la  venden  des¬ 
pués  bajo  el  nombre  de  máchica.  La 
preparación  de  la  máchica  es  muy 
sencilla  y  consiste  en  tostar  la  ce¬ 
bada,  molerla  y  pasarla  por  un  ta¬ 
miz;  condimentada  constituye  el 
principal  alimento  de  los  habitantes 
de  esta  provincia  (Jauja)  Raimondi: 
Itinerario  de  viajes,  VII  B.  S.  G. 

MACHO,  N. —  Droguista.  —  La 
droguería  de  Macho,  situada  en  la 
calle  de  Santo  Domingo  era  una  de 
las  tres  únicas  de  Lima  por  los  a- 
ños  de  la  Independencia  (Juan  Ro¬ 
dríguez:  “Del  estado  actual  de  la 
Farmacia”  en  Gaceta  Médica  de  Li¬ 
ma,  1861). 

MACHUCA  FRANCISCO,  VAR¬ 
GAS. —  Ejerció  la  profesión  médica 
en  Lima  durante  la  segunda  mitad 
del  siglo  XVII.  Fué  catedrático  de 
la  Real  Universidad  de  San  Marcos. 
El  Dr.  Machuca,  que  publicó  en 
1693  un  discurso  sobre  el  sarampión, 
escribió  también  sobre  las  propie¬ 
dades  nocivas  del  pepino,  estudio 


que  le  mereció  las  más  crueles  sᬠ
tiras  de  Caviedes.  El  Dr.  Vargas 
Machuca  que  era  clérigo,  pronun¬ 
ció  en  1649  una  oración  panegírica 
“al  glorioso  apóstol  de  San  Bartolo¬ 
mé”  Patrón  del  Hospital  Real  de  Po¬ 
bres  Negros  Horros,  Enfermos  e  im¬ 
pedidos”,  oración  panegírica  que  se 
halla  citada  por  el  señor  Medina 
en  su  “Imprenta  de  Lima”  y  que 
fué  pronunciada  en  la  ceremonia  que 
tuvo  lugar  con  ocasión  del  estreno 
de  las  salas,  claustros  y  oficinas 
destruidos  por  el  temblor  del  87  y 
en  cuya  reedificación  había  tomado 
parte  activísima  y  decisiva  el  Sar¬ 
gento  Mayor  D.  Manuel  Fernández 
Dávila,  Mayordomo  del  Hospital. 
Vargas  Machuca  era  en  aquella  épo¬ 
ca  Médico  del  Excelentísimo  Virrey 
de  Liñán  y  Cisneros  (1678-1681) 
médico  del  Hospital  de  San  Barto¬ 
lomé  y  Profesor  de  Método  de  Ga¬ 
leno  en  la  Universidad.  El  Discur¬ 
so  está  impreso  en  Lima  por  Contre- 
ras  y  Alvarado,  en  1694.  El  Dr.  Var¬ 
gas  Machuca  dió  su  aprobación  a  los 
“Desvíos  de  la  naturaleza”  de  Re¬ 
villa  (1695).  Fué  Protomédico  y  pri¬ 
mer  profesor  de  Método  de  Galeno. 
De  Vargas  Machuca  dijo  el  Padre 
Buendía:  “la  aceptación  común  que 
se  ha  merecido  o  como  insigne  mé¬ 
dico,  se  la  ha  granjeado  como  gran 
predicador”. 

MACHUCA,  JOSE.—  Alumno  del 
49  año  de  medicina  en  Bolivia.  Ma¬ 
triculóse  en  Lima,  en  1879. 

MACKEHENIE,  DANIEL  E.—  Mé¬ 
dico  Cirujano.  Hijo  del  señor  don 
Carlos  Mackehenie,  cuyas  bondades 
y  cuya  rectitud  en  la  vida  constitu¬ 
yen  una  agradable  tradición  en  Li¬ 
ma  y  en  el  Callao,  poblaciones  am¬ 
bas  que  fueron  testigo  de  las  excel- 
citudes  espirituales  de  tal  hombre 
ejemplar,  don  Daniel  Mackehenie 


6) 


obtuvo  el  grado  de  Bachiller  en  Me¬ 
dicina  el  año  de  1901,  sustentando  u- 
na  tesis  titulada:  “Algunas  conside¬ 
raciones  sobre  etiología  del  paludis¬ 
mo”  y  obtuvo  el  título  profesional  el 
año  de  1902.  Trasladado  al  asiento 
mineral  de  Yauli,  ha  ejercido  allí  la 
profesión  mdica  durante  algunos  a- 
ños.  De  una  modestia  proverbial  Da¬ 
niel  Mackehenie,  que'  es  toda  una 
competencia  en  el  ramo  de  la  Ana¬ 
tomía  Patológica,  que  cultiva  con  a- 
fecto  y  con  provecho,  desempeña  el 
cargo  de  Médico  Jefe  del  Consultorio 
de  Medicina  en  el  Hospital  de  Santa 
Ana  (1921).  Bibliografía:  Estudio  ex¬ 
perimental  de  la  enfermedad  de  Ca- 
rrión,  G.  M.  913.  (En  colaboración 
con  los  doctores  Julián  Arce  y  Ra¬ 
món  Ribeyro). 

MAC  LEAN  Y  PORTOCARRERO 
GUILLERMO.—  Médico  (1866)  E- 
jercía  en  Tacna  en  1894.  Catedráti- 
co  auxiliar  en  19  de  abril  de  1867 
por  Decreto  Supremo. 

MACO-MACO.—  “El  gualluci  o 
maco-maco,  es  un  árbol  cuya  hoja 
se  dice  ser  semejante  a  la  de  la  yer¬ 
ba  del  Paraguay,  por  tener  casi  el 
propio  olor;  la  corteza  de  este  sirve 
para  curtir  cueros;  cría  una  resina 
que  quemada  es  muy  fragante  y  la 
usan  comunmente  para  curar  llagas” 
(Lecuanda:  “Descripción  de  Lamba- 
veque  en  Mercurio  Peruano,  tomo 
II  de  la  edición  de  la  Biblioteca  Pe¬ 
ruana,  Lima  1861). 

MACURQUE  —  “Es  una  incomo¬ 
didad  corporal  que  se  siente  al  día 
siguiente  de  haber  entrado  por  la 
primera  vez  a  una  mina  profunda  y 
de  muchas  labores.  Ella  es  una  gran 
comprensión  en  los  músculos  crura¬ 
les  por  la  alternada  dilatación  y  con¬ 
tracción  que  sufrieron  al  bajar  y  su¬ 
bir  los  escalones”.  Dura  cuatro  o  más 


días;  pero  si  se  baja  al  día  siguiente 
cesa.  (Diccionario  de  algunas  voces 
técnicas  de  Mineralogía  y  Metalúr¬ 
gica.  M.  P.  Fuentes  V).  En  otras  par¬ 
tes  se  dice  Macolca. 

MACHETE.—  Cuchillo  de  monte  o 
sable  corto  de  media  vara  de  lar¬ 
go,  cuatro  dedos  de  ancho  y  casi 
medio  de  espesor  por  el  lomo,  que 
usan  los  negros  para  cortar  ramas, 
abrir  caminos  y  otros  muchos  usos. 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

MACllI-MACIIL—  (Bot.)  “La  yer¬ 
ba  llamada  Machi  Machi,  que  en 
castellano  significa  Manopla,  la  u- 
san  mucho  para  el  síncope  o  pasión 
de  ánimo:  la  toman  en  forma  de  té, 
agregándole  oro  y  plata  en  hoja,  co¬ 
ral  y  perlas,  pero  sin  estos  últimos 
adherentes  se  han  visto  maravillo¬ 
sos  efectos  por  su  virtud  sola”  (Le¬ 
cuanda:  “Descripción  de  Lambaye- 
que”,  en  Mercurio  Peruano,  tomo  II 
de  la  edición  de  la  Biblioteca  Perua¬ 
na,  Lima  1861). 

MACHIS,  (F.  1).—  Véase:  Thav- 
mun. 

MACHORA. —  (F.  1.)  Nombre  vul¬ 
gar  con  el  cual  viene  conocida  la 
hembra  estéril.  Usase  generalmente 
tratándose  de  las  especies  anima¬ 
les;  pero  no  es  raro  oirla  aplicada 
a  la  especie  humana. 

MACNO. —  Nombre  que  dan  en  el 
Perú  a  la  Cochinilla.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V.  Madrid,  1789). 

MACUQUINA  (PLATA):  La  mo¬ 
neda  menuda  de  reales  de  plata  y 
medios  reales,  o  reales  de  vellón 


que  no  son  de  cordoncillo,  se  admi¬ 
te  con  pérdidas  en  el  comercio  por 
la  facilidad  que  hay  de  cortarla.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

MADALENGOITIA,  JOSE  SAN¬ 
TOS.  —  Bachiller  en  1909,  su  te¬ 
sis:  “Contribución  al  estudio  y  tra¬ 
tamiento  de  la  albuminuria  gravi- 
dica”.  Médico  Cirujano  en  1910. 

MADALENGOITIA,  JULIO  —  Mé¬ 
dico  Cirujano.  Bachiller  en  1913  sus¬ 
tentando  una  tesis:  relativa  a  “La 
contra  abertura  sistemática  en  las 
mastitis  supuradas”. 

MADI. —  (Madia  Gen.  Nov.  Mol.): 
Planta  del  Reyno  de  Chile,  de  cuya 
semilla  sacan  un  aceite  bueno  para 
la  comida:  la  hay  en  dos  especies; 
esto  es,  el  Madi  propio  que  se  culti¬ 
va,  y  el  Madi  silvestre,  madivilcum  o 
Melosa:  el  primero  tiene  los  tallos 
peludos,  ramosos  y  de  cinco  pies  de 
alto:  echa  las  hojas  lanudas  de  tres 
en  tres,  de  cuatro  pulgadas  de  lar¬ 
go  y  seis  líneas  de  ancho,  las  flores 
listadas  de  amarillo,  y  su  semilla  es¬ 
tá  encerrada  en  un  capullo  casi  es¬ 
férico  de  ocho  a  diez  líneas  de  diᬠ
metro:  estas  semillas  son  convexas, 
por  un  lado,  tendrán  cuatro  o  cinco 
líneas  de  largo,  y  están  cubiertas 
de  una  película  sutil  y  parduzca;  los 
labradores  sacan  de  ellas  por  ex¬ 
presión  o  decocción  un  aceite  dulce, 
de  buen  sabor,  claro  y  del  mismo 
color  que  el  de  aceitunas,  y  el  P. 
Fevillee  lo  prefiere  a  todos:  el  Ma¬ 
di  silvestre  no  se  distingue  del  cul¬ 
tivado  nada  más  que  en  las  hojas 
que  abrazan  el  tronco,  y  son  tan  su¬ 
mamente  viscosas,  que  parecen  en¬ 
meladas.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  o  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 


MADRESELVA.— (Bot.)  La  “Lo¬ 
nicera  Caprifolium”  de  las  Caprifo¬ 
liáceas  o  Madreselvas  se  cultiva  co¬ 
mo  planta  de  adorno  por  sus  flo¬ 
res  que  son  muy  olorosas;  en  medi¬ 
cina  se  emplean  las  bayas  que  son  de 
color  rojo,  como  diurético,  y  las  flo¬ 
res  como  sudorífico  (  Colunga:  “Bo¬ 
tánica”,  tomo  II). 

MADUEÑO,  AGUSTIN.—  Médico 
Cirujano.  Bachiller  en  1912;  su  te¬ 
sis  “Una  epidemia  de  verruga  en 
Matucana”. 

MADUEÑO,  GODOFREDO. —  Ba¬ 
chiller  en  1915;  su  tesis:  “Algunas 
consideraciones  sobre  Dactiloscopia 
y  sus  establecimientos  en  el  Perú”. 

MAESTRO  MATIAS.—  La  biblio¬ 
grafía  amplia  del  señor  Maestro  es¬ 
tá  en  el  Diccionario  de  Mendiburu. 
El  4  de  febrero  de  1808  fué  nombra¬ 
do  por  el  Virrey  Abascal  Director 
de  la  fábrica  del  Real  Colegio  de 
Medicina  y  Cirugía  de  San  Fernando 
ampliado  en  oficio  del  tenor  siguien¬ 
te:  “Habiendo  en  decreto  de  4  de  fe¬ 
brero  del  presente  año  nombrado  a 
V.  por  director  de  la  fábrica  del  Co¬ 
legio  de  Medicina,  debe  entenderse 
que  esta  nominación  no  sólo  es  con 
respecto  a  formar  los  Planes  de  a- 
rreglo  a  los  cuales  debe  verificarse 
la  obra;  sino  también  para  que  por 
su  mano  corran  los  gastos  que  de¬ 
ben  hacerse  en  ella;  y  que  igualmen¬ 
te  puedan  comprar  los  sitios  en  que 
haya  de  edificarse  el  enunciado  Co¬ 
legio,  firmando  las  escrituras  que 
hubieran  de  hacerse  con  este  respec¬ 
to,  pues  lo  autorizó  para  ello  dándo¬ 
le  la  comisión  necesaria.  Dios  gue. 
A.  V.  M.  ms.  ss.  Lima,  Junio  14  de 
1808.  Juan  Abascal.  Sr.  Licenciado 
D.  Matías  Maestro. 

ALOES. —  (Aloe  Americana)  Gé¬ 
nero  de  la  clase  hexandria  monogy- 


8) 


hia,  cuyos  caracteres  son,  la  corola 
derecha  abierta  en  lo  alto  el  necta¬ 
rio  en  el  fondo  de  ella,  los  filamen¬ 
tos  de  los  estambres  insertos  en  el 
receptáculo,  las  hojas  son  gruesas, 
suculentas  y  por  la  mayor  parte 
transparentes  terminadas  en  punta; 
el  fruto  es  oblongo  y  cilindrico,  y  di¬ 
vidido  en  tres  celdas,  que  contienen 
semillas  planas  semicirculares.  Hay 
ocho  especies  de  Aloes  distinguidos 
con  los  nombres  de  perfoliata,  va- 
riegata,  disticha,  apiralis,  viscosa,  pu- 
mila,  ubaria,  y  retusa,  que  es  la 
planta  más  hermosa.  En  la  Medici¬ 
na  se  distingue  en  Aloes  Succotrino, 
y  Aloes  Hepático:  se  usa  el  jugo  es¬ 
peso  de  las  hojas  de  esta  planta  ex¬ 
primida,  depurado  y  puesto  a  secar 
al  sol  para  que  se  espese:  es  un  es¬ 
timulante  catártico  amargo  que  se 
toma  de  varios  modos  para  limpiar 
las  primeras  vías,  para  atenuar  y  di¬ 
solver  los  jugos  viscosos,  para  pro¬ 
mover  las  evacuaciones  hemorroida¬ 
les,  y  uterinas,  y  para  matar  las  lom¬ 
brices.  Entra  en  la  composición  del 
elíxir  de  propiedad,  en  las  píldoras 
angélicas,  en  el  extracto  catharico 
de  Rudio,  en  las  píldoras  de  Stalh 
de  la  de  París:  en  la  hiera  picra,  en 
los  epithemas  purgantes  y  vermífu¬ 
gos  para  los  niños.  La  tintura  es  es¬ 
píritu  de  vino  dejándola  muchos  días 
en  infusión  hasta  que  el  licor  se  pon¬ 
ga  encarnado,  se  aplica  exteriormen- 
te  como  antiséptico  en  las  heridas  y 
úlceras.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Occi¬ 
dentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid,  1789). 

MAGHILLA,  GENARO  —  Farma¬ 
céutico  (16  de  setiembre  de  1858). 

MAGIA. —  Véase:  “Adivinacio¬ 
nes”. 

MAGIL,  SANTIAGO.—  Bachiller 
en  1906;  “El  empleo  de  la  teocina  en 


los  edemas  del  mal  de  Bright  y  de 
los  cardiacos  y  cirroticos”.  Médico 
Cirujano  en  1906.  Ha  ejercido  en 
Huacho. 

MAGNETISMO  — 

MAGNI,  DE  BOLOGNA.  —  Este 
celebrado  profesor  bolognés  vino  al 
Perú.  Ejerció  en  Lima  la  especiali¬ 
dad  médica  que  ya  ejercía  en  su  ciu¬ 
dad  natal  y  de  que  nos  queda  buena 
prueba  en  sus  “Lezioni  teoriche  di 
Oftalmología  publicadas  en  Bologna 
el  año  de  1867.  Carlos  Augusto  Sa- 
laverry  dedicó  al  Profesor  Magni  el 
siguiente  soneto,  que  sintetiza  agra¬ 
dablemente  el  género  de  labor  lle¬ 
vada  a  cabo  por  Magni  en  el  Perú: 
“Al  célebre  oculista  Magni  —  Tu 
ciencia,  como  el  alba,  es  precursora. 
De  la  luz  que  del  cielo  se  destaca.  — 
Del  triste  ser  el  infortunio  aplaca.  — 
Que  en  honda  cárcel  de  tinieblas 
mora.  —  Cual  la  mano  de  Cristo,  re¬ 
dentora  —  Que  el  alba  obscura  de 
los  limbos  saca.  —  Rasgándo  el  velo 
a  la  pupila  opaca  —  Le  da  la  luz 
que  el  Universo  adora  —  A  tal  pro¬ 
digio  del  ingenio  humano  —  Mi  fren¬ 
te  respetuosa  se  doblega  —  Para 
ensalzar  su  gloria  merecida:  —  Y 
de  hinojos  besara  aquellas  manos. 
Si  volviese  también  a  mi  alma  cie¬ 
ga  —  El  sol  de  la  niñez:  la  fé  perdi¬ 
da. 

MAGUEY. —  (Agave  American) 
Planta  común  en  toda  la  América; 
pero  la  más  útil  y  la  más  estimada 
de  los  Indios,  porque  de  ella  sacan 
agua,  vino,  vinagre,  aceite,  bálsa¬ 
mo,  miel,  vigas  para  sus  casas,  tejas, 
hilo  para  coser  y  hacer  tejidos,  agu¬ 
jas,  y  tallos  para  comer;  es  del  mis¬ 
mo  género  que  las  pitas;  las  pencas 
a  medio  asar  dan  una  porción  de  zu¬ 
mo  algo  dulce,  que  puesto  al  fuego 
hasta  que  se  haga  jarabe  es  remedio 


(9 


eficacísimo  para  mundificar  las  lla¬ 
gas  envejecidas,  y  tomando  media 
dracma  o  una  en  agua  caliente  des¬ 
hace  las  crudezas  del  estómago,  y  ex¬ 
pele  las  materias  si  hay  postema  o 
sangre  extravenada:  esta  planta  cre¬ 
ce  en  cualquier  parte  y  así  abunda 
tanto,  y  su  principal  utilidad,  ade¬ 
más  de  las  referidas,  es  en  Nueva 
España  por  la  Bebida  llamada  Pul¬ 
que  que  hacen  de  ella,  de  que  dare¬ 
mos  razón  en  esta  voz.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid,  1789).  “Del  maguey  hó¬ 
cese  miel,  vinagre,  chicha;  de  la  va¬ 
ra  y  las  hojas  se  hace  yesca  y  de  e- 
llas  beneficiadas  como  el  cáñamo 
se  hacen  sogas  fuertes  y  de  lo  más 
útil  un  hilo  muy  delgado  que  llaman 
pita,  de  color  amalcigado  y  tortísi¬ 
mo  ..  .  y  vino,  hilos,  etc.  (Acosta). 
El  “AGAVE  Americano”  fué  reco¬ 
mendado  contra  la  rabia  por  un  caso 
de  curación  ocurrida  en  Ayacucho 
(1889).  El  Maguey  fué  conocido  más 
generalmente  en  Europa  con  el  nom¬ 
bre  de  aloe  americano.  En  España 
fué  conocido  también  con  el  nombre 
de  Cardón  y  no  sabemos  que  a  es¬ 
tos  cardones  o  a  estos  magueyes  es 
que  se  refiere  el  Padre  Calancha 
cuando  habla  de  unos  cardones  me¬ 
dicinales.  Se  creyó  en  Europa  que 
sólo  se  hallaba  en  México;  pero  son 
muchos  los  historiadores  que  dan 
cuenta  de  su  existencia  en  el  Perú 
y  en  abundancia.  El  jugo  de  las  ho¬ 
jas  asado  sobre  las  brasas  fué  reco¬ 
mendado  en  la  curación  de  las  úl¬ 
ceras  y  de  las  heridas.  El  jugo  de 
los  retoños,  mezclado  al  jugo  de  a- 
jenjo  fué  recomendado  como  medici¬ 
na  eficaz  de  las  picaduras  de  víbo¬ 
ras.  El  zumo  de  las  hojas  hervido 
en  agua  y  tomado  por  la  nariz  y  por 
la  boca  fué  recomendado  en  la  cu¬ 
ración  del  mal  francés,  en  cuya  cura¬ 
ción  se  recomendaba  no  exceder  la 


administración  del  maguey  por  más 
de  tres  días,  siendo  considerado  el 
perfume  como  muy  debilitante. 
(Bot.)  El  jugo  de  esta  planta  está 
probado  que  es  un  poderoso  antído¬ 
to  de  la  rabia.  El  que  escribe  este 
informe  ha  obtenido  tres  curaciones 
de  personas  mordidas  por  perros  ra¬ 
biosos:  un  caso  de  una  mujer  acome¬ 
tida  por  la  rabia  y  otros  dos  casos 
de  personas  que,  después  de  mor¬ 
didas,  fueron  tratadas  por  el  jugo 
del  maguey,  sin  haberse  notado  en 
más  de  un  año  síntoma  alguno  de 
esa  terrible  enfermedad.  S.  Torres 
Vicuña:  Informe  del  Gobernador  de 
Acobamba  respecto  a  este  distrito, 
en  Boletín  de  la  Sociedad  G  ográfi¬ 
ca  de  Lima,  1891). 

MAICíIILL. —  (Bot).  “La  thebatea 
nerifolia”  o  “Cervera  Peruviana”, 
de  la  familia  de  las  APOCINACEAS, 
es  una  planta  indígena  de  la  Amé¬ 
rica,  tropical,  conocida  en  Lima  con 
el  nombre  de  Siática  y  en  norte  del 
Perú  con  el  de  Maichill.  El  fruto 
de  esta  planta  contiene  una  nuez 
triangular  como  cuatro  celdillas  con 
una  semilla  cada  una:  estas  semillas 
son  venenosas  y  se  emplean  en  al¬ 
gunos  lugares  del  Perú  para  enve¬ 
nenar  a  los  perros  (COLUNGA): 
(Bot.)  Lima,  tomo  II).  En  la  medi¬ 
cina  popular  de  Lima  y  de  algunas 
otras  localidades  del  Perú,  las  flo¬ 
res  de  la  Siática,  depositadas  por  al¬ 
gún  tiempo  al  alcohol,  gozan  de  la 
virtud  de  modificar  las  contractu- 
ras  de  los  miembros;  hócese  la  apli¬ 
cación  en  caliente  y  es  acompañada 
de  un  suave  masaje  de  la  región  o 
articulación  sometida  al  tratamien¬ 
to. 

MAIGRIER  Y  BICHAT. —  Curso 
oficial  de  Anatomía  en  1826,  en  el 
Colegio  de  la  Independencia. 


10) 


MAIRA,  OCTAVIO.—  Director  del 
“Boletín  de  Medicina”  de  Santiago 
de  Chile.  Correspondiente  de  la  “ti¬ 
món  Fernandina”  de  Lima  en  1888. 

MAITEN.  —  (Maitenus  Boaria). 
Arbol  grande  la  clase  dyandria  mon- 
gogynia,  hermosisimo  y  siempre  ver¬ 
de  del  Reyno  de  Chile,  que  nace  es¬ 
pontáneamente  en  todas  partes;  su 
tronco  no  se  eleva  más  de  treinta 
pies;  pero  las  muchas  ramas  que  a- 
rroja  desde  ocho  o  diez  de  su  altura 
forman  una  bellísima  copa;  sus  hojas 
ya  contrapuestas  ya  alternadas  son 
dentelladas  y  punteadas  por  ambos 
extremos,  espesísimas,  de  un  verde 
alegre  y  brillante,  y  de  cerca  de  dos 
pulgadas  de  largo:  lleva  unas  flores 
monopétalas,  companiformes  y  de  co¬ 
lor  purpúreo;  pero  tan  pequeñas  que 
a  muy  poca  distancia  no  se  distin¬ 
guen:  estas  flores  cubren  todas  las 
ramas  nuevas,  y  ceden  su  lugar  a  u- 
na  cápsula  pequeña  y  redonda,  en 
la  cual  se  encierra  una  simiente  ne¬ 
gra.  La  madera  del  Maiten  es  dura 
y  de  un  color  anaranjado,  venada 
de  rojo  y  verde,  y  el  ganado  vacuno 
apetece  tanto  sus  hojas,  que  aban¬ 
dona  cualquier  otro  pasto  siempre 
que  las  encuentra,  de  modo  que  a  no 
ser  por  los  cercados  y  zanjas  con  que 
defienden  los  hacendados  estos  ár¬ 
boles  se  habría  extinguido  ya  su  es¬ 
pecie:  es  antídoto  eficacísimo  contra 
el  veneno  de  otro  árbol  llamado  Li- 
thv.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

MAIZ. —  (Zea  Mayzyum)  o  Trigo 
de  Indias;  género  de  la  clase  monoe- 
cia  trindya:  el  cáliz  del  macho  es  u- 
na  doble  gluma  sin  alguna  cubier¬ 
ta  y  la  corola  es  lo  mismo:  ambas 
consisten  en  dos  válvulas  cada  una: 
el  stylo  es  filiforme  y  penduloso,  y 


las  semillas  solitarias  metódicas  en 
un  receptáculo  oblongo:  esta  planta 
es  un  vástago  de  que  salen  las  hojas 
de  más  de  una  vara  de  largo,  y  de 
tres  dedos  de  ancho,  y  el  fruto  una 
mazorca  de  cerca  de  un  palmo,  en¬ 
gastada  toda  de  granos  muy  apreta¬ 
dos  en  que  suele  haberlos  de  diferen¬ 
tes  colores:  lo  más  común  es  ser  en 
unas  blancos  y  en  otras  amarillo:  se 
cuentan  cinco  especies  o  por  mejor 
decir  variedades  de  maíz  que  se  di¬ 
ferencian  muy  poco,  el  modo  de  sem¬ 
brarlo  es  abrir  un  hoyo  y  echar  u- 
nos  cuantos  granos  y  taparlos,  y  sin 
más  diligencia  sale  luego,  crece  y  se 
coje  maduro  a  los  cinco  meses  el 
más  tardo;  por  lo  cual  da  dos  cose¬ 
chas  al  año;  de  él  se  hace  harina  co¬ 
mún  de  los  Indios  y  de  toda  la  gen¬ 
te;  se  usa  así  mismo  para  muchos 
guisados  y  para  alimentar  caba¬ 
llerías,  cerdos,  animales  y  aves 
domésticas;  algunos  creen  que  es  ori¬ 
ginario  de  Asia,  y  que  los  Españoles 
lo  llevaron  a  la  América;  y  por  eso 
también  le  llaman  Trigo  de  Turquía; 
pero  no  es  así,  pues  está  justificado 
ser  indígena  del  Nuevo  Mundo.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789.  El 
maíz  es  conocido  en  Italia  con  el 
nombre  de  GRANTURCO,  probable 
corrupción  de  grano  turco;  pues  se 
creyó  por  muchos,  equivocadamen¬ 
te,  desde  luego,  que  era  traído  a  Eu¬ 
ropa  de  la  Turquía  y  no  de  las  In¬ 
dias  Occidentales,  como  fué  en  rea¬ 
lidad.  Durante  que  insiste  acerca 
de  error  del  nombre  de  llamar  al 
maíz  “Grano  de  chica”  “India,  más 
justo  que  el  grano  turco  al  cual  de¬ 
be  el  maíz  el  nombre  que  actualmen¬ 
te  se  le  dá  en  Italia.  El  maíz  fue  em¬ 
pleado  en  Medicina.  La  harina  del 
maíz  que  nosotros  llamamos  rojo  o 
amarillo,  para  diferenciarlo  del  maíz 
blanco,  fué  empleado  al  exterior,  en 


el  tratamiento  de  la  erisipela  y  en 
el  de  las  inflamaciones  locales.  El 
cocimiento  vulgarmente  conocido 
con  el  nombre  de  “barbas  de  cho¬ 
clo”  fué  y  es  aún  usado  como  diuréti¬ 
co,  notablemente  en  el  tratamiento 
familiar  de  la  blenorragia. 

MAL.—  (F.  1.)  El  Perú  de  la 
época  colonial  adoptó  esta  expresión 
para  designar  el  estado  físico  psí¬ 
quico  al  cual  reducía  a  las  personas 
las  prácticas  de  hechicerja.  Se  sabe 
bien  que  en  casos  tales,  cuando  no 
se  trató  de  simples  fenómenos  de  su¬ 
gestión  sobrevenidos  en  sujetos  fran¬ 
camente  neuropáticos,  se  trató  de 
verdaderos  casos  de  intoxicación 
delictuosa  a  base  de  datura  stramo- 
nium,  de  hiosciamo,  de  amapola,  etc. 
De  modo  que,  en  la  generalidad  de 
los  casos,  el  mal  era  un  estado  de 
depresión  profunda,  de  grave  abati¬ 
miento,  con  repercusión  sobre  el  es¬ 
tado  físico  general.  En  la  actualidad, 
el  vulgo  da  dos  acepciones  a  la  pa¬ 
labra  mal:  o  lo  hace  sinónimo  de  en¬ 
fermedad,  cuando  dice:  el  mal  era 
muy  grave,  el  mal  era  muy  antiguo, 
o  lo  hace  sinónimo  de  hechicería, 
cuando  refiere  que  a  tal  persona  le 
“han  hecho  mal”. 

MALAGUETA. —  Véase  Pimienta 
de  Tabasco.  Alcedo:  (Diccionario 

Geográfio  Histórico  de  las  Indias 
Ocidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

MALASPINA,  ALEJANDRO  — 

(cuyo  nombre  escribe  Raymondi, 
Malespina)  El  célebre  Italiano  D. 
Alessandro  Malaspina  fué  encarga¬ 
do  en  1779  por  el  Rey  Carlos  III  de 
España  de  realizar  una  expedición 
científica  destinada  a  “ensanchar  la 
esfera  de  los  conocimientos  geogrᬠ
ficos  y  del  conocimiento  de  las  pro¬ 
ducciones  naturales,  principalmente 
de  América  y  de  las  Filipinas.  La 


expedición  mandada  por  Malaspina 
se  componía  de  los  hábiles  oficiales 
Espinoza,  Cevallos  y  Vernacia  y  de 
tres  botánicos.  Las  corbetas  “Descu¬ 
bierta”  y  “Atrevida”,  en  las  cuales 
se  embarcaron  los  miembros  de  la 
comisión  zarparon  de  Cádiz  el  30  de 
Julio  de  1779,  en  dirección  a  la  des¬ 
embocadura  del  Río  de  la  Plata,  en 
la  costa  Oriental  de  América.  Ha¬ 
llándose  la  expedición  en  Valparaí¬ 
so  en  Abril  de  1790  llegó  el  célebre 
botánico  Tadeo  Haenke.  Malaspina. 
a  cuyos  importantes  trabajos  ha  he¬ 
cho  justicia  el  Barón  de  Humboldt 
en  su  “Essai  politique  sur  le  royau- 
me  de  la  Nouvelle  Espagne”,  fué 
víctima  de  intrigas  políticas  que  le 
sepultaron  por  varios  años  en  una 
cárcel  de  España  y  los  trabajos  por 
él  realizados  no  llevan  ni  siquiera 
su  nombre. 

MALCA,  MARCIAL.—  Farmacéu¬ 
tico  (1919). 

MAL  CADUCO.—  Con  este  nom¬ 
bre  o  con  el  de  morbo  caduco  fué 
conocida  del  Perú  colonial,  la  epi¬ 
lepsia.  Respecto  a  la  frecuencia  de 
esta  entidad  clínica  durante  el  vi- 
rreynato  nos  quedan  algunas  noti¬ 
cias.  Se  dice  que,  en  el  siglo  XVIII, 
reducido  considerablemente  el  nú¬ 
mero  de  leprosos  existentes  en  Li¬ 
ma,  el  Hospital  de  San  Lázaro,  fun¬ 
dado  especialmente  para  la  asisten¬ 
cia  de  tales  enfermos,  había  sido 
destinado  a  la  asistencia  de  epilép¬ 
ticos.  La  otra  noticia  es  relativa  al 
hecho  de  frecuencia  de  las  crisis 
convulsivas,  precedidas  o  seguidas 
de  agitación  psico  motriz  intensa  de 
ciertos  “endemoniados”  que  termi¬ 
naron  la  relación  demoníaca  en  las 
hogueras  encendidas  en  Lima  por  el 
tribunal  del  Santo  Oficio.  Algunos 
prácticos  de  la  época  colonial  y  al¬ 
gunos  profanos  emplearon  el  térmi¬ 
no  de  epilépsia,  así  escrito,  en  vez 


12) 


cle  mal  caduco.  En  la  actualidad  se 
dice  epilépsia. 

MAL  DE  AMORES.—  (F.  I.)  “El 

mal  de  amores”  que  con  tanta  una¬ 
nimidad  aceptaron  los  prácticos  de 
otros  países,  no  fué  muy  generali¬ 
zado  en  el  Perú  colonial,  al  menos  en 
sus  formas  clínicas  benignas,  que 
nosotros  hemos  descrito,  tomándolas 
de  Crevellati,  en  Roma,  el  año  de 
1913.  En  cambio  el  mal  de  amores 
que  terminaba  en  la  alienación  men¬ 
tal  no  fué  raro,  absolutamente:  El 
caso  del  conquistador  Pedro  de  Al¬ 
eón,  loco  de  amores  por  la  bella  Ca- 
pullana,  de  que  hablan  la  mayor 
parte  de  los  cronistas,  dista  mucho 
de  ser  único  en  nuestra  historia. 

MAL  DE  CORAZON.—  (Folk  lo- 
re)  Convulsiones  histeriformes.  Ra¬ 
ro  entre  los  indios  que  atribuían  es¬ 
ta  rareza  a  la  chicha;  pero  como  ella 
no  libraba  a  los  negros  y  a  los  es¬ 
pañoles,  cree  Calancha  que  es  de 
atribuirse  a  la  complexión  y  no  a  la 
bebida. 

MAL  DE  LA  HORA.—  (F.  1.)  Fué 

la  denominación  que  los  prácticos 
y  el  vulgo  de  la  época  colonial  die¬ 
ron  al  ictus  apopléctico.  Es  de  creer 
que  en  la  misma  denominación  vi¬ 
nieron  incluidos  no  pocos  casos  de 
muerte  súbita  por  otro  mecanismo 
que  el  ictus.  Este  nombre  debe 
guardar  relación  con  un  concepto  fa¬ 
talista  muy  generalizado:  se  dice 
que  “le  llegó  la  hora”  a  un  sujeto 
que  muere  repentinamente. 

MAL  DE  LECHE.—  (F.  1.)  Todos 
los  procesos  de  la  retención  de  la 
leche,  o  todos  los  procesos  inflama¬ 
torios  de  la  mama  estaban  com¬ 
prendidos  por  los  prácticos  de  la  é- 
poca  colonial  bajo  la  denominación 
de  mal  de  leche,  en  cuya  terapéuti¬ 


ca  entraban  todos  los  diuréticos  ima¬ 
ginables  unidos  a  una  selecta  ali¬ 
mentación  y  a  las  popadas  de  los  ni¬ 
ños. 

MAL  DE  MADRE.—  (F.  1.)  Con 

el  nombre  de  mal  de  madre  o  mal 
de  matriz,  fué  conocida  de  los  prác¬ 
ticos  de  la  época  colonial  y  lo  es 
aún  del  vulgo  de  la  época  presente, 
la  historia  en  sus  manifestaciones 
convulsivas.  Aceptado  sin  reservas  el 
origen  uterino  de  la  gran  neurosis, 
se  interpretaba  el  bolo  histérico  co¬ 
mo  una  emigración  del  útero.  Calan- 
cha  asegura  que  las  mujeres  de  Li¬ 
ma  eran  muy  propensas  al  mal  de 
madre  por  razón  de  disposiciones  as¬ 
trológicas  que  él  indica.  El  sevillano 
Monardes  recomendaba  la  aplicación 
de  una  hoja  calentada  de  tabaco  en 
el  tratamiento  de  “las  pasiones  de 
las  mujeres  que  llaman  mal  de  ma¬ 
triz”.  Bermejo  y  Roldán,  el  proto- 
médico  limeño  describe  los  acciden¬ 
tes  histéricos  sobrevenidos  en  la  e- 
pidemia  de  sarampión  en  1693  y  re¬ 
fiere  la  curación  de  ellos  sobre  la 
base  de  un  ingenuo  empeño  de  fija¬ 
ción  del  útero  vagabundo.  Conocida 
es  la  literatura  médica  del  pasado  de 
la  gran  neurosis  para  que  nos  de¬ 
tengamos  en  un  intento  de  amplia¬ 
ción  informativa.  Sólo  a  título  de  cu¬ 
riosidad  trascribimos  algo  del  rece¬ 
tario  de  la  enfermedad  en  el  siglo 
XVIII.  El  agua  histérica  de  Quer- 
cetano  era  preparada  con  lo  siguien¬ 
te:  Nuez  moscada,  canela,  leño  de 
aloe,  flores  de  romero,  de  salvia, 
castóreo,  todo  ello  en  vino  blanco 
( Antidetarium  Bononiense).  El  bo¬ 
lo  antihistérico  de  James  era  pre¬ 
parado  a  base  de  mirra,  de  mitrida- 
to,  de  aceite  destilado,  de  lamedor  y 
todo  ello  era  envuelto  en  una  hoja 
de  oro.  También  hubo  un  emplasto 
antihistérico  a  base  de  castóreo. 


(13 


MAL  DE  ORINA — (F.  1.)  Con  es¬ 
ta  denominación  genérica  fueron 
comprendidas  por  ios  prácticos  pe¬ 
ruanos  de  la  época  colonial  todas  las 
afecciones  del  aparato  urinario  y 
muchas  del  aparato  genital.  En  la 
actualidad  se  emplea  la  denomina¬ 
ción  pero  en  sentido  más  restringi¬ 
do  que  lo  fuera  antaño.  Debemos  a 
las  informaciones  hechas  para  beati¬ 
ficación  del  limeño  Martín  de  Po- 
rres  (que  hemos  leído  manuscritas 
en  el  Convento  Generalicio  de  los 
Dominicos  de  Roma)  el  siguiente  re¬ 
lato  de  cómo  se  curaba  una  estre¬ 
chez  uretral  en  la  Lima  de  la  colo¬ 
nia:  “Al  capitán  Diego  de  Aguilera 
Fuente  el  Cirujano  Francisco  Mora¬ 
les  y  otros  dos  (José  Zanabria  y  el 
Licenciado  Diego  Hernández  Gue¬ 
rrero),  con  asistencia  del  Doctor 
Antonio  García  Ximenez,  ordenaron 
“que  se  pusiera  en  el  canal  de  la 
orina  una  hilera  de  tubitos  de  plo¬ 
mo  anchos  cuanto  la  medida  de  un 
dedo  gordo”  que  otras  veces  le  ha¬ 
bía  sido  aplicada  y  le  había  hecho 
bien.  Olvidados  los  cirujanos  de  de¬ 
jar  fuera  de  la  uretra  los  hilos  de  es¬ 
ta  precursora  de  la  sonda,  cuyo  di¬ 
bujo  reconstructivo  debemos  al  pin¬ 
tor  argentino  muy  amigo  de  Luis 
Garrido  Iraola,  la  hilera  de  tubitos 
de  plomo  cayó  en  la  vejiga.  Ante  ac¬ 
cidente  de  tanta  gravedad  celebróse 
una  consulta  entre  los  facultativos 
que  habían  intervenido  en  la  cura¬ 
ción  del  enfermo.  El  Licenciado 
Hernández  Guerrero  dijo  que,  colo¬ 
cada  la  hilera  de  los  tubitos  de  plo¬ 
mo  para  evitar  la  formación  de  car¬ 
nosidades  y  caída  fatalmente  en  la 
vejiga,  ya  era  posible  que  la  vejiga. 
Emitió  opinión  de  abrir  la  vejiga  y 
extraer  el  cuerpo  extraño  y  declaró 
que,  de  todos  modos,  era  más  segu¬ 
ra  la  muerte  que  la  vida.  El  Bachi¬ 
ller  Pedro  de  Castro,  que  también 
concurrió  a  la  Consulta  que  era  el 


que  había  colocado  la  hilera  de  los 
tubitos  de  plomo,  la  “candelita”  co¬ 
mo  la  llamaba,  y  que  la  había  colo¬ 
cado  en  la  proporción  de  doce  dedos, 
en  conformidad  con  las  instruccio¬ 
nes  de  los  autores,  para  que  el  apa¬ 
rato  llegase  hasta  la  boca  de  la  veji¬ 
ga,  pasó  una  nueva  candelita  y  dijo 
“no  hallar  más  obstáculo  que  una  fo- 
rúncula  o  carnosidad”  y  dedujo  por 
legítima  consecuencia  que  la  hilera 
de  tubitos  de  plomo  había  caído  en 
la  vejiga  y  que  era  necesariamen¬ 
te  mortal  el  accidente  por  cuanto 
aún  que  se  juzgase  que  la  orina  po¬ 
día  con  el  tiempo  disolver  el  plomo, 
era  más  seguro  que  los  excrementos 
de  la  vejiga  transformasen  los  tubi¬ 
tos  en  piedra.  En  el  curso  de  su  pe¬ 
roración  el  Bachiller  Castro  habla¬ 
ba  de  la  vejiga  “que  tiéne  algunas 
cosas  que  llaman  próstata”.  El  ciru¬ 
jano  Morales  declaró  que  el  de  Agui¬ 
lera  llevaba  el  aparatito  puesto  en 
el  miembro  viril  “para  evitar  las 
carnosidades  que  se  le  formaban 
dentro”.  El  doctor  García  Ximenez 
declaró  que  Aguilera,  sufriendo  de 
“purgación”  o  “ardor  de  orina  se  ha¬ 
llaba  en  peligro  de  mortificación  de 
la  vejiga  por  ser  este  órgano  de  ca¬ 
lidad  fría  y  seca  y  estar  en  relación 
inmediata  con  el  frío  de  plomo.  El 
milagro  fué  en  este  caso  la  brusca 
y  espontánea  expulsión  del  malha¬ 
dado  aparato. 

MAL  DE  PIEDRA—  (F  1  )  La 

litiasis  renal  había  recibido  este 
nombre  de  los  médicos  de  la  época 
colonial,  los  mismos  que  establecían 
diferencias  entre  este  mal  de  piedra 
y  el  “mal  de  orina”  que  parecía  com¬ 
prender  todas  las  afecciones  del  a- 
parato  urinario  que  no  mantuvieran 
relación  con  la  litiasis. 

MAL  DE  RABIA.—  (F.  1.)  Véase 
“Rabia”. 


14) 


MAL  DE  SAN  LAZARO  —  (F.  1.) 

Nombre  dado  en  la  época  colonial  a 
la  lepra:  se  usa  en  la  actualidad  pa¬ 
ra  designar  ciertas  afecciones  de  la 
piel  de  aspecto  desagradable  y  de 
las  personas  que  la  sufren  se  dice: 
‘"Lázaros”  o  “Parecen  unos  Lázaros”. 
Véase  la  palabra:  Lepra. 

MAL  DE  SIETE  DIAS.  —  (F  1  ) 

Uno  de  los  factores  de  mayor  morta¬ 
lidad  infantil  en  la  Ciudad  de  los 
Reyes  durante  la  época  colonial,  dᬠ
base  este  nombre  por  razón  del  pe¬ 
ríodo  de  la  vida  en  la  cual  era  más 
frecuente  su  aparición  aterradora,  al 
tétanos  infantil  (Véase  esta  palabra: 
“Tétanos  infantil”). 

MAL  DEL  VALLE.—  (F.  1.)  Con 

este  nombre  designaron  los  prácti¬ 
cos  de  la  época  colonial  a  las  ente- 
rorragias  graves,  de  terminación  ca¬ 
si  siempre  fatal.  Dos  entidades  clíni¬ 
cas  debieron  reinar  en  los  valles  de 
Lima,  sobre  las  cuales  sería  posible 
hacer  pesar  la  responsabilidad  de  ta¬ 
les  enterrorragias:  la  disentería  y  la 
fiebre  tifoidea. 

MAL  DIVINO.—  (F.  1.)  Los  prác¬ 
ticos  peruanos  de  la  época  colonial 
no  dieron  a  la  epilepsia,  aparte  del 
nombre  de  mal  caduco  y  del  de  per¬ 
lesía,  las  denominaciones  de  fea  en¬ 
fermedad  o  del  mal  del  Santo,  del 
Mal  de  San  Valentín,  con  que  la  epi¬ 
lepsia  fuera  y  es  aún  conocida  en 
ciertas  provincias  italianas  (Zanetti), 
ni  los  nombres  de  mal  de  tierra,  mal 
divino,  mal  sagrado,  mal  de  San 
Juan,  con  que  la  epilepsia  es  cono¬ 
cida  en  algunas  provincias  francesas 
(Begin,  Boisseau,  etc.  (Diccionaire”, 
París,  1823). 

MALDONADO,  ANGEL—  Nació 
en  los  alrededores  de  Arequipa,  el 
21  de  enero  de  1890;  se  bautizó  el 


26  de  enero  del  mismo  año  en  la  Pa¬ 
rroquia  de  Yanaguara  (distrito  de  la 
provincia  del  cercado  de  Arequipa); 
hijo  legítimo  de  don  José  M.  Maído- 
nado  Granda  y  de  doña  Juana  Irene 
Corrales;  hizo  sus  estudios  de  ins¬ 
trucción  primaria  en  la  escuela  fis¬ 
cal  que  regentó  el  doctor  Martínez 
en  la  ciudad  de  Arequipa;  estudió 
instrucción  media  en  el  colegio  na¬ 
cional  de  la  Independencia  de  Are¬ 
quipa;  hizo  sus  estudios  de  Ciencias 
Naturales  en  la  Universidad  Menor 
del  Gran  Padre  S.  Agustín  de  Are¬ 
quipa;  hizo  sus  estudios  de  Farma¬ 
cia  en  la  Facultad  de  Medicina  de 
Lima.  Casado  con  doña  Julia  Busta- 
mante  Mostajo. —  Farmacéutico. — 
Doctor  en  Ciencias  Naturales  en  la 
Facultad  de  Lima  —  Natural  de  A- 
requipa. —  Prosecretario  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Ciencias  de  Lima  en  1919 
y  en  el  mismo  año,  Vice  Presidente 
de  la  Sociedad  Farmacéutica  de  Li¬ 
ma.  Jefe  de  la  Farmacia  Central  de 
la  Sanidad  Militar  desde  1915. —  Tí¬ 
tulos:  Bachiller  en  Ciencias  Natura¬ 
les  de  la  Universidad  de  Arequipa, 
Doctor  en  Ciencias  Naturales  de  la 
Universidad  de  Lima,  año  de  1915. 
Farmacéutico,  año  de  1912. —  Pre¬ 
mios:  Medalla  de  oro  otorgada  por 
la  Sociedad  de  Farmacia  de  Lima, 
en  un  concurso  de  trabajos  científi¬ 
cos,  año  de  1912. —  Medalla  de  pla¬ 
ta  otorgada  por  la  Municipalidad  de 
Lima  el  28  de  Julio  de  1919,  por  su 
libro  titulado:  “Trabajos  Científi¬ 
cos”. —  Sociedades  a  las  que  pertene¬ 
ce:  Sociedad  Geográfica  de  Lima, 
Asociación  Peruana  para  el  progre¬ 
so  de  la  Ciencia. —  Comisiones:  De¬ 
legado  de  la  Sección  de  Farmacia 
ante  el  III  Congreso  de  Estudian¬ 
tes,  reunido  en  Lima  el  año  1912. — 
Profesorado:  Profesor  de  los  cursos 
de  Física  y  Química  en  el  Colegio  de 
San  Pedro  Pascual  de  Arequipa,  du¬ 
rante  el  año  1914.  Jefe  de  Trabajos 


(15 


prácticos  de  Materia  Médica  en  la 
Sección  Farmacia,  de  la  Facultad  de 
Medicina,  desde  el  año  1915  hasta 
el  año  de  1919  en  que  íué  elevado 
a  ia  categoría  de  profesor  de  Mate¬ 
ria  Médica  de  dicha  Sección;  donde 
continúa  como  Profesor.  Ayudante 
del  Gabinete  de  Física  de  la  Uni¬ 
versidad  del  Gran  Padre  San  Agus¬ 
tín  de  Arequipa,  por  los  años  de  1913 
y  1914.  Catedrático  adjunto  de  Quí¬ 
mica  Analítica,  de  la  Universidad 
Mayor  de  San  Marcos,  elegido  el  7 
de  mayo  de  1917;  dejó  el  cargo  a  con¬ 
secuencia  de  la  supresión  de  adjun¬ 
tos,  decretada  por  la  Asamblea  Na¬ 
cional  del  año  1919.  —  Trabajos  de 
Laboratorio:  Ayudante  del  laborato¬ 
rio  del  doctor  Edmundo  Escomel  de 
Arequipa,  desde  el  año  de  1904  hasta 
el  año  de  1915;  donde  ayudó  a  di¬ 
cho  doctor  en  muchas  investigacio¬ 
nes  científicas,  habiendo  merecido 
el  honor  de  ser  repetidas  veces  ci¬ 
tado  en  sus  numerosos  trabajos  cien¬ 
tíficos.  Puede  considerarse  como 
discípulo  de  dicho  doctor,  a  quien 
quiere  y  respeta  como  a  un  padre  y 
maestro.-—  Labor  principal  en  el  pro¬ 
fesorado:  Implantación  de  la  Sec¬ 
ción  de  Farmacia,  de  la  enseñanza 
de  la  Farmacografía  moderna,  si¬ 
guiendo  las  inspiraciones  de  los  pro¬ 
fesores  Tschirch,  Broemer  y  Herail; 
habiendo  sido  el  primero  en  el  Perú, 
en  haber  realizado  esa  enseñanza  de 
una  manera  práctica  en  el  laborato¬ 
rio. —  Servicio  en  el  ejército:  Cabo 
Sanitario  del  Batallón  N?  9,  del  9  de 
abril  al  24  de  julio  de  1910.  Capitán 
Jefe  de  la  Farmacia  Central  del  E- 
jército,  nombrado  por  concurso,  des¬ 
de  el  año  1915.  Siendo  presidente  del 
jurado  de  Ciencias  de  los  colegios 
de  instrucción  mecha  de  la  Capital, 
presento  un  informe  al  Ministro  dan¬ 
do  cuenta  de  manera  desnuda  de  la 
forma  lamentable  como  se  enseñaba 
materias  tan  importantes  como  la 


química,  física,  matemáticas,  etc.; 
habló  de  la  carencia  de  laboratorios 
y  gabinetes,  de  la  ignorancia  de  ios 
escolares  y  de  la  explotación  de  los 
directores  de  colegio;  de  la  indisci¬ 
plina  escolar;  pero  habiéndose  pu¬ 
blicado  dicho  informe  en  “La  Pren¬ 
sa”,  para  dar  a  conocer  a  los  padres 
de  familia  la  verdad  sobre  la  educa¬ 
ción  e  instrucción  de  sus  hijos,  por 
dicho  delito  fué  suspendido,  por  Re¬ 
solución  Ministerial,  de  la  presiden¬ 
cia  de  dicho  jurado.  —  Libros  pu¬ 
blicados:  Trabajos  Científicos  del 

Dr.  Angel  Maldonado. —  Ex-Ayudan- 
te  del  Laboratorio  Químico  y  Bacte¬ 
riológico  del  Dr.  Edmundo  Escomel. 
Prólogo  del  Dr.  Escomel  1912-1915. 
I  vol.  de  174  páginas.  Lima,  1918, 
conteniendo  los  artículos  siguientes: 
Reconocimiento  de  la  criogenina. 
Acción  del  phenediol  1-3,  del  amo¬ 
níaco  y  del  agua  oxigenada  sobre  las 
sales  metálicas.  Polvos  de  cantári¬ 
da.  Cristales  de  fosfato  amónico- 
magnesiano  en  un  cuerpo  extraño 
del  recto.  Impureza  del  azufre  del 
volcán  Misti.  Tintura  de  yodo.  Ha- 
machi-peke.  Pirita  de  hierro,  forma¬ 
da  en  el  pozo  llamado  “Tigre”,  en 
Yura,  Arequipa.  Arborizaciones  sali¬ 
nas.  Flora  y  fauna  de  las  aguas  des¬ 
tiladas.  Sulfatos  de  hierro,  alumina, 
etc.  Tobas,  etc.  en  Yura.  Boratos. 
Petrificaciones,  eflorescencias  sali¬ 
nas,  etc.  En  los  alrededores  de  Je¬ 
sús.  Arequipa.  Contribución  al  estu¬ 
dio  de  Pseudomelos  Escomeli  De- 
nier.  Contribución  al  estudio  de  Ai- 
rampo.  Flora  y  fauna  de  las  aguas 
minerales  de  Socosani.  Sobre  el  con¬ 
tenido  de  las  glándulas  parótidas  del 
Phyllodactylus  gerrhopigus.  La  Ccol- 
pa.  Polvos  de  Pseudomelos  Escomeli 
Denier.  Sulfato  de  calcio  de  actual 
formación  en  Yura.  Arequipa.  Piri¬ 
ta  de  hierro  que  se  deposita  en  el  a- 
gua  sulfurosa  del  Hotel  en  Yura.  A- 
nálisis  del  agua  del  lago  Titicaca, 


16) 


Puno,  Análisis  del  agua  mineral  de 
Tacamani,  Puno.  Depósito  formado 
de  la  fisura  termal  del  pozo  “ Vege¬ 
to”,  Yura,  Arequipa.  Pirita  de  hie¬ 
rro  depositada  en  los  pozos:  “Sepul¬ 
tura”,  “Desagüe”,  “Vegeto”,  y  “Fie¬ 
rro  Nuevo”,  en  Yura,  Arequipa.  Mu- 
llacka.  Airampo.  Taco  o  Tacú.  Adul¬ 
teración  de  la  leche  de  vaca  con  ori¬ 
na  humana  Breves  capítulos  acerca 
de  las  aguas  y  manatiales  de  Améri¬ 
ca  en  donde  se  trata  de  variadas 
cuestiones  que  tienen  relación  con 
las  aguas  de  fuentes,  de  lluvias,  de 
ríos,  etc.  La  existencia  de  uratos  en 
las  aguas  de  los  manantiales  y  ríos 
de  los  alrededores  de  la  ciudad  de 
Arequipa  (En  colaboración  con  los 
doctores  Edmundo  Escomel  y  M.  Ve¬ 
lásquez.  Nitratos  en  el  agua  minero¬ 
medicinal  de  “Jesús”,  Arequipa  (En 
colaboración  con  los  doctores  Ed¬ 
mundo  Escomel  y  M.  Velásquez. 
Contribución  al  estudio  de  la  Mate¬ 
ria  Médica  Peruana,  tomo  I.  Fascícu¬ 
lo  I,  con  84  páginas.  Lima,  Conte¬ 
niendo  los  artículos  siguientes:  Ben¬ 
juí  del  Perú  u  Incienso  macho  del 
Cuzco.  Contribución  al  estudio  del 
maíz  y  de  la  chicha  de  maíz.  (En  co¬ 
laboración  con  M.  Velásquez.  Con¬ 
tribución  al  estudio  del  Indigo  del 
Antiguo  Perú.  (En  colaboración  con 
don  M.  Velásquez).  Examen  micros¬ 
cópico  del  bálsamo  de  tolú.  Reaccio¬ 
nes  que  permiten  distinguir  a  las 
sustancias  resinosas  obtenidas  del 
Myroxylon  peruiferum  L.  fil.:  M. 
Pereirae  Kl.;  M.  Toluiferum  H.  B 
K.;  y  Strax  benzoin  Dryander.  (En 
colaboración  con  M.  Velásquez). 
Contribución  al  estudio  de  la  Mate¬ 
ria  Médica  Peruana.  Lima,  tomo  I, 
Fascículo  II,  con  76  páginas,  conte¬ 
niendo  los  artículos  siguientes:  Con¬ 
tribución  al  estudio  de  Myroxylon 
peruiferum  I.  fil.  (En  colaboración 
con  Nicolás  Esposto).  Ccausillo  o 


masca  jo.  Rizoma  de  cúrcuma.  Rizo¬ 
ma  de  jengibre.  Rizoma  de  tuna.  Raí¬ 
ces  tuberosas  del  Llacón.  Vainilla 
de  Moyobamba.  Maní.  Contribución 
al  estudio  de  la  Materia  Médica  Pe¬ 
ruana,  tomo  I.  Fascículo  III.  Lima, 
con  29  páginas,  conteniendo  los  si 
guientes  artículos:  Molle.  Arbol  del 
pan.  Ajo.  Palta.  Copaiba.  Aloes.  Ta¬ 
marindo.  Cañafistula.  Flores  de  sau¬ 
ce.  Hojas  de  capulí.  Licopodio.  To¬ 
dos  estos  trabajos  han  sido  prime¬ 
ramente  publicados  en  las  siguien¬ 
tes  revistas:  Boletín  de  la  Sociedad 
Geográfica  de  Lima.  Anales  de  las 
Facultades  de  Medicina.  La  Crónica 
Médica.  El  Boletín  Farmacéutico. 
Revista  Universitaria.  La  Farmacia 
Peruana. —  Otros  trabajos:  En  Ana¬ 
les  de  la  Facultad  de  Medicina  de 
Lima  —  21  -  mayo  -  junio  -  Lima 
1921.  Azafrán  del  Norte.  Guaraña. 
Achiote.  Almendras  del  Perú.  Papa 
Seca.  Hojas  de  Salvia.  Flores  de  Flo¬ 
ripondio.  Hojas  de  Eucaliptus  citrio- 
dera  Hook.  Semillas  de  Abrus  pre- 
catorius  L.  Hojas  y  flores  de  cedrón. 
Hojas  de  melisa.  Hojas  y  flores  de 
malva.  Demostración  que  insectos 
del  género  Pseudomeloe  los  emplea¬ 
ron  los  Antiguos  Peruanos  (En  cola¬ 
boración  con  el  doctor  don  Edmun¬ 
do  Escomel). —  Bibliografía:  Publi¬ 
caciones  en  el  Boletín  Farmacéutico 
de  Lima:  1)  Pequeñas  notas  de  la¬ 
boratorio,  1918.  2)  Las  termas  de 
Socosani  en  Yura,  Arequipa  (Perú), 
1918.  3)  Contribución  al  estudio  del 
pseudomelos  Escomeli,  1919.  4)  Flo¬ 
ra  y  Fauna  de  las  aguas  de  Socosa¬ 
ni,  Arequipa  —  G.M.  915.  5)  Sobre 
el  contenido  de  las  glándulas  paróti¬ 
das  de  los  platidáctilos  llamados  en 
Arequipa  Salamanquejas,  G.M.  915. 
6)  La  Mullacka  (Colorante)  F.P. 
915.  7)  Notas  de  laboratorio  —  F.P. 
915.  8)  Airampo  —  F.P.  916.  9)  El  ta¬ 
co  o  tacú  (ocre  rojo)  F.  P.  916. 


(17 


MALDONADO,  CARLOS—  Far¬ 
macéutico  —  Su  nombre  figura  en 
la  Relación  oficial  de  la  Facultad  en 
el  año  1916.  Correspondiente  del  Bo¬ 
letín  Farmacéutico  de  Lima,  en  Pis¬ 
co,  1918. 

MALDONADO,  JOSE  A.—  (Médi¬ 
co  —  Biog.)  Alumno  distinguido  de 
la  Facultad  de  Medicina  que  le  con¬ 
cedió  el  Premio  Escolar  en  1916.  La 
Contenta  de  Bachiller  y  de  doctor. 
Bachiller  en  1918;  su  tesis:  Contribu¬ 
ción  al  estudio  del  tratamiento  de  la 
eclampsia.  Bibliografía:  A  propósito 
de  un  caso  de  anorquidia,  com.  a  la 
Asociación  de  Internos  de  los  Hos¬ 
pitales,  1917.  Cesárea  abdominal  a 
histerectomía  subtotal  por  estrechez 
pelviana  y  eclampsia,  id.  id.  1917. 
Operación  cesárea  por  estrechez  pel¬ 
viana  (Com.  a  la  A.  de  int.)  1918. 

EDUARDO,  MALDONADO.— Na 

ción  en  la  ciudad  de  Arequipa  en 
1891,  hijo  de  Don  José  Manuel  Mal- 
donado  Granda  y  de  Doña  Juana  Ire¬ 
ne  Corrales  Alcázar.  Hizo  sus  estu¬ 
dios  de  instrucción  media  en  los  Co¬ 
legios  Nacionales  de  “La  Indepen¬ 
dencia”  de  Arequipa,  Ciencias  del 
Cuzco  y  San  Carlos  de  Puno.  Ingre¬ 
só  a  la  Facultad  de  Medicina  el  año 
de  1911  a  la  Sección  de  Farmacia, 
recibiéndose  de  Farmacéutico  en 
1914.  En  1915  ingresó  a  la  Facultad 
de  Ciencias.  En  1916  fué  encargado 
por  la  Facultad  de  Ciencias  Natura¬ 
les  presentando  el  análisis  químico 
de  Las  aguas  termales  de  Uyurmiri- 
(Sicuani).  Este  año  fué  nombrado 
por  la  Facultad  de  Ciencias  Jefe  de 
los  Trabajos  Prácticos  de  Laborato¬ 
rio  de  Química  General.  Este  mismo 
año  formó  parte  de  la  comisión  en¬ 
viada  por  la  Universidad  de  San 
Marcos  para  hacer  el  estudio  Geoló¬ 


gico  de  los  departamentos  de  Are¬ 
quipa,  Puno  y  Cuzco-  En  1918  se 
graduó  de  Doctor  en  Ciencias  Na¬ 
turales  presentando  un  estudio  sobre 
la  Geología  de  Sicuani,  siendo  el 
primero  que  encontrara  el  ANTRA- 
COLITICO  en  el  departamento  del 
Cuzco,  cuyo  estudio  acordó  la  Fa¬ 
cultad  mandarlo  insertar  en  la  Re- 
Revista  Universitaria.  En  Julio  del 
mismo  año  fué  elegido  Catedrático 
Adjunto  de  Geología  y  Paleontología. 
En  1919  fué  nombrado  profesor  ad¬ 
junto  interino  de  Historia  Natural 
en  el  Colegio  de  Guadalupe.  En  1920 
profesor  de  Química  en  el  Instituto 
Lima.  En  1918  fué  nombrado  Farma¬ 
céutico  de  la  Dirección  de  Salubri¬ 
dad  Pública.  Este  mismo  año  fué 
nombrado  interinamente  Jefe  de  los 
trabajos  prácticos  de  Materia  Médi¬ 
ca  en  la  Facultad  de  Medicina. — 
Bibliografía:  En  el  Boletín  Farma¬ 
céutico  a  publicado  los  siguientes 
trabajos:  En  el  N?  25  —  Estudio  de 
la  ESENCIA  DE  MENTA  PERUA.- 
NA.  En  el  N?  26  —  Análisis  químico 
de  las  aguas  termales  de  Uyurmiri 
(Sicuani.  En  el  N?  27  —  Análisis 
químico  de  las  aguas  del  pozo  Negro 
(Arequipa).  Análisis  químico  del  a- 
gua  mineral  de  Huancavelica.  En  el 
N?  28  —  La  metalurgia  de  la  planta 
y  el  oro  en  el  Antiguo  Perú.  En  el 
N?  29  —  Contribución  al  estudio 
Histórico  de  la  metalurgia  en  el  Pe¬ 
rú.  En  el  N  30  —  Contribución  al  es¬ 
tudio  Histórico  de  las  piedras  precio¬ 
sas,  tierras  y  cementos  del  Perú.  En 
el  N?  31  —  Contribución  al  estudio 
Histórico  de  algunos  productos  mi¬ 
nerales  y  orgánicos  en  el  Perú.  En 
el  N?  32  —  El  género  Coralliochama 
en  Cerro  Negro  (Yura  Arequipa) 
En  el  N:  35  —  Hidrología  del  Depar¬ 
tamento  de  Cajamarca.  “Las  Sola¬ 
náceas  de  Lima  y  sus  alrededores’. 
En  la  Revista  Universitaria,  Contri- 


18) 


bución  al  estudio  Geológico  de  Si- 
cuani.  1918. 

MALDONADO,  LUIS  ENRI¬ 
QUE. —  Bachiller  en  1883;  su  tesis: 
“Efluvios  pantanosos”. 

MALDONADO,  MANUEL  — 

Médico  ecuatoriano  autorizado  pa¬ 
ra  ejercer  la  profesión.  Figura  en  la 
Relación  Oficial  de  la  Facultad  de 
1914. 

MALDONADO  MARIANO— Far¬ 
macéutico  en  1964. 

MALDONADO  DE  SILVA, 
FRANCISCO.—  Natural  de  San  Mi¬ 
guel  de  Tucumán,  hijo  de  portugue¬ 
ses,  judío,  ejercía  la  profesión  de 
cirujano  en  Lima  en  los  primeros  a- 
ños  del  siglo  XVII.  Reducido  a  pri¬ 
sión  por  el  Santo  Oficio,  fué  que¬ 
mado  en  Lima  el  23  de  enero  de 
1639,  después  de  tres  años  en  las 
mazmorras  del  tremendo  tribunal. 

MAL  FRANCES.—  (F.  1.)  El  mal 

francés  o  morbo  francés,  mal  gálico 
o  morbo  gálico,  fué  muy  general  de¬ 
signación  de  la  sífilis,  en  nuestra 
época  colonial  y  también  en  la  épo¬ 
ca  republicana,  lo  que  nada  de  par¬ 
ticular  ofrece  si  se  considera  que 
tales  sinonimias  han  sido  universa¬ 
les.  Es  muy  numerosa  la  bibliogra¬ 
fía  del  origen  de  la  sífilis.  Para  mu¬ 
chos  la  sífilis  era  desconocida  de 
los  europeos  antes  del  descubrimien¬ 
to  de  América  y  fué  llevada  a  ellos 
por  los  españoles  que  la  contrajeron 
en  su  comercio  carnal  con  las  indias 
americanas  (quem  ab  Ynda  muñe¬ 
re  nactus  est,  decía  Monardes).  Par¬ 
tidarios  de  tal  origen  americano  de 
la  lúes  venerea  aseguran  que  la  en¬ 
fermedad  llegó  a  Italia  el  año  de 
1494,  cuando  Carlos  VIII  de  Fran¬ 
cia  puso  sitio  a  Nápoles  bajo  el  pon¬ 


tificado  de  Alejandro  VI;  asegurán¬ 
dose  por  otros  que  la  enfermedad 
fué  llevada  a  Nápoles  por  los  espa¬ 
ñoles  que,  a  su  vez,  la  habían  traído 
de  América.  El  doctor  Tello  ha  es¬ 
tudiado,  muy  eruditamente,  esta 
cuestión  interesante  del  origen  de 
la  sífilis  y  a  tal  estudio  enviamos  al 
lector:  Tello:  “La  antigüedad  de  la 
sífilis  en  el  Perú”,  tesis  del  bachi¬ 
llerato  en  Medicina,  Lima,  1908.  Res¬ 
pecto  a  la  terapéutica  de  la  sífilis 
en  el  Perú  ha  pretendido  hacerse 
pliego  serio  de  acusación  contra  los 
prácticos  peruanos  de  la  época  colo¬ 
nial,  de  las  ampulosas  declaraciones 
formuladas  por  el  cirujano  francés 
Petit,  que  escribiera  en  1730  sobre 
el  tratamiento  mercurial,  haciendo 
ásperas  alusiones  a  la  ignorancia  de 
los  prácticos  peruanos  de  la  época. 
Si  se  recuerda  que  Torella,  médico 
del  Papa  Alejandro  VI  había  dicho: 
La  naturaleza  misma  exclama  que 
con  los  ungüentos  mercuriales  se 
mata  a  los  hombres  y  no  mueren 
por  si  mismos;  que  Benvenuto  Ce- 
llini  había  recordado  como  en  el  a- 
ño  de  1523,  cuando  Berengario  en¬ 
sayaba  en  Roma  la  cura  mercurial, 
La  cura  resultó  falaz  en  el  mayor 
número  de  los  casos;  que  Farnelio, 
el  Arquiatra  de  Enrique  II  rechazó 
la  cura  de  la  Plata  Viva  recomen¬ 
dada  por  su  ilustrado  maestro  Bal- 
salvo;  cuando  se  recuerda  que  des¬ 
de  el  siglo  XV  hasta  el  siglo  XIX 
la  cura  mercurial  ha  tenido  tan  fa¬ 
náticos  panegiristas  como  encarni¬ 
zados  adversarios,  se  concede  ate¬ 
nuación  al  error  que  los  prácticos 
peruanos  de  la  época  colonial  ma¬ 
nifestaron  por  las  curas  mercuria¬ 
les  imperfectas  que  Petit  preconi¬ 
zaba. 

MALEFICIOS.—  (Hist.)  Véase: 
Brujerías. 


(19 


MALETA.—  (F.  I.)  Sinónimo  vul¬ 
gar  de  escoliosis. 

MALO  NICOLAS.—  Médico.  — 
Obtuvo  el  título  profesional  el  año 
de  1846  (25  de  setiembre).  Doctor 
en  Medicina  y  Teniente  del  Proto- 
medicato  en  el  departamento  de  An- 
cash  en  20  de  mayo  de  1847,  fué 
designado  por  el  Tribunal  para  el 
desempeño  del  mismo  cargo  en  el 
departamento  de  Puno  el  21  de  oc¬ 
tubre  de  1850.  El  2  de  noviembre 
de  1852  presentó  a  la  Universidad  de 
Santiago  de  Chile  una  tesis  que  lle¬ 
vaba  por  título  “Verruga  peruana” 
Bibliografía:  1)  Tesis  de  Chile,  en 
Crónica  Médica,  de  Lima,  1895. 

MALPARIR.—  (F.  1.)  Sinónimo 
vulgar  de  “Abortar”.  Véase:  Obste¬ 
tricia,  práctica  de  la. 

MALQUI  ARISTIDES.  —  Farma¬ 
céutico  (1902).  Corresponsal  del  Bo¬ 
letín  Farmacéutico  de  Lima  en  lea 
en  el  año  1918,  ciudad  en  la  cual 
tiene  establecida  la  Botica  del  Pue¬ 
blo,  de  la  cual  es  propietario. 

MALQUI  ISAIAS.  —  Bachiller¬ 
en  1905;  su  tesis:  Estudio  de  los  prin¬ 
cipales  procedimientos  de  desinfec¬ 
ción  naval-  Médico  en  el  año  1906. 

MALVA.—  (Bot.)  La  Malva  sil¬ 
vestres,  de  la  familia  de  las  Malva- 
ceas  o  MALVA  común  de  Europa 
tiene  las  flores  de  color  purpurino 
con  rayas  más  obscuras;  las  flores 
de  esta  planta  mezcladas  con  las  de 
la  Amapola  se  emplean  como  pecto¬ 
rales  y  sus  hojas  que  contienen  gran 
cantidad  de  mucílago  sirven  para 
preparar  cataplasma.  Otras  especies 
de  este  mismo  género,  la  M/Peru- 
viana  y  la  M.  limenses  cuyos  nom¬ 
bres  específicos  indican  los  lugares 


de  que  son  indígenas  el  Perú  y  Li¬ 
ma,  respectivamente.  En  Lima  es 
muy  empleada,  con  el  nombre  de 
Malva,  la  Lavatera  arbórea,  de  la 
misma  familia  de  las  Malvaceas,  cu¬ 
yas  flores,  hojas  y  raíces  gozan  de 
propiedades  emolientes.  (Colunga* 
“Botánica”,  Lima,  tomo  II).  En  la 
medicina  peruana  de  la  época  colo¬ 
nial,  nada  más  común  nada  más  fre¬ 
cuente,  que  la  aplicación  terapéu¬ 
tica  de  la  malva,  de  cuyo  pasado  de 
popularidad,  queda  un  pálido  reza¬ 
go  en  la  devoción  que  por  la  malva 
manifiesta  nuestra  medicina  popu¬ 
lar.  Indiquemos  sumariamente,  ya 
que  hacerlo  en  extenso  sería  dema¬ 
siado  fatigoso  para  el  lector  y  no¬ 
sotros,  las  propiedades  terapéuti¬ 
cas  que  le  fueron  reconocidas  a  la 
malva:  “las  hojas,  raíces  y  semillas 
de  ella  cocidas  en  leche,  en  vino, 
en  agua,  sirven  en  la  tos  cálida  y 
en  los  vicios  del  pulmón.  Su  uso  es 
útil  en  los  tísicos;  las  mismas  coci¬ 
das  en  vino  con  semillas  de  hinojo 
y  anís  multiplican  a  las  nodrizas  la 
leche.  Mitigan  el  dolor  de  la  veji¬ 
ga  y  de  los  intestinos  y  alivian  el 
tenesmo”.  Era  recomendada  contra 
todos  los  venenos;  pero  con  la  cu¬ 
riosa  condición  de  que  se  bebiera  la 
decocción  hasta  provocar  el  vómito, 
circunstancia  que  explica  la  acción 
antitóxica  atribuida  a  la  malva.  Era 
igualmente  recomendado  el  jugo  de 
malva  en  el  mal  caduco”  (Epilep¬ 
sia),  en  las  fístulas  lacrimales,  en 
los  estragos  causados  en  el  organis¬ 
mo  por  los  estados  febriles  prolon¬ 
gados.  Como  si  todo  esto  fuera  po¬ 
co  no  faltaron  autores  de  relativa 
seriedad  que  declaraban  que  “quien 
bebiese  de  la  malva,  por  aquel  día 
sería  libre  de  todo  mal”.  La  flor  de 
malva  cocida  en  vino  o  en  agua  era 
uno  de  los  más  generalizados  gar¬ 
garismos  y  eran  indicados  en  todas 


20) 


las  afecciones  de  la  boca  y  de  la 
garganta.  El  mismo  cocimiento  era 
empleado  al  exterior  en  el  trata¬ 
miento  de  las  úlceras  y  de  las  heri¬ 
das,  contra  la  tiña  y  la  púrpura.  Las 
hojas,  molidas  y  mezcladas  a  la  ha¬ 
rina  de  linaza  y  a  una  pequeña  can¬ 
tidad  de  aceite  rosado,  eran  emplea¬ 
das  para  disolver  los  tumores,  sea 
cual  fuere  la  naturaleza  de  estos. 
Muchos  baños  parciales  fueron  pre¬ 
parados  a  base  de  hojas  y  de  flores 
de  malvas  y  uno  de  ellos  fué  aconse¬ 
jado  “contra  las  durezas  de  las  par¬ 
tes  de  vergüenza  de  las  mujeres”. 

MALVAVISCO.—  (Bot.)  La  “Al- 
thaea  Oficinalis”,  de  la  familia  de 
las  Malváceas,  es  una  planta  vivaz 
indígena  de  Europa  y  conocida  con 
el  nombre  vulgar  de  Malvavisco.  La 
raíz  de  Altea  del  comercio  es  blan¬ 
ca  por  estar  privada  de  su  epider¬ 
mis,  carnosa,  fibrosa,  mucilaginosa  y 
de  un  sabor  un  poco  azucarado: 
Contiene  ésta  raíz  una  gran  canti¬ 
dad  de  materia  gomosa,  cierta  can¬ 
tidad  de  Esparagina  y  se  la  emplea 
en  decocción  como  emoliente.  Las 
flores  se  emplean  como  pectorales. 
Colunga:  Botánica,  Lima  tomo  II. 

Usada  como  espectorante.  La  raíz 
hervida  en  el  vino  fué  usada  en  la 
disentería,  en  la  ciática  y  en  los  tre¬ 
mores;  en  la  hemorragia  y  en  “los 
flujos”  de  todo  género.  El  agua  des¬ 
tilada  fué  recomendada  en  el  asma. 

MAMADERA. —  (véase  Lactancia 
artificial). 

MANA. —  (Bromatolog.) 

MAMEI.  —  (Manmea-América) . 
Fruta  gustosa  y  fragante:  tiene  la 
médula  consistente  y  del  mismo  co¬ 
lor  que  la  del  melocotón:  la  corte¬ 
za  fibrosa  y  coreosa  del  mismo  espe¬ 
sor  de  dos  líneas:  en  conserva  es 


muy  agradable  y  delicada:  tiene  co¬ 
munmente  una  o  dos  pepitas  del  ta¬ 
maño  del  riñón  del  Carnero,  esca¬ 
brosas:  el  árbol  que  la  produce  es 
muy  semejante  al  laurel.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid,  1789). 

MAM1RIRQUI. —  (F.  1.)  Vocablo 
anti  que  significa  Ciego.  (Principa¬ 
les  palabras  del  idioma  de  las  4  tri¬ 
bus  de  infieles  que  siguen,  en  B.  S. 
G.  XI). 

MAMON. —  Fruta  que  produce  un 
árbol  grande,  vistoso,  siempre  ver¬ 
de:  es  del  tamaño  y  figura  de  una 
ciruela  pequeña,  y  desprendida  la 
cáscara  que  es  verde  y  consistente 
aparece  la  médula  que  es  de  color 
blanco,  acuosa  y  semejante  al  gua¬ 
to  y  a  la  uva  Moscatel.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V.  Madrid,  1789). 

MANARES. —  Nombre  que  dan 
en  el  Pueblo  de  Casanares  en  la  Pro¬ 
vincia  de  San  Juan  de  los  Llanos 
en  nuevo  Reyno  de  Granada  a  unos 
tejidos  sedosos  muy  primorosos  que 
hacen  de  palma.  Alcedo:  (Dicciona¬ 
rio  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V.  Madrid  1789). 

MANCAR. —  (F.  I.)  Sinónimo  de 
mutilar.  Término  muy  del  agrado 
de  los  cronistas  de  Indias  cuando  ha¬ 
cían  referencia  a  la  más  cruel  de  las 
mutilaciones:  La  castración. 

MANATI. —  (Trichecus  Manatis). 
—  O  Vaca  Marina;  animal  amphibio 
grande  que  parece  corresponder  a 
los  cuadrúpedos  por  las  manos  o  pal¬ 
mas  unidas  al  pecho,  y  a  los  cetá- 


(21 


ceos  por  la  falta  de  pies  y  piernas, 
en  lugar  de  los  cuales  solo  tiene  u- 
na  gruesa  cola  que  se  extiende  como 
abanico  en  dirección  horizontal:  tie¬ 
ne  la  cabeza  más  grande  que  la  de 
un  Buey,  los  ojos  pequeños  y  sin  iris, 
los  agujeros  auditivos  muy  chicos, 
y  de  una  línea  de  diámetro:  no  tie¬ 
ne  dientes  adelante  sino  una  callo¬ 
sidad  muy  dura  con  la  cual  corta  la 
yerba,  y  así  32  muelas:  tampoco  tie¬ 
ne  lengua;  pero  si  dos  manos  o  por 
mejor  decir  nadaderas  cerca  de  la 
cabeza:  las  partes  de  la  generación 
más  conformes  a  los  del  hombre  y 
de  la  mujer  que  otro  ningún  animal: 
el  cuerpo  cubierto  de  un  cuero  de 
una  pulgada  de  grueso:  pero  vellu¬ 
do  y  de  color  ceniciento:  los  hay  de 
varios  tamaños  y  se  han  visto  hasta 
de  veinte  pies  de  largo.  La  parte 
posterior  del  cuerpo  es  más  delgada 
que  la  anterior,  y  va  disminuyendo 
siempre  hasta  la  cola.  La  hembra 
tiene  dos  tetas  y  pare  regularmen¬ 
te  un  hijo  que  abrasa  entre  las  ma¬ 
nos  para  darle  de  mamar  un  año: 
es  animal  manso,  sube  los  ríos  y  co¬ 
me  la  yerba  de  las  orillas  adonde 
alcanza  sin  salir  del  agua,  y  nada 
en  la  superficie:  para  pescarlos  se 
acercan  los  Indios  a  él  y  lo  hieren 
con  un  arpón  atado  a  una  cuerda 
larga  a  cuyo  extremo  ponen  un  pe¬ 
dazo  de  corcho  que  sirve  de  boya, 
y  cuando  el  Manatí  ha  perdido  mu¬ 
cha  sangre  y  fuerzas  vuelve  a  tie¬ 
rra;  entonces  toman  el  extremo  de 
la  cuerda,  recojiéndola  hasta  que 
quedan  pocas  brazas,  y  lo  sacan  po¬ 
co  a  poco  o  lo  acaban  de  matar  en 
el  agua  a  lanzadas;  y  suelen  pesar 
de  500  a  800  libras.  La  carne  es  ex¬ 
celente  y  cuando  está  fresca,  parece 
de  ternera  más  que  de  pescado;  y 
seca  y  escavechada  aún  es  mejor: 
la  grasa  es  tan  dulce  como  la  man¬ 
teca,  y  el  cuero  sirve  para  hacer 


cuerdas  zapatos,  látigos  y  bastones: 
prefiere  vivir  en  el  agua  de  los  ríos 
a  la  del  mar,  y  así  abunda  en  el  Ma- 
rañón  y  los  demás  que  le  entran, 
en  el  Orinoco,  en  las  Costas  de  la 
Guayana,  y  en  otras  muchas  par¬ 
tes.  Aunque  informes  en  el  exterior 
son  muy  organizados  interiormente, 
y  se  puede  juzgar  de  esto  que  por 
su  natural  y  por  sus  costumbres  tie¬ 
nen  alguna  inteligencia  y  cualida¬ 
des  sociales:  no  temen  la  vista  del 
hombre,  y  antes  bien  afectan  acer¬ 
carse  a  él  y  seguirles  con  seguridad 
y  confianza:  y  este  instinto  es  muy 
superior  al  de  todos  los  animales: 
siempre  anda  muchos  unidos  estre¬ 
chamente  llevando  en  medio  los  hi¬ 
jos,  como  para  asegurarlos  de  todo 
riesgo,  y  en  este  se  auxilian  mutua¬ 
mente,  y  se  ha  visto  querer  arran¬ 
car  el  arpón  del  que  está  herido,  y 
en  los  hijos  seguir  el  cadáver  de  su 
madre  hasta  la  orilla,  donde  los  pes¬ 
cadores  los  enlazan:  tienen  tanta  fa¬ 
cilidad  en  sus  amores  como  en  su 
sociedad;  pues  el  macho  no  tiene 
más  que  una  hembra  a  quien  acom¬ 
paña  constantemente  antes  y  des¬ 
pués  de  su  unión;  lo  cual  hacen  en 
el  agua,  por  que  no  salen  jamás  a 
tierra:  hay  cuatro  o  cinco  especies 
que  se  diferencian  muy  poco.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V.  Madrid  1789). 

MANCOS,  AGUA  MINERAL  DE. 

—  (Departamento  de  Ancash)  (Hi- 
drol.)  El  agua  termal  de  Mancos  o 
de  Santa  Julia,  se  halla  en  el  dis¬ 
trito  de  Shupluy  de  la  provincia  de 
Huaylas.  La  altura  del  lugar  es  de 
2467  metros  sobre  el  nivel  del  mar. 
El  agua  es  de  sabor  muy  salobre; 
de  olor  ligeramente  sulfurosos,  su 
temperatura  es  de  más  de  50?.  Anᬠ
lisis  químico:  Bicarbonato  de  cal 


22) 


grs.  Ü.3398 ;  Bicarbonato  de  magne¬ 
sia  grs.  0.0548;  Bicarbonato  de  fie¬ 
rro  grs.  0.0180;  Silicato  de  cal  grs. 
0-0860;  Sulfato  de  cal  grs.  0.1015; 
Cloruro  de  magnesio  grs.  0.2798: 
Cloruro  de  Potasio  grs.  0.4540;  Clo¬ 
ruro  de  sodio  grs.  4.3190;  Silicato  de 
soda  grs.  0.0262;  Fosfato  de  cal  grs. 
0.0025.  Usos  terapéuticos:  Esta  agua 
es  a  más  de  salina  ferruginosa,  de 
manera  que  sus  virtudes  reconstitu¬ 
yentes  son  más  enérgicas  que  en  las 
aguas  exclusivamente  salinas. 

MANCHARISCCA. —  (F.  I.) 

MANCHEGO  ENRIQUE  FAS 
TOR. —  Bachiller  en  1916;  su  tesis: 
“Algunas  consideraciones  sobre  la 
anestesia  en  la  prostatectomía”. 

MANCHARI.  —  (F.  1.)  Vocablo 
campa:  en  castellano:  enfermo  (Eu¬ 
logio  Delgado:  Vocabulario  de  las 
tribus  campas”,  en  Boletín  de  la  So¬ 
ciedad  Geográfica,  de  Lima,  vol. 
VI). 

MANDIOCA.—  (Véase  Yuca)  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

MANGAJO. —  (Hist.)  Con  este 
nombre  fué  conocida  la  epidemia  de 
1818  en  Lima.  Véase:  Epidemias. 

MANGALA. —  (Bot.)  La  mang'ala 
se  produce  en  este  territorio  y  la 
acostumbran  sus  moradores  en  pedi¬ 
luvios  para  curar  constipaciones. 
(Lecuanda:  Descripción  de  Lamba- 
yeque,  en  Mercurio  Peruano,  tomo 
II,  de  la  edición  de  Biblioteca  Perua¬ 
na.  Lima,  1861). 

MANGLE. —  (Rhicophoria  Man¬ 
gle)  Arbol  grande  y  corpulento  que 


nace  expontáneamente  cerca  de  las 
playas:  su  madera  es  fuerte,  resiste 
mucho,  y  por  eso  se  emplea  en  las 
fábricas  de  casas,  particularmente 
para  vigas  y  pilares,  por  que  es  muy 
derecho.  Lomeri  dice  que  hay  tres 
especies:  la  primera  llamada  Cerei- 
ba,  que  es  el  Mangle  blanco  algo 
parecido  al  Sauce:  sus  hojas  que  son 
opuestas  brillan  al  Sol,  por  que  tie¬ 
nen  cubierta  la  superficie  de  una 
sal  blanca  que  exhalan  los  vapores 
del  mal  disecada  por  el  calor  del 
Sol,  y  cuando  el  tiempo  es  húmedo 
se  derrite:  tiene  la  flor  amarilla  y 
de  olor  de  miel.  La  segunda  espe¬ 
cie  se  llama  Cereibuna:  es  un  ar- 
bolillo  de  hoja  redonda,  gruesa  y  de 
hermoso  verde,  la  flor  es  blanca,  y 
el  fruto  del  grueso  de  la  avellana  y 
amargo.  La  tercera  especie  que  los 
Indios  llaman  Guaparciba,  y  los  por¬ 
tugueses  Mangle  verdadeiro,  es  el 
Mangle  negro,  árbol  mucho  más 
grande  y  coposos  que  los  dos  ante¬ 
riores,  no  pasa  de  25  pies  de  alto  y 
de  20  pulgadas  de  diámetro:  su  cor¬ 
teza  es  gris  obscura,  tiene  un  modo 
admirable  de  crecer,  por  que  de  sus 
ramas  que  son  flexibles,  altas  y  ex¬ 
tendidas,  salen  paquetes  de  filamen¬ 
tos  que  bajan  hasta  la  tierra,  se  ex¬ 
tienden  y  echan  raíces,  creciendo 
tan  gruesos  árboles  como  de  donde 
salieron,  y  así  se  van  multiplicando 
de  modo,  que  de  un  solo  árbol  se 
producen  bosques  enteros;  y  Froyer 
en  la  relación  de  su  viaje  dice,  que 
en  la  Isla  de  Cayena  los  esteros  es¬ 
tán  llenos  de  Mangles,  y  que  las  os¬ 
tras  se  pegan  a  los  troncos  y  a  las 
ramas  que  cuelgan,  y  cubre  el  agu° 
en  las  crecientes  y  hace  allí  sus 
crías.  La  madera  de  este  árbol  es 
sólida,  pesada  y  de  fibras  largas  y 
apretadas,  se  usa  para  construir  em¬ 
barcaciones  menores:  las  hojas  son 
semejantes  a  las  del  Peral,  y  las 


(23 


flores  son  pequeñas,  y  seguidas  de 
bayas  parecidas  en  el  exterior  a 
las  de  la  Casia:  dentro  tienen  una 
pulpa  como  la  médula  de  los  hue¬ 
sos,  de  gusto  amargo:  algunos  Indios 
la  comen  a  falta  de  otro  alimento: 
la  raiz  es  tierna,  y  los  pescadores 
la  usan  para  curar  las  picaduras  de 
animales  venenosos:  estos  árboles  es¬ 
tán  tan  espesos,  y  sus  raíces  tan  en¬ 
redadas,  que  en  algunos  parages  se 
pueden  andar  veinte  leguas  sin  to¬ 
car  tierra:  las  raíces  impiden  llegar 
las  embarcaciones  de  pescadores,  y 
dan  asilo  seguro  a  los  peces.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  Amé¬ 
rica,  tomo  V.  Madrid  1789). 

MANI. —  (Arrachis  Hypogea)  I 
en  lengua  quechua  Inchic:  es  una 
planta  frondosa  que  da  flores  blan¬ 
cas:  el  fruto  consiste  unas  vainas 
largas,  redondas  pegadas  a  las  raí¬ 
ces  debajo  de  la  tierra:  los  granos 
son  casi  redondos,  alto  tableados  en 
las  puntas,  y  cubiertos  de  una  sútil 
película  algo  roja  que  se  desprende 
fácilmente  al  fuego,  o  en  agua  calien¬ 
te  como  la  almendra:  es  fruta  muy 
parecida  a  las  mejores  de  estas,  muy 
gustosa  y  útil  para  varios  usos,  y  es¬ 
pecialmente  para  comerla  tostada. 
Mr.  de  la  Condamine  la  traía  siem¬ 
pre  en  los  bolsillos.  En  Nueva  Espa¬ 
ña  la  llaman  Cacahuete.  A'(lcedo‘: 
Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V.  Madrid  1789). 

MANIACO. —  (F.  1.)  Sinónimo 

vulgar  de  alienado.  Véase:  “Aliena¬ 
ción  mental”. 

MANIAS.  —  (F.  1.)  (Véase  alie¬ 
nación). 


MANIOBRAS  OBSTETRICAS.  — 

(Hist.)  Véase:  Obstetricia,  ejercicio 
de  la”. 

MANJARBLANCO.  —  (Bromato- 

log.) 

MANRIQUE  DANIEL  BELISA- 
RIO. —  Médico  Cirujano.  Bachiller  en 
Medicina  el  año  de  1891,  sosteniendo 
por  tésis:  Adenitis  tuberculosas  del 
cuello.  Obtuvo  el  título  profesional 
el  año  de  1892.  Doctor  en  Medicina 
el  año  de  1904,  sosteniendo  por  tesis. 
Retenciones  placentarias.  Catedráti¬ 
co  adjunto  de  la  Facultad  en  1908, 
fué  encargado  de  la  Clínica  Médica 
de  varones  el  año  de  1909,  fecha  en 
la  que  el  Catedrático  titular  doctor 
Ernesto  Odriozola  había  emprendi¬ 
do  viaje  a  Europa.  Catedrático  in¬ 
terino  del  curso  de  Obsterticia  des¬ 
tinado  a  la  preparación  de  las  Par¬ 
teras,  el  Dr.  Manrique  dió  gran  am¬ 
plitud  a  esa  enseñanza,  en  la  que 
tuvo  por  opositor  al  Dr.  Hipólito 
Larrabure,  (celebrado  el  año  1915) 
abandonó  esta  Cátedra  el  año  de 
1918,  el  sacarse  a  concurso  la  Cáte¬ 
dra  de  Terapéutica,  vacante  por  fa¬ 
llecimiento  del  titular  Dr.  Tomá:- 
Salazar.  Médico  del  Hospital  de  Be- 
llavista  y  Médico  de  policía  del  Ca¬ 
llao,  el  Dr.  Manrique  ejerció  la  pro¬ 
fesión  médica  en  dicho  puerto,  go¬ 
zando  de  general  estima  que  crista¬ 
lizó  en  la  designación  que  los  veci¬ 
nos  hicieron  de  él  para  el  desempe¬ 
ño  de  la  Alcaldía  de  la  localidad. 
Por  los  años  de  1909  el  Dr.  Manri¬ 
que  fundó  en  el  pueblo  de  Chosica 
un  “Higiocomio”  que  no  correspon¬ 
dió  a  su  organización  y  a  sus  de¬ 
seos  de  introducción  de  un  elemento 
nuevo  en  la  terapia  nacional.  Ba¬ 
chiller  en  Ciencias  Naturales,  el  Dr. 
Manrique  llevó  a  la  Sociedad  “A- 
mantes  de  la  Ciencia”  formada  por 


24) 


alumnos  de  dicha  Facultad  el  valio¬ 
so  contingente  de  sus  entusiasmos 
y  de  su  laboriosidad,  que  ofrendó 
también  a  la  Sociedad  Médica  “U- 
nión  Fernandina”  que-  le  contó  va¬ 
rias  veces  en  el  número  de  los  miem¬ 
bros  de  su  Junta  Directiva.  Biblio¬ 
grafía:  1. —  Tesis  del  bachillerato 
en  Ciencias:  “Acido  tánico  del  Lu- 
craco  (Waltheria  americana”,  en 
“Gaceta  Científica  de  Lima,  tomo  I. 

2.  — Tesis  del  doctorado,  Lima,  1904. 

3. — Pleuresía  purulenta,  en  Cróni¬ 
ca  Médica,  1888.  4. —  Tesis  del  ba¬ 
chillerato  en  Medicina,  en  Crónica 
Médica  de  Lima  (1891).  5. — Varias 
Revistas  terapéuticas,  en  Crónica, 
Médica,  Lima,  1892.  6. — La  ergotiná 
es  profiláctica  y  curativa  en  la  sep¬ 
ticemia  puerperal  en  Gaceta  de  Hos¬ 
pitales,  Lima,  1904.  7. — Cáncer  del 
cardias,  lección  clínica,  en  Gaceta 
de  Hospitales,  Lima,  1909.  8- — Car¬ 
diópatas,  lección  clínica  en  Gace¬ 
ta  de  los  Hospitales,  Lima,  1909.  9. 
— Programa  del  curso  de  Obstetri¬ 
cia,  Lima.  10. — Programa  del  curso 
de  Terapéutica,  Lima,  1918. 

MANRIQUE,  JOSE  ANTONIO  — 

Médico  ecuatoriano,  autorizado  pa¬ 
ra  el  ejercicio  profesional.  Figura 
en  la  Relación  de  1914. 

MANRIQUE,  PEDRO  —  Cirujano 
romancista.  (20  de  Julio  de  1810). 

MANRIQUE  TELLO,  SANTIA¬ 
GO. —  Médico  Cirujano,  Obtuvo  el 
título  profesional  el  año  de  1876,  ha¬ 
biendo  obtenido  el  mismo  año  el 
grado  académico  de  Bachiller,  sus¬ 
tentando  una  tesis  titulada:  “Euca- 
liptus  globulus”.  El  año  de  1886  fué 
enviado  a  combatir  una  grave  epi¬ 
demia  en  el  departamento  de  Aya- 
cucho.  Bibliografía:  1. — Tesis  del  ba¬ 
chillerato  en  Gaceta  Médica  de  Li¬ 
ma,  1876- 


MANSILLA  AGUSTIN.—  Bachi¬ 
ller.  Cirujano  latino  por  el  Protome- 
dicato  General  en  16  de  Setiembre 
de  1828. 

MANSILLA,  AGUSTIN.  —  Hasta 
el  momento  de  su  muerte  enseñó 
Botánica  en  el  Colegio  de  San  Fer¬ 
nando.  En  21  de  Junio  de  1819  Pe- 
zuela  le  nombró  como  sustituto  el 
Dr.  D.  Francisco  de  Paula  Guerra 
médico  cirujano  del  Real  Colegio  de 
Cádiz. 

MANSILLA,  FRANCISCO  PAS¬ 
CUAL. —  de  la  orden  de  San  Juan 
de  Dios.  Cirujano  Latino  por  el  Pro- 
tomedicato  General  en  6  de  Agoste 
de  1829.  Farmacéutico  por  el  mismo 
Tribunal  en  25  de  Febrero  de  1829. 

MANSO  DE  VELAZCO  D.,  JOSE 
ANTONIO. —  Conde  de  Superunda. 
Virrey  (1745-1761).  Bajo  su  adminis¬ 
tración  fué  decretada  la  obra  del 
Anfiteatro  Anatómico  de  San  An¬ 
drés,  que  sólo  se  llevó  a  realidad  en 
1792. 

MANTA. —  (Squalus  Squatina) 
Pez  que  se  encuentra  en  el  mar  del 
Sur,  y  abunda  en  el  Partido  -de 
Puerto  Viejo  de  la  Provincia  de 
Guayaquil  y  Reyno  de  Quito,  por  lo 
cual  dá  la  denominación  al  Puer¬ 
to  de  su  nombre:  es  grande,  seme¬ 
jante  al  Lenguado,  y  termina  su  cir¬ 
cunferencia  en  una  membrana  de 
figura  oblonga,  y  de  tres  a  cuatro 
varas  de  largo  y  dos  de  ancho,  y 
casi  un  palmo  de  altura,  con  lo  cual 
abrasa  al  hombre  de  quien  es  mortal 
enemigo,  y  comprimiéndolo  lo  aho¬ 
ga;  por  lo  cual  llevan  consigo  los 
buzos  un  cuchillo  flamenco  de  dos 
cortes  en  la  mano  y  al  sentir  que  lo 
cubre  el  pez  antes  de  apretar  lo 
corta  al  rededor:  de  su  figura  y 
propiedad  le  viene  el  nombre  de 


(25 


manta:  puede  ser  el  angelote  de  Eu¬ 
ropa  o  pez  ángel.  Alcedo:  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1739). 

MANTEISTAS.—  (Hist.)  nombre 
que  se  daba  a  los  externos  del  cole¬ 
gio  de  San  Fernando  alumnos  de  la 
Universidad. 

MATEO,  MANIOBRA  DEL  — 

Véase:  Obstetricia,  ejercicio  de  la 
(Hist.)  Burda  maniobra  obstétrica 
empleada  durante  la  época  colonial. 
Una  de  las  prácticas  groserísimas 
adoptadas  por  las  recibidoras  de  la 
época  colonial  y  aún  por  algunas 
comadronas  de  la  época  republicana. 
Era  práctica  que  se  adoptaba  cuan¬ 
do  alguna  distocia  hacía  pensar  a 
las  comadronas  en  la  imposibilidad 
de  conseguir  una  contractibilidad 
más  considerable  de  las  paredes  ute¬ 
rinas.  En  este  caso  se  tomaba  a  la 
paciente,  se  la  colocaba  en  una  grue¬ 
sa  cubierta  sostenida  por  sus  cuatro 
ángulos  por  cuatro  personas  robus¬ 
tas  y  se  procedía  a  un  manteo  que 
por  grotesco  puso  en  sus  páginas 
Cervantes  para  hacer  víctima  de  él 
al  infelice  Sancho.  La  Sra.  Fessel 
cree  que  éste  manteo  como  todas  las 
prácticas  groseras  de  la  obstetricia 
no  era  del  todo  abandonada  en  la 
primera  mitad  del  Siglo  XIX. 

MANUCCI  RANIERI. —  Farma¬ 
céutico  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

MANZANA. —  (Bot.)  La  manza¬ 
na  fué  considerada  por  nuestros 
prácticos  de  la  época  colonial  como 
un  fruto  dañino  a  las  personas  ner¬ 
viosas  y  cuyo  excesivo  comer  podía 
contarse  entre  las  causas  producto¬ 
ras  de  Litiasis  renal.  Una  merme¬ 


lada  de  manzanas  con  jugo  de  re¬ 
galiz,  fué  muy  usada  en  las  afec¬ 
ciones  bronquiales.  Un  emplasto  he¬ 
cho  de  manzanas  molidas  fué  apli¬ 
cado  en  las  quemaduras  superficia¬ 
les.  Una  agua  preparada  con  estas 
manzanas  era  usada  como  artículo 
de  tocador  ya  que  suprimía  la  ru¬ 
bicundez  del  rostro  y  las  manchas 
que  él  pudiera  presentar. 

MANZANARES  CARMEN  M  — 

Obstetriz  (1896). 

MANZANILLA  (Bot.)  La  “Ma- 
tricaria  chamomilla”,  de  la  familia 
de  las  Compuestas  o  Sinanteraceas. 
llamada  Manzanilla  común,  es  una 
planta  vivaz,  ramosa,  de  un  verde 
claro.  Esta  planta  que  tiene  un  sa¬ 
bor  amargo,  es  aromática,  balsámi¬ 
ca  principalmente  las  flores,  las  que 
se  emplean  como  carminativas  y  an- 
tiespasmódicas:  contiene  un  aceite 
esencial  de  color  verde  que  se  usa 
a  la  dosis  de  algunas  gotas.  (Colun- 
ga:  Botánica,  Lima,  Tomo  II).  “Co¬ 
cida  con  vino  y  bebida  su  decocción 
ó  hecha  agua  y  sentándose  encima, 
provoca  los  menstruos,  el  parto,  la 
orina,  y  las  piedras  de  los  riñones: 
abre  la  opilación  del  hígado  y  del 
bazo,  mitiga  los  dolores  de  la  veji¬ 
ga,  de  la  matriz,  de  los  riñones  y  de 
los  intestinos:  sana,  resuelve  las  úl¬ 
ceras  del  pulmón.  Sirve  en  la  lien- 
tería,  calienta  el  estómago.  Las  flo¬ 
res  bebidas  con  vinagre  sirven  en 
el  mal  caduco”.  Al  exterior  se  usa¬ 
ba  la  manzanilla  en  decocción  en 
las  heridas  de  naturaleza  maligna  y 
calentada  la  decocción  en  el  agua, 
se  usaba  en  todo  género  de  dolores. 
En  la  actualidad  continúa  siendo 
bastante  grande  el  uso  de  la  camo¬ 
mila.  Fuera  de  las  aplicaciones  ver¬ 
daderamente  médicas  la  medicina 
familiar  cuenta  en  la  manzanilla  u- 


26) 


no  de  sus  más  valiosos  elementos, 
ya  que  es  esta  manzanilla  un  quita 
dolores  de  la  mejor  especie. 

MANZANILLA,  JUAN.—  Citado 
como  profesor  de  Botánica  en  el 
Real  Colegio  de  Medicina  y  Ciru¬ 
gía  de  San  Ferriando  (Repertorio 
Americano,  tomo  I).  Había  colabo¬ 
rado  con  el  botánico  español  Juan 
Tafalla  en  la  preparación  del  ma¬ 
terial  para  la  enseñanza  de  la  Botᬠ
nica  en  dicho  Colegio,  material  que, 
según  nos  informa  un  periódico  de 
la  época,  se  hallaba  constituido  por 
lo  siguiente:  “Al  pié  de  cinco  mil 
descripciones  de  plantas,  peruanas 
setecientos  dibuxos,  más  de  cincuen¬ 
ta  muestras  de  otras  tantas  diferen¬ 
cias  de  cascarillas,  recogidas  por  los 
botánicos  D.  Juan  Tafalla  y  D.  Juan 
Manzanilla,  y  un  excelente  herbario 
componen  la  colección  de  esta  cla¬ 
se  de  Botánica”  (Minerva  Peruana, 
Lima,  26  de  junio  de  1810). 

MANZANILLO.—  (Bot.)  La  “Hip- 
pómane  mancinella”,  de  la  familia 
de  las  Euforbiáceas  es  un  árbol  in¬ 
dígena  de  las  Antillas  y  de  la  Amé¬ 
rica  Meridional;  cuyo  fruto  goza  de 
propiedades  venenosas  de  modo  que 
es  muy  peligroso  su  uso.  El  jugo 
lechoso  que  contiene  el  tallo  es  un 
veneno  muy  activo  y  es  empleado 
por  los  salvajes  para  envenenar  sus 
flechas.  Colunga:  “Botánica,  Lima, 
tomo  II”). 

MAR,  JUSTO.  —  Como  alumno 
del  Colegio  de  la  Independencia  de 
Lima  juró  la  Constitución  de  1826. 

MAR,  JUSTO  DOMINGO  DEL  — 

Médico  por  el  Protomedicato  Gene¬ 
ral  en  30  de  Enero  de  1847.  Delegado 
de  la  J.  D.  de  M.  en  el  Callao  en 

de  Setiembre  de  1852  Médico  del 


Hospital  de  Guadalupe  en  el  Ca¬ 
llao.  Era  Cirujano  Mayor  y  de  In¬ 
fantería  de  Marina. 

MAR,  MANUEL  DE.—  Como  a- 
lumno  del  Colegio  de  la  Indepen¬ 
dencia  de  Lima  juró  la  Constitu¬ 
ción  de  1826. 

MARAN. —  (Bot.)  Dice  Lecuanda 
(Descripción  de  Trujillo,  en  Mercu¬ 
rio  Peruano):  “La  planta  llamada 
MARAN,  es  carnosa,  parecida  a 
la  tuna;  conócenla  también  los  na¬ 
turales  por  los  nombres  de  higo  pa¬ 
la  o  higo  chumbo  y  tuna  zimarro- 
na;  a  su  hoja  la  dicen  penca  y  con 
ella  suelen  cercar  las  heredades.  La 
más  blanca  sirve  para  sogas:  el  fru¬ 
to  que  da  es  semejante  a  la  tuna  en 
ella  se  cría  la  grana  o  COCHINI¬ 
LLA  que  en  idioma  natural  índica 
se  llama  pilcay.  Aprovechanse  de 
ella  separándole  el  capullo  blanco 
o  tela,  que  está  entre  la  penca  y  es¬ 
pinas  que  la  defienden,  con  una  a- 
guja  de  arriero,  quitándole  esta  te¬ 
lilla,  formando  ella  una  pasta  que 
la  mezclan  con  harina  de  maiz  para 
condensar  el  humor  que  producen 
sus  insectos,  y  para  aumentar  la 
cantidad;  pero  esto  rebaja  o  dismi¬ 
nuye  su  legítimo  color.  Hacen  uso 
de  ella  en  la  sierra  para  el  destino 
del  color  de  grana  tan  subido  y  ex¬ 
celente  que  en  nada  cedería  al  de 
Nueva  España  si  no  lo  adulterasen 
Su  líquido  sin  mezcla  lo  emplean 
en  la  sierra  para  impedir  los  abor¬ 
tos,  bebiéndolo  en  vino,  en  el  peso 
de  8  hasta  24  gramos.  Los  animali- 
llos  que  encierran  las  vainitas  de  su 
telilla  están  llenos  de  un  humor  pur¬ 
púreo  que  se  ve  por  el  microscopio, 
el  cual  mezclado  con  zumo  de  limón 
o  limas  agrias,  tienen  el  color  per- 
fectísimo.  A  donde  abunda  ésta 
plantas  es  en  el  partido  de  Huama- 


(27 


chuco”.  Adviértase  que  Lecuanda  es¬ 
cribía  en  la  segunda  mitad  del  siglo 
XVIII  o  en  la  primera  del  XIX  en 
los  primeros  años  de  este  último  si¬ 
glo.  La  penca  que  alude  Lecuanda 
ha  servido  de  base  a  una  preparación 
destinada  a  combatir  el  mal  de  ra¬ 
bia  y  también  sirve,  depositado  en 
el  agua,  de  loción  destinada  a  lim¬ 
pieza  de  los  cabellos. 

MARAÑON.—  (Bot.)  “El  mara- 
ñón  árbol  frutal  y  comestible,  no 
es  tan  abundante  en  los  valles  co¬ 
mo  en  la  sierra:  las  pepitas  de  es¬ 
te  se  reputan  por  cáustico  fuerte,  y 
tienen  la  virtud  de  abrir  fontanelas 
o  fuentes.  (Lecuanda:  “Descripción 
de  Lambayeque”,  en  Mercurio  Pe¬ 
ruano,  tomo  II  de  la  edición  de  la 
Biblioteca  Peruana,  Lima,  1861). 

MARCA  ROMERO,  JULIO  —  Mé¬ 
dico  Cirujano.  Hijo  del  notable  In¬ 
geniero  don  Julio  Marca,  nació  en 
Lima.  Hizo  sus  estudios  de  Instruc¬ 
ción  Media  en  el  “Colegio  de  Lima” 
que  dirigía  el  Dr.  Pedro  A.  Labar- 
the-  Se  trasladó  a  los  Estados  Uni¬ 
dos  de  Norte  América  y  allí  terminó 
sus  estudios  de  Medicina.  De  regreso 
al  Perú  ejerce  la  profesión,  con  tí¬ 
tulos  americanos,  en  una  empresa 
minera  americana.  (1921). 

MARCHAN,  FELIPA.—  Obstetriz 
(21  de  Diciembre  de  1858). 

MARCHAN  WENCESLAO.  — 

Farmacéutico  (1871).  Miembro  de  la 
Sociedad  de  Medicina  de  Lima 
(1879). 

MARIA. —  Arbol  grande  madera 
muy  pesada  y  de  particular  estima¬ 
ción,  especialmente  en  la  Provincia 
de  Guayaquil  y  Reyno  de  Quito, 
donde  la  emplean  para  árboles,  mas¬ 


teleros  y  vergas  de  las  embarcacio¬ 
nes  que  construyen  en  aquel  asti¬ 
llero  y  son  del  mismo  color  pero 
de  mejor  calidad  y  resistencia  que 
los  Pinos  del  Norte,  hay  algunos  tan 
grandes  que  sin  internar  a  lo  espe¬ 
so  de  los  bosques  se  han  cortado  en 
la  citada  Provincia  de  100  pies  geo¬ 
métricos  de  largo.  La  resina  de  es¬ 
te  árbol  conocida  con  el  nombre  de 
Aceite  de  María,  es  muy  estimada 
en  la  medicina  por  su  virtud  de  co¬ 
rroborar  al  estómago.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  To¬ 
mo  V,  Madrid,  1789). 

MARKHAM,  CLEMENTE.—  El 

sabio  de  este  nombre  realizó  el  año 
de  1853  un  viaje  al  interior  del  Pe¬ 
rú,  siéndole  dado  realizar  estudios 
que  le  han  colocado  en  un  alto  ni¬ 
vel  entre  los  más  acertados  ameri¬ 
canistas.  No  es  este  Diccionario  el 
que  deba  ofrecer  a  Sir  Markham  el 
lugar  que  a  él  le  corresponde  por 
su  valiosa  contribución  al  estudio 
del  pasado  de  América.  Nos  limita¬ 
mos  a  citar  algunos  de  sus  estudios. 
Bibliografía:  1- — Cuzco  journey  of 
the  ancient  capital  of  Perú,  with  an 
account  of  the  history,  language,  li- 
terature  and  antiquities  of  the  In¬ 
cas,  and  Lima,  a  visit  to  the  capital 
and  provincies  of  modern  Perú,  & 
by  Clemente  Markham,  London, 
1856.  2. — Travels  in  Perú  and  India 
while  superintending  the  collection 
of  chincona  plants  and  seed  in  South 
America,  and  their  introduction  in 
to  India  by  Clemente  R.  Markham. 
—  Inglaterra  debe  a  Sir  Markham. 
entre  otros  muchos  bienes,  el  de  la 
introducción,  en  sus  colonias,  del 
cultivo  de  la  quina,  fuente  moderna 
de  tanta  fortuna  para  la  Gran  Bre¬ 
taña. 


28) 


MARENGO  FELIPA.—  Obstetriz 
en  1886. 

MARIACA,  MANUEL  B.  DE  — 

Médico  boliviano,  autorizado  para 
ejercer.  Figura  en  la  Relación  de 
1894. 

MARILLIER,  ESTEBAN.—  Far¬ 
macéutico.  Su  nombre  figura  en  la 
Relación  de  la  Facultad  del  año  de 
1916.  Propietario  de  la  Botica  de  la 
Misión  en  el  Callao. 

MARIN,  GENOVEVA.—  Obstetriz 
que  ejercía  la  profesión  en  1886. 

MARIN,  JOSE  PATRICIO  —  Far¬ 
macéutico  (26  de  Marzo  de  1827). 

MARINI,  JOSE  FELIX.—  Murió 
prestando  sus  servicios  en  las  am¬ 
bulancias  (1879)  durante  nuestra 
desventurada  guerra  con  Chile. 

MARIOTE,  JOSE.—  Alumno  ex¬ 
terno  del  Real  Colegio  de  San  Fer¬ 
nando  los  años  de  1814  y  1815. 

MARVER,  FRANCISCO  RAI¬ 
MUNDO  DE. —  Farmacéutico  (21  de 
mayo  de  1810). 

MARONO,  N. —  Cirujano  de  S.  B 
el  Señor  Príncipe  de  Santo  Bono. 
Virrey  del  Perú.  Está  citado  por 
Petit  (Véase:  “Petit  Pablo)  quien 
lo  llama:  “el  célebre  monsieur  Ma- 
rono”. 

MARQUEZ,  AURELIO.—  Dentis¬ 
ta  en  ejercicio  de  la  profesión  en 
1886. 

MARQUESOTE  —  Nombre  que 
dan  en  la  Nueva  España  al  azúcar 
rosado.  Alcedo:  Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 


tales  o  América,  Tomo  V,  Madrid, 
1789). 

MARQUEZ,  CAMILO.—  Levanta¬ 
miento  de  las  costas  del  Perú  y  de 
Chile,  G.  C.  XII.  Conferencias  —  G. 
C.  XIII. 

MARQUEZ  FORTUNATO  —  Far¬ 
macéutico  (1919). 

MARQUEZ  FRANCISCO  —  Fle¬ 
bótomo  (25  de  octubre  de  1820). 

MARQUINA  PASCUAL—  Quí¬ 
mico  municipal  de  Lima,  durante  la 
epidemia  de  gripe  del  92. 

MARRES  BONIFACIO.—  Flebó¬ 
tomo  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  1808  y  que  en  ese  año  hizo  un 
donativo  de  4  pesos  para  la  obra  del 
Colegio  de  San  Fernando- 

MARTELL  JACINTA.—  Obstetriz 
(1871). 

MARTICOREN  A  ESTANISLAO 

—  En  17  de  mayo  de  1818  se  le  ne¬ 
gó  por  el  Real  Tribunal  del  Proto- 
medicato  el  permiso  para  ejercer  la 
profesión  de  cirujano  sin  ser  exa¬ 
minado.  En  23  de  setiembre  del 
mismo  año  después  de  rendidos  sus 
exámenes  fué  autorizado  para  ejer¬ 
cer  la  cirujía  en  el  Perú. 

MARTIN  J.  M—  Médico  Ciruja¬ 
no. —  Este  doctor  de  la  Universidad 
de  París,  fué  autorizado  por  el  Pro- 
tomedicato  General  del  Perú,  en  el 
año  de  1833  para  ejercer  la  profe¬ 
sión  de  cirujano  sin  ser  examinado. 
En  23  de  setiembre  del  mismo  año 
después  de  rendidos  sus  exámenes 
fué  autorizado  para  ejercer  la  ciru¬ 
jía  en  el  Perú.  Ese  año  se  hallaba 
instalado  en  la  calle  de  Palacio,  en 


(29 


la  llamada  Casa  de  Aliaga.  (Mercu¬ 
rio  Peruano,  1833,  sección  avisos). 

MARTINET,  J.  B.—  (1)  Contrata¬ 
do  por  el  gobierno  de  1871  para  la 
enseñanza  de  la  Botánica  en  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  de  Lima  y  para 
la  clasificación  de  plantas  en  el  Jar¬ 
dín  Botánica  como  Catedrático  inte¬ 
rino  y  concedió  su  aprobación  al  pro¬ 
grama  de  enseñanza  que  el  doctor 
Martinet  había  presentado.  También 
fué  en  el  curso  del  mismo  año  que 
la  Facultad  concedió  su  aprobación 
al  “Catálogo  de  plantas  del  Jardín 
Botánico”  que  había  llevado  a  cabo 
el  profesor  francés,  cuyo  contrato 
expiró  el  año  de  1875.  Bibliografía: 
1.— Consideraciones  generales  sobre 
el  clima  y  la  vegetación  de  la  costa 
del  Perú  y  sobre  los  estudios  de  sil¬ 
vicultura  en  la  República,  en  Gace¬ 
ta  Médica  de  Lima,  1875. 

MARTINET,  M.  —  SECCION 
EXTRANJERA.  “Propiedades  Ver¬ 
mífugas  de  la  Sida  Floribunda”  (2). 
Hace  algunos  años,  se  me  remitió  un 
fragmento  desecado  de  una  planta 
que  se  suponía  gozar  de  propiedades 
vermífugas,  apoyándose  en  el  he¬ 
cho  siguiente:  un  perro  enfermo,  al 
que  se  cuidaba  bastante,  fué  llevado 
al  campo  por  sus  amos.  Saliendo  de 
Lima,  se  puso  a  correr  buscando  al¬ 
gún  remedio  para  su  mal.  Bien 
pronto  encontró  cerca  una  planta, 
que  se  puso  a  comer  ávidamente. 
Algunas  horas  después,  arrojaba  un 
cierto  número  de  gusanos  intesti¬ 
nales,  y  desde  entonces  había  goza¬ 
do  de  una  perfecta  salud.  Este  ca¬ 
so  me  recuerda  otros  análogos,  bas- 


(1)  El  Dr.  Martinet,  aun  creo  está  en 
el  Perú,  tuvo  a  su  cargo  el  Jardín  Botᬠ
nico. 

(2)  Conócesele  vulgarmente  con  el  nom¬ 
bre  de  Pichana,  palabra  quechua  que  sig¬ 
nifica  escoba,  por  destinársela  a  este  uso. 


tante  frecuentes,  en  los  que,  los  a- 
nimales  han  sido  los  primeros  en 
señalar  los  medicamentos  vegetales 
que  más  tarde  han  ocupado  su  lu¬ 
gar  en  los  formularios  y  tratados 
de  materia  médica.  La  mayor  parte 
de  los  antídotos  más  o  menos  pre¬ 
conizados  contra  la  mordedura  de 
las  serpientes  venenosas,  no  reco¬ 
nocen  otro  origen.  Es  así  que  un 
halcón,  llamado  vulgarmente  Gua¬ 
co  (3)  en  el  valle  del  Magdalena, 
en  Colombia,  ha  revelado  las  pro¬ 
piedades  de  una  planta,  llamada 
igualmente  Guaco,  contra  la  morde¬ 
dura  de  las  serpientes  de  cascabel 
y  otras.  Es  una  compuesta  que  crece 
en  abundancia  en  las  orillas  del  río 
Magdalena;  pertenece  a  la  tribu  de 
las  Eupatorilas  y  a  la  que  Humboldt 
y  Bompland  llamaron  Mikama  Gua¬ 
co-  El  halcón  en  cuestión  emplea  las 
hojas  de  esta  planta  para  curarse 
de  las  mordeduras  que  le  hacen  los 
reptiles  que  caza  para  su  alimenta¬ 
ción.  Diremos  lo  mismo  del  Condu¬ 
rango  (cuya  significación  en  lengua 
quechua,  es,  creemos,  liana  del  Cón¬ 
dor)  (4)  que  hace  algunos  años,  lla¬ 
ma  seriamente  la  atención  del  mun¬ 
do  médico:  es  una  Asclepidiacea, 
del  grupo  de  las  Gonolobeas,  que 
Triana  ha  llamado  Gonolobus  Con¬ 
durango.  La  historia  del  descubri¬ 
miento  de  las  propiedades  de  esta 
planta  es  muy  curiosa.  La  mayor 
parte  de  las  Gonolobeas  pasan  por 
venenosas  entre  los  habitantes  del 
Ecuador.  Una  india  de  Loja,  oansa- 


(3)  Esta,  falcónida  no  se  llama  Guaco, 
sino  Guas  y  parece  que  esta  palabra  es 
en  las  Antillas  como  en  Colombia,  alusiva 
sólo  a  las  falcónidas.  Así  en  Cuba  se  lla¬ 
ma  al  Bufeo  horeales  gavilán,  carraguso, 
al  que  Oviedo  y  Herrera  llamaron  Alfane- 
que  y  Orredo,  en  otro  lugar,  le  llama 
Guaraguso.  Ignoro  donde  he  leído  ésto, 
pero  presumo  que  en  la  Zoología  de  Colón 
del  Dr.  Armas  (?). 

(4)  Dijimos  ya  en  el  artículo  Condu¬ 
rango  su  etnología  :  Cuntur-ancu,  liana 
(lo  que  aquí  se  lama  bejuco)  del  cóndor. 


30) 


da  de  los  lazos  del  himeneo,  había 
resuelto  desembarazarse  de  su  ma¬ 
rido  y  le  administraba  con  bastante 
constancia  una  infusión  de  Condu¬ 
rango;  pero  en  lugar  de  envenenar¬ 
los  no  hacía  sino  curarlo  de  un  cán¬ 
cer  del  que  hacía  largo  tiempo  su¬ 
fría.  Es  el  caso  de  decir:  sé  non  é 
vero  e  ben  trovato.  El  condurango, 
aplicado  al  tratamiento  del  cáncer 
no  ha  justificado  su  reputación;  pe¬ 
ro  no  por  eso  deja  de  ser  considera¬ 
do  como  un  excelente  depurativo. 
Volvamos  a  nuestra  planta  vermí¬ 
fuga.  Su  estudio  taxonómico  es  fácil 
era  una  malvacea  de  género  sida 
muy  común  en  los  alrededores  de 
Lima  y  designada  con  el  nombre  de 
sida  floribunda.  El  mucílago,  que 
hace  de  las  malvaceas  emolientes, 
es  muy  escaso  en  las  sida,  y  a  pri¬ 
mera  vista,  nada  hay  que  revele  en 
la  sida  floribunda,  la  presencia  de 
sustancias  helmintogogas:  mascán¬ 
dola  no  da  la  sensación  de  princi¬ 
pios  amargos  o  drásticos  ni  un  sabor 
agradable.  El  examen  microscópico 
de  (5)  los  órganos  de  esta  planta 
hojas,  yemas,  nos  enseña  que  todas 
estas  partes  estaban  cubiertas  por 
una  cantidad  de  pelos  estrellados, 
de  punta  resistente  y  muy  aguda,  y 
a  cuya  acción  no  titubeamos  en  atri¬ 
buir  las  propiedades  vermífugas 
que  se  nos  había  señalado.  Estos  pe¬ 
los  tienen  una  base  más  o  menos 
de  un  centésimo  de  milímetro  y  sus 
radios  de  uno  a  dos  décimos  de  mi¬ 
límetro.  Cuando  están  tiernos,  son 
poco  resistentes, 'pero  las  capas  su¬ 
cesivas  de  celulosa,  que  se  forman 
en  su  cavidad,  dan  bien  pronto  a 
su  punta,  muy  aguda,  una  gran  du¬ 
reza.  Cada  pelo  lleva  seis  a  diez  ra¬ 
mas,  que  a  causa  de  sus  dimensio¬ 
nes,  escapan  fácilmente  a  la  masti- 

(5)  Sentimos  por  el  Sr.  Martinet,  que 
un  examen  a  la  lente  lo  titule  microscó¬ 
pico. 


cación  y,  más  tarde,  a  causa  de  su 
naturaleza,  a  la  Digestión.  Llegados 
al  intestino,  estos  pelos  obran  mecᬠ
nicamente  y  obligan  a  los  gusanos 
a  marchar  delante  de  sus  puntas 
aceradas  (6).  Los  vermífugos  por 
acción  mecánica  no  son  raros.  Los 
indios  del  Perú  emplean  frecuente¬ 
mente  como  helmínticos  las  hojas  o 
las  cortezas  de  plantas  que,  por  la 
naturaleza  de  sus  producciones  epi¬ 
dérmicas,  se  encuentran  en  el  mismo 
caso  de  la  que  nos  ocupamos.  Es  el 
caso  de  la  Mucuna  elliptica,  legu¬ 
minosa  muy  común  en  las  selvas 
de  la  vertiente  oriental  de  la  cordi¬ 
llera  en  el  Pozuzo,  por  ejemplo,  don¬ 
de  se  le  conoce  con  el  nombre  de 
Llamapuani,  (7)  ú  ojo  de  llama.  Es 
próxima  de  la  Mucuna  prurieus  cu¬ 
yas  vainas  son  empleadas  con  el 
mismo  fin. 

Estos  hechos  nos  recuerdan  una 
sustancia  introducida,  desde  algún 


6.  Esta  acción  la  dió  a  conecer  el  Sr 
Raimondi,  y  sin  embargo  el  Sr.  Martinet 
no  lo  cita;  ésto  es  tanto  mas  censurable 
que  la  obrita  de  Raimondi  le  sirvió  de 
pauta  para  la  confección  de  su  tomo  : 
“Enumeración  de  los  géneros  y  especies 
que  deben  ser  cultivados  o  conservados 
en  el  Jardín  Botánico  de  la  Facultad  de 
Medicina;  y  aún  va  mas  allá  el  Sr.  Marti¬ 
net  ;  copia  los  dos  ejemplos  de  Raimondi 
en  su  Botánica,  pág.  219  y  que  a  la  le¬ 
tra  dice  :  “la  mucuna  prurieces  de  las 
Antillas  y  la  mucuna  elliptica  de  las  mon¬ 
tañas  del  Perú,  donde  es  conocida  con 
el  nombre  de  Llamapañani  (ojos  de  lla¬ 
ma,  Auchenia  llama)  y  notables  por  sus 
legumbres  cubiertas  de  pelos  tiesos  que 
producen  una  gran  quemazón  cuando  se 
tocan.  Los  indígenas  del  Perú,  que  habi¬ 
tan  las  montañas,  para  sanar  de  las  lom¬ 
brices  intestinales,  toman  en  una  bebida 
densa  tal  como  el  chocolate,  etc.,  una  cier¬ 
ta  cantidad  de  estos  pelos,  los  que  obran¬ 
do  de  un  modo  mecánico  matan  a  las  lom¬ 
brices  sin  producir  irritación  en  el  tubo 
digestivo  (“Elementos  de  Botánica,  1857). 

(7)  Hemos  traducido  este  artículo  lite¬ 
ralmente  y  encontramos  Llamopuami,  que 
es  seguramente  un  error  tipográfico;  pues 
su  verdadera  escritura  deberá  ser  así  : 
Llamapañahui.  Esta  planta  existe  en 
Chanchamayo,  donde  el  Sr.  Martinet  po¬ 
see  una  chácara  y  sin  embargo  no  lo  dice. 
Y  danles  el  nombre  de  Llamapañahui  por 
la  forma  y  color,  exactamente  idénticos  a 
los  ojos  de  la  llama.  Los  frutos  son  utili¬ 
zados  por  las  indias  para  sus  husos,  a  fin 
de  que  el  movimiento  giratorio  sea  mas 
rápido  y  le  llaman  piruro  (N.  del  T.). 


(31 


tiempo,  en  la  terapéutica  europea 
a  título  de  medicamento  vermífugo, 
y  que  podría  no  deber  sus  propie¬ 
dades  sino  a  la  acción  mecánica  de 
los  pelos  que  ella  contiene  y  que 
ofrecen  exactamente  el  aspecto  y 
las  dimensiones  de  aquellos  que  he¬ 
mos  estudiado  en  la  sida  floribun¬ 
da.  Esta  sustancia  es  la  Kamala,  es¬ 
pecie  de  polvo  rojizo,  recogido  en 
la  superficie  de  los  frutos  de  una 
Euforbiacea,  el  Mallotus  Philipe- 
nusis,  que  crece  en  la  India  al  pie 
del  Himalaya,  en  la  China,  en  las 
islas  Filipinas,  etc. 

Se  sabe  que  la  acción  del  kamala 
ha  sido  atribuida  a  una  resina  se¬ 
gregada  por  las  glándulas  que  cu¬ 
bren  los  frutos  del  mallotus,  llama¬ 
da  Rottlerina.  Pero,  ¿la  rottlerina 
es  un  vermífugo?  ¿Las  propiedades 
que  se  le  ha  atribuido  no  serían  más 
bien  debida  a  la  acción  mecánicos 
de  los  pelos  estrellados  que  la  acom¬ 
pañan  constantemente?  A  lo  menos 
respondemos  nosotros  en  la  materia 
que  despacha  el  comercio  con  el 
nombre  de  Kamala.  NOUVEAUX 
REMEDES. 

MARTINEL  AGUSTIN—  Ciru 
jano  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  1808  y  que  en  ese  año  hizo 
un  donativo  de  6  pesos  para  la  obra 
del  Colegio  de  San  Fernando. 

MARTINEZ  ADELA.—  Obstetriz 
(1889). 

MARTINEZ  CONSUELO—  En 

fermera.  Nacida  en  Lima  en  año  de 
1899.  Hizo  sus  estudios  en  la  Escue¬ 
la  Mixta  de  Enfermeros  de  la  So¬ 
ciedad  de  Beneficencia  Pública  de 
Lima,  y  obutvo  el  diploma  profe¬ 
sional  en  1917.  El  año  de  1918,  pres¬ 
tando  servicios  en  el  Asilo  Colonia 
de  Magdalena,  abandonó  la  asisten¬ 
cia  hospitalaria. 


MARTINEZ  ENCARNACION  — 

Obstetriz  (15  de  setiembre  de  1850). 

MARTINEZ  FELIPE.—  Médico 
(1870)  Ejercía  en  el  Callao  en  1894. 

MARTINEZ  IGNACIO.—  Farma¬ 
céutico  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

MARTINEZ  ISIDORA.—  Rectora 
de  la  Escuela  de  la  Maternidad  de 
Lima  por  los  años  de  1853.  (Guía 
domiciliaria  de  Lima  para  1853). 

MARTINEZ,  JESUS  FELIPE  — 

Bachiller  en  1916,  su  tesis:  “La  adre¬ 
nalina  en  Clínica”. 

MARTINEZ,  MARIANO.—  Médi- 
co  (1866). 


MARTINEZ,  AGUIRRE  FRANCO 

J.—  Médico  (1914). 

MARTINEZ,  CABRERA  CAR 
LOS. —  Bachiller  en  1902;  su  tesis: 
“Ligeras  consideraciones  sobre  la 
enterocolitis  mucomembranosa”  Mé¬ 
dico  Cirujano  (1903).  Bibliografía: 
1)  Tesis  del  Bachillerato  en:  “Cróni¬ 
ca  Médica,  de  1902”. 

MARTINEZ,  CABRERA  DA¬ 
NIEL. —  Farmacéutico  en  1902. 

MARTINEZ  DE  LAMATA,  JOSE 

—  Médico  que  ejercía  la  profesión 
en  Lima  en  el  siglo  XVII. 

MARTINEZ  Y  R.  GUILLERMO  — 

Farmacéutico.  Su  nombre  figura  en 
la  “Relación”  oficial  de  la  Facultad 
en  1916.  Obtuvo  el  título  en  1905. 
Bibliografía:  1)  La  luz  polarizada  en 
los  estudios  mineralógicos  R.  de  C. 
XII.  —  Breves  consideraciones  so- 


32) 


bre  la  flora  peruana,  en  F.  P.  1915. 
—  Contribución  al  estudio  del  Va¬ 
nadio  en  el  Perú.  R.  U.  1911. 

MARTINEZ  REAÑO,  LEONAR 

DO  C. —  Farmacéutico  (1904).  Far¬ 
macéutico  de  la  Botica  Central  de 
propiedad  del  Dr.  López  en  Hua¬ 
cho  (Boletín  Farmacéutico  de  Li¬ 
ma). 

MARTINI,  GERONIMO—  Médi¬ 
co  (1879).  Miembro  activo  de  la  So¬ 
ciedad  de  Medicina  de  Lima  en  1879. 

MARTUILLMAC. —  (Bot.  “Mar- 
tuillmac  y  por  otro  nombre  cupa. 
sirve,  para  las  nubes  en  los  ojos  des¬ 
tilando  algunas  gotas  de  su  zumo; 
y  si  la  nube  es  gruesa,  le  añaden  el 
cerumen  de  los  oídos”  (Lecuanda; 
“Descripción  de  Cajamarca”,  en 
Mercurio  Peruano,  tomo  II  de  la  edi¬ 
ción  de  la  Biblioteca  Peruana,  en 
Lima  1861). 

MARY,  FRANCISCO.—  Flebóto¬ 
mo  cuyo  nombre  figura  en  la  Re¬ 
lación  Oficial  de  Flebótomos  publi¬ 
cada  por  la  Gaceta  Médica  de  Lima 
en  año  de  1866. 

MASAJISTAS.—  (Hist.). 

MASCARO,  MIGUEL  F  —  Bachi 
11er  en  1895;  su  tesis:  “Ligeras  ob¬ 
servaciones  sobre  las  heridas  produ¬ 
cidas  por  el  proyectil  Malincher” 
Médico  Cirujano  en  1898. 

MASCOTE,  FRANCISCO  SAN¬ 
TIAGO. —  Realizó  sus  estudios  en  el 
Colegio  de  San  Fernando,  en  Lima, 
recibiendo  el  título  de  Médico  Ciru¬ 
jano  por  el  Real  Tribunal  del  Pro- 
tomedicato  en  30  de  diciembre  de 
1819.  En  1821  fué  maestro  del  Cole¬ 
gio  y  en  1822  fué  pasante  de  Fisio¬ 


logía  y  vice-rector  del  Colegio. 
Ejercía  la  profesión  en  Lima  por 
los  años  de  1845.  En  Julio  de  ese 
año  practicó  el  reconocimiento  mé¬ 
dico  de  una  mujer  herida  en  un  epi¬ 
sodio  escandaloso  de  policía.  (Correo 
Peruano,  8  de  julio  de  1845).  Era 
Regente  de  Filosofía  en  el  Colegio 
de  la  Independencia  en  1853.  (Guía 
de  forasteros). 

MASCOTE,  JOSE.—  Bachiller  co¬ 
mo  el  anterior.  Médico  Cirujano,  por 
el  Real  Tribunal  del  Protomedicato 
en  28  de  Enero  de  1820.  En  20  de 
Agosto  del  mismo  año  fué  nombra¬ 
do  Teniente  del  Protomedicato  de 
Guayaquil. 

MASHCA. —  (Bromatolog.) 

MASIAS,  PETRONILA.—  Obste- 
triz  (1906). 

MASSI,  JUAN  PASCUAL  —  Fle¬ 
bótomo  (4  de  setiembre  de  1826). 

MASSONE  G.  B.—  Médico.  Geno- 
vés.  Correspondiente  de  la  Sociedad 
Médica  de  Lima  por  los  años  de 
1861.  Había  publicado,  entre  otras 
obras  la  que  sigue.  Bibliografía:  1) 
Di  alcune  preparazioni  di  Guaco 
quali  mezzo  di  preservazione  e  di 
cura  delle  malattie  veneree. 

MASTUERCILLO. —  (Bot.)  La 
“Senebiera  pinnatifida”,  de  la  fa¬ 
milia  de  las  Cruciferas,  es  una  plan¬ 
ta  indígena  de  Europa,  que  se  ha¬ 
lla  en  abundancia  en  las  inmediacio¬ 
nes  de  Lima  donde  es  conocida  con 
el  nombre  vulgar  de  Mastuercillo, 
goza  de  las  mismas  propiedades  que 
el  berro  y  se  emplea  en  los  mismos 
usos.  (Colunga:  “Botánica”,  Lima 
tomo  II)  Véase  la  palabra  “Berro”. 
Del  mastuercillo  dice  Lecuanda 
(Descripción  do  Trujillo,  en  Mercu- 


(33 


rio  Peruano,  edición  de  la  Bibliote¬ 
ca  Peruana,  Lima,  1861).  Tiene  su 
consumo  para  los  dolores  cólicos,  co¬ 
ciendo  sus  hojas  en  agua  con  sal  en 
lavativas,  y  sin  esta  la  primera:  su 
raiz  amasada  con  unto,  haciendo  una 
pelotilla  de  algodón,  y  aplicada  en 
la  oquedad  de  la  muela,  o  su  aguje¬ 
ro  picado,  suele  quitar  muchas  veces 
el  dolor”.  Agrega  Lecuanda  que  el 
mastuercillo  eran  también  conocido 
con  el  nombre  de  Suñic. 

MATA,  JOSE  DE  LA —  Farma¬ 
céutico  de  la  Botica  Central,  de  pro¬ 
piedad  de  D.  Lucas  Aguirre,  en  Cho- 
sica,  en  1919.  (Boletín  Farmacéuti¬ 
co  de  Lima). 

MATA,  JUAN  DE  LA.—  Ciruja¬ 
no  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  la  segunda  mitad  del  siglo 
XVII.  El  año  1861  abandonó  la  Ciu¬ 
dad  de  los  Reyes  con  rumbo  a  Tie¬ 
rra  Firme. 

MATA,  JOSE  DE  LA.—  Farma¬ 
céutico  (1889). 

MATAGUSANOS.—  (Bot.)  La 
“Flaveria  contra  yerba”,  de  la  fa¬ 
milia  de  las  compuestas  y  Sinantea- 
raceas,  vulgarmente  conocida  con  el 
nombre  de  Mata  gusanos  o  contra 
yerba  en  Lima,  es  una  planta  de  ho¬ 
jas  lanceoladas,  dentadas  a  manera 
de  sierra,  con  tres  nervaduras,  las 
cabezuelas  con  las  flores  todas  fla- 
culosas.  Esta  planta  se  emplea  para 
lavar  las  heridas  principalmente  en 
las  bestias  e  impedir  el  desarrollo 
de  Jos  gusanos  (Colunga:  “Botáni- 
ga”,  Lima,  tomo  II).  (Terap.)  “Res¬ 
pecto  al  matagusanos  — dice  el  Doc¬ 
tor  Juan  Copello  (“Una  palabra  so¬ 
bre  el  uso  del  Puchery  y  del  Mata- 
gusanos”,  en  Gaceta  Médica  de  Li¬ 
ma,  1875) —  he  consultado  a  mi  ilus¬ 


tre  amigo  y  connacional  profesor 
Raimondi,  quien  me  ha  informado 
que  esta  planta  lleva  el  nombre  bo¬ 
tánico  de  Flaveria  Contrayerba  es 
muy  común  en  los  alrededores  de 
Lima.  Se  usa  como  remedio  exter¬ 
no  en  las  enfermedades  cutáneas  de 
los  animales  domésticos  y  es  acaso 
por  esta  eficacia  tan  generalmente 
reconocida  que  ha  recibido  el  nom¬ 
bre  de  matagusanos.  No  es  extraño 
que  la  analogía,  esta  poderosa  pa¬ 
lanca  de  la  medicina  experimental, 
este  que  formaba  una  parte  del  fa¬ 
moso  trípode  de  la  antigua  Escuela 
Empírica;  que  la  analogía,  digo,  ha¬ 
ya  sugerido  su  aplicación  a  las  ul¬ 
ceraciones  cutáneas  del  cuerpo  hu¬ 
mano-  El  hecho  es  que  cuando  Agui- 
lar  (alude  al  farmacéutico  don  Ma¬ 
nuel  Wenceslao  Aguilar)  experi¬ 
mentó  este  remedio  sobre  dos  chinos 
que  estaban  a  su  servicio,  ya  conocía 
hechos  admirables  sobre  su  infalible 
y  pronto  eficacia  en  estos  casos.  Yo 
aburrido  de  la  poca  eficacia  de  mis 
remedios  contra  esas  ulceraciones  de 
carácter  escrofuloso,  consentí  gus¬ 
toso  en  el  uso  externo  del  matagu- 
sano,  siguiendo  simultáneamente  el 
uso  interno  del  yoduro  de  potasio. 
Es  increíble  la  prontitud  con  que  los 
he  visto  sanar  completamente.  No 
es  extraño  pues,  que  alentado  por 
esos  hechos  repitiese  esos  experi¬ 
mentos  en  cuantos  casos  se  me  pre¬ 
sentasen  y  siempre  con  buen  éxito. 
El  modo  en  que  he  usado  el  matagu- 
sano  ha  sido  bien  en  hojas  frescas 
machucadas  o  secas  formando  casi 
una  pasta  con  agua  tibia,  aplicándo¬ 
las  a  las  llagas  cutáneas,  sea  cual 
fuere  su  carácter,  acompañando  es¬ 
ta  curación  externa  con  el  uso  in¬ 
terno  del  yoduro  de  potasio.  Puedo 
asegurar  que  el  alivio  y  la  limita¬ 
ción  del  mal  lo  he  visto  venir  siem¬ 
pre  a  los  pocos  días  y  la  desapari- 


34) 


ción  completa  a  los  dos,  tres  o  a  las 
cuatro  semanas.  No  pudo  asegurar 
si  las  ulceraciones  cutáneas  que  he 
curado  y  visto  curar  fuesen  todas 
de  carácter  escrofuloso,  en  un  caso 
tuvo  motivo  de  sospechar  que  se 
tratase  de  carácter  sifilítico,  y  en 
otros  también  de  creer  que  tratase 
de  una  causa  de  diátesis  tuberculo¬ 
sa”.  Acerca  de  las  propiedades  te¬ 
rapéuticas  de  esta  planta  llamada 
vulgarmente  Matagusanos  había  de¬ 
jado  escrita  una  monografía  que 
permanecido  inédita,  el  farmacéuti¬ 
co  D.  Manuel  Wenceslao  Aguilar,  el 
mismo  que  escribió  acerca  del  Pu- 
chery  y  que  había  formulado  una 
teoría  acerca  de  la  conservación  de 
las  formas  por  la  luz  (Véase:  Agui¬ 
lar,  Manuel  Wenceslao). 

MATA-PALO.—  (Clutia)  Arbol 
que  en  sus  principios  es  un  arbus¬ 
to  o  bejuco  que  nace  siempre  al  la¬ 
do  de  otra  planta,  a  la  cual  se  enre¬ 
da  y  abrasa  con  un  influjo  tan  ma¬ 
ligno  que  le  chupa  todo  el  jugo,  y 
impide  que  reciba  otro  de  la  tierra 
hasta  que  lo  seca  por  robusto  que 
sea,  y  el  va  engrosando  de  modo 
que  se  transforma  en  árbol  corpu¬ 
lento,  y  los  que  hay  de  20  pies  geo¬ 
métricos  de  grueso,  y  de  ellos  sue¬ 
len  hacer  canoas:  En  Guayaquil  des¬ 
tilan  una  resina  admirable  para  cu¬ 
rar  quebraduras.  Hay  seis  especies 
de  mata-palo  que  se  diferencian 
muy  poco.  (Alcedo:  Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid  1789). 

MATA  RIVAS,  JUAN  DE  —  Ciru¬ 
jano  romancista  (28  de  junio  de 
1825). 

MATA  SARNA—  Arbol  de  la 
Provincia  de  Guayaquil  y  Reyno  de 


Quito,  grande  y  de  madera  muy  es¬ 
timada  para  la  construcción  de  em¬ 
barcaciones:  tiene  este  nombre  por 
la  virtud  experimentad  de  su  disec¬ 
ción  para  curar  la  sarna.  Alcedo: 
Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América 
tomo  V,  Madrid  1789). 

MATE. —  Bebida  de  la  América 
Meridional,  usada  como  el  té  en  el 
Perú  y  a  todas  horas:  se  hace  po¬ 
niendo  en  un  calabacito  guarnecido 
de  plata  u  oro  con  asas  de  lo  mis¬ 
mo,  del  tamaño  de  una  taza  regu 
lar  aplanado  por  los  costados,  un 
puñadito  de  yerba  del  Paraguay,  y 
un  poco  de  azúcar,  echando  una 
ascua  de  fuego  para  que  se  queme 
teniéndolo  tapado  con  un  lienzo  un 
corto  rato,  y  luego  echan  encima 
el  agua  caliente,  y  sin  otra  opera¬ 
ción  empiezan  a  beberlo  con  una  ca- 
ñita  que  llaman  bombilla,  o  tubo 
de  plata  u  oro  del  grueso  de  una 
pluma  de  escribir,  que  termina  en 
la  figura  de  una  almendra  llena 
de  agujeritos  como  los  de  la  salvade¬ 
ra  para  que  no  pase  la  yerba:  esta 
bebida  es  muy  estomacal,  se  toma 
con  exceso,  pues  no  hay  casa  rica 
ni  pobre  donde  no  este  siempre  el 
Mate  sobre  la  mesa;  y  no  es  me¬ 
nor  de  admirar  el  lujo  que  gastan 
las  señoras  en  los  utensilios  del  Ma¬ 
te,  que  toman  este  nombre  del  ca¬ 
labacito  en  que  se  hace.  Alcedo: 
Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 

MATECILU. —  Fué  usado  por  los 
primitivos  peruanos  en  el  tratamien¬ 
to  de  las  enfermedades  de  los  ojos 
(Garcilazo). 

CATEDRA  DE  MATEMATICAS. 

—  (Hist.)  La  cátedra  de  Matemá- 


(35 


ticas  de  la  Real  Universidad  de  San 
Marcos  debió  pasar  al  Colegio  de 
San  Fernando  en  1808;  pero  solo  fué 
en  1809  (10  de  Enero)  que  el  enton¬ 
ces  Catedrático  Dr.  Gregorio  Pare¬ 
des  dió  en  la  Universidad  la  prime¬ 
ra  leción  de  Matemáticas  del  Cole¬ 
gio  de  San  Fernando;  Esta  cátedra 
de  Matemáticas,  que  era  paga  por 
las  Reales  Cajas,  después  de  la  muer¬ 
te  del  Dr.  Paredes  pasó  a  manos  de 
maestros  y  pasantes,  entre  los  cua¬ 
les  D.  Ignacio  Huidobro  (1826),  has¬ 
ta  que  se  extinguió  en  absoluto  a  la 
fundación  de  la  Facultad  de  Cien¬ 
cias  de  la  Universidad  de  Lima. 

MATERNIDAD.—  (1856)  Se  sepa¬ 
ró  de  ella  un  servicio  de  Cirugía  que 
le  era  anexo-  Para  el  de  Cirugía 
quedó  Concha  y  para  el  Materni¬ 
dad,  Segura. 

MATERNIDAD.—  (1860)  Primer 
Examen  ante  profesores  de  Facul¬ 
tad. 

MATERNIDAD,  COLEGIO  DE 

LA. —  (Hist.)  Véase:  Obstetricia. 

MATIBAMBA. —  Agua  Mineral 
de  (Hidrol.)  Hállase  en  el  lugar  del 
mismo  nombre,  del  distrito  de  Hua¬ 
cal’  de  la  provincia  y  departamento 
de  Huánuco.  El  análisis  químico  da 
el  siguiente  resultado:  Materias  ga¬ 
seosas:  Acido  carbónico  Its.  0.2723; 
Oxígeno  lts.  0.0050;  Azoe  lts.  0.0243. 
Materias  fijas:  Bicarbonato  de  cal 
grs.  0.3744;  Bicarbonato  de  magne¬ 
sia  grs.  0.1136;  Bicarbonato  de  fie¬ 
rro  grs.  0.0800;  Sulfato  de  cal  grs. 
0.1050;  Cloruro  de  Calcio  grs.  0.1590; 
Cloruro  de  magnesio  grs.  0.4010’ 
Cloruro  de  sodio  grs.  6.9000;  Clo¬ 
ruro  de  litro  grs.  0-2670.  Usos  tera¬ 
péuticos:  Dotados  de  propiedades 
tónicas  .  y  reconstituyentes  pueden 


ser  recomendadas  en  el  tratamiento 
de  les  desórdenes  producidos  por  el 
linfatismo,  raquitismo,  predisposi¬ 
ción  a  la  tuberculosis,  etc. 

MATICO. —  (Bot.)  “La  Artanthc 
elegata”,  de  la  familia  de  las  Pipe¬ 
ráceas,  es  un  arbusto  indígena  del 
Perú,  descrito  por  primera  vez  por 
Ruiz  y  Pabón  con  el  nombre  de  Pi- 
per  angustifolium,  habiendo  recibi¬ 
do  el  que  actualmente  tiene  de  Mi¬ 
guel,  en  su  Monografía  de  las  Pipe¬ 
ráceas.  Vulgarmente  ha  sido  llama¬ 
do  también  “Yerba  del  soldado” 
Las  hojas  de  esta  planta,  que  son 
las  que  se  emplean,  tienen  un  olor 
aromático,  un  sabor  amargo  persis¬ 
tente  y  acre;  contienen  un  ácido 
arthantico,  un  aceite  volátil,  y  un 
principio  particular:  la  maticina:  go¬ 
zan  de  propiedades  balsámicas  y  es¬ 
timulantes  y  se  las  emplea  en  las 
afecciones  de  las  mucosas,  lo  mis¬ 
mo  que  el  cubeba.  Además,  en  el 
Perú,  se  usan  como  vulneraria,  en  el 
tratamiento  de  las  heridas.  (Colun- 
ga:  Botánica,  Lima,  tomo  II). 

MATICORENA  J.  E  —  Falleció  el 
10  de  Junio  de  1903-  -  Memoria  del 
Decano  de  la  Facultad  de  Ciencias 
en  G.  C.  VII,  IX,  X. 

MATICORENA,  JOSE.—  Ciruja¬ 
no  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  1808  en  cuyo  año  hizo  para 
la  obra  del  Colegio  de  San  Fernan¬ 
do  un  donativo  de  4  pesos. 

MATICORENA,  MIGUEL  C.  — 

Médico  Cirujano  (1904)  Bachiller  en 
1901;  su  tesis:  “Higiene  de  los  pre¬ 
sidios  o  Relaciones  de  la  Higiene 
con  la  Ciencia  Penal”.  Ejerce  en 
Tumbes. 

MATLAZAGUA.—  Enfermedad  c 
epidemia  propia  de  la  Nueva  Espa- 


36) 


ña:  es  un  especie  de  dolor  de  cos¬ 
tado  muy  contagioso,  que  cuando 
reina  hace  increíble  estrago  en  los 
Indios.  Alcedo:  Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

MATOS,  GUILLERMO.—  Bachi¬ 
ller  en  1899;  su  tesis:  “Algunos 
apuntes  sobre  la  profilaxia  y  trata¬ 
miento  de  la  tuberculosis”.  Médico 
Cirujano  en  1900.  Médico  Militar. 

MATOS,  MAXIMO  S—  Bachiller 
en  1892;  su  tesis:  “El  fórceps  de  Tar- 
nier”.  Médico  Municipal  del  cuartel 
5?  en  Lima.  Químico  Municipal  de 
Lima  en  la  epidemia  de  grippe  del 
92. 

MATTA,  LAUREANO.—  Farma¬ 
céutico  cuyo  nombre  figura  en  la 
Relación  de  la  Gaceta  Médica  de  Li¬ 
ma  en  1866. 

MATTO,  ABEL. —  Bachiller  en 
1897;  su  tesis:  “La  amputación  au- 
toplástica  del  cuello  uterino  como 
tratamiento  de  la  metritis  crónica”. 
Médico  Cirujano  (1898). 

MATRICULA. —  A  los  alumnos 
del  Colegio  de  Medicina  y  Cirujía 
de  San  Fernando  les  era  exigido  el 
bachillerato  en  Artes  (Véase  el  ar¬ 
tículo  Bachiller  en  Artes)  como  re¬ 
quisito  indispensable  para  iniciar 
los  estudios  médicos  y  muchos  de 
los  alumnos  que  no  reunían  este 
requisito  realizaban  estudios  nece¬ 
sarios  para  adquirirlos  en  el  mismo 
Colegio  de  San  Fernando.  La  cos¬ 
tumbre  existió  bajo  el  Colegio  de  la 
Independencia  y  aún  bajo  la  Junta 
Directiva  de  la  Facultad  de  Medici¬ 
na.  Establecida  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  de  Lima  los  requisitos  de  ma¬ 


trícula  aumentaron  en  severidad 
razón  por  la  cual  el  año  1857  no  hu¬ 
bo  alumno  matriculado  en  el  pri¬ 
mer  año  de  estudios.  Los  requisi¬ 
tos  eran  los  siguientes:  En  4  de  Mar¬ 
zo  de  1871  la  Facultad  acordó  que 
solo  se  exigiera  a  los  candidatos  a 
la  matrícula  de  Farmacia  compro¬ 
bantes  de  estudios  de  Latín,  Mate¬ 
máticas  y  Física.  En  5  de  Abril  de 
1876  la  Facultad  exigía  a  los  aspi¬ 
rantes  a  la  matrícula  de  Medicina 
un  examen  de  Física,  Química  e  His¬ 
toria  Natural.  Dicho  año  fuéron 
nombrados  para  examinar  a  los  can¬ 
didatos  a  la  matrícula  los  catedráti¬ 
cos  de  las  dos  primeras  asignaturas 
y  el  adjunto  Dr.  Cáceres. —  En  el 
año  1903  se  acordó  matricular  sin 
examen  previo  a  los  alumnos  que 
comprobaron  haber  terminados  sus 
estudios  de  Instrucción  Media.  Al 
siguiente  año  fueron  reducidos  a 
cuatro  los  años  de  estudios  de  Ins¬ 
trucción  Media  y  hechos  obligato¬ 
rios  para  la  matrícula  en  Medicina 
los  comprobantes  de  examen  de  los 
dos  primeros  años  de  estudios  en  la 
Facultad  de  Ciencias  Naturales. 

MATTO,  DAVID.—  Médico  Ciru¬ 
jano  (1858-1914).  Nació  en  el  Cusco 
el  13  de  Abril  de  1858.  Ingresó  a  la 
Escuela  de  Medicina  de  Lima  el 
año  de  1877.  Bachiller  en  1884,  sos¬ 
teniendo  una  tesis  titulada:  “Las  in¬ 
yecciones  hipodérmicas  antisifilíti¬ 
cas”  obtuvo  el  título  profesional  el 
año  de  1885  y  el  grado  académico 
de  doctor  el  año  de  1891,  versando 
su  tesis  sobre  “El  germen  del  téta¬ 
nos”.  El  año  anterior  había  sido 
nombrado  Catedrático  de  Bacterio¬ 
logía,  debiendo  llenar  la  formalidad 
de  grado  académico  después  de  su 
nombramiento  de  Catedrático-Dele¬ 
gado  de  la  Facultad  de  Medicina  de 
Lima  ante  el  Congreso  Científico 


(37 


Pan  Americano  de  Chile,  ante  el  que 
presentó  una  interesante  monogra- 
ría  titulada:  La  enseñanza  médica 
en  el  Perú,  el  año  de  1911  íué  elegi¬ 
do  Sub-Decano  de  la  Institución, 
cargo  que  desempeñaba  en  la  época 
de  su  fallecimiento  ocurrido  en  Li¬ 
ma  -  Médico  de  policía  de  Lima 
(1886),  Comisionado  especial  del 
Perú  en  la  República  de  Chile  a  ob¬ 
jeto  de  estudiar  la  epidemia  de  có¬ 
lera  en  ese  país  y  los  medios  de 
combatir  dicha  enfermedad  (1887). 
mereció  de  la  Unión  Fernandina, 
por  el  desempeño  de  esa  comisión, 
un  premio  honorífico  especial;  De¬ 
legado  del  Perú  al  Congreso  Inter¬ 
nacional  de  Berlín  (1889);  Médico 
Director  del  Hospicio  de  Insanos,  a 
la  muerte  del  Doctor  Manuel  Muñiz 
(1897);  Delegado  del  Perú  al  Con¬ 
greso  de  la  Tuberculosis,  celebrado 
en  San  Luis  (EE.  UU.  de  Norte 
América)  el  año  de  1905;  el  doctor 
Matto  fué  Vice-Presidente  de  la  co¬ 
misión  organizadora  del  6°  Congre¬ 
so  Pan  Americano  reunido  en  Lima 
el  año  de  1913.  El  Dr.  Matto,  afilia¬ 
do  al  Partido  Constitucional,  cuya 
Presidencia  interina  desempeñó  al¬ 
gunas  veces,  era  miembro  activo  de 
la  Sociedad  Geográfica,  Honorario 
del  Ilustre  Colegio  de  Abogados. 
Miembro  titular  de  la  Academia  Na¬ 
cional  de  Medicina  y  miembro  del 
Consejo  Provincial  de  Lima.  Había 
desempeñado  la  cartera  de  repre¬ 
sentante  a  Congreso  por  el  departa¬ 
mento  del  Cuzco.  Falleció  el  20  de 
Noviembre  del  año  1914.  Había  si¬ 
do  Presidente  de  la  Unión  Fernan¬ 
dina  de  Lima  (1886-1887);  Corres¬ 
pondiente  de  la  Sociedad  Médica 
Argentina  y  Redactor  en  Jefe  de  la 
Crónica  Médica.  Bibliografía:  1) 
Tesis  del  doctorado,  Imp.  Gil,  Lima, 
1891.  2)  Discurso  académico  en  la 
apertura  de  la  Universidad  el  año 


de  1906:  ‘“Intervención  del  médico 
en  los  accidentes  del  trabajo,  en  Re¬ 
vista  Universitaria,  1906.  3)  La  en¬ 
señanza  médica  en  el  Perú,  traba¬ 
jo  presentado  al  Congreso  Pan  Ame¬ 
ricano  de  Chile,  Lima,  1909.  4)  Em¬ 
barazo  tubario  derecho  que  se  abrió 
paso  por  la  vejiga,  en  Boletín  de 
la  A.  N.  de  Medicina,  en  1903.  5) 
Fiebre  biliosa  de  los  países  cálidos, 
1884.  6)  La  cremación,  conf.  en  la 
Unión  Fernandina,  1884.  7)  Bleno¬ 
rragia:  el  gonococo  y  el  sublimado 
1884.  8)  Las  inyecciones  hipodér- 
micas,  1885.  9)  Sinopsis  de  las  en¬ 
fermedades  (traducción  del  inglés 
1885)  de  la  laringe,  pulmones  y  co¬ 
razón,  1885.  10)  Sociedad  Médica 

Unión  Fernandina,  1885.  11)  La  tre¬ 
panación  en  la  época  de  los  incas, 
1886  y  G.  C.  II.  12)  Discurso  (histo¬ 
ria  de  la  verruga  peruana,)  1886. 
13)  Del  tratamiento  del  tumor  blan¬ 
co  del  codo  (nota  bibliográfica), 

1886.  14)  Tratamiento  del  tumor 
blanco  del  codo,  1887.  15)  Ideas  ge¬ 
nerales  y  concepto  moderno  de  la 
electricidad,  conf.  en  la  Unión  Fer¬ 
nandina,  1887.  16)  Informes  al  Go¬ 
bierno  sobre  el  cólera  en  Chile. 

1887.  17)  Generalidades  sobre  el  mi- 

cribio  colérico,  1888.  18)  Sobre  el 
cultivo  de  los  microbios  anaerobios, 
1891.  19)  Bacteriología,  lección  inau¬ 
gural,  1892.  20)  Heridas  contusas  del 
cráneo.  Estudio  médico  legal,  1892. 
21)  Tuberculosis,  lección,  1892.  22) 
Un  caso  de  ruptura  del  bazo,  infor¬ 
me  médico  legal  (colaboración  con 
el  Dr.  Tomás  Salazar),  1893.  23)  La 
seroterapia,  1896-  24)  Los  Rayos 

Roentgen,  1896.  25)  Congreso  Pan 
Americano  de  México,  1897.  26)  Em¬ 
barazo  tubario  que  se  abre  paso  por 
la  vejiga,  Com.  a  la  Academia  de 
Medicina  de  Lima,  1903.  27)  Higie¬ 
ne  de  Lima,  1896.  28)  Informe  téc¬ 
nico  sobre  el  tratamiento  de  enaje- 


38) 


nados  y  otros  puntos  pertinentes, 
1898  y  en  Monitor  Médico  de  Lima, 
vol.  XII. 

MATUCANA.  —  (Departamento 
de  Lima)  (Hidrol.)  En  las  inmedia¬ 
ciones  de  Matucana,  en  el  camino 
de  este  lugar  a  San  Damián,  existe 
un  manantial  de  agua  ferruginosa 
fría  notable  por  la  gran  cantidad 
de  bicarbonato  de  fierro  que  contie¬ 
ne.  Análisis  químico:  Bicarbonato 
de  cal  grs.  0.7632;  Bicarbonato  de 
fierro  grs.  1.2400;  Sulfato  de  cal  grs. 
0-9389;  Cloruro  de  calcio  grs.  0.4554 
Cloruro  de  magnesio  grs.  0.2562; 
Cloruro  de  litio  grs.  0.5702;  Cloruro 
de  sodio  grs.  1.2448.  Usos  terapéuti¬ 
cos:  Propiedades  reconstituyentes  y 
litotrípticas. 

MATUCANA. —  Clima  de  (Clima- 
tolog.))  Para  formarse  una  idea  de 
este  clima  bastará  fijarse  en  sus  es¬ 
taciones;  efectivamente,  las  cuatro 
épocas  del  año,  tan  bien  marcadas  en 
las  sierras  del  Perú,  se  suceden  in¬ 
sensiblemente  en  Matucana.  Allí 
apenas  se  distinguen  el  verano  y  el 
invierno;  el  19  caracterizado  por  la 
abundancia  de  las  lluvias  y  el  29 
por  la  ausencia  de  éllas;  razón  por 
la  cual  se  conocen  con  los  nombres 
de  estación  de  aguas,  la  primera  y 
estación  seca  o  de  heladas  la  última. 
La  temperatura  media  apenas  varía 
de  una  a  otra.  La  mejor  época  para 
los  enfermos  es  la  del  verano  o  de 
agua  que  comienza  con  las  prime¬ 
ras  lluvias  en  noviembre  y  termi¬ 
na  con  los  últimos  aguaceros  de 
abril.  Muy  raras  veces  dura  la  llu¬ 
via  todo  el  día;  pues  por  lo  general 
se  goza  de  sol  en  toda  la  mañana  y 
no  empieza  a  llover  sino  de  dos  a 
4  de  la  tarde.  Estas  son  tanto  más 
abundantes  y  duraderas  cuanto  más 
se  aproxima  febrero.  La  temperatu¬ 


ra  media  de  esta  estación  es  de  t 
14°5;  sintiéndose  el  máximo  de  ca¬ 
lor  (t  199  c.  de  ordinario  y  solo  en 
días  excepcionales  de  t  209  c.)  de 
las  12  a.m.  a  las  2  p.m.  El  frío  ja¬ 
más  baja  de  t  109,  siendo  de  ordina¬ 
rio  de  t  U9  c.  (de  12  de  la  noche  a 
6  de  la  mañana).  El  estado  higromé- 
trico  es  delicioso.  La  humedad  me¬ 
dia  del  año  es  de  359  (Saussure); 
siendo  la  media  de  verano  419  y  la 
de  invierno,  299.  La  estación  de  in¬ 
vierno  o  de  las  heladas  es  un  tanto 
peligrosa  para  los  enfermos,  muy  es¬ 
pecialmente  desde  junio  hasta  se¬ 
tiembre,  pero  solo  por  las  noches  y 
en  las  madrugadas.  El  termómetro 
baja  entonces  a  t  79  c.  (y  aún  a 
t  69  en  algunas  noches  frías)  desde 
las  11  p  m.  hasta  las  7  a.m.  y  nunca 
llega  a  subir  a  169  en  los  días  más 
abrigados;  dando  una  temperatura 
media  de  t  109  5  cent.  Deben  pues 
evitar  los  enfermos  toda  salida  al 
aire  libre  desde  las  6  p.m.  hasta  las 
8  ó  9  a.m.  del  siguiente  día,  sino 
quieren  exponerse  a  resfriados,  an¬ 
ginas,  bronquitis,  pulmonías  y  de¬ 
más  enfermedades  catarrantes  o  in¬ 
flamatorias  del  aparato  de  respira¬ 
ción,  que  pongan  en  peligro  su  vida. 
Los  vientos  reinantes  son  de  la  Cos¬ 
ta  hacia  la  cordillera,  durante  el 
día  y  viceversa  por  la  noche;  siendo 
aquellos  muchos  más  intensos  y  pro¬ 
longados.  Su  máximo  es  de  12  h.m. 
a  4  p.m.;  pero  como  su  temperatu¬ 
ra,  bastante  elevada  en  la  costa,  va 
bajando  poco  a  poco  por  el  contacto 
con  los  cerros  cada  vez  más  eleva¬ 
dos  y  fríos,  es  ya  agradable  su  so¬ 
plo  cuando  llega  a  Matucana”  (R.: 
“El  clima  de  Matucana”,  en  Bole¬ 
tín  de  la  Sociedad  Geográfica  de  Li¬ 
ma,  año  II).) 

MATUTE,  FRANCISCO—  Ejer¬ 
ció  la  Medicina  en  Lima  durante  la 


(39 


segunda  mitad  del  siglo  XVIII,  con 
éxito  brillante  si  no  exageran  los 
biógrafos,  algunos  de  los  cuales  le 
llaman  el  gran  Matute.  Era  médico 
del  Hospital  de  San  Bartolomé  y 
desde  1873,  aprovechaba  de  las  au¬ 
topsias  que  llevaba  a  cabo  para  ha¬ 
cerles  a  sus  discípulos  un  curso 
práctica  de  la  Anatomía. 

MAURE. —  Véase  Chumbe.  Alce¬ 
do  (Diccionario  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V.  Madrid  1789). 

MAURI,  VICTORIA—  Obstetriz 
(1873). 

MAURTUA,  ALBINA.—  Obstetriz 
(1872). 

MAURTUA  HERMOGENES.  — 

Médico  Cirujano.  Natural  de  Huá- 
nuco.  Obtuvo  el  título  profesional 
el  año  de  1870.  Siendo  alumno  de 
Medicina  había  prestado  sus  servi¬ 
cios  sanitarios  a  bordo  de  uno  de 
los  barcos  de  nuestra  Armada  cuan¬ 
do  se  creyó  en  inminencia  de  una 
acción  naval  con  la  flota  de  Pinzón 
(1864).  El  Dr.  Maúrtua  ejerció  la 
profesión  en  el  Callao,  provincia  a 
la  cual  representó  en  el  Congreso  de 
1893.  El  Dr.  Maúrtua  falleció  el  año 
de  1897. 

MAURTUA,  LISANDRO. —  Médi¬ 
co  Cirujano.  Bachiller  en  Medicina 
el  año  de  1885,  sosteniendo  por  te¬ 
sis:  “Cuestiones  médico  sociales  del 
Callao”,  obtuvo  ese  mismo  año  la 
Contenta  de  Licenciado  y,  el  año  de 
1887,  el  título  profesional  de  Médico. 
El  Dr.  Maúrtua  ha  ejercido,  durante 
muchos  años  la  profesión  médica  en 
el  Callao,  ciudad  en  la  que  gozaba 
de  general  estimación.  Práctico  muy 
acertado,  de  criterio  clínico  muy 


bien  educado,  el  Dr.  Maúrtua  gozó 
de  los  halagos  de  la  buena  clientela 
y  puso  una  nota  de  hospitalidad  a- 
fectuosa  para  con  los  jóvenes  que 
hacían  la  práctica  hospitalaria  en 
su  servicio  del  Hospital  de  Guadalu¬ 
pe  en  el  dicho  puerto  del  Callao-  El 
Dr.  Maúrtua,  habiendo  prestado  ser¬ 
vicios  de  importancia  a  la  humani¬ 
dad  doliente  a  los  Municipios  del 
Callao  y  Lima  y  al  Gobierno,  del 
que  aceptó  una  laboriosa  misión  sa¬ 
nitaria  como  médico  de  una  expedi¬ 
ción  a  la  montaña,  falleció  en  Lima 
el  27  de  Febrero  de  1921. 

MAVILA,  MANUEL.—  Médico  de 
esta  ciudad  (Lima)  boticario  en  la 
calle  de  Palacio,  según  Córdova  y 
Urrutia.  Fué  reducido  a  prisión  por 
el  Santo  Oficio  en  1751,  por  haber 
permanecido  en  pie  al  paso  del  Viᬠ
tico.  Don  Ricardo  Palma  cree  que 
Mavila  no  era  Médico. 

MAYA. —  Fruta  de  la  provincia 
de  Guayana  donde  es  muy  común; 
se  produce  de  una  planta  semejante 
a  la  sávila,  aunque  sus  hojas  son  mu¬ 
cho  más  largas,  y  tienen  la  figura 
de  una  espada  ancha:  cada  mata  e- 
cha  un  racimo  que  tienen  de  tres  a 
cuatro  docenas,  o  más  del  fruto,  que 
es  de  la  forma  de  un  huevo  de  ga¬ 
llina:  su  cáscara  áspera  y  amarilla, 
y  la  médula  blanca  y  dulce;  se  co¬ 
men  asadas  y  cocidas,  y  son  algo 
purgantes:  con  el  nombre  de  ellas 
conocen  los  Indios  a  las  estrellas  lla¬ 
madas  cabrillas,  por  quien  se  go¬ 
biernan  de  noche:  dura  esta  fruta 
cuatro  o  cinco  meses  en  cuyo  tiem¬ 
po  se  mantiene  de  ella  los  Indios  y 
los  Españoles:  cómensen  asadas  o 
cocidas,  porque  crudas  les  causan 
disenterías.  Alcedo:  Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Occi- 


40) 


dentales  o  América,  tomo  V.  Madrid 
1789). 

MAYORGA,  JUAN  MANUEL  — 

Médico  Cirujano.  Hermano  del  Doc¬ 
tor  Wenceslao  Mayorga,  Bachiller 
en  Medicina  el  año  de  1892;  su  te¬ 
sis:  Influencia  de  la  presión  atmos¬ 
férica  sobre  el  organismo,  obtuvo 
el  título  profesional  el  año  de  1893 
y  el  grado  académico  de  doctor  el 
año  de  1898,  sustentando  una  tesis 
titulada:  Contribución  al  tratamien¬ 
to  de  la  enteritis  infantil  por  la  le¬ 
che  peptonizada-  Alumno  distingui¬ 
do  de  la  Facultad  de  Lima,  había  ob¬ 
tenido  de  ésta  los  dos  premios  ma¬ 
yores  de  las  contentas  de  Bachiller 
(1890)  y  de  doctor  (1892).  Médico 
auxiliar  interino  del  Hospital  de 
Santa  Ana  (1893),  desempeñó  el  año 
de  1896  las  funciones  de  médico  va- 
cunador  en  Lima.  En  la  actualidad 
vive  dedicado  a  la  práctica  de  la 
profesión.  Bibliografía:  1)  Onf aló¬ 
cele  extrangulado,  en  Crónica  Médi¬ 
ca,  Lima,  1892.  2)  Tesis  del  docto¬ 
rado  en  Medicina,  en  Crónica  Mé¬ 
dica,  de  Lima,  1898.  3)  Influencia 

que  la  luz  ejerce  sobre  la  vegetación, 
en  Gaceta  Científica,  de  Lima,  vol 
II.  4)  Tesis  del  doctorado  en  Medici¬ 
na  en  M.  M.  XII.  5)  Apuntes  de  Físi¬ 
ca:  Potencial  -  G.  C.  II. 

MAYORGA  WENCESLAO.—  Mé¬ 
dico  Cirujano.  Bachiller  en  Ciencias 
Naturales  el  24  de  Marzo  de  1888: 
su  tesis:  Arachis  hipogea,  el  maní. 
Bachiller  en  Medicina  el  año  de 
1892;  su  tesis:  Tratamiento  eléctri¬ 
co  de  la  parálisis  de  Bell,  obtuvo  el 
título  profesional  el  año  de  1894  y 
el  mismo  año,  el  grado  académico 
de  doctor  en  Medicina,  sustentando 
una  tesis  del  título:  “Electrotera¬ 
pia'’.  Catedrático  adjunto  de  Física 
Médica  e  Higiene,  por  concurso,  el 


año  de  1898,  fué  declarado  principal 
titular  de  la  primera  de  dichas  asig¬ 
naturas,  en  conformidad  al  precepto 
legal,  al  hacerse  la  división  de  la 
Cátedra  y  reservarse  para  sí  la  de 
Higiene  el  titular  Dr.  Martín  Du- 
lanto,  (1901).  Médico  titular  del 
Hospicio  de  Insanos,  abandonó  la 
asistencia  hospitalaria  de  alienados 
el  año  de  1920.  El  Dr.  Mayorga  ha 
residido  un  año  en  Europa,  donde 
adquirió  la  especialidad  de  oftalmo¬ 
logía  que  cultiva.  Ha  desempeñado 
el  cargo  de  médico  vacunador  de  Li¬ 
ma.  El  año  de  1920  también  aban¬ 
donó  la  docencia  en  la  Facultad  de 
Medicina.  El  Dr.  Mayorga  había  ob¬ 
tenido  las  contentas  de  Bachiller 
(1891)  y  de  Doctor  (1893).  Biblio¬ 
grafía:  1)  El  huacán  o  árbol  de  la 
cera,  en  Gaceta  Científica,  de  Lima, 
1890.  2)  Tesis  del  bachillerato  en 
Medicina  en  Crónica  Médica  de  Li¬ 
ma,  1892.  3)  Tesis  del  doctorado  en 
Medicina,  Imp.  de  la  Propaganda 
Católica,  Lima,  1894.  4)  Histerecto- 
mía  abdominal,  en  Crónica  Médica, 
1893-  5)  Los  “iones”  extracto  de  lec¬ 
ción,  en  Gaceta  de  los  hospitales” 
de  Lima,  1907.  6)  El  Henequén 
(Agave  rígido)  G.C.  VI.  7)  Fabrica¬ 
ción  del  azúcar  de  caña  por  el  mé¬ 
todo  de  la  difusión  G.C.  VI.  8)  Fᬠ
brica  nacional  de  casimires,  G.  C 
VI.  9)  El  maní,  G.  C.  VI. 

MAZA,  JUAN. —  En  24  de  mayo 
de  1538  fué  nombrado  por  el  Cabil¬ 
do  Mayordomo  del  Hospital  a  ob¬ 
jeto  de  apresurar  la  obra.  ¿Cuál 
Hospital?. 

MAZA,  LUIS  M —  Bachiller  en 
1893;  su  tesis:  Tratamiento  de  la  co¬ 
queluche  por  la  antipirina,  Médico 
cirujano  en  1898.  Químico  munici¬ 
pal  de  Lima  en  la  epidemia  de  grip- 
pe  del  92. 


(41 


MAZAMORRA  DE  COCHINO.— 
(Bromatol.) 

MAZAMORRA  MORADA  — 

(Bromatolog.) 

MAZATO. —  Comida  de  los  Indios 
en  la  Provincia  del  Darien  en  el 
Reyno  de  Tierra  Firme:  es  el  pláta¬ 
no  maduro  machacado  y  dejado  a- 
griar.  Alcedo:  Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789. 

MAZZEI,  ERNESTO.—  Médico 

Cirujano.  Cuando  llegó  al  Perú  el 
Dr.  Mazzei,  tenía  ya  hecha  una  ca¬ 
rrera  científica  en  Italia,  como  lo 
atestigua  su  Bibliografía.  Su  prime 
ra  estada  en  Lima  fué  alrededor  del 
año  de  1874,  en  el  que  no  se  le  con¬ 
cedió  autorización  para  ejercer  la 
Oculística  exclusivamente.  Pasó  des¬ 
pués  a  Chile  donde  ejerció  su  espe¬ 
cialidad  oculística  y  donde  dedicó  al 
gún  tiempo  a  la  docencia,  ilustran¬ 
do  la  bibliografía  oftalmológica  chi¬ 
lena.  De  regreso  al  Perú,  el  doctoi 
Mazzei  concluyó  por  abandonar  la 
profesión  para  dedicarse  a  la  agri¬ 
cultura.  Bibliografía:  Obras  anterio 
res  a  su  venida  a  América:  1)  Con 
tribución  al  estudio  del  Glaucoma 
2)  Della  cura  del  catarro  della  con-» 
giuntiva.  3)  Di  una  forma  specialü!) 
di  congiuntivite  scrofulosa.  4)  Dell 
uso  esterno  deH’alcool  nelle  malattiqj 
oculare.  5)  Nouvelle  methode  d’ope- 
ration  de  la  catacte,  en  “Anales  d 
Oculistique,  Bruxelles,  1871.  6)  Tre 
storie  di  estirpazione  della  glandola 
lacrimale.  7)  De  una  retinitis  pig¬ 
mentosa  con  catarata  pigmentosa.— 
Obras  durante  su  permanencia  en 
América:  8)  Higiene  ocular  (leccio 
nes  populares)  9)  Del  tratamiento 
de  las  enfermedades  del  saco  lagri 


mal.  10)  Historia  de  una  glaucoma 
subagudo,  en  Revista  Médica  de 
Chile,  Santiago,  1874.  11)  Historia 
de  un  desprendimiento  de  la  Hialoi- 
des,  1876.  12)  Cura  de  las  enferme¬ 
dades  del  saco  lagrimal,  en  la  Re¬ 
vista  Médica  de  Chile,  Santiago, 
1874.  13)  Introducción  al  curso  de 
Oftalmología,  discurso,  Santiago, 
1876.  14)  Ligero  resumen  de  las 
operaciones  practicas  por  el  oculista 
Dr.  Ernesto  Mazzei  durante  su  per¬ 
manencia  en  esta  capital,  en  Gace¬ 
ta  Médica,  Lima,  1875.  15)  Excur¬ 
sión  oftalmológica  hecha  en  el  in¬ 
terior  del  Perú,  en  Gaceta  Médica, 
de  Lima,  1879. 

MAZZINI,  JOSE —  Médico  italia- 
no  con  títulos  del  Ecuador.  Figura 
en  la  Relación  oficial  de  la  Facultad 
de  1914.  Médico  en  Bologna  y  San¬ 
tiago  de  Chile.  Ex-interno  de  Imo- 
la.  Casa  de  Salud  de  Bellavista.  En 
1921  se  vuelve  a  Italia. 

MC  NULTY,  LUIS.—  Médico 
(1913)  Bachiller  en  1913;  su  tesis: 
“Contribución  al  estudio  de  la  peste 
en  el  Perú”,  obtenido  que  fué  el 
título  profesional,  emprendió  viaje 
a  Europa.  La  guerra  de  1914  le  sor¬ 
prendió  en  París,  ciudad  en  la  cual, 
prestó  muy  importantes  servicios 
sanitarios.  Falleció  en  París. 

MEAR.—  (F.  1.)  Sinónimo  vulgar 
de  la  micción.  La  orina  viene  siendo 
llamada  por  el  vulgo  “Meados”. 

MECHO  ACAN.  —  (Convolbulus 
Mechoacan)  Raiz  de  una  planta  a 
quien  Hernández  dá  el  nombre  Ta- 
quach,  y  dice  aunque  impropiamen¬ 
te  que  es  especie  de  Brionya:  llᬠ
mase  así  por  la  Provincia  de  este 
nombre  en  la  América  Septentrio¬ 
nal,  que  fué  donde  primero  se  cono- 


42) 


ció  y  le  conserva,  aunque  después 
se  ha  hallado  en  otros  parages  de 
América  Meridional,  como  son  Ni¬ 
caragua,  Quito  y  el  Brasil:  tiene 
gran  virtud  para  purgar  los  humo¬ 
res  serosos,  y  por  esto  lo  usa  la  Me¬ 
dicina  en  la  hidropesía,  en  la  icte¬ 
ricia  y  en  el  reumatismo:  también 
aprovecha  en  la  tos  inveterada,  en 
la  gota  y  en  el  cólico,  y  se  toma  en 
polvos  desde  un  escrúpulo  hasta  un 
grano;  y  en  infusión  de  vino  doble 
cantidad.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Occi¬ 
dentales  o  América,  Tomo  V.  Ma¬ 
drid,  1789). 

MECHIOCAN.—  (Bot.)  “Convol- 
vulus  mechioacan).  Raiz  purgante, 
menos  activa  que  la  Jalapa.  Este  ár¬ 
bol  americano  fué  conocido  en  Eu¬ 
ropa  con  los  nombres  de  Ruibarbo 
indiano  y  de  Lene  indiano  del  Me¬ 
chioacan  y  debió  este  último  nom¬ 
bre  a  su  lugar  de  origen,  la  provin¬ 
cia  de  Mechioacan,  en  la  nueva  Es¬ 
paña  (México).  Fué  considerado  co¬ 
mo  un  evacuante  enérgico,  capaz 
de  provocar  la  eliminación  de  todos 
los  humores  nocivos  y  aun  la  del 
“agua  cetrina  de  los  hidrópicos”  y 
se  juzgaba  que  su  acción  preferen¬ 
te  se  ejercía  sobre  el  hígado,  al  cual 
confortaba”  y  modificaba.  Con  este 
Mechioacan,  nada  de  particular  que 
los  médicos  europeos  se  preocupa¬ 
ran  de  introducirlo  en  la  terapéu¬ 
tica  de  la  Lúes  venerea.  Para  dar 
mayor  importancia  a  la  medicina 
americana  se  dijo  que  el  modo  de 
administración  de  ella  había  sido 
comunicado  por  un  médico  indiano 
a  algunos  españoles  residentes  en  el 
asiento  minero  de  Mechioacan.  De 
esta  regla  curiosa  tomamos  algunas 
indicaciones:  el  enfermo  que  desea¬ 
ra  tomar  de  este  leño  de  Mechioa¬ 
can  debía  ordenar  su  vivir  a  las  re¬ 


glas  del  mayor  y  más  severo  régi¬ 
men;  después  había  de  procurar  una 
evacuación  abundante  por  los  recur¬ 
sos  del  arte  y  entonces  se  halla  pre¬ 
parado  para  sufrir  la  acción  medica¬ 
mentosa  del  leño  mexicano,  que  se 
reducía  a  polvo  y  así  se  administra¬ 
ba  en  el  vino  blanco  y  debía  haber¬ 
se  al  alba.  Para  aquellas  personas 
que  no  gustaban  del  vino  era  de  re¬ 
comendarse  el  agua  de  canela  o  al¬ 
guna  otra  aromática  como  vehículo 
de  los  polvos  de  Mechioacan.  Otra 
forma  de  administración  eran  las 
píldoras  hechas  de  estos  polvos  con 
el  electuario  rosado  de  Meave.  Podía 
aún  tomarse  los  polvos  de  Mechioa¬ 
can  disueltos  en  un  buen  caldo  de 
pollo.  La  evacuación  provocada  por 
el  Mechioacan  venía  considerada 
como  gozando  de  una  curiosa  parti¬ 
cularidad,  esto  es  de  detenerse  en 
absoluto  mediante  la  bebida  de  una 
pequeña  cantidad  de  vino. 

MEDEL,  MANUEL  M.—  Médico 
Cirujano. —  Bachiller  en  Medicina 
el  año  de  1885,  su  tesis  “La  vacuna”, 
obtuvo  el  título  profesional  el  mis¬ 
mo  año.  Miembro  de  la  Junta  sani¬ 
taria  de  vacuna  establecida  en  Lima 
el  año  de  1884  y  Disector  Anatómi¬ 
co  de  la  Facultad  gubernativamen¬ 
te  organizada  el  año  de  1884. 

MEDET,  JUAN. —  Alumno  del 
Colegio  de  San  Fernando  en  1822. 

MEDICINA  COLONIAL.—  (Hist.) 
La  historia  de  la  Medicina  colonial 
peruana  está  diseminada  en  las  pᬠ
ginas  de  este  “Diccionario”.  En  esta 
parte  nos  limitaremos  a  indicar  cua¬ 
les  fueron  las  enfermedades  más  co¬ 
munes  en  aquella  época,  a  través 
de  las  referencias  de  los  médicos  es¬ 
pañoles  y  americanos  que  escribie¬ 
ron  en  aquel  entonces.  De  las  enfer- 


C  43 


medades  infecciosas  fueron  frecuen¬ 
tes:  la  tuberculosis,  que  ellos  llama¬ 
ron  tisis,  el  sarampión,  la  tifoidea, 
enfermedad  esta  a  la  cual  debie¬ 
ron  corresponder  muchos  de  los  ta¬ 
bardillos  y  muchos  más  de  los  ta¬ 
bardetes  de  que  tales  prácticos  es¬ 
cribieron;  la  viruela  que  tan  graves 
estragos  hacía  en  la  raza  india  prin¬ 
cipalmente,  el  verdadero  tabardillo 
o  chabalongo,  que  debió  ser  en  la  se¬ 
rranía  el  tifus  exantemático:  la  neu¬ 
monía,  que  unas  veces  llamaron  do¬ 
lor  de  punta  y  otras,  dolor  de  cos¬ 
tado,  la  erisipela,  que  muchas  ve¬ 
ces  vino  llamada  roséola;  el  tétanos; 
la  lepra,  cuya  frecuencia  obligó  a  la 
creación  de  un  hospital  exclusiva¬ 
mente  destinado  a  tales  enfermos. 
Entre  las  enfermedades  del  aparato 
digestivo  eran  las  más  frecuentes 
las  cámaras  o  cursos  (diarrea),  a 
las  cuales  fué  atribuida  una  gruesa 
responsabilidad  letal;  fueron  fre¬ 
cuentes  así  mismo  los  diversos  cóli¬ 
cos,  el  más  grave  de  los  cuales,  el 
miserere,  parece  corresponder  a  la 
obstrucción  intestinal  en  el  mayor 
número  de  casos  y  en  no  pocos  a  la 
apendicitis  grave.  De  las  enferme¬ 
dades  del  sistema  nerviosos,  fueron 
conocidas  el  ictus  apoplético  o  mal 
de  la  hora,  las  convulsiones  infanti¬ 
les,  el  garrotillo  y  la  esquinancia,  es¬ 
tados  espasmódicos  de  origen  proba¬ 
blemente  histérico.  De  las  enferme¬ 
dades  mentales  más  frecuentes  en 
el  Perú  colonial  nos  hemos  ocupado 
de  una  cierta  prolijidad  de  nuestro 
libro  “locos  de  la  colonia”,  Lima, 
1919.  De  las  enfermedades  parasi¬ 
tarias  fueron  frecuentes  el  paludis¬ 
mo  en  sus  diversas  formas  clínicas, 
la  sífilis,  que  no  fué  ni  bien  conoci¬ 
da  ni  bien  tratada  y  que  llamaron 
gálico,  morbo  gálico  o  mal  francés. 
En  obstetricia  fueron  frecuentes  las 
distocias  y  no  raros  los  embarazos 


ectópicos.  En  cirujía,  las  postemas 
fueron  las  más  frecuentes,  lo  mejor 
conocido  y  lo  más  acertadamente 
tratado;  pero  no  faltaron  interven¬ 
ciones  audaces,  como  fueron  ciertas 
laparatomías  llevadas  a  cabo  en  Li¬ 
ma  en  las  postrimerías  del  siglo 
XVIII. 

MEDICINA  INCAICA.—  (Hist.) 
“Yo  diré  solamente  — dice  el  Padre 
Acosta —  que  en  tiempo  de  los  Re¬ 
yes  Ingas  del  Cuzco  y  de  los  Reyes 
Mexicanos  hubo  muchos  grandes 
personajes  expertos  en  curar  y 
medicinar  con  los  simples  y  hacían 
muy  bellas  curaciones,  tanto  que 
ellos  tenían  conocimiento  de  mu¬ 
chas  virtudes  y  propiedades  de  las 
yerbas,  raíces,  leños  y  de  las  plan¬ 
tas  que  crecen  por  allá  y  de  las 
cuales  los  antiguos  de  Europa  no 
han  tenido  ningún  conocimiento” 
Remitimos  al  lector  deseoso  de  cono¬ 
cer  con  una  mayor  amplitud  la  his¬ 
toria  de  la  medicina  incaica  al  es¬ 
tudio  del  Dr.  Daniel  B.  Lavorería,  ti¬ 
tulado:  “El  arte  de  curar  entre  los 
primitivos  peruano”,  tesis  del  docto¬ 
rado  en  Medicina  que  es  una  sínte¬ 
sis  amable  y  erudita  de  cuanto  hay 
por  saberse  al  respecto.  Nos  limita¬ 
remos  a  acumular  algunas  noticias: 
—  En  los  primeros  encuentros  que 
los  indios  tuvieron  con  los  españo¬ 
les  curaron  a  estos  con  yerbas  y  e- 
llos  sabían  prácticar  la  sangría  ha¬ 
ciéndola  en  las  frentes  (Garcilaso 
de  la  Vega).  Ellos  conocían  las  vir¬ 
tudes  afrodisiacas  de  ciertos  simples 
(Lavorería,  Tello).  Eran  “grandes 
herbolarios”  (Garcilaso,  Cieza  de 
León,  Gamarra,  Acosta,  Casas).  Hay 
dudas  respecto  a  los  motivos  que 
decidían  a  los  primitivos  peruanos 
a  practicar  la  trepanación  y  se  dis¬ 
cute  si  estas  operaciones  son  hue¬ 
lla  de  trepanaciones  practicadas  in 


44) 


vivo  o  post  mortem,  con  finalidad 
tradicional  relativa  a  la  formación 
de  trofeos  (Lorena,  Matto,  Tello). 
Dícese  que  solo  había  médico  para 
los  señores  y  que  la  generalidad  de 
los  vasallos  recibía  asistencia  de 
simples  curanderos.  Dícese,  así  mis¬ 
mo,  que  en  los  casos  de  fiebre,  que 
llamaron  rupa,  empleaban  la  orina 
humana  al  exterior  y  al  interior. 
Dícese  que  conocieron  las  propieda¬ 
des  purgantes  de  ciertos  vegetales 
y  que  guardaban  el  cordón  umbili¬ 
cal  de  los  recién  nacidos,  con  el  ob¬ 
jeto  de  hacerlo  succionar  del  propio 
niño  en  sus  enfermedades.  Es  de 
creer  que  era  muy  antiguo  entre  los 
indios  el  conocimiento  de  las  virtu¬ 
des  de  la  cascarilla  y  el  de  aquellos 
vegetales  dotados  de  propiedades 
estupefacientes  que  le  hacen  decir 
a  Garcilaso  que  los  primitivos  pe¬ 
ruanos  tenían  remedios  para  matar 
alocar  y  atontar.  La  medicina  era 
generalmente  ejercida  por  sacerdo¬ 
tes,  refiriéndose  a  los  cuales  dice 
don  Francisco  de  Avendaño  “Archi¬ 
vo  de  Indias”:  “Y  los  más  (sacerdo¬ 
tes)  son  curanderos,  por  que  cono¬ 
cen  yerba;  algunos  son  brujos  y  o- 
tros  adivinos”  y  otros  que  matan 
con  yerbas  y  hechizos”.  Refiriéndo¬ 
se  a  los  indios  Pacasmayos  dice  Ca- 
lancha  (Crónica  Moralizada):  “De 
ninguna  ley  se  contentarán  tanto 
ios  Lectores  como  la  que  tenían  para 
sus  Médicos,  que  los  Pacasmayos  lla¬ 
man  Oquetlupuc;  hubo  grandes  mé¬ 
dicos  entre  los  Indios  del  Perú  que 
en  las  sierras  llaman  Aupicamayos 
y  por  constar  al  segundo  concilio  y 
límense  la  excelencia  que  tenían  en 
curar  con  yerbas,  aguas  y  polvos, 
mandó  en  el  capítulo  ciento  y  once, 
que  nadie  les  impidiese  de  curar, 
sólo  les  prohibiesen  las  palabras  o 
ceremonias.  Los  de  los  llanos  que  cu¬ 
raban  con  simples  aplicando  yerbas 


eran  sumamente  venerados  y  con  sa¬ 
larios  que  se  daban  del  público  era¬ 
rio,  tenían  honorosos  privilegios,  pe¬ 
ro  al  que  por  descuido  o  ignorancia 
mataba  al  enfermo  lo  mataban  a  él 
a  palos  y  a  pedradas  y  lo  ataban  al 
difunto  con  una  soga  y  enterrando 
al  muerto  dejaban  al  médico  sobre 
la  sepultura,  para  que  se  le  comie¬ 
sen  aves  de  rapiña;  usárase  hoy  a- 
puesto  y  no  hubieran  tantos  minis¬ 
tros  de  la  muerte  o  no  hubiera  tan¬ 
tos  muertos  por  maldita  ignorancia 
de  los  médicos  que  tanta  paga  lle¬ 
van  por  que  maten  como  por  que 
curán”. 

MUERTE  SUBITA.—  Leyendo 
atentamente  el  “Diario  de  Lima” 
que  en  siglo  XVII  escribieron  en  Li¬ 
ma  los  Mugaburu  (Tomo  VIII  de  la 
Colección  Romero  Urteaga)  se  viene 
en  conocimiento  de  la  frecuencia  de 
la  muerte  súbita  en  la  Lima  colo¬ 
nial.  Los  tan  interesantes  informes 
de  los  Mugaburu  consignan,  con 
gran  frecuencia,  el  hecho  de  los  su¬ 
jetos  que  morían  “muy  de  prisa”, 
“sin  tiempo  para  testar”,  sin  “al¬ 
canzar  confesión”  y  el  de  aquellos 
que  morían  “derepente”.  En  algu¬ 
nos  casos  es  posible  establecer,  con 
alguna  probabilidad,  la  causa  de  es¬ 
tas  muertes  súbitas,  refiriéndola  a 
trastornos  cardiovasales  de  múltiple 
manifestación;  pero,  en  no  pocos  de 
los  casos  referidos  por  los  Mugabu- 
cambio  el  Conde  de  Lemos  fué  em- 
ru  es  imposible  establecer  las  causas 
de  los  accidentes  rápidamente  mor¬ 
tales  de  que  ellos  dan  noticia.  Es  de 
creer  que  si  los  médicos  fueron  so¬ 
licitados  por  los  limeños  de  la  colo¬ 
nia  cerca  de  los  sujetos  que  habían 
perecido  repentinamente,  ellos  no 
se  tomaron  la  molestia  de  la  compro¬ 
bación  necrópsica  y  se  limitaron  a 
formular  un  diagnóstico  en  relación 


(45 


con  el  conocimiento  anterior  del  su¬ 
jeto  o  en  relación  con  los  síntomas 
“ostensibles”,  o  calificados  de  tales, 
que  ofrecían  los  cadáveres.  Y  nos  in¬ 
clina  a  esta  opinión  el  hecho  de  la 
prolijidad  ejemplar  de  los  Mugabu- 
ru,  que  no  hubieran  callado  el  he¬ 
cho  de  una  autopsia.  Y  nos  inclina 
en  el  mismo  sentido  el  hecho  de  ser, 
en  la  Lima  colonial,  raros  los  médi¬ 
cos  que  cultivaban  aficiones  por  e] 
estudio  racional  de  la  Anatomía 
(Valdizán:  “Los  anatomistas  de  la 
colonia”,  en  “Revista  Histórica”,  (to¬ 
mo  V,  entrega  II). —  Inhumaciones. 
—  No  hubo,  en  la  Lima  colonial,  un 
plazo  reglamentario  para  las  inhu¬ 
maciones.  En  el  ya  citado  Mugaburu 
se  halla  comprobación  amplia  de  es¬ 
tos  que  decimos:  “y  a  las  seis  de  la 
tarde  del  mismo  día  lo  enterraron, 
que  había  catorce  horas  que  había 
muerto”  (Refirióse  el  Padre  Fran¬ 
cisco  de  Herrera,  Tomo  VIII  de  la 
Colección  Romero  Urteaga).  El  19 
de  setiembre  de  1662  falleció  Fr. 
Mosquera,  agustino,  a  las  10  de  la 
mañana  “y  aquella  misma  tarde  lo 
enterraron  en  su  convento”.  El  12 
de  abril  del  mismo  año  falleció  Fr. 
Pedro  de  Córdova  agustino  también; 
falleció  a  las  siete  de  la  mañana  “y 
el  mismo  día  lo  enterraron  en  su 
convento  a  las  ocho  de  la  noche” 
Embalsamamiento. —  Los  embalsa¬ 
miento  no  fueron  regla  en  los  casos 
de  fallecimiento  de  virreyes  y  arzo¬ 
bispos.  Leamos  a  los  Magaburu:  Re¬ 
firiéndose  al  Conde  de  Salvatierra, 
fallecido  el  miércoles  25  de  junio  de 
1659,  a  las  dos  de  la  mañana,  dicen: 
“Fué  enterrado  el  viernes  siguiente 
por  la  tarde  con  la  misma  grandeza 
y  ostentación  como  el  día  que  lo  re¬ 
cibieron  por  Virrey  de  esta  ciudad” 

.  “Estaba  con  la  barba  recién 

hecha,  levantado  el  bigote”.  “En 
balsamado,  en  forma  que  indica  Ma¬ 


gaburu:  “Y  la  primera  fué  en  la 
Catedral,  y  a  la  media  noche  baja¬ 
ron  el  cuerpo  al  salón  grande  don¬ 
de  fué  embalsamado  y  su  corazón 
llevado  a  la  iglesia  de  los  Desam¬ 
parados,  que  es  la  que  S.  E.  mandó 
hacer  y  el  corazón  se  pusiera  a  los 
pies  de  la  Madre  de  Dios”  (año  de 
1672”).  El  Conde  de  Santisteban, 
fallecido  el  17  de  marzo  de  166  fué 
enterrado  en  la  tarde  del  día  si¬ 
guiente.  El  Ilustrísimo  Arzobispo 
de  Lima  Villagomez,  fallecido  el  13 
de  Mayo  de  1671,  fué  sepultado  el 
día  15  del  mismo  mes,  en  la  Iglesia 
de  la  Catedral.  Veinticuatro  horas 
más  demoró  la  inhumación  de  la 
priora  del  Carmen,  doña  Juliana  de 
la  Madre  de  Dios,  la  cual  habiendo 
fallecido  en  29  de  junio  de  dicho 
año  de  1671,  fué  sepultada  el  día 
19  de  siguiente  mes  de  Julio.  El 
Doctor  Tafur  nos  manifiesta  (Valdi¬ 
zán:  “La  Facultad  de  Medicina”) 
que  el  embalsamamiento  de  persona¬ 
jes  en  la  Lima  colonial  se  hallaba  a 
cargo  de  los  Catedráticos  de  Anato¬ 
mía  “de  los  cuales  era  privativo”. 
También  debemos  al  doctor  Tafur  in¬ 
formación  relativa  a  la  labor  exclu¬ 
sivamente  directriz  de  la  disección 
llevada  a  cabo  por  dichos  Catedrᬠ
ticos,  a  quienes  se  pagaba  quinien¬ 
tos  pesos  y  en  cuyo  beneficio  queda¬ 
ban  las  fuentes  de  plata  necesarias 
para  llevar  a  cabo  el  embalsama¬ 
miento.  Es  de  creer  que  los  Catedrᬠ
ticos  de  Anatomía  se  harían  ayudar 
por  algunos  de  los  modestos  ciruja¬ 
nos,  latinos  o  romancistas,  que  ejer¬ 
cían  la  profesión  en  la  Ciudad  de  los 
Reyes.  Así  pues,  no  es  de  extrañar 
que  constituyera  un  suceso  en  Lima 
el  embalsamamiento  de  don  Tomás 
Rowcroft,  primer  Cónsul  de  Inglate¬ 
rra  en  Lima,  operación  que  tuvo  lu¬ 
gar  en  el  año  de  1824.  El  señor  Pal¬ 
ma  (Revista  Peruana,  tomo  I)  refie- 


46) 


re  la  muerte  de  este  primer  agente 
consular  de  la  Gran  Bretaña  en  el 
Perú  y  consigna  algunos  párrafos 
de  la  información  publicada  en  e] 
periódico  español  “Depositario”  El 
artículo  dice  así:  Espectáculos  públi¬ 
cos. —  “El  día  11  se  presentó  uno 
muy  pomposo  a  la  vista  de  este  pue¬ 
blo,  en  el  entierro  de  don  Tomás 
Rowcroft  sin  tripas.  Parte  de  ellas 
se  las  achicharraron  a  balazos  los 
montoneros  de  la  Patria  de  la  gran 
p. .  .erra  y  el  residuo  de  las  que  for¬ 
maban  el  bandullo  se  las  extrajeron 
para  embalsamarlo.  Cuando  em¬ 
prendieron  esta  operación,  muy  ra¬ 
ra  en  estos  países,  dijeron  los  dolien¬ 
tes  que  la  practicaban  para  poder 
llevar  a  Londres  reliquias  del  di¬ 
funto;  pero  hubo  de  ocurrir  algún 
embarazo  y  las  llevaron  a  la  vecina 
y  desierta  isla  de  San  Lorenzo  don¬ 
de  descansan  en  paz  si  no  les  hacen 
guerra  las  alas  de  rapiña  que  tienen 
y  no  tienen  alas”.  Ejercicio  profe¬ 
sional. —  Hernando  de  Cepeda,  pri¬ 
mer  Protomédico  de  la  América  del 
Sur  (1537).  El  tribunal  del  Proto- 
medicato  en  1570.  El  Protomedicato 
General  del  Estado  en  1821.  La  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  en  1856.  Las  vi¬ 
sitas  de  Botica  de  Cepeda  y  los  se¬ 
ñores  del  Cabildo  de  Lima.  La  tari¬ 
fa  y  puntual  aprecio  que  para  el  se¬ 
guro  expendio  de  los  medicamentos 
galénicos  y  chymicos  más  usuales 
en  las  oficinas  pharmacéuticas  de 
este  Reyno”  formuló  el  Dr.  Juan 
José  del  Castillo  en  el  año  de  1756. 
(Valdizán:  Facultad  de  Medicina  de 
Lima).  Malo. —  Sinónimo  de  enfer¬ 
mo  muy  usado  desde  la  época  colo¬ 
nial.  En  el  “Diario  de  Lima”  de  Mu- 
gaburu  (Lima,  1917),  se  lee  (tomo  I, 
pág.  1):  “Y  fueron  las  señoras  mon¬ 
jas  al  Cercado  a  ver  al  patrón  de  di¬ 
cho  monasterio,  que  fué  Juan  Cle¬ 
mente  de  Fuentes,  que  está  allí  ma¬ 


lo,  con  todo  el  acompañamiento”. 
Las  monjas  visitaron  al  enfermo  en 
1°  de  setiembre  de  1640  y  el  enfer¬ 
mo  falleció  el  24  de  dicho  mes  y  a- 
ño.  Traumatismos. —  20  de  setiembre 
de  1640  “se  cayó  de  lo  alto  del 
tumulo  andando  en  una  guasca  en¬ 
cendiendo  las  velas,  un  oficial  car¬ 
pintero  llamado  Santiago,  mulato, 
y  que  se  le  quebraron  pies  y  bra¬ 
zos,  y  no  se  mató.  Y  por  que  es 
verdad  todo,  como  testigo  de  vista 
lo  escribí.  (I,  11).  Repentinas.  —  21 
de  octubre  de  1647  “amaneció  Fran¬ 
cisco  de  Madarriaga  muerto,  sin  ha¬ 
berse  confesado;  y  era  al  presente 
prior  del  Consulado;  y  fué  enterra¬ 
do  en  San  Francisco”.  Hidrope¬ 
sía.  —  1648  “el  alférez  Bernabé 
López  murió  viernes  en  la  no¬ 
che  que  se  contaron  seis  de  mar- 
del  Santo  Cristo”  (I,  13).  Heridas. 
—  “Martes  12  de  mayo  de  1648 
hirieron  a  Francisco  Sequera  en  la 
mano.  Y  murió  martes  18  de  diciem¬ 
bre  de  1663  años”  (I,  13).  Repen¬ 
tinas.  —  “Murió  mi  capitán  A- 
lonso  de  Pales  jueves  a  las  do¬ 
ce  de  la  noche  que  se  contaron  diez 
de  septiembre,  día  del  glorioso  San 
Nicolás,  del  año  de  1648,  derrepente; 
y  fué  enterrado  viernes  siguiente 
en  San  Marcelo,  en  su  bóveda.  (Y 
fueron  sus  honras  martes  15  del  di¬ 
cho  mes.  Y  fué  una  muerte.  “Mu¬ 
rió  D.  Pedro  Jaraba.  Factor  y  ofi¬ 
cial  real  de  esta  ciudad,  muy  de  pri¬ 
sa,  lunes  en  la  noche  que  se  conta¬ 
ron  20  de  setiembre  de  mil  seiscien¬ 
tos  cuarenta  y  ocho  años.  Y  fué  en¬ 
terrado  en  S.  Francisco,  en  la  capi¬ 
lla  del  Santo  Solano  (I.  16).  En  al¬ 
ta  mar. —  “Y  a  los  seis  días  de  na¬ 
vegación  murió  el  General  Melchor 
Polo,  y  le  echaron  a  la  mar”  (I.  18) 
Armada  que  salió  del  Callao  para 
Tierra  Firme  con  el  tesoro  de  su 
Majestad  29  de  octubre  de  1648.  De- 


(-47 


lincuencia.  —  Delito  del  terranovo 
(I,  21  y  22)  año  de  1949.  “Domin¬ 
go  8  de  Agosto  de  1649  años,  mató 
un  chino  que  estaba  en  un  obrage  a 
un  mayordomo  español  y  dos  ne¬ 
gros,  sin  que  se  pudiese  remediar” 
(I,  23).  1653,  bando  para  que  mula¬ 

to,  negro,  ni  zambo,  no  pudiesen 
traer  espada,  daga,  ni  cuchillo,  ni  o- 
tra  arma,  de  día  ni  de  noche  (Epoca 
Salvatierra)  (I,  29).  Penitenciantes 
—  1655.  —  “Y  hase  de  reparar  que 
en  todas  estas  penitencias  la  mayor 
parte  fueron  mujeres  las  que  hacían 
penitencias  públicas,  y  tan  raras 
que  jamás  se  pueden  ver.  (I,  34  y 
35).  Quemaduras. —  1656  unos  fue¬ 
gos  artificiales:  “Y  estas  noches  mu¬ 
chos  quemados  de  tropa,  y  muchos 
lastimados  por  los  fuegos,  por  gran¬ 
des,  a  si  los  de  la  plaza  como  los  de 
cuerda  (I.  39).  Heridos. —  “Y  lu¬ 
nes  veinte  y  tres  del  dicho  (octu¬ 
bre  de  1656)  salieron  a  la  alameda 
don  Baltazar  de  Pardo  y  D. .  .  y  D. 
Baltazar  de  Pardo  hirió  de  una  es¬ 
tocada  al  dicho,  el  cual  sanó  de  la 
herida”  (I,  39).  Heridos.  —  “Y  lu¬ 
nes  veinte  de  noviembre  salieron  a 
pelear  al  mismo  punto  el  capitán 
Juan  de  Urdanegui  y  D.  Gaspar  de 
Lopillente  y  salió  mal  herido  el  ca¬ 
pitán  Urdanegui”  (I,  40)  1656.  De¬ 
lincuencia.  —  “Y  jueves  por  la 
tarde,  23  del  corriente  (noviem¬ 
bre  1656)  ahorcaron  cuatro  por  la¬ 
drones:  dos  mulatos,  un  zambo  y  un 
negro  que  robaron  a  un  bodeguero 
enfrente  de  la  portería  falsa  de  la 
Encarnación”  (I,  40).  Repentinas. — 
“Murió  Agustín  de  Iparraguirre  en 
su  ingenio  del  Nuevo  Potosí,  en  el 
asiento  de  Pachachaca,  derrepente  y 
sin  hacer  testamento,  viernes  trece 
de  Abril  del  año  de  mil  seiscientos 
cincuenta  y  ocho  años”.  Embalsama¬ 
mientos.  —  El  conde  de  Salvatierra 
murió  el  miércoles  25  de  junio  de 


1659,  a  las  dos  de  la  mañana.  “Fué 
enterrado  el  viernes  siguiente”  por 
la  tarde  con  la  misma  grandeza  y 
ostentación  como  el  día  que  lo  reci¬ 
bieron  por  Virrey  en  esta  ciudad- 
“Estaba  con  la  barba  recién  hecha, 
levantado  el  bigote”.  Inhumaciones 
—  1662.  El  P.  Fr.  Pedro  de  Córdoba, 
agustino,  Catedrático  de  Prima  de 
Teología  murió  miércoles  12  de  a- 
bril,  a  las  siete  de  la  mañana”  y  el 
mismo  día  lo  enterraron  en  el  con¬ 
vento  a  las  ocho  de  la  noche”’.  Ei 
viernes  19  de  setiembre  de  1662  mu¬ 
rió  Fr.  Mosquera,  agustino  “a  las 
diez  del  día”  y  “aquella  misma  tar¬ 
de  lo  enterraron  en  su  convento”. 
Había  muerto  de  tabardillo.  Embal¬ 
samamiento. —  El  Conde  de  Santiste- 
ban  murió  miércoles  17  de  marzo  de 
1666.  El  jueves  18  fué  el  entierro, 
por  la  tarde.  Repentinas. —  Sin  tes¬ 
tar. 


MEDICINA  LEGAL. —  Bibliogra¬ 
fía  Peruana.—  Arosemena,  Guiller¬ 
mo:  “Organización  de  los  servicios 
médicos  legales  en  el  Perú”,  tesis 
de  Br.,  Lima,  1910.  Boloña,  José  Ra¬ 
món:  Estudio  crítico  del  matrimonio 
ante  el  código  civil  peruano,  y  en 
sus  relaciones  con  las  Ciencias  Mé¬ 
dicas,  tesis  de  Lima,  1904.  Castañeda 
y  Alvarez  Aníbal:  El  alcoholismo  en 
Lima  desde  el  punto  de  vista  médi¬ 
co  legal,  tesis  de  Lima,  1897.  Rodrí¬ 
guez  Dulanto,  Abraham:  Estudios 
criminológicos,  tesis  de  Lima  1899. 
Valdizán,  Hermilio:  La  delincuen¬ 
cia  en  el  Perú,  tesis  de  Lima,  1909. 
Avendaño,  Leónidas;  Arosemena 
Quesada,  Mariano;  Villar,  Leonardo; 
Vera  Tudela,  Hilario;  Fuentes  Cas¬ 
tro,  Paulino;  Vásquez  Solís,  Juan; 
Lama,  Miguel  A.  de  la;  Glano,  Gui¬ 
llermo;  Los  Salazar;  La  Puente,  Ig¬ 
nacio;  Loli,  Leandro. 


48) 


CATEDRA  DE  MEDICINA  LE¬ 
GAL. —  (Hist.)  La  cátedra  de  Me¬ 
dicina  Legal  fué  establecida  por  el 
reglamento  de  12  de  setiembre  de 
1855.  Primeramente  fué  encomenda¬ 
da  al  Dr.  José  Julián  Bravo,  el  cual 
se  excusó  de  aceptarla  y  entonces 
fué  encomendada  al  Dr.  Mariano  A- 
rosemena  Quesada,  quien  debe  ser 
considerado  como  el  Catedrático 
Fundador  de  la  asignatura.  Al  Dr. 
Arosemena  Quesada  sucedió  en  1882 
el  Dr.  Manuel  C.  Barrios,  actual  ti¬ 
tular  de  la  asignatura  (1882-911).  El 
adjunto  titular  de  la  asignatura  Dr. 
Leónidas  Avendaño  regenta  la  Cᬠ
tedra. 

MEDICINA  OPERATORIA,  C A 
TEDRA  DE. —  (Hist.)  Débese  con¬ 
siderar  el  origen  de  esta  cátedra  en 
el  programa  de  Unánue  para  el  Co¬ 
legio  de  San  Fernando  en  el  cual 
se  hallaban  consideradas  una  medi¬ 
cina  operatoria  Anatómica  (Proba¬ 
blemente  una  Anatomía  topográfi¬ 
ca)  y  una  medicina  operatoria  Qui¬ 
rúrgica,  medicina  operatoria  proba¬ 
blemente  tal.  Sabido  es  que  en  la 
práctica  no  llegó  a  realizarse  el  am¬ 
plio  programa  de  Unánue;  pero  son 
menos  sabidos  los  esfuerzos  desple¬ 
gados  por  éste  a  fin  de  realizar  sus 
anhelos  de  una  instrucción  médica 
lo  más  amplia  que  fuere  posible  a 
pesar  de  la  escasez  de  recursos  de 
todo  género  con  que  contaba  para 
realizarlos,  fué  así  que  en  1812  ges¬ 
tionó  un  aumento  de  sueldo  para  el 
disector  anatómico  (Véase  esta  pa¬ 
labra)  con  el  objeto  de  erigirle  en 
maestro  de  operaciones.  En  el  hecho 
fué  el  Dr.  Agustín  Arenas,  disector 
anatómico  en  aquel  entonces  el  pri¬ 
mer  enseñante  de  la  Medicina  Ope¬ 
ratoria.  Después  de  1817,  época  en  la 
cual  cesó  en  el  cargo  el  Dr.  Arenas 
no  se  hace  en  los  archivos  del  Co¬ 
legio  de  la  Independencia  alusión 


alguna  a  la  Cátedra  de  Medicina  O- 
peratoria  que  sólo  vuelve  a  hallarse 
en  1843,  hasta  1946,  época  durante 
la  cual  el  Dr.  José  Julián  Bravo  en¬ 
cargado  de  la  enseñanza  de  la  “Ins¬ 
titución  quirúrgica”  dictó  un  curso 
de  anatomía  topográfica  y  medicina 
operatoria  que  para  mucho  sha  sido 
considerado  como  el  primero  que  se 
dictara  en  el  Perú.  El  Dr.  Bravo  tu¬ 
vo  como  preparador  al  Dr.  José  Ca¬ 
simiro  Ulloa  que  le  fué  un  valioso 
colaborador.  Se  han  sucedido  en  la 
Cátedra  de  Medicina  Operatoria, 
que  formaba  parte  de  una  sola  asig¬ 
natura  con  la  Anatomía  Topográfica, 
los  siguientes:  Dr.  José  Pró  (1856- 
1874);  D.  José  María  Romero  (1874- 

1884) ;  D.  Manuel  R.  Ganoza  (1884- 

1885) ;  D.  José  María  Romero  (1886- 
1891);  D.  Ernesto  Odriozola  (1893- 
-908);  Dividida  la  Cátedra  en  1909, 
fué  designado  por  concurso  Catedrᬠ
tico  de  Medicina  Operatoria  el  Dr. 
Pablo  S.  Mimbela  que  la  regenta  en 
la  actualidad. 

MEDICINA  POPULAR.  —  (F.l.) 

Nos  hemos  ocupado  de  ella,  con  al¬ 
gún  detenimiento,  en  nuestro  libro 
del  título  “La  Medicina  Popular  Pe¬ 
ruana”  (Lima,  1922)  escrito  en  co¬ 
laboración  con  el  Dr.  Angel  Maído- 
nado.  En  el  prólogo  de  dicho  libro 
hemos  escrito  lo  siguiente:  Debemos 
explicar,  con  la  mayor  claridad  que 
nos  sea  posible  hacerlo,  los  verdade¬ 
ros  alcances  del  nombre  que  hemos 
dado  a  esta  contribución  al  estudio 
del  folklore  peruano  (La  Medicina 
Popular  Peruana)  y  ello  con  el  ob¬ 
jeto  de  evitar  erróneas  interpretacio¬ 
nes  en  el  extranjero,  donde  ya,  en 
otra  oportunidad,  actualizando  el 
pasado  y  con  desconocimiento  de 
ciertos  elementos  informativos,  se 
juzgó  exponente  de  atraso  singular 
y  de  ignorancia  muy  lamentable  un 
ejercicio  profesional  que  el  malogra- 


(49 


do  profesor  Marthan  había  atribuido 
a  los  curanderos  peruanos  y  que  u- 
na  revista  de  merecido  renombre  en 
el  mundo  científico  atribuyó  a  los 
médicos  del  Perú. 

Ha  sido  propósito  de  los  autores 
estudiar,  con  la  mayor  amplitud,  to¬ 
das  aquellas  prácticas  médicas  que 
existen  incorporadas  en  la  concien¬ 
cia  sanitaria  de  la  multitud  y  que 
representan  supervivencia  admira¬ 
ble  de  doctrinas,  de  conceptos  y  de 
prácticas  empíricas  que  formaron 
parte  de  la  conciencia  sanitaria  de 
nuestros  remotos  antepasados.  Los 
resultados  han  correspondido  am¬ 
pliamente  a  las  espectativas  y  nos 
ha  sido  dado  constatar  que  muchas 
de  las  prácticas  de  terapéutica  vul¬ 
gar  son  exactamente  idénticas  a  a- 
quellas  que  contribuyeron  a  caracte¬ 
rizar  la  Medicina  incaica;  que  algu¬ 
nas  otras  reflejan  tal  origen  remoto 
dejando  ver,  sin  embargo,  la  influen¬ 
cia  ejercida  por  el  elemento  español 
y  que  otrora,  por  último,  represen¬ 
tan  nítida  supervivencia  de  aquellos 
conceptos  y  práctica  de  medicina  po¬ 
pular  de  origen  claramente  hispáni¬ 
co. 

La  Medicina  Popular  que  nosotros 
hemos  estudiado  en  este  libro  es  e- 
jercida  por  elementos  muy  diversos: 
lo  es,  primeramente,  por  los  profe¬ 
sionales  de  ella,  por  curanderos  que 
han  hecho  de  su  arte  de  curar  un 
modo  de  vivir  y  que  lo  practican,  ya 
desenmascaradamente,  en  aquellos 
centros  de  poca  cultura,  ya  en  reser¬ 
va,  en  aquellos  otros  centros  en  que 
la  civilización  les  ha  creado  serias 
resistencias  a  una  acogedora  toleran¬ 
cia.  Y  aún  entre  estos  curanderos 
los  hay  de  varias  clases;  unos  que, 
establecidos  en  diversos  lugares  de 
la  República,  generalmente  en  los 
más  apartados,  en  aquellos  en  que 
la  credulidad  de  la  ignorancia  es 
mayor,  se  dedican  exclusivamente  a 


las  curaciones  de  apariencia  maravi¬ 
llosa  que  llevan  a  cabo;  otros,  espí¬ 
ritus  aventureros  que,  como  los  Ca- 
llahuayas,  recorren  distancias  a  ve¬ 
ces  considerables,  armados  de  un  va¬ 
riado  arsenal  terapéutico  y  prontos  a 
explotar  la  credulidad  ingénua  de 
los  que  creen  en  ellos  más  que  en  los 
médicos.  Lo  es,  por  último,  por  suje¬ 
tos  que,  en  centros  de  pobrísima  cul¬ 
tura,  ejercen,  conjuntamente,  la  me¬ 
dicina  y  la  hechicería.  Se  trata,  en  la 
generalidad  de  los  casos,  de  sujetos 
que  han  heredado  de  sus  antepasa¬ 
dos  las  nociones  médicas  que  ejercen 
y  que,  considerando  lucrativo  este 
ejercicio  profesional,  cuidan  de  tras¬ 
mitir  a  sus  descendientes  aquellas 
nociones  que  ellos,  a  su  vez,  heredan 
de  sus  progenitores.  Es  así  como  en 
algunas  provincias  existen  verdade¬ 
ras  familias  de  curanderos,  de  quie¬ 
nes  se  sabe  que  lo  son  desde  muchas 
generaciones  anteriores  a  la  presen¬ 
te.  Estos  curanderos  cobran  honora¬ 
rios  que  varían  con  las  condiciones 
económicas  de  la  clientela,  siendo  así 
no  raros  aquellos  casos  en  que  por 
curaciones  que  ellos  y  los  enfermos 
conceptúan  prodigiosas,  cobran  su¬ 
mas  considerables  que  no  nos  es  da¬ 
do  cobrar  a  los  médicos.  Respecto  al 
mecanismo  de  estas  curaciones,  mu¬ 
chas  de  las  cuales  son  incuestiona¬ 
bles,  él  tiene,  principalmente  la  ex¬ 
plicación  de  la  frecuencia  conside¬ 
rable  de  la  neurosis  entre  nosotros 
y  tratándose  de  fenómenos  franca  o 
veladamente  pitiáticos,  nada  de  par¬ 
ticular  tiene  que  estos  curanderos, 
practicando  sus  curaciones  en  luga¬ 
res  apartados,  en  altas  horas  de  la 
noche,  aprovechando  el  vuelo  de  las 
aves  nocturnas  y  el  canto  agorero 
de  ellas;  invocando,  en  ocasiones,  la 
intervención  demoníaca,  consigan 
éxitos  asombrosos  en  aquellos  casos 
en  que  la  sugestión  opera  verdade¬ 
ros  milagros.  Por  otra  parte,  estos 


50") 


curanderos  conocen  algunas  de  las 
propiedades  de  ciertos  vegetales  y 
tal  conocimiento  les  permite  aprove¬ 
charlos  en  beneficio  de  los  enfermos, 
orientados  siempre  en  el  sentido  de 
la  curación  sintomática;  siendo  de 
advertir  el  hecho  curioso  de  la  fal¬ 
ta  de  lógica  entre  la  orientación  ca¬ 
sual  de  ciertas  curas  populares  y  a- 
quella  sintomática  de  otras:  es  cura¬ 
ción  casual  aquella  taumatúrgica  del 
hechicero  que  desentierra  el  muñe¬ 
co  productor  de  las  artralgias  into¬ 
lerables  de  un  enfermo;  es  sintomᬠ
tica  aquella  que  trata  la  hidropesía 
por  los  cocimientos  de  grama  y  de 
estigmas  de  maíz.  Pero  estos  curan¬ 
deros,  sujetos  de  un  natural  ladino, 
que  se  advierte  fácilmente  en  ellos, 
han  llevado  sus  habilidades  hasta  el 
extremo  de  incorporar  en  su  arte 
ciertas  nociones  tomadas  a  préstamo, 
más  o  menos  imperfecto  a  nuestra 
Ciencia  Médica;  ellos  han  concluido 
por  convencerse  de  la  eficacia  de  las 
sales  en  la  confección  de  sus  prepa¬ 
rados  para  combatir  dicha  enferme¬ 
dad  y  es  fácil  de  comprender  que  la 
malaria  será  curada  por  la  acción  de 
la  quinina  sea  ella  administrada  en 
inyecciones,  obleas  o  píldoras,  de 
manera  semejante  a  como  será  cura¬ 
da  si  se  administra  el  mismo  medi¬ 
camento  en  mezcla  detestable  con 
excrementos  humanos,  o  con  yerbas 
u  otros  productos.  Así,  pues,  no  ca¬ 
be  rechazar  sistemáticamente  la  cu¬ 
ración  de  estos  empíricos:  ellos  lle¬ 
van  a  cabo  los  diversos  tratamien¬ 
tos  que  hemos  indicado  y  es  así  que 
consiguen  no  pocas  victorias.  Por  o- 
tra  parte,  los  curanderos,  en  algu¬ 
nas  poblaciones,  sólo  son  llamados 
para  prestar  sus  servicios  a  enfer¬ 
mos  que  los  médicos,  a  veces  con 
ligereza,  han  declarado  incurables. 
En  estas  condiciones,  si  la  incurabili¬ 
dad  fué  mal  establecida,  se  com¬ 
prende  sin  esfuerzo  cuanta  y  de 


cuanta  eficacia  es  la  acción  benéfi¬ 
ca  ejercida  por  el  curandero  respec¬ 
to  al  enfermo  que  los  médicos  ha¬ 
bían  declarado  en  peligro  de  muer¬ 
te  inminente. 

Otros  curanderos  hay,  que  ofrecen 
el  raro  caso  de  una  asociación  de 
prácticas  científicas  y  populares.  Se 
trata  de  sujetos  que  iniciaron  la  ca¬ 
rrera  médica  y  se  vieron  precisados 
a  abandonarla;  a  las  pocas  nociones 
adquiridas  agregan  aquellas  de  la 
Medicina  Popular,  para  ellos  más 
accesibles  y  representadoras  de  un 
menor  esfuerzo  y  de  un  mayor  pro¬ 
vecho.  Pertenecen  a  este  mismo  gru¬ 
po  aquellos  farmacéuticos  que,  olvi¬ 
dados  de  elementales  deberes  de  la 
Moral  Profesional,  ejercen  la  profe¬ 
sión  médica  que,  sin  guardar  vincu¬ 
laciones  y  muy  estrechas  con  la  por 
ellos  ejercida,  no  es  garantía  sufi¬ 
ciente  de  acción  eficaz  cerca  de  los 
enfermos. 

Un  último  grupo  de  curandeios  es¬ 
tá  formado  por  aquellos  que  lo  son 
episódicamente  y  para  quienes  de¬ 
bió  ser  escrito  el  refrán  “De  médico, 
poeta  y  loco,  todos  tenemos  un  po¬ 
co”.  Son  los  sujetos  que  ejercen  in¬ 
cidentalmente  el  arte  de  curar:  son 
aquellos  que  encontrándose  en  una 
casa  y  teniendo  noticia  de  la  exis¬ 
tencia  de  un  enfermo,  recomienda, 
por  ignorancia  y  por  deseo  de  ha¬ 
cer  bien  tal  o  cual  remedio,  que  a 
juicio  personal  de  estos  dilettanti  po¬ 
dría  ser  de  provecho  para  el  enfer¬ 
mo,  cuenta  habida  de  los  beneficios 
que  tal  remedio  produjo  en  caso  de 
dudosa  semejanza  en  el  caso  actual. 

Como  puede  verse  fácilmente,  hay 
diferencias  notables  entre  los  curan¬ 
deros  profesionales  y  aquellos  de  o- 
casión  o  de  afición;  pero,  aún  den¬ 
tro  del  primer  grupo  hay  diferencia 
apreciable  residente  en  el  hecho  de 
la  convicción  que  en  éxito  de  sus 
curaciones  tienen  unos  y  respecto  al 


(51 


convencimiento  que  otros  tienen  de 
tratarse  de  maniobras  cuyo  único 
provecho  es  para  el  curandero,  que 
cobra  honorarios  y  carece  de  bene¬ 
ficio  para  el  enfermo,  que  se  sujeta 
a  las  exigencias,  muchas  veces  desa¬ 
gradables  de  la  Terapéutica  popular. 
Entre  tales  convencidos  figuran,  un 
buen  número,  sujetos  de  ostensible 
fragilidad  psíquica,  algunos  de  ellos 
verdaderos  débiles  mentales,  suges¬ 
tionados  por  el  aspecto  maravilloso 
de  las  curaciones  que  realizan  por  el 
pretendido  origen  sobrenatural  de  e- 
llas.  Departamentos  hay,  como  el  de 
Huánuco,  en  que  se  concede  una 
muy  pequeña  tolerancia  para  los  as¬ 
pectos  públicos  de  la  obra  de  los  cu¬ 
randeros  que  llevan  a  cabo  el  ejer¬ 
cicio  de  su  profesión  lo  más  oculta¬ 
mente  posible,  manifestando  siem¬ 
pre  que  sólo  intervienen  merced  a 
los  ruegos  de  determinadas  personas 
y  dejando  constancia  de  ser  su  inter¬ 
vención,  en  la  generalidad  de  los  ca¬ 
sos,  posterior  al  desahucio  de  los 
médicos  y,  por  lo  tanto,  una  última 
apelación  en  defensa  de  la  vida  del 
enfermo.  Todo  ello  no  quita  que  los 
famosos  Callahuayas  recorran  las  ca¬ 
lles  ofreciendo  en  venta  sus  admira¬ 
bles  remedios  y  que  en  el  merca¬ 
do  Público  hayan  puestos  de  expen¬ 
dio  de  yerbas  a  las  cuales  la  fanta¬ 
sía  popular  atribuye  tan  estupendas 
propiedades. 

En  la  ciudad  de  Arequipa,  este  co¬ 
mercio  de  drogas  medicinales  es  ca¬ 
si  una  verdadera  institución:  se  dá  el 
nombre  de  Arroceros  a  aquellos  su¬ 
jetos  que,  en  el  Mercado  Central, 
mantienen,  expuestos  a  la  curiosidad 
y  a  las  solicitaciones  del  público,  las 
más  variadas  drogas  que  sea  posi¬ 
ble  imaginar:  la  linaza,  el  copal,  el 
incienso,  la  alhucema,  la  cebadilla, 
la  tara,  el  mático,  el  quimsacucho, 
las  rosas,  las  barbas  o  el  cabello  de 


choclo  (estigmas  de  maíz),  la  pepa 
de  melón,  el  orejón  de  membrillo 
(fragmentos  del  fruto  desecados), 
las  pasas,  el  huarmi-imacjo,  la  pupu¬ 
sa,  el  torongil,  la  retama,  el  maní,  las 
varias  contras,  los  frijoles,  la  trupa, 
la  alipa-ticca,  la  pepa  de  palta,  el 
pinco-pinco,  el  airampo,  yamalí,  la 
ratania,  el  llantén  macho,  la  orti¬ 
ga  macho,  el  intisuncca,  el  taco,  el 
chaco,  la  llipta,  el  chinchi-piñi,  el  re¬ 
cado,  el  barro  del  mar,  el  chaquiro, 
el  sebo  de  llama,  amuletos  de  piedra 
berenguela,  anillos  y  cruces  de  hie¬ 
rro,  etc.  Todas  estas  sustancias  es¬ 
tán  dispuestas  en  grandes  mesas,  cla¬ 
sificadas  cuidadosamente,  en  bolsos 
que  favorecen  su  separación.  El  pú¬ 
blico  de  cierta  condición  cultural  no 
vacila  en  aproximarse  a  los  tales  a- 
rroceros  en  demanda  de  medicamen¬ 
tos  para  tal  o  cual  enfermedad  o  en 
demanda  de  tal  o  cual  medicina  de 
aquellas  públicamente  exhibidas. 
(Figura  de  un  arrocero  en  Arequi¬ 
pa!.  Y  no  son  pocas  las  ocasiones  en 
que  se  aventuran  a  entrar  en  rela¬ 
ción  comercial  con  tales  industrias 
personas  que,  perdida  toda  esperan¬ 
za  de  los  beneficios  de  la  Ciencia 
Médica,  no  vacilan  en  esperar  de  a- 
quellos  empíricos  el  bien  que  a  los 
hombres  de  estudio  no  les  ha  sido 
dado  conceder.  Tales  arroceros  no 
tienen  establecida  una  tarifa  de  ex¬ 
pendio  de  los  productos  que  consti¬ 
tuyen  su  exclusivo  comercio  y  ellos 
cobran  teniendo  en  cuenta  más  que 
el  valor  intrínseco  de  las  sustancias 
que  venden  la  capacidad  económi¬ 
ca  de  los  parroquianos,  excediéndose 
en  el  cobrar  de  precios  cada  vez  que 
se  dan  cuenta  de  la  extrema  necesi¬ 
dad  de  quienes  acuden  a  ellos  en 
demanda  de  una  esperanza  y  de  la 
posibilidad  en  que  se  hallan  de  sub¬ 
vencionar  a  los  gastos  de  estas  cura¬ 
ciones  maravillosas.  (Figura  de 
Ilampi  Katu  (Cuzco)  ). 


52) 


En  la  ciudad  del  Cuzco  se  dá  el 
nombre  Hampi  Katu  al  mercado  de 
remedios,  el  cual  ocupa  parte  no  pe¬ 
queña  del  Mercado  Central  de  la 
Ciudad.  Algunos  de  estos  comer¬ 
ciantes  de  drogas  tienen  sus  nego¬ 
cios  convenientemente  instalados 
en  aquellos  pequeños  kioskos  de  ma¬ 
dera  con  calamina;  otros,  más  mo¬ 
destos,  mujeres  generalmente,  ins¬ 
talan  sus  puestos  en  el  suelo,  dispo¬ 
niendo  en  mantas  de  pintorescos  co¬ 
lores  aquellas  mismas  drogas  que 
los  otros  más  rumbosos,  tienen  dis¬ 
puestas  en  bolsones  de  tela  y  agru¬ 
padas  en  casilleros,  en  un  todo  se¬ 
mejantes  a  los  establecimientos  de 
comercio.  En  este  Hampi  Katu  es 
menos  velada  la  exhibición  de  los 
errores  y  prejuicios  de  la  Medicina 
Popular;  si  en  Arequipa  los  arro¬ 
ceros  venden  al  mismo  tiempo  que 
productos  de  venta  lícita,  tales  la 
cebada,  el  incienso,  etc.,  algunos  o- 
tros  de  origen  netamente  curande¬ 
ril;  en  este  mercado  del  Cuzco  la 
venta  es  mucho  mayor  de  productos 
que  la  Medicina  rechaza  o  a  los  cua¬ 
les  la  Medicina  no  reconoce  acción 
benéfica  alguna.  En  estos  puestos, 
ambulantes  o  estables,  del  Hampi 
Katu  del  Cuzco  se  hallan  a  dispo¬ 
sición  de  la  credulidad  de  los  parro¬ 
quianos  las  sustancias  siguientes: 
fetos  de  llama  y  de  vicuña;  grasas 
de  llama,  de  vicuña,  de  oso,  de  ti¬ 
gre,  de  león,  de  hombre;  amuletos 
de  piedra  berenguela,  anillos  y  cru¬ 
ces  de  hierro,  chaco  revistiendo  di¬ 
versas  formas  y  figuras,  recado, 
chiuchi-piñi,  ccollqque-runtun,  pie¬ 
dra  imán,  hanccu-ccori,  oropimente 
blanco,  sihuayru,  llipta,  copal  asta 
de  venado,  cahua,  camarones  secos, 
chaquiro,  víboras  desecadas,  chicle, 
huilalayo,  pinco-pinco,  sotoma,  pu¬ 
pusa,  alipaticca,  pallares,  frijoles  de 
todas  clases  y  colores,  yanalí,  torta 
de  mostaza,  semillas  de  culantro, 


cebadilla  del  valle,  huito,  sushu  (de 
Hiram  Bingham),  suncca,  chacha- 
coma,  choquecanua,  chancaruma,  si- 
tampo,  pan  de  San  Nicolás,  Hatum 
hampipa  ccotccon  (polvo  de  los  gran¬ 
des  o  altos  remedios)  obtenido  me¬ 
diante  la  pulverización  de  los  más 
acreditados  remedios  que  la  Medi¬ 
cina  Popular  toma  de  los  tres  rei¬ 
nos  de  la  Naturaleza. 

En  la  ciudad  de  Huancayo  tam¬ 
bién  se  lleva  a  cabo,  aun  que  en  me¬ 
nor  escala  que  en  Arequipa  y  Cuzco, 
esta  venta  de  remedios  caseros.  En 
los  Mercados  y  en  las  ferias  son  ins¬ 
talados  puestos  de  expendio  de  las 
siguientes  sustancias:  copal,  cón¬ 
dor  copal,  piedra  imán,  puca-llam- 
pu,  yurak-llampu,  recamancha,  pie¬ 
dra  del  águila,  macaya,  apu-allca, 
piedra  de  Belén,  sallina-rumi,  hua- 
ripatullu,  grasas  y  fragmentos  de  va¬ 
rios  animales,  tales  como  la  pariona, 
el  zorrino,  el  oso,  el  tigre,  la  víbora, 
la  llama,  la  vicuña,  etc. 

En  la  capital  de  la  República  los 
curanderos  ejercían  con  notable  disi¬ 
mulo,  sin  aquella  libertad  admira¬ 
ble  con  que  lo  hacen  en  las  pobla¬ 
ciones  que  hemos  nombrado.  Ade¬ 
más  de  los  tantas  veces  nombrados 
Callahuayas,  a  quienes  en  Lima  se 
dá  el  particular  denominativo  de 
médicos  bolivianos;  además  de  los 
hechiceros  que  tienen  numerosas 
clientelas  y  que  practican  su  oficio 
de  tales,  rodeados  de  las  mayores 
reservas,  (Puestos  de  venta  de  dro¬ 
gas  populares  en  la  calle  de  Puno 
de  Lima),  hay  sujetos  que  llevan  a 
cabo  en  las  calles  adyacentes  al 
Mercado  Central,  la  venta  de  algu¬ 
nos  simples  muy  recomendados  por 
la  Medicina  Popular.  Tales  vendedo¬ 
res  de  yerbas,  cuidan  de  colocarlas 
en  el  suelo,  sobre  una  manta.  Ellos 
venden  huamaripa,  vira-vira,  ortiga 
macho,  hanca-huasa,  huamanpinta, 
cuero  de  zorrino,  hígado  de  zorrino, 


(53 


calaguala,  ratania,  culantrillo,  li¬ 
quen,  etc.  Además  en  los  puestos  au¬ 
torizados  para  el  expendio  de  flores, 
se  encuentra  a  disposición  del  pú¬ 
blico:  el  matagusano,  el  culón,  el  cí- 
drón,  el  toronjil,  la  sávila,  la  borra¬ 
ja,  la  siática,  el  tutumo,  las  hojas 
de  nogal,  las  de  eucaliptus,  el  culan¬ 
trillo,  la  ruda,  la  muña,  los  rizomas 
de  grama,  etc. 

Nosotros  hemos  escogido  informa¬ 
ción  fidedigna  de  todas  las  prácticas 
curativas  de  todos  los  prejuicios  y 
errores  de  que  está  llena  la  Medici¬ 
na  Popular  y  cuyos  orígenes  proba¬ 
bles  ya  hemos  indicado  en  este  mis¬ 
mo  capítulo.  Tal  riqueza  de  procedi¬ 
mientos  de  pretendida  acción  tera¬ 
péutica  de  nuestra  Medicina  Popu¬ 
lar  no  representa,  en  manera,  algu¬ 
na,  un  exponente  de  incultura  na¬ 
cional,  ni  traduce  un  grado  conside¬ 
rable  de  atraso  en  la  obra  demoledo¬ 
ra  de  errores  de  la  civilización.  Es¬ 
tas  ideas  médicas  son  el  representan¬ 
te  deforme  de  tiempos  que  fueron, 
de  creencias  que  fueron  actuales, 
son  el  alma  de  los  tiempos  idos  y  al 
existir  en  todos  los  países,  aún  en 
aquellos  de  una  avanzada  civiliza¬ 
ción.  De  este  significado,  la  impor¬ 
tancia  de  estudios  como  el  presente: 
ellos  contribuyen  al  mejor  conoci¬ 
miento  del  pasado:  puesto  que  el  fol¬ 
klore,  es,  en  tantas  ocasiones,  el  rec¬ 
tificador  o  el  ratificador  de  la  his¬ 
toria. 

Las  prácticas  médicas  que  nosotros 
hemos  expuesto,  no  son  iguales  en 
todas  las  regiones,  de  nuestro  terri¬ 
torio,  en  ocasiones,  la  diversidad  re¬ 
gional  de  las  formas  de  una  cura¬ 
ción  hace  difícil  reconocer  en  ella  la 
representación  legítima  de  otra 
práctica  que,  a  despecho  de  ello,  le 
es  idéntica  en  el  fondo  y  que  se 
lleva  a  cabo  a  distancias  a  veces 
muy  considerables.  Respecto  a  la 


procedencia  de  tales  prácticas  noso¬ 
tros  hemos  limitado  nuestra  labor  a 
consignar  aquellas  regiones  en  las 
cuales  la  generalización  de  la  cos¬ 
tumbre,  el  arraigo  de  ella  en  la  con¬ 
ciencia  popular,  permiten  sospechar 
en  el  hecho  de  una  antigua  existen¬ 
cia;  pero  estos  datos  no  pueden  te¬ 
ner  un  valor  absoluto.  Prácticas  de 
procedencia  remota  han  podido  ser 
importadas  de  una  región  a  otra  y 
han  podido  desaparecer  en  la  pri¬ 
mera  y  conservarse  en  la  segunda. 
Desde  este  punto  de  vista,  otra  cau¬ 
sa  de  error  se  halla  constituida  por 
el  sello  personal  que  cada  curande¬ 
ro  imprime  a  sus  prácticas  curati¬ 
vas,  a  las  cuales,  en  no  pocas  oca¬ 
siones  arrebataron  su  fisonomía  ori¬ 
ginal  hasta  el  extremo  de  hacer  irre¬ 
conocible. 

Tal  es  el  libro  que  ofrecemos  al 
interés  del  lector  a  quien  agraden 
estos  estudios.  No  tiene  pretensio¬ 
nes  de  completo  y  si  las  tiene  de 
partida  de  una  labor  de  investiga- 
folklore  médico.  Que  él  sea  punto  de 
contribución  al  estudio  de  nuestro 
ción  fecunda;  que  el  constituya  hu¬ 
milde  piedra  basal  del  edificio  de 
una  investigación  más  venturosa  en 
este  campo  hasta  el  presente  poco 
o  nada  espigado  del  folklore. 

Damos  término  a  esta  introduc¬ 
ción  de  nuestro  libro  trascribiendo 
estas  líneas  que  respecto  a  los  Ca- 
llahuayas  publicara  Paredes.  Se  tra¬ 
ta  de  una  muy  prolija  presentación 
de  los  callahuayas,  últimos  represen¬ 
tantes  de  aquella  medicina  mitad 
observación  prolija  y  mitad  charla¬ 
tanería  que  fué  la  Medicina  de  los 
primitivos  habitantes  del  Perú.  Tal 
relación  dice  así: 

“El  yatiri  o  sabio  por  excelencia, 
que  a  sus  conocimientos  médicos  u- 
ne  los  prestigios  de  una  aventaja¬ 
do  brujo,  constituye  entre  los  indios, 


54) 


el  Callahuaya.  En  el  interior,  de  la 
república  le  llaman  Kamili;  le  te¬ 
men  y  buscan.  El  nombre  propio  de 
estos  famosos  curanderos,  herbola¬ 
rios  y  hechiceros,  fué  el  de  Kolla 
huayus  o  sea  portadores  de  medici¬ 
nas,  que  con  la  corrupción  fonética  y 
disimulación  producidas  en  las  pala¬ 
bras  con  el  uso  y  el  tiempo,  llegó  a 
convertirse  en  el  que  tienen.  Es  un 
error  suponer  que  llevan  ese  nom¬ 
bre  por  haber  sido  provenientes  sus 
antepasados  de  los  valles  de  Cara- 
baya.  No  existe  entre  ellos  la  tradi¬ 
ción  más  remota  de  tal  proceden¬ 
cia;  por  el  contrario,  se  notan  com¬ 
pletas  desemejanzas  con  los  habi¬ 
tantes  de  aquellas  regiones  y  éstos. 

“Los  callahuayas  formaban  una 
casta  aparte  en  la  antigüedad;  se  les 
consideraba  como  únicos  deposita¬ 
rios  de  la  ciencia  médica  de  los  Ko- 
llanas,  sus  sabios  antepasados.  Sus 
costumbres  eran  y  siguen  siendo  es¬ 
peciales  y  diferentes  de  las  que  tie¬ 
nen  los  indios  que  habitan  en  la  mis¬ 
ma  región.  Su  principal  obligación 
consistía  en  recorrer  todos  los  pue¬ 
blos,  llevando  consigo  remedios  va¬ 
riados  y  curando  a  cuantos  enfer¬ 
mos  demandaban  sus  asistencia,  o 
les  pedían  auxilios  contra  los  embru¬ 
jamiento  o  amuletos  para  evitarlos. 
Tampoco  rehusaban  ejercer  la  hechi¬ 
cería  cuando  les  exigían,  ya  sea  pa¬ 
ra  causar  el  daño  al  prójimo  o  va¬ 
ticinar  el  porvenir. 

“Durante  el  régimen  colonial  si¬ 
guieron  desempeñando  el  mismo  pa¬ 
pel,  y  son  ellos  los  que  hicieron  co¬ 
nocer  casi  todas  las  plantas  que  hoy 
se  usan  en  la  farmacopea  indígena, 
con  la  circunstancia  de  que  las  pro¬ 
piedades  que  les  señalaron  han  si¬ 
do  admitidas  por  la  ciencia  y  justifi¬ 
cadas  así  sus  perspicaces  observacio¬ 
nes. 

“En  la  actualidad,  estos  notables 
y  célebres  herbolarios  y  brujos,  ha¬ 


bitan  ciertas  circunscripciones  de  los 
cantones  de  Charani  y  Curva  del 
Departamento  de  La  Paz  y  han  per¬ 
dido  mucho  de  su  antiguo  prestigio, 
ya  porque  han  descuidado  las  obser¬ 
vaciones  y  métodos  de  curación  de 
sus  antepasados,  ya  porque  la  ense¬ 
ñanza  médica  se  encuentra  adelan¬ 
tada  en  nuestro  país  y  los  médicos  a- 
bundan  relativamente  a  la  época  co¬ 
lonial,  en  la  que  éstos,  por  sus  es¬ 
casos  y  deficientes  conocimientos,  e- 
ran  inferiores  a  los  empíricos: 

“El  Callahuaya  no  se  contenta  con 
ser  un  brujo  y  curandero,  confun¬ 
dido  en  el  común  de  los  que  siguen 
estos  oficios,  sino  que  tratan  siem¬ 
pre  de  sobresalir  en  su  porte  y  re¬ 
laciones  con  los  demás;  la  vanidad 
y  el  orgullo,  son  pasiones  que  le  do¬ 
minan  demasiado.  En  las  festivida¬ 
des  que  celebran  sus  pueblos,  se  les 
ve  bien  y  singularmente  trajeados, 
la  cabeza  envuelta  con  un  elegante 
pañuelo  de  seda  y  encima  un  som¬ 
brero  de  paja  de  Guayaquil,  panta¬ 
lón  de  casimir  fino,  sujetado  a  la 
cintura  con  un  chiripá  o  cinturón 
adornado  con  monedas  de  plata  ex¬ 
tranjeras.  Los  callahuayas  de  Cur¬ 
va  se  presentan  montados  en  caba¬ 
llos,  ensillados  con  aperos  chapea¬ 
dos  de  plata,  estribos  del  mismo  me¬ 
tal,  riendas  y  cabezada,  formadas 
algunas  de  cadenas  de  plata.  Su  afán 
es  imitar  a  los  gauchos  de  las  pam¬ 
pas  argentinas,  por  lo  que  cargan 
un  puñal  en  el  cinto  y  pronuncian 
el  castellano  con  acento  gauchesco. 

“Las  mujeres  son  feas  y  muy  su¬ 
cias;  sujetan  su  manto  con  tres  gran¬ 
des  tupu  o  prendedores  de  plata, 
que  forman  sobre  el  pecho  un  trián¬ 
gulo;  la  frente  la  cruzan  con  una 
faja  de  hilos  de  varios  colores,  y  en¬ 
cima  se  ponen  un  sombrero  de  pa¬ 
ja.  El  corte  de  su  falda  lo  usan  has¬ 
ta  la  rodilla,  haciendo  que  las  pan¬ 
torrillas  queden  al  descubierto. 


(55 


“Los  callahuayas  hablan  aymará, 
kechua,  puquina  y  castellano.  Son 
tan  suspicaces  que  cuando  tratan 
con  los  indios,  se  entienden  entre  e- 
llos  en  el  lenguaje  que  ignoran  los 
que  se  hallan  presentes. 

“La  vida  que  llevan  es  misterio¬ 
sa.  Los  de  Curva,  regresan  de  sus 
viajes  arreando  cada  cual  una  tro¬ 
pa,  más  o  menos  numerosa,  de  mu- 
las  argentipas,  y  los  Charazani,  tra¬ 
yendo  mercaderías  valiosas  y  raras. 
Los  vecinos  mestizos  de  ambos  pue¬ 
blos,  particularmente  los  que  desem¬ 
peñan  alguna  función  pública,  los 
exaccionan  mucho;  si  no  les  arre¬ 
batan  a  viva  fuerza  lo  que  traen  les 
compran  por  precios  ínfimos;  a  tal 
punto  que  han  establecido  la  cos¬ 
tumbre  de  permutar  una  buena  mu¬ 
ja  con  una  caja  de  alcohol.  Las  mis¬ 
mas  autoridades  superiores  de  la 
provincia,  po  se  excusan  de  explo¬ 
tar,  en  igual  forma,  a  estos  desgra¬ 
ciados,  ya  directamente  o  ya  por  in¬ 
termedio  de  los  corregidores;  por  lo 
menos  estos  últimos  funcionarios  lle¬ 
gan  en  sus  abusos  a  extremos  incon¬ 
cebibles. 

“No  se  han  podido  averiguar  aún 
los  medios  de  que  se  valen  los  calla¬ 
huayas  para  conseguir  bestias  y  ob¬ 
jetos  valiosos  en  sus  viajes;  lo  pro¬ 
bable  es  que  explotando  el  espíritu 
supersticioso  de  los  campesinos,  se 
hacen  de  dinero,  con  el  que  compran 
todas  esas  especies,  o  reciben  direc¬ 
tamente  éstas,  en  pago  de  sus  cura¬ 
ciones  y  pronósticos. 

“De  conocimientos  botánicos,  les 
quedan  los  suficientes  para  darse 
cuenta  de  las  propiedades  de  algu¬ 
nas  plantas,  y  hacen  uso  de  ellas  en 
sus  recetas,  que  unidas  éstas  en  su 
aplicación  al  conjunto  de  supersti¬ 
ciones  que  emplean  en  cada  caso,  lo¬ 
gran  su  objeto  de  conseguir  la  sa¬ 
nidad  del  enfermo,  o  la  tranquilidad 
de  quien  se  cree  víctima  de  malefi 


cios.  Cuentan,  que  los  callahuayas 
en  sus  viajes,  van  averiguando  de  los 
indios,  que  en  el  tránsito  se  hallan 
enfermos  y  cuando  de  ello  se  con¬ 
vencen  y  de  que  es  rico  el  paciente, 
entierran  cerca  de  la  casa  de  éste, 
un  sapo  u  otro  animal  apropiados, 
con  el  cuerpo  maltratado  o  entorpe¬ 
cido  en  el  libre  ejercicio  de  alguno 
de  sus  miembros,  con  ligaduras  o  al¬ 
fileres,  y  al  siguiente  día  se  presen¬ 
tan,  cual  si  aportaran  por  casuali¬ 
dad  e  ignorando  en  lo  absoluto  lo 
que  ocurre  en  la  casa. 

“El  enfermo  y  su  familia,  reciben 
la  visita  de  éste,  como  presagio  de 
buen  augurio,  e  inmediatamente  a- 
cuden  a  su  saber.  El  callahuaya,  des¬ 
pués  de  muchos  ruegos  y  halagos, 
accede  en  hacerse  cargo  del  enfer¬ 
mo.  Es  entonces  que  da  principio  a 
sus  operaciones  revistiéndose  de  to¬ 
da  la  solemne  majestad  de  un  ago¬ 
rero.  Se  provee  de  una  cantidad  de 
coca,  que  coloca  sobre  el  pecho  de 
su  cliente;  en  seguida  le  hace  va¬ 
rias  preguntas  relacionadas  con  sus 
costumbres  y  enemigos  a  que  puede 
temer;  a  continuación,  extiende  en  el 
suelo  un  paño  negro,  y  sobre  él  de¬ 
rrama  la  coca,  examina  la  forma  en 
que  han  caído  las  hojas;  sale  afue¬ 
ra,  mira  el  cielo  y  después  de  pro¬ 
nunciar  algunas  frases  ininteligi¬ 
bles,  manifiesta  que  el  enfermo  es¬ 
tá  embrujado  en  un  animal  y  que 
él  descubrirá  el  lugar  en  que  el  he¬ 
chizo  se  encuentra.  En  efecto,  des¬ 
pués  de  nuevas  manipulaciones  y 
trabajos,  se  dirige,  acompañado  de 
los  de  la  casa,  al  lugar  en  que  ente¬ 
rró  el  animal  expresado,  lo  saca  a- 
íuera,  le  desliga  o  arranca  el  alfi¬ 
ler,  le  cura  la  herida  y  predice  la 
pronta  sanidad  de  aquel,  a  quien  le 
da  de  beber  para  mayor  éxito,  al¬ 
gún  mate  o  yerba  en  infusión  o  le 
pone  ciertos  parches,  con  cuyos  re¬ 
medios  y  la  impresión  que  ha  reci- 


56) 


bido  con  el  encuentro  del  sortilegio, 
queda  sano  el  enfermo,  y  el  calla- 
huaya  después  de  recibir  su  salario  y 
muchos  obsequios,  se  marcha  satis¬ 
fecho.  Antes  de  emprender  sus  lar¬ 
gos  viajes,  penetran  estos  curande¬ 
ros  a  los  valles  de  Camata,  de  don¬ 
de  se  proveen  de  yerbas  y  raíces,  y 
hasta  que  llega  el  día  de  la  parti¬ 
da,  se  entretienen  en  pintar  de  co¬ 
lores  diferentes  a  varias  de  las  últi¬ 
mas,  y  labrar  de  huesos,  manecitas 
y  otros  dijes  extraños,  que  después 
venden  a  los  crédulos,  dándoles  vir¬ 
tudes  sobrenaturales.  Aseguran, 
cuando  ningún  funcionario  o  perso¬ 
na  ilustrada  les  ve,  que  son  ta¬ 
lismanes  para  hacer  amar  u  olvidar 
a  quienes  les  solicitan  su  compra. 
Se  jactan  de  poseer  el  secreto  para 
tener  la  fortuna  y  ser  dichosos  en 
la  vida.  La  vez  que  son  sorprendi¬ 
dos  por  la  presencia  de  alguna  per¬ 
sona  sospechosa,,  cambia  de  con¬ 
versación  y  al  momento  contestan  a 
la  pregunta  de  éste:  “el  secreto  pa¬ 
ra  ser  amado  por  la  mujer  está  en 
tener  dinero.  La  plata  es  el  verdade¬ 
ro  huarmimunachi .  . 

Otros  aforismos  que  respecto  al  di¬ 
nero  tienen,  son:  El  creador  de  una 
fortuna,  es  siempre  un  hábil  y  au¬ 
daz  estafador”. 

“Las  riquezas,  casi  en  la  totalidad 
de  los  casos,  son  en  su  origen,  pro¬ 
ducto  no  del  trabajo  honrado,  sino 
de  la  estafa”. 

“El  rico  es  vencedor  de  los  pre¬ 
juicios  sociales;  el  pobre  un  paria  su¬ 
jeto  a  ellos”. 

“Los  jueces,  sólo  castigan  al  esta¬ 
fador  que  se  ha  portado  como  un  as¬ 
no;  al  listo  le  lisonjean  y  aún  se 
prestan  a  formar  parte  del  séquito 
de  sus  aduladores”. 

“Cuatro  días  antes  del  Carnaval 
hacen  una  magnífica  cabalgata,  en 
la  que  campean  las  mejores  muías 
y  caballos  enjaezados  con  todo  lujo. 


Las  chapas  de  plata  están  esparcidas 
con  profusión  en  las  cabezadas,  rien¬ 
das,  arretrancas  y  estribos  de  sus 
monturas.  La  espuela  roncadora  de 
plata,  el  poncho  de  rico  paño  largo 
y  Tucumán  hacen  del  callahuaya 
un  gaucho  completo,  pero  gaucho  de 
lujo”. 

“Presididos  por  el  Corregidor,  a 
quien  le  calzan  con  espuelas  de  pla¬ 
ta,  salen  a  la  campiña  a  recibir  la 
porción  de  tierras  que  la  autoridad 
reparte  para  su  cultivo  ese  año.  An¬ 
tes  de  emprender  esta  tarea  llevan 
a  su  casa  el  más  sabio  de  sus  bru¬ 
jos.  Lo  aíslan  en  un  cuarto,  en  el 
que  colocan  una  mesa  con  tapete  ne¬ 
gro;  sobre  los  cuatro  ángulos  de  este 
mueble  arden  cuatro  velas  y  en  el 
centro  hay  una  botella  de  aguar¬ 
diente  sobre  un  montón  de  coca.  He¬ 
cho  ésto,  el  brujo  empieza  con  sus 
exorcismos  y  conjuros  en  su  dialec¬ 
to  callahuay,  que  es  muy  diferente 
del  kechua,  que  es  su  lenguaje  co¬ 
mún.  Los  ministros  le  presentan  en 
seguida  un  costal  de  conejos  vivos, 
colectados  de  diferentes  casas.  De 
entre  éstos  escoge  cuatro  para  ente¬ 
rrarlos  vivos  en  los  puntos  cardina¬ 
les  del  terreno  que  se  ha  de  cultivar, 
procurando  ocultar  este  acto  en  las 
altas  horas  de  una  noche  oscura. 
Después  de  embriagar  completamen¬ 
te  al  corregidor,  lo  vuelven  del  cam¬ 
po  con  mucha  algazara  y  principian 
entre  ellos  las  danzas  y  verbenas 
hasta  después  de  la  ceniza. 

“Los  indios  en  pago  de  esa  moles¬ 
tia,  abonan  al  Corregidor  una  con¬ 
tribución  con  el  nombre  de  chajjra- 
koco,  que  asciende,  más  o  menos,  a 
trescientos  bolivianos.  Además,  le 
hacen  varios  obsequios  de  frutos  del 
país  y  objetos  raros  que  han  traído 
de  sus  viajes. 

“Cuando  tratan  de  tomar  por  espo¬ 
sa  a  una  joven,  comienzan  por  darle 
pellizcos  en  los  brazos,  entre  hala- 


(57 


gos  y  obsequios  que  las  prodigan, 
hasta  que  le  quitan  su  anillo  o  algu¬ 
na  prenda  de  vestir  a  viva  fuerza; 
dueños  de  alguno  de  esos  objetos, 
se  creen  con  derecho  sobre  la  mu¬ 
jer  y  esperan  una  fiesta  en  la  que 
las  hacen  embriagar  y  después  se 
las  llevan  muchas  veces  cargadas 
sobre  sus  hombros,  a  guisa  de  far¬ 
dos,  acompañados  de  sus  amigos. 
Por  lo  regular,  la  tienen  a  su  lado 
el  tiempo  llamado  prueba.  Si  la  no¬ 
via  demuestra  poseer  cualidades 
ventajosas,  el  amante  se  casa  con 
ella,  y  si  no  la  devuelve  a  sus  pa¬ 
dres,  previa  indemnización  pecunia¬ 
ria,  por  su  honor  y  pago  de  servi¬ 
cios,  llegando  ambas  familias  a  con¬ 
vertirse  en  enemigas.  Con  ligeras 
variaciones  estas  costumbres  son  co¬ 
munes  en  los  indios. 

“Desde  que  termina  la  ceremonia 
religiosa  del  matrimonio,  los  parien¬ 
tes  del  novio,  llevan  obsequios  a  la 
casa  de  la  novia:  leña,  chuño,  chi¬ 
cha  y  botellas  de  licor,  artículos  que 
son  igualmente  regalados  por  los  pa¬ 
rientes  de  la  novia  al  novio.  La  ter¬ 
cera  noche  se  celebra  la  ceremonia 
nupcial  en  casa  de  los  padrinos  del 
matrimonio.  El  varón  al  saludar  a 
sus  ahijados,  les  dirige  en  tono  ma¬ 
gistral  estas  palabras:  “Como  espo¬ 
sos  consagrados  por  la  iglesia,  debéis 
comprender  que  vuestra  misión  en 
la  vida  conyugal,  es  ejercer  la  su¬ 
prema  autoridad  sobre  vuestra  mu¬ 
jer  y  sobre  vuestros  hijos.  Sin  ella 
serías  como  el  humo  que  se  disipa 
al  soplo  del  viento,  y  con  ella  seréis 
el  padre  de  vuestros  hijos  y  el  ma¬ 
rido  de  vuestra  mujer.  Para  ejercer 
el  poder  que  se  os  ha  dado,  recibid 
este  látigo,  que  es  el  símbolo  de  la 
fuerza  de  la  razón  y  de  la  justicia, 
que  lo  usaréis  cuando  lo  exijan  las 
circunstancias.  Y  vos  mujer  nacida, 
para  el  dolor  y  el  sufrimiento,  incli¬ 
nad  vuestra  frente  en  señal  de  sumi¬ 


sión  y  respeto  al  que  es  vuestro  ma¬ 
ndo  y  armóos  de  la  resignación  que 
el  deber  os  impone.  Vais  a  recibir 
la  lección  del  poder  de  vuestro  ma¬ 
rido,  de  ese  poder  que  le  dan  el  de¬ 
recho  y  el  amor”.  Entonces  el  mari¬ 
do  armado  ya  del  látigo  fatal,  lo  des¬ 
carga  sobre  la  infeliz,  que  gime,  llo¬ 
ra  y  grita  en  medio  de  un  círculo  de 
espectadores,  hasta  que  el  padrino 
levanta  la  mano  para  que  cese  la 
flajelación.  Terminada  esta  bárba¬ 
ra  y  cruel  ceremonia,  el  llanto  se 
cambia  en  risa  y  el  dolor  en  placer 
al  sonido  de  las  guitarras  que  ame¬ 
nizan  las  danzas  del  festín”. 

“El  regalo  de  preferencia  que  se 
acostumbra  a  ofrecer  en  las  bodas 
que  realizan  los  de  la  raza  indígena, 
es  de  un  gallo  para  la  esposa  y  una 
gallina  para  el  novio.  Representan 
estas  aves  para  los  indios,  los  símbo¬ 
los  de  la  potencia  generatriz  y  de  la 
fecundidad,  que  deben  predominar 
en  la  sociedad  conyugal  que  se  es¬ 
tablece”. 

“Pasados  algunos  meses  emprende 
el  recién  casado  un  viaje  sin  rumbo 
fijo  m  destino  señalado  con  antela¬ 
ción.  Antes  de  hacerlo,  se  despide  de 
ios  suyos  embriagándose  con  ellos  y 
encargando  a  sus  augures  y  brujos 
que  se  vaticinen  buen  éxito.  Parte  a 
media  noche  y  la  mujer  lo  acompa¬ 
ña  hasta  dos  leguas  de  distancia,  de 
donde,  llorando,  se  despide  y  regre¬ 
sa. 

“El  vestido  de  viaje  del  caliahua- 
ya  se  compone  de  un  pantalón  de 
paño  azul,  viejo,  raído  y  con  flecos 
en  las  extremidades  inferiores;  de 
un  poncho  largo  y  angosto,  listado 
horizontalmente,  por  lo  común,  de 
blanco  y  colorado;  sombrero  de  pa¬ 
ja  y  sobre  su  espalda  o  bajo  su  bra¬ 
zo  derecho,  asegurada  a  uno  de  los 
hombros,  una  bolsa  cuadrada,  gran¬ 
de  y  de  vistosos  colores,  de  la  que 
nunca  se  separa,  porque  constituye 


58) 


la  divisa  de  su  profesión  de  curan¬ 
dero.  Ella  está  repleta  de  yerbas, 
raíces,  cáscaras,  semillas,  etc.,  que 
son  reemplazadas  a  medida  que  se 
venden  y  utilizan,  estando  todo  ello 
en  su  interior  revuelto  y  en  desor¬ 
denado  maremagnum.  Fuera  de  esto, 
conduce,  algunas  veces,  dos  o  más 
burros,  cargados  de  provisiones  y 
especies  relacionadas  con  sus  ocu¬ 
paciones  de  herbolario  y  hechicero. 
Mientras  dura  su  ausencia,  que  por 
lo  regular  es  de  tres,  cinco,  hasta 
diez  años,  la  mujer  acostumbra  no 
lavarse  ni  peinarse,  ni  ataviarse  con 
nuevos  trajes;  vive  dedicada  a  sus 
labores  agrícolas  y  quehaceres  de  su 
casa,  guardando  estricta  fidelidad  a 
su  esposo  ausente  y  excusándose  en 
lo  absoluto  de  asistir  a  diversiones 
y  fiestas.  Para  el  callahuaya  tiene 
la  fuerza  de  una  convicción  indiscu¬ 
tible,  la  idea  de  que  la  mujer  siem¬ 
pre  se  asea  y  atavía  sólo  para  pare¬ 
cer  bien  y  agradar  a  los  hombres, 
con  el  objeto  de  atraerlos.  La  mujer 
casada,  dicen,  cuida  mucho  de  su 
persona,  en  ausencia  del  esposo, 
cuando  siente  la  necesidad  de  un 
amante  .  .  .  “Tiene  un  profundo  co¬ 
nocimiento  del  corazón  humano”. 

“El  regreso  del  viajero,  que  siem¬ 
pre  debe  coincidir  con  la  fiesta  de 
la  pascua,  es  anunciado  con  antici¬ 
pación.  La  mujer  va  a  su  encuen¬ 
tro  hasta  el  río,  situado  a  legua  y 
media  del  pueblo  de  Curva,  lleván¬ 
dole  chicha  y  abundante  comida.  Si 
aquel  acepta  esos  obsequios,  es  se¬ 
ñal  de  que  se  encuentra  satisfecho 
de  la  conducta  que  su  cohsorte  ha 
observado  durante  su  ausencia;  pe¬ 
ro  si  se  muestra  serio  y  la  rechaza, 
es  prueba  de  que  se  halla  disgusta¬ 
do  con  ella,  por  haber  sabido  alguna 
falta  suya.  Entonces  la  afligida  es¬ 
posa,  le  llora,  le  ruega,  se  arrastra 
a  sus  pies,  de  rodillas,  implorando  su 
perdón;  si  no  lo  obtiene  y  continúa 


el  callahuaya  implacable,  no  le  que¬ 
da  a  la  infeliz  más  recurso  que  vol¬ 
ver  al  pueblo  y  arrojarse  de  una  al¬ 
tura,  que  se  encuentra  a  dos  cua¬ 
dras  de  la  plaza  y  que  se  llama  Kar- 
ka  y  morir  embarrancada. 

“Los  callahuayas  son  celosos, 
crueles  y  llevados  de  augurios.  Las 
mujeres  asesinan  frecuentemente  a 
sus  esposos  por  celos:  viven  en  ha¬ 
bitaciones  mal  construidas,  desman¬ 
teladas,  frías  y  pobres.  A  los  veci¬ 
nos  mestizos  los  aborrecen,  porque 
los  exaccionan  despiadadamente;  les 
ocultan  sus  mercaderías,  y  sólo  las 
sacan  y  ofrecen  al  extraño.  El  lujo 
para  ellos  consiste  en  hacer  llegar 
íntegra  la  tropa  de  muías  o  merca¬ 
derías  que  adquirieron  en  sus  via¬ 
jes,  y  ostentar  a  las  miradas  de  sus 
relacionados  y  paisanos.  No  son  ca¬ 
paces  de  vender  una  sola  cabeza  en 
el  camino  aunque  les  ofrezcan  pre¬ 
cios  subidos. 

“Con  el  prestigio  que  gozan  los 
callahuayas,  de  poseer  facultades  ex¬ 
traordinarias  para  descubrir  el  por¬ 
venir  o  las  cosas  ocultas,  y  de  ser 
médicos  acertados,  son  temidos  por 
los  indios,  quienes  les  brindan  to¬ 
do  género  de  distinciones,  les  alo¬ 
jan  bien,  les  obsequian  y  jamás  se 
atreven  a  sustraer  nada  de  las  abul¬ 
tadas  y  misteriosas  bolsas  que  llevan 
consigo. 

“El  baile  usado  por  esta  raza,  es 
el  que  en  otro  trabajo  hemos  descri¬ 
to  con  la  denominación  de  cinta- 
kcmiris,  o  sea  trenzadores  de  cinta. 

“En  cuanto  a  las  prácticas  reli¬ 
giosas,  son  muy  desidiosos  y  sus  ac¬ 
tos  no  están  conformes  con  las  exi¬ 
gencias  del  culto  católico,  del  cual, 
no  aprecian  sino  la  parte  que  les  per¬ 
mite  divertirse  y  embriagarse.  El 
cristianismo  no  ha  penetrado  en  el 
alma  indígena  por  falta  de  una  en¬ 
señanza  seria  y  de  sanos  ejemplos 
que  les  debieron  ofrecer  los  enear- 


(59 


gados  de  su  propagación.  El  calla- 
huava  ni  concurre  a  misa,  fuera  de 
las  que  él  o  sus  relaciones  hacen 
especialmente  celebrar,  ni  se  con¬ 
fiesa  ni  comulga.  Muere  como  ha  vi¬ 
vido,  auxiliado  por  sus  brujos. 

“Cuando  alguien  se  enferma,  creen 
que  el  alma  del  paciente  pugna  por 
dejar  su  cuerpo  atraído  por  la  per¬ 
sona  de  la  dolencia  y  para  impedir¬ 
lo  se  reúnen  a  media  noche  sus  a- 
migos,  y  colocados  en  fila,  a  la  en¬ 
trada  de  su  casa,  ruegan  a  la  enfer¬ 
medad  que  se  vaya,  pero  que  no  se 
lleve  el  espíritu  del  enfermo  y  si 
lo  ha  seducido  que  desista  de  su  em¬ 
peño.  Le  piden  con  ruegos  los  más 
cariñosos,  ofreciendo  tratarle  bien: 
darle  pan,  dulce,  vianda,  y  licores 
para  su  viaje  de  regreso. 

“Son  estos  indios  poco  hospitala¬ 
rios  y  no  consienten  que  un  extraño 
permanezca  muchos  días  en  su  co¬ 
marca. 

“No  obstante  de  que  los  callahua- 
yas  viajan  por  países  remotos  y  ci¬ 
vilizados  y  aún  varios  de  ellos  re¬ 
ciben  instrución  en  escuelas  extran¬ 
jeras,  no  han  adelantado  ni  en  su 
manera  de  ser  individual,  ni  en  sus 
costumbres  sociales;  lo  que  fueron 
sus  antepasados,  continúan  siendo  e- 
llos  hoy:  con  las  mismas  preocupa¬ 
ciones  e  iguales  resistencias  para 
amoldarse  a  la  vida  civilizada.  En 
los  viajes,  lo  único  que  aprenden  es 
a  hablar  un  como  el  castellano  y 
mostrar  cierto  despejo  en  sus  rela¬ 
neras  que  desaparecen  en  presen- 
ciones  con  personas  extrañas;  ma- 
cia  del  Corregidor  o  vecino  princi¬ 
pal  de  su  pueblo,  ante  quienes  se 
muestran  cohibidos  y  asustados;  por¬ 
que  éstos  lejos  de  cooperar  a  las  ten¬ 
dencias  de  adelanto  que  traen  aque¬ 
llos  de  fuera,  no  pierden  ripio  para 
humillarlos  y  deprimirlos  de  la  ma¬ 
nera  más  brutal,  fuera  de  robarles 
con  descaro  los  objetos  que  traen.  El 


cholo  de  provincia,  particularmente 
el  de  aquellos  pueblos,  ostenta  con 
el  indio,  que  las  más  de  las  veces 
vale  más  que  él,  una  vanidad  ridicu¬ 
la  y  feroz,  que  se  hace  de  todo  pun¬ 
to  imprescindible  el  reprimirla,  li¬ 
na  ocasión  regresó  al  pueblo  de  Cur¬ 
va  un  callahuaya  joven  que  habien¬ 
do  permanecido  en  Buenos  Aires  al¬ 
gunos  años,  pudo  ilustrarse  y  adqui¬ 
rir  maneras  cultas,  muy  superiores 
a  las  de  los  vecinos  principales  del 
lugar.  Mortificado  el  Corregidor  con 
aquel  porte  correcto  del  indio  y  he¬ 
rido  en  su  amor  propio  con  la  ma¬ 
nera  decente  de  vestir,  lo  asesinó  sin 
que  mediara  provocación  por  parte 
de  aquel,  en  la  primera  fiesta  que 
celebrara  el  pueblo,  y  sin  que  hasta 
hoy  el  delincuente  hubiera  sufrido 
ninguna  sanción. 

“Quizás  esas  causas  influyen  para 
que  los  callahuayas  se  entreguen  a 
la  embriaguez  y  se  pongan  furiosos 
en  ese  estado,  e  indiferentes  y  me¬ 
lancólicos,  cuando  no  se  hallan  do¬ 
minados  por  el  alcohol. 

“Más  felices  sofnos  en  tierras  ex¬ 
trañas  que  en  el  suelo  donde  naci¬ 
mos”.  Esa  es  la  verdad;  amarguras 
y  desengaños  solamente  les  esperan 
en  sus  pueblos.  En  vano  se  fati¬ 
gan  con  largos  viajes;  los  frutos  de 
sus  ímprobos  trabajos  sólo  sirven  pa¬ 
ra  enriquecer  a  sus  famélicos  opre¬ 
sores,  cual  si  una  maldita  ley  evo¬ 
lutiva  los  hubiera  condenado  a  de¬ 
saparecer,  torturados  en  las  últimas 
etapas  de  su  decadencia  étnica. 

“Tales  son  estos  famosos  herbola¬ 
rios  y  hechiceros  de  la  raza  indíge¬ 
na”  Paredes  Rigoberto  M. —  “Mitos, 
Supersticiones  y  Supervivencias  de 
Bolivia”.  La  Paz,  MCMXX). 

MEDICO. —  (Hist.)  Hasta  el  año 
de  1856  existió  en  el  Perú  distin¬ 
ción  entre  médico  y  cirujano,  gre¬ 
mios  cada  uno  de  los  que  tenían  sus 


60) 


estudios  especiales  y  sus  especiales 
atribuciones  y  que,  en  más  de  una  o- 
portunidad,  disentieron  legalmente 
la  esfera  jurisdiccional  en  el  arte  de 
curar.  Establecida  la  Facultad  de 
Medicina  de  Lima  el  año  que  de¬ 
jamos  nombrado,  ella  concedió  los 
dos  títulos  al  mismo  tiempo;  de  mo¬ 
do  que  todos  los  que  hemos  hecho 
estudios  en  la  Facultad  somos  titu¬ 
lados  médico-cirujanos,  por  muy  po¬ 
cas  que  sean  nuestras  simpatías  por 
la  cirugía. 

MEDICO  ADSCRITO  —  Cada  vez 
que  el  gobierno  republicano  ha  te¬ 
nido  necesidad  de  los  servicios  téc¬ 
nicos  de  un  médico;  ha  nombrado  a 
éste  con  el  título  de  médico  adscri¬ 
to  a  tal  o  cual  dependencia  adminis¬ 
trativa.  Deben  contarse  entre  estos 
médicos  adscritos  aquellos  a  la  Pre¬ 
fectura  del  departamento,  a  las  Jun¬ 
tas  Concriptoras  militares,  a  la  In¬ 
tendencia  de  Policía,  etc. 

MEDICO  DE  CAMARA.  —  Era 

costumbre  establecida  en  España  que 
los  Protomédicos  de  Su  Majestad 
debieran  al  mismo  tiempo  que  tal  tí¬ 
tulo,  que  les  daba  autoridad  omní¬ 
moda  en  los  lugares  de  su  jurisdic¬ 
ción,  el  título  muy  honroso  de  mé¬ 
dicos  de  Cámara  de  S.  M.  el  Rey.  De 
modo  que  los  Protomédicos  del  Pe¬ 
rú  fueron  todos  ellos  agraciados  con 
este  honor  y  apenas  si  uno  de  ellos, 
el  Dr.  Unánue  recibió  este  título  “no 
sólo  por  su  calidad  de  Protomédico” 
sino  también  por  sus  numerosos  me¬ 
recimientos  personales  y  por  los  bie¬ 
nes  de  todo  orden  que  había  realiza¬ 
do  en  beneficio  de  la  enseñanza  mé¬ 
dica.  Además  de  estos  médicos  de 
Cámara  de  S.  M.  tuvimos  en  Lima 
los  médicos  de  Cámara  de  los  Vi¬ 
rreyes  y  de  algunos  Arzobispos,  en¬ 
tre  otros  del  Señor  Liñán  Cisneros. 
También  los  cirujanos,  los  farmacéu¬ 


ticos  y  los  flebótomos,  por  no  ser 
menor  que  los  médicos,  solicitaban 
empeñosamente  estos  títulos  honorí¬ 
ficos  que  no  dejaban  de  estampar 
junto  con  sus  nombres  en  cualquier 
ocasión  que  se  les  presentara  de  ha¬ 
cerlo.  En  estos  casos  el  Protomédico 
era  consultado  sobre  los  merecimien¬ 
tos  del  candidato  al  codiciado  títu¬ 
lo  y  en  habiendo  informe  favorable 
parece  que  no  fueran  tacaños  en  con¬ 
ceder  el  título  Sus  Excelencias.  Ter¬ 
minado  el  coloniaje,  el  gobierno  re¬ 
publicano  no  pudo,  en  los  primeros 
momentos,  sustraerse  a  las  influen¬ 
cias  de  las  transiciones  y  es  entre 
los  hechos  curiosos  producidos  por 
esta  imposibilidad  el  nombramiento 
del  Dr.  José  Manuel  Valdez,  en  11 
de  marzo  de  1822,  de  “médico  de  Cᬠ
mara  del  Supremo  Gobierno  del  Pe¬ 
rú”.  Fué  el  último  médico  de  Cᬠ
mara  de  nuestra  Historia  médica  y 
el  único  de  nuestra  democrática  Re¬ 
pública.  ( Hist- )  Título  honorífico 
que  era  concedido  a  los  directores 
del  Colegio  de  Medicina  de  la  Mo¬ 
narquía  española  y  que,  en  calidad 
de  tales  ostentaron  nuestros  compa¬ 
triotas  don  Hipólito  Unánue,  don 
Miguel  Tafur.  Establecido  el  régi¬ 
men  republicano;  en  aquella  época 
de  nuestra  historia  que  realizaba  es¬ 
fuerzos  prodigiosos  por  adaptar  a  la 
nueva  forma  de  gobierno  las  orga¬ 
nizaciones  de  la  forma  antigua,  la 
República  creó  el  cargo  de  “Médico 
de  Cámara  de  Supremo  Gobierno” 
que  ostentaron  los  doctores  Unánue 
Tafur  y  José  Manuel  Valdés. 

MEDICO  DEMOGRAFO  —  (Hist.) 
El  primer  puesto  de  Médico  Demó¬ 
grafo  ha  existido  en  la  Municipali¬ 
dad  de  Lima,  como  adscrito  a  la  Ins¬ 
pección  de  los  Registros  del  Estado 
Civil,  con  el  objeto  de  constatar  la 
natalidad  y  la  mortalidad  en  la  po¬ 
blación  — La  Sociedad  de  Beneficen- 


(61 


cia  Pública  creó  esta  plaza  para  la 
dirección  técnica  de  sus  estadísticas 

el  año  de .  En  la  Dirección  de 

Salubridad  existe  también  un  Médi¬ 
co  Demógrafo,  cargo  confiado  a  la 
honorabilidad  y  competencia  del  Dr. 
Rómulo  Eyzaguirre. 

MEDICO  DE  POLICIA—  (Hist.) 
En  1836  era  adscrito  a  la  Prefectu¬ 
ra  como  Médico  de  vacuna  con  ren¬ 
ta  de  500  pesos  (Redactor  Peruano, 
Lima,  10  de  Agosto  de  1836. 

MEDICO  ESCOLAR.—  (Hist.)  El 
cargo  de  médico  escolar  ha  sido  es¬ 
tablecido  en  Lima  el  año  de  1907.  Ha 
desempeñado  este  cargo  los  doctores 
Juan  I.  Cipriani,  Felipe  de  la  Torre, 
Fabio  Mier  y  Proaño.  En  la  actuali¬ 
dad  es  desempeñado  el  cargo  por  el 
Dr.  Velaochaga. 

—  El  Decreto  Supremo  de  asisten¬ 
cia  médica  escolar  está  en  G.  M. 
1907  —  Ministro  Washburn. 

MEDICO  EXAMINADOR.— (Hist. 
Como  quiera  que  la  autoridad  del 
Protomedicato  durante  la  época  co¬ 
lonial  no  llegaba  al  extremo  de  po¬ 
der  prohibir  a  un  médico  con  títu¬ 
los  extranjeros  en  regla  el  ejercicio 
de  la  profesión,  fué  establecida  es¬ 
ta  categoría  de  médico  examinador, 
en  la  cual  estaban  comprendidos  a- 
quellos  profesionales  que  habían 
rendido  ante  el  dicho  Tribunal  del 
Protomedicato  las  pruebas  reglamen¬ 
tarias.  En  otras  ocasiones,  el  título 
de  médico  examinador  sólo  fué  uno 
mas  que  agregar  a  aquellos  títulos 
que  tan  del  agrado  eran  de  nuestros 
precursores  de  la  época  colonial. 

MEDICOS  FARMACEUTICOS.  — 

Hasta  el  año  de  1862  era  admitido 
que  los  médicos  pudiesen  desempe¬ 
ñar  las  funciones  de  farmacéutico. 
En  el  dicho  año  se  dispuso  que  só- 


fuese  lícito  el  ejercicio  de  ambas 
j  profesiones  en  aquellos  lugares  en 
que  no  hubiese  farmacéutico.  El  a- 
ño  de  1874  se  fué  más  lejos  aún  y 
se  dispuso  que  el  médico  que  obtu¬ 
viese  el  título  de  Farmacéutico,  de¬ 
bía  depositar  el  primero  de  tales  tí¬ 
tulos  en  la  Secretaría  de  la  Facultad 
de  Medicina  antes  de  recibir  el  se¬ 
gundo. 

MEDICO  MILITAR—  (Hist.)  Los 
orígenes  de  la  medicina  militar  pe¬ 
ruana  no  han  sido  claramente  esta¬ 
blecidos.  A  lo  largo  de  nuestra  his¬ 
toria  colonial  hallamos  los  nombres 
de  sujetos  que  habían  prestado  ser¬ 
vicios  sanitarios  en  los  ejércitos  que 
pelearon  las  primeras  guerras  civi¬ 
les  y  en  aquellos  que  debieron  ven¬ 
cer  la  resistencia  opuesta  por  los  na¬ 
turales  a  sus  conquistadores.  Ya  en 
aquella  época  estos  médicos  o  ciru¬ 
janos  eran  más  frecuentemente  lla¬ 
mados  Cirujanos.  Este  nombre  se 
conservó  en  la  República  hasta  el  a- 
ño  de  establecimiento  de  la  Sanidad 
Militar.  Había  cirujanos  de  primera 
y  segunda  clase  y  cirujanos  Mayores 
de  Ejército. 

MEDICOS  MUNICIPALES.  — 

(Hist.)  Reglamento  G.  M.  903. 

MEDICOS  PENSIONADOS.  — 

(Hist.)  Reglamento  G.  M.  90  L/. 

MEDICOS  SANITARIOS— (Hist.) 
Con  este  nombre  fueron  creadas  en 
1887,  cuando  la  amenaza  del  cóle¬ 
ra  desarrollado  en  Chile,  cinco  pla¬ 
zas  de  médicos  nombrados  y  renta¬ 
dos  por  la  Municipalidad  de  Lima 
que  tenían  a  su  cargo  la  vigilancia 
sanitaria  en  cada  uno  de  los  cinco 
cuarteles  en  que,  por  aquel  entonces, 
estaba  dividida  la  población.  Al  es¬ 
tablecimiento  de  la  Dirección  de  Sa¬ 
lubridad  los  médicos  titulares  de  los 


62) 


puertos  de  la  República  recibieron 
este  nombre  de  médicos  sanitarios, 
que  también  se  aplica  a  aquellos  pro¬ 
fesionales  que  el  Gobierno  envía  a 
las  provincias  en  misión  sanitaria. 

MEDICOS  TITULARES  —  (Hist.) 
En  la  organización  del  Real  Tribu¬ 
nal  del  Protomedicato  bajo  el  régi¬ 
men  colonial  administrativo,  el  di¬ 
cho  Tribunal  tenía  en  provincias  Te¬ 
nientes,  que  ejercían  la  jurisdicción 
de  aquel  en  cuanto  guardase  rela¬ 
ción  con  el  ejercicio  profesional  y 
cuya  autoridad  era  tanta  que  po¬ 
dían  autorizar  el  ejercicio  profesio¬ 
nal  a  médicos,  cirujanos,  farmacéu¬ 
ticos  y  flebótomos.  Al  organizar  la 
Junta  Directiva  de  Medicina  (1852) 
los  Tenientes  del  Protomedicato  to¬ 
maron  el  nombre  de  Delegados  de 
la  Facultad  de  Medicina,  nombre  que 
fué  abolido  una  vez  establecida  di¬ 
cha  Facultad  el  año  de  1856. 

Reglamentadas  sus  atribuciones 
por  decreto  del  15  de  mayo  de 
1897.  El  cargo  de  médico  titu¬ 
lar  fué  establecido  el  año  de  1855 
Sesenta  años  más  tarde  el  año  de 
1915  se  dió  el  reglamento  actual¬ 
mente  en  vigencia,  la  misma  que  se¬ 
ñala  a  los  médicos  titulares  las  si¬ 
guientes  atribuciones:  I. —  Dar  es¬ 
tricto  cumplimiento  a  las  leyes,  re¬ 
glamentos  y  disposiciones  sanitarias 
de  carácter  general,  en  la  parte  que 
les  corresponda  como  a  representan¬ 
tes  de  la  Dirección  de  Salubridad 
Pública  en  las  provincias  y  distri¬ 
tos  y  vigilar  el  cumplimiento  de  las 
mismas  por  las  demás  instituciones 
de  la  provincia  o  distritos  de  su  ju¬ 
risdicción.  II. —  Residir  en  la  capi¬ 
tal  de  la  provincia  de  su  jurisdic¬ 
ción,  salvo  que  tengan  a  su  cargo 
dos  o  más  provincias,  en  cuyo  caso 
podrán  residir  alternativamente  en 
una  u  otra  de  ellas,  quedando  obli¬ 
gado  a  trasladarse  temporalmente  en 


cualquier  momento  a  los  lugares  en 
que  fueran  necesarios  sus  servicios. 
En  el  caso  de  que  tengan  a  su  cargo 
sólo  ciertos  distritos  de  una  provin¬ 
cia  residirán  en  el  distrito  que  el  go¬ 
bierno  les  indique.  III. —  Prestar  sus 
servicios  profesionales  en  el  Hospi¬ 
tal  o  Lazareto  que  existiere  en  la 
localidad  de  su  residencia,  cuando 
esos  establecimientos  no  tengan  mé¬ 
dicos  propios  especialmente  encarga¬ 
dos  de  su  cuidado  y,  en  todo  caso, 
cuando  la  Sociedad  de  Beneficencia 
respectiva  solicite  sus  servicios  y 
éstos  sean  necesarios.  IV. —  Estable¬ 
cer,  si  fuese  posible,  en  un  lugar  es¬ 
pecial  proporcionado  por  la  munici¬ 
palidad,  un  consultorio  externo  pú¬ 
blico,  gratuito,  para  atender  en  él, 
diariamente,  durante  una  hora  y  me¬ 
dia,  a  la  clase  pobre  de  la  población. 
A  falta  de  ese  lugar  especial,  dará 
en  su  domicilio,  todos  los  días,  con¬ 
sultas  gratuitas  para  los  pobres  du¬ 
rante  el  mismo  tiempo.  V. —  Asistir 
con  regularidad  en  sus  enfermeda¬ 
des  a  los  detenidos  y  reos  de  las  cár¬ 
celes  y  en  los  lugares  en  que  no  ha¬ 
ya  médico  de  policía  a  los  miembros 
de  la  policía  y  gendarmería.  VI. — 
Hacer  por  lo  menos  una  visita  anual 
a  todos  los  distritos  de  su  jurisdie 
ción,  solicitando  para  ello  las  faci¬ 
lidades  necesarias  de  la  Prefectura 
del  departamento  y  la  movilidad  de 
la  Junta  Departamental  respectiva. 
VII. —  Combatir  las  enfermedades 
infecto  contagiosas,  de  acuerdo  con 
las  autoridades,  mediante  las  medi¬ 
das  de  profilaxia  que  la  ciencia  a- 
conseja  y  cumpliendo  las  instruccio¬ 
nes  que  reciba  de  la  Dirección  de 
Salubridad.  VIII. —  Efectuar  en  el 
lugar  de  su  residencia  durante  to¬ 
do  el  año,  y  en  los  distritos,  en  su 
visita  anual  o  cada  vez  que  las  cir¬ 
cunstancias  lo  exijan,  la  vacunación 
y  revacunación  antivariólica.  En  re¬ 
lación  con  este  servicio:  a)  Cuida- 


(63 


rán  de  que  las  Municipalidades  les 
comunique  mensualmente  las  ins¬ 
cripciones  de  nacimientos  habidas  en 
el  Registro  Civil,  para  proceder  o- 
portunamente  a  inocular  lo  relativo 
a  la  vacuna,  a  los  respectivos  niños, 
b  Inspeccionarán,  en  lo  relativo  a 
la  vacuna,  a  los  alumnos  de  las  es¬ 
cuelas  cuando  practiquen  en  ellas 
las  visitas  de  que  trata  el  inciso  X, 
para  vacunar  o  revacunar  a  los  que 
fuere  necesario,  c)  Inspeccionarán, 
con  el  mismo  fin,  dos  veces  por  a- 
ño,  a  la  gendarmería  y  policía  de  la 
jurisdicción  a  su  cargo,  d)  Anun¬ 
ciarán  por  medio  de  avisos  colocados 
en  lugares  públicos,  los  días  y  ho¬ 
ras  en  que  practiquen  la  vacuna¬ 
ción, lo  que  deberán  hacer  tres  ve¬ 
ces  por  semana,  cuando  menos,  c) 
Enseñarán  la  práctica  de  la  inocula¬ 
ción  de  la  vacuna  a  los  preceptores 
y  preceptores  en  todos  los  lugares 
de  la  provincia  que  visiten  anual¬ 
mente,  con  el  fin  de  que  puedan  co¬ 
adyuvar  a  la  profilaxia  antivarióli¬ 
ca.  f)  Solicitarán  directamente  del 
Instituto  de  Vacuna  la  cantidad  de 
fluido  que  juzguen  necesario  para 
su  utilización  durante  el  término  de 
un  mes,  y  renovarán  mensualmente 
sus  pedidos  con  la  oportunidad  debi¬ 
da,  tomando  razón  de  las  cantidades 
recibidas,  g)  Conservarán  la  vacu¬ 
na  en  un  sitio  fresco,  al  abrigo  de  la 
luz  y  no  la  emplearán  sino  dentro 
del  plazo  en  que  ella  sea  activa, 
conforme  a  las  indicaciones  que 
consten  en  la  etiqueta  de  envío  del 
Instituto  de  Vacuna,  h)  En  caso  de 
epidemia  de  viruela  en  los  lugares 
próximos,  adoptarán  todas  las  me¬ 
didas  de  profilaxia  apropiadas  para 
impedir  la  trasmisión  de  la  enferme¬ 
dad  a  la  circunscripción  de  su  car¬ 
go.  Cuando  en  ésta  ocurra  un  caso 
de  viruela,  procederán  a  vacunar  o 
revacunar  a  todas  las  personas  que 
han  estado  en  contacto  con  el  en¬ 


fermo  y  si  se  presentasen  dos  o 
más  casos,  en  circunstancias  que  ha¬ 
gan  temer  el  desarrollo  de  una  epi¬ 
demia,  procederán  a  realizar  la  vacu¬ 
nación  y  revacunación  generales, 
dedicando  a  esa  labor  dos  o  más  ho¬ 
ras  diarias.  De  acuerdo  con  las  au¬ 
toridades  municipales  y  políticas  ais¬ 
larán  a  los  epidemiados  y  desinfec¬ 
tarán  sus  domicilios,  i)  Enviarán 
mensualmente  a  la  Dirección  de  Sa¬ 
lubridad  Pública  una  razón  de  las 
personas  que  hayan  vacunado  o  re¬ 
vacunado,  con  indicación  del  nom¬ 
bre,  edad,  residencia,  sexo  y  éxito  de 
la  vacunación  o  revacunación,  con¬ 
servando  en  el  archivo  del  titula- 
rato  una  copia  de  esa  relación  para 
los  efectos  de  la  expedición  de  cer¬ 
tificados  o  de  datos  para  las  muni¬ 
cipalidades.  j)  Se  trasladará  inme¬ 
diatamente  al  distrito  en  que  se  pre¬ 
senten  casos  de  viruela  para  com¬ 
batir  la  propagación  de  la  enferme¬ 
dad  mediante  la  vacunación,  k)  En 
los  casos  en  que  el  Gobierno  o  las 
Juntas  Departamentales  nombren 
vacunadores  oficiales,  tendrán  bajo 
su  inmediata  dependencia  a  dichos 
vacunadores,  les  designarán  los  lu¬ 
gares  que  deban  recorrer  y  vigila¬ 
rán  el  cumplimiento  de  su  cometido. 
1)  Cuando  se  presenten  casos  de  vi¬ 
ruela  fuera  del  distrito  de  su  resi¬ 
dencia,  lo  comunicarán  por  telégra¬ 
fo  a  la  Dirección  de  Salubridad,  so¬ 
licitando,  a  la  vez,  el  número  de  do¬ 
sis  de  vacuna  que  necesiten  e  indi¬ 
cando  (horas  o  días)  del  sitio  de  su 
residencia  al  lugar  en  que  se  haya 
presentado  la  epidemia,  m)  En  caso 
de  epidemia  de  viruela,  comunicarán 
diariamente  a  la  Dirección  de  Salu¬ 
bridad,  por  telégrafo,  el  número  de 
casos  nuevos  que  ocurran,  el  núme¬ 
ro  de  fallecimientos  y  el  de  los  cu¬ 
rados,  y  el  número  de  primo  vacu¬ 
naciones  que  practiquen,  n)  En  el 
mismo  caso,  informarán  por  escrito 


64) 


quincenalmente  a  la  Dirección  de 
Salubridad,  consignando  un  resu¬ 
men  de  los  datos  indicados,  corres¬ 
pondientes  a  la  quincena  y  cuanto 
se  relacione  con  la  epidemia  y  la 
vacunación.  IX. —  Inspeccionar  pe¬ 
riódicamente  — cada  tres  meses 
cuando  menos —  en  el  distrito  de  su 
residencia  y  en  los  demás  distritos 
cuando  verifique  su  visita  anual  o 
vaya  a  ellos  por  motivos  extraordi¬ 
narios  relacionados  con  su  cargo  los 
mercados,  tambos,  establecimientos 
industriales,  cuarteles,  cárceles,  etc., 
a  fin  de  indicar  a  las  autoridades 
correspondientes  las  medidas  de  hi¬ 
giene  que  sea  conveniente  poner  en 
práctica  en  dichos  lugares.  X. —  Vi¬ 
sitar  los  establecimientos  escolares 
oficiales  del  distrito  de  su  residen¬ 
cia  cuando  menos  tres  veces  al  a- 
año,  dejando  constancia  en  un  libro 
especial,  que  para  ese  objeto  habrá 
en  cada  escuela,  de  las  observacio¬ 
nes  que  en  el  orden  higiénico  le  su¬ 
gieran  las  condiciones  del  local,  así 
como  de  las  medidas  que  deban  a- 
doptarse  para  mejorar  esas  condicio¬ 
nes.  El  resultado  de  su  visita  lo  co¬ 
municarán  por  escrito  dentro  del 
tercer  día  a  la  autoridad  local  en 
el  ramo  de  instrucción  y  a  la  Direc¬ 
ción  de  Salubridad.  En  los  distritos 
verificará  la  misma  inspección  esco¬ 
lar  cuando  haga  su  visita  anual  y 
cuando,  por  motivos  de  su  cargo 
vuelva  a  ellos.  XI. —  Visitar  extra¬ 
ordinariamente,  cuando  las  circuns¬ 
tancias  sanitarias  lo  exijan,  los  co¬ 
legios  y  escuelas,  y  practicar  el  exa¬ 
men  médico  de  los  alumnos  para  in¬ 
dicar  los  que  puedan  ser  agentes  de 
contagio,  a  fin  de  que  se  les  separe 
temporalmente  del  establecimiento 
debiendo  en  estos  casos  autorizar  en 
su  oportunidad  el  regreso  de  los  es¬ 
colares  excluidos.  XII. —  Dar  cuen¬ 
ta  a  la  autoridad  política,  así  como 
a  la  Municipalidad  respectiva,  de  to¬ 


dos  los  asuntos  concernientes  a  la 
higiene  pública  de  su  jurisdicción  y 
muy  especialmente  de  todo  lo  que  a 
su  juicio  puede  ser  causa  de  daño 
para  la  salud  pública.  XIII. —  Infor¬ 
mar  a  la  autoridad  judicial,  en  los 
lugares  donde  no  hubiere  médico  de 
policía,  acerca  de  todos  los  asuntos 
médicos  legales  en  que  se  le  pidiera 
dictámen,  practicando  los  reconoci¬ 
mientos  y  autopsias  que  fueran  ne¬ 
cesarias  en  asuntos  criminales,  siem¬ 
pre  que  sean  ordenados  por  la  au¬ 
toridad;  pero  no  están  obligados  a 
hacer  esos  reconocimientos  o  au¬ 
topsias  gratuitamente  a  pedido  de 
particulares,  ni  en  general  a  practi¬ 
car  peritajes  en  cuestiones  de  orden 
civil.  En  estos  casos  tienen  derecho 
dos  públicos  que  soliciten  licencia 
al  cobro  de  honorarios.  XIV. —  Re¬ 
conocer  técnicamente  a  los  emplea- 
por  enfermedad  o  que  solicite  nsu 
jubilación.  XV. —  Constatar  las  de¬ 
funciones  de  las  personas  que  judi¬ 
cial  o  administrativamente  se  les  in¬ 
dicare  o  a  solicitud  de  particulares, 
teniendo  en  este  último  caso  derecho 
al  pago  del  honorario  respectivo,  sal¬ 
vo  caso  de  insolvencia  manifiesta. 
XVI. —  Practicar  los  reconocimien¬ 
tos  técnicos  y  desempeñar  las  de¬ 
más  funciones  que  le  señala  la  ley 
de  conscripción  militar,  en  confor¬ 
midad  con  los  reglamentos  respecti¬ 
vos.  XVII. —  Inspeccionar,  donde  no 
exista  un  delegado  especial  de  la 
Facultad  de  Medicina,  las  boticas  y 
droguerías  para  cuidar  de  la  buena 
calidad  de  los  medicamentos  y  del 
buen  servicio  del  establecimiento, 
consultando  a  aquella  Facultad  so¬ 
bre  todas  las  cuestiones  que  pudie¬ 
ran  promoverse  en  el  ejercicio  de 
esta  obligación.  XVIII. —  Asesorar  a 
las  autoridades,  cada  vez  que  ellas 
soliciten  su  concurso  para  cualquier 
labor  o  asunto  sanitario.  XIX. —  Ges¬ 
tionar  de  la  Municipalidad  provin- 


(65 


cial  la  adopción  de  las  medidas  de 
higiene  que  deba  prescribir  por  me¬ 
dio  de  ordenanzas,  en  relación  con 
el  servicio  de  aseo  público,  con  el 
agua  potable,  con  el  alejamiento  de 
las  materias  excluidas,  con  el  de 
desinfección,  con  el  de  protección 
de  la  infancia,  con  el  de  vigilancia 
de  expendio  de  comestibles,  con  el 
de  mataderos  y  plazas  de  abasto, 
con  el  de  venta  de  muebles  usa¬ 
dos,  con  el  de  estadística  demogrᬠ
fica,  con  las  condiciones  de  construc¬ 
ción  de  los  edificios  (material,  di¬ 
mensiones  de  las  habitaciones,  ae- 
reación,  luz  natural,  etc.)  y  demás 
ramos  de  la  higiene  pública  y  pri¬ 
vada.  XX. —  Advertir  a  las  autori¬ 
dades  los  peligros  que  entrañan  pa¬ 
ra  la  salud  pública  las  enfermedades 
de  los  animales,  indicándoles,  en  re¬ 
lación  con  cada  caso,  las  medidas  de 
policía  sanitaria.  XXI. —  Estudiar  las 
causas  especiales  que  influyen  en  la 
provincia  de  su  jurisdicción  para  la 
trasmisión  de  las  enfermedades  in¬ 
fecto  contagiosas  y  señalar  a  la  au¬ 
toridad  correspondiente  las  medidas 
que  deben  adoptarse  para  que  ellas 
no  subsistan.  XXIII. —  Estudiar  la 
geografía  médica,  la  climatología,  la 
flora  medicinal  y  las  aguas  minera¬ 
les  del  territorio  de  su  jurisdicción, 
consignando  los  datos  que  sobre  es¬ 
tas  materias  puedan  obtener,  así  co¬ 
mo  los  que  se  refieran  a  la  medicina 
popular,  en  la  memoria  anual  que 
deben  presentar  a  la  Dirección  de 
Salubridad  Pública,  o  en  informes 
especiales  que  juzguen  conveniente 
elevar  al  respecto,  XXIII. —  Infor¬ 
mar  por  telégrafo  a  la  Dirección  de 
Salubridad  Pública,  tan  pronto  co¬ 
mo  lleguen  a  su  conocimiento,  las  o- 
currencias  sanitarias  de  carácter 
grave  que  se  presenten  en  sú  juris¬ 
dicción  indicando  las  medidas  ur¬ 
gentes  que  ellas  reclaman,  sin  per¬ 


juicio  de  notificar  simultáneamente 
a  las  autoridades  locales.  XXIV.  — 
Informar  por  telégrafo  diariamente, 
a  la  Dirección  de  Salubridad  Públi¬ 
ca,  en  los  casos  de  epidemia,  de  la 
marcha  que  ésta  siga,  confirmando  o 
rectificando,  en  relación  con  cada  ca¬ 
so,  las  medidas  adoptadas.  XXV.  — 
Llevar  un  libro  copiador  de  todos 
los  informes  oficiales  y  demás  docu¬ 
mentos  expedidos  por  el  titularato 
durante  cada  año,  libros  que  les  se¬ 
rán  proporcionados  por  las  Juntas 
Departamentales  respectivas.  XXVI. 
—  Vigilar  que  las  municipalidades 
provinciales  y  distritales  cumplan 
con  formular  y  enviar  a  la  Direc¬ 
ción  de  Salubridad  Pública  los  cua¬ 
dros  estadísticos  de  natalidad,  nup¬ 
cialidad  y  mortalidad  de  las  locali¬ 
dades  de  su  jurisdicción,  instruir  a 
los  encargados  de  formar  esos  cua¬ 
dros  acerca  de  la  manera  como  de¬ 
ben  hacerlos  y  los  datos  que  en  e- 
llos  deben  incluir  y  completar  los 
datos  demográficos  municipales  con 
los  que  ellos  por  sí  mismos  puedan 
adquirir.  XXVII.—  Recabar  de  las 
juntas  departamentales  respectivas 
el  botiquín  que  éstas  deban  propor¬ 
cionarles  con  los  medicamentos  más 
indispensables  para  combatir  en 
cualquier  momento  las  epidemias 
que  puedan  presentarse  en  el  distri¬ 
to  de  su  residencia  o  en  los  demás 
de  su  jurisdicción  y  con  los  desin¬ 
fectantes  que  permitan  atender  las 
emergencias  sanitarias  de  momento, 
y  cuidar  de  que  se  reemplacen  los 
medicamentos  o  desinfectantes  con¬ 
sumidos  a  fin  de  conservar  siempre 
el  botiquín  completo.  XXVIII. —  Uti¬ 
lizar  los  medicamentos  y  desinfec¬ 
tantes  del  botiquín  a  que  se  hace 
referencia  en  el  inciso  anterior,  en  a- 
tender  a  los  enfermos  pobres  en  los 
casos  de  epidemias  y  en  las  desin¬ 
fecciones  realizadas  con  esa  asisten¬ 
cia  de  epidemiados,  llevando  una 


66) 


razón  pormenorizada  de  los  consu¬ 
mos  la  que  remitirán  a  las  juntas 
departamentales  al  hacer  sus  pedi¬ 
dos  de  repuestos,  conservando  copia 
en  el  libro  correspondiente  al  archi¬ 
vo  del  titularato.  XXIX. —  Presen¬ 
tar  anualmente  a  la  Dirección  de 
Salubridad  Pública,  por  intermedio 
de  la  autoridad  política,  una  memo¬ 
ria  en  la  que  conste,  en  resumen,  la 
marcha  de  los  asuntos  sanitarios  en 
el  territorio  de  su  jurisdicción  du¬ 
rante  el  año  y  en  el  que  se  consigne 
todos  los  datos  relativos  a  las  nece¬ 
sidades  sanitarias  de  él,  las  iniciati¬ 
vas  del  titularato  y  los  estudios 
que  en  relación  con  la  geografía  mé¬ 
dica,  la  climatología,  la  historia  na¬ 
tural  médica  y  la  epidemiología,  ha¬ 
ya  verificado,  “Reforma  Médica”, 
Lima,  1915,  p.  110). 

MEDICOS  VACUNADORES.  — 

(Hist.)  Reglamento  G.  M.  903. 

MEDINA,  ANGEL.  —  Flebótomo 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima  en 
1808  y  que  hizo  un  donativo  de  4 
pesos  para  la  obra  del  Colegio  de 
San  Fernando. 

MEDINA,  CASIMIRO.  —  Médico 
Cirujano.  Bachiller  el  año  de  1886; 
su  tesis:  “La  medicación  clorálila  en 
el  tétanos”,  obtuvo  el  título  profe¬ 
sional  el  año  de  1887.  Miembro  en¬ 
tusiasta  de  la  Sociedad  Médica  U- 
nión  Fernandina  de  Lima,  que  pre¬ 
sidió  interinamente  en  alguna  opor¬ 
tunidad  (1892),  después  de  algunos 
años  de  ejercicio  profesional  en  Li¬ 
ma,  se  estableció  en  el  departamento 
de  la  Libertad,  donde  ejercicio  la 
profesión  durante  muchos  años.  De 
regreso  a  Lima  formó  parte  del  per¬ 
sonal  técnico  de  la  Dirección  de  Sa¬ 
lubridad,  desempeñando  la  jefatura 
de  este  reparto  administrativo  el  Dr. 
Julián  Arce.  Bibliografía:  Publica¬ 


ciones  en  la  Crónica  Médica  de  Li¬ 
ma:  1)  Discurso,  en  la  Unión  Fer¬ 
nandina  1889.  2)  Estadística  de  Li¬ 
ma,  1889.  3)  La  epidemia  de  Cas- 
ma,  1889.  4)  Paludismo  y  fiebre  bi¬ 
liosa  de  los  países  cálidos,  1889.  5) 
Reforma  hospitalaria,  1891.  6)  El 

descubrimiento  de  Koch,  1891.  7) 

Discurso  y  caso  clínico,  com.  a  la 
Unión  Fernandina,  1891.  8)  Regla¬ 
mentación  de  la  prostitución,  1892. 
9)  Higiene  de  la  capital,  1892.  10) 
Higiene  de  la  capital,  1892.  11)  El 
cólera,  1892.  12)  Cartilla  popular  de 
profilaxia  del  cólera,  1892  (en  co¬ 
laboración  con  los  doctores  Leóni¬ 
das  Avendaño,  David  Matto,  Leon¬ 
cio  I.  de  Mora  y  Emiliano  Castañe¬ 
da.  13)  Sanidad  de  la  capital,  1893. 
14)  Tétanos  traumáticos,  1895.  Publi¬ 
caciones  en  el  Monitor  Médico  de  Li¬ 
ma:  15)  La  epidemia  de  Casma  (pa¬ 
ludismo  y  fiebre  biliosa  de  los  paí¬ 
ses  cálidos),  año  de  1889. 

MEDINA,  JUAN.—  En  23  de  Ene¬ 
ro  de  1847  se  le  declararon  sin  lugar 
por  el  Protomedicato  General  los 
exámenes  de  cirujano  que  asegura¬ 
ban  había  rendido  ante  el  Teniente 
del  Protomedicato  en  Pisco. 

MEDINA,  MANUEL. —  Farmacéu¬ 
tico.  Fallecido  en  Tarma  en  1892. 

MEDINA,  TEOFILA.  —  Obstetnz 
(1892). 

MEDRANO,  JUAN  ANTONIO.  — 

Cirujano  que  ejercía  la  profesión  en 
Lima  a  principios  del  siglo  XVII. 
Citado  por  el  Dr.  Bermejo  y  Roldán 
en  su  “Diccionario  sobre  el  saram¬ 
pión”. 

MEISS,  FRANCISCO.  —  Farma¬ 
céutico  (1891). 

MEJIA  —ACEITE  DE—  (Farm.) 
Véase:  Aceites  Medicinales. 


(67 


MEJIA,  ADAN  H. —  Médico  Ciru¬ 
jano.  Hijo  del  conocido  y  respetable 
farmacéutico  don  Hilario  Mejía.  Ba¬ 
chiller  el  año  de  1901  su  tesis:  “La 
esplenectomía  en  la  ectopia  del  ba¬ 
zo  por  la  hipertrofia  del  mismo”,  ob¬ 
tuvo  el  título  profesional  el  año  de 
1901.  Después  de  recibido  de  médi¬ 
co  se  dirigió  a  Europa  a  perfeccio¬ 
nar  sus  conocimientos  en  Oto-rino- 
laringología,  especialidad  que  culti¬ 
va  en  la  actualidad  (19213  —  Doctor 
en  Medicina  el  año  de  1914:  su  tesis: 
“Tratamiento  de  elección  de  las  des¬ 
viaciones  del  tabique”.  Se  presentó 
como  opositor  al  Concurso  convoca¬ 
do  por  la  Facultad  el  año  de  . , 

cuya  elección  no  le  fué  favorable. 
Catedrático  adjunto  de  la  Facultad 
el  año  de  1916,  fué  encargado  del 
curso  de  Farmacología  el  año  de 
1919.  Bibliografía:  Apuntes  de  Oto- 
rino-laringología  en  Gaceta  de  los 
Hospitales,  Lima,  1909.  Tesis  del  doc¬ 
torado,  Lima,  1914. 

MEJIA,  CARLOS  E. —  Farmacéu¬ 
tico  (1900).  Bibliografía:  1)  La  en¬ 
señanza  profesional,  Boletín  Farma¬ 
céutico  1918.  2)  Plan  de  estudios  de 
la  Farmacia  (al  quinto  Congreso 
Médico  Sat.  Am.  B.  F.  1918.  3)  Pre¬ 
sidente  Sociedad  Farmacéutica  — 
1918.  4)  Los  herbolarios  asiáticos, 
B.  F.  1918.  5)  La  asepsia  en  Farma¬ 
cia,  B.  F.  6)  Oficinas  de  Análisis 
Químico  —  periciales  (al  quinto  con¬ 
greso)  B.  F.  1918.  Discurso,  en  F.  P. 
1904. 

MEJIA,  DEMETRIO.—  Bachiller 
en  1903,  su  tesis:  Tratamiento  de  las 
várices  y  úlceras  varicosas  del  miem¬ 
bro  inferior  por  el  procedimiento  de 
Moreschi.  Médico  Cirujano  en  1904. 
Propietario  de  la  Farmacia  “Mejía” 
en  Ascope,  por  los  años  de  1918  (Bo¬ 
letín  Farmacéutico,  Lima).  Biblio¬ 


grafía:  1)  Cálculo  vesical-Talla  hi- 
pogástrica,  G.  Ii.  1904. 

MEJIA,  FEDERICO. —  Farmacéu¬ 
tico  (1910). 

MEJIA,  HILARIO. —  Farmacéuti¬ 
co  (1869).  Falleció  el  año  1918. 

MEJIA,  JUANA.—  Obstetriz.  — 
(1862). 

MEJIA,  JULIAN.  —  Natural  de 
Pisco,  autorizado  en  11  de  octubre 
de  1827  por  el  Protomedicato  Gene¬ 
ral  para  “vender  simples  y  compues¬ 
tos,  a  condición  de  mostrarlos  al  Te¬ 
niente  del  Protomedicato  y  abste¬ 
niéndose,  en  lo  sucesivo,  de  nuevas 
composiciones”. 

MELANCOLIA. —  (Patolog.)  Los 
prácticos  de  la  época  colonial  eti¬ 
quetaron  bajo  de  esta  denominación 
muchos  estados  depresivos  que  po¬ 
co  tuvieron  que  ver  con  la  verda¬ 
dera  melancolía  y  que  fueron  atri¬ 
buidos,  en  conformidad  con  las  doc¬ 
trinas  humorales  reinantes,  al  pre¬ 
dominio  del  humor  melancólico  so¬ 
bre  los  demás  de  la  economía. 

MELCOCHA. —  (Bromatol.)  Mel- 
eochara. —  (Terap.)  Las  semillas  de 
la  melcochara  o  simulo  habían  sido 
ensayadas  por  el  Dr.  Celso  Bamba- 
rén,  desde  el  año  de  1869,  en  el  tra¬ 
tamiento  de  la  epilepsia,  argumen¬ 
to  respecto  al  cual  escribió  su  tesis 
del  bachillerato  don  Francisco  P.  del 
Barco. 

MELERO.  —  Mirmacophaga  Te- 
tradactvla. —  Oso  a  quien  impropia¬ 
mente  colocan  algunos  en  esta  clase: 
los  Indios  Cumanagotos  lo  llaman 
Guerichi;  los  Caribis  Guariri,  y  en 
Yucatán  Camanoa  menor  para  dis¬ 
tinguirlo  del  Hormiguero,  a  quien 


68) 


se  parece  mucho  en  figura  y  propie¬ 
dades;  excepto  en  la  cola,  porque  la 
de  éste  es  larga  y  rolliza;  desde  la 
mitad  hasta  el  extremo  enteramen¬ 
te  desnuda  de  pelo,  y  aprehensil  co¬ 
mo  la  de  los  monos;  a  cuya  simili¬ 
tud  se  cuelgan  de  las  ramas  para 
buscar  cómodamente  el  alimento 
que  comen,  y  otros  animalillos  in¬ 
mundos;  pero  especialmente  es  apa¬ 
sionado  a  la  miel  de  abejas,  que  an¬ 
da  escudriñando  por  las  concavida¬ 
des  de  los  árboles,  introduciendo  por 
ello  su  lenguilla,  que  es  como  la  del 
Hormiguero;  tiene  en  las  manos  cua¬ 
tro  uñas  largas  y  corvas  con  que  se 
defiende  de  las  fieras;  también  se 
diferencia  de  aquel  en  el  pelo,  que 
es  más  corto,  más  suave  y  de  color 
pardo.  Los  indios  de  la  Guayana  co¬ 
men  su  carne.  Alcedo  (Diccionario 
Geográfico  de  las  Indias  Occidenta¬ 
les  o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

MELGAR,  ADAN. —  Pocos  hom¬ 
bres  —escribe  el  finísimo  cronista 
Gastón  Roger  (“Don  Adán  Melgar, 
un  hombre  de  leyenda”,  en  la  Re¬ 
vista  Mundial  de  Lima  en  1921,  en 
nuestra  ciudad —  tan  interesantes. 
Ninguno  más  pintoresco.  Ninguno 
más  castizamente  sugestivo.  Ningu¬ 
no  más  extraño  y  sin  embargo  más 
nuestro,  más  genuinamente  produc¬ 
to  de  esta  ciudad  privilegio  o  mila¬ 
gro.  El  doctor  Adán  Melgar  nació 
en  lea,  pero  es  un  detalle  que  no  im¬ 
porta.  Por  su  carácter,  por  su  gra¬ 
cia,  por  su  ironía,  por  su  malicia,  es 
nuestro;  exclusiva  y  rotundamente 
nuestro.  De  casi  un  siglo  de  existen¬ 
cia  — 82  años —  Lima  le  arrancó  los 
mejores  afanes,  las  más  arrebatadas 
esperanzas  y  las  más  castigadas  in¬ 
quietudes”.  Grande  amigo  y  médi¬ 
co  del  eminente  estadista  don  Ma¬ 
nuel  Pardo,  el  doctor  Melgar  fué  u- 
no  de  los  testigos  presenciales  del 


asesinato  del  jefe  civilista  el  día  16 
de  noviembre  de  1878;  fué  el  doctor 
Mélgar  quien  redujo  a  la  impotencia 
al  asesino  del  doctor  Pardo  y  uno 
de  los  que  más  se  esforzaron  en  vol¬ 
ver  a  la  vida  al  desventurado  hom¬ 
bre  público.  También  fué  el  doctor 
Melgar  médico  del  General  La  Puer¬ 
ta,  que  desempeñó  la  presidencia  de 
la  República. 

MELGAR,  ADAN. —  Médico  Ciru¬ 
jano.  Doctor  en  Medicina  en  19  de 
junio  de  1863,  designado  por  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  en  1867  para  ser 
enviado  a  Europa  en  viaje  de  perfec¬ 
cionamiento  con  el  objeto  de  estu¬ 
diar  enfermedades  de  la  piel.  Estu¬ 
dios  en  Europa.  Médico  Municipal. 

MELGAR,  JUAN.—  Estudiaba  Me¬ 
dicina  al  iniciarse  en  1808  la  obra 
del  Colegio  de  San  Fernando  a  la 
cual  contribuyó  con  un  donativo  de 
dos  pesos. 

MELGAR,  ROMULO  F  —  Bachi¬ 
ller  en  1918,  su  tesis:  “Tratamiento 
seroterápico  de  los  vómitos  incoer¬ 
cibles  del  embarazo”.  Falleció  en 
1918.  Bibliografía:  1)  Cesárea  con¬ 
servadora  en  una  estrechez  pelvia¬ 
na.  (Com.  a  la  A.  de  internos  de  los 
Hospitales),  1918.  2)  Tesis  del  Ba¬ 
chillerato,  G.  M.  en  1918. 

MELTAR,  TITO.—  Doctor  en  Me¬ 
dicina.  Médico  (26  de  Mayo  de  1862). 
Ejercía  en  Coquimbo  en  1894. 

MELOES.  —  La  existencia  de  la 
cantaridina  en  el  Meloe  Saulciy  fué 
señalada  por  el  doctor:  José  S.  Ba¬ 
rranca,  de  quien  tomamos  los  si¬ 
guientes  informes:  “Las  especies  de 
este  género  se  conocen  en  Kechua 
con  el  nombre  de  Tipqui  Kunca  o 
Tipi  kunca;  denominación  que  sig¬ 
nifica  literalmente  Pescuezo  de  Tip- 


(69 


qui;  ahora  bien  esta  última  palabra 
se  emplea  para  llamar  a  una  espe¬ 
cie  de  alfiler  largo  que  se  usa  como 
prendedor  por  las  mujeres  en  el  in¬ 
terior,  el  cual  presenta  una  analogía 
muy  marcada  con  el  cuello  de  este 
animal,  de  manera  que  el  nombre 
todo  equivale  a  pescuezo  largo.  Pa¬ 
ra  extraer  la  cantaridina  de  estos 
insectos  se  recogen  con  cuidado  en 
los  meses  de  Julio,  Agosto  y  Setiem¬ 
bre,  época  en  la  cual  han  alcanzado 
su  completo  desarrollo:  se  ponen 
dentro  de  un  frasco  de  boca  ancha, 
matándolos  en  seguida  con  algunas 
gotas  de  éter  o  de  cloroformo.  Esta 
operación  se  practica  a  medida  que 
se  cojen  para  evitar  la  pérdida  de 
un  líquido  oleoso  que  destila  de  sus 
miembros,  que  contiene  cantaridi¬ 
na  y  cuya  excreción  se  verifica  con 
mucha  actividad  mientras  viven. 
Después  de  lavados  ligeramente  con 
agua  fría,  para  separar  la  aroma  u 
otras  impurezas  se  cocinan  varias 
veces  hasta  que  los  últimos  líquidos 
salgan  incoloros;  reunidos  se  evapo¬ 
ran  en  el  baño  hasta  la  consistencia 
de  extracto  blando;  se  trata  éste 
con  alcohol  caliente;  la  tintura  de 
color  verde  abandonada  a  la  evapo¬ 
ración  espontáneo  depone  a  la  can¬ 
taridina  cristalizada  en  largos  hace¬ 
cillos  de  un  hermoso  color  verde,  de¬ 
bido  a  la  clorofila.  Para  purificarla 
se  disuelven  los  cristales  en  el  alco¬ 
hol  añadiendo  a  la  solución  un  poco 
de  carbón  animal;  se  hierve  por  al¬ 
gún  tiempo  y  filtra;  por  el  enfria¬ 
miento  se  precipita  completamente 
incolora.  Algunas  veces  hay  necesi¬ 
dad  de  repetir  esta  operación  para 
conseguirla  pura.  La  cantaridina  ob¬ 
tenida  de  este  modo  se  presenta  en 
agujas  incoloras,  ni  oblicuo  y  sus 
cristales  ofrecen  la  particularidad  de 
tener  truncados  sus  ángulos  y  aris¬ 
tas:  es  insoluble  en  el  agua,  pero 
soluble  en  el  alcohol,  éter  y  cloro¬ 


formo”  (Existencia  de  la  cantaridi¬ 
na  en  un  insecto  que  vive  con  las 
inmediaciones  de  Lima,  pertenecien¬ 
te  a  la  familia  de  los  Coleópteros”, 
en  la  Gaceta  Médica,  Lima,  1876. 

MELOT,  ALBERTO.-—  Médico  Ci¬ 
rujano.  El  Dr.  Melot,  distinguido 
médico  militar  que  vino  al  Perú  co¬ 
mo  médico  de  la  misión  militar  fran¬ 
cesa  el  año  de  1911,  dedicóse,  muy 
activa  y  eficazmente,  a  la  organiza¬ 
ción  de  los  servicios  sanitarios  en  el 
ejército  nacional.  Dictó  en  el  Esta¬ 
do  Mayor  del  Ejército  de  Lima,  al¬ 
gunas  conferencias  muy  interesan¬ 
tes.  Bibliografía:  1)  Necesidad  y  pa¬ 
pel  del  médico  militar,  conferencia 
en  Crónica  Médica,  Lima,  1911. 

MEMBRILLEJO. —  (Bot.)  La  “Va- 
rronia  rotundifolia”  o  Cordia  rotun- 
difolia  de  la  familia  de  las  Cordia- 
ceas,  es  una  planta  que  tiene  la  ta¬ 
lla  de  un  arbusto,  es  indígena  de  los 
lugares  arenosos  del  Perú,  donde  es 
conocida  con  el  nombre  de  Membri- 
llejo.  El  jugo  de  las  hojas  de  esta 
planta  es  muy  empleado  en  el  tra¬ 
tamiento  de  la  ictericia.  (Colunga: 
“Botánica”,  Lima,  tomo  II). 

MENA,  MANUEL  DE—  Al  umno 
del  Colegio  de  la  Independencia  en 
1822. 

MENA,  SEBASTIAN. —  Farmacéu¬ 
tico.  Ejercía  la  profesión  en  Lima 
por  los  años  de  1808,  fecha  en  la 
cual  contribuyó  con  un  donativo  de 
17  pesos  a  la  erogación  iniciada  con 
destino  a  la  ejecución  del  proyecta¬ 
do  Real  Colegio  de  Medicina  y  Ciru¬ 
gía  de  San  Fernando.  El  citado  año 
desempeñaba  el  Farmacéutico  Me¬ 
na  el  muy  honorífico  cargo  de  Pro- 
tofarmacéutico  y  el  de  Asesor  far¬ 
macéutico  del  Real  Tribunal  del  Pro- 
tomedicato  del  Perú. 


70) 


MENACHO,  JOSE  LUIS  —  Natu¬ 
ral  de  Lima,  Manteista.  Estudió 
Ciencias  Físicas  y  Matemáticas  en 
San  Fernando  por  los  años  de  1812 
y  1813. 

MENDEZ,  GASPAR.  —  Médico 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima  en 
1631  y  que  está  citado  en  el  proce¬ 
so  de  beatificación  de  San  Francisco 
Solano  (manuscrito). 

MENDEZ,  MANUEL.—  Flebóto¬ 
mo  (28  de  setiembre  1829). 

MENDIETA,  FRANCISCA.  — 

Obstetriz  (19  de  octubre  de  1860). 

MENDIETA,  PETRONILA  —  Obs 

tetriz  (22  de  diciembre  de  1860). 

MENDIZABAL,  SOFIA  D  —  Obs¬ 
tetriz. 

MENDOZA,  ALFREDO  S—  Ba¬ 
chiller  en  1891,  su  tesis:  “Vaginitis 
blenorrágicas”.  Médico  cirujano  en 
1893. 

MENDOZA,  ANDRES  A.—  Médico 
Cirujano.  Obtuvo  el  título  profesio¬ 
nal  el  año  de  1876.  Ejerció  la  profe¬ 
sión  en  la  ciudad  de  lea.  en  la  cual 
fué  corresponsal  de  la  “Crónica  Mé¬ 
dica’’  de  Lima.  Bibliografía:  1)  He¬ 
rida  por  instrumento  cortante,  en 
“Crónica  Médica”  de  Lima,  1885.  2) 
Constitución  atmosférica,  en  “Cró¬ 
nica  Médica”  de  Lima,  1885. 

MENDOZA,  AURORA.  —  Obste 
triz.  (1871). 

MENDOZA,  CARLOS  IGNACIO. 

—  Farmacéutico  (1900).  Propieta¬ 
rio  de  una  Farmacia  establecida  en 
San  Vicente  de  Cañete  (Boletín 
Farmacéutico  de  Lima).  La  ovole- 
citina  en  Farmacia,  en  F.  P.  1904. 


MENDOZA,  FRANCISCO  —  Ciru¬ 
jano  Latino  (9  de  Junio  de  1821). 

MENDOZA,  FRANCISCO.—  En  16 

de  abril  de  1814  fué  autorizado  por 
el  Real  Tribunal  del  Protomedicato 
para  ejercer  la  profesión  de  Ciruja¬ 
no  en  Tacna,  (no  se  trata  indudable¬ 
mente  del  mismo  cirujano  del  mis¬ 
mo  nombre  citado  por  Larrinaga). 

MENDOZA,  FRANCISCO.  —  Ba¬ 
chiller  en  Medicina  y  Cirugía  que 
ejerció  en  Lima  durante  la  segunda 
mitad  del  siglo  XVIII.  Citado  por 
el  Dr.  José  Pastor  de  Larrinaga  co¬ 
mo  médico  asistente  de  la  familia 
de  don  Antonio  Pando,  Correo  Ma¬ 
yor  de  estos  Reinos. 

MENDOZA,  MARIA  VICELINA. 

—  Obstetriz  (1879). 

MENDOZA,  PEDRO  —  Bibliogra- 

fía:  1)  Observaciones  climatológicas 
del  departamento  de  Piura,  en  Ga¬ 
ceta  Médica,  de  Lima,  1876. 

MENDOZA,  VALDEMARO  —  Ba 

*  chiller  en  1899;  su  tesis:  “Cercado 
metálico  en  el  tratamiento  de  las 
fracturas”.  Médico  Cirujano  en  1900. 

MENENDEZ. —  Cirujano  Dentista. 

MENENDEZ,  CARLOS.—  Médico 
Cirujano.  Bachiller  en  Medicina  el 
año  de  1883;  su  tesis:  “La  electrici¬ 
dad  en  los  infartos  del  epidídimo”. 
obtuvo  el  título  profesional  el  año 
1894.  Bibliografía:  1)  El  clima  de 
Jauja  y  su  acción  sobre  la  tubercu¬ 
losis.  Conf.  en  la  “Unión  Fernandi- 
na”,  1887. 

MENENDEZ,  JOSE  B.—  Médico. 
(Biog.)  Bachiller  en  1918:  “Trata¬ 
miento  de  la  hipertrofia  de  la  pros- 


(71 


tata  por  la  prostatectomía  transvesi¬ 
cal”. 

MENENDEZ,  RAMON.  —  Médico 
Cirujano.  Bachiller  en  1883:  su  te¬ 
sis  “Estrechez  de  la  uretra”,  obtu¬ 
vo  el  título  profesional  en  año  de 
1884.  Desempeñó  la  jefatura  de  Clí¬ 
nica  en  el  Hospital  de  Santa  Ana  y 
el  año  de  1892  fué  nombrado  mé¬ 
dico  titular  del  departamento  de 
Piura. 

MENENDEZ,  RAMON.  —  Médico. 
Bachiller  en  1918;  su  tesis:  “Algu¬ 
nas  consideraciones  sobre  estado 
grávido  puerpural  y  tuberculosis”. 
Bibliografía:  1)  Medidas  profilácti¬ 
cas  que  exigen  las  tuberculosas  des¬ 
de  el  punto  de  vista  del  embarazo 
(Com.  a  la  A.  de  int.),  1918- 

MENESES,  GASPAR  DE—  Mé¬ 
dico  —  Primer  Rector  seglar  de  la 
Real  Universidad  de  San  Marcos  de 
Lima  (2  de  julio  de  1572).  Doctor  en 
Medicina  y  Cirugía  y  Maestro  de 
Artes,  incorporado  en  estos  grados 
en  7  de  febrero  de  1565;  El  Dr.  Mene- 
ses  falleció  en  Lima  el  año  de  1573 
y  le  sucedió  en  el  cargo  el  Dr.  Sán¬ 
chez  de  Renedo  (Véase  este  nom¬ 
bre).  Refiriéndose  al  Dr.  Meneses,  di¬ 
ce  el  Dr.  Eguiguren:  “Gaspar  de  Me¬ 
neses,  abandonó  la  Península  junto 
con  los  primeros  aventureros.  Des¬ 
embarcó  en  Tierra  Firme  en  momen¬ 
to  que  los  Contreras  llegaban  a  Pa¬ 
namá  rebelados  contra  el  Monarca. 
Conocidos  la  lealtad  y  los  servicios 
del  Dr.  Meneses,  los  rebeldes  sa¬ 
quearon  su  hogar  y  lo  redujeron  a 
la  miseria,  obligándolo  a  refugiarse 
en  casa  del  Tesorero  de  la  Real  Ha¬ 
cienda,  don  Martín  Ruiz  de  Marche- 
na.  En  tan  distinguida  compañía  le¬ 
vantó  el  doctor  Meneses  la  bandera 
real,  persiguiendo  a  los  Contreras, 
acantonados  en  la  estancia  de  Juan 


de  Saraez.  La  lucha  fué  encarniza¬ 
da  y  los  rebeldes  tuvieron  que  reti¬ 
rarse  a  un  cerrito  vecino,  donde  se 
fortificaron;  pero  al  empuje  de  un 
nuevo  ataque  impulsado  por  el  mis¬ 
mo  doctor  Meneses,  los  rebeldes  fue¬ 
ron  totalmente  derrotados.  Ya  en  Li¬ 
ma  el  Doctor  Meneses,  actuó  contra 
Hernández  Girón,  defendiéndose  la 
ciudad  y  acompañando  al  Estandarte 
Real,  estuvo  con  los  Oidores  en  Lase 
y  Pachacamac  hasta  que  se  retiró  el 
tirano.  Posteriormente  militó  al  lado 
de  Altamirano  en  la  formidable  re¬ 
sistencia  al  mismo  Girón”. 

MENESES,  ANDRES.—  Doctor  en 
Medicina,  que  abandonó  el  ejercicio 
de  esta  ciencia  para  entregarse  al 
de  la  Jurisprudencia  que  ejerció  en 
Arequipa.  Era  natural  de  Tiabaya, 
en  la  provincia  de  Arequipa.  Fué  ca¬ 
tedrático  de  Derecho  Procesal  en  la 
Universidad  del  Gran  Padre  San  A- 
gustín;  Maestro  de  Práctica  en  la  A- 
cademia  de  Práctica  Forence  y  Pre¬ 
fecto  de  uno  de  los  Departamentos 
de  la  República.  Es  en  la  actualidad 
miembro  de  la  Academia  Laureta- 
na  de  Arequipa  (1913). 

MENESES,  FERNANDO  DE.  — 

Médico  de  nota,  de  gran  opinión  en 
la  ciudad  de  Lima  en  los  años  prime¬ 
ros  del  siglo  XVII.  Murió  en  Lima, 
víctima  de  un  cáncer  de  la  lengua, 
el  26  de  junio  de  1630  y  fué  sepul¬ 
tado  en  el  Convento  de  la  Merced, 
con  asistencia  de  toda  la  ciudad,  o- 
cho  días  después  de  ocurrido  el  fa¬ 
llecimiento.  La  noticia  la  tomamos 
délos  “Apuntes  para  la  Historia  E- 
clesiástica  del  Perú”,  publicados  en 
la  Sociedad  de  Lima  en  1873  por 
Monseñor  Manuel  Tovar,  quien  la 
había  tomado,  a  su  vez,  del  Sol  del 
Nuevo  Mundo,  de  D.  Juan  Francis¬ 
co  Valladolid,  publicado  en  Roma  en 
1683. 


72) 


MENESES,  MIGUEL  DE—  Médi¬ 
co  que  en  el  siglo  XVII  prestaba  sus 
servicios  en  el  Convento  del  Rosa¬ 
rio  de  Santo  Domingo.  Estaba  a 
sueldo.  Falleció  años  después  del  fa¬ 
llecimiento  del  B.  Juan  Masías. 

MENESES  DEL  CARPIO,  LAU¬ 
RA. —  Farmacéutico.  Su  nombre  fi¬ 
gura  en  la  relación  oficial  de  la  Fa¬ 
cultad  (1916). 

MERCADO,  JOSE  S. —  Farmacéu¬ 
tico  (1910).  Corresponsal  del  Bole¬ 
tín  Farmacéutico  de  Lima,  en  la  ciu¬ 
dad  de  Pisco  (1919). 

MERCADO,  RODOLFO—  Médico 
(1894). 

MERA,  CARLOS. — Médico  (1871). 

MEREI. —  Nombre  que  dan  a  la 
fruta  del  Marañón  en  la  Provincia 
de  Guayana.  Véase  aquella  voz.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid,  1789). 

MERIDA,  MATIAS. —  Natural  de 
Panamá.  Hizo  sus  estudios  de  Medi¬ 
cina,  beneficiando  de  una  beca,  en  el 
Real  Colegio  de  Medicina  y  Cirugía 
de  San  Fernando  de  Lima  el  año  de 
1815. 

MERINO,  BRUNO. —  Por  los  años 
de  1853  tenía  a  su  cargo,  en  Lima  la 
Botica  del  Hospital  de  San  Barto¬ 
lomé  (Guía  Domiciliaria  de  Lima 
para  1853). 

MERINO,  MARIA.  —  Obstetriz. 
(1872). 

MERKEL,  FELIPE—  Médico  Ci¬ 
rujano. —  Bachiller  el  año  de  1902; 
su  tesis  “La  tuberculosis  en  el  ejér¬ 


cito  nacional”,  obtuvo  el  título  de 
médico  cirujano  el  año  de  1903  y  el 
grado  académico  de  doctor  el  año 
1908,  versando  su  tesis  doctoral  so¬ 
bre  “Reglamentación  de  la  prostitu¬ 
ción  en  Lima”.  El  doctor  Merkel,  du¬ 
rante  larga  permanencia  en  Europa, 
ha  cultivado  la  especialidad  en  en¬ 
fermedades  sifilíticas  y  genito  uri¬ 
narias,  que  cultiva  en  la  actualidad 
(1921).  Es  miembro  titular  de  la  A- 
cademia  Nacional  de  Medicina  de 
Lima.  Bibliografía:  1)  Tesis  del  ba¬ 
chillerato,  en  Crónica  Médica,  1903 
y  en  Anales  Universitarios  del  Pe¬ 
rú,  vol.  XXX.  2)  Uta,  su  fusión  en 
las  tuberculosis  cutáneas  y  en  el  bo¬ 
tón  de  Oriente,  com.  a  la  Academia 
de  Medicina  en  Crónica  Médica,  de 
Lima,  1913.  4)  La  actual  epidemia 
del  Barranco  (gripe  de  forma  gastro¬ 
intestinal),  en  Crónica  Médica  de  Li¬ 
ma,  1913.  5)  Dos  curaciones  radica¬ 
les  de  sífilis,  G.M.  916).  6)  El  peli¬ 
gro  venéreo,  conf.  en  el  Centro  U- 
niversitario,  en  Gaceta  de  los  Hos¬ 
pitales,  1909. 

MES. —  (F.  1.)  Nombre  vulgar 
con  el  cual  viene  conocida  la  mens¬ 
truación.  Dícese  que  una  mujer  tie¬ 
ne  el  mes,  “esta  con  el  mes”.  Esta 
palabra  mes  es  adoptada  también 
en  algunas  regiones  de  Italia,  aún 
cuando  es  más  popular  la  de  “mar¬ 
qués”.  Se  dice  a  arrivato  el  már¬ 
chese”,  “il  márchese  gli  ha  fatto  u- 
na  visita”.  Estas  expresiones  y  otras 
que  velan  púdicamente  el  molesto¬ 
so  período  fisiológico  del  bello  sexo, 
tienen  un  origen  que,  como  advierte 
Zanelli  (ojo  cit.)  debe  buscarse  en 
el  antiguo  concepto  de  la  impureza 
de  la  mujer  que  menstruaba  ante 
la  divinidad.  En  nuestro  bajo  pue¬ 
blo  una  mujer  “con  el  mes”  está 
considerada  como  un  peligro  de  in¬ 
fección  para  el  hombre  que  cohabi- 


(73 


ta  con  ella,  ya  que  puede  dar  origen 
a  una  blenorragia. 

MESARJNA,  EZEQUIEL. —  Far¬ 
macéutico  (1910). 

MESALINA,  MOISES.—  Farma¬ 
céutico  (1906)  Propietario  de  la  Far¬ 
macia  de  la  ‘‘Medalla”  en  Lima. 

MESINAS,  MARIA.—  Obstetriz. 
—  Que  ejercía  la  profesión  en  el  a- 
ño  de  1866. 

MESTANZA,  ENRIQUE.—  Médi¬ 
co  Cirujano. —  Bachiller  el  año  de 
1847;  su  tesis:  “Reumatismo  articu¬ 
lar  agudo”,  obtuvo  el  título  profe¬ 
sional  el  año  de  1887.  Habiendo  ejer¬ 
cido  la  profesión,  durante  varios  a- 
ños,  en  el  departamento  de  Huanca- 
velica,  pasó  a  ejercerla  en  el  de  lea. 
El  año  de  1903,  al  mismo  tiempo  que 
se  establecía  en  Lima  el  hecho  de  la 
existencia  de  la  peste  bubónica,  el 
doctor  Mestanza  dirigía  al  Dr.  Er¬ 
nesto  Odriozola  una  carta,  que  el  Dr. 
Odriozola  fpzo  pública,  en  la  cual  el 
doctor  Mestanza  manifestaba  sus  sos¬ 
pechas  de  haber  asistido  a  un  pes- 
toso  en  Pisco.  Bibliografía:  1)  Fie¬ 
bre  de  la  Oroya  o  de  verruga,  en  Mo¬ 
nitor  Médico  de  Lima,  1885.  2)  Afa¬ 
sia  palúdica,  en  Monitor  Médico, 
1885. 

MESTIZO. — -  (Etnología).  Tipo  ét¬ 
nico  producto  del  cruzamiento  de 
español  e  india  (“Idea  general  del 
Perú”  —  en  Mercurio  Peruano  — 
Tomo  I,  Lima,  1861).  —  Hijo  de  Eu¬ 
ropeo  y  de  India  o  al  contrario;  cuya 
casta  abunda  muchísimo  en  Améri¬ 
ca;  y  es  una  de  las  causas  de  la  dis¬ 
minución  de  los  Indios.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
Tomo  V,  Madrid  1789). 

METEOROLOGIA.—  1856  la  Ga¬ 
ceta  Médica  de  Lima  publicaba,  con 


el  título  de  Estadística  Médica,  unas 
observaciones  meteorológicas  debi¬ 
das  a  don  Luis  Bignon  Profesor  de 
Farmacia  y  Secretario  de  la  Socie¬ 
dad  Pitotécnica.  También  publicó 
“Cuadros  Meteorológicos  que  repre¬ 
sentan  los  términos  medios  extraídos 
de  las  observaciones  barométricas  y 
termométricas  hechas  en  Lima  en 
1852”  por  el  profesor  D.  José  Eboli. 

METODO  DE  GALENO  —  O  CLI¬ 
NICA  EXTERNA,  CATEDRA  DE  — 

(Hist.)  El  año  de  1660  la  Real  Uni¬ 
versidad  de  San  Marcos  de  Lima  ha¬ 
bía  solicitado  de  la  superioridad  la 
creación  de  la  Cátedra  de  Método 
de  Galeno.  El  período  de  tiempo 
transcurrido  entre  las  gestiones  ini¬ 
ciales  de  esta  creación  y  la  realiza¬ 
ción  de  éllas  en  1691  permite  con¬ 
cluir  en  que  no  se  concedió  al  asun¬ 
to  grande  importancia  o  si  se  con¬ 
cedió  los  trámites  enojosos  de  la 
creación  de  la  cátedra  demoraron  e- 
normemente.  La  fundación  fué  lle¬ 
vada  a  cabo  por  el  Excelentísimo  Sr. 
D.  Melchor  Portocarrero,  Conde  de 
la  Monclova  (1689-1705)  y  el  primer 
catedrático  nombrado  para  desempe¬ 
ñar  la  nueva  cátedra  fué  el  Dr.  Fran¬ 
cisco  Vargas  Machuca.  (Véase  este 
nombre).  Además  del  Dr.  Vargas 
Machuca  (1689)  desempeñaron  la 
cátedra  los  doctores  Juan  de  Aven- 
daño  y  Campoverde  (1723).  Cosme 
Bueno  (1756).  Marcelino  Aranda 
(1784)  y  Miguel  Tafur  (1807). 

Ladrón  de  Guevara  dió  a  esta  Cᬠ
tedra  500  pesos  en  el  ramo  de  nove¬ 
nos;  pero  el  Rey  desaprobó  todo.  Pi¬ 
dió  que  se  proveyera  por  concurso  y 
se  pagara  sin  sueldo  de  novenas,  ni 
de  otro  ramo  de  la  real  hacienda. 

MEYER,  CARLOS  —  Bibliografía: 

1)  La  atmósfera  y  el  clima  de  los 
Andes,  en  Gaceta  Médica  de  Lima, 
1864. 


74) 


MEYER,  JUAN. —  Farmacéutico. 
Obtuvo  el  título  profesional  el  año 
de  1875.  El  señor  Meyer  y  el  farma¬ 
céutico  Hofmann  presentó  a  la  A- 
cademia  Libre  de  Medicina  de  Lima 

el  año  de  .  un  procedimiento  de 

extracción  de  cocaína,  poco  después 
de  haber  presentado  el  suyo  el  far¬ 
macéutico  Alfredo  Bignon.  Los  co¬ 
lores  de  aichina  a  la  vista  de  la  teo¬ 
ría  de  los  tipos,  en  Anales  de  la  So¬ 
ciedad  de  Farmacia,  1876. 

MEYER,  TEODORO  —  Fai  •macéu- 
tico  (1879). 

MEZA,  APOLINARIO.  —  Médico 
que  ejercía  la  profesión  en  el  año 
de  1886.  Titular  de  Azángaro  en 
1873  (El  Comercio). 

MEZA,  BALDOMERO  —  Muerto 
en  la  guerra  con  Chile  en  1881. 

MEZQUITE. —  Especie  de  algarro¬ 
billa  silvestre,  cuyo  verdadero  nom¬ 
bre  es  Mesquitl:  es  una  especie  de 
verdadera  Acacia,  árbol  espinoso  y 
hojas  menudas  como  plumas:  tiene 
una  frutilla  dulce  que  contiene  una 
semilla  de  que  hacían  pan  los  In¬ 
dios  Chichimecos:  se  cría  con  abun¬ 
dancia  en  los  climas  templados;  y 
particularmente  en  la  Provincia  de 
Cinalca.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América.  Tomo  V,  Ma¬ 
drid  1879). 

MIDAS. —  El  género  Midas  com¬ 
prende  animales  que  antes  se  clasi¬ 
ficaban  entre  los  Uistitis,  pero  se  les 
ha  separado  formando  un  género 
especial,  caracterizado  por  su  fren¬ 
te  prominente  debido  al  desarrollo 
de  las  crestas  supraorbitarias,  sus 
orejas  grandes:  este  género  contie¬ 
ne  varias  especies  indígenas  de  la 
América  tropical.  Entre  las  que  ci¬ 
taremos  el  Midas  ursulus  que  se  co¬ 
noce  por  su  pelaje  negro,  anillado  de 


gris  rojizo  sobre  el  dorso  y  Tas  ma¬ 
nos  de  un  rojo  dorado;  esta  especie 
se  halla  en  el  Brasil. 

MIDENDORF,  ERNESTO  —  Médi¬ 
co  (1865)  El  94  hallábase  en  Alema¬ 
nia. 

MIDDLETON  GEO  S  —  Este  pro 
fesor  de  Glasgow  fué  nombrado 
Miembro  Correspondiente  de  la  So¬ 
ciedad  Médica  “Unión  Fernandina” 
de  Lima  el  año  de  1888. 

MIELES  MEDICINALES  — (Farm) 
En  el  “Inventario”  de  la  Botica  del 
Colegio  de  San  Pablo  de  Lima,  rea¬ 
lizado  en  1785  (Documento  citado  en 
la  palabra  “Polvos  Medicinales”  só¬ 
lo  hemos  hallado  las  siguientes  mie¬ 
les  medicinales  como  las  más  en  bo¬ 
ga  en  dicha  época:  Miel  de  Anacar¬ 
dos.  Miel  de  llagas.  Miel  de  Sabina. 
Además  de  estas  mieles  medicinales, 
los  prácticos  de  la  época  colonial  u- 
saron  la  miel  de  abejas.  La  miel  ro¬ 
sada,  como  su  nombre  lo  indica,  he¬ 
cha  a  base  de  rosas,  muy  usada  en 
el  tratamiento  de  las  lesiones  de  las 
mucosas. 

MIER  Y  PROAÑO,  FABIO. —  Mé¬ 
dico  (1913)  Bachiller  en  1913  soste¬ 
niendo  una  tesis  titulada  “Cuarteles 
Militares  higiénicos”,  obtuvo  el  títu¬ 
lo  profesional  el  año  de  1913.  Des¬ 
empeñó  durante  algún  tiempo,  el 
cargo  de  Médito  Escolar. 

MIL  EN  RAMA.—  (Bot.)  La  “A- 
chilea  Millefolium”,  de  la  familia  de 
las  compuestas  o  Sinanteraceas,  co¬ 
nocidas  con  el  nombre  vulgar  de  mil 
en  rama  notable  por  sus  hojas  suma¬ 
mente  divididas,  y  sus  flores  gene¬ 
ralmente  de  color  blanco;  las  hojas 
se  usan  como  astringentes  y  vulne¬ 
rarias.  (Colunga:  Botánica,  Lima,  to¬ 
mo  II). 


(75 


MILLA,  ESTANISLAO.—  Como  a- 
lumno  juró  la  Constitución  de  1826. 

MILLAN,  PEDRO  FRANCISCO. 

—  Cirujano  romancista  por  el  Real 
¿Tribunal  del  Protomedicato  en  2 
de  Julio  de  1810. 

MILLAN,  REBECA.—  Enferme¬ 
ra.  Diplomada  en  1918. 

MILMASCHA. —  (Bot.)  “La  yer¬ 
ba  milmascha,  que  en  castellano 
quiere  decir  yerba  peluda,  es  de  mu¬ 
cho  aprecio  por  la  virtud  que  tie¬ 
ne  su  cocimiento  de  curar  la  mens¬ 
truación  haciendo  que  corra  a  las 
mujeres  cuando  se  detiene”.  (Le- 
cuanda:  Descripción  de  Lambaye- 

que,  en  Mercurio  Peruano,  tomo  II 
de  la  edición  de  la  Biblioteca  Pe¬ 
ruana,  Lima  1861). 

MIMBELA,  FEDERICO  A  —  Ciru¬ 
jano  Dentista. 

MINAYA,  FIDEL. —  Bachiller  en 
Medicina  el  año  de  1875,  sustentando 
por  tesis  “Del  lupus  (uta)”.  No  sa¬ 
bemos  si  es  el  mismo  médico  que 
ejerció  muchos  años  la  profesión  en 
la  ciudad  de  Huánuco:  este  último 
se  llamaba  Adolfo.  La  tesis  nombra¬ 
da  fué  publicada  en  Lima.  Biblio¬ 
grafía:  1)  Tesis  del  Bachillerato  en 
Gaceta  Médica  de  Lima,  1875. 

MINO  NI)  O,  PEDRO—  Como  a- 
lumno  juró  la  Constitución  de  1821 
y  la  de  1826. 

MINUCHE,  FAUSTINO  —  Farma¬ 
céutico  (1861).  En  1874  estuvo  en 
peligro  de  ser  envenenado.  Analiza¬ 
ron  el  tóxico  Dávalos  y  Zuleta. 

MINUCHE,  FAUSTINO—  Flebó¬ 
tomo  (24  de  setiembre  de  1852). 

MIRALLA,  JOSE  ANTONIO  — 

Médico,  natural  de  Córdova  de  Tu- 
cuman.  Realizó  sus  primeros  estu¬ 


dios  en  el  Colegio  de  San  Carlos  de 
Buenos  Aires  y  se  trasladó  a  Li¬ 
ma  donde  se  graduó  de  Bachiller 
en  Artes  el  año  de  1812.  Fué  uno  de 
los  alumnos  fundadores  del  Colegio 
de  Medicina  de  San  Fernando.  A- 
bandonó  la  carrera. 

MIRANDA,  ARTURO.—  Bachiller 
en  1910;  su  tesis  “Contribución  al 
estudio  de  la  Anquilostomasis  en 
nuestras  montañas”. 

MIRANDA,  FRANCISCO  —  Nom¬ 
brado  por  el  Real  Tribunal  del  Pro¬ 
tomedicato  en  18  de  Noviembre  de 
1817  practicante  de  medicina  en  la 
expedición  militar  a  Chile  de  ese  a- 
ño.  No  era  médico,  seguramente. 

MIRANDA  ARTEAGA,  GONZA 

LO. —  Farmacéutico  (1919).  Corres¬ 
ponsal  del  Boletín  Farmacéutico  de 
Lima  en  el  Callao  (1918)  ciudad. 

MIRANDA,  ISABEL.—  Obstetriz 
(1907). 

MIRANDA,  JOSE  EZEQUIEL. — 

Médico  (1869)  El  94  hallábase  en 
Iquique. 

MIRANDA,  JUAN—  Médico  por 

el  Real  Tribunal  del  Protomedica¬ 
to  en  18  de  Julio  de  1814.  Ejerció  la 
profesión  en  la  ciudad  de  lea  en  la 
cual  tenía  establecida  una  botica  en 
el  mismo  año  de  su  recepción. 

MIRANDA,  PABLO.—  Flebótomo 
por  el  Real  Tribunal  del  Protomedi¬ 
cato.  Ejercía  la  profesión  en  el  Ca¬ 
llao  en  el  año  de  1808,  en  el  cual 
hizo  un  donativo  de  6  pesos  para  la 
obra  del  Colegio  de  San  Fernando. 
Ese  año  desempeñaba  las  funciones 
de  protobarbero  del  Callao. 

MIRANDA  PEDRO—  Por  los  a- 

ños  de  1853  tenía  a  su  cargo,  en  Li¬ 
ma,  una  Botica  (Guía  Domiciliaria 
de  IJma  para  1853). 


76) 


MIRELAS,  CLEMENTE.—  Ciru¬ 
jano  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  1808,  año  en  el  cual  hizo  un 
donativo  de  4  pesos  para  la  obra 
del  Colegio  de  San  Fernando. 

MIRO  QUESADA,  OSCAR—  Es- 

Estudió  Medicina  en  1902. 

MIRUNTA. —  “La  segunda  enfer¬ 
medad  particular  de  Pangoa  es  la 
mirunta.  Es  una  dolencia  muy  cu¬ 
riosa  y  única  en  su  género.  Las  per¬ 
sonas  que  padecen  de  ella  son  sor¬ 
prendidas  una  mañana  por  un  do¬ 
lor  muy  agudo  en  cierta  parte  del 
cuerpo.  Se  registran  con  minuciosi¬ 
dad  y  ven  una  hinchazón  con  tintes 
colorados  y  morados  en  la  punta. 
Abriendo  ese  bulto  se  escapa  un 
gusano  grueso  que  está  metido  en¬ 
tre  el  cutis  y  la  carne,  el  cual  había 
ocasionado  con  su  presencia  inopor¬ 
tuna,  los  dolores  referidos.  Según 
observaciones  de  un  amigo  mío  que 
se  quedó  algunos  meses  en  Pangoa, 
proviene  esa  enfermedad  de  dejar 
la  ropa  tendida  después  de  puesto 
el  sol:  entonces  vuelan  muchas  mos¬ 
cas  que  se  van  a  poner  sobre  la  ro¬ 
pa,  depositan  sus  huevos  y  se  van 
dejando  la  semilla  de  algunos  gusa¬ 
nos,  los  cuales  puestos  a  la  luz  por 
el  calor  del  cuerpo,  se  introducen  in¬ 
continente  en  los  poros  para  fijar¬ 
se  después  en  la  parte  más  conve¬ 
niente  a  su  apetito.  El  único  reme¬ 
dio  es  hacer  la  operación  y  sacarlos 
(E.  Barraillier:  “Viaje  a  Andamar- 
ca  y  Pangoa’’  —  L.  S.  G.  1892. 

MISPIRETA,  MARIANO  €.—  Mé¬ 
dico  Cirujano. —  Prestó  muy  impor¬ 
tantes  servicios  durante  nuestra  gue¬ 
rra  con  Chile,  formando  parte  del 
personal  técnico  de  las  Ambulan¬ 
cias  dei  ejército  del  Sur.  Bachiller 
el  año  de  1880,  presentando  una  te¬ 
sis  del  título:  “Constipación,”  obtu¬ 
vo  el  título  profesional  el  año  de 


1887.  Cirujano  Mayor  del  Ejército, 
el  doctor  Mispireta  falleció  el  año 
de  . 

MITA. —  Nombre  que  se  dá  en  el 
Perú  a  la  contribución  de  Indios  pa¬ 
ra  trabajo  de  las  minas  de  Potosí  y 
Huancavelica,  la  que  estableció  el 
año  de  1575  el  Virrey  don  Francisco 
de  Toledo,  de  acuerdo  con  los  Caci¬ 
ques  de  los  Pueblos  para  que  no  es¬ 
tuviesen  ociosos  los  Indios,  arre¬ 
glando  el  número  de  12900  reparti¬ 
dos  a  17  por  100  en  las  Provincias 
más  inmediatas  a  las  Minas,  a  16 
las  que  seguían  a  éstas,  y  a  14  las 
más  distantes,  de  las  cuales  sólo  ha¬ 
bía  de  emplearse  en  el  trabajo  la 
tercera  parte  cada  semana;  de  modo 
que  tuviesen  dos  libres:  después  ha 
ido  decayendo  cada  día  la  mita  por 
lo  mucho  que  se  ha  disminuido  los 
Indios.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

MITO. —  Con  este  nombre  y  con 
el  de  Quemisch  es  conocido  un  ár¬ 
bol  que  crece  cerca  de  Chacchán  y 
a  la  ingestión  de  cuyo  fruto  viene 
atribuida  la  uta.  (Raimondi:  Itine¬ 
rario  de  Viaje,  en  B.  S.  G.  XXV). 

MITOTE. —  Baile  de  los  Indios 
Mejicanos  en  Nueva  España.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

MIXE. —  Especie  de  tabaco  dife¬ 
rente  del  conocido,  que  se  cría  en 
la  Provincia  de  Villalta  en  Nueva 
España.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789).  . 

MIZTLAPIQUE. —  Pez  pequeñito 
y  muy  regalado  que  abunda  en  la 


(77 


laguna  de  Méjico:  es  del  tamaño  de 
un  dedo,  y  semejante  a  los  dorados. 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 

Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

MOCOA. —  Resina  de  un  árbol  en 
la  provincia  de  este  nombre  del  Rey- 
no  de  Quito,  y  de  quien  toma  el 
nombre,  también  le  llaman  los  In¬ 
dios  Mopa-mopa,  con  el  cual  hacen 
toda  especie  de  barnices  tan  hermo¬ 
sos  y  permanentes,  que  ni  el  agua 
los  ablanda,  ni  los  disuelven  los  áci¬ 
dos;  el  modo  que  tienen  de  usarlo 
es  poner  en  la  boca  una  parte  de  la 
resina,  y  desleída  humedecen  con 
ella  el  pincel,  después  de  lo  cual  to¬ 
man  el  color  que  quieren  aplicar,  y 
lo  van  colocando;  y  queda  firme,  vi¬ 
vo  y  lustroso  imitando  al  Magme  de 
la  China:  con  la  singular  propiedad 
que  no  vuelve  a  disolverse  otra  vez, 
ni  a  percibir  humedad  aunque  se 
le  aplique  saliva;  las  piezas  y  mue¬ 
bles  de  madera  que  labran  y  barni¬ 
zan  de  este  modo  los  Indios  se  las 
llevan  a  Quito,  a  las  demás  poblacio¬ 
nes  del  Reyno,  y  tienen  grande  esti¬ 
mación.  Alcedo:  Alcedo:  (Dicciona¬ 
rio  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

MOCHILERA.—  (Didephis  Mar- 
supialis)  Género  de  los  cuadrúpedos 
pertenecientes  al  orden  de  las  fie¬ 
ras;  cuyos  caracteres  son  éstos:  tie¬ 
nen  diez  dientes  delanteros  en  la 
mandíbula  superior  y  ocho  en  la  in¬ 
ferior;  los  colmillos  largos,  la  len¬ 
gua  formada  por  una  duplicatura  de 
la  piel  del  vientre  en  que  guarda 
sus  hijuelos,  y  abre  y  cierra  a  su  ar¬ 
bitrio  por  medio  de  una  unión  de 
músculos,  y  de  dos  huesos  coloca¬ 
dos  delante  del  pubis;  la  parte  in¬ 
terior  de  esta  bolsa  está  sembra¬ 
da  de  glándulas  pequeñas  que  en¬ 

78) 


cierran  una  sustancia  amarilla  que 
infunde  un  olor  fétido  en  todo  el 
cuerpo  del  animal;  pero  cuando  es¬ 
tá  seca  pierde  la  fetidez  y  adquiere 
el  de  almizcle:  este  animal  es  ori¬ 
narlo  de  la  América  Meridional;  di¬ 
cen  que  la  hembra  pare  cinco,  seis 
y  hasta  siete  en  cada  parto;  y  luego 
que  han  salido  a  luz  se  meten  en 
la  bolsa  donde  continúan  hasta  que 
están  en  estado  de  andar  por  sí  so¬ 
los;  cuando  se  espantan  o  los  persi¬ 
guen  corren  a  encerrarse  en  la  bol¬ 
sa;  es  de  movimiento  tardo  y  un 
hombre  puede  alcanzarlos  sin  co¬ 
rrer;  pero  suben  a  los  árboles  con 
gran  facilidad,  y  se  ocultan  entre 
las  hojas,  o  se  cuelgan  de  una  ra¬ 
ma  por  la  cola;  aunque  es  carní¬ 
voro  se  alimenta  de  fruta,  cañas  de 
azúcar  y  hojas  de  árboles;  hay  cin¬ 
co  especies  que  difieren  sólo  en  el 
tamaño;  se  hallan  en  casi  toda  la  A- 
mérica.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  Tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

MOGO-MOGO.—  (Bot.)  “La  plan¬ 
ta  Mucu  o  mogo-mogo  y  general¬ 
mente  conocida  por  pimientilla,  es 
eficaz  para  los  dolores  venéreos  to¬ 
mando  su  cocimiento  de  este  modo: 
martajeense  dos  onzas  de  la  raíz  en 
infusión  de  doce  de  agua,  todo  lo 
que  se  hace  hervir  a  fuego  suave 
hasta  que  se  consuma  la  tercia  par¬ 
te,  y  colado  se  administra  en  dos  to¬ 
mas  a  mañana  y  noche,  procurando 
sudar  en  cama  ocho  días”  (Lecuoan- 
da:  Descripción  de  Lambayeque,  en 
Mercurio  Peruano,  tomo  II  de  la  e- 
dición  de  la  Biblioteca  Peruana,  Li¬ 
ma  1861). 

MOGROVEJO,  JOSE.  —  Médico. 
Obtuvo  el  título  profesional  el  año 
de  1864.  El  año  de  1870  ejercía  la 
profesión  en  Arequipa. 


MOGROVEJO  SANTO  TORIBIO, 
ALFONSO  DE. —  Arzobispo  de  Li¬ 
ma. —  Natural  de  Mayorga,  Inquisi¬ 
dor  de  Granada,  presentado  para  la 
silla  de  Lima  en  1578,  tomó  posesión 
de  ella  en  24  de  mayo  de  1581.  Fa¬ 
lleció  en  Saña  el  23  de  marzo  de 
1606;  fué  beatificado  por  Inocencio 
XI  (28  de  junio  de  1679)  y  canoniza¬ 
do  por  Benedicto  XIII  (10  de  di¬ 
ciembre  de  1726).  Fundó  este  piado¬ 
so  arzobispo  de  Lima,  el  año  de 
1594  el  Hospital  para  clérigos  de  San 
Felipe  Neri  o  de  San  Pedro. 

MOITO. —  (F.l.)  Palabra  campa; 
en  castellano:  Lobanillo.  (Eulogio 
Delgado:  Vocabulario  de  las  tribus 
campas,  en  Boletín  de  la  Sociedad 
Geográfica  de  Lima,  vol  VI). 

MOLA,  EMILIO. —  Médico  Ciruja¬ 
no.  Obtuvo  el  título  profesional  el 
año  de  1873.  Falleció  en  Cuba,  su 
patria,  en  1886.  Bibliografía:  1)  Más 
sobre  el  caso  de  degeneración  del  hí¬ 
gado  presentado  a  la  Sociedad  de 
Medicina  en  Gaceta  Médica,  de  Li¬ 
ma  1876.  2)  Hernia  crural:  topsis  fa¬ 
llido,  en  Gaceta  Médica  de  Lima  en 
1877. 

MOLERO,  FELIPE. —  Farmacéuti¬ 
co.  En  23  de  febrero  de  1815  el  Real 
Tribunal  del  Protomedicato  le  con¬ 
cedió  licencia  para  abrir  una  Boti¬ 
ca  en  el  Callao. 

MOLES,  ESTEBAN.—  Como  a- 
lumno  del  Colegio  de  San  Fernán- 
do  juró  la  Independencia  de  1821. 

MOLINA,  FRANCISCO  DE  — 

Fundó  en  1560  el  Hospital  de  “San 
Andrés”  en  Lima. 

MOLINA. —  Cirujano  que  ejercía 
la  profesión  en  Lima  en  el  siglo 
XVII.  En  1630  fué  designado  por  los 
jueces  encargados  del  proceso  infor¬ 
mativo  de  la  vida  y  milagros  de  San¬ 
ta  Rosa  de  Lima  para  asistir  a  la 


exhumación  de  los  restos  de  la  San¬ 
ta.  Molina  acompañó  a  los  Médicos 
D.  Juan  de  Vega  y  D.  Juan  de  Teja¬ 
da.  (Véase  este  último). 

MOLINO  CORDERO,  RAMON  — 

Farmacéutico.  Su  nombre  figura  en 
la  relación  oficial  de  la  Facultad  en 
1916. 

MOLINA,  WENCESLAO.—  Médi¬ 
co  Cirujano.—  Bachiller  en  Cien¬ 
cias  Naturales:  su  tesis:  “Gnapha- 
lium  spicatum  (quette  quetto”  (20 
de  diciembre  de  1889);  Doctor  en 
Ciencias  Naturales;  su  tesis:  “Histo¬ 
ria  Natural  del  Poto”  (22  de  diciem¬ 
bre  de  1891).  Catedrático  adjunto  in¬ 
terino  en  esta  Facultad  de  Ciencias 
el  15  de  Julio  de  1893;  Adjunto  titu¬ 
lar  el  29  de  mayo  de  1897  y  Princi¬ 
pal  interino  por  decreto  de  15  de 
marzo  del  año  de  1901,  ha  desempe¬ 
ñado  la  Cátedra  de  Zoología.  Ba¬ 
chiller  en  Medicina  en  1894;  su  te¬ 
sis:  “Valor  diagnóstico  de  la  auscul¬ 
tación  en  Obstetricia”,  obtuvo  el  tí¬ 
tulo  profesional  el  año  de  1895  y  el 
grado  académico  de  doctor  en  1896, 
sustentando  una  tesis  del  título: 
“Curetaje  uterino”.  Catedrático  ad¬ 
junto,  por  concurso,  de  la  Cátedra 
de  Oftalmología,  el  año  de  1898,  Pro¬ 
secretario  de  la  institución  en  el  pe¬ 
ríodo  administrativo  de  1907-1911, 
Catedrático  interino  de  Psicología 
Humana  en  varias  oportunidades  y 
a  la  muerte  del  principal  Dr.  Anto¬ 
nio  Pérez  Roca,  el  doctor  Molina  se 
presentó  al  concurso  promovido  el 
año  de  1913  y  obtuvo  el  titularato  de 
Profesor  Principal  de  esta  asignatu¬ 
ra  que  ha  dictado  hasta  el  año  1919 
en  que  hizo  abandono  de  la  docen¬ 
cia.  Miembro  de  la  Sociedad  de  Be¬ 
neficencia  Pública  de  Lima  e  Ins¬ 
pector  del  Hospital  Dos  de  Mayo,  a 
él  se  debió  la  fundación  de  la  So¬ 
ciedad  Médica  de  dicho  Hospital. 
A  él  se  debió  también  la  funda- 


(79 


ción  de  la  Escuela  Mixta  de  Enfer¬ 
meros  que  sostiene  la  Sociedad  de 
Beneficencia  Pública  de  Lima  — 
Siendo  él  Inspector  de  dicho  Hos¬ 
pital  y  a  iniciativa  del  que  éstas  lí¬ 
neas  escribe,  se  colocó  una  placa 
conmemorativa  en  la  sala  en  que 
había  tenido  lugar  la  inoculación  de 
Daniel  A.  Carrión.  El  Dr.  Molina  es, 
en  la  actualidad  (1921)  Senador  a 
Congreso  por  el  departamento  de 
Puno,  del  que  es  natural. 

MOLOCHE,  RICARDO.J  Médico. 
Obtuvo  el  título  profesional  el  año 
de  1873,  habiendo  obtenido  el  gra¬ 
do  académico  de  Bachiller  el  mismo 
año,  sosteniendo  una  tesis  del  títu¬ 
lo  “Higiene  de  la  embriaguez”,  que 
mereció  los  honores  de  la  inserción 
en  los  “Anales  Universitarios”  de 
Lima.  El  Dr.  Moloche,  Secretario  de 
la  Sociedad  de  Medicina  de  Lima  y 
miembro  de  la  Academia  Libre  de 
Medicina  falleció  el  año  de  1886.  En 
la  ceremonia  de  inhumación  de  sus 
restos,  pronunció  el  discurso  necro¬ 
lógico,  en  nombre  de  la  Academia, 
el  Dr.  Juan  Cancio  Castillo.  Biblio¬ 
grafía:  1)  Tesis  del  bachillerato  en 
Medicina,  en  Anales  Universitarios 
vol.  VII  y  en  folleto,  Imp.  “La  Na¬ 
ción”,  Lima,  1873.  2)  Informe  sobre 
el  nuevo  pavimento  de  Lima,  en 
Gaceta  Médica,  en  Lima  1878.  3)  La 
Vacuna  obligatoria,  en  El  Nacional, 
en  Lima,  1885.  4)  Oclusión  intestinal, 
en  Monitor  Médico,  1885. 

MOLOCHE,  RICARDO.  —  Br.  en 

1906;  su  tesis:  La  Maternidad  en  Li¬ 
ma,  Médico,  1910.  Bibliografía:  Te¬ 
sis:  Br.  Gaceta  de  los  Hospitales  en 
1908,  y  R.  U.  908. 

MOLLE. —  (Schinus  Molle)  Arbol 
mediano  frondoso  y  corpulento  que 
crece  desmedidamente:  es  de  color 
verde  claro  agradable:  su  hoja  lar¬ 
ga,  pero  muy  menuda,  basta  cojerla 


para  que  se  pegue  a  la  mano  por  el 
mucho  bálsamo  que  tiene:  su  olor  es 
acre,  el  fruto  que  dá  en  racimos 
grandes  es  colorado  y  redondo;  pero 
cuando  maduro  es  negro  y  de  un 
sabor  como  pimienta:  el  tronco  echa 
de  sí  algunas  lágrimas  de  bálsamo  o 
resina,  y  por  incisión  mucho  más:  es 
esta  resina  de  color  verde  obscuro 
y  difícilmente  se  endurece:  este  era 
el  árbol  de  mayor  aprecio  entre  los 
indios  en  tiempo  de  su  gentilidad 
porque  les  servía  para  curarse  mu¬ 
chas  enfermedades  especialmente  las 
que  provenían  de  frialdad:  usaban 
de  su  fruta  sólo  para  dar  fortaleza 
a  sus  bebidas;  es  muy  común  en  las 
Provincias  altas,  templadas  y  frías, 
especialmente  en  las  de  Hambato, 
Loxa  y  Riobamba  del  Reyno  de  Qui¬ 
to.  Carlos  Clusio  dice  que  es  una  es¬ 
pecie  de  lentisco  a  quien  da  el  nom¬ 
bre  de  Peruviano  por  haberse  traí¬ 
do  del  Perú,  y  se  ha  connaturalizado 
en  Andalucía.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid  1789).  *  El  molle  es  una 

planta  indígena  del  Perú,  de  la  fami¬ 
lia  de  las  teribentaceas:  el  Schinus 
molle;  sus  frutos  de  color  rojo  y  a- 
zucarados  son  empleados  en  el  Pe¬ 
rú  y  Bolivia  para  preparar  una  be¬ 
bida  alcohólica  llamada  chicha  de 
molle.  El  tronco  resuda  una  gran 
cantidad  de  resina  que  goza  de  pro¬ 
piedades  purgantes  y  que  quemada 
produce  una  gran  cantidad  de  pota¬ 
sa.  (Colunga  “Botánica”  Lima,  to¬ 
mo  II.  —  Del  molle  o  mullí,  dice  Le- 
cuanda  “Descripción  de  Piura”  en 
Mercurio  Peruano,  tomo  II  de  la  edi¬ 
ción  de  la  Biblioteca  Peruana,  Lima 
1861):  aplicada  en  parches  —  “El 
molle  o  mullí,  de  lugares  calientes  y 
templados  de  sierra,  dá  una  resina 
que  aplicada  en  parches  a  las  sie¬ 
nes,  cura  el  dolor  de  cabeza  que  pre¬ 
viene  de  pasmo,  o  aire  y  su  semilla 


80) 


es  la  verdadera  pimienta.  Los  indios 
la  echan  a  la  chicha  para  darle  fuer¬ 
za,  aunque  les  es  muy  nociva.  No  se 
tenga  por  ponderación  el  afirmar 
que  es  ella  misma,  pues  la  he  visto 
de  mayor  fortaleza  y  de  mejor  gus¬ 
to  que  la  que  llaman  de  Castilla,  y 
de  la  que  hacen  los  holandeses  un 
gran  comercio.  Si  en  este  reino  se 
dedicaran  a  su  cultivo,  se  les  quita¬ 
ría  sin  duda  este  artículo  poderoso, 
cediendo  en  beneficio  de  nuestra  na¬ 
ción;  y  es  tan  abundante  en  estos 
países  que  podía  cargarse  un  regular 
buque  cada  dos  años  para  la  penín¬ 
sula.  D.  Félix  Palacios  en  su  farma¬ 
copea  dice  que  es  astringente  blan¬ 
do,  y  que  sirve  para  los  flujos,  he¬ 
morragias  y  corroborrante  del  estó¬ 
mago,  pero  no  dá  método  aplicati- 
vo  claro”.  Del  molle  “de  que  abun¬ 
da  todo  el  Perú  en  sierras  y  en  lla¬ 
nos  dice  el  Dr.  D.  Diego  Dávalos  y 
Figueroa  en  su  Miscelánea  Austral, 
coloquio  treinta  y  seis  lo  siguiente: 
El  molle  se  puede  celebrar  porque 
tiene  propiedades  provechosas  sien¬ 
do  como  es  árbol  hermoso,  y  según 
dicen  de  madera  fuerte  y  provecho¬ 
sa;  de  su  fruto  que  es  como  el  del 
lantisco  de  España  se  hace  miel  pa¬ 
ra  muchas  cosas  buenas,  aunque  no 
para  comer,  por  ser  de  excesivo  ca¬ 
lor;  esta  miel  suele  ser  purga  y  tam¬ 
bién  lo  es  la  resina  que  en  su  tronco 
se  halla  blanca,  deshecha  en  agua, 
la  cual  se  juzga  por  fácil  y  segura, 
hecha  emplasto  consume,  resuelve  y 
extirpa  fríos  envejecidos;  de  sus  u- 
vas  o  fruto  (que  maduro  es  colora¬ 
do)  se  hace  además  de  la  miel  di¬ 
cha,  vinagre  comestible  y  los  indios 
hacen  de  él  bebida  estimada;  sus  ra¬ 
mos  y  hojas  cocidas  hacen  saluda¬ 
ble  lavatorio  y  fomentaciones  en  al¬ 
gunos  males,  porque  según  los  mé¬ 
dicos  afirman  y  por  experiencia  ve¬ 
mos,  todo  lo  que  este  árbol  contie¬ 
ne  en  sí  es  caliente  y  estítico;  su  le¬ 


che  que  la  tiene  en  abundancia  hi¬ 
riendo  su  corteza  deshace  las  nubes 
de  los  ojos  y  al  fin  sus  cogollos  lim¬ 
pian  los  dientes  y  aprietan  las  en¬ 
cías  con  buen  olor  y  no  mal  gusto: 
no  pierde  la  hoja  en  ningún  tiempo, 
dáse  en  sierra  y  llanos”.  (Calancha. 
ob.  cit.)  Era  usado  en  cirugía  por 
los  incas  (Garcilaso)  Era  llamado  en 
México  “árbol  del  Perú  porque  es 
venido  de  allí"  (Acosta).  Este  ár¬ 
bol  fué  llamado  por  los  primeros 
europeos  que  lo  descubrieron  “Len¬ 
tisco  del  Perú”,  “Lentiscus  peruvia- 
nus”.  “Contribuyó  mucho  a  hacerlo 
conocer  en  Italia  el  médico  español 
Eduardo  López,  sobrino  del  médico 
portuguez  Felipe  Dionisis,  quien  re¬ 
mitió  dibujos  de  la  planta  y  descrip¬ 
ción  de  élla  a  varios  autores;  entre 
otros  a  Durante.  La  resina  del  mo¬ 
lle  era  usada  en  una  decoción  en  la 
cual  se  asociaba  al  molle  la  uva  pa¬ 
sa,  que  era  recomendada  para  pur¬ 
gar  todos  los  humores,  eliminando 
“el  agua  de  los  hidrópicos”,  sin  de¬ 
bilitar  los  miembros  principales  y, 
al  contrario,  confortándolos  y  ro¬ 
busteciéndolos.  De  las  semillas  del 
molle  se  hacía  un  vino  que  “resuel¬ 
ve  las  ventocidades  y  las  inflamacio¬ 
nes  del  vientre  y  de  las  piernas”.  Al 
externo  fué  usado  el  molle,  en  de¬ 
cocción  para  el  tratamiento  de  las 
soluciones  de  continuidad  rebeldes 
a  la  cicatrización. 

MOLLE  -  HOSPITAL  DE  (Hist.) 
En  este  lugar  estableció  la  Cruz  Ro¬ 
ja  Peruana  el  año  de  1879  un  hospi¬ 
tal  provisorio.  El  pueblo  de  Molle 
está  en  el  departamento  de  Tarapa- 
cá. 

MOMIA.—  (Hist.). 

MONADILLA. —  (Bot.)  “Se  pro¬ 
duce  en  los  lugares  calientes  y  tem¬ 
plados:  hervida  en  agua  la  acostum¬ 
braban  para  corregir  la  sangre,  y  se 
tiene  por  buena  para  curar  la  icteri- 


(81 


cia  bebida  del  mismo  modo  pero 
preparándola  antes  con  algún  emet- 
sico  (Lecuanda:  Descripción  de  Piu- 
ra  en  Mercurio  Peruano,  tomo  II  de 
la  edición  de  la  Biblioteca  Peruana 
en  Lima  1861). 

MONARDES,  NICOLAS  —  De  Se 

villa  donde  ejerció  hasta  su  muer¬ 
te  en  1578.  Estudió  en  Alcalá  y  de¬ 
jó,  publicados:  “Dos  libros  de  las 
cosas  que  se  traen  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales,  que  sirven  al  uso  de  la 
medicina”.  Sevilla  1565  “Libro  de 
dos  medicinas  excelentísimas  contra 
todo  veneno:  la  piedra  Bezaar  y  la 
yerba  Escorzonera”  Sevilla  en  1569. 

MONCADA,  EL  PADRE  BAL- 
TAZAR  DE. —  Jesuíta,  nació  en  el 
Perú,  fundador  en  Lima,  de  una 
congregación  formada  por  las  más 
distinguidas  damas  de  esta  ciudad 
para  prestar  sus  servicios  de  piado¬ 
sa  asistencia  a  los  enfermos  de  los 
hospitales.  Falleció  en  el  mes  de  a- 
bril  de  1768,  en  la  nave  que  le  lle¬ 
vaba  desterrado  del  Perú,  su  patria 
(Eliaban  de  Guihermy:  “Menologio 
de  la  Compañía  de  Jesús”,  París, 
1902). 

MONCOIJRT,  JUAN  FRANCIS¬ 
CO. — ■  Veterinario  (Biog.)  En  los  a- 
visos  que  publicaba  el  Mercurio  Pe¬ 
ruano  de  Lima  el  año  de  1829  se  a- 
nunciaba  como  “Profesor  veterina¬ 
rio  de  las  Escuelas  de  Francia”  y  o- 
frecía  al  público  un  Hospital  de  Ca¬ 
ballos,  para  la  asistencia  médico- 
quirúrgica  de  tales  animales.  Este 
mismo  señor  Moncourt  estableció, 
entre  Lima  y  Callao,  el  tráfico  de 
coches  con  capacidad  de  once  asien¬ 
tos  cada  uno. 

MONCORBO,  ARTURO  —  De  Río 

de  Janeiro.  Correspondiente  a  la 
“Unión  Fernandina  de  Lima  (1893) 
y  de  la  A.  N.  de  Medicina  (1889). 


MONDONGO. —  (Veterinario). 

MONDRAGON,  JUAN  BELTRAN 

DE. —  Médico  que  ejercía  su  profe¬ 
sión  en  la  Ciudad  de  los  Reyes  (Li¬ 
ma)  en  el  siglo  XVII.  La  sola  noti¬ 
cia  que  tenemos  de  este  cirujano  la 
debemos  a  las  citas  frecuentes  que 
de  él  se  hace  en  el  curso  del  proce¬ 
so  de  canonización  de  San  Francisco 
Solano,  en  el  que  consta  que  Mon- 
dragón  era  Médico  y  Licenciado  en 
Medicina  (P.  Bernardino  Izaguirre: 
Historia  de  San  Francisco  Solano). 

MONGE  MEDRANO,  CARLOS  — 

Médico  Cirujano  —  Alumno  distin¬ 
guido  de  la  Facultad  de  Medicina 
de  Lima,  obtuvo  de  ésta  los  diversos 
premios  mayores  por  ella  estable¬ 
cidos:  el  juego  de  textos  en  1908, 
la  contenta  de  Bachiller  en  1909,  la 
exoneración  de  derechos  de  recep¬ 
ción  el  año  de  1910  —  Bachiller  en 
Medicina  el  año  de  1909,  sostenien¬ 
do  una  tesis  titulada:  “Algunos  pun¬ 
tos  de  hematología  de  la  enfermedad 
de  Carrión”,  obtuvo  el  título  profe¬ 
sional  el  año  de  1911  Doctor  en  Me¬ 
dicina  el  año  de  1913  presentando  al 
efecto  una  tesis  del  título  La  Leish- 
maniasis  del  dermis  en  el  Perú  — 
Siendo  alumno  de  los  últimos  años 
de  estudios  médicos,  el  Dr.  Monge 
presentó  a  la  Sociedad  Médica  Unión 
Fernandina,  en  colaboración  con  el 
Dr.  Constantino  J.  Carvallo,  un  estu¬ 
dio  sobre  estómago  bilocular,  que  fué 
premiado  en  el  consorcio  científico 
promovido  tal  año  (1910)  —  El  Dr. 
Monge  me  acompañó  en  la  represen¬ 
tación  de  los  alumnos  de  Medicina 
en  el  seno  del  comité  organizador  del 
“Centro  Universitario”,  remoto  ori¬ 
gen  de  la  actual  Federación  de  Es¬ 
tudiantes”  —  Escribimos  juntos  una 
cartilla  contra  la  tuberculosis  que 
fué  repartida  profusamente  entre  los 
obreros  —  Realizamos  labor  de  en- 


82) 


tusiasmo  y  de  fé  que  ha  sido  olvi¬ 
dada  casi  absolutamente.  Cuando  los 
sucesores  nuestros  han  evocado  los 
tiempos  de  organización  de  ese  cen¬ 
tro  estudiantil  han  olvidado  decir 
que  la  armazón  espiritual  del  Cen¬ 
tro  fué  mía  y  que  Monge  y  yo  escri¬ 
bimos  una  página  modesta  en  los  A- 
nales  de  la  extensión  Universitaria. 
—  Después  de  prolongada  permanen¬ 
cia  en  Europa,  el  doctor  Monge  que, 
en  su  vida  estudiantil  había  adqui¬ 
rido  una  buena  práctica  de  laborato- 
rista,  que  había  enriquecido  en  Eu¬ 
ropa,  se  presentó  como  Opositor  a 
la  Cátedra  de  Parasitología  (1915) 
cuya  elección  final  no  le  fué  fa¬ 
vorable.  Presentóse  nuevamente  co¬ 
mo  opositor  a  la  Cátedra  de  Bac¬ 
teriología,  el  año  de  (1915)  y  tam¬ 
poco  fué  favorecido  por  la  elección. 
El  año  de  1919  fué  elegido  Catedrᬠ
tico  interino  de  Nosografía  Médica, 
en  la  vacante  dejada  por  el  Dr.  Par¬ 
do  Figueroa,  promovido  a  la  Clíni¬ 
ca  Médica  de  Mujeres.  Bibliografía: 
Un  caso  de  mal  de  Bright  hidropá- 
geno,  com.  a  la  S.  De  M.  del  Hospi¬ 
tal  de  Santa  Ana  —  1915.  Leishma- 
niásis  del  dermis,  id.  id.  —  1916  (Co¬ 
laboración  del  Dr.  Felipe  Chueca). 
La  enfermedad  de  Carrión  según  la 
comisión  americana  de  la  Universi¬ 
dad  de  Harvard.  El  tártaro  emético 
en  la  terapéutica  de  la  fiebre  grave 
de  Carrión,  Conf.  en  la  U.  F.  1916. 
Hematología  de  la  Enfermedad  de 
Carrión.  G.  M.  1914.  La  leishmaniásis 
del  dérmis  en  el  Perú,  G.  M.  914.  Se¬ 
cretario  local  en  el  Perú  de  la  Socie¬ 
dad  de  Medicina  Tropical  de  Lon¬ 
dres.  La  meningitis  cerebro  espinal 
epidémica,  en  G.  H.  1910.  El  tártaro 
emético  y  su  rehabilitación  farma¬ 
cológica.  R.  M.  1915  (cj.  Paz  Soldán. 
Sobre  leishmaniásis  americana.  R. 
M.  915.  El  síndrome  hemolítico  de  la 
enfermedad  de  Carrión.  R.  M.  915. 


Tesis  del  Bachillerato.  R.  U.  911. 
Cuerpos  endoglobulares  por  encon¬ 
trados  en  la  sangre  verracosa.  G.  M. 

912.  El  mielocito  basófilo  homogé¬ 
neo  en  la  enfermedad  de  Carrión. 
G.  M.  912.  La  lepra.  Notas  sobre  su 
etiología,  bacteriología  y  tratamien¬ 
to.  G.  M.  912.  La  intervención  de  los 
similtíficos  en  la  enfermedad  de  Ca¬ 
rrión.  G.  M.  912.  El  tiac  araña.  G.  M. 

913.  La  espundia  en  una  leishmaniᬠ
sis  de  la  piel.  C.  M.  913.  Las  leishma¬ 
niásis  del  dermis  en  el  Perú.  C.  M. 
913.  Algunos  puntos  de  la  hemato¬ 
logía  de  la  enfermedad  de  Carrión. 
C.  M.  910. 

MONGRUT,  ARTURO.—  Médico- 
Bachiller  en  Medicina  el  año  de  1876 
sostuvo  para  el  efecto  de  una  tesis 
titulada  “Baños  de  mar”.  En  su  ca¬ 
lidad  de  Interno  del  servicio  del  Dr. 
Corpancho  (D.  Juan  E.)  en  el  hospi¬ 
tal  de  Santa  Ana,  publicó  varias  es¬ 
tadísticas  hospitalarias.  Obtuvo  el 
título  profesional  el  año  de  1876.  El 
año  de  1886  fué  nombrado  médico 
titular  de  Huaraz.  Bibliografía:  1) 
Tesis  del  Bachillerato,  en  Gaceta  Mé¬ 
dica  de  Lima,  1876.  2)  Estadística 

hospitalaria,  en  Gaceta  Médica  de 
Lima  en  1876.  3)  Tétanos  a  frigore, 
en  Gaceta  Médica,  en  1876.  4) 

Eclampsia  puerperal,  en  Gaceta  Mé¬ 
dica,  1876. 

MONGRUT,  O. —  Dueño  de  la  Far¬ 
macia  “América”.  En  Pacasmayo  en 
1918  (Boletín  Farmacéutico,  Lima). 

MONIATO. —  Raíz  de  la  que  ha¬ 
cen  una  especie  de  pan  en  la  Pro¬ 
vincia  de  Cartagena  del  Nuevo  Rey- 
no  de  Granada.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V.  Ma¬ 
drid  1789). 

MONIMIACEAS. —  (Bot.)  De  esta 
familia  de  la  clase  VIII  de  Richard 


(83 


(Dicotiledones  apetalados  de  flores 
unisexuales  no  dispuestas  en  amen¬ 
to,  ovario  libre)  están  citadas  en  es¬ 
te  Diccionario:  la  Leurelia  aromᬠ
tica  (Ver  la  palabra  Laurel)  y  la 
Boldoa  fragans  (Ver  la  palabra  Bol- 
do). 

MONITOR  MEDICO.—  (Hist.)  Re¬ 
vista  Médica  que  comenzó  a  publi¬ 
carse  en  Lima  el  año  de  1885,  bajo 
los  auspicios  de  la  Academia  de  Me¬ 
dicina  a  la  cual  sirvió  de  órgano  o- 
ficial.  (Véase  la  palabra:  “Publica¬ 
ciones  médicas”.) 

MONJE,  CRISTINA.  —  Obstetriz 
(1875). 

MONJE  LEDEZMA.  FEDERICO  — 

Médico  (1886)  Ejercía  el  94  en  Tac¬ 
na.  Bibliografía:  1)  Traducciones  pa¬ 
ra  la  Gaceta  Médica  de  Lima  1863. 
2)  Tesis  del  bachillerato:  “Conside¬ 
raciones  Etiológicas  sobre  la  enage- 
nación  mental  en  Lima,  en  la  Gaceta 
Médica  en  Lima  1866. 

MONOSO,  CAYETANO.  —  Ciru¬ 
jano  Latino  9  de  Julio  de  1827. 

MONSTRUOS.  —  (Hist.)  Véase: 
“Teratología”. 

MONTALVO,  CELSO.  —  Médico 
Cirujano.  Obtuvo  el  título  profesio¬ 
nal  el  año  de  1877.  Ex-interno  del 
Hospital  Militar,  en  el  servicio  del 
Dr.  Ganoza,  el  doctor  Montalvo  ejer¬ 
cía  la  profesión  médica  en  Panamá 
por  los  años  de  1894.  Bibliografía: 
1)  Estadísticas  hospitalarias,  en  Ga¬ 
ceta  Médica  de  Lima  (1876). 

MONTANO,  PENACIO.  —  Seudó¬ 
nimo  probablemente  del  autor  de  un 
artículo  “Enfermedades  que  pade¬ 
cen  los  que  de  la  capital  van  a  la 
sierra  y  modo  de  precaverlas”.  Mer¬ 
curio  Peruano  1791  en  el  cual  algu¬ 


nas  indicaciones  hay,  respecto  al  so¬ 
roche. 

MONTANT,  MIGUEL.  —  Médico 
Por  los  años  de  1853  vivió  en  Lima 
calle  de  Ramírez  N?  54.  Bibliografía: 
1)  Memorias  sobre  la  fiebre  amari¬ 
lla,  com.  a  la  Sociedad  de  Medicina 
de  Lima,  en  la  Gaceta  Médica  de 
Lima  en  1856. 

MONTEAGUDO,  BONIFACIO.  — 

Farmacéutico  —  Su  nombre  figura 
en  la  Relación  oficial  de  la  Facul- 
tal  de  1916. 

MONTEL,  LUIS.—  Doctor  en  Me¬ 
dicina.  El  6  de  Mayo  de  1811  el  Real 
Tribunal  del  Protomedicato,  al  mis¬ 
mo  tiempo  que  le  otorgaba  el  título 
profesional  le  nombraba  su  delega¬ 
do  en  la  visita  de  las  Boticas  de 
lea,  Pisco  y  Chincha. 

MONTEMAYOR,  GERONIMO.  — 

Farmacéutico  que  ejercía  la  profe¬ 
sión  en  Lima  en  1814,  año  en  el  cual 
fué  recomendado  por  el  Real  Tribu¬ 
nal  del  Protomedicato  para  tomar 
parte,  como  Farmacéutico,  en  una 
expedición  militar. 

MONTENEGRO,  MIGUEL  —  Me¬ 
dico  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  1864  y  que  ofreció  al  Gobier¬ 
no  sus  servicios  profesionales  cuan¬ 
do  España  nos  amenazaba  con  una 
acción  bélica.  El  Dr.  Montenegro  era 
miembro  de  la  Sociedad  de  Medici¬ 
na  de  Lima  y  tomó  parte  en  el  es¬ 
tudio  de  la  nocivilidad  del  “Solanun 
vanigatum”  conocido  en  el  Perú  con 
el  nombre  de  Pepino. 

MONTERO,  ESPERANZA.—  Far¬ 
macéutico  —  Su  nombre  figura  en 
la  Relación  Oficial  de  la  Facultad 
de  Medicina  en  1916. 

MONTERO,  DIEGO.—  Alumno  del 
Colegio  de  San  Fernando  en  1822,  en 
Lima. 


84) 


MONTERO,  FRANCISCO  —  Ciru¬ 
jano  romancista  —  22  de  diciembre 
de  1813. 

MONTERO,  GASPAR.—  Juande- 
diano  llegado  a  Lima  en  1608  para 
asistir  enfermos  en  el  Hospital  de 
San  Diego. 

MONTERO,  GASPAR.  —  Médico 
(1865)  Corresponsal  en  Chincha  de 
la  “Unión  Fernandina”  de  Lima 
(1885). 

MONTERO,  JOSE  SANTOS  —  Ci 

jano  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  1808  y  que  en  ese  año  hizo 
un  donativo  de  25  pesos  a  la  obra 
del  Colegio  de  San  Fernando.  Prac¬ 
tico  muy  famoso  en  su  época.  Por 
los  años  de  1830  ejercía  el  cargo  de 
sub-inspector  de  los  Hospitales  mi¬ 
litares  (Guía  de  forasteros  para 
1831),  así  como  el  de  Cirujano  del 
Hospital  de  San  Bartolomé  en  Lima. 
Vivía  en  Lima,  por  los  años  de  1853, 
como  cirujano  jubilado  del  Hospital 
de  San  Andrés  (Guía  de  Forasteros 
para  1853)  y  como  Regente  de  Fi¬ 
losofía  en  el  Colegio  de  la  Indepen- 
Más  conocido  con  el  nombre  de  Dr. 
Santitos.  Tenía  una  calesa.  El  far¬ 
macéutico  D.  Manuel  Rodríguez  nos 
ha  referido  que  habiéndose  queda¬ 
do  la  mitad  entornillable  de  una 
sonda  de  plata  en  la  uretra  del  pa¬ 
dre  de  dicho  Rodríguez  el  Dr.  Santi¬ 
tos  hizo  muy  hábilmente  una  uretro- 
tomía  externa  que  le  permitió  recu¬ 
perar  la  mitad  del  instrumento  y  la 
tranquilidad  del  enfermo. 

MONTERO,  JULIO  CESAR  —  Ba¬ 
chiller  en  1910;  su  tesis:  “La  histe¬ 
ria  como  causa  de  inhabilidad  para 
el  servicio  militar”. 

MONTERO,  MANUEL.  —  Médico 
Cirujano  —  Bachiller  en  Medicina 
el  año  de  1886;  su  tesis:  “Antipirina”, 
obtuvo  el  título  profesional  el  año 


de  1887  y  el  grado  académico  de  doc¬ 
tor  en  Medicina  el  año  de  1896,  sus¬ 
tentando  una  tesis  del  título  “Tra¬ 
tamiento  de  las  estrecheces  uretra¬ 
les  por  la  dilatación  progresiva”  Di¬ 
sector  Anatómico  de  la  Facultad  de 
Lima  desde  el  4  de  mayo  de  1883, 
hizo  renuncia  del  cargo  al  implan¬ 
tarse  el  régimen  docente  de  1884  y 
fué  repuesto  en  el  cargo  al  envol¬ 
ver  a  la  Facultad  de  Medicina  su 
perdida  autonomía  Médico  titular  del 
Hospital  Dos  de  Mayo  en  Lima  ha 
tenido  a  su  cargo,  durante  muchos 
años,  el  servicio  de  fimatosos;  en 
la  actualidad  (1921)  desempeña  la 
jefatura  de  un  servicio  de  medicina 
general  en  dicho  establecimiento 
hospitalario.  Bibliografía:  1)  Tesis 
del  doctorado  en  Medicina,  Lima 
1896.  2)  Anomalías  arteriales,  en 
Crónica  Médica,  de  Lima,  1884  — 
Reproducido  en  la  Revue  Bibliogra- 
phique  TJniverselle  des  Sciences  Me¬ 
dicales,  París,  1885. 

MONTERO,  MARIA  REGINA.  — 

Obstetriz  (1897). 

MONTERROZO,  EUSEBIO  G. 

Farmacéutico  (1884).  Coronel  del  E- 
jército. 

MONTES,  ARMANDO.  —  Médico 
(Biog.)  Hijo  de  D.  Abel  Montes  — 
Bachiller  en  1918;  su  tesis:  Contri¬ 
bución  al  estudio  del  tratamiento  de 
la  placenta  previa. 

MONTES,  FERMIN.—  Médico.  En 
1865  desempeñando  la  Delegación 
de  la  Facultad  de  Medicina  en  el 
Cuzco  fué  nombrado  miembro  de  la 
Junta  Directiva  de  Medicina  de  esa 
ciudad 

MONTES,  FRANCISCO.  —  Far¬ 
macéutico  que  ejercía  la  profesión 
en  Lima  en  1808,  año  en  el  cual  hi¬ 
zo  para  la  obra  del  Colegio  de  San 
Fernando  un  donativo  de  25  pesos. 


(85 


MONTES,  LUIS.  — -  Farmacéutico 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima  en 
1816.  En  el  curso  de  este  año  el  Real 
Tribunal  del  Protomedicato  reco¬ 
mendó  a  Montes  como  el  más  apto 
para  desempeñar  las  honrosas  fun¬ 
ciones  de  Farmacéutico  del  Virrey 
del  Perú. 

MONTES,  MANUEL.—  Médico  Ci¬ 
rujano  —  Obtuvo  el  título  profesio¬ 
nal  el  año  de  1887. 

MONTES,  MATILDE.—  Obstetriz 
que  ejercía  la  profesión  en  1886. 

. MONTES,  GREGORIO.—  Muerto 

en  la  guerra  con  Chile  (1881). 

MONTESINOS,  ANDRES  —  Estu¬ 
dió  medicina  en  Lima  (1902-1905). 
Trasladóse  a  España  a  continuar  sus 
estudios.  Falleció  en  Guayaquil  en 
1921. 

MONTESINOS,  BENEDICTO.  — 

Médico  —  Natural  de  Arequipa,  ciu¬ 
dad  en  la  que  desempeñó  el  cargo 
de  Rector  del  Colegio  de  la  Inde¬ 
pendencia  Americana  y  en  la  cual 
había  sido,  por  muchos  años,  médi¬ 
co  del  Hospital  de  San  Juan  de  Dios. 
Ya  médico  peruano  había  marchado 
a  Europa  y  había  realizado  estudios 
en  las  mejores  clínicas.  Miembro  co¬ 
rrespondiente  en  Arequipa  de  la 
Sociedad  Médica  “Unión  Fernandi- 
na”  el  año  de  1888,  el  doctor  Mon¬ 
tesinos  falleció  el  año  de  1892,  sien¬ 
do  su  muerte  ocasión  de  muy  senti¬ 
do  tributo  de  aprecio. 

MONTESINOS,  MANUEL  JESUS. 

—  Farmacéutico  (1907)  Bachiller  — 
Ciencias  Universitarias  del  Cuzco 
(27  de  Enero  de  1907)  su  tesis:  El 
volcanismo. 

MONTESINOS,  SANTIAGO.  — 

Médico  —  Natural  del  Cuzco.  Estu¬ 
dió  medicina  en  el  Real  Colegio  de 
San  Fernando  de  Lima  en  1814. 


MONTEVERDE,  JUAN.  —  Bacte¬ 
riología  del  Ozena,  en  Anales  de  la 
Facultad  de  Medicina,  de  Lima,  fa¬ 
se  I,  1918. 

MONTEZUMA,  SOFIA.—  Obste¬ 
triz  (1881). 

MONTIEL,  FRANCISCO  DE.  — 

Médico  que  ejercía  la  profesión  en 
Lima  en  la  segunda  mitad  del  si¬ 
glo  XVII.  “Citado  como  ejerciendo 
la  profesión  en  1671  en  el  proceso  de 
beatificación  de  Fray  Martín  de  Po¬ 
rres.  Médico  Graduando  y  experi¬ 
mentado  “le  llamaban  en  1681  el  Dr. 
Ramírez  Pacheco  que  lo  cita. 

MONTOYA,  JOSE  R.—  Médico  Ci¬ 
rujano  —  Nació  el  año  de  1884,  en 
Caravelí  —  Hizo  sus  estudios  de  Ins¬ 
trucción  Media  en  el  Colegio  Nacio¬ 
nal  de  Guadalupe,  del  cual  pasó  a 
la  Facultad  de  Medicina.  Bachiller 
en  Medicina  el  año  de  1909;  su  tesis: 
“El  beri  beri  en  Lima,  obtuvo  el  tí¬ 
tulo  profesional  el  año  de  1910  Mé¬ 
dico  encargado  de  la  sección  kinesi- 
terápica  en  el  Gabinete  Fisioterápico 
del  Hospital  Dos  de  Mayo,  después 
de  terminados  sus  estudios  se  trasla¬ 
dó  a  Caracas,  población  en  la  que 
ha  permanecido  dedicado  al  ejerci¬ 
cio  profesional  hasta  el  año  de  1918, 
en  que  se  trasladó  a  Lima.  En  la  ac¬ 
tualidad  (1921)  el  doctor  Montoya 
es  jefe  del  servicio  fisioterápico  del 
Asilo  “Víctor  Larco  Herrera”  y  tie¬ 
ne  establecido  en  Lima  un  Gabinete 
Electroterápico. 

MOQUEGUA  -  AGUAS  MINERA¬ 
LES  DE. —  (Hidrol.)  Están  citadas 
en  este  Diccionario  las  aguas  mine¬ 
rales  de  Carumas  y  Oleocán,  situa¬ 
das  en  esta  provincia  litoral. 

MORA-MOPA. —  Véase:  Mocoa  • — 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América  —  Tomo  V  —  Madrid  1789. 


86) 


MOQUILLAZA,  BENJAMIN.  — 

Médico  (1914)  Bachiller  en  1913;  su 
tesis:  “Frecuencia  y  tratamiento  del 
embarazo  ectópico”. 

MOQUINGANA —  Panal  de  mié 
que  fabrican  las  abejas  en  el  Parti¬ 
do  de  la  Punta  de  Santo  Elena  de 
la  Provincia  de  Guayaquil  y  Reyno 
de  Quito:  está  colgando  de  las  ra¬ 
mas  de  los  árboles  en  aquellos  mon¬ 
tes:  son  de  una  miel  muy  delicada, 
y  tienen  abundancia  de  cera  que  be 
nefician  y  purifican  —  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1789). 

MORA,  BEATRIZ.  —  Obstetriz  - 
(1889). 

MORA,  EUDOCIA. —  Obstetriz  — 
(1900). 

MORA  QUIMPER,  ALBERTO.  — 

Médico  (Biog.)  Bachiller  en  1917;  su 
tesis:  “Las  manifestaciones  digesti¬ 
vas  de  las  neurosis”,  obtuvo  el  títu¬ 
lo  profesional  el  27  de  Mayo  de  di¬ 
cho  año. 

MORA,  GREGORIO  I.  DE  —  Mé¬ 
dico  Cirujano  —  Bachiller  en  Me¬ 
dicina  el  año  de  1891;  su  tesis:  “Tac¬ 
to  mensurador”,  obtuvo  el  título 
profesional  el  año  de  1892.  Miembro 
entusiasta  de  la  Sociedad  “Amantes 
de  la  Ciencia”  y  de  la  Sociedad  Mé¬ 
dica  “Unión  Fernandina”  ha  aporta¬ 
do  a  ambas  el  contingente  de  sus  en¬ 
tusiasmos,  traducidos  en  varias  con¬ 
ferencias.  Cirujano  de  Ejército,  con 
despachos  de  Sargento  Mayor  de  Sa¬ 
nidad,  ha  sido  Director  del  Hospital 
Militar  de  San  Bartolomé.  Bibliogra¬ 
fía:  1)  “Ramié”,  conf.  en  la  S.  “A- 
mantes  de  la  Ciencia”,  1887,  G.  C. 
IV.  2)  “Cromación”,  conf.  en  la  S. 
M.  “Unión  Fernandina”,  1889.  3)  E- 
ditorial  sin  título,  S.  C.  IV.  5)  A  la 
Municipalidad  (otro  editorial)  G.  C. 


V.  5)  Congreso  de  Americanistas, 
G.  C.  V.  6)  La  instrucción,  G.  C.  V. 
7)  A  nombre  de  las  ciencias,  G.  C. 
V.  8)  Facultad  de  Ciencias,  G.  C.  V. 
9)  Concurso,  G.  C.  V.  10)  Escuela 
Taller,  G.  C.  V.  11)  Memoria  del 
Presidente  de  la  Sociedad  Amantes 
de  la  Ciencia  —  G.C.  VI.  12)  El  sé¬ 
timo  año  —  G.C.  VIL 

MORA,  RICARDINA.  —  Obstetriz 
(1898). 

MORA,  SAMUEL.  —  Médico  con 
título  de  Educador.  Figura  en  la  “Re¬ 
lación”  oficial  de  la  Facultad  de  Li¬ 
ma  en  1914. 

MORA  GALLAGHER,  HUGO.  — 

Médico  (31  de  enero  de  1853). 

MORADILLA.  —  (Bot.)  “Parecida 
a  la  Celidonia  y  de  la  propia  virtud 
para  la  ictericia,  la  suelen  aplicar 
después  del  purgante,  y  caso  que  sea 
conveniente  con  ruibarbo  u  otro  an¬ 
timonial:  su  cocimiento  se  toma  co¬ 
mo  de  seis  onzas  por  la  mañana  y 
la  misma  cantidad  a  las  cinco  ho¬ 
ras  después  de  comer;  usan  con  ella 
mucha  dieta”  (Lecuanda:  Descrip¬ 
ción  de  Cajamarca,  en  Mercurio  Pe¬ 
ruano,  tomo  II  de  la  edición  de  la 
Biblioteca  Peruana,  Lima  1861). 

MORADO.  —  Véase  Nazareno  — 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 

Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América  —  Tomo  V  —  Madrid 
1789). 

MORALES,  AGUSTIN.  —  Doctor 
Médico  (12  de  noviembre  de  1858). 

MORALES,  Fr.  DOMINGO—  El 

9  de  noviembre  de  1818  fué  autoriza¬ 
do  por  el  Real  Tribunal  del  Proto- 
medicato  para  ejercer  la  profesión 
de  cirujano  en  Lima. 

MORALES,  FRANCISCO  ANTO 

NIO  DE.  —  Hijo  de  don  Alfonso  de 
Morales  y  de  doña  Ana  López  ha- 


(87 


bía  nacido  en  Rodrigo,  en  Castilla 
la  Vieja,  el  año  de  1629.  Era  Médi¬ 
co  cirujanp  por  el  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  y  se  hallaba  a  cargo 
de  la  asistencia  de  enfermos  en  el 
Hospital  de  San  Andrés  en  1680,  en 
cuya  época  contaba  con  un  capital  de 
6  a  7  mil  pesos. 

MORALES,  GRIMANEZA. —  Obs- 
tetriz  (1877). 

MORALES,  IGNACIO.  —  Presbí¬ 
tero,  nombrado  por  el  Gobierno  Ga- 
marra  (1832)  Director  del  Hospital 
de  la  Caridad,  en  Lima  (“La  Misce¬ 
lánea”,  Lima  16  de  Abril  de  1832). 

MORALES,  JOSE  ESTEBAN  —  A- 

lumno  interno  del  Colegio  de  la  In¬ 
dependencia  (22  de  Febrero  de 
1821.) 

MORALES,  JOSE  MERCEDES  — 

Flebótomo  (30  de  setiembre  de  1831). 

MORALES,  JOSE  T.—  Bachiller 
en  1891;  su  tesis:  “Empleo  terapéu¬ 
tico  de  la  anemona  pulsátil”.  Médi¬ 
co  Cirujano  en  el  año  de  1893. 

MORALES,  MARIA  DE  LA  C.— 

Obstetriz  (1894). 

MORALES,  MARIA  V.  —  Obste 
triz.  (1898). 

MORALES,  MIGUEL—  Como  a 
lumno  del  Colegio  de  San  Fernando 
juró  la  Independencia  del  Perú  el 
30  de  Julio  de  1821. 

MORALES,  Fr.  TOMAS  —  Enfer¬ 
mero  Mayor,  citado  por  Meléndez. 
Siendo  muy  caritativo  este  religio¬ 
so,  que  floreció  entre  los  siglos  XVI 
y  XVII  había  pedido  ser  nombrado 
enfermero  en  el  Convento  de  Santo 
Domingo  de  Lima,  pero  como  seme¬ 
jante  cargo  estaba  reservado  a  los 


religiosos  conversos,  se  le  nombró 
Enfermero  Mayor.  Acompañaba  a  los 
médicos  cirujanos  en  sus  visitas  a 
los  enfermos,  escribía  lo  que  ellos 
dictaban  y  procuraba  que  las  órde¬ 
nes  fueran  estrictamente  cumplidas 
y  que  los  enfermos  fueran  conve¬ 
nientemente  atendidos. 

MORALES,  RAMON.  —  Médico 
Cirujano  —  Obtuvo  el  título  profe¬ 
sional  el  año  de  1868.  Licenciado  en 
Medicina  el  año  de  1878:  su  tesis: 
“Tétanos  de  los  recién  nacidos”:  Doc¬ 
tor  en  Medicina  en  1878;  su  tesis: 
“Tisis”  —  Creada  en  1878  la  Cátedra 
Clínica  de  Partos,  enfermedades 
puerperales  y  de  niños,  fué  designa¬ 
do  el  doctor  Morales  para  el  desem¬ 
peño  de  ella,  que  desempeñó  hasta 
la  época  de  su  fallecimiento,  sin  o- 
tra  interrupción  que  la  marcada  por 
la  intervención  gubernativa  en  la 
Facultad  de  Medicina  el  año  de 
1884.  Falleció,  el  doctor  Morales  en 
Lima,  el  año  de  1898.  Siendo  aún  a- 
lumno  de  Medicina  el  año  1864,  el 
doctor  Morales  había  prestado  sus 
servicios  sanitarios  en  uno  de  los 
barcos  de  nuestra  armada  en  mo¬ 
mento  de  inminencia  de  una  acción 
naval  con  la  flota  del  Almirante  Pin¬ 
zón  —  Médico  del  Hospital  de  San¬ 
ta  Ana,  Redactor  de  la  Gaceta  Mé¬ 
dica  de  Lima  (1879)  y  del  Monitor 
Médico  de  Lima  (1885),  fué  el  doc¬ 
tor  Morales  miembro  de  la  Acade¬ 
mia  Libre  y  de  la  Academia  Nacio¬ 
nal  de  Medicina  y  Senador  a  Con¬ 
greso  en  la  Legislatura  de  188.  Fa¬ 
lleció  el  29  de  Octubre  de  1898.  Bi¬ 
bliografía:  1)  Tesis  de  Licenciado, 
en  Gaceta  Médica  de  Lima,  1878.  2) 
Tesis  de  doctorado,  Imp.  Masías 
Hno.  Lima,  1878.  3)  Un  caso  de  pre¬ 
sentación  transversal,  Monitor  Mé¬ 
dico  Lima,  1885.  4)  Pleuresía  dia- 

íragmática,  en  Monitor  Médico,  1885. 
5)  Observación  clínica  de  un  parto 


88) 


prematuro  muy  rápido,  en  Monitor 
Médico,  1886.  6)  Peritonitis  puerpe¬ 
ral  epidémica,  en  Monitor  Médico, 
1886.  7)  Higiene  de  la  Escuela  (inf. 
a  la  A.  N.  en  colaboración  con  los 
doctores  B.  Sosa  y  Becerra,  F.  Alme¬ 
nara,  A.  Fernández  Dávila  y  Ant. 
Pérez  Roca(  en  M.  M.  —  V.  8)  De  la 
fiebre  actual  —  G.M.  1877.  9)  De 
la  dualidad  clínica  de  la  tuberculosis 
pulmonar,  en  G.  M.  1878. 

MORALES  ALPACA,  JOSE  A.  — 

Médico  Cirujano  (1850-1898).  Natu¬ 
ral  de  la  ciudad  de  Arequipa,  hizo 
sus  estudios  médicos  en  la  Facultad 
de  Lima,  obteniendo  el  título  pro¬ 
fesional  el  año  de  1870.  Terminados 
sus  estudios  médicos  en  el  Perú,  se 
trasladó  a  Europa,  donde  le  cupo  la 
satisfacción  de  una  muy  cordial  a- 
cogida,  que  se  tradujo  en  la  cele¬ 
bración  que  le  fué  solicitada  por  di¬ 
versas  competencias  científicas  del 
Viejo  Mundo.  Obtuvo  el  título  de 
médico  en  Bélgica  y  en  Bruselas, 
fundó  una  Sociedad  Americana.  De 
regreso  al  Perú,  siendo  socio  activo 
de  la  Real  Sociedad  de  Ciencias  Mé¬ 
dicas  de  Bruselas,  se  estableció  en  su 
ciudad  natal,  Arequipa,  en  la  cual 
gozó  de  gran  reputación  como  médi¬ 
co  y  en  la  que  se  conquistó  la  esti¬ 
mación  de  cuantos  tuvieron  oportu¬ 
nidad  de  tratarle  y  de  apreciar  sus 
personales  merecimientos.  Miembro 
del  Honorable  Concejo  Provincial  de 
Arequipa  y  su  Alcalde,  Prefecto  del 
Departamento,  su  Senador  en  el  Con¬ 
greso  de  la  República,  su  obra  polí¬ 
tica  fué  caracterizada  por  una  hono¬ 
rabilidad  ejemplar.  Hombre  de  se¬ 
veros  principios  morales  en  todas 
las  instituciones  a  las  cuales  prestó 
el  contingente  de  sus  servicios.  Víc¬ 
tima  de  una  degeneración  grasosa 
de  corazón,  falleció  en  la  ciudad  de 
Arequipa  el  año  de  1898,  cuando 
había  mucho  que  esperar  del  talento 


admirable  de  este  médico  ilustre 
que,  por  sus  facultades  prodigiosas, 
evoca  la  memoria  de  las  enciclopédi¬ 
cas  disposiciones  de  Peralta.  El  Dr. 
Morales  Alpaca  es  autor  de  un  fór¬ 
ceps,  que  tiene  muchos  puntos  de  co 
contacto  con  el  fórceps  de  revolucio¬ 
nes  de  Tarnier,  revolucionario  en  el 
sentido  netamente  científico.  Un  e- 
jemplar  de  este  fórceps,  cuya  teoría 
mecánica  era  la  misma  que  la  del 
tocólogo  francés,  fué  propiedad  del 
Dr.  Benavides  que  falleció  en  el  Con¬ 
vento  de  los  Descalzos  de  Lima  y  que 
lo  había  obsequiado  al  Dr.  Fernán¬ 
dez  Concha.  El  Dr.  Fernández  Con¬ 
cha  nos  lo  presentó  en  su  curso  de 
Obstetricia  el  año  de  1909.  Además 
de  este  fórceps  el  doctor  Morales  Al¬ 
paca  era  autor  de  una  sonda  espe¬ 
cial,  de  la  cual  no  quedan  otras  re¬ 
ferencias.  Dejó  inédito  un  estudio 
sobre  “Teoría  de  la  supuración”  y 
una  “Modificación  al  aparato  de  o- 
clusión  neumática  de  Jules  Guérin”, 
además  de  otras  memorias.  Durante 
la  guerra  con  Chile,  el  Dr.  Morales 
Alpaca,  patriota  como  el  que  más, 
tomó  parte  activa  en  la  obra  de  de¬ 
fensa  del  territorio  invadido  e  hizo 
fundir  algunos  cañones  que  presta¬ 
ron  servicio  a  nuestras  tropas.  En 
la  ceremonia  de  inhumación  de  los 
restos  del  Dr.  Morales  Alpaca  hizo 
el  elogio  fúnebre  del  extinto,  en  un 
sentidísimo  discurso,  el  Dr.  D.  Hipó¬ 
lito  Rada,  que  había  cultivado  con  el 
malogrado  médico,  una  larga  y  bue¬ 
na  amistad.  Entre  otros  biógrafos 
cuenta  el  Dr.  Morales  Alpaca  con  la 
señora  Clorinda  Matto  de  Turner 
que  se  ocupó  de  él  en  sus  “Bocetos 
al  lápiz  de  americanos  célebres”, 
(Lima,  1889). 

MORALES  CAMPERO,  JUAN 
JOSE. —  Natural  de  la  Plata,  rea¬ 
lizó  sus  primeros  estudios  en  Salta, 
en  el  Convictorio  de  Monserrate  y 


(89 


en  la  Real  Universidad  de  Córdo- 
va  del  Tucumán.  Alumno  fundador 
del  Real  Colegio  de  San  Fernando, 
desempeñó  en  el  mismo  los  cargos 
de  vice-rector  y  de  pasante  de  Ana¬ 
tomía  y  Fisiología.  El  2  de  Diciem¬ 
bre  de  1811  sostuvo  en  la  Universi¬ 
dad  una  interesante  tesis  sobre  la 
vida  y  en  1813,  se  graduó  de  bachi¬ 
ller  en  Artes  y  en  Medicina.  Siguió 
la  Clínica  Interna  y  Cirugía  Teóri¬ 
ca  y  Práctica. 

MORALES  MACEDO,  CARLOS  — 

Médico  (1913)  Bachiller  en  1913;  su 
tesis:  “La  implantación  del  tejido  a- 
diposo  en  las  cavidades  óseas”.  Bi- 
biografía:  1)  La  curación  espontᬠ
nea  de  la  tuberculosis  —  G.M.  915. 
2)  Informe  sobre  el  VII  Congreso 
Pan-Americano  —  G.M.  915.  3)  Dis¬ 
curso  en  el  VII  Congreso  Pan-Ame¬ 
ricano  —  G.M.  915.  4)  Las  Ciencias 
Médicas  en  el  II  Congreso  Cientí¬ 
fico  Pan-Americano  (Inf.  a  la  A.  N. 
de  M.),  a  la  cual  representó  en  ese 
certámen,  G.M.  916.  5)  Un  cistoure- 
troscopio  para  diagnóstico,  trata¬ 
miento  (trad.  del  “New  York  Medi¬ 
cal  Journal)  G.  M.  916.  6)  Algunas 
variaciones  anatómicas  de  los  anti¬ 
guos  cráneos  peruanos  —  B.  S.  G 
XXVI.  7)  Las  deformaciones  artifi¬ 
ciales  del  cráneo  en  el  Perú  antiguo 

—  R.  U.  912. 

MORALES  PACHECO.  —  Bachi 
11er  en  1891:  su  tesis:  “La  fiebre  a- 
marilla  del  Callao  en  el  año  1889” 

—  Médico-Cirujano  (1893). 

MORALES  VALVERDE,  JUAN 

DE. —  Prólogo  en  el  año  1682  en  el 
“Calendario  astronómico  para  1683” 
que  publicó  en  Lima  en  el  primero 
de  los  años  citados  Don  José  de  Ro¬ 
cha  y  Carranza. 

MORALES  V.,  ALBERTO .—  Far 

macéutico  de  la  Botica  del  Lechu- 


gal,  en  Lima,  de  propiedad  de  Don 
José  Díaz.  El  nombre  del  Señor  Mo¬ 
rales  figura  en  la  “Relación”  oficial 
de  la  Facultad  de  1916. 

MORALLI,  BONO. — ■  Farmacéuti¬ 
co  (1865). 

MORAN,  MATEO  G.  — -  Médico 
(1914)  Bachiller  en  1914;  su  tesis: 
“La  intervención  precoz  por  reten¬ 
ción  placentaria  en  el  aborto”.  Bi¬ 
bliografía:  1)  Estadística  del  Hospi¬ 
tal  de  Bellavista,  en  Crónica  Médi¬ 
ca,  de  Lima  1912. 

MORANTE,  MIGUEL  D.—  Bachi¬ 
ller  en  1898;  su  tesis:  “La  Cistoto- 
mía  suprapubiana  y  el  citodrenaje  y 
hipogástrico”.  Médico  en  1899.  Mé¬ 
dico  auxiliar  del  Hospital  de  Santa 
Ana.  Por  concurso  médico  titular 
del  mismo  Hospital,  por  fallecimien¬ 
to  del  Dr.  Manuel  O.  Tamayo.  Bi¬ 
bliografía:  1)  Estudio  clínico  de  las 
modalidades  que  ha  presentado  la 
peste  bubónica  en  Lima  en  los  años 
de  1903  a  1906,  Crónica  Médica,  año 
de  1907.  2)  Un  suicidio  frustrado  en 
Crónica  Médica,  1898.  3)  La  Cistoto- 
mía  Suprapubiana  etc.,  tesis  Cróni¬ 
ca  Médica,  1899.  4)  Moral  Médica 

conferencia  en  la  Unión  Fernandi- 
na,  Crónica  Médica  1899. 

MORAS. —  (Bot.)  Era  aconsejado 
comerlas  antes  de  los  alimentos  por¬ 
que  se  creía  que  hacían  el  camino 
a  éstos,  pero  no  después  de  ellos. 
El  jugo  de  las  moras  se  preparaba 
en  vasos  de  cobre  y  se  desecaba  al 
sol  y  con  él  se  preparaba  las  gárga¬ 
ras  más  recomendables  en  todas  las 
afecciones  de  la  garganta,  más  efi¬ 
caces  aún  cuando  se  agregaba  a 
dicho  jugo  alumbre,  mirra  ,incien- 
zo  y  azafrán.  Los  polvos  de  moras 
desecadas  al  sol  sanaban  las  úlce¬ 
ras  de  las  mucosas  y  eran  recomen- 


90) 


dadas  en  las  enfermedades  de  la  bo¬ 
ca  y  de  la  garganta.  La  decocción 
de  moras  fué  considerada  también 
como  antídoto  del  acónito.  El  agua 
destilada  fue  usada  en  las  inflama¬ 
ciones  del  hígado.  Existía  la  supers¬ 
tición  que  existe  aún  en  ciertos  pue¬ 
blos  de  Europa  que  ligado  un  ramo 
de  moras  al  brazo  se  suspendían  los 
menstruos  “superflúos”  y  los  flujos 
de  sangre. 

MORDEDURA. —  (Patol.)  Entre 
las  mordeduras  venenosas,  excluida 
la  del  perro  rabioso,  fueron  acepta¬ 
das  y  lo  son  aún  en  ciertas  locali¬ 
dades  de  Italia,  las  de  la  víbora,  ser¬ 
piente,  tarántula  y  escorpión,  pica¬ 
duras  todas  más  peligrosas  en  la 
canícula.  Se  cree  igualmente  que  la 
orina  del  sapo  produce  la  ceguera 
o  la  calvicie,  según  que  caiga  sobre 
los  ojos  o  sobre  la  cabeza.  Entre  no¬ 
sotros  son  conceptuadas  venenosas 
las  picaduras  de  la  víbora,  de  la  ser¬ 
piente,  del  escorpión,  más  conocido 
con  el  nombre  de  alacrán,  de  muchas 
variedades  del  grupo  de  los  arác¬ 
nidos  cuyas  especies  más  inofensi¬ 
vas  producen  un  ligero  eritema  que 
se  llama  lamedura  de  araña.  Res¬ 
pecto  a  las  arañas  se  conoce  de  co¬ 
lor  y  dimensiones  de  ellas  un  impor¬ 
tancia  en  relación  a  su  grado  de  to¬ 
xicidad  y  son  tenidas  como  más  ve¬ 
nenosas  las  más  grandes  y  de  color 
negro.  Respecto  al  sapo  (bufo  veri- 
dis)  se  tiene  la  seguridad  que  las 
propiedades  tóxicas  de  su  orina;  di- 
cese  que  es  con  esta  orina  que  se 
defiende  el  sapo  de  los  ataques  de  la 
víbora  y  de  otros  animales  y  cuan¬ 
do  se  usa  el  sapo  para  curar  los  do¬ 
lores  reumáticos  y  otros  por  medio 
de  fricciones  con  la  piel  de  estos  a- 
nimales  se  procura  hacerles  elimi¬ 
nar  todo  el  líquido  cetrino  que  es 
considerado  como  orina.  En  la  sie¬ 
rra  es  temidísima  la  malunia  o 


malunya  como  es  vulgarmente  lla¬ 
mado  un  insecto  (?).  Entre  los  se¬ 
cretos  de  naturaleza  en  relación  a 
picaduras  venenosas  se  cuenta  la  de 
dar  grandes  voces  de  ¿alacrán?  ¿a- 
lacrán?  a  objeto  de  paralizar  los  mo¬ 
vimientos  del  escorpión  apenas  ha 
sido  descubierta  su  presencia. 

MOREL,  JOSE  MANUEL.  —  Ba¬ 
chiller  —  Cirujano  Latino  por  el 
Real  Tribunal  del  Protomedicato  del 
25  de  Mayo  de  1818.  En  24  de  mar¬ 
zo  de  1820  fué  nombrado  Teniente 
del  mismo  Tribunal  en  la  ciudad  de 
Puno. 

MORENO,  BENICIO.  —  Médico 
Cirujano  —  Miembro  de  la  Junta 
Sanitaria  de  Vacuna  establecida  en 
Lima  el  año  de  1884.  Bibliografía: 
1)  Influencias  desfavorables  del  al¬ 
coholismo  crónico  sobre  los  trauma¬ 
tismos,  conf.  en  la  Unión  Fernandi- 
na,  1884. 

MORENO,  FEDERICO—  (Biog) 
Nació  en  Lima,  entre  los  años  de 
1834  y  1836,  del  matrimonio  de  don 
José  Ceferino  Moreno  y  doña  Jose¬ 
fa  de  la  Riva.  Hizo  sus  estudios  de 
Medicina  en  París,  por  los  años  de 
1850  a  1855  y  concurrió  a  las  lec¬ 
ciones  del  celebrado  clínico  Ricord. 
Abandonados  los  estudios  médicos 
dedicó  a  diversas  finalidades  sus  va¬ 
liosas  actividades;  minero,  indus¬ 
trial,  autoridad  política;  escribió  un 
precioso  libro  titulado  “El  petróleo 
del  Perú”  del  cual  tomó  datos  Elí¬ 
seo  Reclus.  Colaboró  a  la  obra  de 
nuestro  Código  de  Minería.  Entusias¬ 
ta  colaborador  de  la  Sociedad  Geo¬ 
gráfica  de  Lima,  el  señor  Moreno 
falleció  en  Lima  el  año  de  1902. 

MORENO,  GABRIEL.  —  Maestro 
de  Matemáticas  en  el  Hospital  del 


(91 


Espíritu  Santo,  en  cuyo  cargo  suce¬ 
dió  al  Dr.  Cosme  Bueno. 

MORENO,  HERMINIO.  —  Médico 
Cirujano  —  Bachiller  en  el  año  de 
1885;  su  tesis  “El  ácido  bórico  y  sus 
aplicaciones  terapéuticas”,  obtuvo  el 
título  profesional  el  año  de  1887. 
Hace  muchos  años  que  el  doctor  Mo¬ 
reno  ejerce  la  profesión  en  el  puer¬ 
to  del  Callao,  donde  ha  sido  Médico 
de  Policía  y  es  Médico  Jefe  de  Ser¬ 
vicio  en  el  Hospital  de  Bellavista. 

MORENO,  JOSE  IGNACIO  —  Rec¬ 
tor  del  Colegio  de  la  Independencia 
de  Lima  por  los  años  de  1831  (Guía 
de  Forasteros  para  1831). 

MORENO,  MANUEL.  —  Bachiller 
Cirujano  Latino  por  el  Real  Tribu¬ 
nal  del  Protomedicato  en  19  de  se¬ 
tiembre  de  1818.  En  1808  hizo  un  do¬ 
nativo  de  10  pesos  para  la  obra  del 
Colegio  de  San  Fernando. 

MORENO,  MANUEL  I.—  Médico 
(31  de  diciembre  de  1859). 

MORENO,  TOMAS.—  Médico  Ci¬ 
rujano  Militar  peruano,  que  residió 
en  Europa  durante  muchos  años.  Du¬ 
rante  su  permanencia  envió  al  Pe¬ 
rú,  por  intermedio  del  General  Lay- 
seca,  algunas  dosis  de  vacuna,  que 
fueron  aprovechadas.  Bibliografía:  1) 
Correspondencias  médicas  fechadas 
en  París,  a  la  Gaceta  Médica,  de  Li¬ 
ma,  1861. 

MORENO  Y  MAIZ,  TOMAS.— Mé¬ 
dico  Cirujano  —  Obtuvo  el  título 
profesional  el  año  de  1869.  Alumno 
distinguido  de  la  Facultad  de  Medi¬ 
cina  de  Lima  había  hecho  a  ésta  el 
año  de  1868  el  obsequio  de  una  co¬ 
lección  de  rocas  clasificadas  según 
la  nomenclatura  de  Broquiart.  En 
su  deseo  de  perfecionar  sus  conoci¬ 


mientos  profesionales,  el  doctor  Mo¬ 
reno  y  Maiz  se  trasladó  a  Europa  y 
allí  hizo  estudios  de  los  que  consti¬ 
tuye  un  buen  exponente  su  mono¬ 
grafía  sobre  la  coca.  Representante 
a  Congreso  en  diversas  ocasiones,  el 
doctor  Moreno  y  Maiz  falleció  en 
Lima  rodeado  de  general  estima¬ 
ción  a  su  profesional  competencia 
y  a  sus  excelentes  cualidades  perso¬ 
nales.  Bibliografía  1)  Investigacio¬ 
nes  químico  fisiológicas  sobre  el 
Erytroxilon  Coca  del  Perú  y  sobre 
la  cocaína,  traducción  del  francés 
por  el  Dr.  Enrique  Elmore,  en  Ga¬ 
ceta  Médica,  de  Lima,  1876. 

MORET,  MANUEL.—  Como  alum¬ 
no  juró  la  constitución  del  Perú  en 
1826. 

MORGUE  DE  LIMA.  —  (Hist  ) 
1891-1892  —  Ocúpanse  y  aún  regla- 
miéntanla  (M.M.). 

MORICHE.—  Palma  de  la  Provin¬ 
cia  de  Guayana  muy  común  allí  y 
particularmente  en  la  Provincia  de 
Barcelona;  es  semejante  a  la  de  los 
dátiles;  pero  tiene  la  singularidad 
que  de  cada  una  sale  un  arroyo  de 
agua  cristalina  y  hermosa,  y  en  jun¬ 
tándose  muchas  forman  un  Río,  por 
el  magnetismo  que  tiene  esta  plan¬ 
ta  para  chupar  y  absorber  las  hu¬ 
medades  de  la  tierra.  En  Quito  se 
llaman  Aguashi.  Alcedo:  (Dicciona¬ 
rio  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1789). 

MORILLO,  JUAN  MARIA  —  Far¬ 
macéutico  por  el  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  en  30  de  Julio  de 
1814. 

MOROCUJE.—  (Zool).  Nombre 
con  que  es  conocida  en  la  provin¬ 
cia  de  Bongará  la  abeja  de  color  ne- 


92) 


gro  sin  aguijón  (Enrique  Brünning: 
De  Chiclayo  a  Puerto  Meléndez  en 
el  Marañón.  En  B.S.G.  XIII). 

MORON. —  Especie  de  yerba  sil¬ 
vestre  y  viciosa  que  se  cría  en  los 
Islotes  llamados  Alacranes  en  el  se¬ 
no  o  Golfo  Mexicano,  que  hay  mu¬ 
chísimos  topos.  Alcedo  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid  1789). 

MORON,  JOSE  DANIEL.  —  Far- 
macéutico  que  ejercía  su  profesión 
en  1886.  Propietario  de  la  Botica 
“Morón”  en  Arequipa,  en  1919.  (Bo¬ 
letín  Farmacéutico  de  Lima)  — El  a- 
ño  de  1866  pedía  a  la  Facultad  ser 
repuesto  en  la  Botica  del  Hospital 
de  San  Bartolomé,  cuya  regencia 
había  sido  encomendada  a  las  mon¬ 
jas. 

MOROSINI,  CESAR  T.  —  Médico 
(1913)  —  Bachiller  en  1913,  su  te¬ 
sis:  “Algunos  apuntes  de  higiene  re¬ 
lativos  a  nuestros  hospitales”.  Mé¬ 
dico  interno  del  Hospital  Italiano  de 
Lima. 

MOROTE,  VIDAL.—  Bachiller  en 
1883;  su  tesis:  “Anestesia”.  Médico 
cirujano  en  1885.  Titular  de  Aban- 
cay  en  1894. 

MOROTE,  JOSE  A. —  Farmacéuti¬ 
co  de  la  Botica  “Humanitaria”,  pro¬ 
piedad  del  Dr.  Vidal  Morote,  en  A- 
requipa,  en  1919.  (Boletín  Farma¬ 
céutico  de  Lima). 

MORRISON,  JORGE—  Contenta 
de  Bachiller  en  1910.  Bachiller  en 
1912;  su  tesis:  “Cuidados  y  acciden¬ 
tes  post-operatorios  en  los  lapara- 
tomisados.  Médico  Cirujano.  Biblio¬ 
grafía:  1)  Insuficiencia  mitral,  en 

G.H.  910. 


MORROCOI.—  Véase  Icotéa.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

MORTALIDAD  INFANTIL.  — 

(Hist.). 

MORTUORIO.  —  (Hist.)  Nombre 
con  el  cual  designamos  en  el  Perú 
la  cámara  destinada  en  los  Hospita¬ 
les  al  depósito  de  cadáveres  que  en 
Europa  se  llaman  cámara  mortuoria 
o  también,  simplemente  mortuorio. 

MOSCAS. —  (Patolo.)  “En  un  via¬ 
je  de  investigación  científica  que  lle¬ 
vamos  a  cabo  en  1913  al  valle  de 
Convención  tuvimos  oportunidad  de 
conocer  la  hacienda  de  Huaquiña,  si¬ 
tuada  a  orillas  del  río  Urubamba, 
lugar  de  clima  tropical  (359  a  la 
sombra  en  el  mes  de  octubre)  y  una 
de  las  zonas  lehismaniásicas  más 
pródigas  en  casos  de  Tiacc  araña. 
Procedente  de  ese  lugar  nos  ha  si¬ 
do  enviada  una  enorme  cantidad  de 
moscas  (2.000  aproximadamente) 
chupadoras  de  sangre,  que  atacan  al 
ganado,  amenazándolo  y  que  aún 
hacen  víctimas  de  sus  picadas  al 
hombre.  Hemos  hecho  el  estudio  na¬ 
tural  de  esta  mosca  cuyos  caracte- 
les  son  los  siguientes:  Muscida  chu¬ 
padora  de  sangre  —  Proboscis  quiti- 
nazada  fuertemente,  rígida,  no  re¬ 
tráctil.  Labella  cerrada.  Pelos  de  la 
arista  no  pulmosos.  Palpos  maxila¬ 
res  sin  formar  un  estuche  para  la 
proboscis.  IX.  4^  vena  longitudinal 
no  muy  sinuosa  en  su  porción  pró- 
ximal,  encorvada  en  su  porción  dis¬ 
tal,  lejos  de  la  vena  crucial.  Abdo¬ 
men  compuesto  de  4  segmentos.  Pal¬ 
pos  maxilares  delgados,  menores 
que  la  mitad  de  la  proboscis.  Arista 
plumosa  sólo  dorsalmente.  3^  vena 
longitudinal  con  algunos  pelos  en  su 
porción  próxima!.  Lo  que  nos  per- 


(93 


mite  referir  estas  moscas  al  género 
Stomoxys.  A  la  simple  vista  la  mos¬ 
ca  que  estudiamos  es  análoga  a  la 
mosca  doméstica,  de  la  que  se  dife¬ 
rencia  fácilmente  por  los  datos  si¬ 
guientes:  a)  6  manchas  redondas,  ne¬ 
gras,  dispuestas  simétricamente  so¬ 
bre  el  dorso  del  abdomen,  b)  Pro- 
boscis  rígida  propia  para  chupar 
sangre  al  contrario  de  lo  que  ocurre 
con  la  mosca  doméstica  en  la  que 
es  blanda  y  retráctil,  arrollándose 
sobre  sí  misma,  c)  4^  vena  longitu¬ 
dinal  encorvada  suavemente  en  su 
porción  distal  mientras  que  en  la 
doméstica  la  incuvación  se  hace 
bruscamente.  En  conclusión,  la  mos¬ 
ca  que  se  ha  presentado  bajo  la  for¬ 
ma  de  una  plaga,  que  ataca  a  los  a- 
nimales  y  al  hombre  no  es  otra  que 
el  stomoxys  calcitrans.  (Monge:  “li¬ 
na  plaga  de  moscas  chupadoras  de 
sangre  en  el  Valle  de  la  Convención 
(Cuzco)  en  Reforma  Médica  Lima, 
1915. 

MOSCATUNA  —  AGUAS  MINE¬ 
RALES  DE.  —  (Departamento  de 
Huánuco)  —  (Hidrol.)  Los  manan¬ 
tiales  de  este  nombre  están  situados 
en  la  Hacienda  “Moscatuna”  del  dis¬ 
trito  de  Huacar:  llámanse  Vertiente 
Alta  y  Vertiente  Baja;  el  agua  del 
primero  es  acídula  fría  y  es  salina 
la  del  segundo.  Vertiente  Alta:  Anᬠ
lisis  químico:  Materias  gaseosas:  A- 
cido  Carbónico,  litros:  0.17800  —  A- 
zoe  0.03902  —  Oxígeno  0.00780  — 

Gas  sulfhídrico  0.0060  —  Materias  fi¬ 
jas:  Bicarbonato  de  cal  grs.  0.1152  — 
Id.  de  magnesia  0.0563  —  Id.  de  fie¬ 
rro,  0.0200  —  Sílice  0.0050  —  Cloru¬ 
ro  de  calcio  0.1780  —  id.  de  magne¬ 
sio  0.0290,  id.  de  sodio  1.1510  —  id. 
de  litro  cantidad  sensible.  Usos  te¬ 
rapéuticos:  tónico  excitador  de  la 
nutrición. 


MOSCATUNA.—  (Hidrol.)  En  el 
departamento  de  Huánuco,  en  la 
Hacienda  Moscatuna,  a  pequeña  dis¬ 
tancia  del  manantial  de  agua  acídu¬ 
la  que  existe,  se  halla  otro  de  agua 
salina,  conocido  con  el  nombre  de 
vertiente  baja,  cuyo  análisis  es  el 
siguiente:  Bicarbonato  de  cal  grs. 
0.12250.  Bicarbonato  de  magnesia 
0.06240.  Cloruro  de  calcio  0.11600. 
Cloruro  de  magnesio  0.09800.  Cloru¬ 
ro  de  sodio  0.81000.  Cloruro  de  litio 
cantidad  sensible.  Usos  terapéuticos: 
puede  emplearse  como  tónica  y  re¬ 
constituyente  en  el  linfatismo,  la  es¬ 
crófula,  la  predisposición  a  la  tu¬ 
berculosis;  en  las  enfermedades  cró¬ 
nicas  del  estómago. 

MOSCEL  O  MOSCOL,  LUZ  AU¬ 
RELIA. —  Obstetriz  (1910). 

MOSCOSO,  CAYETANO.—  Médi¬ 
co.  Nombrado  en  1863  para  formar 
parte  de  la  Junta  Directiva  de  Me¬ 
dicina  en  la  ciudad  de  Arequipa  du¬ 
rante  el  gobierno  de  la  Fuente  (1829) 
fué  nombrado  conservador  y  propa¬ 
gador  del  fluido  vacuno  en  Lima, 
con  la  pensión  anual  de  600  pesos. 
Por  los  años  de  1830  era  médico  ti¬ 
tular  de  las  provincias  de  Lampa  y 
Azángaro  (Guía  de  Forasteros  para 
1831). 

MOSCOSO,  FEDERICO  —  Médico 
(1865)  Titular  en  Camaná  en  1894. 

MOSCOSO  MELGAR,  JUAN 
LUIS. —  Médico  Cirujano  Arequipe- 
ño,  graduado  en  la  Universidad  de 
París,  Títulos  en  Lima  en  1910.  Ca¬ 
tedrático  de  Química  General  y  A- 
nalítica  en  la  Universidad  de  Are¬ 
quipa. 

Progresos  de  la  Medicina  en  Are¬ 
quipa. — Importante  perfecionamien- 
to  del  método  de  Dakin  Carrel,  pa¬ 
ra  la  desinfección  de  heridas,  reali¬ 
zado  por  el  Doctor  Moscoso. 


94) 


Con  todo  agrado  damos  a  conocer 
al  público  una  interesante  innova¬ 
ción  que  en  el  cambio  de  la  ciencia 
médica,  ha  realizado  el  inteligente 
profesional  arequipeño,  doctor  Juan 
Luis  Moscoso,  cirujano  principal  de 
la  sección  de  varones,  en  el  Hospi¬ 
tal  Goyeneche. 

Dicha  innovación  consiste  en  una 
importante  mejora  introducida  en 
el  método  llamado  de  Dakin  Carrel 
para  la  desinfección  de  heridas  de 
gravedad,  por  medio  de  irrigacio¬ 
nes  continuas  y  periódicas,  que  ve¬ 
rifica  automáticamente  un  aparato 
especial,  construido  para  tal  objeto. 

Hasta  aquí  nada  hay  que  pueda 
considerarse  como  una  novedad 
científica;  pues,  sabido  es  que,  en 
los  hospitales  y  clínicas  europeas  y 
americanas  más  adelantadas,  se  em¬ 
plean  en  el  día  ese  sistema  de  de¬ 
sinfección,  de  manera  que  las  heri¬ 
das  son  lavadas  cada  cierto  tiempo 
por  el  líquido  antiséptico. 

Pero  este  método  ofrece  en  prác¬ 
tica  el  grave  inconveniente  de  que 
no  puede  suministrar  la  cantidad  ri¬ 
gurosa  de  líquido  referida  por  el  va¬ 
cío  que  ha  venido  a  llenar  la  inno¬ 
vación  llevada  a  cabo  por  el  Dr. 
Moscoso. 

El  aparato  diseñado  en  efecto  por 
este  distinguido  profesional  no  sólo 
permite  irrigar  con  una  periodici¬ 
dad  matemática  la  herida  infecta¬ 
da,  sino  que  ofrece  además  la  ven¬ 
taja  de  poderse  graduar  a  voluntad 
de  una  manera  exacta  la  cantidad 
del  líquido  desinfectante,  que  recla¬ 
ma  la  gravedad  del  caso,  y  en  esto 
consiste  precisamente  la  originali¬ 
dad  de  la  invención. 

El  líquido  empleado  en  el  suso¬ 
dicho  aparato  es  el  denominado  lí¬ 
quido  de  Dakin  Carrel  (hiplocorito 
de  sodio),  poderoso  desinfectante,  u¬ 


sado  con  extraordinario  éxito  por  la 
ambulancia  en  la  Guerra  Europea, 
y  que  ha  venido  a  prestar  incalcula¬ 
bles  servicios  a  la  ciencia  médica, 
evitando  gran  número  de  amputa¬ 
ciones  y  aún  salvando  de  la  muerte 
a  no  pocos  heridos. 

Al  singular  poder  del  antiséptico 
empleado,  se  suma  otra  ventaja  no 
menor  para  su  aplicación  en  la  prác¬ 
tica,  es  la  sencillez,  que  en  su  estruc¬ 
tura,  presenta  el  aparato. 

Consiste  éste  en  un  recipiente  de 
cristal,  destinado  a  contener  el  lí¬ 
quido;  el  cual  comunica  por  medio 
de  un  conducto  de  jebe  con  una  am¬ 
polla  graduada  de  vidrio;  en  cuyo 
interior  se  halla  colocado  un  tubo 
también  de  vidrio,  invertido  y  movi¬ 
ble,  destinado  a  graduar  la  cantidad 
de  líquido,  que  periódicamente  ha 
de  bañar  la  herida. 

De  dicha  ampolla,  parte  otro  tu¬ 
bo  de  jebe,  que,  bifurcándose  en  va¬ 
rias  ramificaciones,  va  a  desembo¬ 
car  en  la  herida,  esparciendo  la  sus¬ 
tancia  desinfectante,  merced  a  tan 
especial  disposición  por  toda  ella. 

Un  electroimán,  en  contacto  con 
ambos  tubos  de  jebe,  está  destinado 
a  establecer  e  interrumpir  alternati¬ 
vamente  la  comunicación  del  reci¬ 
piente  con  la  ampolla  y  de  ésta  con 
la  herida. 

Finalmente,  todo  el  mecanismo  se 
halla  gobernado  por  un  reloj,  que 
tiene  por  objeto  accionar  periódica¬ 
mente  y  a  voluntad  sobre  el  electro¬ 
imán  abriendo  y  cerrando  en  tiempos 
alternativos  las  llaves  de  comunica¬ 
ción. 

La  reforma  que,  en  el  aparato 
descrito  corresponde  al  doctor  Mos¬ 
coso,  consiste  en  la  disposición  de 
la  ampolla,  debido  a  cuya  gradua¬ 
ción  es  posible  medir  exactamente 
la  cantidad  de  líquido  que  se  re¬ 
quiere. 


(95 


El  funcionamiento  es  igualmente 
sencillo:  cada  cierto  tiempo,  fijado 
de  antemano,  pasa  una  cantidad  de¬ 
terminada  del  desinfectante  desde  el 
recipiente  a  la  ampolla  y  de  ésta  a 
la  herida,  irrigándola  y  desinfec¬ 
tándola  en  todas  sus  partes. 

La  mera  descripción  de  este  apara¬ 
to  da  idea  de  su  importancia  y  de 
los  últimos  servicios,  que  está  lla¬ 
mado  a  prestar,  en  orden  a  salvar 
de  una  amputación  y  quizás  hasta 
de  la  muerte  a  cuantos  heridos. 

Estamos  seguros  que  la  sociedad 
arequipeña,  tan  pronto  se  informe, 
por  medio  del  presente  relato,  del  a- 
parato  con  que  el  doctor  Moscoso  a- 
caba  de  dotar  al  Hospital  Goyene- 
che,  verá  con  la  más  íntima  satis¬ 
facción  la  fecunda  labor  de  ese  fa¬ 
cultativo  arequipeño,  ya  que  por  pri¬ 
mera  vez  se  emplea  en  esta  ciudad 
un  aparato  de  dicha  índole. 

Entretanto  sírvanle  de  estímulo 
estas  líneas  tanto  a  él,  como  a  sus 
colegas  para  proseguir  con  empeño 
en  el  progreso  de  la  ciencia,  que 
cumple  con  la  nobilísima  y  carita¬ 
tiva  misión  de  mitigar  y  curar  en 
cuanto  sea  posible  el  dolor  humano, 
portante  perfeccionamiento  científi- 

De  nuestra  parte  presentamos 
nuestro  aplauso  al  autor  de  este  im- 
co,  que  viene  a  enriquecer  la  cien¬ 
cia  nacional  con  un  valioso  aparato, 
el  cual  está  llamado  a  propagarse, 
por  su  importante  finalidad,  así  co¬ 
mo  por  la  precisión  con  que  respon¬ 
de  a  élla,  en  todos  los  establecimien¬ 
tos  de  salud  del  país. 

MOSQUETA—  (bot.)  “La  mos- 
queta  que  se  da  en  algunos  lugares 
calientes,  además  de  olorosa,  sirve 
de  purgante,  reducida  a  jarabe,  y 
la  usan  comunmente  la  gente  po¬ 
bre  cuando  siente  necesidad  de  este 
remedio  (Lecuanda:  Descripción  de 
Piura,  en  Mercurio  Peruano,  tomo 


II  de  la  Edición  de  la  Biblioteca  Pe¬ 
ruana,  Lima,  1861). 

MOSQUITO  DE  GUSANO  —  Mos¬ 
quito  de  la  Provincia  de  San  Juan 
de  los  Llanos  en  el  Nuevo  Reyno  de 
Granada,  y  de  otras  muchas  partes 
de  la  América;  es  de  color  verde, 
y  cuando  pica  deja  la  semilla  de  un 
gusanito  que  va  creciendo;  está  cu¬ 
bierto  de  pelo  y  causa  violentos  do¬ 
lores,  al  fin  se  hace  una  llaga  que 
si  no  se  acude  en  tiempo  termina 
en  Gangrena,  y  muere  el  infeliz  a 
quien  ha  picado  este  insecto  que  se 
ha  comunicado  y  extendido  a  mu¬ 
chas  Provincias  en  que  no  lo  había 
por  medio  del  ganado.  (Alcedo: 
Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  1789). 

MOSTAJO,  BENJAMIN—  Médi¬ 
co  (1911).  Bibliografía:  1)  Crema¬ 
ción  y  utilización  de  las  basuras  de 
Lima.  G.  M.  906  y  “Memoria  Mu¬ 
nicipal  de  Lima”  (1906).  Colabora¬ 
ción  del  Dr.  Manuel  O.  Tamayo. 

MOSTAJO,  JUAN  JOSE.—  Bachi¬ 
ller  en  1906;  su  tesis:  “Eclampsia”, 
Médico  en  1910.  Doctor  en  Medicina 
en  1914;  su  tesis:  “Tratamiento  de 
las  amigdalitis  palatinas”.  Vacu¬ 
noterapia  del  ozena,  com.  a  la  S.  de 
M.  del  2  de  Mayo  de  1916.  Trata¬ 
miento  de  la  laringitis  tuberculosa, 
id.  e  id.  916.  Tesis  del  doctorado  en 
1914,  Lima. 

MOTE.- —  (Bromatolog.). 

MOTAQUI. —  Palma  de  la  Provin¬ 
cia  de  Santa  Cruz  de  la  Sierra  en 
el  Perú,  de  cuyas  hojas  se  sirve  la 
gente  pobre  para  cubrir  sus  chozas 
en  lugar  de  tejas:  el  cogollo  o  pal¬ 
mito  les  sirve  para  hacer  una  ensa¬ 
lada  muy  gustosa,  y  del  corazón  sa- 


can  una  harina  de  que  fabrican  dul¬ 
ces  con  que  se  suplen  la  falta  de 
pan;  y  así  tienen  en  la  mayor  esti¬ 
mación  esta  planta,  de  que  sacan 
tanto  provecho.  (Alcedo:  Dicciona¬ 
rio  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1789). 

MOTETE. —  Nombre  que  dan  en 
el  Reyno  de  Tierra  Firme  a  un  ces¬ 
to  que  es  lo  mismo  que  el  cuévano 
de  las  Pasiegas  en  las  Montañas  de 
Burgos,  con  dos  asas  de  cuerda  pa¬ 
ra  meter  los  brazos,  en  que  llevan 
las  cartas  y  otras  cosas  por  vere¬ 
das  y  caminos  ásperos,  por  donde 
no  pueden  pasar  caballerías.  (Alce¬ 
do:  Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

MOTHES,  FEDERICO—  Minera¬ 
logista  pensionado  de  su  Majestad 
en  la  expedición  Malaspina. 

MOYA. —  Vasija  de  barro  que  ha¬ 
cen  en  el  Nuevo  Reyno  de  Granada 
para  coser  la  sal.  (Alcedo:  Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1789). 

MOYANO,  JULIO  C.—  Bachiller 
en  1907,  su  tesis:  Intervención  del 
médico  en  la  reglamentación  del  tra¬ 
bajo. 

MOYANO,  PEDRO. —  Bachiller  en 
1897;  su  tesis:  “Inflamaciones  cir- 
cunscentes  del  hígado“  Contenta  de 
Bachiller  en  1895. 

MUGO,  LUCAS. —  Cirujano  Roman¬ 
cista  (27  de  Mayo  de  1826). 

MUCA  MUCA. —  Nombre  que  dan 
en  el  Perú  a  la  Mochilera.  Véase 
esta  voz.  También  dan  el  mismo 


nombre  a  un  árbol  que  es  especie 
de  Laurel.  (Alcedo:  Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

MULA,  JULIAN.—  Flebótomo  que 
ejercía  la  profesión  en  Lima  en  el 
año  de  1808,  en  el  cual  hizo  un  do¬ 
nativo  de  4  pesos  a  la  obra  del  Co¬ 
legio  de  Medicina  de  San  Fernando. 

MULATO. —  (Etnolog.)  Tipo  ét¬ 
nico  producto  del  cruzamiento  del 
español  y  negro.  (“Idea  general  del 
Perú”  —  Mercurio  Peruano,  tomo  I 
de  Lima  1861). 

MULATO  -O-  MULATA  —  Hija  o 
hijo  de  blanca  y  de  negra,  o  al  con¬ 
trario;  luego  que  nacen  se  conoce 
en  una  manchita  que  sacan  en  la 
parte  de  la  generación;  porque  en¬ 
tonces  todos  salen  blancos  amorata¬ 
dos.  (Alcedo:  Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

MULITA. —  (Dasypus  undecim- 
cinctus)  o  Mulilla:  una  de  las  espe¬ 
cies  del  Armadillo  que  se  diferen¬ 
cia  de  las  demás  en  ser  algo  mayor, 
y  tener  once  bandas  de  concha,  y 
las  orejas  muy  largas,  por  lo  cual  le 
dan  este  nombre.  Véase  Armadillo: 
(Alcedo:  Diccionario  Geográfico 

Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
de  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

MULLER,  FERNANDO—  Direc¬ 
tor  del  Jardín  de  plantas  de  Mel- 
bourne  que  en  1867  regaló  a  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  de  Lima  plan¬ 
tas  y  libros  importantes.  La  Facul¬ 
tad  retornó  el  presente. 

MULLER,  MAURICIO—  Farma¬ 
céutico  (1861). 


(97 


MULTAS.—  (Hist.)  El  fondo  de 
multas  y  condenaciones  del  Real 
Tribunal  del  Protomedicato  no  de¬ 
bió  dar  muy  modesto  cuando  de  él 
se  tomaba  fondos  para  sustentar  ri¬ 
ña  Catedral. 

Estas  multas  eran  impuestas  a 
quienes  ejercían  sin  autorización  del 
Protomedicato  el  arte  de  curar  en 
cualquiera  de  sus  gremios,  a  las  Bo¬ 
ticas  que  faltasen  de  medicinas  o 
que  las  expendieren  abusivamente, 
a  los  drogueros  o  a  los  comerciantes 
de  las  cobachas  de  Rivera  que  se  en¬ 
cargaban  de  vender  productos  medi¬ 
cinales  o  de  recetarlos,  a  los  Botica¬ 
rios  que  se  negaron  a  recibir  la  vi¬ 
sita  de  Boticas  o  que  no  trataren  al 
personal  que  la  realizaba  con  la  de¬ 
bida  atención.  Etc.  Estas  multas  e- 
ran  notificadas  y  cobradas  por  el  al¬ 
guacil  del  Tribunal. 

MUMBACHI.—  (Bot.)  “La  cono¬ 
cida  por  pie  de  perro  y  en  lengua  in¬ 
dica  por  Mumbachi  la  acostumbran 
para  curar  heridas  aplicando  sus  co¬ 
cimientos  en  vano  a  la  parte  li¬ 
sa  y  luego  hechas  polvo  sus  hojas 
se  derraman  en  ella,  así  cría  carne: 
tiene  igual  virtud  para  dislocacio¬ 
nes  y  fracturas”  (Lecuanda:  Descrip¬ 
ción  de  Lambayeque,  en  Mercnrio 
Peruano,  tomo  II  de  la  edición  de  la 
Biblioteca  Peruana.  Lima,  1861). 

MUNSHA. —  (Zool).  Nombre  con 
que  es  conocida  en  la  provincia  de 
Jaén  una  clase  de  plátanos  de  cás¬ 
cara  verde  estando  maduros.  Enri¬ 
que  Brünning:  De  Chiclayo  a  Puer¬ 
to  Meléndez  en  el  Marañón,  en  B.  S. 
G.  XIII). 

MUÑANTE,  AGUSTIN  J.—  Médi¬ 
co  Cirujano  —  Bachiller  en  1913  su 
tesis:  “Una  epidemia  de  enfermedad 
de  Carrión”. 

MUÑANTE,  CESAR.—  Farmacéu¬ 
tico  (1909). 


MUÑANTE,  EMILIO.—  Bachiller 
en  1901;  su  tesis:  Gastro  enteritis  to* 
xinfecciosa  del  Dr.  Marfan  —  Médi¬ 
co  cirujano  en  1902. 

MUÑIZ,  MANUEL  ANTONIO  — 

Médico  Cirujano  —  Bachiller  en  Me¬ 
dicina  el  año  de  1883;  su  tesis:  Los 
dos  sistemas  para  explicar  la  vida; 
Licenciado  en  1886;  su  tesis:  “Se 
puede  diferenciar  un  homicidio  de 
un  suicidio  sólo  por  la  naturaleza 
del  veneno”  —  Catedrático  adjun¬ 
to,  por  concurso,  a  la  Cátedra  de 
Física  Médica  e  Higiene  el  año  de 
1891  y  encargado  interinamente  de 
la  Cátedra  en  dicho  año,  el  doctor 
Muñiz  había  ya  desempeñado  ante¬ 
riormente  algunos  cargos  importan¬ 
tes:  Cirujano  Mayor  de  Ejército  y 
de  la  Inspección  y  Comandancia  Ge¬ 
neral  de  Artillería  (1886),  Jefe  de  la 
Clínica  Externa  del  Hospital  de  San¬ 
ta  Ana  (1886),  Médico  Sanitario 
Municipal  en  la  ciudad  de  Lima,  que 
se  consideraba  amenazada  por  el 
cólera  asiático  desarrollado  en  Chi¬ 
le  (1887),  Comisionado  del  Gobier¬ 
no  del  Perú  en  Europa  para  el  estu¬ 
dio  de  las  instituciones  sanitarias 
(1888)  y,  en  compañía  del  Farma¬ 
céutico  don  Emilio  Grec  para  estu¬ 
diar  la  organización  de  los  servicios 
europeos  de  Sanidad  Militar  (1889), 
Médico  de  Hospicio  de  Insanos  de 
Lima,  que  había  iniciado  sus  aficio¬ 
nes  psiquiátricas  cerca  del  Dr.  José 
Casimiro  Ulloa,  comenzó  a  revelar 
esta  devoción  por  la  Psiquiatría  en 
algunas  historias  clínicas  que  publi¬ 
có  en  la  Crónica  Médica  de  Lima, 
muchas  de  las  cuales  fueron  repro¬ 
ducidas  por  algunos  órganos  de  pu¬ 
blicidad  médica  en  Sud-América.  Su 
mayor  colaboración  a  la  literatura 
psiquiátrica  peruana  está  constitui¬ 
da  por  la  memoria  que  presentó  al 
concurso  convocado  el  año  de  1897 
para  la  construcción  de  un  Manico- 


98) 


mió  Nacional,  trabajo  premiado  por 
el  Ministerio  de  Fomento  de  Lima  y 
en  el  cual  ha  hecho  el  doctor  Mu- 
ñiz  la  historia  de  la  asistencia  de 
alienados  en  el  Perú  y  la  apreciación 
de  los  resultados  suministrados  por 
la  estadística.  El  Doctor  Muñiz  que 
era  un  laborioso  infatigable,  perso¬ 
nas  que  lo  han  acompañado  en  sus 
viajes  por  Europa  nos  han  referido 
la  manera  como  procedía  el  doctor 
Muñiz:  en  llegando  a  su  alojamien¬ 
to  sacaba  de  una  pequeña  maleta  un 
retrato  de  su  señora  Madre  y  un  ci¬ 
garro  puro,  que  eran  los  compañe¬ 
ros  infatigables  de  su  labor.  Parece 
que  en  los  últimos  años  de  su  vida 
esta  laboriosidad  era  interrumpida 
por  breves  períodos  de  somnolencia 
de  los  cuales  salía  el  doctor  Muñiz 
más  animoso  que  al  inicio  de  su  la¬ 
bor,  que  continuaba  como  si  no  la 
hubiese  interrumpido.  El  año  de 
1898  falleció  el  doctor  Muñiz,  en  ple¬ 
na  juventud.  Acompañó  a  Cáceres 
en  la  campaña  del  Centro  —  en  1881. 
Bibliografía:  1)  Reformas  en  la  en¬ 
señanza  médica,  Crónica  Médica  de 
Lima,  1884.  2)  La  epidemia  de  tifus 
en  Matucana,  Chosica  y  Cocachacra, 
en  el  año  1881,  Crónica  Médica, 
1884.  3)  Ejercicio  ilegal  de  la  Medi¬ 
cina,  Crónica  Médica,  1884.  4)  Luis 
Eusebio  Villarán  —  necrología  — 
1884.  5)  Socorros  médicos  a  domici¬ 
lio  1884.  6)  Cursos  libres,  1884.  7) 
Matrícula  libre,  1884.  8)  Un  recuer¬ 
do,  1884  —  (A  los  médicos  y  estu¬ 
diantes  de  medicina  muertos  en  la 
guerra  con  Chile.  9)  Vida,  animis¬ 
mo,  vitalismo,  materialismo;  tesis 
del  bachillerato  en  Medicina  en  1884. 
10)  Sociedad  Médica  Unión  Fernan- 
dina,  1884.  11)  La  lepra  en  el  Pe¬ 
ló,  1886.  12)  La  medicina  legal  en  el 
Perú,  1886.  13)  Discurso  —  1886.  14) 
Locura  alcohólica,  1886.  15)  Pústu¬ 
la  maligna;  evolución  lenta,  1886. 
16)  Locura  alcohólica;  variedades 


clínicas,  1886.  17)  Natalidad  y  mor¬ 
talidad  de  Lima,  estadísticas  comen¬ 
tadas,  1887.  18)  Invalidez  por  cas¬ 

tración,  1887.  19)  Tesis  del  doctora¬ 
do  en  Medicina  1887  y  en  la  Impren¬ 
ta  de  “El  Comercio”,  Lima  1887.  20) 
Correspondencia  de  Europa,  188.  21) 
La  vacuna  y  la  Unión  Fernandina, 
1885.  22)  Delirio  de  grandezas,  1885. 
23)  Megalomanía,  1885.  24)  El  Mani¬ 
comio  de  Lima,  1885.  25)  Lo  que  so¬ 
mos  y  lo  que  queremos,  1885.  26)  De¬ 
lirio  de  persecución,  1885.  27)  Me¬ 
galomanía,  1885.  28)  Manía  crónica, 
1885.  29)  Higiene  Pública  de  Lima, 
1885.  30)  Memoria  del  Hospicio  de 
Insanos,  1892.  31)  Profilaxia  maríti¬ 
ma  internacional,  1894.  32)  Informe 
del  Delegado  ante  el  Congreso  Pa¬ 
namericano  de  Washington,  1894. 

33)  Memoria  sobre  construcción  de 
un  Manicomio  Nacional  (este  estu¬ 
dio  está  publicado  en  el  Monitor  Mé¬ 
dico  de  1897  y  un  folleto  especial, 
editado  en  la  Imprenta  del  Estado. 

34)  Revista  de  enfermedades  menta¬ 
les  y  nerviosas,  1897.  35)  Revista  de 
Higiene,  1897. —  Otros  Estudios:  36) 
“Falsificación  de  bebidas  espirituo¬ 
sas”,  en  colaboración  con  D.  Manuel 
L.  Hohagen  y  don  Mariano  B.  Iriar- 
te,  peritos  químicos  municipales,  en 
Monitor  Médico,  1886.  37)  El  Museo 
Nacional  de  Chile,  en  Gaceta  Cien¬ 
tífica  de  Lima,  vol.  II. 

E]  Dr.  Muñiz  fué  redactor  funda¬ 
dor  de  la  Crónica  Médica  de  Lima 
(1884)  y  se  contó  entre  los  más  en¬ 
tusiastas  y  laboriosos  miembros  de 
la  Sociedad  Médica  Unión  Fernan¬ 
dina  a  la  cual  dicha  revista  servía 
de  órgano  de  publicidad. 

El  año  de  1893  representó  al  Pe¬ 
rú  en  el  Congreso  Panamericano  re¬ 
unido  ese  año  en  Washington,  en  cu¬ 
yas  actuaciones  ofreció  una  intere¬ 
sante  conferencia  sobre  trepanación 
entre  los  primitivos  peruanos.  El  a- 
ño  de  1894  fué  premiado  por  la  Mu- 


(99 


nicipalidad  de  Lima  con  una  meda¬ 
lla  de  plata  por  sus  trabajos  de  ins¬ 
talación  del  Gabinete  Electroterápi¬ 
co  del  Hospital  de  Insanos.  El  año 
de  1894  fué  nombrado  asociado  ex¬ 
tranjero  de  la  Sociedad  Francaise  d’ 
Hygiene,  de  París.  Amigo  del  Gene¬ 
ral  Andrés  A.  Cáceres,  a  quien  ha¬ 
bía  acompañado  en  su  campaña  del 
Centro,  los  enemigos  políticos  de  e- 
se  jefe  de  ejército  incendiaron  la  re¬ 
sidencia  de  Muñiz  el  año  95,  incen¬ 
dio  que  destruyó  una  buena  Biblio¬ 
teca  de  que  era  propietario  el  doc¬ 
tor  Muñiz.  Memoria  de  los  traba¬ 
jos  del  año  académico  en  Boletín  de 
A.  N.  de  Medicina,  Lima,  1897.  Me¬ 
moria  de  la  Academia,  en  M.M. 
1897.  Memoria  premiada,  en  M.M. 
1897.  Informe  antropológico  sobre 
los  restos  del  Conquistador  D.  Fran¬ 
cisco  Pizarro,  M.M.  VII.  (Colabora¬ 
ción  con  el  Dr.  J.  A.  de  los  Ríos).  El 
Museo  Nacional  de  Chile,  G.  C.  II. 

MUÑIZ  Y  VILLAR,  DEMETRIO 

O. —  Farmacéutico.  Su  nombre  figu¬ 
ra  en  la  Relación  oficial  de  la  Facul¬ 
tad  de  1916. 

MUÑOZ,  ANDRES  S.—  Médico  Ci¬ 
rujano  —  Natural  de  Bolivia,  hizo 
sus  estudios  médicos  en  la  Facultad 
de  Lima.  Bachiller  el  año  de  1884, 
su  tesis:  “La  cafeína”,  obtuvo  el  tí¬ 
tulo  profesional  el  año  de  1885.  A- 
lumno  de  la  Facultad  de  Lima  el 
doctor  Muñoz  concurrió  a  nuestra 
guerra  con  Chile  prestando  sus  ser¬ 
vicios  sanitarios  en  las  ambulancias. 
También  como  alumno  fué  miembro 
del  comité  de  redacción  fundador  de 
la  Crónica  Médica  de  Lima  en  el  a- 
ño  1884.  Segundo  Secretario  de  la 
Legación  de  Bolivia  en  Lima  en  el 
año  1888,  el  doctor  Muñoz  abando¬ 
nó  el  Perú  el  año  de  1889,  en  el  que 
fué  nombrado  Corresponsal  de  la 
Unión  Fernandina  en  la  capital  bo¬ 


liviana.  De  regreso  a  su  patria,  el 
doctor  Muñoz  alcanzó  alta  figura¬ 
ción,  a  que  estaba  llamado  por  sus 
merecimientos  y  fué  elevado  a  la 
Dirección  de  la  Escuela  de  Medici¬ 
na  de  La  Paz  (1891).  El  año  de  1888, 
el  doctor  Muñoz  representó  a  su 
patria  ante  el  Congreso  Sanitario 
reunido  ese  año  en  Lima.  Bibliogra¬ 
fía:  1)  La  cocaína,  conf.  en  la  U- 
nión  Fernandina  en  el  año  1885.  2) 
Tesis  del  bachillerato  en  Medicina, 
en  Crónica  Médica,  1885.  3)  Arbuti- 
na  y  macallina,  Crónica  Médica, 
1884.  4)  Notas  bibliográficas,  1885, 
Crónica  Médica.  5)  Estado  mental 
del  suicida,  Crónica  Médica,  1886. 
6)  La  Muticia  viciaofolia  en  el  tra¬ 
tamiento  de  la  tisis,  Crónica  Médica, 
1886.  7)  Tratamiento  del  cólera  mor¬ 
bo  asiático,  Crónica  Médica,  1887.  8) 
Discurso  en  la  inauguración  del 
mausoleo  a  Daniel  Carrión,  en  Mo¬ 
nitor  Médico  de  Lima,  1887.  9)  En 
las  bodas  de  plata  de  la  Unión  Fer¬ 
nandina,  en  Crónica  Médica  de  Li¬ 
ma.  1909. 

MUÑOZ,  CARLOS  A. —  Bachiller 
en  1916;  su  tesis:  “La  helioterapía  en 
el  tratamiento  de  las  tuberculosis 
quirúrgicas”. 

MUÑOZ,  EMILIO.—  Bachiller  en 
1902;  su  tesis:  “La  raquicocainiza- 
ción  en  el  parto”.  Médico  cirujano 
en  1902. 

MUÑOZ,  HECTOR  ATILANO.  — 

Farmacéutico.  Su  nombre  figura  en 
la  Relación  Oficial  de  la  Facultad 
de  1916. 

MUÑOZ,  JOSE  MANUEL  —  Far¬ 
macéutico  (28  de  Marzo  de  1828). 

MUÑOZ,  JULIO  A.—  Bachiller  en 
1908;  su  tesis:  “Tratamiento  de  las 
várices  superficiales  de  los  miem- 


100) 


bros  inferiores  por  la  recepción  to¬ 
tal  de  las  safenas”.  Médico  Ciruja¬ 
no  en  1909. 

MUÑOZ,  MANUEL.—  Por  hallar¬ 
se  en  las  ambulancias  no  se  presen¬ 
tó  a  examen  en  el  año  1879,  duran¬ 
te  nuestra  guerra  con  Chile. 

MUÑOZ,  MANUELA.—  Obstetriz 
(1872). 

MUÑOZ,  NICOLASA.  —  Obste¬ 
triz  (1869). 

MUÑOZ,  NIEVES.  —  Obstetriz 
(1873). 

MUÑOZ  VALDIVIA,  MANUEL  — 

Farmacéutico  por  el  Real  Tribunal 
del  Protomedicato  en  30  de  Abril 
de  1811. 

MURCIELAGO.—  Género  Vesper¬ 
tilio:  carecen  de  espansiones  mem¬ 
branosas  en  las  narices,  las  orejas 
proporcionadas::  los  incisivos  son  4 
en  la  mandíbula  superior  y  6  en  la 
inf. —  En  América  se  les  llama  mur¬ 
ciélagos.  El  V.  noctula,  el  V.  muri- 
nus. —  Una  plaga  muy  común  a  o- 
tros  valles  del  Perú  es  la  de  murcié¬ 
lagos  que  chupan  la  sangre  de  los 
hombres  y  la  de  los  animales  do¬ 
mésticos,  de  manera  que  no  se  puede 
tener  bestias  de  carga,  ni  de  silla, 
ni  ganado  de  ninguna  clase,  porque 
enflaquecen  en  pocos  días.  Cada 
bestia  tiene  dos,  tres  y  más  picadu¬ 
ras  por  cada  noche,  y  además  de  la 
sangre  que  chupa  el  murciélago,  sa¬ 
le  después  de  abierta  la  herida  otra 
cantidad  casi  igual  de  modo  que  el 
animal  pierde  cada  noche  una  gran 
cantidad  de  sangre  que  no  puede 
reponer  por  la  mala  alimentación, 
careciendo  el  lugar  de  buenos  pas¬ 
tos.  (Raimondi:  Memoria  sobre  los 
ríos  San  Govan  y  Ayapata  en  la 
Provincia  de  Carabaya,  BSG.  V.). 


MURGA,  MARIANO.—  Médico  — 
Estudiaba  Medicina  en  Lima  al  ini¬ 
ciarse  la  obra  del  Real  Colegio  de 
Medicina  y  Cirugía  de  San  Fernan¬ 
do  en  Lima,  en  1808,  año  en  el  cual 
Murga  hizo  un  donativo  de  8  pesos 
para  dicha  obra.  El  doctor  M.  Ne¬ 
mesio  Vargas,  en  su  Historia  del  Pe¬ 
rú  Independiente  (1912)  —  Lima, 
vol.  V)  habla  de  un  médico  Murga 
que  el  año  de  1829  se  hallaba  en  el 
Cuzco,  donde  firmó  las  actas  que 
desconocían  el  Gobierno  de  Lima  y 
solicitaba  la  protección  de  Santa 
Cruz,  que  trasladado  a  Puno  conti¬ 
nuó  sus  gestiones  en  calidad  de  a- 
gente  de  este  caudillo.  No  sabemos 
si  se  trata  del  mismo  doctor  Murga. 

MURO  PACHECO,  FRANCISCO. 

—  Bachiller  en  1900;  su  tesis:  “Valor 
de  los  rayos  X  en  Medicina  y  Ciru¬ 
gía”.  Médico  Cirujano  en  1903. 

MURGA  LUCAS,  ALEJANDRO 

DE.  —  Médico  el  14  de  Agosto  de 
1845.  La  Guía  de  forasteros  para 
1830  da  el  nombre  de  un  Dr.  Lucas 
Murga,  médico  Inspector  del  Hos¬ 
pital  de  Puno  el  año  de  1829.  Fué 
el  mismo  que  en  1845  obtuvo  el  tí¬ 
tulo  de  Médico  y  en  1830  era  sólo  ci¬ 
rujano  Latino.  ¿Fué  otro?  Lucas 
Murga  médico  del  Hospital  de  San 
Juan  de  Dios  en  Ayacucho  en  1852. 
(Carrasco:  Guía  de  Forasteros  para 
1853,  Lima). 

MURIN  (F.  1.).—  Los  indígenas 
chilenos  conocieron  con  este  nom¬ 
bre  de  murín  el  asma,  en  cuyo  trata¬ 
miento  es  probable  emplearon  algún 
preparado  sedante  a  base  de  datu¬ 
ra  stramonium  que  de  los  america¬ 
nos  fué  bastante  conocida  en  algu¬ 
nas  de  sus  propiedades  (Vicuña  Mac- 
kenna:  “Los  médicos  de  antaño  en  el 
reino  de  Chile”.  Santiago,  1877). 


MURO,  FELIPE.— Médico  en  1912. 
Bachiller  en  el  mismo  año;  su  tésis: 
“La  albúmina  en  los  esputos". 

MURRIETA,  MANUEL  RICAR¬ 
DO. —  Natural  de  Portugalete,  en 
Vizcaya  (España).  Estudió  Ciencias 
Matemáticas  en  el  Real  Colegio  de 
San  Fernando  el  año  de  1812. 

MURTILLA.  —  (Mirtus  Baccifo- 
lia).  Arbusto  del  Reyno  de  Chile, 
que  tiene  tres  o  cuatro  pies  de  alto, 
con  sus  ramas  contrapuestas  de  dos 
en  dos,  y  lo  mismo  sus  hojas  pareci¬ 
das  a  la  del  mirto  de  Trento;  las  flo¬ 
res  son  blancas  y  compuestas  de  cin¬ 
co  pétalos,  y  el  cáliz  pasa  después 
a  ser  fruta;  lo  cual  es  una  baya  del 
tamaño  de  una  ciruela,  a  veces  re¬ 
donda  y  otras  oval,  de  color  rojo, 
coronada  de  cuatro  puntas  verdes 
como  la  granada,  y  exhala  un  olor 
agradable  que  se  percibe  a  más  de 
200  pasos  de  distancia:  sus  cimien¬ 
tes  son  parduzcas  y  chatas,  y  los  na¬ 
turales  hacen  con  las  bayas  de  es¬ 
te  arbusto  un  vino  agradable  y  es¬ 
tomacal  que  excita,  y  que  los  foras¬ 
teros  prefieren  al  moscatel  más  deli¬ 
cado:  este  licor  tarda  mucho  en  fer¬ 
mentar;  pero  luego  que  se  siente 
queda  claro,  brillante  y  con  una  fra¬ 


gancia  muy  suave  es  excelente  an¬ 
tiescorbútico.  (Alcedo:  Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

MUSACEAS. —  (Bot.)  De  esta  fa¬ 
milia  de  la  clase  VI  de  Richard  (Mo- 
noctiledones  con  semillas  provistas 
de  albumen  y  con  ovario  adherente) 
están  citadas  en  este  Diccionario  las 
siguientes  especies:  La  musa  para¬ 
disíaca  (plátano)  (V,  la  palabra  plᬠ
tano),  la  Helioconia  subulata  (Ver 
la  palabra  Puca  Kcaqui),  la  Helico- 
nia  lingulata  (Ver  la  palabra  Pu- 
rum  kcaqui),  la  Heliconia  rostrata 
(Ver  la  palabra  Kcaqui). 

MUSANTE,  EMILIO.—  Bachiller 
en  1903;  su  tesis:  “Un  caso  de  parᬠ
lisis  labiogloso-faringea".  Médico 
cirujano  en  1904. 

MUZO. —  Madera  del  Nuevo  Rey- 
no  de  Granadales  de  un  árbol  cor¬ 
pulento.  vetada  de  rojo  y  negro,  muy 
fuerte  y  apreciable  que  hacen  allí 
muebles  y  utensilios  primorosos. 
(Alcedo:  Diccionario  Geográfico 

Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 


102) 


NACCAC  (F.  L.) 

NAPA,  MANUEL.—  La  Junta  de 
Profesores  del  Real  Colegio  de  Me¬ 
dicina  y  Cirugía  de  San  Fernando  le 
negó,  en  22  de  enero  de  1818  la  beca 
por  Lima  que  solicitaba. 

NA  PUTA. —  Mineral  de  consisten¬ 
cia  líquida,  brillante  y  pelúcido,  de 
olor  fuerte  muy  inflamable,  y  cuan¬ 
do  es  puro  se  quema  enteramente  sin 
dejar  residuo:  se  halla  en  proporcio¬ 
nes  grandes  flotando  sobre  las  aguas 
de  algunos  manantiales  a  las  faldas  de 
las  montañas  de  Persia,  Tartana  y 
China,  y  si  se  arrima  una  luz  a  la  su¬ 
perficie  del  agua  se  enciende  hasta 
por  mucha  extensión  con  una  fuerte 
llama  que  exhala  un  olor  desagrada¬ 
ble.  La  verdadera  Naptha  es  muy  ra¬ 
ra  en  Europa,  y  no  sabemos  que  se 
produzca  en  alguna  parte,  y  así  la 
que  se  ve  es  contrecha;  pero  en  Amé¬ 
rica  se  halla  en  la  Provincia  de  Piu- 
ra  del  Reyno  del  Perú.  Cuando  se 
destila  en  el  alambique  deja  un  acei¬ 
te  algo  más  líquido  que  la  sustan¬ 
cia,  y  de  un  olor  más  flojo:  el  resi¬ 
duo  que  queda  en  el  fondo  de  la  va¬ 
sija  tiene  mucha  semejanza  al  suc¬ 
cino,  lo  que  el  Dr.  Hill  discurre  que 


tiene  el  mismo  principio,  y  dice  que 
él  ha  hecho  de  este  fluido,  y  de  un 
ácido  sacado  de  piritas  crudas  una 
materia  pelúcida,  flexible  que  tenía 
todas  las  propiedades  del  succino,  y 
a  excepción  de  la  consistencia,  y  de 
la  claridad  que  produjo  por  destila¬ 
ción  verdadera  sal  y  aceite  de  succi¬ 
no.  Las  virtudes  medicinales  de  la 
Naphta  son  las  mismas  que  las  del 
petróleo  común;  pero  con  menos  ac¬ 
tividad:  en  Persia  lo  usan  exterior  e 
interiormente  tomando  unas  cuantas 
gotas  para  los  cólicos;  y  lo  más  co¬ 
mún  es  servirse  de  él  para  las  lámpa¬ 
ras.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occidenta-- 
les  o  América.  Tomo  V,  Madrid, 
1789). 

NARDINI,  RINALDO. —  Médico 
veterinario  de  la  ciudad  de  Pisa  (Ita¬ 
lia)  nombrado  veterinario  munici¬ 
pal  en  (1893).  Bibliografía:  1)  “Ca¬ 
quexia  acuosa  o  .icteroverminosa’’ 
(Crónica  Médica)  1893. 

NARCOTICOS.—  (Hist.)  . 

NATION  WILLIAMS.—  Natura¬ 
lista. —  Catedrático  de  Historia  Na¬ 
tural  Médica  en  la  Facultad  de  Me- 


(105 


dicina  gubernativamente  organizada 
el  año  de  1884.  Una  colección  de  a- 
ves  formada  por  este  naturalista  y 
adquirida  por  el  gobierno  fué  entre¬ 
gada  a  la  Facultad  el  año  de  1906. 
—  Bibliografía:  Momotus  brasilien- 
sis,  en  Gaceta  Científica  de  Lima, 
vol.  VIII. —  Aves  peruanas  nuevas, 
originalmente  publicado  en  “Proce- 
eding  of  the  Zoological  Society  of 
London”  y  traducido  al  Castellano 
por  O.  Valentine,  en  Gaceta  Cientí¬ 
fica  de  Lima,  vol.  III. —  Irritabilidad 
de  los  vegetales  en  Revista  de  Cien¬ 
cias,  Vol.  III. —  Interesante  descubri¬ 
miento  zoológico  en  Iquique,  en  Ga¬ 
ceta  Científica,  en  Lima,  vol  II. —  La 
tintorera,  en  Gaceta  Médica  de  Li¬ 
ma,  1878.  Se  daba  ese  nombre  al 
Rhinodon  typicus. —  La  chinchona, 
en  Gaceta  Médica  de  Lima,  1879, — 
El  árbol  de  la  lluvia,  G.  C.  VIII. 

NATIVIDAD  Fr.  FRANCISCO  DE 

La. —  Religioso  Beletmita.  Cirujano 
romancista  por  el  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  en  7  de  diciembre  de 
1818. 

NAVA,  VICTOR  F.—  Natural  de 
Lima.  Hizo  sus  estudios  de  Instruc¬ 
ción  Media  en  el  Colegio  de  Lima, 
que  dirigía  el  Dr.  Pedro  A.  Labar- 
the.  Continuó  estudios  de  cirujano 
dentista,  obteniendo  el  título  profe¬ 
sional. 

NAVARRA  Y  ROCAFULL,  MEL¬ 
CHOR  DE,  Duque  de  la  PALATA. 

Virrey  del  Perú  (1681-1689).  Bajo  su 
gobierno  fué  establecido  el  Hospital 
betlemita  de  Cajamarca  (1682). 

NAVARRO,  ABEL.  --  Médico 
(1881)  Por  hallarse  en  las  ambulan¬ 
cias  no  se  presentó  a  examen  el  79. 
El  94  ejercía  la  profesión  en  Chincha. 


NAVARRO,  HERMELINDA.  — 

Obstetriz  (1903). 

NAVARRO,  JOSE.  —  Flebótomo 
por  el  Real  Tribunal  del  Protomedi¬ 
cato  en  27  de  Febrero  de  1819. 

NAVARRO,  JUAN  GERONIMO.— 

Presbítero.  Natural  de  Murcia  (Es¬ 
paña).  Graduado  en  la  Universidad 
de  Valencia  (1615)  llegó  a  Panamá 
en  1622  y  pasó  a  Quito,  Potosí  y  Li¬ 
ma.  Establecido  en  esta  ciudad  últi¬ 
ma  publicó  en  1645  un  folleto  que 
lleva  por  título:  “Sangrar  y  purgar 
en  día  de  conjunción  aprueba  en  es¬ 
te  discurso  el  Dr.  Juan  Gerónimo 
Navarro  presbítero”.  El  libro  citado 
por  el  Sr.  Medicina  en  su  “Impren¬ 
ta  en  Lima”  fué  dedicado  a  D.  Pedro 
de  Toledo  y  Leyva.  Parece  que  el  Dr. 
Navarro  gozaba  de  alguna  populari¬ 
dad  en  Lima  y  que  la  musa  popular 
le  había  adjudicado  el  moto  de  “Pe- 
romnia”  con  el  cual  era  conocidísi¬ 
mo.  No  se  sabría  decir  si  este  mote 
obedecía  al  tiempo  que  el  Dr.  Na¬ 
varro  fué  médico  que  asistió  en  su 
última  enfermedad  al  Beato  Martín 
de  Porres.  Meléndez  también  cita  el 
moto  de  “Per  omnia”  con  el  cual  era 
conocido  en  Lima  el  Dr.  Navarro, 
cuyos  méritos  profesionales  consig¬ 
na  y  elogia. 

NAVEA,  ELIAS.  —  Bachiller  en 
1905:  su  tesis:  “Ligera  apreciación 
del  acetozono  y  algunas  observacio¬ 
nes  clínicas  sobre  su  empleo  tera¬ 
péutico”.  Médico  Cirujano  en  1905. 

NAVEA,  FELIX.—  Farmacéutico 
(1908). 

NAVIA,  ESTEBAN.—  Natural  del 
Cuzco.  Bachiller.  Médico  Cirujano 
por  el  R.  T.  de  P.  M.  en  11  de  octu¬ 
bre  de  1819.  Teniente  del  mismo  trí- 


106) 


bunal  en  el  Cuzco  en  9  de  Julio  ae 
1846.  En  22  de  setiembre  de  1814  ob¬ 
tuvo  una  beca  en  el  Colegio  de  San 
Fernando  a  cambio  de  sus  servicios 
como  ecónomo  del  mismo.  Por  los  a- 
ños  de  1830  era  Médico  del  Hospital 
de  Pobres  Inválidos  en  la  ciudad  del 
Cuzco  (Guía  de  Forasteros). 

NAVIDAD  (Hist.) —  Conforme  a 
las  constituciones  del  Real  Colegio 
de  Medicina  y  Cirugía  de  San  Fer¬ 
nando  la  antevíspera  de  navidad  de¬ 
bía  celebrarse  Junta  de  Profesores. 

NAZARENO. —  Arbol  que  produce 
una  madera  exquisita  de  color  mo¬ 
rado  muy  hermoso,  con  vetas  mas 
claras  y  más  obscuras,  de  la  que  ha¬ 
cen  papeleras  y  otras  cosas  muy  es¬ 
timadas:  lo  hay  en  varias  partes,  co¬ 
mo  en  la  Guayana,  en  el  Nuevo  Rey- 
no  de  Granada,  y  en  la  Provincia  de 
Moros  del  Reyno  de  Quito:  en  al¬ 
gunas  lo  llaman  morado.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 

NECROLOGIAS.—  (Hist.) 

NECROMANCIA  Y  NIGROMAN¬ 
CIA  (Hist.)  Véase:  “Adivinaciones”. 

NEGRE  Y  MANCIO  RAMON.  — 

Médico.  Médico  cubano  llegó  al  Perú 
por  los  años  de  1898  y  obtuvo  la  re¬ 
validación  de  sus  títulos  profesiona¬ 
les.  Nosotros  tuvimos  ocasión  de  tra¬ 
tarle  en  el  Instituto  Municipal  de  Hi¬ 
giene,  que  él  frecuentaba.  Era  un 
médico  muy  culto  y  muy  enamora¬ 
do  de  su  profesión  y  competente.  Es¬ 
tableció  en  Lima,  en  la  Calle  de  Bey- 
tía  una  clínica  privada  a  la  cual  dió 
el  nombre  de  “Sanatorio  Negre  y 
que  fué  establecida  en  la  calle  de 
Beytia  y  muy  lujosamente.  La  clí¬ 


nica  no  fué  un  éxito:  circunstancias 
ajenas  al  Dr.  Negre  le  obligaron  a 
clausurar  este  establecimiento. 

NEGRON,  J.  H.—  Br.  en  1918;  su 
tesis:  Tratamiento  de  la  septicemia 
puerperal  por  la  esencia  de  tremen¬ 
tina  (abceso  de  fijación).  Bibliogra¬ 
fía:  Un  caso  de  disentería  balanti- 
diana.  (Com.  a  la  A.  de  Inst.)  1918. — 
Tesis  del  bachillerato,  G.  M.,  1918. 

NEGUILLA. —  (Bot.)  “La  neguilla 
sirve  en  cocimiento  para  la  gonorrea 
vulgo  purgación”  (Lecuanda:  Des¬ 
cripción  de  Cajamarca,  en  Mercurio 
Peruano,  tomo  II  de  la  edición  de  la 
Biblioteca  Peruana,  Lima,  1861). 

NEILD  JAMES,  EDWARD. —  Pro¬ 
fesor  de  Medicina  Forense  en  Mel- 
bourne  y  Redactor  del  “Australian 
Medical  Journal”.  Correspondiente 
de  la  Sociedad  de  Medicina  de  Lima 
(1876). 

NERVIOS.—  (Folk-Lore). 

N ATERI,  FRANCISCO.  —  Médico 
cirujano  por  el  Protomedicato  Ge¬ 
neral  en  29  de  Enero  de  1946.  Fa¬ 
lleció  en  1887.  Delegado  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  en  Chincha  has¬ 
ta  el  19,  año  en  que  renunció  y 
reemplazólo  Urbano  Carbonera. 

NEUHAUS,  RODOLFO.  —  Médico. 
Alumno  de  la  Facultad  de  Medicina 
de  Lima,  que  debió  trasladarse  a 
Santiago  de  Chile,  donde  prosiguió 
sus  estudios  hasta  obtener  el  títu¬ 
lo  de  médico.  Durante  su  estada  en 
Chile  era  Corresponsal  de  la  “U- 
nión  Fernandina”  de  Lima  (1888). 
Por  los  años  de  1918,  cuando  la  chi- 
lenización  de  nuestras  provincias  i- 
rredentas  alcanzaba  una  lamentable 
algidéz,  cuando  los  chilenos  se  em- 


(107 


peñaban  en  la  destrucción  ruda  de 
cuanto  pudiera  constituir  baluarte 
de  la  nacionalidad  de  aquellas  pro¬ 
vincias  que  retiene  indebidamente 
ante  el  criterio  de  quienes,  lejos  de 
la  mentira,  contemplamos  la  situa¬ 
ción  de  América,  el  doctor  Neuhuas 
debió  ser  víctima  también  de  las  ve¬ 
jaciones  de  que  fueron  víctimas  to¬ 
dos  nuestros  compatriotas  y  residen¬ 
tes  en  Tacna,  Arica  y  Tarapacá.  Se 
trasladó  a  Lima  y  desde  entonces  e- 
jerce  su  profesión  en  la  capital.  El 
Dr.  Neuhaus  ha  sido  incorporado  a  la 
Academia  Nacional  de  Medicina  de 
Lima.  Durante  su  breve  estada  en 
Lima,  le  ha  correspondido  el  honor 
de  organizar  en  nuestra  capital  Ja 
primera  “fiesta  de  la  flor”  destinada 
a  la  recolección  de  óbolo  público  a 
las  obras  de  protección  de  la  infan¬ 
cia.  La  Sociedad  Protectora  de  la  In¬ 
fancia  en  Lima,  le  cuenta  como  a  su 
Presidente.  Cuando  el  Dr.  I.  R.  vino 
a  Lima  en  misión  diplomática  que  el 
Perú  no  podía  ni  debía  aceptar,  el 
Dr.  Neuhaus  dirigió  una  hermosa 
carta,  publicada  en  “El  Comercio” 
de  Lima  a  su  maestro  de  Santiago, 
ante  quien  exhibió,  en  toda  su  ver¬ 
dad,  la  situación  de  las  relaciones 
entre  el  Perú  y  Chile  a  raíz  de  los 
bárbaros  atropellos  de  que  los  pe¬ 
ruanos  habían  sido  víctimas  en  Tac¬ 
na,  Arica  y  Tarapacá. 

NEURISMA.—  (F.  1)  Sinónimo 
vulgar,  sólo  empleado  por  el  bajo 
pueblo  de  la  palabra  Aneurisma. 

NEVADOS. —  (Bromatoiog. ). 

NEYRA,  MARIANO  E.  —  Médico 

(1867). 

NEYUN. —  (F.  1)  Los  aborígenes 
chilenos  conocieron  con  este  nom¬ 
bre  el  pulso  que  tomaron  en  cuenta 


en  el  examen  de  los  enfermos.  (Vi¬ 
cuña  Mackenna  “Los  médicos  de  an¬ 
taño  en  el  reino  de  Chile”,  Santiago, 
1877). 

NEWMAN  WALTER.  —  Cirujano 
Dentista.  Ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  por  los  años  de  1860.  En  este  año 
dirigió  a  los  Redactores  de  la  Ga¬ 
ceta  Médica  de  Lima  una  carta  rela¬ 
tiva  al  Gas  Risueño  (protóxido  de 
nitrógeno)  que  él  aseguraba  haber 
preparado  y  empleado  como  antitó¬ 
xico  en  Lima  desde  el  año  de  1865. 

NIETO,  DOMINGO.  —  Cirujano 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima  en 
el  año  1808,  cuyo  año  hizo  un  dona¬ 
tivo  de  12  pesos  para  la  obra  del  Co¬ 
legio  de  San  Fernando. 

NIEVES,  EMILIO.  —  Arequipa. 
Farmacéutico  que  representó  varias 
Boticas  y  Químico  distinguidísimo 
con  verdadera  vocación  para  ese  ra¬ 
mo.  Padre  de  la  escritora  María  Nie¬ 
ves  y  Bustamante.  Ejercía  la  profe¬ 
sión  el  año  86. 

NIEVES,  JOSE.  —  “Maestro  Ma¬ 
yor”  en  Lima,  encargado  por  el  Vi¬ 
rrey  Abascal  en  1*?  de  Febrero  de 
1808,  de  realizar  en  unión  del  Maes¬ 
tro  Mayor  Francisco  Céspedes,  la 
tasación  de  los  terrenos  del  Hospital 
de  Santa  Ana  en  que  debió  alzarse 
el  Colegio  de  San  Fernando. 

NINA-MULA.—  (F.  1). 

NIGUA. —  (Pulex  penetrans)  Es¬ 
pecie  de  pulga  muy  pequeña  que  pe¬ 
netra  fácilmente  las  medias  y  se  in¬ 
troduce  debajo  de  las  uñas  de  los 
pies,  o  en  las  coyunturas  y  sobre  los 
dedos:  el  dolor  que  causa  al  romper 
el  cutis  o  el  epidermis  es  semejante 
a  la  picadura  de  la  pulga  común:  lue- 


1 08  Q 


go  que  se  ha  situado  va  corroyendo 
la  carne  alrededor  causando  una  li¬ 
gera  comezón:  sigue  creciendo  allí 
hasta  llegar  al  tamaño  de  un  guisan¬ 
te  pequeñito,  entonces  pone  sus  hue¬ 
vos  que  son  otras  tantas  niguas  pe¬ 
queñas  que  anidan  al  rededor  si  no 
se  cuida  de  sacarlas,  pudren  toda  la 
carne  que  hay  alrededor  de  ellas, 
causan  úlceras  malignas,  y  muchas 
veces  la  gangrena,  luego  que  se  sien¬ 
te  o  experimenta  picazón  es  muy  fᬠ
cil  el  remedio  rompiendo  con  un  alfi¬ 
ler  el  cutis  donde  está  la  nigua,  que 
se  conoce  por  el  color,  y  separándola 
suavemente  se  saca  el  animal  en  la 
punta  del  alfiler,  y  echa  un  polvo  de 
tabaco  o  de  ceniza  de  cigarro;  pero 
es  preciso  gran  cuidado  en  no  moiar- 
se  aquella  parte,  porque  sobreven¬ 
dría  el  pasmo.  Los  Negros  y  demás 
gentes  de  color  (que  tienen  poco  a- 
seo),  suelen  tener  perdidos  los  pies 
por  no  sacarse  a  tiempo  las  niguas, 
y  a  muchos  ha  sido  preciso  cortárse¬ 
los:  los  cerdos  también  son  propen¬ 
sos  a  esta  plaga,  y  tienen  llenos 
siempre  los  pies  de  estos  insectos,  que 
en  el  Perú  llaman  Piaue.  Alcedo: 
(Diccionario  Histórico  Geográfico  de 
Protomedicato  General  en  15  de  se¬ 
tiembre  de  1845. 

NIÑO.  MANUEL  DE. —  Natural  de 
la  Nueva  Granada.  Médico  por  el 
tomedicato  General  en  15  de  setiem¬ 
bre  de  1845. 

NIÑO  DE  GUZMAN,  R.  P.  Fr.  TO 
RIBIO. — de  la  Orden  de  S.  Juan  de 
Dios.  Cirujano  romancista  por  el 
Real  Tribunal  del  Protomedicato  en 
24  de  Julio  de  1818. 

NISPERO.—  Achras  Sapota.  Plan¬ 
ta  de  clase  hexandria;  es  muy  común 
en  la  América,  y  su  fruta  una  de  las 
mejores:  es  del  tamaño  de  una  man¬ 


zana,  de  figura  oval,  cutis  pardo  y 
algo  áspero;  pero  la  médula  blanca, 
muy  dulce  y  semejante  el  gusto  a  la 
pera  de  bergamota,  con  sólo  tres  pe¬ 
pitas  negras  algo  largas:  es  fruta  tan 
sana  que  comunmente  se  da  a  los 
enfermos  para  abrir  el  apetito,  se 
tiene  por  astringente;  el  árbol  es 
grande,  frondoso  y  todo  el  año  fruc¬ 
tifica;  su  madera  que  es  muy  esti¬ 
mada  tiene  un  color  de  tabaco  que 
inclina  a  morado;  admite  mucho  pa¬ 
ludismo,  y  tiene  tanta  molidez  y  du¬ 
reza  que  suelen  hacer  de  ella  esqui¬ 
nas  para  clavar  cajoncitos  en  vez 
de  clavos:  hacen  también  reglas  pa¬ 
ra  tirar  líneas  y  varas  para  medir; 
las  hojas  del  níspero  son  también  as¬ 
tringentes  y  detersivas,  y  se  dá  de- 
coción  para  las  inflamaciones  de  la 
garganta.  En  Nueva  España  19  lla¬ 
man  Chico  Zapote.  Alcedo:  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1879). 

NOGUERAS,  JACINTO.—  Flebó¬ 
tomo  por  el  Real  Tribunal  del  Pro¬ 
tomedicato  en  6  de  diciembre  de 
1811. 

NO  NACIDO  (F.L.) 

MONECA. — Véase  Gallinazo.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

NORDENFLITT,  DIONISIO.  — 

Aceptado  como  alumno  interino  del 
Real  Colegio  de  San  Fernando  el  22 
de  Setiembre  de  1814. 

NORIA,  MANUEL  R. — Farmacéu¬ 
tico.  Su  nombre  figura  en  la  “Rela¬ 
ción”  oficial  de  la  Facultad  en  1916. 
Natural  de  Huánuco,  el  Sr.  Noria 
ejerce  la  profesión  en  su  ciudad  na¬ 
tal. 


(109 


NORIEGA  DEL  AGUILA,  MI 
GUEL. — Médico  Cirujano.  Bachiller 
en  Ciencias  Naturales,  sosteniendo 
una  tesis  titulada  ‘‘Fitología  Nacio¬ 
nal”,  Doctor  en  Ciencias  Naturales 
Bachiller  en  Medicina  el  año  de  1912 
sosteniendo  una  tesis  del  título“Se- 
ro  reacción  de  la  sífilis  por  el  méto¬ 
do  de  Noguchi”,  obtuvo  luego  el 
título  profesional  y  el  grado  de  doc¬ 
tor  en  Medicina  sustentando  una 
tesis  Bibliografía:  1)  Tesis  del  bachi¬ 
llerato  en  Ciencias,  en  Gaceta  Cien¬ 
tífica,  1908  y  Revista  de  Ciencias  de 
Lima.  vol.  XI.  2)  La  inmunidad,  G. 
M.  912.  3)  La  meningitis  cerebro  es¬ 
pinal,  S.H.  910. 

NOSOGRAFIA  MEDICA.—  CA¬ 
TEDRA  DE.—  (Hist.)  Establecida  la 
Facultad  de  Medicina  en  1856,  la 
extensión  de  los  estudios  que  com¬ 
prendía  esta  asignatura  hizo  nece¬ 
saria  su  división  en  dos  cursos,  divi¬ 
sión  que  existió  hasta  el  año  de  1905. 
el  4  de  abril  de  cuyo  año  quedó  acor¬ 
dado  por  la  Facultad  dividirla  en 
tres  cursos  correspondiendo  uno  de 
éllos  a  la  medicina  de  las  enferme¬ 
dades  mentales  y  nerviosas,  uno  otro 
a  las  de  la  piel  y  un  tercero  al  resto 
de  enfermedades.  En  el  año  1909 
quedó  acordada  la  fragmentación  de 
este  curso  para  dar  origen  a  dos  cᬠ
tedras  nuevas:  la  de  Clínica  dermo- 
sifilopática  y  la  de  Clínica  Psiquiᬠ
trica  y  Neuropatología,  la  primera 
de  las  cuales  fué  provista  por  el  Dr. 
Belisario  Sosa  Artola  y  la  segunda 
por  el  Dr.  Juan  San  Bartolomé,  que 
no  llegó  a  hacerse  cargo  del  puesto 
y,  que  por  consiguiente,  dejó  en  va¬ 
cancia  la  cátedra  hasta  la  fecha. 

Se  han  sucedido  en  la  enseñanza 
del  curso  de  Nosografía  Médica  los 
siguientes  Catedráticos:  Dr.  Manuel 
Odriozola  (1856-1884),  Dr.  Fransisco 
Capelo  (1884 — 1885),  D.  Manuel 


Odriozola  (1886-1889),  D.  Juan  Can¬ 
do  Castillo  (1889-1900),  D.  Estanis¬ 
lao  Pardo  Figueroa  y  Nieto  (1900- 
1920),  D.  Carlos  Monge  (1920-1921). 

NOSOGRAFIA  QUIRURGICA.  — 
CATEDRA  DE. —  (hist.)  La  exten¬ 
sión  de  este  curso  hizo  que  fuera  di¬ 
vidida  en  dos  cursos:  comprendien¬ 
do  el  primero  la  Cirugía  General  y 
el  segundo  la  Cirugía  de  Regiones. 
Dictados  ambos  cursos  por  un  solo 
catedrático  de  la  Clínica  quirúrgica 
de  mujeres  y  conservando  la  ense¬ 
ñanza  de  la  Cirugía  de  Regiones  el 
Catedrático  titular  del  curso.  A  la 
muerte  del  Dr.  Sandoval  en  1903,  se 
llevó  a  cabo  el  acuerdo  de  la  Facul¬ 
tad  de  Abril  de  1901  de  refundir 
ambos  cursos  en  una  sola  asignatura. 
Se  han  sucedido  en  la  enseñanza  de 
la  Cátedra  los  siguientes  profesores: 
D.  José  Bustillos  Concha  (1856 — 

1884) ,  D.  Manuel  T.  Espinoza  (1884- 

1885) ,  D.  Belisario  Sosa  (1887-1903), 
D.  Wenceslao  Salazar  (1909-1921). 
En  1893  se  acordó  dividirla  en  dos 
cursos. 

NOVOAjCINCINATO. —  Mecanis¬ 
mo,  prevención  y  tratamiento  de  la 
anaíilaxia  (com.  a  la  A.  de  Int.  de 
Lima. 1916). 


NOVOA,  LUÍS  ALFREDO  —  Mé¬ 
dico  ecuatoriano  autorizado  para 
ejercer  la  profesión,  figura  en  la  Re¬ 
lación  de  la  Facultad  de  1894. 


NUÑEZ,  ESTANISLAO  B.—  Na¬ 
tural  de  Huánuco,  hijo  de  don  Ra¬ 
món  Núñez  y  de  doña  Santos  Fer¬ 
nández.  Estudió  medicina  (1890-18 
94)  que  abandonó  para  dedicarse  a 
la  agricultura,  primero,  y  a  la  ad¬ 
ministración  Pública  después. 


110) 


NIÑEZ,  J.  ABELARDO.—  Con 

fecha  16  de  enero  del  año  1879  la 
Universidad  de  Lima  dispuso  que  la 
Secretaria  de  la  Facultad  de  Medi¬ 
cina  de  Lima  proporcionase  a  este 
señor,  comisionado  especial  de  la 
República  de  Chile,  todo  los  infor¬ 
mes  que  éste  tuviese  a  bien  solicitar 
en  relación  a  la  organización  de  la 
docencia  médica.  La  Facultad  de  Me¬ 
dicina  accediendo  a  lo  dispuesto  por 
la  Universidad,  cumplió  con  ello.  Y 
es  cosa  admirable...  en  1881  las  tro¬ 
pas  chilenas  debían  destruir  con  el 
taco  de  sus  botas  la  obra  paciente¬ 
mente  acumulada  en  un  siglo  de 
esfuerzo  perseverante. 

NUÑEZ,  MANUEL  FRANCIS¬ 
CO. — Farmacéutico  (1910). 

NUÑEZ,  NICOLAS  A. —  Obstetriz. 

NUÑEZ,  CONTO  JOSE.—  Médico 
incorporado  a  la  Universidad  de  Tru- 
jillo  en  1862. 

NUÑEZ  DE  HUERTA,  JAIME  — 

Bachiller.  En  6  de  Febrero  de  1808 
aprobó  el  Real  Tribunal  del  Proto- 
medicato  el  examen  de  Núñez  había 
rendido  para  ejercer  la  profesión 


farmacéutica  ante  el  Teniente  del  P. 
M.  en  Arequipa  Dr.  Antonio  Zoldi 
Rosas. 

NUÑEZ  DEL  PRADO,  EDUAR¬ 
DO. —  Antiguo  Decano  y  Fundador 
de  la  Escuela  de  Medicina  de  la  Paz. 
(Gaceta  Médica,  1876)  Laborioso  co¬ 
laborador  de  la  G.M.  Establecido  en 
1876  en  Yauyos,  allí  falleció  el  28  de 
setiembre  de  ese  año.  Bibliografía: 

1)  Tártaro  ferrico-potásico-amónico, 
en  Gaceta  Médica  de  Lima,  1862.  2) 
Embolia  Pumonar  en  Gaceta  Médi¬ 
ca  de  Lima,  1862. 

NUÑEZ  DEL  PRADO,  DANIEL.— 

Médico  (1863).  En  1870,  la  Facultad 
informó  favorablemente  a  la  solici¬ 
tud  que  hiciera  el  gobierno  de  facili¬ 
dades  económicas  para  imprimir  una 
memoria  sobre  la  fiebre  amarilla 
que  se  desarrolló  en  Lima  el  año 
1868.  Falleció  en  Bolivia  eí  año  1891. 
Miembro  correspondiente  de  la  A.N. 
de  M.  en  la  Paz.  Bibliografía. —  1) 
Memoria  sobre  la  bronquitis  reinan¬ 
te.  Gaceta  Médica,  de  Lima,  1863. 

2)  Influencias  del  clima  en  las  en¬ 
fermedades  de  Lima,  Gaceta  Médica, 
1861.  3)  Estudio  sobre  la  coca,  Gace¬ 
ta  Médica,  1875. 


rv 


ÑAME  o  IÑAME. —  Raíz  común 
en  toda  la  América,  que  sirve  de  ali¬ 
mento  a  todos  cocida  o  asada:  crece 
a  proporción  de  la  bondad  del  terre¬ 
no  en  que  se  planta;  pero  requiere 
que  sea  bueno  y  graso,  su  corteza 
sea  gruesa,  áspera,  desigual,  cubier¬ 
ta  de  una  cabellera,  y  de  color  mo¬ 
rado  que  tira  a  negro:  la  médula  es 
de  una  consistencia  como  las  batatas: 
tiene  un  blanco  sucio  y  a  veces  co¬ 


lor  de  carne:  se  cuece  con  facilidad: 
es  alimento  ligero  y  de  fácil  diges¬ 
tión,  y  al  mismo  tiempo  muy  nutri¬ 
tivo:  se  usa  en  las  comidas  como  pan 
en  lugar  de  cazave  y  cocido  en  agua 
con  sal  y  pimiento:  para  plantarlo 
se  toman  la  cabeza  de  ñame,  se  cor¬ 
ta  en  cuatro  partes  y  se  entierra  ca¬ 
da  una  distante  tres  o  cuatro  pies 
una  de  otra,  y  sin  más  diligencia 
prende  con  facilidad,  y  en  menos  de 


(111 


seis  meses  da  el  fruto  maduro  y  en 
estado  de  comerse:  el  vástago  se  en- 
rreda  y  echa  filamentos  que  tiene 
raíces:  si  hay  cerca  de  él  algún  árbol 
o  arbusto  se  pega,  crece  y  cubre  to¬ 
do  cuanto  encuentra:  se  conoce  por 
las  hojas  que  son  muy  recias  y  do¬ 
bles,  cuando  está  maduro  el  fruto 
y  en  todo  su  auge,  por  que  entonces 
empiezan  a  marchitarse:  luego  que 
el  fruto  se  ha  sacado  de  la  tierra,  se 
pone  a  enjugar  al  sol  y  se  guarda 
para  el  uso  diario.  En  las  Islas  Cana¬ 
rias  y  otras  partes  llaman  Ñame  a 
la  raíz  del  Arum  colocassia,  que  aquí 
conocemos  por  Manta  de  Santa  Ma¬ 
ría.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 
Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

ÑAPIQUL —  (Mat.  Médi.)  Es  una 
especie  de  goma  catechú  natural,  co¬ 
mo  lo  comprueban  su  origen  y  pro¬ 
piedades  más  características.  El  Ña- 
piqui  procede  del  huarango  (Proso- 
pis  dulcis)  de  la  familia  de  las  legu¬ 
minosas,  tan  útil  para  el  hombre  y 
los  animales  por  los  variados  produc¬ 
tos  que  administra.  Es  de  color  he¬ 
pático  o  negro  de  pez;  brillo  graso¬ 
so,  la  fractura  concoidea;  traslúcido 
en  las  aristas;  de  sabor  amargo  y 
después  astringente  muy  pronuncia¬ 
do.  Se  disuelve  en  el  agua  dejando 
un  residuo  blanco,  grisáceo,  terroso 
de  materias  húmedas  semejante  a  la 
albúmina  coagulada,  las  cuales  se 
pueden  esperar  por  decantación;  se 
disuelve  en  mucha  agua  fría  y  en  el 
agua  hirviendo;  el  alcohol  lo  disuel¬ 
ve  igualmente;  se  disuelve  también 
en  parte  en  el  éter  y  en  el  ácido 
acético.  En  el  calor  se  reblandece, 
pudiendo  recibir  una  forma  determi¬ 
nada;  por  la  destilación  seca  da  un 
líquido  urente  con  gotas  de  un  aceite 
de  color  bruno,  que  por  la  filtración 
y  evaporación  deja  ácido  picorate- 


chuico.  El  ácido  nítrico  concentrado 
le  transforma  en  amargo  de  Welter, 
practicando  la  operación  a  una  tem¬ 
peratura  moderna;  a  una  mayor  se 
convierte  en  ácido  oxálico.  Las  reac¬ 
ciones  del  Ñapiqui  son  las  mismas 
que  daría  una  mezcla  de  ácido  pro- 
sopitánico  y  catechina.  Los  resulta¬ 
dos  sobre  la  existencia  del  azúcar 
han  sido  negativos.  Tampoco  hemos 
hallado  los  ácidos  orgánicos,  oxálico, 
cítrico  tártrico  y  málico.  Por  la  in¬ 
cineración  deja  un  residuo  blanco 
terroso,  compuesto  esencialmente  de 
cal,  magnesia  y  algo  de  alúmina, 
cuarzo  y  hojuelas  de  mica.  Entre  las 
materias  accidentales  se  encuentran 
huevecillos  y  restos  de  orugas,  que 
perecen  pertenecer  a  un  lepidoptero 
nocturno;  también  hemos  hallado 
excrementos,  aunque  rara  vez,  y  por 
último,  granos  de  fécula  visibles  só¬ 
lo  por  medio  del  microscopio  y  restos 
del  vegetal.  En  esta  goma  hemos  des¬ 
cubierto  dos  ácidos  que  desempeñan 
el  rol  de  principios  activos:  el  uno 
es  el  ácido  prosopitánico,  que  es  nue¬ 
vo,  y  el  otro  el  ácido  catechuico,  co¬ 
nocido  hace  ya  muchos  años  en  el 
catechú.  Para  demostrar  la  existencia 
de  este  último,  se  emplea  el  extrac¬ 
to  alcohólico  de  la  resina  de  huaran¬ 
go,  obtenida  después  de  la  separación 
de  las  materias  húmicas  en  la  con¬ 
fección  del  acuoso;  tratándole  con  el 
éter  anhidro  varias  veces  hasta  que 
las  soluciones  salgan  incoloras.  La 
solución  etérea  de  color  rojizo,  sepa¬ 
rada,  se  mezcla  con  agua,  por  lo  cual 
resultan  dos  capas:  la  una  superior, 
de  color  amarillo  y  la  otra  rojiza;  se 
separan  las  dos  por  medio  de  un  em¬ 
budo  de  llave  y  se  abandona  a  la 
evaporación  espontánea  la  solución 
etérea  para  que  cristalice;  entonces 
resulta  en  una  masa  amarilla  verdosa 
o  cristalina,  la  cual  se  disuelve  en 
poca  agua  destilada  o  alcohol  por 


112) 


medio  de  la  ebullición  y  en  seguida 
se  filtra  hirviendo,  para  que  la  ma¬ 
teria  cristalice  por  el  enfriamiento. 
El  ácido  obtenido  de  este  modo  es 
amarillo  cristalino;  enrojece  débil¬ 
mente  la  tintura  de  tornasol;  su  sa¬ 
bor  es  amargo  y  después  astringente; 
se  disuelve  muy  poco  en  el  agua  fría; 
por  la  concentración  en  el  baño  de 
sus  soluciones  puede  cristalizar  con 
facilidad;  el  ácido  sulfúrico  concen¬ 
trado  vertido  sobre  otra  solución  de 
aquel  ácido  en  un  tubo  de  prueba  se 
embrunece  y  se  observa  que  en  el 
punto  contacto  de  los  dos  ácidos  se 
presenta  una  coloración  púrpura,  la 
que  pasa  al  violado  después  de  algún 
tiempo,  y  por  fin,  azul  y  al  negro 
azulado;  el  ácido  nítrico  concentrado 
le  comunica  un  color  amarillo  ana¬ 
ranjado  que  palidece  después  de  al¬ 
gunas  horas  por  la  exposición  al  aire. 
El  amoniaco  le  comunica  un  color  ro¬ 
jo,  pero  con  lentitud,  principiando 
por  la  superficie  que  se  encuentra 
en  contacto  con  el  aire,  después  se 
ennegrece.  La  solución  de  este  ácido 
goteada  sobre  una  lechada  de  cal  to¬ 
ma  un  color  amarillo  brunáceo:  no 
sucede  otro  tanto  cuando  se  vierte 
sobre  una  solución  de  barita,  pues 
entonces  su  color  es  verdoso,  el  cual 
desaparece  en  seguida.  No  precipita 
la  soiución  de  gelatina  ni  a  la  de  tár¬ 
taro  emético.  Tampoco  ofrece  reac¬ 
ciones  notables  con  las  sales  de  qui¬ 
nina,  morfina,  estricnina  y  otros  al¬ 
caloides.  Comunica  a  las  sales  de 
protoxido  de  fierro  un  color  verde 
botella;  el  que  se  vuelve  violado  por 


la  adicción  de  una  gota  de  solución 
de  carbonato  de  soda;  a  las  de  oxí- 
dulo  de  fierro  las  vuelve  de  un  color 
negro  brunáceo;  precipita  inmediata¬ 
mente  a  una  mezcla  de  sulfato  de 
protoxido  de  fierro  y  acetato  de  po¬ 
tasa,  disueltos  en  agua  destilada.  Re¬ 
duce  a  las  sales  de  plata,  oro,  platino, 
mercurio,  en  un  polvo  gris,  con  más 
rapidez  en  caliente  que  en  frío.  La 
solución  de  nitrato  de  plata  calenta¬ 
da  con  otra  de  este  ácido  hasta  la 
ebullición,  separa  inmediatamente  la 
plata,  cubriendo  las  paredes  interio¬ 
res  del  tubo  de  experimento,  bajo 
la  forma  de  una  película  muy  fina. 
Se  vé,  pues,  por  estas  reacciones,  que 
el  ácido  que  hemos  aislado  ofrece  un 
conjunto  de  propiedades  que  nos 
conduce,  sin  duda  alguna,  a  mirarlo 
como  idéntico  con  el  ácido  catechui- 
co,  que,  como  llevamos  apuntando, 
ha  sido  reconocido  en  diferentes  es¬ 
pecies  de  catechú.  (Barranca  José  S. 
“El  Ñapiqui  y  sus  glucósidos”  en  Ga¬ 
ceta  Médica,  Lima,  1875,  p,  287). 

ÑOPO. —  Nombre  que  dan  en  el 
Perú  al  Español  Europeo.  Alcedo: 
(Diccionario  Geofráfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid,  1789). 

ÑORBO. —  (Passiflora  Punctata) 
Flor  muy  semejante  a  la  Pasionaria 
o  flor  granadilla;  pero  algo  menor: 
tiene  una  exquisita  fragancia.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid.  1789). 


OAXACA —  Polvos  de. —  Muy  es¬ 
timados  por  su  fragancia  y  buen  gus¬ 
to  para  echar  en  el  chocolate:  se 


hacen  de  cacao,  azúcar,  vainilla  y 
canela,  y  la  mayor  parte  de  azúcar, 
bien  molido  todo  y  empaquetado  pa- 


(113 


ra  que  no  se  disipe  en  unas  bolsitas 
o  saquitos  de  lienzo:  tienen  el  nom¬ 
bre  de  la  Provincia  donde  hacen  este 
compuesto  aromático.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid,  1789). 

OBERAL.—  (Bot.)  “Se  dá  dice  Le- 
cuanda  (“Descripción  de  Piura,  en 
Mercurio  Peruano,  tomo  II  de  la  edi¬ 
ción  de  la  Biblioteca  Peruana,  Lima, 
1861) —  en  algunos  lugares  fríos  de 
la  sierra  y  aún  de  valles,  tienen  por 
buenas  sus  hojas  estrujadas  en  agua, 
y  bañándose  con  élla  para  curar  la 
erisipela,  así  como  también  su  zumo 
aplicado  en  la  forma  referida  sirve 
al  mismo  útil  fin.  Produce  una  fruta 
o  grano  colorado,  que  sirve  de  pas¬ 
to  a  las  pavas  del  monte”. 

OBERMAYER,  GUSTAVO.—  Far¬ 
macéutico  (1904). 

OBLITAS  N. —  Natural  del  Cuzco. 
Estudió  medicina  en  1902  y  abando¬ 
nó  estos  estudios. 

OBRAJE.—  Fábrica  de  paños  or¬ 
dinarios,  bayetas  y  otros  tejidos  de 
lana  que  hay  en  varias  Provincias 
del  Perú:  antes  había  en  el  Reyno  de 
Quito  y  eran  tan  acreditados  que 
hacían  un  comercio  considerable: 
pues  de  ellos  se  abastecía  toda  la 
América  Meridional,  pero  se  prohi¬ 
bieron  en  el  Ministerio  del  Marqués 
de  la  Sonora  por  orden  del  Rey.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

OBSERVATORIO  METEOROLO¬ 
GICO  UNANUE.— (Hist.)  Con  fecha 
1?  de  Julio  de  1858  la  Sociedad  de 
Medicina  de  Lima  dirigió  al  Profe¬ 
sor  Antonio  Raimondi  la  comunica¬ 
ción  que  sigue,  verdadero  origen  del 
establecimiento  del  Observatorio  Me- 


tereológico  Unánue”:  “La  Sociedad 
de  Medicina  en  sesión  del  23  de  julio, 
teniendo  en  consideración  la  necesi¬ 
dad  y  ventajas  que  resultan  para  el 
estudio  de  las  enfermedades  que  rei¬ 
nan  en  Lima  el  establecimiento  de 
un  observatorio  metereológico,  y 
convencida  de  las  grandes  y  conoci¬ 
das  aptitudes  que  adornan  a  Ud.  en 
este  género  de  estudios,  ha  creído  con 
veniente  me  dirija  a  Ud.  a  fin  de 
que  le  suministre  con  la  mayor  exac¬ 
titud  y  acierto  una  relación  de  todos 
los  útiles  e  instrumentos  indispen¬ 
sables  para  tal  objeto.  Lo  que  ten¬ 
go  el  honor  de  poner  en  su  conoci¬ 
miento  para  que,  si  lo  tiene  a  bien, 
acceda  a  los  expresados  deseos  de  la 
Sociedad.  Dios  Guarde  a  Ud.  Rafael 
Benavides”.  El  Profesor  Raimondi 
respondió  en  los  siguientes  términos; 
Lima,  9  de  julio  de  1958.  Señor  Se¬ 
cretario  de  la  Sociedad  Médica.  Se¬ 
ñor  Secretario:  Tengo  el  honor  de 
adjuntar  a  Ud.  la  lista  que  la  Socie¬ 
dad  Médica  se  dignó  pedirme  en  su 
fecha  19  del  pte.  con  el  objeto  de  que 
señalase  cuales  eran  los  útiles  ne¬ 
cesarios  para  la  plantificación  de  un 
observatorio  metereológico.  En  mi 
apunte,  Señor  Secretario,  se  encuen¬ 
tran  instrumentos  que  pueden  colo¬ 
carse  en  tres  distintos  órdenes:  19 
Instrumentos  indispensables  para  lle¬ 
nar  el  fin  que  la  Sociedad  se  propo¬ 
ne,  como  son  los  marcados  con  los 
números  1,  2,  3,  4,  5  y  6;  29  Instru¬ 
mentos  que  aunque  de  suma  impor¬ 
tancia  para  esclarecer  muchas  cues¬ 
tiones  médicas,  con  todo  no  pueden 
ser  considerados  como  de  primera 
necesidad,  tales  son  los  que  llevan 
los  números  7,  8  y  9;  39  Bajo  los  nú¬ 
meros  10,  11  y  12  se  encuentran 
instrumentos  que  aunque  es  verdad 
no  proporcionan  grandes  ventajas, 
tratándose  de  cuestiones  puramente 
medicas,  sin  embargo  deben  formar 


1 14) 


parte  de  los  objetos  propios  para  que 
ellos  suministraran  datos  que  recoji- 
dos  en  un  país  poco  estudiado  como 
éste,  serían  aceptados  con  entusias¬ 
mo  por  las  cultas  sociedades  euro¬ 
peas.  Por  último  me  permitiré  Señor 
Secretario,  hacerle  presente  que 
siendo  una  de  las  condiciones  indis¬ 
pensables  para  que  las  observacio¬ 
nes  metereológicas  tengan  todo  su 
valor,  la  exactitud  y  multiplicidad 
de  ellas  y  con  un  individuo  que,  apa¬ 
rente  para  emprender  este  trabajo 
quiera  además  desempeñarlo,  sería 
muy  útil  que  la  sociedad  se  propor¬ 
cionase  una  máquina  recientemente 
inventada,  conocida  con  el  nombre 
de  “Enregistrateur”  y  con  lo  que 
por  medio  de  una  feliz  aplicación  de 
la  fotografía  se  consigue  sin  ningún 
trabajo  una  observación  continua  y 
exacta,  merced  a  una  línea  sinuosa 
en  la  que  se  marcan  todos  los  cam¬ 
bios  acaecidos  durante  todo  el  día, 
en  los  instrumentos  que  es  necesario 
observar.  Dios  Guarde  a  Ud.  Antonio 
Raimondi”.  La  relación  adjuntada 
por  el  Profesor  Raimondi  era  la  si¬ 
guiente:  1?  Un  barómetro  de  Fortín; 
2?  Uno  Ídem  de  Gay  Lussac  con  la 
modificación  de  Bunsen;  3?  Varios 
termómetros  y,  entre  ellos,  uno  cons 
truído  expresamente  para  las  obser¬ 
vaciones  de  Lima,  esto  es,  que  mar¬ 
que  de  12°  a  30°  de  manera  que  los 
grados  puedan  ser  divididos  en  dé¬ 
cimos;  4o  un  higrómetro  de  Saussure; 
5o  Uno  de  idem  de  Regnault;  6o  Un 
Pluviómetro;  7o  Un  electrómetro  de 
hoja  de  oro;  8o  uno  idem  de  Rousseau 
con  la  modificación  de  Peltier;  9o  Un 
anemómetro  para  medir  la  dirección 
y  fuerza  de  los  vientos;  10°  un  mag- 
netómetro  unifilado  de  declinación 
de  M.  Gauss,  para  observar  la  decli¬ 
nación  absoluta  de  la  aguja  magné¬ 
tica,  la  intensidad  absoluta  de  las 
fuerzas  magnéticas  y  las  variaciones 


diurnas  de  la  declinación;  11°  Uno 
idem  bilifato  de  M.  Gauss  para  medir 
la  intensidad  de  la  fuerza  horizontal; 
12°  Un  magnetómetro  balanza  de  M. 
Gauss  para  medir  la  fuerza  vertical 
o  inclinación”  (Gaceta  Médica  de  Li¬ 
ma,  año  III). 

Instalóse  el  30  de  julio  de  1892 
merced  a  un  generoso  donativo  de  D. 
José  Unánue  y  el  concurso  de  la  Mu¬ 
nicipalidad.  Primero  en  un  ángulo 
de  la  actual  Facultad;  después  en  la 
plaza  de  la  Exposición,  en  el  local 
de  la  Academia  Nacional  de  Medici¬ 
na  de  Lima.  En  la  inauguración:  Dis¬ 
curso  Villar.  Discurso  Sosa.  Discurso 
Pedro  Villavicencio,  el  Alcalde  en¬ 
cargado  Alcaldía. 

Discurso  José  Unánue,  hijo  de  D. 
Hipólito. 

Notas 

*E1  1?  de  Julio  de  1858  la  Socie¬ 
dad  de  Medicina  ofició  a  Raimondi 
útiles  sobre  para  un  observatorio 
(G.M.  III). 

"1885  —  El  observatorio  municipal 
dirigido  por  Enrique  Guzmán  y  Va¬ 
lle. 

OBSTETRICIA. — Ejercicio  de  la. — 
Parece  que  los  primitivos  habitan¬ 
tes  del  Perú  que  fueron  más  que  dis¬ 
cretos  herbolarios,  que  no  descono¬ 
cieron  la  práctica  de  ciertas  inter¬ 
venciones  quirúrgicas,  y  muchos  de 
cuyos  conocimientos  médicos  se  han 
perdido  seguramente  por  la  natural 
desconfianza  de  los  aborígenes  y 
por  el  poco  interés  que  tales  noticias 
inspiraban  a  los  primeros  conquista¬ 
dores;  no  conocieron  el  ejercicio  de  la 
Obstetricia,  ni  aún  de  aquellos  ru¬ 
dimentos  del  arte  obstétrico  que  es 
hallan  de  la  prehistoria  médica  de 
algunos  pueblos  primitivos.  Es  de 
creer  que  las  mujeres  daban  a  luz 


(115 


como  lo  hacen  los  más  humildes  re¬ 
presentantes  de  la  escala  zoológica 
y  que,  apenas  terminado  el  solemne 
momento  fisiológico  del  alumbra¬ 
miento  se  dirigían  al  río  con  el  ob¬ 
jeto  de  lavarse;  procedían  de  este 
modo  con  los  indios  de  Arma  según 
asevera  Cieza  de  León  y  considera¬ 
ban  probablemente  como  los  aborí¬ 
genes  peruanos,  que  este  lavado  era 
una  verdadera  purificación.  Conside¬ 
rábase  como  delito  contra  la  divini¬ 
dad  dormir  con  la  mujer  en  cinta 
(así  lo  asegura  para  la  Isla  Española 
el  Cronista  Gamarra)  y  también 
consideraban  como  delito  religioso  el 
cohabitar  con  la  mujer  “parida  y 
criando”.  En  la  Legislación  de  Manco 
ya  se  encuentran  algunas  prescrip¬ 
ciones  de  defensa  en  favor  de  la  mu¬ 
jer  madre  (Valdizán:  “Las  perver- 
ciones  sexuales  de  los  primitivos 
habitantes  del  Perú”,  inédito);  exis¬ 
te  la  sanción  del  aborto  voluntaria 
o  delictuosamente  provocado 

Durante  la  época  colonial  el  ejer¬ 
cicio  de  la  Obstetricia  fué  aún  menos 
respetable  que  el  de  la  medicina, 
cirugía  y  flebotomía.  Un  número 
considerable  de  mujeres  ingnorantes, 
pertenecientes  casi  todas  a  los  más 
humildes  elementos  sociales,  con  el 
título  de  “recibidoras”,  ejercía  la 
Obstetricia  con  daño  considerable  de 
la  población  y  sin  que  nadie  se  preo¬ 
cupara  de  poner  una  valla  a  su  ne¬ 
fasta  obra  de  destrucción  de  existen¬ 
cias.  La  única  ciencia  de  estas  mu¬ 
jeres  era  “la  de  su  audacia”  (Molo- 
che:  “La  Maternidad  de  Lima”, 
Lima,  1908).  Unos  pocos  cirujanos, 
cuya  ciencia  no  era  mucho  más  con¬ 
siderable;  pero,  que  al  menos,  po¬ 
seían  algunos  conocimientos  de  ana¬ 
tomía  se  permitió  ejercer  la  Obste¬ 
tricia  y  deben  ser  considerados  en 
este  número  de  cirujanos  Dr.  Juan 
José  Iturrizaga,  médico  del  Hospital 


del  Espíritu  Santo;  Francisco  Bravo, 
cirujano  del  mismo  Hospital;  el  Cé¬ 
lebre  comadrón  (así  lo  llaman  La- 
rrinaga)  Miguel  Utrilla,  cirujano  del 
Hospital  de  Santa  Ana;  José  Calvo, 
hijo  del  celebrado  D.  Hilario;  Felipe 
Bosch  y  el  mismo  Larrinaga. 

Muchos  de  estos  cirujanos  solo 
ejercían  la  Obstetricia  en  momen¬ 
tos  en  los  cuales  la  ciencia  de  la  re¬ 
cibidora  reconocíase  impotente  para 
salvar  la  vida  de  la  parturienta.  En¬ 
tre  las  circunstancias  que  determina¬ 
ban  esta  declaración  de  impotencia 
se  contaban  como  más  frecuentes,  la 
“criatura  atravesada”  y  la  “criatura 
muerta”.  La  primera  denominación 
etiquetaba  todas  las  presentaciones 
que  reputaba  gravísimas  la  ignoran¬ 
cia  de  la  recibidora  y,  en  estos  casos, 
la  recibidora  llamaba  “a  los  barberos 
que  llaman  cirujanos”  para  que  pro¬ 
cedieran  a  “abrir”  a  la  parturienta. 
Los  cirujanos  en  cuestión,  tomadas 
las  precauciones  del  caso,  adminis¬ 
trados  los  auxilios  espirituales  a  la 
paciente,  procedían  a  realizar  una 
laparatomía  con  la  mayor  audacia 
del  mundo  y  es  de  admirar  como  no 
pocas  veces  los  sujetos  de  estas  la- 
paratomías  pudieron  sobrevivir  a 
ellas. 

Pero,  antes  de  recurrir  al  cirujano 
las  recibidoras  habían  agotado  una 
serie  de  prácticas,  algunas  de  ellas 
verdaderamente  grotescas  y  bárbaras 
y  cuyo  solo  relato  basta  para  provo¬ 
car  el  mayor  espanto. 

Cuando  “los  dolores”  se  prolonga¬ 
ban  mucho  tiempo,  se  acudía  “a  la 
piedra  del  águila”  un  verdadero  li- 
monito  al  cual  venía  atribuida  la 
virtud  de  apresurar  el  alumbramien¬ 
to.  Este  amuleto  que  aún  se  usa  en 
Italia,  en  ciertas  pequeñas  localida¬ 
des,  fué  muy  generalmente  aplicado 
por  nuestra  recibidoras,  a  las  cuales 
no  faltaba  en  casa  una  colección  de 


116) 


estas  piedras,  cuya  abundancia  en  el 
Perú  nos  informan  algunos  Cronis¬ 
tas  de  Indias. 

Con  el  objeto  de  activar  el  trabajo 
se  ponian  en  práctica  maniobras  tan 
brutales  como  el  sacudimiento,  el 
bracero  ardiendo  y  el  manteo.  Diga¬ 
mos  en  que  consistían  algunas  de 
ellas. 

El  sacudimiento,  forma  tan  rudi¬ 
mentaria  como  brutal  del  masaje 
era  “ejecutado  por  los  brazos  robus¬ 
tos  de  varios  negros,  a  fin  de  pre¬ 
cipitar  con  más  prontitud  al  feto  del 
seno  materno. 

El  bracero  ardiendo  se  hallaba 
reservado  para  los  casos  de  prolonga¬ 
ción  excesiva  del  trabajo.  Colocado 
el  bracero  en  la  habitación  de  la  par¬ 
turienta  se  obligaba  a  ésta  a  dar 
“desmedidos  saltos  sobre  él,  cuando 
sufría  los  dolores  más  vivos  del  par¬ 
to,  agregándole  el  paso  el  cariño  fino 
y  delicado  de  unas  bofetadas  recias 
en  caso  de  rehusar  la  afligida  dolien¬ 
te  hacer  esfuerzos  posibles  para  des¬ 
embarazarse  del  fruto  de  la  concep¬ 
ción. 

El  manteo  consistía  en  hacer  sal¬ 
tar  a  la  preñada,  cuando  sufría  los 
más  vivos  dolores,  en  una  manta  o 
frazada,  cuyos  ángulos  asidos  por 
cuatro  hombres,  la  sacudían  de  arri- 
baa  abajo  alternativamente  para  le¬ 
vantar  el  cuerpo  a  la  mayor  altura 
posible. 

Refiriéndose  a  esta  última  prácti¬ 
ca  cuenta  la  señora  Fessel  que  una 
infeliz  parturienta  murió  a  conse¬ 
cuencia  de  uno  de  estos  manteos  en 
una  casa  de  la  calle  de  Cocharcas. 
Es  probable  que  esta  defunción  no 
podría  considerarse  como  el  coefi¬ 
ciente  de  mortalidad  de  una  práctica 
tocológica  tan  brutal.  (Hermilio  Val- 
dizán:  “La  obstetricia  en  los  albores 
de  la  República”  Gaceta  de  los  Hos¬ 
pitales,  Lima  1908). 


Después  del  desprendimiento  del 
feto  la  partera  colocaba  un  sombre- 
rito  negro  sobre  la  cabeza  de  la  par¬ 
turienta,  entre  cuyos  labios  ponía  un 
canuto  para  que  soplara  en  el  con 
todas  sus  fuerzas.  Si  bien  la  señora 
Fessel  explica  la  acción  del  canuto 
como  favorable  al  alumbramiento  no 
dice  el  porque  de  la  práctica  del 
sombrerito  negro  (Valdizán,  ob.  cit.) 
Esta  práctica  del  sombrerito  negro 
(Tal  vez  toma  su  origen  en  la  apli¬ 
cación  que  se  ha  hecho,  en  remotí¬ 
simos  tiempos  del  gorro  de  “San 
Ubaldo”,  cuya  aplicación  era  reco¬ 
mendada  no  solo  para  disminuir  los 
dolores  del  parto,  sino  también  en  el 
tratamiento  de  la  locura,  de  las  con¬ 
vulsiones  y  de  la  posesión  demoniaca. 
(Zanetti,  “  La  medicina  delle  notre 
Donne”). 

Entre  estas  intervenciones  de  la 
divinidad  en  alivio  de  la  parturienta, 
debemos  enumerar  la  protección 
ejercida  sobre  las  mujeres  en  trabajo 
de  parto  por  Santa  Ana  y  la  Doloro- 
sa,  y  por  la  Virgen  de  la  Gracia  so¬ 
bre  las  mujeres  durante  la  gestación. 
(Zanetti,  ob.  cit.)  Entre  nosotros 
Santa  Rosa  de  Lima  y  San  Martín 
de  Porres  fueron  considerados  pro¬ 
tectores  de  las  mujeres  en  trabajo 
de  parto  y  el  beato  Juan  Masías  lo 
fué  de  los  antojos  de  las  mujeres 
en  cinta.  En  Roma,  nada  menos,  que 
en  tiempos  de  Pió  XI,  circuló  pro¬ 
fusamente  entre  las  mujeres  del  pue¬ 
blo  romano  la  receta  de  una  práctica 
tendente  a  producir  un  parto  fácil: 
el  marido  de  la  parturienta  debía 
constituirse  en  la  Iglesia  más  vecina 
y  recitar  esta  oración,  que  pierde 
mucho  traducida  al  español: 

Jesús,  Jesús; 

Heme  aquí  que  subo  arriba. 

No  lo  hago  por  gusto  mió 

Sino  por  dar  un  varón  a  Dios. 

Y  para  tener  esta  bella  suerte . 


(117 


Las  incisiones  del  periné  que  el 
partero  moderno  práctica  en  deter¬ 
minados  casos,  eran  realizadas  ya 
por  nuestras  parteras  en  los  últimos 
tiempos  de  la  colonia.  Se  valían  para 
ello  de  un  pedazo  de  vidrio  o  de  una 
uña.  Como  los  gérmenes  sépticos  han 
existido  desde  la  época  que  el  vulgo 
cree  muy  próxima;  pero  que  en  rea¬ 
lidad  debe  hallarse  muy  remota  de 
nosotros,  es  fácil  comprender  que 
aquellas  incisiones  serían  prólogo 

sombrío  de  muchas  infecciones  puer¬ 
perales  epilogadas  por  una  defusión. 

La  señora  Fessel,  refiriéndose  a  su 
modus  operandi  en  la  ligadura  del 
cordón,  dice  que  ella  sigue  la  prác¬ 
tica  de  la  época  que  consiste  en  “li¬ 
gar  por  dos  partes  el  cordón  umbical, 
dejando  casi  dos  dedos  de  distancia 
de  la  una  a  la  otra  ligadura  por 
medio  de  un  hilo  doble  y  encerado”, 
práctica  merced  a  la  cual  “nunca 
hay  hemorragia”. 

Al  mismo  tiempo  que  preconiza 
esta  práctica  da  cuenta  del  uso  fre¬ 
cuente  que  se  hacía  del  cauterio  en 
la  ligadura  del  cordón  umbilical. 

Nos  han  llevado  con  frecuencia  a 
la  casa  de  Maternidad  — dice  la  se¬ 
ñora  Caldeau —  inocentes  criaturas 
expirando,  de  resultas  de  las  hemo¬ 
rragias  que  les  ha  sobrevenido  al 
momento  de  caer  la  escara  produci¬ 
da  por  esta  quemadura  tan  estúpida. 

No  tenemos  noticia  de  si  existió 
entre  nuestras  recibidoras  de  la  épo¬ 
ca  colonial  la  interpretación  que  se 
daba  por  las  recibidoras  europeas  a 
la  ligadura  del  cordón  umbilical.  Es¬ 
tas  últimas  ligaban  el  cordón  umbili¬ 
cal  lejos  del  vientre  en  los  varones 
y  cerca  en  las  mujeres;  porque  se 
creía  que  la  longitud  del  cordón 
umbilical  seccionado  dependía  la 
opulencia  de  los  órganos  genitales  y 
se  quería  prodigalidad  de  la  natura¬ 


leza  en  los  varones  y  relativa  par¬ 
simonia  de  la  misma  en  las  mujeres. 

Apenas  realizado  el  alumbramien¬ 
to,  apenas  terminada  la  sección  del 
cordón  umbilical  y  el  baño  del  recién 
nacido,  era  varias  las  funciones  en¬ 
comendadas  a  las  recibidoras,  fun¬ 
ciones  muchas  de  las  cuales  aún  se 
conservan  en  la  actualidad.  Como  re¬ 
tocadora  de  la  obra  de  la  naturaleza 
la  comadrona  procuraba  enmendar¬ 
le  la  plana  y  realizar  en  el  cuerpo 
el  rostro  del  recién  nacido  aquella 
reforma  que  conceptuaba  necesarias: 
ella  debía  arreglar  la  nariz,  los  la¬ 
bios  y  los  párpados,  cuidando  de  no 
tocar  las  fontanelas  por  temor  a  las 
convulsiones  que  podían  sobrevenir; 
ella  debía  realizar  la  formación  de 
los  hoyos  procurando  que  ellos  die¬ 
ran  al  rostro  la  mayor  gracia  posible; 
ella  valiéndose  de  unas  gotas  de  san¬ 
gre  de  la  placenta,  limpiaba  del  ros¬ 
tro  del  niño  los  neos  y  los  lunares  con¬ 
siderados  como  traducción  de  los  an¬ 
tojos  no  satisfechos;  ella  seccionaba 
“con  la  uña”  el  frenillo  y  preparaba 
finalmente  el  primer  “lamedor”. 

La  operación  cesárea,  respecto  a  la 
cual  existe  una  táctica  literatura  en 
Europa,  no  ofrece  entre  nosotros 
otro  interés  que  el  que  le  dan  las 
generosas  gestiones  del  P.  Gonzáles 
de  Laguna  (D.  Francisco)  de  la  re¬ 
ligión  de  agonizantes.  (Véase  el 
mando  del  Virrey,  obligando  a  todos 
los  cirujanos  que  ejercían  la  profe¬ 
sión  en  el  virreynato  a  que  realiza¬ 
sen  la  operación  cuantas  veces  fuese 
necesario  hacerlo;  éste  era  el  estado 
de  la  obtetricia  en  Lima  cuando  lle¬ 
gó  a  la  capital  peruana  la  Sra.  Beni¬ 
ta  Paulina  Cadeau  de  Fessel,  Obs- 
tetriz  de  Escuela  de  Medicina  de  Pa¬ 
rís,  en  la  cual  había  obtenido  varios 
honrosos  premios  en  el  año  1818.  An¬ 
tes  de  ella,  para  vergüenza  de  nues¬ 
tras  recibidoras,  era  tal  la  descon- 


118) 


fianza  que  en  ellas  se  tenía  que  una 
Virreyna  trajo  consigo  y  se  la  llevó 
consigo  a  su  regreso  a  España  una  re¬ 
cibidora  de  la  cual  solo  nos  ha  lle¬ 
gado  el  nombre:  doña  Catalina. 

En  14  de  Agosto  de  1826  el  Proto- 
medicato  General  de  la  República 
concedió  licencia  para  el  ejercito  de 
la  profesión  en  el  Perú  a  D.  Juan 
Francisco  Fessel  médico-cirujano;  y 
a  su  esposa  doña  Benita  Paulina 
Cadeau,  Obtetriz.  Por  gestiones  de 
Bolívar  y  la  Mar,  la  señora  Fessel 
fué  contratada  por  el  gobierno  para 
hacerse  cargo  de  la  dirección  del  Co¬ 
legio  de  la  Maternidad  establecido 
en  el  Hospital  de  la  Caridad.  Es  a 
la  obstetriz  francesa  que  debemos  la 
organización  de  la  verdadera  ense¬ 
ñanza  de  la  Obstetricia,  que,  si  bien 
estuvo  consignada  en  el  programa 
de  estudios  que  redactaba  Unánue 
para  el  Colegio  de  San  Fernando,  no 
pudo  establecerse  por  dificultades  de 
carácter  económico  y  también  por¬ 
que  las  vicisitudes  políticas  del  país 
no  permitieron  atender  a  la  enseñan¬ 
za  médica  con  la  atención  necesaria 
a  la  importancia  de  ella.  Señálose 
a  la  Señora  Fessel  la  renta  anual  de 
3,600  pesos  (Vargas:  Historia  del 
Perú  Independiente,  vol  59,  Lima 
1912). 

La  señora  Fessel,  después  de  lu¬ 
char  con  la  autoridad  de  su  presti¬ 
gio  contra  las  prácticas  groseras  del 
empirismo  obstétrico,  después  de 
procurar  inspirar  a  sus  discípulas 
todo  aquello  que  de  solemne  tiene  el 
arte  y  todo  aquello  que  de  responsa¬ 
bilidades  tiene  para  quien  lo  ejerce, 
realizó  una  enseñanza  verdadera¬ 
mente  científica;  tanto  que  ella  prac¬ 
ticó  varias  autopsias  con  el  objeto 
de  poner  en  evidencia  ante  sus  alum- 
nas  los  errores  a  que  el  ejercicio  de  la 
obstetricia  va  sujeto  y  la  importan¬ 
cia  esencialísima  de  la  Anatomía  en 


el  ejercicio  nombrado.  Compréndese 
sin  esfuerzo  el  beneficio  operado  pol¬ 
la  Señora  Fessel  entre  las  comadro¬ 
nas  de  Lima  que  aún  creían  como 
artículo  de  fé  que  el  parto  se  veri¬ 
ficaba  “por  que  se  abrían  los  hue¬ 
sos  de  la  pelvis”. 

Retiróse  de  la  enseñanza  la  señora 
Fessel  en  1836,  año  en  el  cual  publi¬ 
có  en  los  talleres  de  D.  José  Masías 
unas  “Relaciones  del  estado  actual 
del  arte  obstetriz  en  esta  capital  y 
exposición  de  algunos  hechos  prin¬ 
cipales  de  práctica  observando  en 
estos  últimos  años”.  El  estudio  está 
dedicado  a  D.  José  Manuel  Valdéz, 
Proto  Médico  del  Perú  y  el  nos  ha 
suministrado  muchos  interesantes 
detalles  respecto  al  ejercicio  de  la 
obstetricia  durante  la  época  colonial. 
Además  había  publicado  la  señora 
Fessel  un  curso  “Elemental  de  Par¬ 
tos”,  de  46  páginas,  en  forma  dialo¬ 
gada,  publicado  en  los  talleres  de 
Masías  en  1827  y  unos  “Consejos  a 
las  mujeres  en  cinta,  que  creemos 
que  habían  sido  editados  en  Guada- 
lajara,  donde  residieron  un  tiempo 
los  esposos  Fessel  y  que  se  hallan  en 
el  tomo  78  de  los  papeles  vanos  del 
Perú,  de  la  Biblioteca  Nacional  de 
Lima. 

Como  sucede  en  todas  las  reformas, 
la  operada  por  la  señora  Fessel,  lu¬ 
chó  aun  por  mucho  tiempo  contra 
los  prejuicios  y  supersticiones  de  que 
estaba  lleno  el  arte  de  las  recibido¬ 
ras.  A  pesar  de  que  D.  Cayetano 
Heredia,  para  ennoblecer  el  ejerci¬ 
cio  de  la  obstetricia,  invitó  en  una 
comisión  al  Gran  Mariscal  Castilla  y 
a  su  Gobierno  a  los  exámenes  de  las 
alumnas  de  Obstetricia  las  recibido¬ 
ras  continuaron  haciendo  de  las  su¬ 
yas  y  en  pleno  año  de  185Ü  y  después, 
existían  de  estas  empíricas  en  la  ca¬ 
pital  y,  con  mucha  mayor  razón  en 
las  provincias. 


(119 


Establecida  la  Facultad  de  Medici¬ 
na  en  1856,  desde  este  año  hasta  el 
de  1864,  la  enseñanza  de  la  Obste¬ 
tricia  fué  considerada  como  apéndice 
de  la  Clínica  Externa  de  Mujeres. 
En  el  último  de  los  años  menciona¬ 
dos  fué  encargado  interinamente  de 
la  Cátedra  de  “Teoría  y  Práctica  de 
Obstetricia,  enfermedades  puerpera¬ 
les  y  de  niños  el  Dr.  Rafael  Benavi- 
dez  que  hasta  entonces  desempeñara 
la  Cátedra  de  Física  e  Higiene.  Ele¬ 
gido  en  propiedad  el  Dr.  Benavidez 
en  1866,  conservó  la  enseñanza  has¬ 
ta  el  año  de  1872  en  el  cual  se  jubiló 
y  por  concurso  fué  elegido  para  su- 
cederlo  el  Dr.  Aurelio  León.  En 
1878  fué  creada  la  Cátedra  de  Clí¬ 
nica  Obstétrica  y  fué  nombrado  pa¬ 
ra  desempeñarla  el  Dr.  Ramón  Mo¬ 
rales,  quien  tuvo  como  primer  asis¬ 
tente  de  Clínica  al  Dr.  Arias  Soto. Fa¬ 
lleció  el  1879  el  Dr.  León,  que  conser¬ 
va  la  Cátedra  de  la  teoría  de  partos  y 
enfermedades  puerperales  y  de  ni¬ 
ños,  nombrado  por  la  dictadura  del 
1881  para  remplazarlo  el  Dr.  Ignacio 
Acuña,  a  estos  sucesos  siguió  el  la¬ 
mentable  episodio  de  1884,  en  el  cual 
el  Gobierno  del  General  Iglesias 
nombró  para  el  ejercicio  las  Cá 
ledras  de  Clínica  y  teoría,  respec¬ 
tivamente,  los  doctores  Juan  E. 
Corpancho  y  la  enseñanza  de  la 
Clínica  el  Dr.  Morales,  a  quien 
le  sucedió  el  Dr.  Rafael  Benavides 
y  en  la  de  la  Teoría  el  Dr.  Fernán¬ 
dez  Concha.  En  esta  relación  se 
cuenta  los  nombres  de  los  verdade- 
cultivadores  de  la  Obstetricia  entre 
nosotros.  Agreguemos  los  nombres 
de  los  doctores  Belisario  Manrique, 
Hipólito  Larrabure,  Juan  A.  San 
Bartolomé,  Samuel  García,  Ricardo 
Moloche,  Reynaldo  Arias,  etc. 

En  1892,  siendo  Ministro  el  Ilus- 
trísimo  Puirredón,  el  Gobierno  apro¬ 


bó  la  creación  de  una  Escuela  de 
Obstetricia  en  el  Cuzco. 

Gigantismo  fetal. —  Por  ser  raro 
el  caso  público  los  siguientes  datos 
que  corresponden  a  un  feto  de  sexo 
masculino,  a  termino,  que  fué  ex¬ 
traído  por  aplicación  de  fórceps  el 
27  de  setiembre  en  la  noche,  por  el 
que  suscribe  en  compañía  de  la  Obs- 
tetriz  Leovina  Segundo:  Peso  del  fe¬ 
to,  6,650  gramos.  Longitud  total,  61 
cms.  Longitud  del  occipital  al  sacro, 
38cms.  Diámetros:  O.  F.  0’14;  S.  0.  br,. 
0T1;  S.O.F.;  0T3;  M  Br,  0’14;  S.M. 
Br.,  0T3  112;  O.M.  0’18;  Bi  P.  0T 1  12; 
Bi  T.  OTO;  Bi  A.  0T8.  La  madre  era 
una  multípara,  mujer  de  mediana 
estatura;  el  padre  es  un  individuo 
pequeño.  (Pedro  Villanueva:  “Gigan¬ 
tismo  fetal”,  en  Reforma  Médica,  Li¬ 
ma  1917). 

OBSTETRICIA—  Cátedra  de  .— 
(Hist.)  Unánue  que  era  tan  perfecto 
conocedor  de  las  características  del 
ejercicio  profesional  en  el  Perú  no 
desconoció  las  conveniencias  y  la 
necesidad  de  establecer  la  enseñanza 
de  la  Obstetricia  en  el  Real  Colegio 
de  San  Fernando.  En  el  programa  de 
estudios  formulado  por  el  ilustre 
arequipeño  figura  la  Obstetricia  y 
con  una  amplitud  verdaderamente 
admirable;  puesto  que  ella  compren¬ 
día  la  anatomía  Obstétrica,  la  medi¬ 
cina  obstétrica  y  la  cirujía  obstétrica, 
debiendo  advertir  que,  en  el  progra¬ 
ma  de  la  Anatomía  Obstétrica  esta¬ 
ba  comprendida  la  Fisiología  Obsté¬ 
trica. 

— Desdichadamente  esta  gestión 
inicial,  ni  aquella,  consecuencia  de 
la  primera,  de  contratar  un  cirujano 
de  los  hospitales  de  Santa  Ana  o  de 
la  Caridad  para  la  enseñanza  del 
curso,  pudo  ser  llevada  a  cabo.  Y 
así  trascurrieron  los  primeros  años 


120) 


de  la  vida  del  Real  Colegio,  primer 
y  Colegio  de  la  Independencia,  des¬ 
pués,  sin  que  nada  hiciera  pensar  en 
la  posibilidad  del  establecimiento  de 
tan  útil  enseñanza,  cuando  vino  al 
Perú  la  señora  Fessel  fué  contratada 
en  condiciones  que  correspondían  a 
su  categoría;  pues  le  fueron  abonados 
3,600  pesos  anuales,  renta  muy  su¬ 
perior  a  aquella  de  que  disfrutaban 
los  Catedráticos  del  Colegio  de  Me¬ 
dicina.  Tal  es  el  origen  de  la  ense¬ 
ñanza  de  la  Obstetricia  en  el  Perú 
y  fueron  discípulas  de  la  señora 
Fessel  las  primeras  obstetrices  pe¬ 
ruanas  a  las  cuales  concedió  el  título 
Profesional  el  Protomedicato  del  Es¬ 
tado. 

Al  organizarse  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  de  Lima  (1856)  no  se  conce¬ 
dió  grande  importancia  a  la  Obste¬ 
tricia;  ella  fué  un  simple  apéndice  de 
la  Clínica  Quirúrgica  que  se  hallaba 
a  cargo  del  profesor  Camilo  Segura, 
quien,  contratado  por  la  Sociedad  de 
Beneficencia  de  Lima,  fué  profesor 
de  las  alumnas  de  Obstetricia  de  la 
Maternidad,  cargo  que  desempeñó 
hasta  el  año  de  1863  el  de  su  falle¬ 
cimiento.  Al  fallecimiento  del  Dr. 
Segura  se  hizo  cargo  del  curso  de 
{Teoría  y  práctica  de  Partos,  enfer¬ 
medades  de  niños,,  el  Dr.  Rafael  Be- 
navides,  que  abandonó  esta  enseñan¬ 
za  el  año  de  1873.  En  dicho  año  fué 
de  conformidad  con  el  precepto  le¬ 
gal  y  realizado  el  concurso  respecti¬ 
vo,  el  doctor  Aurelio  León,  que  lo 
desempeñó  hasta  el  año  1879,  el  de 
su  fallecimiento.  Al  Doctor  Aurelio 
León  reemplazaron  el  doctor  Rafael 
Benavides  y  el  Dr.  Nemesio  Fernán¬ 
dez  Concha. 

Hasta  1871  la  Cátedra  de  Obstetri¬ 
cia  fué  desempeñada  por  el  Dr.  Ra¬ 
fael  Benavides,  que  era  al  mismo 
tiempo,  profesor  de  la  Maternidad. 
Dicho  año  el  Dr.  Benavides  hizo  re¬ 


nuncia  de  la  Cátedra:  en  la  Mater¬ 
nidad  le  remplazó  Ignacio  Acuña  y 
en  la  Facultad,  por  concurso,  el  Dr. 
Aurelio  León.  Este  se  hizo  cargo  de 
la  Cátedra  el  año  de  1872.  Desde 
entonces  el  curso  fué  exclusivamen¬ 
te  teórico;  el  curso  comprendía: 
“Obstetricia,  enfermedades  puerpe¬ 
rales  y  de  niños  recién  nacidos’’. 

El  año  de  1878  fué  creada  la  Clí¬ 
nica  Obstétrica,  coexistente  con  el 
curso  Teórico  de  Obstetricia:  fué 
nombrado  para  el  desempeño  de  la 
nueva  Cátedra  el  Dr.  Ramón  Mora¬ 
les,  quien  la  regentó  hasta  el  año  de 
1898,  en  que  falleció.  Al  Dr.  Mora¬ 
les  lo  reemplazaron,  sucesivamente, 
el  Dr.  Rafael  Benavides  y  el  Dr.  Ne¬ 
mesio  Fernández  Concha. 

La  Cátedra  de  la  Maternidad,  sos¬ 
tenida  por  la  Sociedad  de  Benefi¬ 
cencia  Pública  de  Lima,  era  desem¬ 
peñada,  hasta  el  año  de  1909  por 
Profesores  nombrados  por  dicha  ins¬ 
titución  y  entre  los  cuales  deben  ci¬ 
tarse  el  Doctor  Segura,  el  Dr.  Igna¬ 
cio  Acuña  nombrado  en  1881  y  el 
Doctor  Samuel  García,  nombrado  en 
1887.  El  año  1909  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  reivindicó  sus  derechos  al 
nombramiento  de  esa  Cátedra  y  en 
ella  se  han  sucedido  el  Dr.  Belisario 
Manrique  y  el  Dr.  Enrique  Febres 
Odriozola. 

OCA  (Oxalis  Oca). —  Planta  me¬ 
diana  muy  semejante  al  triofolio 
acetoso;  dá  de  su  raíz  un  fruto  ama¬ 
rillo,  lustroso  con  algunos  ojos,  lar¬ 
go  de  cinco  a  seis  dedos,  muy  dulce 
y  de  particular  gusto,  semejante  a 
la  castaña;  se  come  fresco,  seco,  cru¬ 
do  o  cocido;  es  propio  de  los  climas 
fríos  o  poco  templada. y  planta  de 
cultivo:  suelen  confitarla  como  la  ba¬ 
ta  de  Málaga,  es  muy  estimada.  AL- 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789) 


(121 


OCAMPO,  JUAN  DE.—  Bachiller 
y  médico  (1837)  Murió  en  lea,  en 
1894. 

OCAMPO,  MANUEL  FEDERICO 

DE. —  Médico  Doctor  en  Medicina 
en  24  de  Julio  de  1862.  Médico  titu¬ 
lar  de  lea  en  1894.  Bibliografía:  1) 
Tesis  del  Bachillerato:  “Enfermedad 
de  Brigth”  en  Crónica  Médica.  1887. 

OCCE— BASTA  (F.L.)  Vocablo 
quechua;  en  castellano  significa  ti¬ 
fus.  (Olano:  La  rabia  epidémica  en 
el  Perú  a  principios  del  siglo  XIX, 
en  G.M.  1906). 

OCOPA  (Bromatolog.L 

OCOTE. — -  Arbol  de  la  Nueva  Es¬ 
paña  semejante  al  Pino:  las  hojas 
se  parecen  a  las  del  Cedro,  dá  de 
si  mucha  resina  o  goma,  y  de  sus 
ramas  hacen  los  Indios  teas  para 
alumbrarse:  hay  bosques  de  estos 
árboles  que  se  llaman  allí  Ocotale. 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789) 

OCHOA,  NESTOR.— Bachiller  en 
1897;  su  tesis:  Chalazión  y  su  tra¬ 
tamiento  por  el  raspado 

O’DONOVAN,  ENRIQUE.—  Ciru¬ 
jano  Latino  por  el  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  en  22  de  noviembre 
de  1814.  Teniente  del  mismo  Tribu¬ 
nal  en  Ciudad  de  Bolívar  en  31  de 
octubre  de  1826. 

ODONTOLOGIA.—  (Hist.)  El 
ejercicio  de  la  Odontología  durante 
el  virreynato  tanto  en  el  Perú  como 
en  todos  los  países  del  mundo,  estu¬ 
vo  enteramente  confiado  a  la  habili¬ 
dad  de  los  flebótomos  o  barberos  y 
íué  un  arte  reputado  humildísimo, 
ya  que  desdeñaban  ejercerlo  los  mé¬ 


dicos  y  aún  ciertos  cirujanos  que 
habían  alcanzado  alguna  reputación. 
Los  cirujanos  menos  exigentes  no 
desdeñaban  de  ejercer  incidental¬ 
mente  la  cirugía  dental  y,  en  verdad, 
que  no  siempre  fueron  muy  afortu¬ 
nados  en  el.  En  el  siglo  XVII  aún, 
se  citan,  en  el  proceso  de  Beatifica¬ 
ción  de  Martín  de  Porres,  muchos 
éxitos  adversos  de  cirujanos  en  el 
ejercicio  de  la  Odontología,  verdade¬ 
ras  catástrofes  para  las  víctimas  de 
ellos.  En  nuestra  Historia  Médica,  la 
Odontología  aparece  con  el  mismo 
retardo  con  el  cual  aparece  todas  las 
innovaciones  científicas  ya  en  prác¬ 
tica  en  el  viejo  mundo.  Apenas  si 
en  los  primeros  años  del  siglo  XIX 
aparece  el  Proto  Médico  Don  Juan 
de  Aguirre  concediendo  un  título  de 
cirujano  dentista  que  el  agraciado 
presentó  a  la  muerte  del  menciona¬ 
do  Proto  Médico  y  que  el  Proto  Me- 
dicato  aceptó  como  válido.  Y  es  so¬ 
lo  en  las  proximidades  de  la  mitad 
del  siglo  XIX  que  comienza  parecer 
algunos  dentistas  de  nacionalidad 
extranjera,  a  los  cuales  el  Proto 
Medicato  General  de  la  República, 
ia  Junta  Directiva  de  la  Facultad  de 
Medicina  o  la  Facultad  de  Medicina 
autorizaban  al  ejercicio  profesional. 
Establecida  la  Facultad  de  Medicina 
en  1856,  es  en  esta  época  que  toma 
comienzo  la  enseñanza  de  la  odonto¬ 
logía  en  el  Perú.  En  el  año  de  1876 
se  señalaron  los  cursos  de  Anatomía 
y  Fisiología  de  la  boca  y  de  Quími¬ 
ca  aplicada  al  arte  dental  como  ma¬ 
terias  de  estudio  del  primer  año  y 
se  agregaron  a  las  del  segundo  el  de 
la  Materia  Médica  Dentaria.  El  año 
de  1891  llego  el  material  de  enseñan¬ 
za  encargado  a  Europa  y  ese  año  fué 
formulado  el  Reglamento  de  la  Es¬ 
cuela  Práctica  de  Odontología  que 
el  supremo  Gobierno  aprobó  en  1892. 
En  1904  fué  creado  el  cargo  de  Jefe 


122) 


de  trabajos  prácticos  de  Odontología, 
como  lo  había  sido  para  Farmacia. 
En  1908  fué  aceptada  la  solicitud  de 
dentista  D.  Ernesto  Febres  Odriozola 
creando  una  Clínica  Dental,  cargo 
para  el  cual  fué  nombrado  el  Dr. 
Febres  por  un  plazo  de  seis  años.  En 
1908  fué  nombrado  cirujano  D.  Fran¬ 
cisco  Gaillour  jefe  de  la  enseñanza 
práctica  de  Odontología. 

En  Italia  Santa  Apoloma  protec¬ 
tora  de  enfermos  de  dientes  (Zane- 
tti). 

La  “Asociación  Dental”  organizada 
en  Diciembre  de  1891  bajo  la  pre¬ 
sidencia  de  J.  S.  Jekings  estableció 
(92)  una  Escuela  libre  de  práctica 
dentaria. 

ODICIO,  ANIBAL  A  -  Br.  en 

1912;  su  tesis:  “Contribución  a  la 
seroterapia  de  la  peste”. 

ODRIA,  MANUEL.—  Enfermero 
(Biog.)  Natural  de  Lima.  Hizo  sus 
estudios  en  la  Escuela  de  Enfermeros 
sostenida  por  la  Sociedad  de  Benefi¬ 
cencia  Pública  de  Lima.  Diplomado 
en  1918.  En  este  año  de  1921  prestó 
sus  servicios  sanitarios  en  la  Escue¬ 
la  Militar  de  Aviación 

ODRIOZOLA,  ERNESTO—  Mé¬ 
dico  cirujano.  Doctor  en  Medicina  y 
Cirugía  de  la  úniversidad  de  París, 
Títulos  en  Lima  (1888).  Catedrático 
adjunto,  por  concurso,  de  Anatomía 
Topográfica  y  Medicina,  Operatoria, 
se  hizo  cargo  del  titularato  conforme 
a  ley  en  el  año  1305,  Subdecano  en 
1907.  En  22  de  junio  de  1908  Catedrᬠ
tico  titular  Clínica  Médica  varones. 
Titular  del  “2  de  Mayo”.  Interino  de 
Anatomía  Topográfica  y  de  Medici¬ 
na  Operatoria  en  1891.  Contenta  de 
Br.  (83)  Médico  municipal  Lima  gri- 
ppe  (92). 

— 14  de  abril  de  1838  se  recibió 


en  París  con  tesis:  “Lesiones  del  co¬ 
razón  consecutivas  al  ateroma  de  las 
coronarias”.  Esta  tesis  mereció  una 
medalla  de  la  Facultad  de  París  y  el 
nombramiento  de  Correspondiente 
en  el  Perú  de  la  Sociedad  Anatómi¬ 
ca.  Jefe  de  la  Clínica  Médica  de  mu¬ 
jeres  (1888).  Presidente  honorario 
Comisión  de  Ortopedia  del  Paname¬ 
ricano  de  Washington  (1893).  Biblio¬ 
grafía:  Desviaciones  conjugadas  de 
los  ojos  y  de  la  cabeza  en  las  enfer¬ 
medades  encefálicas”  (C.M.  94).  Con¬ 
sideraciones  relativas  a  cuatro  casos 

i) 

de  vértigo  laríngeo  (C.M.  94).  La 
medicina  presentativa  en  sus  relacio¬ 
nes  con  la  Higiene  Pública,  discurso 
académico  de  apertura  (96).  Discur¬ 
so  en  el  Centenario  de  la  Escuela 
(C.M.  94).  Doctorales  sobresalientes 
en  París  (1885).  Tesis  de  París  (M. 
M.  88).  Arterieesclerosis  generaliza¬ 
do  G.  M.  914.  Miocarditis  esclerosa  y 
un  alcohólico  crónico.  G.  M.  914. 
Enfermedad  de  Carrión,  G.M.  914. 
Unidad  de  la  enfermedad  de  Carrión, 
G.M.  914.  Arterieesclerosis,  G.M.  914. 
Endocarditis  reumática,  G.M.  915. 
Tumores  del  mediastino,  M.M.  VI. 
La  epidemia  reinante,  M.M.  VIII. 
Discurso  Académico  (ap.  N<?  896); 
16-111-9212.  Discurso  del  Cen¬ 
tenario  G.M.  911.  Enf.  de  Carrión, 
Secc.  G.M.  912.  Esplenomegalia  pa¬ 
lúdica,  G.M.  914.  914  Vice  Rector. 
Cirrosis  venosa  de  tipo  hipertrofia, 
G.M.  915  Lepra,  G.M.  915  Epilepsia 
jacksoniana  por  probable  tubercu- 
loma  encefálico.  G.M.  915  Arteritis 
esclerosa  de  origen  alcohólico,  G.M. 
915.  Tuberculosis  peritonal  de  forma 
fibrosa,  G.M.  916.  Purpura  hemorra¬ 
gia  de  origen  palúdico,  16.  Hemopti¬ 
sis  tuberculosa.  C.M.  916.  Polineuritis 
alcohólica.  C.M.  917.  Un  caso  de  en¬ 
fermedad  azul,  C.M.  917.  Hemiplegia 
consecutiva  a  tifus  exantemático,  C. 
M.  17.  Abceso  hepático  terminado  en 


(123 


vómica,  C.  M.  917.  Enseñanzas  que  se 
deduce  del  error  de  diagnóstico  en 
un  caso  de  absceso  hepático  C.M. 

917.  Sobre  el  tratamiento  de  la  ta¬ 
bes,  C.M.  917.  Estudio  clínico  y  no- 
sográfico  de  la  Lepra,  C.M.,  917.  Sín¬ 
drome  de  Stokes  Adams  frustado,  C. 
M.  917.  Meningomielitis  sifilítica,  C. 
M.  917.  Sobre  úlcera  del  duodeno  y 
su  diagnóstico  diferencial  18.  Ne¬ 
fritis  clorurémica  e  hipertensiva 
con  esclerosis  aórtica  de  origen 
alcohólico,  C.M.  918.  Arterieesclero¬ 
sis  y  angina  de  pecho  de  origen  al¬ 
cohólico,  918.  Aortitis  y  nefritis  sifi¬ 
líticas,  C.M.  918.  Hemiplegia  por  ar- 
teritis  cerebral  sifilítica,  C.M.  918. 
Miopatía  progresiva  sistematizada, 
C.M.  918.  Sobre  un  caso  de  enferme¬ 
dad  de  Basedow,  C.M.  918.  Cirrosis 
alcohólica  de  tipo  hipertrófico,  C.M. 

918.  Corea  de  Sydenham,  C.M.  918. 
Aneurisma  de  la  porción  ascendente 
de  la  aorta,  Anales,  fase.  V.  Sobre 
un  caso  de  enfermedad  de  Hodgkin, 
C.M.  918.  Uta  y  Boton  de  Oriente,  G. 
M.  913. 

Informe  en  misión  sobre  influen¬ 
cia  de  las  remociones  del  pavimento 
sobre  la  salud  pública.  (B.A.N.M. 
1903). 

- — Un  caso  de  enfermedad  de  Banti 
(B.A.N.M.  903). 

— Discurso  (B.A.N.M.  904). 

— Discurso  (B.A.N.M.).  1910. 

— Nefritis  y  lesión  cardíaca  con- 
genita,  G.M.  914. 

— Endocarditis  reumática.  G.M. 
914. 

MANUEL  ODRIOZOLA. —  Doctor 
en  Medicina  el  16  de  Mayo  de  1862. 
(Matric  Universit).  Nació  en  Lima, 
ei  26  de  marzo  de  1826,  hijo  del  Co¬ 
ronel  don  Manuel  Odriozola  que  tan 
grandes  servicios  prestara  a  la  lite¬ 
ratura  patria  coleccionando  en  los 


documentos  que  llevan  su  nombre 
producciones  científicas  y  literarias 
del  mayor  interés  nacional,  educado 
bajo  su  severa  vigilancia,  ingresó 
muy  joven  al  Colegio  de  la  Indepen¬ 
dencia  a  hacer  el  estudio  de  Filosofía 
y  Matemáticas,  que  era  el  prepara¬ 
torio  de  cualquiera  de  las  profesio¬ 
nes  liberales.  (Catedrático  de  Pato¬ 
logía  interna). 

Fue  realizando  esos  estudios  pre¬ 
paratorios  que  se  acentúo  en  el  doc¬ 
tor  Odriozola  su  vocación  por  la 
medicina,  que  estudió  mereciendo 
las  mayores  distinciones  de  sus  maes¬ 
tros  por  sus  revelantes  cualidades 
de  talento  y  asiduidad.  En  1851  vió 
coronados  sus  anhelos  al  recibir  del 
Protomedicato  el  título  que  le  auto¬ 
rizaba  para  el  ejercicio  de  la  profe¬ 
sión  médico  y  cirujano.  Realizando 
sus  últimos  estudios  ya  el  doctor 
Odriozola  había  sido  honrado  con  los 
cargos  de  vice-rector  y  de  maestro 
de  matemáticas. 

Secretario  de  la  Junta  Directiva 
de  Medicina,  institución  que  había 
reemplazado  en  el  régimen  republi¬ 
cano  a  la  colonial  del  Protomedicato, 
desde  el  año  1847,  desempeño  el  car¬ 
go  con  laboriosidad  ejemplar  hasta 
el  año  de  1856.  El  año  de  1881  fué 
elegido  por  la  Facultad  de  Medicina 
para  desempeñar  las  funciones  de 
Decano.  Era  la  segunda  vez  que  ocu¬ 
paba  tan  honroso  puesto,  pues  du¬ 
rante  ei  tercer  periodo  del  decanato 
del  doctor  Miguel  de  los  Ríos  le  ha¬ 
bía  correspondido  en  su  calidad  de 
accesitario,  ejercerlas  por  enferme¬ 
dad  del  titular.  En  1876  en  13  de 
abril,  elegido  1er.  subdecano,  en 
cumplimiento  de  los  artículos  232  y 
233.  Reglamento  de  Instrucción.  No¬ 
ta  de  Ríos  algo  más  que  cumplidos 
protocolorios  prueba  de  estima.  En 
1876  Ríos  al  Senado,  reemplazólo 
Odriozola. 


124) 


Mejor  que  cuanto  pudiéramos  de¬ 
cir  en  elogio  de  la  labor  realizada 
por  el  doctor  Odriozola  lo  dieron  los 
hechos  cuya  relación  consignemos 
en  el  período  correspondiente  a  su 
dirección  de  la  Facultad  de  Medicina. 
Discípulo  de  Heredia  y  de  Ríos  y 
compañero  de  ambos  siguió  las  hue¬ 
llas  de  sus  maestros  y  antecesores. 
Y  si  un  deplorable  incidente,  uno  de 
esos  incidentes  que  parecen  obligada 
nota  gris  en  la  vida  de  las  institucio¬ 
nes,  marcó  con  sello  doloroso  su  ad¬ 
ministración,  le  cupo  la  satisfación 
íntima  de  verse  rodeado  en  aquella 
ocasión  de  prueba  por  el  respeto  y 
consideración  de  amigos  y  adversa¬ 
rios  y  por  el  efecto  incondicional  de 
la  juventud  cuya  enseñanza  le  esta¬ 
ba  confiada. 

Miembro  y  Vice  Presidente  de  la 
Sociedad  Médica  en  el  año  1855,  pri¬ 
mer  presidente  de  la  Academia  Li¬ 
bre  de  Medicina,  llevo  a  ambas  ins¬ 
tituciones  el  valioso  contingente  de 
su  culto  por  la  profesión  y  de  su 
muy  decidid©  empeño  en  favor  de 
cuanto  significara  bien  para  ella. 

Ministro  de  Estado  el  año  1872  dejó 
a  su  paso  por  el  despacho  de  Instruc¬ 
ción  Pública  una  huella  gloriosa  de 
de  su  paso  en  el  Reglamento  del  ra¬ 
mo  a  cuya  confección  colaboró  con 
la  mayor  eficacia  y  el  mayor  entu¬ 
siasmo.  El  año  de  1884  un  atropello 
gubernativo  le  despojó  del  cargo  de 
Decano  de  la  Facultad.  Junto  con  él 
fueron  destituidos  los  doctores  Fran¬ 
cisco  Rosas  Celso  Banbarén.  José  A. 
de  los  Ríos  y  Ramón  Morales.  El  per¬ 
sonal  de  catedráticos,  en  presencia 
de  ese  atropello,  renunció  los  cargos 
que  desempeñaban  y  el  gobierno 
nombró  un  personal  nuevo  para  la 
Facultad.  No  corresponde  a  estos 
anales  una  crítica  del  hecho.  Cuando 
nos  ocupemos  de  él  nos  limitaremos 
a  insertar  los  documentos  que  a  él 


se  refieren.  Repuesto  en  sus  funcio¬ 
nes  del  Decanato  en  un  acto  de  jus¬ 
ticia  del  gobierno  del  año  de  1886, 
las  desempeño  hasta  el  21  de  junio 
de  1889. 

El  27  falleció.  La  suntuosidad  de  la 
ceremonia  de  la  traslación  de  los 
restos  del  doctor  Odriozola  fué  prue¬ 
ba  inequívoca  de  los  muchos  mere¬ 
cimientos  suyos  y  de  la  alta  estima 
que  mereció  como  médico  y  como 
ciudadano. 

— Con  Ulloa  y  el  Alcalde  César 
Canevaro,  nombrado  para  estudiar 
reforma  del  Reglamento  General  de 
Sanidad  (86). 

—  (85)  Ofició  al  Alcalde  como  Pre¬ 
sidente  de  la  A.L.,  reivindicando  los 
derechos  del  profesorado  médico,  le¬ 
sionados  por  algunas  disposiciones 
del  reglamento  de  Sanidad  de  la  pro¬ 
vincia  de  Lima.  (M.M.  1885). 

— Murió  el  27  de  Junio  de  1888. 

— Cirujano  Mayor  del  Ejercito. 
Médico  por  la  J.D.  de  la  F.  de  M.  en 
20  de  Febrero  de  1851.  Secretario  del 
Colegio  en  1852.  Hallándose  en  Eu¬ 
ropa  en  1872  envió  gran  parte  del 
material  de  enseñanza.  Primer  sub¬ 
decano  (13  de  abril  de  1876)  Decano 
el  5  de  Julio  de  1881.  Murió  el  27  de 
junio  de  1888.  Vice  Presidente  de 
la  Junta  Suprema  de  Sanidad  (84). 
Presidente  de  la  Academia  Libre  de 
Medicina  (85). 

ODRIOZOLA  MANUEL  —  Murió 
el  27  de  Junio  de  1888.  Decía  la  Cró¬ 
nica  Médica  del  mismo  año:  Nació  el 
26  de  marzo  de  1826  hijo  del  Coronel 
Odriozola.  Médico  (Febrero  de  1851). 
Profesor  de  Matemáticas  y  Vice 
Rector  del  Colegio  de  la  Indepen¬ 
dencia. 

Secretario  de  la  Junta  Directiva  de 
Medicina  (1847-1856). 

Senador  por  Lima  y  Vice  Presi¬ 
dente  del  Senado  (1886). 


(125 


Llamado  en  1874,  por  el  Gobierno 
del  esclarecido  Manuel  Prado,  a  to¬ 
mar  parte  en  la  administración  pú¬ 
blica  como  Ministro  de  Estado  en  el 
despacho  de  Justicia,  Instrucción, 
Culto  y  Beneficencia,  inició  y  llevó 
a  cabo  reformas  de  gran  trascenden¬ 
cia;  mereciendo  especial  mención  el 
Reglamento  General  de  Instrucción 
Pública  y  el  decreto  sobre  el  con¬ 
curso  para  la  provisión  de  los  inter¬ 
nados  en  los  hospitales. 

En  el  Congreso  reunido  en  1886, 
ocupó  una  curul  como  Senador  por 
el  Departamento  de  Lima,  distin¬ 
ción  notable  con  que  sus  conciuda¬ 
danos  quisieron  honrar  a  quien  tan¬ 
tos  méritos  tenía  para  ello;  y  la  Cᬠ
mara,  partícipe  de  las  mismas  ideas, 
le  encomendó  una  de  las  Vice  pre¬ 
sidencias.  Cuarenta  años  de  vida  pú¬ 
blica  tan  dignamente  empleados  en 
el  divino  culto  de  la  Ciencia  y  de  la 
Patria,  obligan  la  gratitud  de  un 
pueblo.  Por  eso,  la  muerte  del  Dr. 
Odriozola  ha  producido  honda  sen¬ 
sación  en  dotos  los  círculos  sociales, 
y  su  desaparición  ha  sido  considera¬ 
da  como  un  claro  irreplazable  en 
las  filas  de  los  abnegados  soldados 
del  progreso.  Ella  ha  revestido  de 
justísmo  duelo  al  soberano  Congre¬ 
so  del  Perú,  a  la  Universidad  Mayor 
de  San  Marcos,  a  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina,  a  la  Academia  Libre  de  Me¬ 
dicina,  a  la  Junta  Suprema  de  Sani¬ 
dad,  a  la  Sociedad  de  Beneficencia 
Pública  y  demás  instituciones  que 
honró  con  su  esclarecido  nombre. 

ODRIOZOLA,  MANUEL  —  Nació 
el  26  de  marzo  de  1826  en  Lima,  hi¬ 
jo  del  coronel  Don  Manuel. 

Estudió  en  San  Fernando  y  donde 
ingresó  el  año  de  1884.  El  46,  comen¬ 
zó  medicina  agraciado  con  pensión 
que  debía  pagar  al  Tribunal  del  Con¬ 
sulado. 


Estudiando  regentó  cursos  de 
Cálculo  y  Geometría.  Siendo  ya  Br. 
en  Filosofía  el  16  de  febrero  de  1851 
fué  médico. 

Secretario  J.  D.  de  Medicina  en 
1852. 

Catedrático  de  Patología  en  1856. 

En  1861  fué  Decano. 

En  1860  por  Castilla,  Cirujano  del 
Ejercito. 

De  1856  a  1858  en  el  Hospital  de 
Santa  Ana. 

1860  a  1864  en  el  Hospital  de  San 
Bartolomé. 

El  5  de  febrero  de  1875  Ministro 
de  Justicia. 

Un  estudio  sobre  la  verruga  el  1? 

Un  estudio  sobre  ozena  verminosa. 

— Gusanera  de  las  narices,  G.M.  II. 

En  1886  senador  por  Lima;  y  1er. 
V.P.  del  Senado. 

(Perú  Ilustrado,  1888). 

Secretario  J.  D.  de  Medicina  (1847- 
1856). 

—  (72)  Ministro  de  Justicia,  Ins¬ 
trucción  y  Beneficencia. 

—  (86)  Senador. 

— Discursos  necrológicos,  doctores: 
Rosas.  Ulloa,  Carvallo,  Evaristo  Chá- 
vez,  León,  Monseñor  Roca  dijó: 
“Como  Dupuytren,  Nélaton  y  Clau¬ 
dio  Bernard,  tendió  sus  brazos  a  la 
religiosa  y  ella  acudió  a  su  lecho 
de  enfermo  y  cerró  piadosa,  sus 
ojos”. 

OFTALMOLOGIA—  CATEDRA 

DE. —  (Hist.)  Véase:  “Clínica  Oftal¬ 
mológica”.  Esta  Cátedra  fué  creada 
por  decreto  supremo  de  23  de  setiem¬ 
bre  de  1871,  cuyo  tenor  es  el  siguien¬ 
te:  “República  Peruana,  Ministerio 
de  Justicia,  y  Culto,  Instrucción  y 
Beneficencia.  Lima  a  veintitrés  de 
setiembre  de  mil  ochocientos  seten- 
tiuno.  Señor  Rector  de  la  Universi¬ 
dad  de  San  Marcos.  En  acuerdo  de 
hoy,  S.E.  el  Presidente  ha  decretado 


126) 


lo  que  sigue:  “De  acuerdo  con  lo 
informado  por  el  Decano  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  de  la  Universidad 
de  San  Marcos,  que  reproduce  el 
Consejo  Superior  de  Instrucción:  se 
crea  en  la  referida  Facultad  la  Cᬠ
tedra  de  Oftalmología  con  el  haber 
designado  a  las  demás  de  su  clase, 
que  se  abonará  de  los  fondos  de  la 
misma  Facultad,  nombrándose  profe¬ 
sor  de  dicha  Cátedra  del  Dr.  D.  José 
María  Romero.  Que  trascribo  a  U.S. 
para  su  inteligencia  y  demás  fines. 
Dios  guarde  a  U.S. — Juan  Cossio” 
(Anales  Universitario  del  Perú,  Li¬ 
ma  1871.  Bibliografía  Nacional) 
Graffron  Eduardo:  “Observaciones 
oftalmológicas  en  Lima”  (tesis  de 
Lima).  Macedo  Luis  Salvador:  “Of¬ 
talmía  de  las  nieves”  (Tesis  de  Lima, 
1902). 

GLANO,  GUILLERMO—  Fallece 
en  Lima  el  22  de  noviembre  de  1918. 
Nacido  en  Huancavelica,  en  1817. 

ORTIZ  SILVA  H.— Bibliografía 

El  Mergal  G.  Enfermedad  de  Par- 
kinson,  G.H.  908. 

OCLE,  SANTIAGO.—  Llegó  al  Pe¬ 
rú  en  1816,  presentando  títulos  de  la 
Universidad  de  Edimburgo,  que  el 
Tribunal  del  Protomedicato  no  decla¬ 
ró  válidos  por  las  incorrecciones  de 
todo  género  que  en  ellos  se  hallaban. 
A  pesar  de  esta  circunstancia  Ogle 
había  ejercido  la  profesión  en  Gua¬ 
yaquil  y  aun  había  llegado  a  desem¬ 
peñar  funciones  de  cirujano  en  Dra¬ 
gones  de  esta  ciudad. 

O’HIGGINS  D.  AMBROSIO  DE  — 

Marques  de  Osorno  Virrey  del  Perú 
de  1796  a  1801).  Bajo  su  administra¬ 
ción  se  fundó  el  Hospital  de  Puno 
(1798). 


OJEDA,  LUIS. —  Sujeto  piadoso, 
Cuya  biografía  la  hallará  curiosa  y 
con  una  cierta  amplitud  en  el  “Dic¬ 
cionario  de  Mendiburu”.  Nosotros 
debemos  limitarnos  a  manifestar  que 
Ojeda  o  Luis  Pecador,  como  a  si 
mismo  se  llamaba  en  su  humildad, 
fundó,  el  año  de  1603  el  Hospital  de 
lactantes  de  Lima  siendo  entonces 
virrey  del  Perú,  don  Luis  de  Velasco, 
Marques  de  Salinas  (1596-1604). 

OLAECHEA,  ABEL  S..—  Bachiller 
en  1901;  su  tesis:  “El  beriberi  en  el 
Perú”.  Médico  cirujano  en  1901.  Re¬ 
comendado  por  la  Facultad  de  Medi¬ 
cina  en  1902  como  acreedor  al  pre¬ 
mio  “Concha”.  Doctor  en  1908:  “Es¬ 
tado  actual  de  los  conocimientos 
relativos  a  la  tuberculosis;  su  difu¬ 
sión  y  profilaxia  en  Lima.  (Lima, 
1908)  Catedrático  adjunto,  por  elec¬ 
ción,  en  21  de  Diciembre  de  1908. 
Ex-jefe  de  servicio  del  hospital  Dos 
de  Mayo  (interino)  como,  médico 
auxiliar.  Viaje  a  Europa  Dermosifi- 
lografía,  Dirección  de  Salubridad. 
Bibliografía. 

— Un  caso  de  distomatosia,  G.M. 
1899. 

— Respuesta  al  Dr.  Arce,  G.M. 
1899. 

— Erre  que  erre  el  Dr.  Arce,  G.M. 
1899. 

— Informe  acerca  de  la  lucha  con¬ 
tra  la  tuberculosis,  G.M.  1911. 

— Concurso  Bacteriológico  1915. 

— En  1914  Director  de  Salubridad. 

OLAECHEA,  MANUEL  ADOLFO. 

Médico  en  1866.  Siendo  aun  alumno 
fué  comisionado  para  acompañar  a 
los  profesores  Arosemena  Quesada  y 
Eboli  en  sus  estudios  sobre  las  aguas 
de  la  laguna  de  Huacachina.  Su  pe¬ 
riódico  en  el  extrajero.  Médico  de 
Policía  de  Lima  y  del  Hospital  Dos 
de  Mayo,  informa  sobre  casos  de  fie- 


(127 


bre  amarilla  en  G.M.  96.  Redactó 
La  Gaceta  de  Medicina  y  de  Farma¬ 
cia  en  Montevideo.  1881  Publicacio¬ 
nes  C.M.:  Necesidad  de  la  interven¬ 
ción  de  los  médicos  en  la  confección 
de  las  leyes;  artículo  fechado  78  (84). 
Correspondiente  en  Paysandú  (Pa¬ 
raguay)  87.  Organización  del  Servi¬ 
cio  médico  de  policía.  (G.M.  79)  en 
colaboración  Rufino  López  Torres. 

— Impugnación  (G.M.  79)  a  la  Me¬ 
moria  del  Dr.  Santiago  Távara  so¬ 
bre  la  constitución  médica  del  Callao 
el  año  1877. 

— Informe  sobre  reconocimientos 
médico-legales  en  las  inhumaciones 
(G.M.  79). 

— Medios  preventivos  contra  la 
viruela  (G.M.  79  informe  al  Subpre¬ 
fecto  de  Lima,  en  colaboración  con 
J.  Domingo  Vera. 

— Vacunación  y  revacunación  (G. 
M.  79). 

— Representó  a  la  Acad.  de  Medici¬ 
na  de  Lima  en  los  trabajos  de  Pas- 
teur  debía  realizar  en  Río  de  Janeiro 
con  la  fiebre  amarilla. 

— Volvió  al  Perú  en  1894,  después 
de  13  años  de  ausencia  en  la  Argen¬ 
tina,  Uruguay  y  Europa. 

— Tesis  Br.:  Que  el  arsénico  es  me¬ 
tal,  G.M.  64 

— Casos  prácticos  de  Higiene  y 
medicina  legal,  (libro). 

— Curación  de  la  lepra  tuberculosa 
por  el  Hoangnan,  G.M.  1877. 

Falleció  en  Paysandú  (Uruguay) 
en  noviembre  de  1898. 

OLAECHEA,  TEODORICO.—  Aso¬ 
ciado  libre  de  la  Acad.  de  M.  (85). 

Falleció  en  1905.  Desde  1877  tra¬ 
ba)  aba. Bibliografía: 

— Previsión  de  las  épocas  de  los 
grandes  temblores.  G.C.  I. 

—Apuntes  sobre  la  provincia  de 
lea,  G.C.,  I. 

— Reloj  astronómico,  G.C.  II 


— Notas  de  viaje  en  el  departamen¬ 
to  de  Piura.  G.C.  I. 

OLANO,  GUILLERMO.—  Médico 
Cirujano  (1871-1918).  Nacido  en  la 
ciudad  de  Huancavelica.  En  1871 
Bachiller  en  Ciencias  Naturales  el 
5  de  setiembre  de  1893:  su  tesis:  Con¬ 
tribución  al  estudio  de  H.  N.  del 
departamento  de  Huancavelica.  Ba¬ 
chiller  en  Medicina  el  año  1895;  su 
tesis:  Fracturas  conminutas  por  pro¬ 
yectiles  de  guerra  de  pequeño  cali¬ 
bre  curadas  sin  amputación.  Obtuvo 
el  título  profesional  el  año  1897  y 
el  grado  académico  de  doctor  el  año 
de  1900.  Sustentanto  una  tesis:  Ori¬ 
gen  reumático  de  la  corea.  Miem¬ 
bro  de  la  Academia  Nacional  de  Me¬ 
dicina,  el  doctor  Olano  fué  presiden¬ 
te  del  primer  jurado  al  que  encargó 
dicha  corporación  la  adjudicación 
del  premio  “Bignon”.  Orientadas  sus 
aficiones  científicas  en  el  sentido  de 
la  Medicina  Forense,  a  esta  pertene¬ 
ce  la  mayor  parte  de  la  obra  cientí¬ 
fica  del  doctor  Olano,  que  fué  miem¬ 
bro  del  Ilustre  Colegio  de  Abogados 
de  Lima.  En  su  calidad  de  Miembro 
del  Concejo  Provincial  de  Lima  in¬ 
tentó  establecer  sobre  sólida  base  la 
lucha  antituberculosa  en  el  Perú. 
Dedicado  casi  completamente  al  es¬ 
tudio  el  doctor  Olano  falleció  en  Li¬ 
ma  el  año  de  1918.  Bibliografía:  Pu¬ 
blicaciones  en  la  Crónica  Médica  de 
Lima:  1 — Contusión  de  cuarto  grado 
en  el  miebro  superior  izquierdo,  1895. 
2 — Flegmon  urinoso  del  tejido  adi¬ 
poso  que  rodea  la  glándula  mamaria, 
1895.  3 — Nulidad  de  los  matrimonios 
in  extremis,  1896.  4 — La  peste  en  el 
Paraguay  y  el  Brasil,  1899.  5 — Me- 
ningoenceíalitis  blenorrágica,  1900. 
6 — Causa  inmediata  de  la  muerte  del 
diputado  señor  Ezequiel  Montoya, 
1901.  7 — Una  polémica  médico  legal 
entre  la  Intendencia  y  la  Beneficen- 


128) 


cia,  1902.  8— Rabia.  Noticias  médi¬ 
cas  sobre  Cristóbal  Aliaga,  1906.  9 — 
La  rabia  epidémica  en  el  Perú  a 
principios  del  siglo  XIX,  1906.  10 — 
Paralelo  clínico  entre  el  delirium 
tremens  de  Cristóbal  Aliaga  y  la  ra¬ 
bia  de  M.  Cuenca,  1906.  11 — Inmu¬ 
nidad  del  negro  contra  la  malaria, 
1907.  12— Medidas  sanitarias,  1908. 
13 — Nota  clínica  en  favor  del  yodu¬ 
ro  de  potasio  en  la  sífilis,  1908.  14 — 
Homicidio  casual,  1908.  15 — Corea  y 
reumatismo  agudo,  1908.  16 — Falsos 
certificados  de  defunción,  1908.  17 — 
La  “Unión  Fernandina”,  1908.  18 — 
Muerte  súbita.  Suposición  de  enve¬ 
nenamiento  por  error  del  farmacéu¬ 
tico,  1909.  19 — Conocimientos  anató¬ 
micos  de  los  antiguos  peruanos  incas, 
1909.  20 — Jurisprudencia  médica, 
1909.  21 — Las  autopsias  médico  lega¬ 
les  y  el  crimen  de  Baker  en  Santia¬ 
go  de  Chile,  1909.  22 — El  antropófago 
del  despoblado  de  Taccas  en  el  in¬ 
terior  del  Perú,  1909.  23 — Necrología 
del  doctor  César  Borja,  1909.  24 — 
Modo  de  propagación  de  la  tifoidea, 
1909.  25 — La  causa  del  doctor  Cami¬ 
no  y  su  responsabilidad  ante  el  con¬ 
cepto  profano,  1910.  26 — Crítica  mé¬ 
dico  legal,  1910.  27 — Parricidio  frus¬ 
trado  por  un  menor  en  acto  incons¬ 
ciente,  1910.  28 — Crítica  médico  le¬ 
gal,  1910.  29 — El  piojo  blanco  y  el 
tifus  exantemático,  1910.  30 — Aluci¬ 
naciones  del  sentido  del  gusto,  1910. 
31 — Proyecto  de  creación  de  un  dis¬ 
pensario  antituberculoso,  1911.  32 — 
Cuál  es  la  condición  legal  de  los  ma¬ 
trimonios  respecto  a  la  adopción 
en  los  casos  en  que  la  mujer  ha  sido 
esterilizada  por  motivos  quirúrgicos 
anteriores  al  contacto?.  Publicacio¬ 
nes  en  Gaceta  de  los  Hospitales,  de 
Lima:  1 — Trismus  histéricos  traumᬠ
tico.  1904.  2 — Conjeturas  sobre  la 

causa  de  la  muerte  del  Coronel  He¬ 
ladio  Fernández,  1905.  3 — La  sen¬ 


tencia  de  los  tribunales,  1905.  4 —  El 
pronóstico  de  la  verruga,  1906.  5 — 
Estudio  médico  legal  de  un  imbécil 
conscripto,  1907.  Informe  sobre  pre¬ 
mio  Bignon  (A  la  A.N.M.  en  colabo¬ 
ración  con  el  doctor  Bello).  B.A.N  M. 
1910. 

ULANO.  JOSE  MARIA.—  (Médico 
1878)  Suicidio  de  Petronio.  Creo  que 
había  sido  cirujano  militar.  Médico 
gratuito  municipal  el  84.  Médico  sa¬ 
nitario  Municipal  el  87  y  el  85;  in¬ 
formes  sobre  la  viruela  en  Lima 
Cuartel  19  (85)  Titular  Iquitos  el  94. 
Residía  en  Ayacucho  en  1878,  y  fué 
enviado  ese  año,  por  el  prefecto  del 
departamento,  a  combatir  una  epide¬ 
mia  en  Abancay  (Correo  del  Perú, 
1878). 

OLANO,  J.M. — Tío  carnal  del  an¬ 
terior.  Establecido  en  Asunción  (Pa¬ 
raguay)  el  año  1899.  El  99  publicó: 
“Habla  la  Clínica  y  no  la  Bacteriolo¬ 
gía”  en  “El  Diario  la  Prensa”  de  la 
Asunción. 

OLAVE,  TORIBIA. —  Obstetriz 
(1876). 

OLAVEGOYA.  DOMINGO—  Fi¬ 
lántropo  (N.B.)  Don  Domingo  Ola- 
vegoya,  persona  de  alta  figuración 
social  y  política  en  Lima;  falleció  en 
esta  capital  el  año  de  1916.  An¬ 
tiguo  Director  de  la  Sociedad  de  Be¬ 
neficencia  Pública  de  Lima,  que  le 
fué  campo  propicio  para  exteriori¬ 
zar  todas  las  bondades  de  su  alma; 
el  señor  Olavegoya  hizo,  al  morir, 
un  generoso  iegado.  La  cláusula  tes¬ 
tamentaria  respectiva  se  halla  con¬ 
cebida  en  los  siguientes  términos: 
“16^.  Dejo  la  cantidad  de  £p.  10.000. 
00  a  la  Sociedad  de  Beneficencia  Pú¬ 
blica  de  Lima,  para  aumentar  los 
fondos  para  la  fundación  de  un  hos- 


(129 


pital  para  tuberculosos  en  Jauja  o 
en  el  lugar  que  la  Sociedad  de  Bene¬ 
ficencia  creyese  más  conveniente: 
mientras  se  funda  el  hospital  la  So¬ 
ciedad  de  Beneficencia  podrá  desti¬ 
nar  ios  productos  de  esta  suma  para 
mejorar  los  hospitales  de  Lima  que 
esté  a  su  cargo;  sin  poder  invertir  el 
capital  en  otro  objeto  que  la  funda¬ 
ción  de  un  hospital  para  tuberculo¬ 
sos”.  Este  año  de  1921  ha  sido  habi¬ 
litada  una  de  las  secciones  del  hos¬ 
pital  “Olavegoya”  como  ha  sido  lla¬ 
mado  muy  en  justicia,  el  sanatorio 
debido  por  los  tuberculosos  peruanos 
a  la  filantropía  del  malogrado  ca¬ 
ballero. 

OLEAZAZAN. —  Planta  propia  del 
territorio  de  la  Villa  de  Córdova  en 
Nueva  España,  que  también  se  da  en 
otras  partes,  celebrada  por  su  mara¬ 
villosa  virtud  para  restaurar  las 
fuerzas  perdidas,  y  específico  seguro 
contra  toda  especie  de  venenos  apli¬ 
cando  las  hojas  a  la  parte  ofendida; 
su  efecto  se  conoce  en  si  pega,  o  no, 
por  si  misma  al  cutis.  Alcedo:  Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo  V. 
Madrid  1789). 

OLGIJIN,  HERACLIO. —  Bachiller 
en  1908;  su  tesis:  “De  las  rupturas 
uterinas  durante  el  parto”.  Médico 
cirujano  en  1910. 

OLIVARES,  ERNESTO.—  Médico 
(1913). 

OLIVARES  SALVADOR  —  Médi¬ 
co  Cirujano.  Después  de  haber  reali¬ 
zado  sus  estudios  profesionales  en 
París,  rindió  las  pruebas  reglamen¬ 
tarias  y  revalidó  su  título  profesio¬ 
nal  (1902).  Después  de  algunos  años 
de  ejercicio  de  la  profesión  volvió  a 
Europa.  De  regreso  al  Perú,  bajo  la 


última  administración  del  Sr.  Leguía, 
ha  sido  Ministro  de  Fomento.  (1920) 
y  es  Senador  a  Congreso  (1921). 

OLEOCAN. —  (Departamento  de 
Moquegua)  (Hidrol).  A  tres  leguas 
de  la  población  de  Ornate  y  a  las  in¬ 
mediaciones  de  un  riachuelo  llama¬ 
do  Vagabundo,  existen  varias  fuentes 
de  agua  termal,  muy  caliente,  a  cien 
metros  de  distancia  de  las  cuales  se 
hallan  las  de  Oleocan,  pequeño  pozo 
de  dos  metros  de  largo  por  una  y 
media  de  ancho  y  uno  de  profundi¬ 
dad,  de  una  agua  de  sabor  salobre, 
de  32  grados  8  de  temperatura,  ino¬ 
dora  y  transparente.  El  lugar  se  ha¬ 
lla  a  una  altura  de  2,905  metros  so¬ 
bre  el  nivel  del  mar.  Análisis  quími¬ 
co: 


Materias  gaseosas: 


Acido  carbónico 

lts. 

0,0892 

Azoe 

55 

0,0152 

Oxígeno 

55 

0,0062 

Materias  fijas: 

Bicarbonato  de  cal 

grs. 

0,2700 

magnesia 

55 

0,0764 

fierro 

55 

0,0380 

Sulfato  de  cal 

55 

0,2276 

Cloruro  de  sodio 

5  5 

0,0154 

magnesio 

55 

1,4877 

Sulfato  de  cal 

55 

0,2276 

Cloruro  de  sodio 

55 

0,0154 

magnesio 

55 

1,4877 

sílices 

55 

0,0240 

Usos  terapéuticos:  En  las  enferme¬ 
dades  producidas  por  el  predominio 
del  sistema  linfático,  en  los  infartos 
glandulares,  los  edemas  producidos 
por  la  anemia;  en  las  enfermedades 
de  forma  atónica,  etc. 

OLIVENCIA  JOSE  M.—  Bachiller 
en  1910;  su  tesis:  “Contribución  al 


130) 


estudio  de  las  enfermedades  vené¬ 
reas  en  el  Perú”.  Médico  de  policía 
en  el  puerto  del  Callao,  actualmente 
( 1921 ). Bibliografía:  1)  Tesis  del  ba¬ 
chillerato,  en  Revista  Universitaria 
vol. 

OLIVERA.  CARLOS.—  Cirujano 
Dentista  (1906)  Hijo  del  Dr.  Federico 
Olivera,  inició  en  1902,  estudios  mé¬ 
dicos  en  la  Facultad  de  Lima.  Aban¬ 
donándolos  para  seguir  los  cursos  de 
Odontología. 

OLIVERA,  FEDERICO  —  Médico 
Obtuvo  el  título  profesional  el  año 
de  1870.  Era  natural  del  departamen¬ 
to  de  Ancash,  como  su  gran  amigo 
y  relacionado  el  doctor  Celso  Bam- 
barén.  Falleció  en  Huaráz,  el  año  de 
1910,  dejando  un  hijo  Cirujano  Den¬ 
tista.  Bibliografía:  1)  Memoria  de  la 
constitución  médica  de  Huaráz  en  eJ 
año  de  1877,  en  Gaceta  Médica  de 
Lima,  1879. 

OLIVERA,  GERTRUDIS.—  Obste- 
triz  (1906). 

. OLIVERA,  JUAN  S.—  Médico.  Ob¬ 
tuvo  el  título  profesional  el  año  de 
1878.  Siendo  aun  alumno  de  Medici¬ 
na,  hizo  varias  traducciones  del  fran¬ 
cés  para  la  Gaceta  Médica  de  Lima. 
Ejercía  la  profesión  en  la  ciudad  de 
Huaráz,  del  departamento  de  Ancash, 
por  los  años  de  1894.  Falleció  en 
Huaráz,  en  1915.  Bibliografía:  1) 
Traducciones  del  francés,  en  Gaceta 
Médica,  1875. 


químico  ha  dado  el  siguiente  resul¬ 
tado: 


Carbonato  de  cal 
soda 

Sulfato  de  soda 
Cloruro  de  sodio 


grs. 


0,0052 

0,0600 

0,0416 

0,1732 


Usos  terapéuticos:  acción  excitado¬ 
ra  de  la  nutrición,  es  muy  débilmen¬ 
te  mineralizada,  de  modo  que  para 
obtener  de  ella  los  efectos  caracterís¬ 
ticos  de  las  aguas  alcalinas.  Es  nece¬ 
sario  administrarla  en  gran  cantidad, 
Pérez  Araníbar:  ‘‘Aguas  minerales 
del  Perú”,  tesis  del  doctorado  en 
Crónica  Médica  de  Lima,  año  de 
1884  y  1885. 


OLLUCO  (Bromatolog) . 


ONCEOYTA  CEARCCAY  (F.  1.) 


OMANTO. —  Pez  que  se  cría  en  la 
Laguna  de  Chucuíto  en  el  Reyno  del 
Perú.  Alcedo:  (Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid, 
1789). 


OPA  (F.l.)  En  algunas  localidades 
del  interior  del  Perú  se  da  este  nom¬ 
bre  a  los  idiotas.  Hemos  hallado  no¬ 
ticias  de  adaptarse  la  misma  palabra 
y  con  el  mismo  significado  en  algu¬ 
nas  poblaciones  de  la  República  Ar¬ 
gentina  (Leemos:  “El  Bocio  y  eJ  cre¬ 
tino  en  la  provincia  de  Mendoza”. 
Buenos  Aires,  1877). 


OPERANDO  (F.l.)  Defecando  se 
usa  en  el  sur  del  Perú. 


OLIVERI,  FEDERICO  ANDRES  — 

Médico  (7de  Febrero  de  1851). 

OLLAECHEA. —  (Agua  mineral 
de — Hidrol).  El  agua  termal  de 
Ollaechea  se  halla  a  2715  metros  so¬ 
bre  el  nivel  del  mar  y  su  análisis 


OPILACION  (Patolog.)  “Como  en 
todas  las  montañas  del  Perú  donde 
hay  escasez  de  carne  fresca,  los  peo¬ 
nes  están  expuestos  a  una  enferme¬ 
dad  que  llaman  opilación,  la  que 
consiste  en  una  especie  de  anemia  o 
falta  de  materia  plástica  de  la  san- 


(131 


gre  y  se  manifiesta  por  una  palidez 
en  el  rostro,  una  decoloración  en  las 
encías,  falta  completa  de  fuerzas  y 
a  veces  una  hinchazón  general  (Rai- 
mondi:  “Memoria  sobre  los  ríos  de 
San  Gavan  y  Ayapata,  en  la  provin¬ 
cia  de  Carabaya,  B.S.G.  V).  Dice 
Raimondi  (Itinerario,  en  G.S.G.  XVII 
que  la  opilación  es  más  frecuente  en 
la  montaña  de  Huánuco  cuyos  habi¬ 
tantes  no  comen  carne  y  solo  maíz, 
arroz,  frijoles).  Opilación  (F.I.).  Si¬ 
nónimo  de  obstrucción,  muy  emplea¬ 
do  por  los  prácticos  peruanos  en  la 
época  colonial  y  que  aun  se  emplea 
en  lenguaje  familiar  en  algunas  loca¬ 
lidades  del  interior  de  la  República. 
Una  retención  biliar  se  llamaba  en 
la  época  colonial  una  opilación  del 
hígado  y  el  sujeto  que  sufría  la  en¬ 
fermedad  era  llamado  opilado. 

OPIOFAGIA. —  (Hist.)  Hasta  el 
ano  de  1874  era  libre  el  expendio  de 
opio  en  todos  los  establecimientos 
destinados  a  ese  negocio  y  regenta¬ 
dos,  en  su  mayor  parte,  por  chinos. 
Solo  el  7  de  julio  de  ese  año  se  dic¬ 
tó  una  disposición  limitando  a  las 
droguerías  y  boticas  el  expendio  del 
opio.  La  prohibición  ha  surtido  los 
efectos  discutibles  de  todas  estas 
prohibiciones  que  van  en  contra  de 
hábitos  generalizadísimos  en  grupos 
numerosos  de  una  localidad;  la  colo¬ 
nia  china,  tan  numerosa,  a  despecho 
de  los  consejos  dados  a  la  autoridad 
por  médicos  que  se  dieron  cuenta, 
precozmente,  de  los  daños  de  la  in¬ 
migración  amarilla,  ha  logrado,  por 
fin,  después  de  muchos  años,  a  la 
sombra  de  la  deleznabilidad  psíqui¬ 
ca  de  algunos  jóvenes  que  estos  cai¬ 
gan  en  la  opiofagia. 

OQUENDO,  CARLOS  B.—  Médico 
autorizado  por  el  Congreso  para  el 
ejercicio  profesional.  Figura  en  la 


Relación  Oficial  de  la  Facultad  de 
1914.  El  Dr.  Oquendo  había  realiza¬ 
do  sus  estudios  médicos  en  Francia. 

OQUELLUPAC.—  (Hist.)  El  señor 
Ricardo  García  Rossell  en  su  Mo¬ 
nografía  del  departamento  de  Piura 
(B.S.G.  XVIII)  dice  lo  siguiente: 
“Una  ley  muy  rigurosa  reglamenta¬ 
da  los  servicios  y  obligaciones  de  los 
médicos  que  se  llamaban  Oquellupac, 
los  que  hacían  serios  estudios  y  al¬ 
canzaban  a  veces  muchos  conoci¬ 
mientos.  Curaban  con  simples, 
aplicando  yerbas  y  prescribiendo  de¬ 
terminado  género  de  dieta,  según  el 
carácter  de  las  enfermedades.  Eran 
verdaderos  funcionarios  públicos  sos¬ 
tenidos  por  el  Estado,  ordinariamen¬ 
te  muy  venerados  y  en  posesión  de 
muy  honrosos  privilegios;  pero  caso 
de  comprobarse  que  por  descuido  o 
ignorancia  mataban  al  enfermo,  se 
les  amarraba  con  una  soga  al  difun¬ 
to  y  se  les  dejaba  delante  de  la  se¬ 
pultura,  para  servir  de  pasto  a  las 
aves  de  rapiña.  Tal  severidad  expo¬ 
niéndolos  a  gravísimos  peligros,  no 
sólo  los  hacían  cautos  y  prudentes 
sino  exageradamente  prevenidos  pa¬ 
ra  desahuciar  a  los  enfermos  graves, 
los  que  una  vez  declarados  sin  re¬ 
medio,  a  fin  de  ahorrarles  sufrimien¬ 
tos  eran  entregados  a  los  pespenado- 
res,  cuya  misión  era  acelerar  la 
muerte  e  impedir  el  dolor  de  la  ago¬ 
nía”. 

ORDENANZAS  DE  HOSPITAL 

(Hist.)  Entre  los  visitadores  se  con¬ 
taban  el  Arzobispo,  el  Dean  del  Ca¬ 
bildo  Metropolitano,  el  Prior  del 
Convento  de  Santo  Domingo  y  un 
Regidor  del  Cabildo.  Estos  visitado¬ 
res  debían  realizar  dos  visitas;  una 
el  8  de  Enero  y  otra  el  8  de  Julio  de 
cada  año,  después  de  haber  oído  una 
misa  y  el  Mayordomo  del  Hospital 


132) 


de  Santa  Ana  (es  al  que  se  refieren 
todas  estas  ordenanzas)  debería  dar¬ 
les  a  comer  en  caso  de  que  no  hubie¬ 
re  concluido  la  visita  a  tiempo. 

Señalábase  la  presencia  en  ei  Hos¬ 
pital  de  un  cura,  encargado  de  las 
misas  y  bautizos,  llevando  un  libro 
de  estos  últimos. 

Dentro  de  “un  día  natural”  que  el 
enfermo  era  recibido  en  el  Hospital 
debería  ser  amonestado  para  confe¬ 
sarse. 

Para  la  recepción  de  los  enfermos 
debían  dar  parecer  favorable  o  el 
Mayordomo  o  el  Cura  a  los  visita¬ 
dores. 

Debía  procurarse  la  separación  de 
sexos  y  la  separación  de  los  conta¬ 
giosos.  No  podía  salir  el  enfermo  an¬ 
tes  de  que  el  médico  hubiera  decla¬ 
rado  la  curación. 

Cuando  salía  el  enfermo  le  daban 
un  poco  de  maíz  a  fin  de  que  pudiera 
llegar  a  su  tierra. 

Acordóse  asalariar  un  médico  y  un 
cirujano:  “elegidos  por  el  mayordo¬ 
mo  con  parecer  del  Arzobispo  y  de 

los  visitadores” . “no  habiendo 

médico  ni  cirujano,  que  de  su  volun¬ 
tad  curen  en  el  dicho  Hospital”. 

El  mayordomo  estaba  encargada 
la  vigilancia  del  Hospital,  el  arriendo 
las  casas  de  propiedad  de  este  y  los 
gastos  del  mismo.  El  cargo  de  debía 
durar  más  de  un  año  y  era  posible 
la  reelección  por  el  arzobispo  o  los 
visitadores. 

Al  darse  estas  ordenanzas  se  ad¬ 
vertía  que  estando  lo  más  por  edifi¬ 
car  y  siendo  la  renta  poca  era  con¬ 
veniente  pedir  limosna  una  vez  al 
mes.  Este  es  el  origen  de  los  herma¬ 
nos  24,  ya  que  el  arzobispo,  los  vi¬ 
sitadores  y  el  mayordomo  acordaron 
elegir  24  personas  para  que  pidieran 
esta  limosna  de  dos  en  dos  cada  mes 
del  año  y  que  la  limosna  fuera  en¬ 
tregada  al  Mayordomo.  Estas  orde¬ 


nanzas  fueron  dadas  en  1550.  Otra 
en  7  de  noviembre  de  1552  estable¬ 
cía  que  solo  debía  gastarse  en  los 
indios  el  producto  de  las  limosnas 
que  se  recogiere  en  favor  del  Hospi¬ 
tal.  Otra  el  6  de  febrero  de  1555  es¬ 
tablece  el  de  hacerse  con  los  tes¬ 
tamentos  de  indios  que  murieren  en 
el  Hospital. 

ORDOÑEZ,  JOSE  —  Farmacéutico 
(29  de  enero  de  1820).  Aparece  co¬ 
mo  Farmacéutico  residente  en  Lima 
en  la  “Guía  domiciliaria”  de  1851. 

ORDOÑEZ,  MARIA  II—  Obste 
triz  (1892). 

OREGANO.—  (Bot.)  El  orégano, 
actualmente  empleado  solo  como 
condimento  gozó  de  algún  prestigio 
en  la  antigua  terapéutica.  Fué  admi¬ 
nistrado  al  interior  como  antídoto  de 
la  picadura  o  de  mordedura  de  ani¬ 
males  venenosos  y  como  antídoto  de 
la  cicuta  y  del  opio  y  como  diuréti¬ 
co.  Al  exterior  fué  empleado  contra 
la  sarna  y  contra  el  prurito  de  cier¬ 
tas  dermatosis.  Hervido  en  leche  fué 
recomendado  contra  el  dolor  de  oídos 
y  de  dientes.  El  jugo  de  orégano  fué 
empleado  en  gargarismos  contra  to¬ 
das  las  afecciones  de  la  garganta  y 
en  colutorio  en  las  de  la  boca. 

Bot.  planta  indígena  de  Europa  se 
halla  también  en  la  América  del 
Norte:  es  el  “Origanum  Vulgare”,  de 
la  familia  de  las  labiadas.  Esta  plan¬ 
ta  es  muy  aromática  y  goza  de  pro¬ 
piedades  tónicas  y  excitantes:  entre 
nosotros  es  muy  general  el  uso  que 
de  ella  se  hace  solo  como  condimen¬ 
to.  (Colunga:  Botánica,  Lima,  tomo 
11). 

ORGANO.  —  Ave  de  canto  en  la 
Provincia  de  Moxos  en  el  Reyno  de 
Quito;  tiene  este  nombre  por  la  pro- 


c  133 


piedad  con  que  imita  aquel  instru¬ 
mento.  Alcedo:  (Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

OREJA.—  (F.  L.) 

OREJA  DE  ABAD.—  (Bot.)  “El 
Hydrocotile  multifora”  de  la  familia 
de  las  Umbelíferas,  pequeña  planta 
rastrera,  muy  común  en  las  ace¬ 
quias  de  las  inmediaciones  de  Lima, 
desprovista  de  tallo,  con  hojas  radi¬ 
cales,  peltadas,  carnosas,  las  flores 
numerosas,  pequeñas  de  color  blan¬ 
co.  Esta  planta  es  conocida  en  Lima 
con  el  nombre  vulgar  de  Oreja  de 
Abad  y  es  empleada  como  diuré¬ 
tica  y  para  curar  las  úlceras.  Goza 
también  de  mucha  reputación  en  el 
tratamiento  de  algunas  enfermeda¬ 
des  del  hígado.  (Colunga:  Botáni¬ 
ca,  Lima,  tomo  II). 

OREJA  DE  OSO. —  La  Prímula 
aurícula,  de  la  familia  de  las  Primu¬ 
láceas,  es  conocida  con  el  nombre  de 
Oreja  de  oso  y  es  una  pequeña  plan¬ 
ta  indígena  de  Europa,  especie  que 
se  cultiva  principalmente  como  plan¬ 
ta  de  adorno,  cuya  raíz  es  considera¬ 
da  como  gozando  de  propiedades  diu¬ 
réticas  y  cuyas  flores  se  cree  hallar¬ 
se  dotadas  de  propiedades  sudorífi¬ 
cas.  (Colunga:  Botánica,  Lima,  tome 
II). 

ORELLANA,  ABELARDO.  —Far¬ 
macéutico  (1902). 


ORELLANA  BLAS  DE  ELIAS  DE 

Bachiller  en  1900;  su  tesis:  El  anki- 
lostoma  duodenalis  bajo  su  punto  de 
vista  patológico  en  el  Perú.  Médicc 
cirujano  en  1902.  —Etiología  del  tifus 
exantemático  en  Jauja, .en  G.  H.  904 


— Diagnóstico  elemental  y  precoz  de 
la  tuberculosis,  en  G.  H.  907. 

ORELLANA,  JUAN  ANTONIO.  — 

Médico  del  Ecuador  figura  en  la  Re¬ 
lación  Oficial  de  la  Facultad  de  1914 

ORIIIUELA,  MARIANO  ABEL. 

Alumno  del  tercer  año  de  Medicina 
que  murió  víctima  de  una  anemia 
perniciosa  (1805). 

ORINA. —  Ardor  de—  (F.  1.)  Véa¬ 
se:  “Mal  de  Orina”. 

ORREGO,  MANUEL  P.—  Médicc 
en  1914. —  Bibliografía:  1)  Excursión 
científica  al  Cerro  de  Pasco,  en  Re¬ 
vista  de  Ciencias,  Lima,  vol.  XII. 

ORREGO  LUCO,  AUGUSTO—  De 

Santiago  de  Chile,  correspondiente 
de  la  Sociedad  Médica  de  Lima 
(1873). 

ORS  TENORIO,  TOMAS.  —  Ex¬ 
claustrado  beletmita.  Cirujano  latine 
y  Farmacéutico  por  el  Protomedica- 
to  General  en  20  de  marzo  de  1827. 

ORTEGA  BARTOLOME  DE.  — 

Cirujano  que  ejercía  la  profesión  en 
Lima  en  el  siglo  XVII  y  que  viene 
citado  en  el  proceso  de  beatificación 
de  Martín  de  Porres. 

ORTEGA,  MANUELA.  —  Obste- 
triz  (1881). 

ORTEGA,  PATROCINIO—  Obs- 
tetriz  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

ORTEGA,  PETRONILA.  —  Obs 

tetriz  ( 1 í 7 7 ) . 

ORTEGA  Y  PIMENTEL,  JOSE 
ISIDRO. —  Autor  de  la  oración  con¬ 
minatoria  que  en  4  de  octubre  de 
1764,  como  conjuez  del  Protomedi- 


134) 


cato,  dijo  en  la  “causa  médico  cri¬ 
minal.  .  seguida  ante  el  Dr.  D.  Hi¬ 
pólito  Bueno  de  La  Rosa  (Véase  es¬ 
te  nombre).  Parece  que  después 
(¿Cuándo?)  fue  Protomédico  del  Vi- 
rreynato.  Autor  de  la  Fúnebre  pom¬ 
pa  a  la  memoria  de  D.  Juan  de  Cas¬ 
tañeda,  publicada  en  Lima  en  1753. 

ORTEGA  PIMENTEL,  SANTIA¬ 
GO —  (1913)  Se  ha  trasladado  a  la 
república  Argentina,  donde  ejerce  la 
profesión  médica.  Bachiller  en  1912' 
su  tesis:  Las  albuminurias  en  la  en¬ 
fermad  de  Carrión. —  Bibliografía:  1) 
Tesis  del  bachillerato  e  Medicina,  G. 
M.  912. 

ORTIGA. —  (Bot.)  La  Urtica  urens 
que  otrora  fuera  recomendada  come 
hemostático  (Ginestet,  Mérat,  etc.) 
y  que  fuera  también  la  base  de  un 
método  de  revulsión  abandonado  la 
introducción  en  terapéutica  de  los 
sinapismos,  sólo  tiene  de  particu¬ 
larmente  interesante  para  nosotros  el 
de  ser  empleado,  en  algunas  pobla¬ 
ciones  de  la  sierra  del  Perú  en  una 
ceremonia  dd  origen  muy  remoto  se¬ 
guramente  llamada  Apachikuy;  esta 
consiste  en  que,  en  determinado  día 
del  año,  las  gentes  mozas  de  uno  y 
otro  sexo  visitan  a  las  del  otro  sexo  y 
les  golpeas  las  carnes  desnudas,  en 
hallándolos  dormidos,  con  estas  hojai 
de  ortiga.  Se  trata  de  una  práctica 
que  guarda  algún  parentesco  con  la 
urticación  sensualmente  provocada 
Al  interior  fue  administrada  come 
diurético,  como  estimulante  de  los 
apetitos  venéreos  y  contra  las  ente- 
ralgias  y  obstrucción  intestinal.  El 
jugo  de  ortiga,  a  la  dosis  de  4  on¬ 
zas  fue  administrado  como  hemos¬ 
tático.  De  la  ortiga  preparábase  un 
lamedor  que  era  usado  en  todas  las 
afecciones  del  aparato  respiratorio . 
El  agua  destilada  de  ortiga  fue  em¬ 


pleada  contra  los  cólicos  intestinales 
y  contra  la  litiasis  renal,  así  contra 
las  afecciones  bronquiales  crónicas 
Al  exterior  se  usa  la  ortiga  para  pre¬ 
parar  un  emplasto,  asociando  un  po¬ 
co  de  sal  común,  contra  las  morde¬ 
duras  de  los  perros  rabiosos,  contra 
la  gangrena  y  las  úlceras  atónicas 
Trituradas,  las  hojas  de  ortiga,  hízo- 
se  de  ellas  una  pasta  que  era  consi¬ 
derada  como  eficaz  medicina  de  la 
epistaxis.  En  los  casos  en  los  cuales 
la  matriz  había  cambiado  su  sitio 
Pastaba  tocarla  con  una  hoja  de  or- 
tija  para  que  volviera  a  su  sitio.  (Nc 
sabríamos  decir  si  se  trata  de  las 
migraciones  uterinas  de  la  histeria 
que  fueron  artículos  de  fé  para  mé¬ 
dicos  de  vulgo  de  otras  edades  o  si 
se  trataba  de  colapsos  uterinos).  En 
algunas  poblaciones  de  la  sierra  del 
Perú,  entre  el  elemento  indígena 
existe  la  costumbre  poco  edifican¬ 
te  de  emplear  estas  hojas  de  or¬ 
tiga  para  azotar  a  los  mozos  y  mo¬ 
zas  en  ocasión  de  alguna  fiesta.  Ar¬ 
mados  de  estas  hojas  y  aprovechan¬ 
do  el  sueño  de  las  víctimas,  los  mo¬ 
zos  a  las  mozas  y  estas  a  aquellos 
azotan  largamente  con  dichas  hojas 
produciéndoles,  como  en  natural, 
bastante  desagrado.  Estos  mozos  y 
estas  mozas  realizan  su  maniobra 
dando  gritos  de  Apacchicuy  o  Apa¬ 
chikuy).  (No  soy  una  autoridad  en 
la  sentimental  lengua  de  los  indios) 
que  es  también  el  nombre  que  tiene 
la  fiesta  en  cuestión,  si  de  fiesta  me¬ 
rece  el  nombre.  Entre  las  curiosas 
aplicaciones  de  la  ortiga  se  cuentan 
su  administración  a  las  gallinas  con 
el  objeto  de  que  hicieran  huevos 
durante  el  invierno.  La  Urtica 
urens,  de  la  familia  de  Urticáceas,  es 
indígena  de  Europa;  pero  se  halla 
también  en  una  cierta  abundancia  en 
los  alrededores  de  Lima  y  en  mu¬ 
chas  poblaciones  del  Perú,  toda  la 


(135 


planta  esta  cubierta  de  pelos  urti¬ 
cantes  y  era  empleada  en  otro  tiem¬ 
po  en  medicina  para  practicar  la 
urticación  a  fin  de  irritar  la  piel  y 
producir  una  revulsión:  en  el  día  só¬ 
lo  se  usa  el  jugo  de  la  olanta  en  la 
medicina  doméstica,  como  hemos¬ 
táticos,  especialmente  en  la  hemoti- 
sis.  (Colunga:  Botánica,  Lima,  tome 
II) .  Existe  aún  en  nuestros  días  en 
algunas  localidades  con  el  nombre 
de  Apachikuy,  la  cual  consiste  en 
azotar  con  hojas  de  ortigas  la  car¬ 
ne  de  los  sujetos  de  sexo  distinto  al 
de  aquellos  que  realizan  la  opera¬ 
ción.  Este  Apachikuy  tiene  lugar  en 
determinadas  épocas  del  año.  Noso¬ 
tros  lo  hemos  visto  practicar  en  al¬ 
gunas  localidades  del  centro  del  Pe¬ 
rú  . 

ORTIGA  DE  LEON.—  (Bot.)  Es 
muy  abundante  en  los  países  frígi¬ 
dos,  dice  Lecuanda  en  su  Descrip¬ 
ción  de  Piura,  en  Mercurio  Perua¬ 
no,  tomo  II  de  la  edición  de  la  Bi¬ 
blioteca  Peruana,  Lima,  1861.  La  or¬ 
tiga  de  león,  la  que  beben  para  pur¬ 
gar  los  humores  gálicos,  y  cocida  su 
raíz  en  agua  se  toma  para  sujetar  y 
contener  la  sangre  por  la  boca:  se 
cree  también  que  es  muy  proficua 
para  expeler  y  arrojar  las  aposte¬ 
mas  interiores  por  el  curso. 

ORTIGA  DEL  OSO.—  (Bot.)  Se 
cría  en  lugares  fríos  y  se  halla  tam¬ 
bién  en  las  serranías  de  este  país 
hervida  en  agua,  se  tiene  por  muy 
buena  para  curar  el  gálico.  Lecuan¬ 
da:  Descripción  de  Piura  en  Mercu¬ 
rio  Peruano,  tomo  II  de  la  edición 
de  la  Biblioteca  Peruana,  Lima.  1861 

ORTIGON. —  (Bot.)  Es  una  espe¬ 
cie  de  ortiga  que  hecha  una  vara 
como  azucena  con  flores  rojas;  su 
zumo  es  un  sudorífico  especial  para 


curar  fiebres  intermintentes,  toman¬ 
do  un  vaso  pequeño  y  abrigándose 
Lecuanda:  Descripción  de  Cajamar- 
ca,  en  Mercurio  Peruano,  tomo  II  en 
la  edición  de  la  Biblioteca  Peruana 
Lima,  1861. 

ORTIZ,  ALEJANDRO  P.  Bachi¬ 
ller  en  1908;  su  tesis:  Tratamiento  de 
la  sífilis  por  el  atoxil.  Médico  ciruja¬ 
no  en  1908. 

ORTIZ,  IGNACIO—  Alumno  de^ 
Colegio  de  San  Fernando  en  1822 

ORTIZ,  MARCELINO.—  Ciruja¬ 
no.  Teniente  del  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  en  la  ciudad  de  Piu¬ 
ra,  nombrado  para  el  desempeño  de 
tal  cargo  en  18  de  julio  de  1814. 

ORTIZ,  MIGUEL.  —  Flebótomo 
que  ejercía  la  profesión  en  1886.  Con 
el  nombre  de  Manuel  la  ejercía  en 
Lima  en  1853  (Guía  Domiciliaria). 

ORTIZ,  RODOMIRO. —  Médico  en 
1914. —  La  enfermedad  de  Camión 
en  el  departamento  de  Ancash,  G.  M. 
914. 

ORTIZ  GALLEGOS,  ISIDORO.  — 

Farmacéutico  que  ejercía  la  profe¬ 
sión  en  1886. 

ORTIZ  SILVA,  HILDEBRANDO 

Bachiller  en  1907;  su  tesis:  Un  nue¬ 
vo  antiluético:  el  mergal.  Médico  Ci¬ 
rujano  en  1908. —  Bibliografía:  1 — 
La  Geología  del  departamento  de 
Cajamarca  en  G.  C.  año  XIV.  2 — El 
Mergal,  G.  H.  908.  3 — Enfermedad  de 
Parkinson,  G.  H.  908. 

ORVIGOSO,  TOMAS. —  Cirujano 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima  el 
ano  de  1808,  durante  el  cual  hizo  un 
donativo  de  25  pesos  para  la  obra  del 
Colegio  de  San  Fernando. 


136) 


ORZUELO.—  (F.  1.)  Dícese  en 
algunas  comarcas  de  Italia  que  vie¬ 
ne  a  quien  no  satisface  antojos  de 
una  preñada  y  cúrase  con  las  aplica¬ 
ciones  de  un  anillo  de  oro.  Dicese  en 
algunas  comarcas  del  Perú  que  vie¬ 
ne  por  haber  visto  desnuda  a  perso¬ 
na  de  sexo  diverso  al  del  sujeto  en¬ 
fermo.  Cúrase  en  la  sierra  del  Perú 
calentado  los  excrementos  de  carne¬ 
ro  y  aplicándolos  así  calentados  so¬ 
bre  el  orzuelo. 

OSELLA,  ENRIQUE.—  Farmacéu¬ 
tico  (1902). 

OSMA  Y  DE  XARA  IZEGIO,  PE 

ORO  DE. —  Corresponsal  en  Lima 
del  médico  sevillano  Nicolás  Monar- 
des.  al  cual  le  mandó  en  1568  con  el 
comerciante  D.  Juan  Corzo  que  hizc 
viaje  a  Euroua,  unas  piedras  besares 
por  él  recogidas  en  las  montañas  de 
los  Andes,  unos  frijoles  purgantes 
que  Monardes  llamó  Phaceolus  Pe- 
ruvianus,  una  yerba  que  en  Lima 
llamaban  yerba  de  Osma,  cuyo  nom¬ 
bre  explica  este  en  los  siguientes 
términos:  Llaman  esta  hierba  con  mi 
nombre  porque  yo  la  uso  y  aconse¬ 
jo  que  los  otros  la  usen  en  enfer¬ 
medades  semejantes  (destilaciones, 
mal  de  garganta,  flemones  y  otros 
males)  lo  cual  me  enseñó  un  india¬ 
no  que  sabía  mucho  de  las  yerbas;  la 
carta  del  Sr.Osma  está  fechada  en  Li¬ 
ma  en  25  de  diciembre  de  1568  y  en 
ellas  se  retrata  el  espíritu  de  curio¬ 
sidad  del  autor  y  la  calidad  de  poco 
curiosos  de  los  médicos  que  enton¬ 
ces  ejercían  en  la  capital  del  Virrey- 
nato;  yo  Sr.  dice,  hace  más  de  28 
años,  hasta  al  escribir  de  esta,  que 
voy  peregrinando  por  todas  estas  in¬ 
dias  donde  hay  muchas  de  aquellas 
cosas  que  Ud.  ha  escrito  en  su  li¬ 
bro  y  otros  que  no  son  conocidas 
aquí  por  ser  los  médicos  que  vienen 


en  estas  partes  poco  curiosos,  los 
cuales  no  atienden  al  bien  universal 
viniendo  para  enriquecerse  solamen¬ 
te.  Monardes  comparó  Osma  a  Dios- 
córides  por  su  espíritu  de  observa¬ 
ción. 

OSMUNDA.—  (Bot.)  Algunas  va¬ 
riedades  de  este  género:  O.  cicuta- 
ria,  O.  cinnamonea,  O.  regaliz,  O.  in- 
terrupa,  la  primera  es  la  más  usada 
contra  mordeduras  de  víboras,  úsase 
como  tópico  aplicándola  machacado 
sobre  la  herida.  Velásquez  M.  A. 

OSO  HORMIGUERO  —  My  rmeco- 
phaga  Mambus  Dydactilis.  Animal 
cuadrúpedo  propio  de  la  América 
Meridional,  que  hay  tres  especies  sin¬ 
gulares  por  su  conformación  y  modc 
de  vivir  manteniéndose  de  hormigas: 
tiene  el  hocico  largo,  la  boca  estre¬ 
cha  y  sin  dientes:  la  lengua  redonda 
y  larga,  contenida  en  la  trompa  u 
hocico  como  un  estoque  en  un  bastón 
y  la  extienden  para  introducirla  den¬ 
tro  de  los  hormigueros,  y  se  retiran 
luego  que  están  llenos  de  hormigas 
para  tragarlas .  La  primera  especie 
llama  los  Indios  del  Brasil  gran  Ta¬ 
mandúa:  la  segunda  solo  Tamandúa 
y  la  tercera  hormiguero  para  dis¬ 
tinguirlo  de  las  otras;  y  es  el  más 
pequeño  sólo  tiene  seis  a  siete  pul¬ 
gadas  de  largo  desde  la  extremidad 
del  hocico  hasta  el  final  de  la  cola- 
la  cabeza  dos  pulgadas;  y  el  hocico 
a  proporción  menos  agudo  que  los 
otros:  la  cola  es  de  7  pulgadas,  vuel¬ 
ta  hacia  arriba  y  por  el  extremo  des¬ 
nuda  de  pelo:  su  lengua  es  estrecha 
un  poco  plana  y  bastante  larga,  el 
cuello  casi  ninguno,  la  cabeza  grúesa 
a  proporción  del  cuerpo:  los  ojos 
muy  bajos  y  poco  distantes  de  los  án¬ 
gulos  de  la  boca:  las  orejas  peque¬ 
ñas  y  escondidas  entre  el  pelo,  las 
piernas  no  tienen  más  que  tres  pul- 


(137 


gadas  de  altura,  y  en  los  países  de 
adelante  no  más  de  dos  uñas,  la  ex¬ 
terior  más  grande  y  larga  que  la  an¬ 
terior,  los  pies  de  atrás  tienen  cua¬ 
tro;  el  pelo  del  cuerpo  es  suave  al 
tacto,  de  un  color  rojo  brillante  mez¬ 
clado  del  amarillo  vivo;  los  pies  nc 
tienen  disposición  para  andar  sinc 
para  trepar  y  agarrar:  Sube  a  los  ár¬ 
boles  y  se  cuelga  de  las  ramas  por  el 
extremo  de  la  cola.  Estas  tres  espe¬ 
cies  de  animales  tienen  las  mismas 
costumbres  por  naturaleza:  se  ali¬ 
mentan  de  hormigas  y  gustan  mucho 
de  meter  la  lengua  en  la  miel  y  de¬ 
más  sustancias  viscosas;  recogen  con 
mucha  prontitud  las  migas  de  pan 
y  pedacitos  de  comida  y  se  amasan 
y  domestican  con  facilidad;  se  man¬ 
tienen  mucho  tiempo  sin  tomar  ali¬ 
mento  y  no  tragan  todo  lo  que  be¬ 
ben,  sino  que  echan  una  parte  por 
las  narices:  duermen  ordinariamen¬ 
te  de  día  y  andan  por  la  noche  mu¬ 
dando  de  lugar;  andan  tan  mal  que 
cualquiera  puede  cogerlos  en  el  cam¬ 
po.  Los  indios  salvajes  comen  su  car¬ 
ne,  aunque  tiene  mal  gusto:  la  hem¬ 
bra  sólo  pare  un  hijo  cada  vez,  son 
naturales  de  los  climas  de  más  ca¬ 
lor  en  la  América  y  no  los  hay  en  los 
países  fríos  de  aquel  continente.  Al¬ 
cedo:  Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

OSORES,  OTTO  A.—  Médico  ci¬ 
rujano  Bachiller  en  1914.  Su  tesis- 
La  asistencia  médica  de  los  desva¬ 
lidos  en  Lima.  Obtuvo  el  título  pro¬ 
fesional  en  1915.  —  Bibliografía:  1) 
Tesis  del  bachillerato,  Imprenta  Gil 
Lima,  1915. 

OSORIO  Y  CIENFUEGOS,  JOSE 

—  Médico  con  títulos  españoles  au¬ 
torizado  para  el  ejercicio  profesio¬ 
nal  figura  en  la  Relación  de  1914. 


OSSERA  Y  ESTELLA,  JOSE  MI 
GUEL  DE. —  Doctor  en  Medicina  y 
Cirujía  de  la  Real  Universidad  de 
Zaragoza,  y  como  Protomédico  pro¬ 
bable  médico  del  Carmen  y  del  en¬ 
tonces  Virrey  Conde  de  la  Monclova 
incorporado  a  la  de  San  Marcos  de 
Lima.  Desempeñando  el  Protomedi- 
cato  del  Perú  en  1690,  publicó  su  li¬ 
bro  “El  Físico  Cristiano”,  citado  por 
el  Sr.  Medina  en  su  Imprenta  en  Li¬ 
ma,  con  censura  del  Dr.  Pedro  de  la 
Peña. 

OSTOJA,  NICOLAS.  —  Médico 
11912). 

OTAROLA  BRAVO  DE  LAGU¬ 
NA,  JUAN. —  Décimo  Obispo  de  Are¬ 
quipa  (1717-1723)  que  legó  en  su  tes¬ 
tamento  una  suma  para  enfermería 
de  mujeres  en  el  Hospital  de  San 
Juan  de  Dios  v  así  se  hizo  agrega 
Zamacola. 

OTUZCO. —  Aguas  minerales  de 
(Hidrol.)  Están  citadas  en  este  dic¬ 
cionarios  las  aguas  minerales  de 
Huaranchal,  situadas  en  esta  provin¬ 
cia  del  departamento  de  La  Liber¬ 
tad. 

OTOE.—  Fruta  de  la  provincia  de 
Guanimi  en  el  Reino  de  Tierra  Fir¬ 
me;  se  da  silvestre  sin  cultivo  algu¬ 
no;  y  es  uno  de  los  alimentos  que 
usan  aquellos  indios,  porque  no  les 
cuesta  trabajo  alguno  su  fructifica¬ 
ción.  Alcedo:  (Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V.  Madrid 
1789). 

OTOVA. —  Arbol  de  la  Provincia 
de  San  Juan  de  los  Llanos  en  ei 
Nuevo  Reyno  de  Granada,  abunda 
particularmente  en  el  Pueblo  de  Pa- 
tute,  cuyos  naturales  extraen  de  él 


138) 


un  bálsamo  excelente  y  muy  estima¬ 
do.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 
Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

OVEJILLA. —  (Bot.)  Nombre  dadc 
en  Piura  a  la  Hormiga  real,  abun¬ 
dante  en  la  montaña  de  ese  departa¬ 
mento.  Su  picadura,  dice  Lecuanda 
en  Descripción  de  Piura  en  Mercu¬ 
rio  Peruano,  tomo  II  de  la  edición  de 
la  Biblioteca  Peruana,  Lima,  1861) 
es  tan  activa,  que  levanta  una  fie¬ 
bre  que  dura  24  horas. 

OVERIA. —  Es  también  endémica 
en  algunas  quebradas  de  esta  región 
(Carranza:  De  Ayacucho  a  Anda- 
huaylas,  en  Boletín  de  la  Sociedad 
Geográfica,  Lima,  1891)  una  afección 
singular  de  la  piel  que  consiste  en  la 
alteración  de  su  pigmentum  en  vir¬ 
tud  de  la  cual  se  forman  manchas 


PABON. —  Véase  Curbmata.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América.  Tomo  V,  Madrid. 

PABON,  JOSE.—  De  la  Corte  de 
Madrid.  Llegó  al  Perú  en  1778.  Hi¬ 
zo  en  compañía  de  Hipólito  Ruiz,  lla¬ 
mado  en  justicia  el  Linneo  del  Perú 
muy  importantes  estudios  de  Botáni¬ 
ca  Americana. 

PACORA  R.,  JUAN  F  —  Far  ma- 

céutico.  Su  nombre  figura  en  la  Re¬ 
lación  oficial  de  la  Facultad  de  1910 

PACOS. — Metales  de  la  plata  ama¬ 
rillos,  más  o  menos  subidos  o  com¬ 
pactos,  de  los  que  en  Alemania  11a- 


eobrizas  más  o  menos  oscuras  que 
cubren  la  cara  y  las  manos,  alter¬ 
nando  con  otras  de  un  color  blancc 
metálico.  Allí  se  conoce  este  mal  con 
t'.l  nombre  de  overía.  La  circunstan¬ 
cia  de  ser  endémica  tal  enfermedad 
en  sólo  determinadas  quebradas,  hace 
suponer  que  la  causa  sea  esencial¬ 
mente  local,  pudiendo  depender  de 
la  composición  del  agua  de  los  arro¬ 
yos  y  de  los  manantiales,  a, sí  come 
de  ciertas  condiciones  especiales  del 
terreno  en  aquellas  localidades. 

OVIEDO  SALAZAR,  SALVADOR 

—  Farmacéutico  que  ejercía  la  pro¬ 
fesión  en  1886. 

OXIMIEL —  Farm.  Uso  pectoral 
a  base  de  ajo:  scilítico;  el  simple  c 
comino,  el  de  Fuller,  recomendado 
contra  el  asma  y  afecciones  asmáti¬ 
cas. 


p 

man  gilben.  (Diccionario  de  algunas 
técnicas  de  Minerealogía  y  Metalur¬ 
gia,  en  Mercurio  Peruano,  Fuentes 
V). 

PACUATA. —  (Bot.)  Nombre  vul¬ 
gar  de  la  Bidens  avedia,  de  las  si- 
nanteráceas  (Bellido:  Botánica  en  G 
C.— I). 

PACHAE  O  PACAE.  —  Nombre 
que  dan  en  el  Perú  a  la  Guaba,  y  es- 
de  la  lengua  quechua,  véase  Gua¬ 
ba.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 
Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PACHARICUC _ -  (F.  1).  Adivinos 

de  la  época  incaica  que  ejercían  su 


(139 


oficio  persiguiendo!  a  las  grandes 
arañas  (Sebastián  Lorente:  Historia 
de  la  Civilización  Peruana,  tomo  III 
página  173). 

PACHAROSA.—  (Bot.)  Se  cria  en 
las  quebradas  y  la  usan  con  mucha 
fe  cocida  en  agua  para  curar  las  ter¬ 
cianas.  Lecuanda:  (Descripción  de 
Cajamarca.  en  Mercurio  Peruano,  to¬ 
mo  II  de  la  edición  de  la  Biblioteca 
Peruana,  Lima,  1861). 

PACHAS,  ISABEL.  —  Obstetriz 
(1881). 

PACHECO,  BERNARDINO. —  Mé¬ 
dico.  Nombrado  en  7  de  enero  de  1865 
miembro  de  la  Junta  Medicinal  del 
Cuzco.  Delegado  de  la  Facultad  en 
el  Cuzco  donde  murió  el  año  de  1892 
Titular  de  Lambayeque  en  1873  (El 
Comercio). 

PACHECO,  FRANCISCO.  —  Mé¬ 
dico.  Desempeñaba  las  funciones  de 
Teniente  del  Protomedicato  en  el 
Cuzco  cuando  ocurrió  la  sublevación 
de  Pumacahua.  De  arraigadas  ideas 
realistas,  Pacheco  se  contó  entre  los 
mayormente  perseguidos  por  los  re¬ 
volucionarios,  cuya  persecución  le 
obligó  a  abandonar  el  Cuzco.  Entre 
tanto  el  Gobernador  de  dicha  ciudad, 
abrogándose  derechos  que  no  tenía 
nombró  un  Teniente  de  Protomedi¬ 
cato,  el  cual  protestó  ante  el  Gobier¬ 
no,  el  cual  repuso  a  Pacheco  en  sus 
funciones  (1816).  Desempeñaba  el 
cargo  en  1829.  (Guía  de  Forasteros). 

PACHECO,  N. —  Bachiller  en  Ci- 
rujía,  llamado  por  los  cronistas  que 
lo  citan  el  “Bachiller  Pacheco”.  El 
año  1550  residía  en  la  ciudad  del  Cuz¬ 
co  de  la  cual  fué  desterrado  por  su 
complicidad  en  delitos  de  carácter 
político,  por  el  Corregidor  de  la  Real 


Audiencia  de  Lima,  D.  Alonso  de 
Alvarado. 

PACHECO,  RAMON.  —  Médico 
Este  distinguido  neuropatólogo  ar¬ 
gentino  visitó  la  ciudad  de  Lima  el 
año  de  1894.  El  Cuerpo  Médico  del 
Hospicio  de  Insanos  agasajó  debida¬ 
mente  al  huésped. 

PACHECO  VARGAS,  BENJAMIN 

Médico  Cirujano.  Bachiller  en  Me¬ 
dicina  el  año  de  1893:  su  tesis:  Mio- 
sis  de  las  fosas  nasales  y  su  trata¬ 
miento  por  el  Ocinum  bacilicum/. 
Obtuvo  el  título  profesional  el  añc 
de  1895.  Había  desempeñado  el  car¬ 
go  de  Químico  municipal  en  Lima  el 
año  de  1892,  cuando  la  epidemia  de 
gripe  de  ese  año  reclamó  la  crea¬ 
ción  de  servicios  especiales  de  con¬ 
trol  sanitario  en  la  población.  Biblio¬ 
grafía:  1)  Aneurisma  de  la  arteria 
Iliaca  externa  al  nivel  del  ligamen¬ 
to  de  Falopio,  en  Crónica  Médica 
1893.  2)  Myasis  de  las  fosas  nasales 
y  su  tratamiento  por  la  albahaca 
(Ocimum  bacilicum,  en  Crónica  Mé¬ 
dica,  en  1894.  3)  Auchenia  huicu- 
ña,  tesis  del  bachillerato  en  Ciencias 
en  Gaceta  Científica  VI — R.S.G.  4) 
Ganadería,  Gaceta  Científica,  X. 

PACO —  Camelus  Pacus)  Especie 
que  llama  en  el  Perú,  de  quien  se  di¬ 
ferencia  de  tener  la  cabeza  algo  más 
redonda,  y  más  parecida  a  la  del  Ca¬ 
mello:  las  piernas  más  gruesas  y  la 
barriga  menos  chupada:  el  color  es 
casi  siempre  más  oscuro  y  la  lana 
más  ordinaria;  es  también  más  ro¬ 
busto  para  la  carga  y  para  cabal¬ 
gar,  tiene  la  propiedad  como  las 
otras  bestias  de  arrodilarse  o  e- 
charse  siempre  que  el  peso  excede  a 
sus  fuerzas.  Alcedo:  (Diccionaric 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 


140) 


Occidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid,  1789). 

PACRA. —  (Bot.)  Nombre  vulgai 
del  Ranunculus  giganteua,  que  cre¬ 
ce  a  una  altura  de  4500  metros  so- 
br  el  nivel  del  mar.  Es  perenne  tie¬ 
ne  cerca  de  un  metro  de  tamaño;  su 
tallo  es  de  pocas  hojas;  envainado¬ 
ras  oblongo,  lanceoladas;  es  uni¬ 
floro.  El  vulgo  cree  que  hace  más 
fecundas  a  las  vacas.  El  Dr.  Manuel 
Vidal  García  que  se  ocupó  del  asunto 
(Crónica  Médica  1895)  cita  dos  casos 
de  fecundación  de  animales  estériles 
hasta  época  de  ingestión  de  la  pacra* 
pacra.  La  parte  del  vegetal  general¬ 
mente  usada  es  la  flor.  El  Dr.  Gar¬ 
cía  realizó  experiencias  con  polvos 
y  tintura  de  la  flor  pero  ellos  no  fue¬ 
ron  definitivos  porque  el  experimen¬ 
tador  disponía  de  una  pequeña  can¬ 
tidad  de  sustancia  activa.  En  el  nor¬ 
te  del  Perú  se  habla  de  unos  frutos 
llamados  choclitos  para  combatir  la 
esterilidad  de  la  mujer. 

PADILLA,  ENRIQUE.—  Nombre 
del  médico  español  protagonista  de 
la  tradición  del  Maestro  Palma  que 
lleva  por  título  “Muerta  en  vida”.  El 
personaje  existió  y  ejerció  la  profe 
sión  en  Lima  en  la  primera  mitad 
del  siglo  XVIII;  pero  debe  a  la  dis¬ 
creción  del  maestro  Palma  el  que  no 
se  conozca  su  verdadero  nombre. 

PADILLA,  PEDRO.—  Médico.  El 
año  1857  fue  nombrado  por  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  Jefe  de  la  Clíni¬ 
ca  Quirúrgica  de  Mujeres,  entonces  a 
cargo  del  Catedrático  Dr.  Camilo  Se¬ 
gura. 

PAFSMAN,  JOSE  FRANCISCO.— 

Médico  graduado  en  la  Universidad 
de  París,  residente  en  Bolivia,  cuyo 
protomeclicato  le  fue  confiado.  Es¬ 


tuvo  en  Lima,  no  se  sabe  si  de  pasa¬ 
je  o  establecido,  por  los  años  de  1836 
o  1839,  en  uno  de  cuyos  años  fue  exa¬ 
minado  por  el  Real  Tribunal  del  Pro- 
tomedicato  que  le  concedió  los  títu¬ 
los  de  médico  y  cirujano. 

PAGADOR  BLONDET,  MARIA¬ 
NO. —  Bachiller  en  1918;  su  tesis:  La 
fiebre  tifoidea  en  Lima;  sus  influen¬ 
cias  demográficas;  sus  causas,  su  pro¬ 
filaxia. 

PAGAZA,  JOSE  SANTOS  —  Mé¬ 
dico  Cirujano.  Bachiller  en  Medici¬ 
na  el  año  de  1893;  su  tesis:  Estudio 
semiológico  de  las  afecciones  del  sis¬ 
tema  nervioso,  obtuvo  el  título  pro¬ 
fesional  el  año  de  1893.  El  año  de 
1894  fue  nombrado  médico  titular  del 
Cuzco,  ciudad  en  la  cual  ha  ejercidc 
la  profesión  médica  durante  muchos 
años.  Nombrado  en  7  de  enero  de 
1865  miembro  de  la  Junta  Directi¬ 
va  de  Medicina  del  Cuzco.  Bibliogra¬ 
fía:  1)  Relación  y  juicios  acerca  de 
un  caso  extraordinario  de  esplenitis 
supurada,  en  Crónica  Médica,  Lima 
1891.  2)  Fronteras  de  la  Física  y  la 
Química  y  relaciones  entre  ambas 
ciencias,  conferencia  en  la  Unión 
Fernandina  en  Crónica  Médica,  1892 

PAGAZA,  MANUEL  DOMINGO 

—  Médico  Cirujano.  Bachiller  en 
Medicina  el  año  de  1893;  su  tesis:  El 
curetaje  en  el  tratamiento  de  la  me¬ 
tritis,  obtuvo  el  título  profesional  el 
año  de  1893.  El  año  de  1894  ejercía 
la  profesión  médica  en  Talara.  Bi¬ 
bliografía:  1)  Un  caso  de  tumor  ce¬ 
rebral  de  naturaleza  sifilítica,  Cró¬ 
nica  Médica,  1891.  2)  Insuficiencia 
aórtica,  conferencia  en  la  Unión  Fer¬ 
nandina,  Lima,  1892.  3)  El  petróleo 
y  sus  aplicaciones  a  la  Medicina. 
Crónica  Médica.  1896.  4)  Uta  perua¬ 
na.  G.  M.  904. 


(141 


PAGUACHA—  (F.  1)  Los  indíge¬ 
nas  chilenos  conocieron  la  hernia  y 
diéronla  el  nombra  de  paguacha  (Vi¬ 
cuña  Mackenna:  Los  médicos  de  an¬ 
taño  en  el  reino  de  Chile,  Santiago 
1877).  Nada  de  particular  hay  en  la 
frecuencia  de  la  hernia  entre  los  in¬ 
dígenas  de  la  época  española,  ya 
que  la  violencia  de  los  esfuerzos  que 
ellos  realizaban  y  las  otras  circuns¬ 
tancias  de  orden  etiológico  que  in¬ 
tervienen  en  la  etiología  de  la  her¬ 
ma.  no  eran  raras  entre  los  aborí¬ 
genes. 

.  PAICO. —  (Bot.)  La  Roubiera  mul- 
tifida  o  Chenopodium  multifidum 
de  la  familia  de  la  Chenopodiáceas 
es  conocida  en  Lima  con  el  nombre 
de  Paico  es  una  planta  de  tallo  alar¬ 
gado  postrado,  ramoso:  hojas  anchas 
pennatifidas  con  los  lóbulos  lanceo¬ 
lados  o  lineares:  las  flores  casi  sen¬ 
tadas  tienen  los  lóbulos  del  cáliz 
ovales  y  obtusos:  toda  la  planta  ex¬ 
hala  un  olor  agradable,  un  poco  se- 
me]ante  al  de  la  Ambrosia.  Sus  ho¬ 
jas  se  usan  como  condimento  y  tam¬ 
bién  como  vermífugo  (Colunga:  ob 
cit.).  La  roubiera  multifida  o  Cheno¬ 
podium,  de  la  familia  de  las  Queno- 
podiáceas  es  empleada  en  la  actuali¬ 
dad  por  sus  propiedades  vermífu¬ 
gas.  (Colunga:  Botánica,  Lima,  tome 
II).  Del  Paico  dice  Lecuanda:  El  Pai¬ 
co  propio  de  estos  valles,  sirve  para 
curar  a  aquellos  a  quienes  ha  dade 
el  aire.  El  modo  que  tienen  estos  mo¬ 
radores  de  aplicarlo  es  calentar  las 
hojas  en  un  plato,  y  ponérselas  ai 
doliente  en  el  lugar,  en  que  le  reci¬ 
bió,  y  ministrarles  friegas  con  las 
mismas,  hasta  que  sude:  sirve  tam¬ 
bién  para  estancar  las  diarreas,  sa¬ 
cándole  a  la  hoja  su  zumo  espesa¬ 
do  con  manteca,  en  forma  de  espo¬ 
leada.  Acostumbran  asimismo  co¬ 
cida  en  agua  y  tomadas  como  tés  con 


azúcar,  para  quitar  los  empachos  c 
embarazos  de  estómago.  Descripción 
de  Trujillo,  en  Mercurio  Peruano. 
La  medicina  popular  actual  emplea 
el  Paico  como  carminativo. 

PAJARES,  MILCIADES. —  Farma¬ 
céutico.  Su  nombre  figura  en  la  Re¬ 
lación  oficial  de  la  Facultad  de  1916 
Farmacéutico  de  la  Hacienda  Casa 
Grande  en  1918.  (B.F.) 

PAJARES  REAÑO,  SEGUNDO.— 

Farmacéutico.  Su  nombre  figura  en 
la  Relación  oficial  de  la  Facultad  de 
1916.  Obtuvo  el  título  de  1915 

PAJARO  BOBO.—  Arbolillo  pe¬ 
queño  o  arbusto  de  nuevo  género  que 
algunas  veces  tiene  el  grueso  de  un 
brazo,  de  una  madera  fofa  como  el 
Maguey:  en  las  Provincias  del  Co- 
piapó  del  Reyno  de  Chile  lo  siem¬ 
bran  y  cultivan  los  indios  a  la  orilla 
de  los  riachuelos  para  aprovechar 
una  resma  que  destila,  y  beneficia¬ 
da  al  fuego  les  sirve  en  lugar  de  pez 
para  tapar  las  vásijas  en  que  guar¬ 
dan  el  vino  en  todo  el  Reyno,  por 
lo  cual  tiene  mucho  consumo.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  c 
América,  tomo  V.  Madrid.  1789). 

PAJARO  MONO.— Ave  de  la  Pro¬ 
vincia  de  Maynas  en  el  Reyno  de 
Quito  y  de  otras  partes;  es  pequeña 
y  de  color  pardo,  muda  mil  veces  en 
sus  gorgeos,  y  tiene  la  gracia  de  re¬ 
medar  a  los  hombres,  a  los  perros  y 
a  todos  los  animales;  pero  aún  es  más 
admirable,  que  no  teniendo  con  que 
defenderse  de  sus  enemigos  por  la 
pequeñez  de  su  pico  y  uñas,  busca 
por  asilo  la  compañía  de  las  avispas, 
ron  quienes  vive  en  unión  y  forma 
su  nido  para  que  lo  defiendan;  pue¬ 
de  ser  el  Chchudo  de  los  portugueses 


142) 


y  del  cual  hay  una  en  la  calle  del 
Carmen  de  esta  Corte.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  tome 
V.  Madrid  1789). 

PAJARO  NIÑO. —  (Diomedea  de- 
mersa).  Esta  ave  que  en  otras  partes 
llaman  Pingüino  es  el  anillo  o  esla¬ 
bón  que  une  los  pájaros  a  los  pesca¬ 
dos,  así  como  el  volador  o  pescado 
volante  es  el  que  une  los  pescados 
a  los  pájaros  acuáticos,  y  tiene  tam¬ 
bién  pico  y  pies  como  los  pájaros 
acuáticos,  y  plumas  aunque  tan  finas 
que  parecen  un  verdadero  pelo;  más 
lleva  por  alas  dos  nadaderas  pen¬ 
dientes  y  cubiertas  por  arriba  de 
unas  pequeñísimas  plumas  que  a  pri¬ 
mera  vista  tienen  la  apariencia  de  es¬ 
camas,  y  como  estas  aletas  son  tan 
sumamente  pequeñas  les  sirven  para 
nadar,  y  no  para  que  levanten  el 
vuelo;  es  del  tamaño  de  un  Anade- 
pero  tiene  el  cuello  más  largo:  la  ca¬ 
beza  aplastada  por  ambos  lados,  y 
pequeña  respecto  a  la  mole  del  cuer¬ 
po;  el  pico  es  sútil  y  encorvado  por 
la  punta:  las  plumas  que  le  cubren 
la  parte  de  arriba  del  cuerpo  son  de 
color  gris  veteado  de  azul  turquí,  y 
las  del  pecho  y  del  vientre  blancas;  la 
cola  no  es  más  que  una  prolonga¬ 
ción  de  las  ancas  o  del  abdomen,  y 
como  no  espodicípedo;  esto  es  come 
tiene  situado  los  pies  cerca  del  ano 
anda  siempre  muy  derecho,  llevando 
como  el  hombre  muy  levantada  la 
cabeza,  e  inclinándola  a  un  lado  o  al 
otro  para  conservar  su  equilibrio,  le 
cual  ha  sido  causa  de  que  le  llamen 
Pájaro  Niño,  pareciendo  desde  lejos 
una  criatura  cuando  empieza  a  cami¬ 
nar.  No  tiene  más  que  tres  dedos  en 
cada  pie,  y  no  faltan  algunos  que  los 
confunda  con  el  ala;  pero  no  se  pue¬ 
de  dudar  a  poco  que  se  reflexione 
en  la  hechura  de  su  pico  y  sus  nari¬ 


ces  que  corresponde  al  género  de  las 
Diomedes.  Aunque  este  pájaro  es  un 
nadador  excelente,  no  puede  cuandc 
el  mar  está  borrascoso  resistir  el  ím¬ 
petu  de  las  olas,  y  aquí  nace  que  du¬ 
rante  el  invierno  se  encuentran  mu¬ 
chos  ahogados  del  mar  a  las  playas. 
Los  viajeros  alaban  sus  carnes;  la 
piel  es  casi  tan  gruesa  como  la  del 
cerdo,  y  se  despega  de  la  carne  con 
facilidad;  de  manchas  negras:  el 
Quethú  Diómedea  alis  in  penibus  pe- 
dibus  compedibus  tetradactylis  pal- 
mitis  corpore  lanuginoso  cinéreo,  es 
del  mismo  género  y  casi  de  la  propia 
magnitud  y  figura  que  el  Pingüino 
del  cual  se  distingue  únicamente  en 
tener  las  alas  absolutamente  sin  pe¬ 
lo,  en  que  sus  pies  están  divididos 
en  cuatro  dedos  también  palmeados 
y  en  tener  vestido  el  cuerpo  de  una 
especie  de  pluma  espesa  y  larga  y  de 
color  ceniciento  y  tan  ensortijado  y 
suave  que  parece  lana.  Los  habitan¬ 
tes  del  Archipiélago  de  Chüote,  que 
es  donde  se  encuentra  un  gran  núme¬ 
ro  de  estos  pájaros,  hilan  la  pluma 
y  hacen  de  ella  cubiertas  de  cama 
que  son  muy  estimadas.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América 
tomo  V,  Madrid  1789). 

PAJILLA. —  (Bot.)  Véase  “Pape¬ 
lillo”. 

PAJON —  Yerba  alta  y  viciosa 
que  pace  el  ganado  vacuno,  y  abun¬ 
da  en  los  páramos  y  cordilleras  del 
Perú,  y  particularmente  en  el  Chim- 
borazo  del  Reyno  de  Quito:  es  una 
especie  de  paja  semejante  al  espar¬ 
to,  aunque  más  dócil  de  más  de  una 
vara  de  alto:  Véase  Ichu.  (Dicciona¬ 
rio  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo  V 
Madrid,  1789). 


(143 


PAJUELO,  LEONCIO.  —  B.  en 

1915;  su  tesis:  “Estudio  crítico  de  los 
métodos  empleados  en  el  diagnósti¬ 
co  médico  legal  de  las  manchas  de 
sangre.  Falleció  en  Huancayo  el  añc 
de  1918.  — Aplicación  de  la  anafi- 
laxia  a  la  determinación  de  la  natu¬ 
raleza  humana  o  animal  de  la  san¬ 
gre,  G.  M.  916.  — Nuevo  método  de 
diagnóstico  de  la  fiebre  tifoidea 
(Com.  al  Congreso  Pan-Americanc 
de  Lima).  Actas:  vol.  lili. 

PALACIOS,  DOLORES.—  Obste- 
triz  (1877). 

PALACIOS,  GABRIELA.—  Obste- 
triz  (1895). 

PALACIOS,  JUANA  MANUELA 

—  Obstetriz  (31  de  diciembre  de 
1858). 

PALACIOS,  LEONARDO—  Ba¬ 
chiller  en  1901;  su  tesis:  Fracturas 
Su  tratamiento  por  el  masaje  y  la 
movilización.  Médico  Cirujano  en 
1902. 

PALACIOS,  MAGDALENA. 

Obstetriz  (1895). 

PALACIOS.  MANUEL.—  Farma¬ 
céutico  que  ejercía  la  profesión  en 
Lima  el  año  de  1808,  durante  el  cual 
hizo  un  donativo  de  10  pesos  con  des¬ 
tino  a  la  obra  del  Real  Colegio  de 
San  Fernando. 


PALACIOS,  MARTIN—  Sangra 
dor  que  residía  en  Lima  el  año  de 
1808,  durante  el  cual  hizo  un  dona¬ 
tivo  de  8  pesos  con  destino  a  la  obra 
del  Real  Colegio  de  San  Fernando . 
Palacios  que,  a  juzgar  por  el  donati¬ 
vo.  debía  gozar  de  una  holgada  situa¬ 
ción,  desempeñaba  las  funciones  de 


Sangrador  del  Real  Hosiptal  de 
Nuestra  Señora  de  Santa  Ana. 

PALACIOS,  ROMUALDA.—  Obs¬ 
tetriz.  Aparece  como  tal  y  como  ejer¬ 
ciendo  la  profesión  en  Lima,  el  añc 
de  1853.  en  la  Guía  Domiciliaria. 

PALACIOS,  ROMULO—  Publi 
eó  en  la  Crónica  Médica  “Derrame 
intracraneano  por  causa  reumática’’. 
(1884)  caso  clínico  del  Dr.  Quiroga 
José  María. 

PAL  AMA.—  Véase  SASAFRAS 
(Alcedo:  Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  c 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PALO  BORRACHO. — Arbol  gran¬ 
de  de  la  provincia  del  Chaco  en  el 
Perú,  de  que  hacen  los  indios  arte¬ 
sas:  es  de  mucha  altura  y  de  la  for¬ 
ma  de  una  tinaja;  esto  es,  estrecho 
hacia  la  raíz,  muy  grueso  en  el  cen¬ 
tro,  y  luego  vuelto  a  estrechar  por 
arriba;  está  rodeado  de  espinas  muy 
agudas;  y  en  el  corazón  es  madera 
fofa,  dócil  al  trabajarla;  el  fruto  que¬ 
da  en  una  vaina  mayor  que  una  al¬ 
mendra  y  cuando  madura  revien¬ 
ta  por  sí,  y  brota  con  su  semilla  ca¬ 
pullos  muy  blandos  de  algodón. 
Críase  lejos  del  agua  y  cuando  más 
distante  su  tronco  es  más  grueso.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PALO  DE  LUZ. —  Planta  que  se 
cría  en  los  páramos  y  cerros  de  la 
Cordillera  del  Perú,  tiene  como  dos 
pies  de  alto,  crece  cada  ramita  sola 
y  perpendicular  hasta  la  parte  supe¬ 
rior  que  produce  otras  pequeñitas,  de 
cada  una  de  las  cuales  salen  dos  ho¬ 
jas:  cortadas  cerca  de  su  nacimien¬ 
to, y  encendida  cuando  está  verde  les 
sirve  de  luz  a  los  Indios,  y  arde  como 


144) 


una  vela  hasta  que  se  consume  todo 
el  palo.  Mr.  Valmot  de  Bomare  dice 
en  su  Diccionario  de  Historia  Natu¬ 
ral  que  este  arbolito  se  enciende  por 
si  al  cortarlo,  y  pretende  probarlo 
con  razones  físicas;  pero  no  es  así  y 
sin  duda  le  informaron  mal.  Vease 
la  verdadera  relación  que  hace  don 
Antonio  Ulloa,  y  don  Carlos  de  la 
Condamine.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid,  1789). 

PALO  JABON. —  Véase  Palo  Man¬ 
teca.  Alcedo  (Diccionario  Geográfico 
de  las  Indias  Occidentales  o  Améri¬ 
ca,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PALO  MANTECA.—  Arbol  de  la 
Provincia  de  Santa  Marta  en  el  Nue¬ 
vo  Reyno  de  Granada,  es  algo  mayor 
que  la  estatura  de  un  hombre:  de 
mediano  grueso,  muy  frondoso  y  po¬ 
blado  de  hojas,  y  de  ramas;  aquellas 
son  pocos  mayores  que  las  palmas 
de  la  mano,  un  poco  ásperas  y  muy 
lustrosas, como  si  estuvieran  lustra¬ 
das  de  manteca;  por  la  cual  le  han 
dado  el  nombre:  las  mujeres  usan 
allí  de  estas  hojas  para  lavar  las  ro¬ 
pas,  porque  hace  espuma  como  el 
jabón,  y  le  deja  un  olor  a  almáciga. 
La  decocción  de  la  corteza  de  este 
árbol  es  el  más  poderoso  vermífugo 
que  se  conoce:  pues  sus  efectos  solo 
son  creíbles  al  que  los  ha  visto;  es 
cálida  seca  y  amarga.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid  1789). 

PALILLO. —  (Psidi  Species)  Fru¬ 
ta  del  Reyno  del  Perú.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid  1789). 


PALLASCA. —  (Hidrol.)  Están  ci¬ 
tadas  en  este  Diccionario  las  aguas 
minerales  de  Tablachaca  situadas  en 
esta  provincia  del  departamento  de 
Ancash. 

PALMA,  ADOLFO.—  Médico  Bo¬ 
liviano  autorizado  para  ejercer  la 
profesión.  Figura  en  la  Relación  de 
la  Facultad  del  año  de  1894. 

PALMA,  MANUEL  T.—  Médico 
y  doctor  en  Medicina  (1854).  Falle¬ 
ció  en  1895. 

PALMA,  RICARDO.—  (1833-1918). 
Nuestro  ilustre  tradicionista  obse- 
quó  a  la  Facultad  de  Medicina,  en 
1884  una  colección  de  mapas  anató¬ 
micos  y  en  1885.  un  retrato  del  Vi¬ 
rrey  Abacal,  fundador  del  Colegio  de 
San  Fernando. 

PALMA,  RICARDO.—  Médico  Ci¬ 
rujano.  Hijo  del  ilustre  tradiciona- 
lista  don  Ricardo  Palma,  nació  en 
Lima.  Hizo  sus  estudios  en  el  Cole¬ 
gio  de  Lima,  que  dirigía  el  Dr.  Pedro 
A.  Labarthe.  Terminó  sus  estudios 
médicos  en  la  Facultad  de  Lima  el 
año  de  1909,  habiendo  obtenido  el 
año  anterior  el  grado  académico  de 
Bachiller,  sosteniendo  una  tesis  del 
título  “la  uta  en  el  Perú”,  doctor  en 
Medicina  el  año  de  1915,  sostenien¬ 
do  una  tesis  titulada  “goyu  siki 
(manchas  cutáneas  congénitas  de  los 
aborígenes  del  Perú”).  Profesor  fun¬ 
dador  de  la  Escuela  Mixta  de  Enfer¬ 
meros,  aportó  a  esta  obra  de  mejo¬ 
ramiento  de  la  asistencia  hospitala¬ 
ria  en  el  Perú  el  valioso  contingente 
de  su  entusiasmo  y  de  su  prepara¬ 
ción  para  la  docencia.  Hizo  abandono 
de  esta  hermosa  obra  el  año  de  1921. 
Jefe  de  trabajos  prácticos  del  curso 
de  Anatomía  Topografía,  en  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina.  Representó  al 


045 


Perú  en  el  Congreso  de  Cirugía  ce¬ 
lebrado  el  año  de  1921  en  el  Canadá. 
Bibliografía:  1)  Tesis  del  bachillera¬ 
to,  Imp.  El  Lucero,  Lima,  1908.  2) 
Huacos  antropomorfos  mutilados  del 
Perú,  en  Actas  del  Congreso  de 
Americanistas  de  Londres,  Londres, 
1911.  3)  (en  colaboración  con  el  doc¬ 
tor  Julio  César  Tello):  Algunas  con¬ 
sideraciones  sobre  la  monografía 
“La  uta  en  el  Perú”,  por  el  Dr.  M.O. 
Tamayo,  G.M.  909.  4)  Accidentes 
causados  por  las  inyecciones  de  qui¬ 
nina.  G.H.  906.  Tesis  del  doctorado, 
G.M.  1915.  Patología  de  los  huacos 
antropomorfos,  conf.  en  la  U.F.  1915. 
Notas  sobre  la  vacuna  en  el  Perú. 
G.H.  907. 

PALMITO. —  (Palma  dactilífera 
latifolia  Sloan).  Es  el  cogollo  o  co¬ 
razón  de  una  palma  muy  común  en 
las  Islas  Antillas  y  en  las  Costas  del 
mar:  tiene  más  de  treinta  pies  de  al¬ 
to  y  la  madera  obscura  pesada,  com¬ 
pacta  y  de  una  dureza  que  con  difi¬ 
cultad  le  entra  el  hacha:  solo  tiene 
una  raíz  de  mediano  grueso  que  en¬ 
tra  en  tierra,  y  no  podría  sostener  el 
árbol  si  no  estuviera  ayudada  por 
otras  infinitas  delgadas  enlazadas  a 
aquel  fuera  de  tierra:  en  lo  más  al¬ 
to  salen  las  ramas  muy  largas,  guar¬ 
necidas  de  dos  filas  de  hojas  verdes, 
largas  y  estrechas:  al  extremo  del 
tronco  se  forma  una  especie  de  es¬ 
tuche  de  donde  sale  un  ramo  de  flo¬ 
res  pequeñas,  debajo  de  las  cuales 
nace  el  fruto  del  tamaño  de  una  pe¬ 
lota  pequeña,  del  que  se  hace  muy 
buen  aceite  y  lo  mismo  de  su  almen¬ 
dra.  Luego  que  se  cortan  la  plama  a 
poco  más  de  2  pies  debajo  de  donde 
empiezan  las  hojas,  se  le  quita  la  cor¬ 
teza  y  se  halla  el  cogollo  formado  de 
capas  blancas,  tiernas,  delicadas  y  de 
admirable  gusto,  que  después  de  la¬ 
vado  se  come  en  ensalada  o  cocida 


con  sal  y  es  un  alimento  agradable 
y  de  fácil  digestión:  el  tronco  es 
bueno  para  hacer  cañones  para  va¬ 
rios  usos.  Hay  diferentes  especies  de 
palmitos  y  uno  de  una  palma  espi¬ 
nosa  que  es  el  mejor,  y  tiene  color 
amarillo;  pero  antes  de  cortarlo  es 
preciso  cortar  las  espinas,  las  hojas 
de  las  palmas  sirven  a  los  indios  pa¬ 
ra  cubrir  sus  casas.  Alcedo  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1789). 

PALO  DE  BALSA.—  (Bot.)  Es  el 
nombre  vulgar  de  una  Bombácea: 
La  “Ochrona  piscatoria”,  indígena 
del  Perú  y  Bolivia.  De  este  palo  de 
Balsa  dice  Lecuanda:  Su  madera  es 
para  hacer  las  embarcaciones  de  es¬ 
te  nombre  (Balsas),  que  son  unas 
vigas  amarradas  a  lo  largo  y  las 
usan  mucho  para  los  ríos  de  esta 
América.  Este  árbol  cría  una  babasa 
bajo  su  corteza,  y  la  beben  en  agua 
tibia  en  corta  cantidad  para  facili¬ 
tar  los  partos:  su  corteza  sirve  como 
soga  para  amarrar  las  maderas  de 
que  hacen  las  casas,  y  para  enrollar 
los  mazos  de  los  tabacos.  Descrip¬ 
ción  de  Cajamarca  en  Mercurio  Pe¬ 
ruano,  tomo  II  de  la  Biblioteca  Pe¬ 
ruana,  Lima,  1861). 

PALOMINO,  BEATRIZ—  Obste- 
triz  (1881). 

PALOMINO,  JUANA.—  Obstetriz 
(1875). 

PALOMINO  Y  VELARDE,  ELVI¬ 
RA. —  Obstetriz  (1882). 

PALOSANTO.—  (Hist.)  La  histo¬ 
ria  de  este  árbol  americano  está 
unida  a  la  historia  primitiva  de  la 
lúes  venérea,  ya  que  fué  uno  de  los 
medicamentos  más  generales  em- 


146) 


pleados  para  combatir  la  dicha  en¬ 
fermedad,  antes  que  pudiera  vencer 
todas  las  resistencias  que  halló  a  su 
establecimiento,  el  tratamiento  mer¬ 
curial  de  la  misma.  Conocido  con  los 
nombres  de  Guayaco  y  Guayacan, 
con  los  de  Leño  Santo  y  Leño  India¬ 
no,  es  uno  de  los  vegetales  cuya  li¬ 
teratura  médica  es  más  considerable 
y  más  interasante.  Castore  Durante, 
refiriéndose  a  las  virtudes  del  Palo¬ 
santo,  se  expresa  en  los  siguientes 
términos:  Es  el  palo  santo  maravillo¬ 
so  remedio  para  curar  el  mal  fran¬ 
cés  y  dáse  su  decocción,  hecha  en 
agua  o  en  vino,  o  simple  o  cocida 
con  otras  yerbas  según  la  necesidad 
de  los  enfermos  y  no  requiere  estre¬ 
chísima  dieta  ni  poner  al  oscuro  los 
enfermos  porque  este  era  un  ator¬ 
mentarlos  sin  propósito  y  el  modo 
más  fácil  y  seguro  de  dar  esta  deco- 
ción  es  el  modo  infrascrito:  tómese 
seguro  de  dar  esta  decocción  4  onzas 
de  palosanto  fresco  y  dos  onzas  de 
zarzaparrilla  limpia  y  bien  purgada 
en  agua  tibia;  se  maceran  por  24  ho¬ 
ras  en  agua  tibia;  después  se  cocinan 
a  fuego  lento  por  3  horas;  después 
se  agrega  uva  pasa  de  Corinto  una 
onza  y  media  y  una  onza  de  regaliz 
y  se  hace  hervir  hasta  que  se  con¬ 
suma  la  tercera  parte,  después  se 
deja  enfriar  un  poco,  se  cuela  y  de 
la  coladura  se  dan  seis  o  siete  onzas 
al  alba  cuanto  más  calientes  se  pue¬ 
dan  sufrir  y  otras  tantas  se  dan  3 
horas  antes  de  la  cena  para  hacer 
cura  más  pronta  y  entre  los  alimen¬ 
tos  se  puede  beber  a  beneplácito; 
pero  precisa  atenerse  a  la  virtud  y 
gallardía  del  estomago.  Tomada  es¬ 
ta  decocción  precisa  cubrirse  bien  y 
sudar  por  tres  horas,  después  se 
podrá  atender  a  los  negocios,  si  no 
hubiera  viento  o  frío  o  lluvia.  Precisa 
en  este  tiempo  evitar  sacar  sangre, 
evitar  igualmente  el  coito,  evitar 


preocupaciones  y  cada  diez  días  pre¬ 
cisa  tomar  alguna  pildorita  para  qui¬ 
tar  los  grasos  humores.  Acerca  de  los 
alimentos  precisa  usarlos  atenuantes 
por  treinta  días  según  el  parecer  del 
médico  presente. 

Otro  sistema  de  administración  del 
palo  santo  era  en  forma  de  quintae¬ 
sencia,  de  la  cual  se  preparaba  píl¬ 
doras  y  que  también  era  adminis¬ 
trada  a  la  dosis  de  una  dracma  en 
vino  o  en  agua.  Al  exterior  era  muy 
usada  la  espuma  de  Palosanto,  aque¬ 
lla  que  se  formaba  durante  el  her¬ 
vor  de  la  corteza  y  lo  era  igualmen¬ 
te  al  aceite  de  palosanto  que  se  pre¬ 
paraba  cociendo  la  corteza  en  aceite 
de  olivo.  Esta  espuma  y  este  aceite 
eran  particularmente  empleados  en 
el  tratamiento  de  las  manifestaciones 
cutáneas  o  mucosas  de  la  sífilis. 

— Fueron  repetimos,  muchos  los 
autores  que  se  ocuparon  del  palo¬ 
santo,  como  de  otros  leños  medicina¬ 
les:  Demetrio  Canevari  (1559-1625) 
en  su  “De  Ligno  Sancto  comenta- 
rius”,  editado  en  Roma  el  año  de 
1602,  emitía  la  sospecha  de  que  el 
Palosanto  que  en  aquel  entonces  se 
expedía  en  Roma  no  era  fresco  y  que 
a  esta  circunstancia  debía  atribuirse 
el  insuceso  de  ciertas  curaciones.  Al¬ 
fonso  Ferri  también  se  había  ocupa¬ 
do  del  asunto  en  su  libro  “De  morbo 
gallico  ligno  sanct  natura”,  editado 
en  Venecia  el  año  1566.  El  palosan¬ 
to  es,  como  se  sabe,  el  Guaiacum 
officinale,  de  la  familia  de  las  rutá- 
ceas;  es  indígena  de  las  Antillas;  go¬ 
za  de  propiedades  diaforéticas  y  con¬ 
tiene  un  alcaloide:  la  guaiacina. 
(Véase  Guayacan.  Alcedo:  Dicciona¬ 
rio  Geográfico  e  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América.  Tomo 
V,  Madrid  1789). 

PALPI. —  (Bot.  Véase  “Yerba 
bolsilla”- 


(147 


PALTA. —  (Bot.)  La  “Persea  gra- 
tissima”,  vulgarmente  conocida  en 
América  con  los  nombres  de  aguaca¬ 
te,  cupanda  y  tarasco  y  en  el  Perú 
con  el  nombre  de  Palta,  es  árbol  de 
un  desarrollo  notable;  su  tronco  ad¬ 
quiere  grande  espesor  cuando  ha  po¬ 
dido  sobrevivir.  Sus  hojas  son  ova¬ 
les,  de  color  verde  oscuro  en  su  fase 
superior.  Su  fruto  es  una  drupa.  El 
color  del  epicarpio  es  negro  lustro¬ 
so  y  hay  otra  variedad  de  color  ver¬ 
de.  Su  peso  varía  desde  4  onzas  a 
una  libra.  La  semilla  tiene  la  forma 
del  fruto,  con  dos  cotiledones;  el  en- 
docarpio  que  lo  recubre  es  resisten¬ 
te.  de  color  café  y  le  forma  una  en¬ 
voltura  como  el  cascarón  del  huevo, 
el  color  de  la  semilla  es  blanco  ama¬ 
rillento,  es  de  sabor  amargo,  fuerte¬ 
mente  astringente  y  de  olor  peculiar. 
Composición  química  (Según  la  Far¬ 
macopea  Mexicana)  la  pulpa  (meso- 
carpo)  contiene  aceite  dulce,  carga¬ 
do  de  estearina,  aceite  verde,  lauri¬ 
na,  manita,  materia  extractiva  azu¬ 
carada,  ácido  acético,  goma,  albúmi¬ 
na  vegetal,  celulosa  y  agua.  En  la 
semilla  se  han  encontrado  los  prin¬ 
cipios  siguientes;  aceite  volátil  ama¬ 
rillo,  manita,  resina  verde  amarga, 
ácido  y  materia  colorante,  goma  al¬ 
búmina,  tanino,  fécula,  materia  gra¬ 
sosa,  jabonosa,  cloruro  de  potasio, 
cloruro  de  calcio,  acetato  de  cal,  ce¬ 
lulosa  y  agua.  Goza  de  propiedades 
tónico  astringentes,  es  antiséptico  y 
parasiticida.  (Melesio  Medal,  en  la 
Revista  Médico  Quirúrgica  de  Nueva 
York,  1893.)  Véase  Aguacate.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  Amé¬ 
rica.  tomo  V.  Madrid  1789). 

PALTO. —  (Bot.)  La  “Persea  gra- 
tissima".  de  la  familia  de  las  Lau- 
reaeceas  merecía  a  Lecuanda  (Des¬ 
cripción  de  Trujillo  en  Mercurio  Pe¬ 


ruano),  la  opinión  de  uno  de  los  ár¬ 
boles  frutales  que  proporciona  pro¬ 
ductos  de  lo  más  agradables  aunque 
no  íes  acomoda  a  los  europeos  recién 
llegados  a  esta  América.  La  corteza 
del  palto  fué  considerada  por  los  mé¬ 
dicos  peruanos  de  la  época  colonial 
como  un  preservatorio  de  abscesos 
^apostemas)  para  cuyo  efecto  había 
o.ue  tomarla  en  agua  como  pócima. 

PALUDISMO. — Profilaxis  del,:  La 

ley  peruana  de  profilaxis  de  paludis¬ 
mo,  está  concebida  en  los  siguientes 
términos:  El  Presidente  de  la  Repú¬ 
blica,  por  cuanto.  El  Congreso  de  la 
República  Peruana  ha  dado  le  ley 
siguiente:  Ley  N?  2364.  Artículo  1?: 
El  Poder  Ejecutivo  organizará  en  la 
República  la  defensa  contra  el  palu¬ 
dismo,  en  conformidad  con  las  dis¬ 
posiciones  de  esta  ley.  Artículo  2*?: 
En  las  regiones  o  en  los  valles  donde 
grasa  el  paludismo  con  carácter  en¬ 
démico  están  obligados  a  precaver  y 
a  dispensar  asistencia  médica  respec¬ 
to  a  esta  enfermedad,  a  todas  las 
personas  que  presten  sus  servicios 
como  empleados  operarios  o  depen¬ 
dientes:  A)  Los  propietarios  o  quie¬ 
nes  los  representan:  conductores, 
gerentes,  administradores,  etc.,  de  los 
fundos  agrícolas  o  ganaderos  y  los 
establecimientos  industriales  o  co¬ 
merciales.  B)  Los  empresarios  de 
obras  públicas,  como  ferrocarriles, 
carreteras,  canales  de  irrigación,  etc., 
que  se  ejecuten  por  cuenta  del  Esta¬ 
do,  de  las  Juntas  departamentales  o 
délas  Municipalidades  o  el  Estado  y 
las  indicadas  instrucciones  cuando 
lleven  a  cabo  esas  obras  directamen¬ 
te  lo  mismo  que  los  particulares  o 
las  sociedades  concesionarias  de  ta¬ 
les  obras,  tanto  en  los  casos  en  que 
se  verifica  la  construcción  de  éllas 
como  cuando  se  efectúan  trabajos  de 
reparación  o  de  conservación  de  las 


148) 


mismas.  Artículo  39:  Para  que  un  va¬ 
lle  o  una  región  sean  considerados 
como  palúdicos  y  les  sean  aplicables 
las  prescripciones  de  esta  ley  debe¬ 
rán  ser  declaradas  como  tales  por  el 
poder  ejecutivo  previas  las  compro¬ 
baciones  correspondientes  y  aten¬ 
diendo  a  la  decisión  que  en  vista  de 
ellas  formule  el  Consejo  Superior  de 
Higiene.  Artículo  49:  La  defensa  con- 
taciones  contra  los  insectos  trasmi- 
nocidos  como  focos  de  la  endemia;  B) 
La  protección  mecánica  de  las  habi- 
tra  el  paludismo  comprenderá  A) 
El  saneamiento  de  los  terrenos  reco- 
sores  del  germen  de  dicha  enferme¬ 
dad;  C)  La  destrucción  de  dichos  in¬ 
sectos  y  de  sus  larvas;  D)  La  distri¬ 
bución  gratuita  de  la  quinina  a  todas 
las  personas  expuestas  a  la  infección 
palúdica.  Artículo  59:  el  saneamiento 
de  que  se  ocupa  el  inciso  A  del  ar¬ 
tículo  anterior  se  efectuará  con  arre¬ 
glo  a  lo  que  disponen  los  artículos 
69  a  75  del  Capítulo  VII  del  Código 
de  Aguas.  Artículo  69;  El  saneamien¬ 
to  de  que  trata  el  artículo  anterior 
obliga  a  los  propietarios  aún  cuando 
sus  fundos  o  establecimientos  estén 
arrendados.  Solo  en  los  casos  en  que 
la  insalubridad  de  los  terrenos  de¬ 
penda  de  los  métodos  de  cultivo  o 
de  exportación  que  se  ponen  en 
práctica,  y  no  de  las  condiciones  to¬ 
pográficas.  Las  obras  de  saneamien¬ 
to  corresponderán  a  los  arrendata¬ 
rios.  Artículo  79;  La  protección  me¬ 
cánica  de  las  habitaciones  contra  los 
insectos  y  la  quinización  de  las  per¬ 
sonas  expuestas  a  contraer  la  citada 

enfermedad,  se  efectuarán  en  todas 
las  regiones  o  los  valles  palúdicos  de 
la  República  tan  luego  como  ellos 
sean  declarados  como  tales  en  con¬ 
formidad  con  esta  ley.  Artículo  89; 
Cuando  el  saneamiento  de  los  terre¬ 
nos  corresponda  a  los  particulares, 
el  Poder  Ejecutivo  concederá,  para 


la  ejecución  de  los  trabajos,  plazos 
de  uno  a  cuatro  años,  según  la  mag¬ 
nitud  de  las  obras  que  deban  efec¬ 
tuarse.  Los  trabajos  de  saneamiento 
a  cargo  del  estado  se  harán  sucesiva¬ 
mente  en  las  diversas  regiones,  dán¬ 
dose  preferencia  para  ejecutarlos  a 
las  regiones  o  los  valles  más  dañados 
por  la  endemia  palúdica.  Artículo  99: 
Cada  año  el  Poder  Ejecutivo  consig¬ 
nará  en  el  proyecto  de  presupuesto 
general  de  la  República  para  el  ejer¬ 
cicio  siguiente  la  partida  correspon¬ 
diente  a  las  obras  de  saneamiento  de 
terrenos  que  pertenezcan  al  Estado 
y  que  se  proponga  efectuar  en  con¬ 
formidad  con  los  estudios  que  haya 
hecho  prácticar.  Artículo  109:  En  tan¬ 
to  que  las  obras  de  saneamiento  de 
las  regiones  palúdicas  no  puedan 
efectuarse  en  la  forma  de  desecación 
y  drenaje  de  los  terrenos  pantanosos 
corresponde  a  los  propietarios  de 
eilos,  Estado,  Juntas  Departamenta¬ 
les,  Municipalidades  o  particulares, 
impedir  mediante  la  petrolización  de 
los  pantanos  el  desarrollo  de  las  lar¬ 
vas  de  los  insectos.  Artículo  119;  La 
defensa  de  las  personas  contra  el  pa¬ 
ludismo  de  que  trata  el  artículo  29 
comprenderá  la  protección  mecánica 
de  sus  habitantes  contra  los  zancudos 
y  la  distribucción  gratuita  de  la  qui¬ 
nina  como  preventivo,  si  dichas  per¬ 
sonas  moran  dentro  de  los  linderos 
de  los  fundos  o  de  los  establecimien¬ 
tos  industriales  o  comerciales  que 
menciona  el  inciso  A  de  dicho  artícu¬ 
lo  o  en  los  lugares  en  que  se  realizan 
los  trabajos  de  obras  públicas  que 
indica  el  inciso  B  del  mismo.  Cuando 
las  personas  en  referencia  solo  con¬ 
curren  a  los  fundos,  a  los  estableci¬ 
mientos  o  a  los  lugares  mencionados 
durante  las  horas  de  trabajo  en  el 
día,  su  defensa  comprenderá  sólo  a 
la  distribución  gratuita  de  la  quinina 
como  preventivo.  Cuando  además 


(149 


tengan  que  pasar  eventualmente  al¬ 
gunas  horas  de  la  noche  en  dichos 
fundos,  establecidos  o  lugares,  las 
habitaciones  que  les  sirvan  de  reu¬ 
nión  temporal  estarán  protegidas 
contra  los  zancudos.  Artículo  12?:  El 
saneamiento  de  los  terrenos  perte¬ 
neciente  a  comunidades  y  a  peque¬ 
ños  propietarios  se  hará  por  el  Esta¬ 
do,  siempre  que  se  compruebe  que 
dichas  comunidades  y  dichos  propie¬ 
tarios  no  pueden  por  sus  condiciones 
económicas,  efectuarlo.  Artículo  13?: 
En  los  caseríos  de  las  regiones  o 
valles  palúdicos  las  personas  pobres 
que  no  presenten  servicios  en  los 
fundos  o  establecimientos  a  que  se 
refiere  el  Artículo  2?,  serán  defen¬ 
didas  del  paludismo,  mediante  la  dis¬ 
tribución  gratuita  de  la  quinina  por 
el  Estado  Artículo  14?:  Los  propie¬ 
tarios  o  conductores  de  los  fundos  o 
establecimientos  a  que  se  refiere  el 
Artículo  2?  están  obligados  a  comu¬ 
nicar,  semanalmente  a  quien  corres¬ 
ponda,  los  casos  de  paludismo  que 
ocurren  entre  el  personal  de  su  de¬ 
pendencia.  Artículo  15?:  La  asisten¬ 
cia  médica  a  que  se  refiere  el  Ar¬ 
tículo  2?  será  inspeccionada  por  los 
funcionarios  que  se  encarguen  de  la 
ejecución  de  esta  ley.  Artículo  16?: 
Para  los  efectos  de  la  presente  ley, 
se  declara  libre  de  toda  clase  de  de¬ 
rechos  de  Aduana,  de  puerto,  etc.  la 
quinina  que  se  importe  al  país.  El 
Poder  Ejecutivo  importará  anual¬ 
mente  la  cantidad  de  quinina  que 
juzgue  necesaria  para  la  lucha  con¬ 
tra  el  paludismo,  consignando  al 

efecto  la  partida  respectiva  en  el 
presupuesto  general  de  la  Repúbli¬ 
ca.  Artículo  17?:  El  Poder  Ejecutivo 
podrá  suministrar  la  quinina  a  pre¬ 
cios  de  costo  a  las  personas  o  insti¬ 
tuciones  a  quienes  corresponda  dis¬ 
tribuirla  gratis,  con  los  fines  de  pro¬ 
filaxia  de  que  trata  esta  ley.  Artículo 


18?:  En  las  regiones  o  los  valles  pa¬ 
lúdicos  de  las  provincias  de  Lima  y 
el  Callao  el  Poder  Ejecutivo,  tan 
pronto  como  se  ponga  en  vigencia 
la  presente  ley,  sustituirá  la  defensa 
conrta  el  paludismo,  procediendo  al 
efecto,  de  acuerdo  con  las  Sociedades 
de  Beneficencia  Pública  corespon- 
diente.  Dichas  Sociedades  de  Bene¬ 
ficencia  concurrirán  anualmente  a 
los  gastos  que  demanda  el  servicio 
de  profilaxia  contra  el  paludismo 
con  una  suma  igual  a  la  cuarta  par¬ 
te  del  valor  que  hubiesen  tenido  las 
estancias  de  los  enfermos  palúdicos 
asistidos  durante  un  año  en  los  hos¬ 
pitales  que  ellas  sostienen  y  que 
procedan  de  los  valles  respectivos, 
tomándose,  para  determinar  ese  va¬ 
lor,  el  promedio  de  los  gastos  ocasio¬ 
nados  por  estos  enfermos  durante  los 
últimos  años.  Artículo  19?:  Las  So¬ 
ciedades  de  Beneficencia  Pública  y 
las  instituciones  de  caridad  que  sos¬ 
tengan  a  su  cargo  hospitales  en  ios 
que  se  dispense  asistencia  gratis  a 
los  pobres,  tienen  derecho  a  cobrar, 
a  quienes  corresponda,  el  valor  de  las 
estancias  que  ocasionan  en  ellos  los 
enfermos  de  paludismo,  cuando  es¬ 
tos  procedan  de  los  fundos  o  esta¬ 
blecimientos  de  que  trata  el  artículo 
fundos  o  establecimientos  desde 

2?  y  que  estén  empadronados  en  esos 
treinta  días  antes  cuando  menos. 
Artículo  20?:  El  poder  Ejecutivo  dic¬ 
tará  los  reglamentos  que  exija  el 
cumplimiento  de  esta  ley,  pudiendo 
dar  reglamentos  especiales  para  ca¬ 
da  región  o  cada  valle  en  que  deba 
aplicarse,  atendiendo  a  las  condicio¬ 
nes,  los  usos  y  las  costumbres  loca¬ 
les.  En  dichos  reglamentos  se  consi¬ 
derará  el  empadronamiento  de  todas 
las  personas  que  dependan  de  otras 
por  el  hecho  de  prestarles  servicios. 
Artículo  21?:  Los  infractores  de  esta 
ley  serán  penados  con  multas  que 


150) 


les  impondrá  el  Poder  Ejecutivo  El 
monto  de  estas  multas  será  de  una  a 
veinticinco  libras,  según  la  gravedad 
de  la  infracción  y  su  importe  ingre¬ 
sara  a  los  fondos  destinados  a  la 
campaña  antipalúdica.  Artículo  22?: 
El  Poder  Ejecutivo  podrá  instituir 
premios  y  menciones  honoriíicas  pa¬ 
ra  los  propietarios  de  los  fundos  o 
de  las  empresas  de  que  trata  el  ar¬ 
tículo  2?  que  se  hagan  acreedores  al 
reconocimiento  público  por  su  celo 
en  el  cumplimiento  de  la  presente 
Ley.  Artículo  23?:  El  Poder  Ejecutivo 
dispondrá  que  en  las  regiones  o  los 
valles  palúdicos  se  practique  el  es¬ 
tudio  detallado  de  los  sistemas  de 
irrigación  y  de  cultivo  que  están  en 
uso,  co  el  fin  de  formular  los  regla¬ 
mentos  respectivos  que  tiendan  a 
impedir  la  acción  favorable  que  para 
el  desarrollo  del  paludismo  tengan 
dichos  sistemas.  En  esos  reglamentos 
se  considerará  también  las  medidas 
destinadas  a  evitar  el  estancamiento 
del  agua  en  los  caminos  públicos. 
Artículo  24?:  El  cultivo  de  arroz  o 
de  otras  plantas  cuyo  desarrollo  exi- 
je  que  el  agua  permanezca  estancada, 
solo  se  permitirá  a  una  distancia  de 
las  poblaciones  que  será  determina¬ 
da  en  cada  caso  particular.  Artículo 
25?:  El  Gobierno  determinará  esa 
distancia  previo  informe  de  una  co¬ 
misión  compuesta  de  un  médico  y 
de  un  ingeniero  que  designará  para 
ese  objeto  y  en  vista  del  dictamen 
que  acerca  de  ese  informe  emita  el 
Consejo  Superior  de  Higiene.  Los 
sembríos  que  se  hallan  establecidos 
en  las  cercanías  de  las  poblaciones 
no  podrán  ser  suspendidos  sino  fi¬ 
jando  a  los  propietarios  un  tiempo 
prudencial  en  relación  con  el  tiem¬ 
po  de  vida  de  las  plantas  que  se  cul¬ 
tiven  y  el  número  de  cosechas  que 
deben  producir;  y  en  ningún  caso 
sería  menor  de  tres  años  el  plazo  que 


se  conceda  para  cambiar  la  naturale¬ 
za  de  los  cultivos.  Artículo  26?:  El 
Poder  Ejecutivo  dispondrá  lo  conve¬ 
niente  para  que  en  los  programas  de 
estudio  de  las  escuelas  públicas  y 
privadas  de  todo  el  país  se  considere 
la  enseñanza  de  la  profilaxia  del  pa¬ 
ludismo  y  propenderá  a  difundir  en 
el  pueblo  las  nociones  prácticas  y 
concernientes  a  la  misma.  Artículo 
27?:  La  Dirección  de  Salubridad  Pú¬ 
blica  será  la  oficina  superior  encar¬ 
gada  de  vigilar  el  cumplimiento  de 
esta  ley,  correspondiéndole  la  direc¬ 
ción  de  los  estudios  y  trabajos  de 
que  ella  trata  y  la  organización  y  el 
control  del  servicio  correspondiente. 
El  Poder  Ejecutivo  consignará  en  el 
presupuesto  general  de  la  República 
de  cada  año,  las  partidas  necesarias 
para  el  funcionamiento  de  ese  servi¬ 
cio.  Comuniqúese  al  Poder  Ejecutivo 
para  que  disponga  lo  necesario  a  su 
cumplimiento.  Dada  en  la  sala  de 
sesiones  del  Congreso  de  Lima,  a  los 
ventitres  días  del  mes  de  noviembre 
de  mil  novecientos  dieciseis.  Amador 
del  Solar,  Presidente  del  Senado.  J. 
M.  Manzanilla,  Presidente  de  la  Cᬠ
mara  de  Diputados.  Aurelio  Arnao, 
senador  secretario.  Santiago  D.  Pa- 
rodi,  diputado  secretario.  Por  tanto: 
Mando  se  imprima,  publique,  circule 
y  se  le  de  el  debido  cumplimiento. 
Dado  en  la  casa  de  Gobierno,  en  Li¬ 
ma,  a  los  veintiocho  días  del  mes  de 
noviembre  de  mil  novecientos  dieci¬ 
seis.  José  Pardo.  Belisario  Sosa. 

PALZA,  JOSE  VICENTE  —  Con¬ 
tenta  de  Bachiller  (1876)  Bachiller 
en  1881;  su  tesis:  “Heridas  por  armas 
de  fuego”.  Médico  en  1881.  Titular 
en  Moliendo  en  1894. 

PAMPA. —  Llanura  grande:  es  voz 
de  la  lengua  Quechua,  y  es  propia 
de  las  espaciosas  llanuras  de  Buenos 


(151 


Aires  que  tienen  más  de  300  leguas 
de  extensión.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  Tomo  V, 
Madrid  1789). 

PAMPANO. —  (Sparus  Salpa)  Pez 
que  si  es  semejante  al  de  Europa  se 
debe  caracterizar  con  el  nombre  de 
Latino  que  le  antecede  y  pertenece 
a  la  familia  de  los  Pargos,  siendo 
muy  parecido  al  Besugo  de  Laredo. 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PAMPERO. —  Viento  fuerte  y  re¬ 
cio  que  sopla  del  Poniente  al  S.O. 
viene  de  hacia  las  pampas  de  Bue¬ 
nos  Aires,  y  por  eso  tiene  este  nom¬ 
bre;  es  temible  en  el  Río  de  la  Plata, 
porque  es  una  especie  de  huracán 
con  el  cual  han  naufragado  muchas 
embarcaciones  en  la  Costa  y  Bancos 
de  aquel  Río.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V. 
Madrid  1789). 

PAN. —  (Bromatolog.)  Pan  de 
agua  —  Pan  de  dulce  —  Pan  de  San 
Antonio. 

PANADIZO.  —  (F.l)  Tumor  que 
ordinariamente  viene  en  las  extremi¬ 
dades  de  los  dedos,  en  la  raíz  de  las 
uñas;  es  rojo,  acompañado  de  dolo¬ 
res  profundos  y  de  tal  manera  sen¬ 
sibles  que  todo  el  brazo  se  resiste: 
a  veces  sobreviene  la  fiebre,  como 
también  la  gangrena,  estando  el  tu¬ 
mor  encerrado  entre  el  hueso  y  el 
periostio  que  es  la  pequeña  membra¬ 
na,  que  inmediatamente  lo  reviste. 

Clero,  a  quien  pertenece  esta  defi¬ 
nición,  en  su  Cirugía  perfecta.  Torino 
Napoli,  1734,  aconsejaba  las  cataplas¬ 
mas  anodina  de  leche,  linaza,  higos, 


yema  de  huevo,  azafrán,  miel,  acei¬ 
te  de  lombrices  y  migas  de  pan.  Co¬ 
mo  resolutivo  el  aceite  de  almen¬ 
dras,  la  sal  de  saturno,  el  graso  de 
puerco.  Como  supurativos  la  cebolla 
cocida  bajo  cenizas,  inflamación  del 
tejido  celular  de  los  dedos,  hecho 
más  doloroso  a  consecuencia  de  la 
sensibilidad  exquisita  de  la  región. 

PANCORVO,  NICANOR.—  Médi¬ 
co  Cirujano  en  1874.  Licenciado  en 
1884;  su  tesis:  Ha  muerto  el  feto  an¬ 
tes,  durante  o  después  del  parto?. 
Doctor  en  el  año  1885  su  tesis:  No 
son  los  antitérmicos  medicamentos 
inofensivos  en  el  tratamiento  de  las 
enfermedades.  Catedrático  de  Tera¬ 
péutica  y  Materia  Médica  de  la  Fa¬ 
cultad  organizada  en  el  año  de  1884. 
Célebre  por  ideas  emitidas  por  Pan- 
corvo  y  Tomás  Salazar.  Bibliografía: 
Tesis  del  bachillerato  en  el  año  de 
1884.  Tesis  del  doctorado  en  el  año 
de  1885.  Curación  de  una  bronquitis 
por  el  doral  hidratado  (Gaceta  Mé¬ 
dica  75).  Disertación  en  la  fiebre  de 
la  Oroya  en  la  Sociedad  Médica  (75). 

PANDO,  JOSE  ELEUTERIO.  — 

Farmacéutico.  Su  nombre  figura  er> 
la  Relación  de  farmacéuticos  publi¬ 
cada  por  la  Gaceta  Médica  de  Lima 
el  año  de  1866  . 

PANDO,  MANUEL.  —  Bachiller 

Cirujano  romancista  en  3  de  julio  de 
1819  por  el  Real  Tribunal  del  Proto- 
medicato. 

PANELA. —  Nombre  que  dan  en  el 
Pueblo  de  Mogotes  y  otros  de  la  Pro¬ 
vincia  de  Tunja  en  el  Nuevo  Reync 
de  Granada  a  las  conservas  o  dulces 
de  frutas  que  hacen  allí  muy  exqui¬ 
sitos,  y  tienen  grande  estimación  en 
todo  el  Reyno.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 


152) 


Occidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid,  1789). 

PANEQUIRI. —  Vestuario  de  las 
Indias  del  Dariem,  que  es  un  refajo 
de  dos  varas  de  bayeta,  o  de  otra 
tela  que  revuelven  a  la  cintura  y 
atan  con  una  cinta.  Alcedo:  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo  V 
Madrid  1789). 

PAÑI. —  (Bot.)  Véase:  Ramou. 

PANIRO  IRUQUIQUI.  —  (F.  1) 

Vocablo  anti  que  significa  Tuerto 
(Principales  palabras  del  idioma  de 
las  cuatro  tribus  de  infieles  que  si¬ 
guen,  en  B.S.G.  XI). 

PANTAURA. —  Piedra  preciosa  del 
Nuevo  Reyno  de  Granada,  de  color 
de  amatista  claro,  salpicada  interior¬ 
mente  de  una  pajuelitas  de  encarna¬ 
do  muy  subido.  Alcedo:  (Dicciona¬ 
rio  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo  V 
Madrid  1789). 

PANTIGOSO,  JUAN  BAUTISTA 

—  Médico  (11  de  enero  de  1847). 

PANUIRA. —  Nombre  que  dan  en 
la  Provincia  de  Parinacochas  del 
Reyno  del  Perú  al  pájaro  flamenco. 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PAÑETE. —  Nombre  que  dan  en  el 
Perú  al  paño  ordinario  que  se  fabri¬ 
ca  en  los  Obrajes.  Alcedo:  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tome 
V.  Madrid  1789). 

PAÑO  DE  CORTE. — Nombre  que  se 
da  en  la  ciudad  y  provincia  de  Cuen¬ 


ca  del  Reyno  de  Quito  a  unos  tapi¬ 
ces  excelentes  que  fabrican  allí,  y 
tienen  mucha  estimación.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América 
tomo  V.  Madrid  1789). 

PAOLETTI,  CARLOS  GREGORIO 

—  Farmacéutico.  Aparece  como  tal  y 
como  encargado  de  la  “Botica  Italia¬ 
na”  del  Callao  en  la  Guia  Domicilia¬ 
ria  de  Lima  de  1853.  También  apa¬ 
rece  este  nombre  en  la  Relación  de 
farmacéuticos  publicada  por  la  Ga¬ 
ceta  Médica  de  Lima  en  1866. 

PAPAS. —  (Solanum  Tuberosum) 
Patatas:  raíz  común  en  toda  la  Amé¬ 
rica  y  alimento  general  de  los  Indios, 
de  los  Negros  y  aún  de  las  gentes  de 
distinción,  pues  casi  no  hay  manjar 
que  no  le  pongan  porque  en  todos  es¬ 
tá  muy  bien:  tiene  desde  dos  has¬ 
ta  cinco  pulgadas  de  diámetro:  su  fi¬ 
gura  es  irregular;  pues  las  hay  re¬ 
dondas,  ovales  y  otras  muchas  confi¬ 
guraciones;  la  piel  es  delicada,  lisa  y 
parda,  y  se  suelta  con  facilidad  en 
agua  caliente:  la  carne  es  blanca  y 
harinosa  de  muy  buen  gusto,  y  tam¬ 
bién  las  hay  encarnadas:  es  alimen¬ 
to  ligero,  de  fácil  digestión,  y  de  mu¬ 
cho  nutrimiento;  pero  muy  vento¬ 
so:  hay  dos  especies  distintas,  y  en 
ellas  más  de  treinta  variedades.  Mr 
de  Bomare  las  hace  originarias  del 
Reyno  de  Chile;  pero  esto  no  es  fᬠ
cil  de  probar,  pues  en  casi  todas  las 
provincias  las  hallaron  los  españo¬ 
les;  en  Irlanda  ha  cundido  tanto 
que  es  la  comida  de  los  pobres;  y  en 
España  también  abunda  en  Austria 
en  la  Mancha  y  otras  partes.  Mr.  de 
Marmentier,  Intendente  de  granos 
del  Rey  de  Francia,  ha  escrito  un 
tratado  sobre  esta  raíz  y  ha  halla¬ 
do  el  modo  de  hacer  pan  blanco  y 
ligero;  pero  en  Galicia  se  había  he- 


(153 


cho  antes:  se  tiene  por  una  de  sus 
principales  producciones  en  la  Amé¬ 
rica.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occidenta¬ 
les  o  América,  tomo  V,  Madrid  1789) 
(Bromatología)  Papa  rellena:  Papas 
a  la  huancaína. 

PAPAYA.—  (Bot.)  “La  Carica  Pa¬ 
paya”,  de  la  familia  de  las  papayá- 
ceas,  es  una  planta  cultivada  en  to¬ 
da  la  América  tropical,  con  el  nom¬ 
bre  de  Papaya:  los  frutos  conocidos 
con  este  mismo  nombre  nacen  a  lo 
largo  del  tronco,  son  de  un  color  a- 
marillo  anaranjado,  casi  de  un  tama¬ 
ño  de  un  melón,  carnosos,  de  un  olor 
agradable  y  de  sabor  azucarado.  El 
jugo  lechoso,  de  esta  planta,  contie¬ 
ne  una  sustancia  anláloga  a  la  fibri¬ 
na,  de  modo  que  cuando  se  quema 
esta  planta  exhala  un  olor  amonia¬ 
cal.  Además  este  jugo  mezclado  con 
agua  tiene  la  propiedad  de  reblan¬ 
decer  en  pocos  minutos  la  carne  que 
en  él  se  sumerge.  En  fin  el  jugo  le¬ 
choso  del  fruto  gozan  de  propieda¬ 
des  vermífugas.  Colunga:  (Botánica 
Lima,  tomo  II). —  (Carica  Papaya) 
Fruta  del  tamaño  y  figura  de  un  me¬ 
lón  mediano,  de  color  verde  antes  de 
madurar,  y  después  amarilla;  su  car¬ 
ne  es  de  este  mismo  color,  muy  bue¬ 
na  al  gusto,  y  llena  de  pepitas  peque¬ 
ñas  del  tamaño  y  finura  de  granos  de 
pimienta;  es  muy  fresca  y  suele  to¬ 
marse  a  las  11  del  día  para  refres¬ 
car:  el  árbol  que  la  produce  tiene 
25  pies  de  alto  y  es  del  grueso  del 
muslo  de  un  hombre,  hueco  y  es¬ 
ponjoso  en  el  interior,  y  tan  tierno 
que  se  puede  cortar  transversalmen¬ 
te  de  un  golpe;  tiene  todo  el  añc 
flor  y  fruto,  y  éste  está  sostenido  por 
largos  pedículos  que  nacen  cerca  de1 
tronco,  donde  empiezan  a  salir  las 
hojas:  la  flor  es  muy  grande  cincc 


hojas  amarillas  del  olor  del  lirio.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  c 
América,  tomo  V.  Madrid  1789). 

PAPELILLO. —  (Bot.)  Papelilo  c 
pajilla:  es  también  eficaz  para  el  pe¬ 
cho  y  asma:  la  usan  en  caramelos  y 
a  cada  libra  le  echan  tres  cuartas 
de  polvos  de  dicha  yerba.  Lecuan- 
da:  (Descripción  de  Cajamarca,  en 
Mercurio  Peruano,  tomo  II,  de  la  edi¬ 
ción  de  la  Biblioteca  Peruana,  Lima 
1861). 

PAPERAS.—  (F.  1.)  Nombre  vul¬ 
gar  dado  a  la  parotiditis.  En  medici¬ 
na  fue  empleado  el  nombre  de  Paró¬ 
tidas  a  esta  enfermedad  que  se  cura¬ 
ba  mediante  la  administración  de 
enérgicos  diaforéticos  y  de  emplastos 
vegetales  resolutivos.  En  algunas  lo¬ 
calidades  de  Europa  úsase  aún  la 
instilación  auricular  de  leche  de  mu 
jer  que  dá  de  lactar  a  niño  varón 
Parotiditis. 

RAPITAS  DE  SAN  JUAN _ (Bot.) 

Nombre  vulgar  de  la  Begonia  octo- 
petala,  de  la  familia  de  las  Bego- 
máceas.  (Bellido:  Botánica  en  G.  C 
— I). 

PARAF,  M. —  Químico  que  el  84 
ofreció  en  Lima  conferencias,  entre 
otras  una  sobre  el  aluminógeno  y  su. 
aplicación  en  la  extracción  de  los 
ácidos  minerales. 

PARALISIA.  —  (F.  1.)  Nombre 
dado  por  muchos  prácticos  de  la  épo¬ 
ca  colonial  a  la  parálisis.  Era  un 
progreso  desde  que  la  mayoría  de  los 
tales,  hasta  muy  avanzado  el  siglc 
XVIII  persistían  en  designar  los  he¬ 
chos  de  parálisis  con  la  denomina¬ 
ción  de  pasmos. 


154) 


PARAMO. —  Paraje  muy  alto  de 
la  Cordilera,  cubierto  siempre  de  nie¬ 
ve,  donde  hace  un  frío  intensísimo 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  c 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PARAS. —  Agua  Mineral  de.  — 
(Departamento  de  Ayacucho)  (Hi- 
clrol.)  Encuéntrase  en  el  pueblo  del 
mismo  nombre,  perteneciente  a  la 
provincia  de  Cangallo.  Es  un  agua 
transparente,  incolora,  de  olor  sulfu¬ 
roso  debido  al  ácido  sulfhídrico  que 
contiene.  Análisis  químico:  Materias 
gaseosas:  Gas  sulfhídrico,  lits.  0,0118 
Materias  fijas:  Bicarbonaeto  de  cal 
grs.  0,072;  Bicarbonato  de  magnesia 
grs.  0,045;  Oxido  de  fierro,  grs.  0,040’ 
Sulfato  de  cal,  grs.  0,031;  Cloruro  de 
magnesia,  grs.  0,006;  Cloruro  de  so¬ 
dio,  grs.  0,001;  Sulfato  de  magnesia 
grs,  0,009.  Usos  terapéuticos:  Es  de 
las  aguas  sulfurosas  más  débiles  y 
por  ello,  de  las  más  tolerables.  Con¬ 
viene,  sobre  todo,  a  las  personas  de 
sistema  nervioso  muy  excitables  ya 
para  combatir  ese  mismo  nerviosis¬ 
mo  ya  contra  las  afecciones  cutᬠ
neas,  digestivas,  etc.,  que  pudieran 
presentarse  en  ellas. 

PARCHE _ (Form.)  Esta  forma 

medicinal  que  gozara  de  tanta  boga 
en  tiempos  de  la  colonia  no  la  ha 
perdido  del  todo  en  la  actualidad 
singularmente  en  las  personas  de 
condición  social  modesta  que  apenas 
sufren  algún  dolor  antes  de  recurrir 
al  médico  recurren  a  estos  parches 
que  la  industria  farmacéutica  ha  lle¬ 
vado  a  un  número  verdaderamente 
considerable  y  que  con  los  nombres 
de  parches  porosos,  parches  de  árni¬ 
ca,  etc.,  se  expenden  en  gran  núme¬ 
ro,  en  ciertos  casos,  justifican  la  fé 
que  merece  al  vulgo. 


PARDILLO. —  Madera  fuerte  y  ex¬ 
quisita  de  un  árbol  grande,  que  se 
cría  en  la  Isla  de  la  Trinidad.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  Amé¬ 
rica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PARDO,  ANIBAL.—  Médico  1837 

PARDO,  EMILIO.  —  Médico  en 
1854.  Correspondiente  de  la  Unión 
Fernandina  en  Arequipa  en  1886. 

PARDO  FIGUEROA,  ARMAN¬ 
DA. —  Obstetriz  (1882). 

PARDO  FIGUEROA  Y  NIETO, 
ESTANISLAO.—  Nacido  en  Lima  el 
año  de  1868.  Bachiller  en  Medicina  el 
año  de  1893:  su  tesis:  Ligeras  refle¬ 
xiones  sobre  el  tratamiento  de  la 
neumonía.  Obtuvo  el  título  profesio¬ 
nal  el  año  de  1894  y  el  grado  aca¬ 
démico  de  doctor  en  1898,  sostenien¬ 
do  una  tesis  del  título  Accidentes  de¬ 
bidos  al  empleo  del  ácido  fénico  en 
Cirugía.  Catedrático  adjunto,  por 
concurso  de  la  Cátedra  de  Nosogra¬ 
fía  Médica  el  año  de  1898,  fue  pro¬ 
movido  al  titularato  principal  de  la 
misma,  conforme  al  precepto  legal 
por  fallecimiento  del  Dr.  Juan  Can- 
cio  Castillo.  El  año  de  1919  el  doc- 
etor  Pardo  Figueroa  ha  sido  promo¬ 
vido  a  la  Cátedra  de  Clínica  Médica 
(Hospital  de  Santa  Ana).  Miembro 
del  Instituto  de  Vacuna  desde  la  fun¬ 
dación  y  Subdirector  a  la  muerte  del 
Dr.  Quiroga,  abandonó  esta  orienta¬ 
ción  profesional  el  año  1911.  Médicc 
auxiliar  del  Hospicio  de  Insanos  el 
año  de  1895  es,  en  la  actualidad  mé¬ 
dico  iefe  del  Pensionado  de  mujeres 
en  el  Asilo  “Víctor  Larco  Herrera” 
Miembro  titular  de  la  Academia  Na¬ 
cional  de  Medicina,  desempeñaba  en 
la  actualidad  (1921)  la  Presidencia 


(155 


de  esta  Institución.  Bibliografía:  1) 
Tesis  del  bachillerato,  Crónica  Mé¬ 
dica  de  Lima,  1894.  2)  Tesis  del  doc¬ 
torado,  Lima,  1898,  y  Crónica  Médi¬ 
ca,  1898.  3)  Vacuna  animal  y  su  cul¬ 
tivo.  Crónica  Médica,  1896.  4)  Un  ca¬ 
so  de  intoxicación  por  picadura  de 
la  lucacha.  (Lactrodectus  peruvia- 
nus). 

PARDO  VILLATE,  ALFREDO.  - 

Bachiller  en  1915;  su  tesis:  Ligeras 
consideraciones  sobre  la  Maternidad 
de  Santa  Ana. 

PAREDES,  JOSE  GREGORIO.  — 

Médico  (Biog.)  El  Dr.  D.  José  Gre¬ 
gorio  Paredes  nació  en  Lima  el  añc 
de  1772,  de  una  familia  distinguida 
(el  Dr.  Paredes  era  nieto  del  Mar¬ 
qués  de  Salinas).  Después  de  instrui¬ 
do  en  los  primeros  rudimentos,  pa-, 
só  al  Colegio  del  Príncipe,  en  donde 
muy  en  breve  adquirió  con  perfec¬ 
ción,  todos  los  conocimientos  de  hu¬ 
manidades  que  allí  se  enseñaban . 
Desde  aquel  establecimiento  gratui¬ 
to,  que  a  pesar  de  esos  tenebrosos 
días  de  coloniaje,  fue  el  semillero  fe¬ 
cundo  de  los  sabios  que  en  esta  Amé¬ 
rica  ilustraron  los  tres  últimos  si¬ 
glos,  desplegó  las  admirables  dispo¬ 
siciones  que  le  condujeron  a  la  pose¬ 
sión  de  las  ciencias  sublimes.  Pase 
en  seguida  a  estudiar  matemática 
en  el  Colegio  del  Convento  de  la 
Buenamuerte,  bajo  la  dirección  del 
acreditado  Padre  Francisco  Romero 
quien  admiró  la  rapidez  con  que  su 
joven  alumno  sobresalía  a  todos  sus 
colegas,  manifestando  un  genio  pro¬ 
fundo.  abstracto,  pensador  y  emi¬ 
nentemente  matemático,  cualidades 
que,  progresando  en  proporción  di¬ 
recta  a  su  edad,  no  tardaron  en 
granjearle  la  estimación  común,  sig¬ 
nificada  en  los  elogios  tributados 


por  cuantos  podían  conocerle.  A  la 
edad  de  16  años  bien  adelantado  en 
las  Ciencias  Matemáticas,  se  propu 
so  abrazar  la  carrera  náutica.  Cur¬ 
só  nueve  años  en  la  Escuela  de  Pilo¬ 
taje,  desde  enero  de  1795,  en  donde 
hizo  rápidos  progresos,  hasta  el  ex¬ 
tremo  de  dirigir  en  tan  temprana 
edad  varias  navegaciones  en  la  costa 
haciendo  útiles  observaciones  y 
apuntes  muy  importantes  y  curio¬ 
sos.  Más  rechazando  su  inclinación  a 
la  vida  ascética,  un  ejercicio  adecua¬ 
do  a  su  austeridad  natural,  abando¬ 
nó  la  empresa  y  pasó  a  estudiar  Fi¬ 
losofía  al  Convictorio  de  San  Car¬ 
los,  en  donde  aprendió  las  sabias  lec¬ 
ciones  que  lleno  de  jubiló  le  prodigó 
el  ilustre  doctor  Otermin.  Desde  el 
año  1799,  época  en  que  presentó  el 
primer  examen  general  de  Filosofía 
y  Matemáticas,  a  los  20  años  de  su 
edad,  apareció  por  la  vez  primera  en 
esta  Universidad,  llamando  la  aten¬ 
ción  del  claustro  y  la  de  público 
con  una  función  extraordinaria  en 
la  que  propuso  por  tesis  el  célebre 
problema  de  hallar  por  medio  de  tres 
observaciones  los  elementos  de  la 
órbita  de  un  Cometa.  Actuación  que 
le  acarreó  las  consideraciones  de  los 
sabios  de  aquel  tiempo.  Era  necesa¬ 
rio  adoptar  alguna,  profesión  y  en  su 
amistad  por  el  sabio  Unánue,  esco¬ 
gió  la  de  la  Medicina  bajo  su  direc¬ 
ción  y  la  del  célebre  Dr.  D.  Gabriel 
Moreno,  sin  perder  de  vista  las  Ma¬ 
temáticas  en  todos  sus  ramos,  espe¬ 
cial  el  de  la  astronomía  práctica. 

que  era  el  estudio  de  su  mayor  afi¬ 
ción;  y  capaz  de  los  cálculos  para  la 
formación  del  almanaque,  cuya  parte 
astronómica  corría  ya  a  su  cargo  des¬ 
de  1801.  Siendo  todavía  estudiante  de 
Medicina,  tuvo  una  conferencia  con 
el  sabio  Humboldt,  quien  en  una  de 
sus  obras  hace  un  merecido  elogio 


156) 


diciendo  que  las  Ciencias  Matemáti¬ 
cas  estaban  en  el  Perú  en  su  mayor 
altura  y  que  sólo  al  joven  Paredes 
le  era  dable  su  perfeccionamiento  ,4 
En  7  de  enero  de  1803  fue  nombra¬ 
do  Sustituto  de  la  Cátedra  de  Prima 
de  Matemática  que  por  entonces  ocu¬ 
paba  el  citado  doctor  Moreno  per 
muerte  de  su  esclarecido  maestro  el 
Dr.  D.  Cosme  Bueno.  De  aquí  data 
la  época  más  brillante  de  la  carrera 
literaria  del  doctor  Paredes.  Apren¬ 
día  y  enseñaba  a  la  vez  con  extra¬ 
ordinario  suceso,  mostrando  por  la 
originalidad  de  sus  pensamientos  y 
nuevas  doctrinas  que  no  recorría  sólo 
el  campo  que  le  indicaran  los  libros 
y  sus  maestros.  En  efecto,  su  voz  se 
oyó  desde  entonces  en  el  Claustre 
con  aplauso  general  manifestado  por 
la  mucha  concurrencia  que  atraía  su 
bien  merecido  crédito.  Así  replicó 
en  muchos  actos  y  grados  mayores 
y  menores  y  presidió  diversas  con¬ 
ferencias  de  las  que  por  los  Estatu¬ 
tos  de  la  .Escuela  corresponden  a  los 
catedráticos.  Con  este  y  otros  obje¬ 
tos  compuso  algunas  brillantes  diser¬ 
taciones  que  se  conservan  manuscri¬ 
tas  y  versan  sobre:  Explicar  la  causa 
de  los  diferentes  colores,  no  mencio¬ 
nados  en  los  libros  de  Física;  Dar 
un  nuevo  Método  para  medir  la  Al¬ 
tura  de  la  atmósfera,  por  la  obser¬ 
vación  del  anticrepúsculo;  Dar  un 
método  para  determinar  las  corrien¬ 
tes  marinas;  Manifestar  que  la  Geo¬ 
metría  rectilínea  elemental  es  inde¬ 
pendiente  de  la  Geometría  del  círcu¬ 
lo;  Un  proyecto  para  comunicar  el 
mar  del  Sur  con  el  del  Norte;  obras- 
todas  que  descubren  ese  espíritu  in¬ 
ventivo  y  original  que  caracteriza  sus 
trabajos,  dignos  de  ocupar  un  lugar 
entre  los  sabios  D’  Alembert,  Lam¬ 
pa,  Biot  y  Arago. 

Como  los  hombres  dotados  de  ta¬ 


lentos  sublimes  aspiran  siempre  a  la 
perfección  este  nuevo  alumno  de  Hi¬ 
pócrates  e  Hipparco,  se  dedicó  tenaz¬ 
mente  al  estudio  de  la  Química  y 
Botánica,  y  para  entender  las  obras 
originales  de  los  padres  de  esta  cien¬ 
cia,  emprendió  la  fastidiosa  y  difícil 
tarea  de  aprender  casi  por  sí  solo  el 
idioma  griego,  del  mismo  modo  que 
el  francés,  inglés  e  italiano,  sin  au¬ 
xilio  alguno  del  maestro.  A  princi- 
pilo  del  año  1804,  se  recibió  de  mé¬ 
dico  en  cuya  profesión  fué  distin¬ 
guido.  El  complicadísimo  estudio  de 
esta  ciencia  y  la  falibilidad  de  sus 
pronósticos  le  llevó  a  conocer  la  di¬ 
ficultad  de  tocarla  en  su  perfección 
El  miraba  en  cada  enfermo  un  pro¬ 
blema  cuya  solución  buscaba  en  va¬ 
no  con  el  rigor  y  exactitud  matemᬠ
tica  con  que  procedía  en  todas  las 
cosas  de  su  vida.  Muchas  enferme¬ 
dades  curó  haciendo  cálculos  y  apli¬ 
caciones  alebraicas  y  dinámicas.  Se 
conservan  varios  de  estos  manuscri¬ 
tos  muy  curiosos  cuya  aplicación  ha¬ 
ría  honor  al  Perú.  En  los  años  de 
1805/06  restableció  en  esta  Academia 
el  estudio  de  la  Matemáticas  y  por 
primera  vez  el  de  las  sublimes  y 
geometría  trascendental,  presentan¬ 
do  a  examen  en  estas  materias  a 
seis  alumnos,  que  en  una  disertación 
que  corre  impresa  ofrecieron  deter¬ 
minar  el  aumento  de  población  que 
prometía  el  efecto  de  la  vacuna.  Este 
problema  que  pertenece  al  sublime 

cálculo  de  las  probabilidades  en  que 
se  ocuparon  grandes  hombres  come 
Huygens  y  Pascal;  por  el  que  deter¬ 
minó  primero  el  Dr.  Halley  el  grade 
de  materialidad  del  género  humano 
materia  que  adelantó  después  el  sa¬ 
bio  geómetra  holandés  Straiks,  y  en 
estos  últimos  tiempos  el  célebre  mar¬ 
qués  Laplace;  este  problema  habría 
bastado  para  considerar  al  Dr.  Pa- 


(157 


redes  como  una  de  esas  brillantes 
lumbreras  de  las  Ciencias  exactas. 
En  el  mismo  año  hizo  la  más  lucida 
oposición  a  una  de  las  Cátedras  de 
Filosofía  y  al  año  siguiente  el  Tri¬ 
bunal  del  Protomedicato,  penetrado 
de  la  extensión  de  sus  conocimintos 
en  la  Facultad,  le  honró  con  el  car¬ 
go  de  Alcalde  Examinador.  Vacó  la 
Cátedra  de  Clínica  interna  en  1808 
y  se  presentó  por  segunda  vez  entre 
los  opositores,  cuyo  paso  le  conduje 
a  la  Geometría  que  justamente  se 
le  confirió  por  su  relevante  mérito 
en  el  mismo  año  y  desempeñó  con 
brillantez;  entonces  abrió  un  curse 
público  con  más  de  50  alumnos,  pro¬ 
nunciando  en  su  apertura  un  subli¬ 
me  y  elocuente  discurso,  que  corre 
impreso.  Guiado  por  su  amor  patrie 
a  difundir  los  conocimientos  mate¬ 
máticos  aplicados  a  los  ramos  más 
útiles  y  necesarios  en  el  Perú,  in¬ 
trodujo  en  esta  escuela  el  estudie 
de  la  Astronomía  aplicada  a  la  Geo¬ 
grafía  e  Hidrografía,  de  cuyas  ma¬ 
terias  presentó  un  examen  lucidísi¬ 
mo  . 

En  1809  fue  nombrado  regente  de 
la  Cátedra  de  Prima  de  Matemáti¬ 
cas.  Por  este  mismo  tiempo  se  sen¬ 
tía  en  Lima  eVvacío  que  dejó  el  Dr 
Moreno  y  como  la  opinión  pública 
indicase  al  Dr.  Paredes  por  el  más 
digno  de  ocupar  ese  lugar,  el  Virrey 
Abascal  lo  nombró  en  1812  Cosmó¬ 
grafo  Mayor  del  Perú;  premiado  a] 
mismo  tiempo  el  antiguo  mérito  del 
Padre  Francisco  Romero,  su  maestro 
de  que  tampoco  podía  prescindir,  en 
la  Cátedra  de  Matemáticas  que,  con 
esta  rarísima  competencia  entre  el 
maestro  y  el  discípulo,  se  separó  por 
primera  vez  de  la  Cosmografía.  Los 
almanaques  que  publicó  desde  181C 
se  encuentran  adornados  con  diser¬ 
taciones  físico  —  médicas  —  astronó¬ 


micas  — -  históricas  —  geográficas  — 
estadísticas  y  geológicas.  Estas  últi¬ 
mas  que  corren  insertas  en  los  alma¬ 
naques  de  1821  y  1822,  escritas  con 
gusto  y  erudición,  contiene  la  des¬ 
cripción  general  de  nuestro  planeta 
y  son  con  justicia  las  más  estimas 
de  sus  obras  entre  las  personas  ca¬ 
paces  de  emitir  su  voto  en  estas  ma¬ 
terias.  Ello  debía  servir  de  prelimi¬ 
nar  a  las  descripciones  geográficas 
del  Perú,  Chile  y  Buenos  Aires  que 
publicó  el  célebre  doctor  don  Cosme 
Bueno  por  los  años  de  1764  y  1778 
piezas  interesantes  y  curiosas  que 
por  haberse  hecho  muy  raras  se  pro¬ 
puso  reimprimir  con  las  enmiendas  y 
daciones  que  exige  el  tiempo,  pero 
que  los  diversos  obstáculos  que  pre¬ 
sentaba  el  estado  político  del  país 
no  le  permitieron  llevar  a  cabo.  En 
1815  recibió  el  grado  de  doctor  en 
Medicina  dando  al  efecto  dos  diser¬ 
taciones  latino  castellanas  que  tam¬ 
bién  corre  impresas.  En  ellas  se  en¬ 
cuentra  la  posesión  de  varios  idio¬ 
mas,  manejados  con  pureza  y  buen 
gusto  y  de  la  medicina  en  toda  su 
extensión.  Pero  no  sólo  en  las  cien¬ 
cias  de  su  profesión  se  distinguía  su 
verdadero  mérito  y  saber,  poseía 
también  perfectamente  la  Filosofía 
la  Jurisprudencia  y  la  Teología.  Ej 
Dr.  Paredes  considerado  en  sus  re¬ 
laciones  para  con  la  Divinidad,  era 
un  cristiano  devoto,  de  una  vida 
ejemplar,  ajustada  a  las  prácticas  y 
consejos  del  Evangelio.  Como  sabio 
prestó  grandes  servicios  al  munde 
inteligente,  mereciendo  por  esto  que 
la  Sociedad  Médica  de  la  Vacuna  de 
Londres  lo  hubiese  admitido  a  su 
seno,  lo  mismo  que  el  Ilustre  Cole¬ 
gio  de  Abogados  de  Lima.  Escribió 
una  obra  titulada  “Lecciones  de  Ma¬ 
temáticas”  de  la  que  corre  impreso 
sólo  el  primer  tomo  hahiendo  que- 


158) 


dado  inédito  el  segundo  por  falta  de 
fondos  y  cuya  publicación  sería  en 
extremo  honrosa  para  el  país.  Fue 
Cosmógrafo  Mayor  y  Protomédico 
General  del  Perú.  Como  político  fun¬ 
dador  de  su  independencia,  Conta¬ 
dor  Mayor  de  la  Contaduría  Gene¬ 
ral  de  Valores,  Ministro  de  Hacien¬ 
da  dos  veces  y  Ministro  Plenipoten¬ 
ciario  y  Enviado  Extraordinario  cer¬ 
ca  de  las  cortes  de  Inglaterra,  Fran¬ 
cia,  España  y  Roma,  no  habiendo  de¬ 
sempeñado  sino  la  primera  comi¬ 
sión  lo  que  hizo  de  un  modo  venta¬ 
joso  para  el  país.  Como  escritor,  en 
el  periódico  titulado  “Sol  de  Piura” 
y  en  el  Mercurio  Peruano  del  año 
de  1832  fue  conciso,  exacto,  ameno  e 
intstructivo  como  D’Alembert. 

El  imitó  como  su  maestro,  la  ele¬ 
gancia  de  Petronio  y  la  naturalidad 
de  César,  y  tales  son  los  caracteres 
de  su  estilo  en  los  diversos  géneros 
epistolar,  didáctico,  académico  y  di¬ 
plomático  en  que  ejercitó  su  pluma 
Concluiremos  con  las  mismas  pala¬ 
bras  con  que  se  expresó  el  sabio  doc¬ 
tor  Vidaurre  (en  la  nota  al  folio  14C 
de  su  Plan  del  Perú)  respecto  del 
Dr.  D.  José  Gregorio  Paredes.  “Que¬ 
réis  ver  en  un  hombre  reunido  el 
talento  matemático  de  Newton.  la 
virtud  de  Arístides,  la  suavidad  de 
carácter  de  Francisco  de  Sales,  con 
la  fisonomía  de  Rousseau?  Lo  halla¬ 
réis  todo  en  este  benemérito  ciuda¬ 
dano.  (El  Dr.  D.  José  Gregorio  Pa¬ 
redes,  en  Galería  Universitaria,  de 
los  Anales  Universitarios  del  Perú 
tomo  III,  Lima,  1869,  p.  17  de  la  Ga¬ 
lería). 

PAREDES,  SIMON  GREGORIO. 

—  Médico.  Continuador  de  la  tradi¬ 
ción  de  médicos  matemáticos  de  que 
son  ejemplo  Peralta  Barnuevo  y  Cos¬ 
me  Bueno,  el  doctor  Simón  Grego¬ 


rio  Paredes,  al  mismo  tiempo  que 
médico  muy  distinguido,  citado  con 
respeto  por  sus  contemporáneos,  cul¬ 
tivaba  las  Matemáticas  con  éxito  li¬ 
sonjero.  En  20  de  setiembre  de  1816 
fue  nombrado  por  el  Virrey  Pezue- 
la  Catedrático-  de  Prima  de  Matemá- 
tcas,  cargo  que  se  hallaba  vacante 
por  fallecimiento  del  Padre  Francis¬ 
co  Romero.  Por  los  años  de  1819  for¬ 
maba  parte  del  Cuerpo  de  Profeso¬ 
res  del  Real  Colegio  de  Medicina  y 
Cirujía  de  San  Fernando  y  era 
miembro  de  la  Junta  Económica  de 
dicho  establecimiento  y  docente.  El 
año  de  1826  era  curso  oficial  en  el 
Colegio  de  la  Independencia,  el  cur¬ 
so  de  Matemáticas  por  el  Dr.  Paredes 
había  compuesto.  Como  Cosmógra¬ 
fo  del  Estado  ganaba  en  1836,  66  pe¬ 
sos  y  por  400  guías  le  pagaban  406 
pesos.  (Gaceta  de  Gobierno,  suple¬ 
mento  al  8  de  febrero  de  1823).  Bi¬ 
bliografía:  1)  La  epidemia  de  1918 
en  Gaceta  Médica  de  Lima,  de  1877 
reproducción  del  artículo  del  mismc 
título  publicado  por  Paredes  en  el 
Almanaque  Peruano  de  1819,  que  pu¬ 
blicaba  en  su  calidad  de  Cosmógra¬ 
fo  Mayor.  2)  Estudio  comparativo  de 
las  enfermedades  reinantes  en  la  ca¬ 
pital  de  Chile  y  en  la  de  Lima  pu¬ 
blicado  por  la  Gaceta  Médica,  de 
Lima,  1877,  originariamente  publi¬ 
cado  en  Lima  en  1804. 

PAREDES,  INES.—  Obstetriz  (31 
de  diciembre  de  1858). 

PAREDES,  MANUEL  E.—  Bachi¬ 
ller  en  1902,  su  tesis:  La  luz  solar- 
sus  aplicaciones  en  la  ciencia  médi¬ 
ca.  Médico  cirujano  en  1904. 

PAREDES,  REINERIO. —  Farma¬ 
céutico  (1898). 


(159 


PAREDES,  VICTOR  M  —  Farma¬ 
céutico.  Su  nombre  figura  en  la  Re¬ 
lación  oficial  de  la  Facultad  de  1916 
Corresponsal  del  Boletín  Farmacéu¬ 
tico  de  Lima  en  Pacasmayo  en  1918. 
Propietario  de  la  Farmacia  Pasteui 
establecida  en  ese  puerto. 

PAREDES,  VICTOR  V _ Bachi 

11er  en  1895;  su  tesis:  Ligeras  obser¬ 
vaciones  a  los  efectos  del  proyectil 
Manlincher.  Médico  Cirujano  en 
1908. 

PAREIDA  BRAVA. —  (Cissampe- 
los  Pareira).  Viña  bastarda  o  butúa- 
raíz  que  se  cría  en  el  Brasil  'y  tiene 
regularmente  un  dedo  de  grueso 
aunque  le  suele  haber  mucho  mayor: 
es  leñosa  tortuosa,  del  color  de  la 
canela,  y  llena  de  surcos  en  su  lon¬ 
gitud  y  circunferencia  como  la  raíz 
de  Thimelea,  y  en  el  interior  de  un 
amarillo  obscuro  y  como  entrelaza¬ 
da  de  muchas  fibras:  no  tiene  olor- 
pero  sí  un  sabor  dulce  mezclado  de 
amargo  agradable:  es  el  más  pode¬ 
roso  diurético  en  los  casos  nefríti¬ 
cos,  disolviendo  piedras  y  no  menos 
en  las  pleuresías  y  anginas.  Mr.  Geo- 
froy  ha  usado  con  mucha  utilidad 
esta  raíz  para  curar  las  úlceras  de 
los  riñones  de  la  vegija,  y  discu¬ 
rriendo  que  podría  ser  útil  en  el  as¬ 
ma  lo  comprobó  en  un  viejo  de  72 
años  casi  ahogado  por  una  pituita 
viscosa  que  no  podía  arrancar,  que 
curó  enteramente,  y  lo  mismo  una 
vieja  que  tenía  una  ictericia  univer¬ 
sal.  Mr.  Chomel  asegura  que  con  la 
Pereira  Braba  curó  una  inflamación 
edimatosa;  y  Zanoni;  dice  que  los  in¬ 
dios  la  usan  en  los  abscesos  interio¬ 
res  y  exteriores,  y  para  las  hemo¬ 
rragias  tomándola  en  polvos  disuel¬ 
tos  en  leche  y  agua.  Nosotros  he¬ 
mos  visto  con  sólo  un  vaso  de  la  in¬ 


fusión  en  un  dolor  nefrítico  arrojar 
nueve  piedrecitas  y  porción  conside¬ 
rable  de  arenas.  Helvesio  refiere  el 
modo  de  usarla  en  el  Brasil  y  en 
Portugal,  que  es  cocer  una  onza  de 
la  raíz  machada  y  deshilada  con  un 
grano  de  sal  amoniaco  en  un  cuar¬ 
tillo  de  agua,  y  después  de  cinco  c 
seis  hervores  se  aparta  para  que  se 
enfríe,  se  cuela  y  se  da  al  enferme 
un  vaso  cada  cuatro  horas:  también 
se  suele  dar  en  sustancia  en  la  do¬ 
sis  de  medio  escrúpulo  con  15  gra¬ 
mos  de  sal  amoniaco,  de  cuatro  en 
cuatro  horas.  El  P.  M.  Sarmiento 
habla  de  las  virtudes  de  ella  en  una 
carta  escrita  a  D.  Francisco  Antonio 
Arias,  Oficial  de  la  Secretaría  de 
Marina.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Occi¬ 
dentales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

PAREJA,  LEONCIO.—  Bachiller 
en  1908;  su  tesis:  Vulvo  vaginitis  y 
su  tratamiento.  Médico  en  1909. 

PAREJA,  WENCESLAO—  Médi¬ 
co  (1864)  Ejercía  la  profesión  en  1886 

PAREJA  WENCESLAO  —  Bachi 
11er  en  1907;  su  tesis:  El  parásito  de 
la  sífilis.  Médico  en  1908.  Natural 
del  Ecuador,  volvió  a  su  país  una 
vez  terminados  sus  estnudios  profe¬ 
sionales  en  Lima.  Bibliografía:  — 
Cáncer  primitivo  modular  del  híga¬ 
do,  G.H.  904.  — Tesis  del  bachille¬ 
rato  en  Medicina,  G.M.  907.  — Dis¬ 
curso  en  la  Sociedad  Amantes  de  la 
Ciencia.  G.C.  XIV. 

PAREJA  Y  LLOSA,  JOSE  A  — 

Bachiller  en  1903;  su  tesis:  Contri¬ 
bución  y  tratamiento  de  los  fibro¬ 
mas  uterinos  complicados  de  emba¬ 
razo.  Anales  Universitarios  31.  Re- 


160) 


comendado  por  la  Facultad  en  1905 
como  acreedor  al  premio  “Concha” 
ex-jefe  de  Clínica  Ginecológica.  Di' 
rector  de  Casa  Nacional  de  Salud 
Médico  cirujano  en  el  año  de  1904 
Bibliografía:  —  Embarazo-  doble': 
miomatoso  y  fetal.  G.H.  903.  — Una 
ovaristomía  por  quiste  y  granular 
del  ovario,  G.H.  904. 

PARIAMACHAY.  __  Agua  mi¬ 
neral  de  (Hidrol.)  En  el  departa¬ 
mento  de  Junín  y  en  el  distrito  de 
Marpacomacha,  se  halla  la  hacien. 
da  Huasca  en  la  que  existe  una 
fuente  de  agua  mineral  que  lleva  el 
nombre  de  Pariamachay  y  cuya  com¬ 
posición  química  es  la  siguiente:  — 
Bicarbonato  de  cal,  grs.  0,3168;  Bi¬ 
carbonato  de  magnesia,  grs.  0,0056  • 
Bicarbonato  de  fierro,  grs.  0,0200' 
Cloruro  de  sodio,  grs.  0,3138;  Cloru¬ 
ro  de  potasio,  grs.  0,0850;  Sulfato  de 
cal,  grs.  0,9180;  Sulfato  de  magnesio 
grs.  0,3243;  Sulfato  de  soda,  grs. 
0,1047;  Materia  orgánica,  grs.  0.110 
Usos  terapéuticos:  Acción  ligeramen¬ 
te  purgante  y  propiedades  tónicas. 

PARODI,  ALFREDO—  Bachiller 
en  1918;  su  tesis:  La  nefritis  trau¬ 
máticas.  Bibliografía:  — Sobre  una 
rara  complicación  post  operatoria  en 
una  operada  de  equinococia  hepáti¬ 
ca  (Com.  a  la  A.  de  Int.)  1917.  — Un 
caso  de  tuberculosis  congénita  de  la 
articulación  escápulo  humeral.  G . 
M.  917.  — Tratamiento  post  operato¬ 
rio  de  los  quistes  hidáticos  y  en  par¬ 
ticular  de  los  de  localización  hepáti- 
ca(  Com.  a  la  A.  de  int.)  1917. 

PARODI,  JUAN _ Médico  (1?  de 

octubre  de  1857). 

PARODI,  ROMULO.  —  Bachiller 
en  1909;  su  tesis:  Importancia  de  las 


medidas  legales  en  la  defensa  social 
contra  la  sífilis. 

PARODI,  SANTIAGO  D  —  Médi 
co  Cirujano.  Bachiller  en  Medicina 
el  año  de  1894;  su  tesis:  Contribu¬ 
ción  al  estudio  de  la  verruga  pe¬ 
ruana,  obtuvo  el  título  profesional 
el  año  de  1895.  Recomendado  por 
la  Facultad  de  Medicina  de  Lima 
como  candidato  al  Premio  Concha 
el  año  de  1896.  Químico  municipal 
de  Lima  el  año  de  1892,  durante  la 
epidemia  de  grippe  en  ese  año  afli¬ 
gió  a  Lima.  Ha  ejercido  la  profe¬ 
sión,  durante  muchos  años,  en  la 
provincia  de  Islay,  que  ha  repre¬ 
sentado  en  el  Congreso  como  dipu 
tado  por  ella,  en  la  actualidad  ejer¬ 
ce  la  profesión  en  Lima. 

PAROISSIEN,  DIEGO.—  Médico 
El  20  de  agosto  del  año  1820  partió 
este  médico  de  Valparaíso,  con  la  ex¬ 
pedición  libertadora  que,  al  mande 
del  Generalísimo  argentino  don  José 
de  San  Martín,  emprendía  viaje  al 
Perú.  El  doctor  Paroissien,  médicc 
de  la  expedición  debió  gozar  de  la 
ilimitada  confianza  del  Generalísi¬ 
mo;  puesto  que,  en  compañía  de  don 
Juan  García  del  Río  fue  enviado  a 
Europa  en  misión  especial,  encami¬ 
nada  a  ofrecer  la  corona  del  Perú  a 
la  casa  alemana  de  Brumswick,  o  a 
la  de  Austria,  Rusia,  Francia  o  Por¬ 
tugal  o  aún  a  la  de  España,  a  la  cual 
se  habría  debido  solicitar  preferen¬ 
temente  al  Duque  de  Lúea.  Estas 
instrucciones  fueron  fechadas  en  Li¬ 
ma  el  24  de  diciembre  de  1821.  Pa¬ 
roissien  y  su  compañero  emprendie¬ 
ron  viaje  a  Europa  por  la  vía  de 
Chile,  con  el  objeto  de  celebrar  una 
conferencia  con  O’Higgins.  El  doc¬ 
tor  Paroissien  regresó  de  Europa  a 
Lima  el  año  de  1825.  (Carlos  A.  Vi- 


c  161 


llanueva:  “La  Monarquía  en  Améri¬ 
ca”). 

PAROTANI. —  Arbol  que  se  cría 
en  la  isla  de  San  Bartolomé  una  de 
las  Antillas,  cuyas  ramas  crecen  ha¬ 
cia  abajo  y  vuelven  a  subir.  Alcedo- 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América 
tomo  V,  Madrid  1789). 

PAROXISMO.—  (F.  1.)  Esta  ex¬ 
presión  ha  pertenecido  a  la  termino¬ 
logía  médica  de  la  época  colonial  y 
también  al  lenguaje  familiar  de  esa 
época  y  aún  de  la  presente.  Ella  ha 
sido  tomada  en  dos  significados:  uno 
de  ellos  quería  expresar  el  grado 
de  mayor  intensidad  de  alguna  cri¬ 
sis;  por  ejemplo  el  momento  de  con¬ 
vulsiones  más  intensas  de  un  ataque 
epiléptico  o  el  de  mayor  delirio  de 
una  enfermedad  mental.  Pero  tam¬ 
bién  quiso  significar  las  pérdidas  de 
conocimiento  que  procedían  a  la 
muerte  de  muchos  agonizantes  se 
dijo  que  habían  tenido  un  paroxis¬ 
mo  o  dos  paroxismos,  etc. 

PARRA  Y  V.,  CESAR  A.—  Far¬ 
macéutico.  Su  nombre  figura  en  la 
Relación  oficial  de  la  Facultad  de 
1916. 

PARTES.—  (F.  1.)  Nombre  vul¬ 
gar  con  el  cual  vienen  vulgarmente 
designadas  las  partes  pudendas  de 
la  mujer  o  los  órganos  genitales  de 
élla. 

PARTO. —  (Hist.)  Véase:  Obste¬ 
tricia,  práctica  de  la. 

PARURO. —  (Hidrol.)  Están  cita¬ 
das  en  este  Diccionario  las  aguas  mi¬ 
nerales  de  Yaurisque,  situadas  en  es¬ 
ta  provincia  del  departamento  del 
Cuzco. 


PARTOS  CLINICA  DE.—  Cáte¬ 
dra  (Hist.)  La  creación  de  esta  nue¬ 
va  Cátedra  fue  comunicada  al  Sr 
Rector  de  la  Universidad  de  Lima 
en  la  siguiente  comunicación:  Minis¬ 
terio  de  Instrucción.  Dirección  Ge¬ 
neral  de  Instrucción  Pública  y  Cul¬ 
to.  Lima,  Setiembre  23  de  1878.  Se¬ 
ñor  Rector  de  la  Universidad  Mayor 
de  San  Marcos.  S.E.  el  Presidente 
de  la  República  ha  expedido,  con  fe¬ 
cha  de  hoy,  las  resoluciones  que  si¬ 
gue:  Visto  el  oficio  del  Decano  de  la 
Facultad  de  Medicina,  manifestando 
la  necesidad  que  hay  de  proveer  la 
Cátedra  de  Clínica  de  Partos,  crea¬ 
da  en  virtud  de  la  ley  autoritativs 
de  1 1  de  mayo  de  1875;  y  estando  a 
lo  prescrito  en  el  Artículo  255  de1 
Reglamento  de  Instrucción,  nómbra¬ 
se  Catedrático  principal  de  la  men¬ 
cionada  cátedra  al  Dr.  D.  Ramón 
Morales,  con  el  sueldo  fijado  por  la 
ley;  el  que  se  le  abonará  de  los  ex¬ 
extraordinarios  de  Instrucción  de¬ 
biendo  recabarse  del  Congreso  que 
consigne  la  respectiva  partida  en  el 
Presupuesto  General.  Que  me  es  gra¬ 
to  trascribir  a  U.S.  para  su  cono¬ 
cimiento  y  fines.  Dios  guarde  a  U 
S.  Raymundo  Morales. 

PARVULO.—  (F.  1.  No  seria  po¬ 
sible  determinar  la  edad  precisa  a 
la  cual  corresponde  esta  denomina, 
ción,  muy  empleada  cuando  se  tra¬ 
ta  de  los  niños  abandonados  y  de 
las  víctimas  de  infanticidio.  Es  tér¬ 
mino  vulgarmente  empleado. 

PASANTES —  (Hist.)  El  pasan¬ 
te  es  una  institución  escolar  de  ori¬ 
gen  netamente  colonial  y  que  noso¬ 
tros  hemos  visto  establecido  come 
regla  general  en  los  colegios  de  Ins¬ 
trucción  Media  en  la  época  en  que 
hacíamos  tales  estudios  en  Lima 


162) 


(1895-1901).  Se  trataba  de  alumno? 
que  estaban  encargados  de  tomar  el 
paso  (o  sea  la  lección)  a  sus  compa¬ 
ñeros.  El  cargo  era  considerado  siem¬ 
pre  como  una  prueba  de  distinción 
que  recibía  el  agraciado.  De  esto? 
pasantes  existieron  en  el  Real  Cole¬ 
gio  de  Medicina  y  Cirugía  de  San 
Fernando  y  en  el  de  la  Independen¬ 
cia;  pero  hay  indicios  que  permiten 
suponer  que  estos  pasantes  fueron 
algo  más  de  lo  que  eran  los  pasan¬ 
tes  de  Colegio  que  nosotros  tuvimos 
ocasión  de  conocer  y  que  llenaron 
funciones  de  enseñanza  auxiliar  c 
suplementaria  de  aquella  llevada  a 
cabo  por  los  Catedráticos  y  que,  en 
muchos  casos,  corireron  a  cargo  de 
la  enseñanza  toda  la  materia,  por 
falta  de  Catedrático  encargado  de 
ella.  Entre  otros  pasantes  debemos 
citar,  a  título  de  curiosidad  infor¬ 
mativa,  los  siguientes  nombres:  de 
Matemática,  don  Ignacio  Huidobrc 
(1820);  de  Anatomía,  D.  José  Pe¬ 
queño  (1812);  de  Física,  don  Pedrc 
de  la  Torre  (1822);  de  Fisiología,  D 
Francisco  Santiago  Mascóte  (1822)- 
de  Patología  y  Terapéutica,  don  Dᬠ
maso  Herrera  (1841). 

PASCAL,  PEDRO.—  Médico  (11 
de  abril  de  1848). 

PASION. —  (F.  1.)  Sinónimo  vul¬ 
gar  de  afección  durante  la  época  co 
lonial,  término  empleado  por  muchos 
prácticos.  Decíase  pasión  de  pecho 
pasión  de  garganta,  etc. 

PASMO. —  (F.  1.) —  Nombre  que 
en  la  terminología  médica  de  la  co¬ 
lonia  servía  para  determinar  la  pa¬ 
rálisis  o  la  detención  del  desarrollo 
de  las  personas,  detención  de  desa¬ 
rrollo  que  se  designaba,  sin  embar¬ 
go  más  habitualmente,  manifestan¬ 


do  que  dicha  persona  se  había  cal¬ 
mado.  El  pasmo,  como  hecho  de  pa¬ 
rálisis  se  halla  citado  por  todos  los 
cronista  de  la  época  colonial  y  se 
encuentra  igualmente  mencionado 
con  mucha  frecuencia  en  las  rela¬ 
ciones  de  testimonios  recojidos  con 
ocasión  de  los  procesos  de  beatifica¬ 
ción  de  algunos  santos  peruanos,  co¬ 
rno  Rosa  de  Lima  y  Martín  de  Po¬ 
rres,  a  quienes  viene  atribuida  la  cu¬ 
ración  de  muchos  de  estos  casos  de 
pasmo.  Enfermedad  endémica  délos 
países  cálidos  de  la  América,  espe- 
cialmente  en  las  Costas  del  Reyno 
de  Tierra  Firme:  es  una  convulsión 
general  de  nervios  que  empieza  por 
la  compresión  de  las  mandíbulas, 
que  apenas  deja  abrir  la  boca,  de  la 
cual  mueren  con  indecibles  dolores 
sin  que  se  haya  hallado  remedio:  los 
negros  son  propensos  a  ella,  y  ordi¬ 
nariamente  ataca  en  mojándose  cual¬ 
quier  herida  o  llaga.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V.  Madrid  1789). 

PASQUEL,  ALFONSO.—  Bachi¬ 
ller  en  1911;  su  tesis:  La  sífilis  en 
Lima.  Obtuvo  el  título  profesional 
en  1911.  Fundador  y  Director  del 
Sanatorio  Pasquel  en  Magdalena  del 
Mar  (1919).  Bibliografía:  - — Elogie 
de  Carrión,  G.M.  907.  — Tesis  del 
bachillerato  en  Medicina,  G.M.  911 
— Hernia  crural  extrangulada,  G.H. 
904. 

PASTELES.—  (Bromatología)  De 
choclo,  de  yuca. 

PASTOR,  ADRIAN.  —  Bachiller 
en  1900:  su  tesis:  El  sistema  japoni- 
cum  y  su  acción  sobre  el  organismo 
(Anales  Universitario  28).  Médicc 
cirujano  en  1901. 


(163 


PASTOR,  AUGUSTO  A—  Far¬ 
macéutico  (1910). 

PASTOR,  ARTURO  J.—  Médico 
(1914).  Bachiller  en  1914;  su  tesis: 
Higiene  de  las  marchas. 

PASTOR,  MANUEL  VICENTE  — 

Alumno  interno  de  San  Fernando  (6 
de  abril  de  1820)  Juró  la  Indepen¬ 
dencia  el  30  de  julio  de  1821. 

PASTOR,  NEFTALI.  —  Farma¬ 
céutico.  Su  nombre  figura  en  la  Re¬ 
lación  oficial  de  la  Facultad  dn 
1916. 

PASTOR  DE  VELAZCO,  MATEO 

- — -  Está  citado  en  el  proceso  de  bea¬ 
tificación  de  Martín  de  Porres,  por 
alguno  de  los  testimonios,  como  Spe- 
tiale,  nombre  con  el  cual  eran  cono¬ 
cido  en  Europa,  indistintamente,  los 
boticarios  y  los  vendedores  de  sim¬ 
ples.  Parece  que  el  negocio  de  Pas¬ 
tor  era  uno  de  los  mejores  de  su  gé¬ 
nero  existentes  en  la  Lima  del  siglo 
XVII.  En  1654  Pastor  y  su  esposa 
doña  Francisca  Vélez  Michiel  lega¬ 
ron  ante  el  notario  D.  Martín  de 
Ochoandiano,  sus  bienes  en  favor  de] 
Colegio  de  Santa  Cruz  de  las  niñas 
expósitas.  Pastor  murió  en  1655  y 
la  casa  destruida  en  1687  fué  recons¬ 
truida  más  tarde. 

PASTRANA,  VICENTE.  —  Far¬ 
macéutico  que  ejercía  la  profesión  en 
Lima  en  1808  y  que  hizo  un  dona¬ 
tivo  de  10  pesos  para  la  obra  del  Co¬ 
legio  de  San  Fernando  que  enton¬ 
ces  se  iniciaba. 

PASTUZO. —  Nombre  que  dan  en 
el  Reyno  de  Quito  al  vaso  escrito¬ 
rio  de  madera  que  hay  embarniza¬ 
do  y  pintados  en  la  Provincia  de  Pas¬ 


to.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 
Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PATA _ -  (Bromatología). 

PATALETA. —  (F.  1.)  Sinónimo 
vulgar  de  crisis  convusivas. 

PATAS. —  (Bromatología). 

PATATUZ. —  (F.  1.)  Como  pata¬ 
leta  es  un  sinónimo  vulgar  de  crisis 
convulsiva. 

PATILLA. —  Nombre  que  dan  a 
la  Sandía  en  la  Provincia  de  Car¬ 
tagena.  Alcedo:  (Diccinario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789. 

PATINO,  BENJAMIN.  —  Bachi¬ 
ller  en  1909;  su  tesis:  La  lepra  en  el 
Perú.  Médico  en  1910.  En  la  actua¬ 
lidad  (1921)  representa  a  la  provin¬ 
cia  de  Canta  en  la  Cámara  de  Dipu¬ 
tados  del  Perú. 

PATISARANDA. —  Véase  Apoyo- 
matli.  Especie  de  Junco  según  Her¬ 
nández:  también  le  conoció  Monar- 
des  con  el  nombre  de  raíz  de  San¬ 
ta  Elena.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Occi¬ 
dentales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

PATOLOGIA.—  Cátedra  de  (His¬ 
toria)  Constituida  una  de  las  cáte¬ 
dras  del  programa  de  Unánue  para 
el  colegio  de  San  Fernando  y  com¬ 
prendía  la  Semeiología,  la  Nosolo¬ 
gía  y  la  terapéutica.  No  se  halla  en 
los  anales  de  la  enseñanza  médica 
hasta  1841  nombre  alguno  de  profe¬ 
sor  de  este  curso.  Es  en  dicho  año 


164) 


que  se  halla  el  nombre  del  doctor  Jo¬ 
sé  Dámaso  Herrera,  como  pasante 
de  una  asignatura  de  la  que  forma¬ 
ban  parte  la  Patología  y  la  terapéu¬ 
tica.  Así  reunidas  aún,  en  1843  fue 
encargado  de  la  enseñanza  de  am¬ 
bos  cursos  el  Dr.  Manuel  Solari.  Fue 
en  1856  que  quedó  establecido  el 
curso  de  Patología  General  que  se 
conserva  hasta  nuestros  días.  Han 
sido  profesores  titulares  de  la  asig¬ 
natura  D.  José  Mariano  Macedo 
(1856-1861);  D.  Lino  Alarco  (1862- 
1865);  D.  Armando  Vélez  (1866- 
1884);  D.  Leandro  Loli  (1884-1885)  • 
D.  Armando  Vélez  (1886-187);  D.  Jo¬ 
sé  M.  Quiroga  (1887-1905);  D.  Ma¬ 
ximiliano  González  Olachea  (1905- 
1911). 

PATOLOGIA  REGIONAL—  (Bi¬ 
bliografía  nacional).  Además  de  los 
estudios  nacionales  relativos  a  en¬ 
fermedad  de  Carrión  (Véase  la  pa¬ 
labra)  a  uta  (Véase  la  palabra),  a 
tifus  exantemático  (Véase  la  pala¬ 
bra),  a  alienación  mental  (Véase  la 
palabra)  debemos  citar  las  siguien¬ 
tes  notas  bibliográficas:  1786 —  Dá- 
valos  José  Manuel:  Maladies  de  Li¬ 
ma,  tesis  de  Montpellier.  1787 — Uná- 
nue  Hipólito:  Observaciones  sobre  el 
clima  de  Lima,  Lima.  1804 —  Pare¬ 
des  Simón  Gregorio:  De  las  enfer¬ 
medades  reinantes  en  Chile  y  en  Li¬ 
ma.  1826 —  Brandin  Abel  Victoria¬ 
no:  Influencia  de  los  climas.  1901— 
Olaechea  Abel  S.:  El  berigeri  en  el 
Perú.  1900 —  Orellana  Blas  Elias  de- 
El  anquilostoma  duodenalis  bajo  el 
punto  de  vista  patológico  en  el  Pe¬ 
rú. 

PATRON,  NEMESIO.—  Bachiller 
en  1891;  su  tesis:  Electricidad  estᬠ
tica  y  sus  aplicaciones.  Médico  en 
1891. 


PATRON  PABLO.  —  Médico  Ci¬ 
rujano.  Nieto  del  doctor  Faustos,  ce¬ 
lebrado  médico  de  los  últimos  años 
de  la  época  colonial  de  nuestra  his¬ 
toria,  el  doctor  Patrón  era  natural 
de  Lima  y  había  hecho  sus  estudios 
médicos  en  la  Facultad  de  Lima,  ob¬ 
teniendo  los  premios  mayores  de  la 
Facultad;  las  contentas  de  Bachiller 
(184),  de  Licenciado  1885)  y  de  doc¬ 
tor  (1886).  Dotado  de  excepcionales 
condiciones  de  laboriosidad,  dueño  de 
una  excelente  memoria,  no  tardó  el 
doctor  Patrón  en  abandonar  el  cam¬ 
po  médico,  iniciándose  a  raíz  de  la 
adquisición  de  su  título  profesional 
(1886),  por  aquellos  de  la  Historia 
Nacional  de  la  Filología  Nacional,  en 
los  cuales  llegó  a  conquistar  plaza 
de  notable  americanista.  Fallecido  el 
año  de  1910,  la  Gaceta  de  Hospitales 
de  Lima,  comentó  el  fallecimiento 
del  doctor  Patrón  en  los  siguientes 
términos:  El  Dr.  Patrón,  médico,  fi¬ 
lólogo,  historiador  erudito,  america¬ 
nista  notable,  muere  dejando  un  ver¬ 
dadero  vacío  en  la  intelectualidad 
nacional.  El  cerebro  poderoso  del  Dr. 
Patrón  atesoró  ciencia  como  los  ava¬ 
ros  riqueza,  pero,  diferente  de  éstos 
fue  pródigo  de  su  saber:  dotado  de 
poderosa  memoria  era  el  archivo,  la 
Biblioteca  de  consulta  fácil,  sobre 
todo  para  aquellos  que  se  dedica¬ 
ban  a  escrudiñar  el  pasado.  Con  har¬ 
ta  benevolencia  muchas  veces  lo  mis¬ 
mo  absolvía  una  consulta,  marcaba 
una  fecha,  señalaba  una  obra,  daba 

siempre  un  buen  consejo  .  .  .  Sus 
producciones  esparcidas  en  ar¬ 
tículos  y  periódicos  y  en  folletos  no 
han  sido  compiladas  y  de  su  gran 
obra,  el  origen  súmero  de  la  lengua 
incaica,  sólo  se  editó  un  volumen — ” 
Delegado  del  Perú  al  Congreso  de 
Montevideo.  Bibliografía:  1)  La  Me¬ 
dicina  en  el  Perú  por  años  de  1730 


(165 


según  Mr.  Petit,  en  Crónca  Médica 
de  Lima,  1884.  2)  Nuevos  usos  del 
Capsicum,  conf.  en  la  Unión  Fernan- 
dina,  1885.  3)  Fiebre  biliosa  palúdica. 
Crónica  Médica,  188.  4)  Del  diag¬ 
nóstico  de  la  tifoidea  en  el  primer 
período,  traducción  anotada.  Cróni¬ 
ca  Médica,  1885.  5)  Púrpura  palúdi¬ 
ca,  Crónica  Médica,  1885.  6)  Disen¬ 
tería,  Crónica  Médica,  1886.  7)  E1 
Dr.  José  M.  Dávalos,  Crónica  Mé¬ 
dica,  1886.  8)  Disentería,  casos  clíni¬ 
cos,  tratamiento,  Crónica  Médica 
1886.  9)  Miasis,  Crónica  Médica 

1886.  10)  Algo  sobre  el  tratamiento 
de  la  forunculosis,  Crónica  Médi¬ 
ca,  1887.  11)  El  zaratán,  por  M.  Pe- 
tit,  Crónica  Médica,  1887.  12)  Psi¬ 
cología  Experimental,  Crónica  Mé¬ 
dica,  1888.  (13)  Un  medicamento  an- 
ti  rábico,  Crónica  Médica  ,1889.  (A 
propósito  de  los  ensayos  de  curación 
de  la  rabia  practicados  en  el  depar¬ 
tamento  de  Ayacucho  con  el  Agave 
americano.  14)  La  verruga  de  los 
conquistadores,  Lima,  1889  y  en  B.S. 
G.,  1895.  .  15)  Condiciones  de  la  cla¬ 
se  obrera  en  el  Perú  y  medios  de 
mejorarla,  estudio  premiado  con  un 
premio  pecuniario,  Lima.  1894.  16) 
La  enfermedad  mortal  de  Huayna 
Cápac,  Crónica  Médica,  1894,  y  en 
B.S.G.  1895.  17)  Observaciones 

acerca  del  estudio  médico  legal  so¬ 
bre  el  envenenamiento  de  la  señora 
Lewis,  Crónica  Médica,  1893.  18)  El 
hospicio  de  huérfanos  lactantes;  bre¬ 
ves  indicaciones  sobre  lactancia  ar¬ 
tificial,  Crónica  Médica,  1895.  19) 
Rectificaciones  a  una  obra  de  Geo¬ 
grafía  Médica,  Crónica  Médica,  1895 

20)  La  fiebre  peruana  y  chilena  de 
Ruiz  y  Pavón,  en  El  Comercio  de 
Lima.  1891,  y  en  la  Gaceta  Científi¬ 
ca  de  Lima,  vol,  VII  y  en  B.S.G.  X 

21)  El  Soroche,  en  Gaceta  Científi¬ 
ca  de  Lima,  vol.  I.  — Colón  y  su  des¬ 


cubrimiento,  G.C.  IX.  - — Nuevos  es¬ 
tudios  sobre  las  lenguas  americanas 
Leipzig,  1907.  — Informe  sobre  el  es¬ 
tado  de  trabajos  en  la  oficina  Rai- 
mondi.  B.S.G.  IV.  — La  raíz  Chi 
en  varias  lenguas  de  América,  G.  S 
B.  VII.  — La  papa  en  el  Perú  primi¬ 
tivo.  en  B.S.G.  XI.  — Influencia 
del  dominio  peruano  en  Chile,  en  B 
S.  G.  XXV.  — Un  huaco  con  caracte¬ 
res  chinos^  en  G.S.C.  XXIII.  —Con¬ 
greso  de  americanistas  de  Stutt.gart 
en  B.S.G.  XV.  — Lima  antiguo  —  El 
Ateneo  (la  época)  V.  — La  sucesión 
de  los  Incas  —  El  Ateneo  (la  época) 
VI.  Medalla  de  oro  de  Concurso. 
— Ollanta  —  el  Ateneo  (la  época) 
I.  — Prehistoria  nacional  — El  Ate¬ 
neo  (la  época)  II.  - — Cultura  prehis¬ 
pánica,  el  Ateneo  (  2^  época)  III. 

- — Datos  bibliográficos  —  El  Atenec 
(2^  época)  VIL  - — Etimología  de  la 
palabra  Tabaco  —  El  Ateneo  (2a 

época)  VIL 

PATRON  Y  PATRON,  JOSE.  — 

Médico-Químico  municipal  en  Lima 
el  año  de  1892,  cuando  la  epidemia 
de  gripe  que  ese  año  afligió  a  Li¬ 
ma  hizo  pensar  en  la  conveniencia 
de  creación  de  tales  cargos  de  con¬ 
trol  sanitario.  Bibliografía:  1)  Breve 
revista  tocológica  de  la  Maternidad 
de  Lima,  en  Crónica  Médico  de  Li¬ 
ma,  1895.  2)  El  guayacol  como  tó¬ 
pico  antitérmico,  en  Crónica  Médica 
de  Lima,  1896. 

PATRON  Y  TERRY,  PABLO.  — 

Estudió  Medicina  (1902-1906)  y  fa¬ 
lleció  en  Jauja. - Una  visita  al  Ma¬ 

nicomio,  G.  H.  907. 


PATRONA  DEL  REAL  COLEGIO 
DE  SAN  FERNANDO.— (Hist.)  Véa¬ 
se:  Asunción. 


166) 


PAUJI. —  Ave  del  Reyno  del  Perú 
de  la  figura  de  una  Pavita  peque¬ 
ña,  de  carne  muy  gustosa  para  co¬ 
mer,  semejante  a  la  del  Faisán,  por 
lo  cual  se  estima  mucho.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América 
tomo  V,  Madrid  1789). 

PAULETTE,  FAUSTINO  —  Bachi¬ 
ller.  Cirujano  latino  por  el  Real  Tri¬ 
bunal  del  Protomedicato  en  11  de 
julio  de  1820. 

PAULET  JUAN  M. — Bibliografía: 

— -Curación  de  la  aneurisma  tramáti- 
ca  por  la  comprensión  digital.  Lima. 
Imprenta  Liberal  1870. 

PAULET,  MANUEL.  —  Alumno 
distinguido  del  Colegio  de  la  Inde¬ 
pendencia  en  Lima,  el  año  de  1843 
había  obtenido  un  verdadero  éxito 
rindiendo  un  examen  público  de 
Anatomía  en  el  Anfiteatro.  Había 
obtenido  el  título  profesional  antes 
de  la  organización  de  la  Facultad  de 
Medicina  de  Lima  (1856)  sin  que  sea 
posible  precisar  la  fecha  de  dicha  re¬ 
cepción.  El  Dr.  Paulet  ejerció  la  pro¬ 
fesión  médica  en  lea  y  estudió  las 
aguas  de  Huacachina  y  asistió  muy 
solícitamente  a  los  enfermos  del  Hos¬ 
pital  de  lea,  ciudad  de  la  que  era 
médico  titular  y  donde  falleció  el  año 
de  1886.  Contaba  entre  sus  mérito  sel 
doctor  Paulet  el  de  haber  acompa¬ 
ñado,  en  su  calidad  de  Cirujano  del 
Ejército  al  General  don  Andrés-  A 
Cáceres  en  su  campaña  de  resisten¬ 
cia  contra  los  chilenos  llevada  a  ca¬ 
bo  en  los  departamentos  del  Centre 
conocida  con  el  nombre  de  Campana 
de  la  Breña. 

PAULET,  MARIANO  APOLINAR 

—  (1779-1862)  Bachiller.  Cirujano 


latino  por  el  Real  Tribunal  del  Pro¬ 
tomedicato  en  9  de  marzo  de  1815. 
El  año  de  1830  desempeñaba  el  car¬ 
go  de  Médico  de  la  Casa  de  Santa 
María  del  Socorro  en  lea  (Guía  de 
Forasteros)  ciudad  en  la  cual  falle¬ 
ció.  a  la  edad  de  83  años.  — Padre 
del  médico  Manuel.  — Cirujano  ma¬ 
yor.  Estuvo  en  peligro  de  ser  fusi¬ 
lado  por  Rodil  que  le  perdonó  la  vi¬ 
da  por  su  solicitud  para  con  los  he¬ 
ridos  Ulloa  (“Necrología  en  Gaceta 
Médica,  1862”). 

PAUTA,  EUDOCIO. —  Bachiller  en 
1902;  su  tesis:  Prolapso  uterino. 

PAZ  Y  ARIZOLA,  J.  M  —  Bachi 
11er  en  1915;  su  tesis:  El  cacodilato 
de  soda  a  dosis  nocivas  en  terapéu¬ 
tica;  su  aplicación  en  la  tubercuplo- 
sis  incipiente 

PAZ  Y  BASURCO,  JOSE  D  — 

Médico  (1913).  Bachiller  en  1913: 
su  tesis:  Fenómenos  de  la  mano;  su 
tratamiento. 

PAZ  SOLDAN,  CARLOS  ENRI 

QUE. —  Médico  Cirujano.  Hijo  del 
notable  y  erudito  publicista  Don 
Carlos  Paz  Soldán,  es  natural  de  Li¬ 
ma  y  ha  hecho  sus  estudios  médicos 
en  la  Facultad  de  Medicina  de  Li¬ 
ma.  Bachiller  el  año  de  1910:  su  te¬ 
sis:  La  medicina  militar  y  los  pro¬ 
blemas  nacionales.  Obtuvo  el  título 
profesional  el  año  de  1911  y  el  gra¬ 
do  académico  de  doctor  el  año  de 
1915  sustentando  una  tesis  del  título: 
La  Asistencia  Social  en  el  Perú. — 
Publicista,  Carlos  Enrique  Paz  Sol¬ 
dán  ha  llevado  a  la  prensa  diaria  la 
colaboración  médica  que  ha  popula¬ 
rizado  el  nseudónimo  de  doctor  Per- 
cy,  que  adoptada  en  tal  colaboración 
llevada  a  cabo,  principalmente,  en 


(167 


las  columnas  de  La  Crónica  y  El  Co¬ 
mercio,  diarios  limeños  ambos.  La 
obra  periodismo  médico  diario  de 
Paz  Soldán  tiene  méritos  que  sólc 
podemos  apreciar  los  que  hemos  he¬ 
cho  labor  de  diarismo  y  conocemos 
las  urgencias  angustiosas  con  las 
cuales  el  periodista  es  obligado  al  co¬ 
mentario  o  a  la  marginación  de  la 
actualidad.  La  bibliografía  de  Paz 
Soldán  en  este  campo  de  la  activi¬ 
dad  diarista  es,  sencillamente,  formi¬ 
dable.  — Periodista  médico,  Paz  Sol¬ 
dán,  que  había  aportado  una  buena 
colaboración  a  las  páginas  de  Cró- 
dica  Médica  de  Lima,  fundó  en  com¬ 
pañía  de  Baltazar  Caravedo,  un  ór¬ 
gano  de  publicidad,  la  Reforma  Mé¬ 
dica,  que  se  publica  en  la  actualidad 
y  que  ha  contribuido  en  mucho  a] 
enriquecimiento  de  nuestra  litera¬ 
tura  médica.  — Llamado  a  filas  en 
1910  se  juzgaba  inminente  un  con¬ 
flicto  armado  con  el  Ecuador,  al  re¬ 
greso  de  esta  expedición  que  terminó 
con  la  amistosa  intervención  de  algu¬ 
nas  potencias  americanas,  Paz  Soldán 
formó  parte  del  personal  técnico  de 
la  Sanidad  Militar  Peruana.  Cola¬ 
boró  con  entusiasmo  infatigable  y 
con  eficiencia  indiscutible  hasta 
que  se  retiró  de  esta  institución. 
—  Opositor  al  concurso  de  Tera¬ 
péutica  y  Materia  Médica  cuya 
elección  no  le  fue  favorable  fue 
nombrado  Catedrático  interino  de 
Fisiología  Humana  el  año  de  1919. 
Vacante  en  1920  la  Cátedra  de  Hi¬ 
giene,  a  ella  fue  promovido  el  Dr. 
Paz  Soldán.  — Obra  nacionalista  es  la 
llevada  a  cabo  por  este  médico  jo¬ 
ven,  ya  que  ella  está  encaminada  al 
estudio  de  problemas  sanitarios  has¬ 
ta  el  presente  mal  encarados  o  de¬ 
ficientemente  por  la  autoridad  en¬ 
cargada  de  hacerlo.  Una  de  sus  obras 
más  notables  lleva  prólogo  muy  elo¬ 
gioso  y  muy  de  honor  del  ilustre 


americanista  argentino  D.  José  Pen- 
na.  — Diputado  regional  por  Lima 
el  Doctor  Paz  Soldán  ha  desempe¬ 
ñado  la  presidencia  del  Congreso  del 
Centro  en  la  Legislatura  de  1920. 
Bibliografía:  1)  Tesis  del  bachillera¬ 
to  en  Medicina,  Imp.  Liberal,  Lima 
1910.  R.U.  1911.  2)  La  ascariodiosis; 
sus  formas  clínicas;  su  tratamiento 
por  el  timol,  en  Crónica  Médica,  Li¬ 
ma,  1911.  3)  La  cura  de  Karell  y  Ne- 
frocardiopatía,  en  Crónica  Médica 
Lima,  1911.  4)  El  Cuerpo  de  Médi¬ 
cos  Militares  en  el  Perú  (Estudio  de 
organización  sanitaria  militar),  Li¬ 
ma,  Tip.  La  Unión,  1912.  5)  La  re¬ 
gión  Cuzco-Puno  (estudio  médicc 
militar).  Imp.  del  Servicio  Geogrᬠ
fico  del  Ejército,  Lima,  1913).  — El 
tratamiento  de  la  disentería,  G.M. 
910.  — La  ascaridiosis  y  su  trata¬ 
miento  por  el  timol,  G.M.  911.  — La 
cura  de  Karell  y  nefrocardiopatía, 
G.M  911.  — Dos  casos  de  enfermedad 
de  Carrión,  G.M.  912. —  Un  progra¬ 
ma  de  política  sanitaria,  conf.  en  la 
U.F.  1915.  — Algunas  ideas  pedagógi¬ 
cas  en  la  escuela  de  Médica  Bonae¬ 
rense  G.M.  916.  — Medicina  social 
1917.  — Doctor  en  1915;  la  Asisten¬ 
cia  Social  en  el  Perú. 

PAZOS,  GUILLERMO  E.—  Far¬ 
macéutico  (1903). 

PAZOS  VARELA,  JORGE.--  Mé¬ 
dico  Cirujano.  Hermano  del  Dr.  Ri¬ 
cardo  Pazos  Varela.  nacido  en  Lima 
hizo  sus  estudios  en  la  Facultad  de 
Medicina.  Bachiller  en  Medicina  el 
año  de  1905;  su  tesis:  La  radiotera¬ 
pia  y  los  epiteliomas.  Obtuvo  el  tí¬ 
tulo  profesional  el  año  de  1905.  Pa¬ 
co  después  terminados  sus  estudios 
profesionales  se  trasladó  a  la  ciudad 
de  Chiclavo,  donde  ejercía  la  profe¬ 
sión,  al  mismo  tiempo  que  desem¬ 
peñaba  la  enseñanza  de  Ciencias  Na- 


168) 


turales  en  el  Colegio  de  dicha  ciudad 
Falleció  trágicamente  en  el  puertc 
de  Eten,  ahogado. 

PAZOS  VARELA,  RICARDO.  — 

Médico  Cirujano.  Hijo  del  distingui¬ 
do  hombre  público  don  Juan  Fran¬ 
cisco  Pazos,  nació  el  doctor  Pazos 
Varela  en  Lima.  Bachiller  el  año  de 
1903,  sosteniendo  una  tesis  titula¬ 
da:  Seroterapia  del  carbón.  Obtuve 
el  título  profesional  el  mismo  año 
de  1903,  coronación  de  estudios  eme 
le  Facultad  había  premiado  otorgán¬ 
dole  el  Premio  Escolar  (1902)  y  la 
Contenta  de  Doctor  (1903).  Termi¬ 
nados  sus  estudios,  el  Dr.  Pazos  se 
trasladó  a  Europa  en  viaje  de  per¬ 
feccionamiento  profesional,  habién¬ 
dose  especializado  en  el  estudio  de 
las  enfermedades  de  las  vías  geni- 
to  urinarias.  De  regreso  al  Perú,  el 
doctor  Pazos  fue  comisionado  por  el 
Gobierno  para  combatir  la  epidemia 
de  peste  bubónica  en  Chiclayo;  co¬ 
misión  que  llenó  debidamente.  El  añe 
de  1908  obtuvo  el  grado  académicc 
de  doctor  en  Medicina,  sustentan¬ 
do  una  tesis  titulada:  La  operación 
de  Froyer  en  la  hipertrofia  de  la 
próstata.  Dividida  la  Cátedra  de  No¬ 


sografía  Quirúrgica  y  creada  la  de 
enfermedades  de  las  vías  urinarias 
el  doctor  Pazos  fué  nombrado  Prin¬ 
cipal  interino  de  ella  el  año  de  1909 
El  año  de  1914,  por  concurso,  Cate¬ 
drático  principal  titular  de  la  asig¬ 
natura.  cargo  que  conserva  en  la  ac¬ 
tualidad.  Opositor  a  concurso  para 
el  desempeño  de  un  titularato  en  el 
Hospital  Dos  de  Mayo  el  año  de  1909 
desempeña  desde  entoces  la  jefatura 
de  la  Sala  de  San  Andrés,  destina¬ 
da  a  enfermedades  de  las  vías  ge- 
nito  urinarias.  El  Dr.  Pazos  Varela 
es  Miembro  de  la  Sociedad  Peruana 
de  Cirugía.  Bibliografía:  1)  Tesis 
del  doctorado,  Lima,  1908.  2)  La 

prostatectomía  suprapubiana,  com 
al  IV  Congreso  Panamericano  de  Me¬ 
dicina,  Imp.  Sanmarti,  Lima,  1908 
3)  Elogio  de  Carrión,  G.M.  900.  4) 
Seroterapia  del  carbón,  G.  M.  904. 
5)  La  operación  de  Froyer  en  la  hi- 
pertropia  prostática,  G.H.  909,  6) 
Anuria  completa  post  operatoria  por 
nefrc^iomía  en  un  riñón  único,  en 
Anales  de  la  Facultad  de  Medicina 
de  Lima,  frsc.  II.  7)  Ligeros  apun¬ 
tes  sobre  prostatectomía  transvesical 
G.H.  913. 


PEBAQUE,  JULIO.—  Dentista  que 
ejercía  la  profesión  en  1886. 

PEBAQUE,  LORENZO.—  Cir  ujano 
dentista  en  1867. 

PEBETERO. —  Especie  de  colum- 
nita  que  hacen  de  la  plata  virgen  a- 
malgamada  con  el  azogue,  y  extraí¬ 
do  éste  con  el  fuego  antes  de  fun¬ 
dirla:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales,  o 
América,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

PECANTE.—  (F.  1.)  Decíase,  por 
los  médicos  de  la  época  colonial,  de 
aquel  humor  a  cuya  disminución  o  a 
cuyo  exceso  venía  atribuida  alguna 
enfermedad:  la  bilis,  la  sangre,  la 
atrabilis,  podían  ser,  según  los  ca¬ 
sos,  los  humores  pecantes. 

PECHUGUERA—  (F.  1)  El  Doctor 
Archibaldo  Smith,  en  su  Geografía 
de  las  enfermedades  en  los  climas 
del  Perú:  que  traducida  del  New 
Philosophical  Journal  de  Edimbur¬ 
go,  por  el  Dr.  Leonardo  Villar,  pu¬ 
blicó  la  Gaceta  Médica  de  Lima, 
(1857)  dice  lo  siguiente:  La  Pechu¬ 
guera  o  bronquitis  crónica  es  la  en¬ 
fermedad  natural  de  la  edad  avan¬ 


zada  en  las  minas.  Se  refiere  a  las 
minas  de  Cerro  de  Pasco. —  El  Dr. 
Archibaldo  Smith  (Geografía  de  las 
enfermedades  en  los  climas  del  Pe¬ 
rú)  asegura  que  se  daba  este  nom¬ 
bre  a  la  bronquitis  crónica. 

PEDEMONTE,  MAXIMO.— Bachi¬ 
ller  en  1893;  su  tesis:  Valor  del  sul- 
íonal  como  hipnótico.  Médico  1896. 

PEDEMONTE  S.  M.—  Farmacéu¬ 
tico  que  ejercía  en  1886. 

PEDICURO.—  (Hist.)  Véase:  Qui- 
ropedistas. 

PEDRAZA,  BERNARDO  DE  LA.— 

Flebótomo  por  el  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  en  15  de  setiembre 
de  1810.  En  la  Guía  Domiciliaria  de 
Lima  de  1853  aparece  escrito  el  a- 
pellido  “Pedrosa”. 

PEDROSA,  MELCHOR.—  Flebó¬ 
tomo. —  Ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  1853  (Guía  domiciliaria). 

PEGAJOSA. —  (Bot.)  Véase:  Yer¬ 
ba  de  la  purgación. 


(173 


PEGAJOSIDAD.—  (F.l)  Sinónh 
mo  vulgar  de  contagiosidad.  Se  di¬ 
ce  que  una  enfermedad  se  pega, 
que  es  pegajosa,  que  el  enfermo  tal 
“le  ha  pegado”  la  enfermedad  a  una 
persona.  Para  que  este  concepto  de 
contagiosidad  no  guardara  relación 
con  otra  forma  de  contagio  que  el 
producido  por  contacto  con  una  per¬ 
sona  enferma,  pero  es  curioso  obser¬ 
var  que  el  mismo  vulgo  que  adopta 
la  expresión  que  nos  ocupa  reco¬ 
mienda  el  alejamiento  de  la  habita¬ 
ción  del  enfermo,  la  abstención  de 
usar  sus  vestidos  o  su  vajilla,  etc., 
etc. 

PELLEGRIN,  EDUARDO.—  Ciru¬ 
jano  graduado  en  Tolón  (Francia), 
en  cuya  Universidad  había  desem¬ 
peñado  el  cargo  de  Disector  Ana¬ 
tómico,  había  llegado  al  Perú  co¬ 
mo  segundo  Cirujano  de  la  fragata 
francesa  “Calatea”  y  fué  nombrado, 
por  decreto  gubernativo  de  15  de  ju¬ 
lio  de  1821,  disector  anatómico  del 
Colegio  de  la  Independencia.  Como 
disector  firmó  el  acta  de  la  jura  de 
la  Independencia  en  la  ceremonia 
realizada  el  30  de  julio  de  1821. 

PELLICER,  DIEGO  TOMAS.  — 
Bachiller.  Médico  por  el  Real  Tribu¬ 
nal  del  Protomedicato  en  27  de  fe¬ 
brero  de  1827. 


PELLON. —  Pellejo  de  Carnero  de 
lana  muy  larga  y  fina,  pintada  de 
varios  colores  que  usan  en  el  Perú 
y  en  el  Reyno  de  Tierrafirme  pa¬ 
ra  poner  encima  de  la  silla  de  las 
caballerías  con  que  va  el  ginete  co¬ 
mo  sobre  una  almohada,  y  en  el 
campo  le  sirve  de  colchón:  en  Bue¬ 
nos  Aires  los  hacen  tejidos  de  la 
misma  lana.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 


Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid,  1789). 

PENDAVIS,  GUILLERMO  FRAN¬ 
CISCO.—  Médico  boliviano  autori¬ 
zado  para  ejercer.  Figura  en  la  Re¬ 
lación  de  1894. 

PENDEJOS.— (F.l)  Con  este  nom¬ 
bre  designa  el  vulgo  los  pelos  im¬ 
plantados  en  el  pubis  y  en  las  in¬ 
mediaciones  de  los  órganos  genita¬ 
les,  así  como  aquellos  implantados 
en  la  margen  del  ano,  los  cuales  en 
las  personas  poco  aseadas  adquie¬ 
ren  el  nombre  de  quita-sueños  cuan¬ 
do  a  los  pelos  se  adhieren  peque¬ 
ños  fragmentos  de  materias  fecales. 
En  las  fiestas  populares  de  Lima 
adornábanse  y  aún  se  adornan  las 
casas  de  vecindad  con  unas  tiras  de 
papel  de  las  cuales  pendían  peque¬ 
ños  fragmentos  de  vidrio  que,  agita¬ 
dos  por  el  viento  y  puesto  en  con¬ 
tacto  entre  sí  producían  un  ruido 
especial,  llamábanse  quita-sueños. 
¿Hay  relación  en  esta  comunidad  de 
nombre? 

PENNA,  JOSE  A. —  De  Buenos  Ai¬ 
res  Corresponsal  de  la  Unión  Fer- 
nandina  en  esa  ciudad  (1885).  Bi¬ 
bliografía:  Costumbres  funerarias 

en  el  imperio  de  los  Incas,  G.  M.  909. 

PENUTTI,  N. —  Gran  pintor  que 
con  Schroni  y  Arrigoni  acompañaron 
a  Raimondi  en  el  viaje  al  Perú. 

PEÑA,  FEDERICO  DE  LA.—  Mé¬ 
dico.  Nombrado  en  25  de  marzo  de 
1863  miembro  de  la  Junta  Directiva 
de  Medicina  de  Arequipa.  Médico 
cirujano  por  el  Protomedicato  Ge¬ 
neral  en  27  de  febrero  de  1851.  Mé¬ 
dico  del  Callao.  Aparece  como  tal 
en  la  Guía  Domiciliaria  de  1853. 
Discurso  sobre  angina  diftérica,  en 
S.  de  M.  G.M.,  III. 


174) 


PEÑA,  JUAN  DIAZ  DE  LA.—  En 

26  de  Julio  de  1844  fué  nombrado 
Teniente  del  Protomedicato  Gene¬ 
ral  en  la  ciudad  del  Cerro  de  Pas¬ 
co.  El  año  de  1853  residía  en  Lima 
(Guía  de  Forasteros). 

PEÑA,  MANUEL  DE  LOS  SAN¬ 
TOS. —  Farmacéutico.  —  Del  Real 
Tribunal  del  Protomedicato  en  20 
de  Julio  de  1816.  Nombrado  por  el 
mismo  Tribunal  en  18  de  Noviem¬ 
bre  de  1817  farmacéutico  en  una  ex¬ 
pedición  militar  a  Chile.  En  aquel 
entonces  se  excusó  de  marchar  en 
dicha  comisión,  manifestando  hallar¬ 
se  atacado  de  una  hemotísis.  El  Real 
Tribunal  no  aceptó  esta  excusa  de¬ 
clarando  que  el  viaje  le  haría  pro¬ 
vecho.  No  sabemos  si  llegó  a  mar¬ 
char.  El  año  de  1827  ejercía  las  fun¬ 
ciones  de  farmacéutico  en  el  Hos¬ 
pital  de  San  Bartolomé. 

PEÑA,  PEDRO. —  Médico  (Agosto 
11,  1858). 

PEÑA,  PEDRO  DE  LA. —  Autor 
de  la  censura  al  libro  del  Dr.  Os- 
sera  y  Estela  “Físico  Cristiano”  pu¬ 
blicado  en  Lima  en  1690. 

PEÑA,  PEDRO  JOSE.  —  Farma¬ 
céutico  (15  de  mayo  de  1827). 

PEÑA,  SANTOS. —  Farmacéutico. 
Aparece  en  calidad  de  tal  y  como 
encargado  de  la  Botica  Peruana  del 
Callao  en  la  Guía  Domiciliaria  de 
Lima  en  1853.  En  este  mismo  año 
desempeñaba  el  cargo  de  Vocal  de 
la  Junta  Directiva  de  Farmacia  en 
Lima. 

PEÑA  HERMOZA,  ABELARDO  — 

Bachiller  en  1906;  su  tesis:  Contribu¬ 
ción  al  tratamiento  de  la  coquelu¬ 
che  por  el  aire  azonizado. 


PEÑA  LLAMAS,  CARLOS  JA¬ 
CINTO  DE  LA.—  En  1723  presentó¬ 
se  ante  el  Cabildo  de  Santiago:  El 
Sr.  Vicuña  Mackenna  (Los  médicos 
de  antaño  en  el  Reyno  de  Chile,  San¬ 
tiago  en  1877)  publica  los  documen¬ 
tos  siguientes:  “El  Dr.  D.  Carlos  Ja¬ 
cinto  Peña  y  Llamas,  médico  revali¬ 
dado  por  el  Real  Protomedicato  de 
su  Majestad,  doctor  graduado  en  la 
Real  Universidad  de  Salamanca,  por 
cuyo  título  fué  incorporado  en  la 
Real  Universidad  de  Santo  Tomás 
de  la  Ciudad  de  San  Francisco  de 
Quito  y  en  la  dicha  cathedratia  de 
prima  actual,  como  todo  consta  en 
los  títulos  de  que  hago  demostración 
en  debida  forma  y  pido  se  me  de¬ 
vuelvan  originales,  parezco  ante  U.S. 
y  digo  que  yo  pretendo  excercer  mi 
oficio  en  este  Reyno  y  su  jurisdic¬ 
ción  en  todos  los  actos  positivos  que 
se  puedan  ofrecer,  según  mi  literatu¬ 
ra  y  suficiencia  como  pedir  obser¬ 
vancia  de  lo  mandado  por  su  Ma- 
estad  (que  Dios  Guarde)  por  sus 
’eales  escritos  concedidos  a  las  per¬ 
sonas  de  mis  grados;  y  para  poder¬ 
lo  ejecutar  por  tanto.  A.  U.  S.  pido  y 
suplico  que  habiendo  por  demostra¬ 
do  los  dichos  mis  títulos,  mande  se 
me  de  el  despachón  necesario  para 
poder  libremente  usar  de  mi  sufi¬ 
ciencia  y  en  consecuencia  pedir  la 
observancia  de  lo  que  su  Majestad 
tiene  prevenido  a  las  personas  de  mi 
grado,  pido  Justicia,  juró  en  forma, 
etc.  El  Dr.  D.  Carlos  Jacinto  Peña 
y  Llamas.—  En  vista  del  informe  fa¬ 
vorable  del  Cabildo  Protomédico  y 
de  la  vista  igualmente  favorable  del 
procurador  de  ciudad,  el  Dr.  Peña 
fué  autorizado  al  ejercicio  de  la  pro¬ 
fesión  en  el  reino  de  Chile. 


PEÑAMARIA  Y  TOMAS,  HORA¬ 
CIO.—  Médico  con  títulos  españo- 


(175 


les.  Figura  en  la  Relación  oficial  de 
la  Facultad  de  1914. 

PEÑA  MURRIETA,  RODRIGO. — 

Bachiller  en  1899;  su  tesis:  Acción 
de  la  analgecina  sobre  los  procesos 
de  la  keratitis  y  kerato-conjuntivitis 
flictelunares.  Médico  cirujano  en 
1900.  Ha  sido  durante  muchos  años, 
diputado  a  Congreso  por  la  provin¬ 
cia  de  Huancayo.  En  la  actualidad 
(1921)  se  halla  desterrado  por  sus 
vinculaciones  políticas  con  el  parti¬ 
do  civil. 

FEPIAN.— -  (Bromatolog.). 

PEPINO.  —  (Hist.)  El  Solanum 
variegatum,  conocido  en  Lima  con 
los  nombres  de  Pepino  y  de  Mata 
Serrano,  nombre  este  último  debi¬ 
do  a  la  creencia  que  se  tiene  de  sus 
propiedades  nocivas  para  los  sujetos 
que  de  la  serranía  vienen  a  Lima, 
tiene  una  historia  médica  no  exenta 
de  interés  entre  nosotros:  En  la  épo¬ 
ca  colonial,  el  Pepino  fué  objeto  de 
un  estudio  del  doctor  Vargas  Ma¬ 
chuca,  que  está  citado  por  varios  au¬ 
tores  y  aún  por  el  poeta  Caviedes; 
pero  que  no  hemos  logrado  leer.  El 
año  de  1863  el  Dr.  Cleómedes  Blan¬ 
co  planteó,  ante  la  Sociedad  Médica 
de  Lima,  el  hecho,  por  él  evidencia¬ 
do  con  algunas  historias  clínicas,  de 
la  acción  nociva  del  dicho  Pepino 
(Véase:  Cleómedes  Blanco:  Memoria 
sobre  la  acción  patógena  del  sola¬ 
num  variegatum  o  Pepino,  en  Gace- 
Médica  de  Lima,  1863.  El  químico 
italiano  Eboli,  a  su  vez,  en  la  se¬ 
sión  celebrada  por  la  dicha  Socie¬ 
dad  Médica,  el  14  de  diciembre  de 
1863,  presentó  una  sustancia  blan¬ 
ca,  pulverulenta,  con  puntos  brillan¬ 
tes  que  indican  ser  cristalizable  y  es 
un  alcaloide  que  (el  Autor)  ha  en¬ 
contrado  en  el  análisis  que  ha  hecho 


del  pepino,  a  la  que,  con  benepláci¬ 
to  de  la  Sociedad,  propone  el  nom¬ 
bre  de  variegatina.  —  En  la  sesión 
de  la  Sociedad  Médica  de  Lima,  que 
hemos  citado,  el  Dr.  Montenegro  hi¬ 
zo  alusión  a  casos  por  él  observa¬ 
dos  y  semejantes  a  los  referidos  por 
el  Dr.  Blanco.  Agregó  el  Dr.  Monte¬ 
negro  que  los  accidentes  tóxicos  e- 
ran  semejantes  a  los  producidos  por 
el  cucurmis  sativus  llamados  thim- 
bales  en  el  interior  del  Perú.  — 
(Hist.)  En  el  siglo  XVII  escribió  a- 
cerca  de  las  propiedades  nocivas  del 
fruto  del  Solanum  variegatum,  el 
doctor  Machuca.  Sólo  hemos  halla¬ 
do  noticia  de  este  estudio  del  Dr. 
Machuca  en  el  Diente  del  parnaso, 
del  poeta  Caviedes  en  cuyas  pági¬ 
nas  se-  lee  la  Querella  de  los  pepinos 
contra  una  tesis  de  Machuca  sobre 
lo  dañino  de  esta  fruta  de  la  que  to¬ 
mamos  los  siguientes  fragmentos: 

El  gran  Sultán  Monicaco, 
en  nombre  de  los  pepinos, 
respondiendo  aquí  al  traslado 
de  un  memorial,  que,  de  oficio, 
Cazares,  el  bosquinete  (1) 
me  ha  hecho  con  un  — notifico — 
en  el  cual  pretende  el 
doctor  Machuca  (Simplicio) 
se  destruya  la  semilla 
de  este  fruto  susodicho, 
por  ser  contra  la  salud 
común  y  para  los  indios 
venenosísima  fruta, 
y  lo  demás  deducido, 
y  alegando  contra  ellos 
con  torpes  discursos,  digo 
mediante  justicia,  que 
debe  darse  al  dicho  escrito 
por  simple,  por  majadero, 
por  tonto,  por  imperito, 
por  incapaz,  por  idiota, 
por  insulso,  por  delirio, 
por  mentecato,  por  bobo, 
por  pazguato  y  sin  aviso, 
como  es  el  que  lo  escribiera 


176) 


por  que  los  dichos  pepinos 

los  creó  la  naturaleza 

para  que  fueran  comidos 

de  los  hombres,  que  los  buscan 

por  sustento  apetecido, 

y  lo  que  es  costumbre  se  hace 

pasando  uno  y  otro  siglo, 

naturaleza  en  los  hombres, 

de  suerte  que  el  extinguirlos 

pudiera  causar  achaques 

en  los  naturales  dichos, 

por  ser  engendrados  éstos 

de  otros  hombres  que,  así  mismo 

los  comieron,  y  estos 

de  otros  hombres,  que  así  mismo 

los  comieron,  y  éstos 

de  otros  hombres  que,  así  mismo 

los  comieron,  y  éstos  de  otros 

que  usaron  el  fruto  dicho 

por  manjar,  y  estas  sustancias 

dar  a  los  cuerpos  principios 

por  ser  engendrados  de  ellos 

y  no  pueden  ser  nocivos. 

Caso  negado  que  fueran 
los  pepinos  referidos 
\eneno,  como  lo  afirma 
el  doctor  don  Tabardillo 
en  su  escrito,  además  que 
sí  es  venenoso,  el  membrillo 
a  los  indios,  como  ya 
por  experiencia  se  ha  visto 
que  mueren  cuantos  enfermos 
le  comen,  y  que  éste  es  frío  y 
seco,  por  consecuencia 
legítima  le  averigüe 
que  el  pepino  es  provechoso 
por  ser  éste  en  grado  activo 
húmedo  y  caliente,  y  es 
triaca  del  veneno  dicho 
porque  contraria  contraris 
curantus,  que  es  aforismo 
médico  en  el  cual  se  fundan 

de  tal  arte  los  principios. 

Bueno  es,  Señor  Machuca 
achaque  sus  idiotismos 
a  esta  fruta  y  que  mañana 
quiera,  por  hacer  lo  mismo 
disculparse  con  las  uvas, 


otro  día  con  los  higos, 
y  al  otro  con  los  melones; 
y  cuando  haya  consumidos 
las  frutas,  dirán  que  el  pan, 
la  carne,  el  queso  y  el  vino 
nos  mata,  y  que  de  esta  suerte 
nos  quiera  cojer  por  sitio 
ya  que  no  nos  maten  de  hambre, 
sus  bárbaros  aforismos. 

(Patolog.)  El  año  de  1863,  el  Dr. 
Cleómedes  Blanco  presentó  a  la  So¬ 
ciedad  Médica  de  Lima  una  Memo¬ 
ria  sobre  las  propiedades  nocivas  del 
Pepino,  memoria  que  se  halla  con¬ 
cebida  en  los  siguientes  términos: 
Señores:  En  la  sesión  del  viernes  12 
de  diciembre  tuve  el  honor  de  lla¬ 
mar  vuestra  atención,  entre  otras 
cosas,  sobre  la  acción  patogénica  del 
Solanum  variegatum,  fruto  conoci¬ 
do  bajo  el  nombre  de  mata  serrano, 
por  los  estragos  que  causa  en  la  ra¬ 
za  indígena  durante  la  primavera,  é- 
poca  en  que  la  planta  produce  sus 
primeros  frutos,  que  son  regularmen¬ 
te  morados,  grandes  y  cargados  de 
principios  venenosos  que  se  desa¬ 
rrollan  después  de  haberse  ingeri¬ 
do;  pues  que  su  sabor  es  bastante  a- 
gradable  y  su  abundante  jugo  calma 
la  fatiga  de  los  trabajadores,  miti¬ 
ga  la  sed  y  el  cansancio  dando  nue¬ 
vo  vigor  al  obrero;  produce  una  ex¬ 
citación  cerebral  que  se  traduce  por 
el  bienestar  que  experimentan;  la 
inteligencia  se  anima;  los  movimien¬ 
tos  musculares  son  prontos  y  resis¬ 
ten  el  trabajo  más  penoso  y  soste¬ 
nido  sin  sentir  los  ardores  de  un  sol 
ebrasador  y  radiante.  Parece,  pues, 
que  la  acción  de  este  fruto  se  dirige 
a  los  nervios  sensitivos  y  obra  a  ma¬ 
nera  de  los  narcóticos,  sin  afectar  los 
nervios  motores.  Cuando  se  ha  te¬ 
nido  la  desgracia  de  tomar  las  ba¬ 
yas  demasiado  maduras,  particular¬ 
mente  aquellas  que  se  han  presenta¬ 
do  solas  en  la  planta,  se  experimen- 


(177 


tan  los  efectos  producidos  por  los  ve¬ 
nenos  narcóticos  acres,  cuyos  sínto¬ 
mas  están  trazados  en  las  historias 
que  acompaño,  recogidas  del  distin¬ 
guido  profesor  doctor  Ríos.  Esta  pro¬ 
piedad  venenosa  se  hace  más  mani¬ 
fiesta  si  se  toma  licor,  particular¬ 
mente  la  chicha,  por  lo  que,  a  fin 
de  quitar  una  causa  que  tan  podero¬ 
samente  contribuye  a  diezmar  la  ra¬ 
za  indígena,  la  mejor  por  su  sobrie¬ 
dad,  sus  cualidades  morales,  su  su¬ 
frimiento  y  constancia  en  el  traba¬ 
jo,  a  las  autoridades  toca  prohibir  la 
venta  de  las  primeras  bayas  madu¬ 
ras,  admitiéndose  en  el  mercado  los 
frutos  amarillos,  pequeños,  un  poco 
verdes  y  recogidos  por  la  mañana 
antes  que  el  sol  les  de;  mientras  tan¬ 
to  a  nosotros  toca,  señores,  estudiar 
con  atención  los  fenómenos  morbo¬ 
sos  que  produce,  buscar  un  método 
curativo  o  preservativo  que  con  se¬ 
guridad  pueda  librar  al  paciente  de 
una  muerte  cierta  en  medio  de  las 

angustias  causadas  por  los  dolores 
y  las  parálisis  de  la  vejiga  urinaria 
y  de  los  intestinos  que  persiste  a 
pesar  del  mejor  tratamiento;  y  la 
peritonitis  difusa.  Largo  tiempo  ha¬ 
ce  que  había  observado  enfermos 
que  presentaban  síntomas  insólitos, 
difíciles  de  referirse  a  ningún  cua¬ 
dro  nosográfico  y  de  un  carácter  in¬ 
sidioso,  cuyas  historias,  por  desgra¬ 
cia,  no  han  sido  recogidas  hasta  que 
el  doctor  Ríos,  que  había  notado  ya 
la  marcha  anómala  de  algunas  en¬ 
fermedades  que  se  presentaban  en  la 
primavera  nos  aconsejó  seguir  con 
atención  el  desenvolvimiento  pato¬ 
lógico  de  dos  enfermos  existentes  en 
su  Clínica,  cuya  causa  se  refería  al 
uso  de  pepinos  grandes.  En  efecto, 
la  enfermedad  principió  a  las  3  ó  4 
horas  de  haber  comido  este  fruto 
por  un  ligero  calofrío,  postración  de 
fuerzas,  enfriamiento  general,  vómi¬ 


tos  biliosos  o  simplemente  acuosos, 
ansiedad  epigástrica,  constipación, 
suspensión  de  las  funciones  de  los 
órganos  urinarios,  calambres,  cefa- 
3ea,  pulso  pequeño  y  filiforme;  este 
período  se  asemeja  al  de  una  cole¬ 
rina,  de  la  que  se  diferencia  por  la 
naturaleza  de  los  vómitos  y  la  parᬠ
lisis  intestinal. 

El  segundo  período  es  de  reac¬ 
ción  y  de  naturaleza  inflamatoria; 
su  duración  y  sus  síntomas  son  más 
o  menos  variables,  por  lo  que  me  re¬ 
fiero  a  las  historias,  mientras  nume¬ 
rosos  hechos  vengan  a  darnos  algu¬ 
na  luz  prestándonos  gran  apoyo  las 
investigaciones  químicas  que  no  du¬ 
do  recomendaréis  a  vuestra  Comi¬ 
sión. —  Observación  14 —  Parálisis  de 
ios  intestinos  y  peritonitis  producida 
por  el  Pepino  (Solanum  variega- 
tum).  Mariano  Espinoza(  de  26  años 
de  edad,  de  raza  indígena  de  tem¬ 
peramento  linfático,  contitución  dé¬ 
bil,  de  oficio  zapatero,  entró  al  Hos¬ 
pital  de  San  Andrés  el  8  de  noviem¬ 
bre  de  1862  y  ocupó  una  cama  en  la 
Clínica  Médica  del  profesor  Dr.  Ríos. 
(Bot.)  El  “Solanum  variegatum”  es 
una  especie  de  la  familia  de  las  So¬ 
lanáceas,  indígena  del  Perú.  Se  ha 
dicho  que  los  accidentes  debidos  a 
la  ingestión  del  pepino  eran  debi¬ 
dos  a  la  acción  tóxica  de  un  alcaloi¬ 
de  llamado  variegatina,  que  no  ha 
sido  unánimemente  reconocido.  (Co- 
lunga:  Botánica,  Lima,  tomo  II.  Del 
pepino  dice  Lecuanda:  Los  pepinos 
son  muy  nocivos,  y  hacen  cruel  es¬ 
trago  en  los  indios,  por  ser  contra¬ 
rios  a  su  naturaleza  ardiente  como 
es  esta  fruta.  (Descripción  de  Truji- 
11o  en  Mercurio  Peruano).  Los  pepi¬ 
nos  gozan  aún  en  la  actualidad  de  la 
fama  de  su  nocividad  sobre  todo  pa¬ 
ra  los  serranos:  es  de  probable  ori¬ 
gen  colonial  el  nombre  de  “matase- 
rrano"  con  el  cual  se  conoce  aún  es- 


178) 


la  fruta.  Acerca  de  las  propiedades 
nocivas  del  pepino  escribió  un  mé¬ 
dico  limeño  del  siglo  XVII:  el  Dr. 
Machuca,  a  quien  tomo  por  su  cuen¬ 
ta  un  poeta  festivo  de  aquella  épo¬ 
ca,  gran  burlador  de  médicos  y  de 
medicinas:  Caviedes). 

PEQUEÑO,  JOSE.—  Era  estudian¬ 
te  de  Medicina  en  1808,  al  iniciarse 
la  obra  del  Colegio  de  San  Fernan¬ 
do  a  la  cual  contribuyó  con  un  do¬ 
nativo  de  4  pesos.  Natural  de  Lima, 
hizo  sus  primeros  estudios  en  el 
convictorio  de  San  Carlos,  del  cual 
pasó  a  San  Fernando  a  estudiar  Me¬ 
dicina,  Bachiller  de  Artes  en  1809, 
pasante  de  Anatomía  y  Vice  Rector 
en  1812  graduóse  de  Bachiller  en 
Medicina  en  1813  y  obtuvo  en  30  de 
diciembre  de  1815  el  título  de  médi¬ 
co-  cirujano.  Por  decreto  gubernati¬ 
vo  de  10  de  agosto  de  1840  fué  nom¬ 
brado  Director  del  Colegio  de  la  In¬ 
dependencia  por  renuncia  formula¬ 
da  por  el  Dr.  Cayetano  Heredia.  El 
año  de  1841  fué  nombrado  miembro 
de  la  Junta  Gubernativa  del  Cole¬ 
gio  de  la  Independencia.  Presidió  al¬ 
gunos  exámenes  de  sus  discípulos 
en  la  Universidad. 

PERALES,  MANUELA.—  Obste- 
triz  (1875). 

PERALTA  BARNUEVO,,  PEDRO 

DE.—  Médico.  (1663-1743)  -  Infe¬ 

rior  al  Conde  de  la  Granja  como 
poeta,  pero  muy  superior  a  todos  los 
peruanos  y  a  la  mayor  parte  de  los 
españoles  de  su  tiempo  por  las  mues¬ 
tras  de  su  saber  enciclopédico  y  el 
número  y  variedad  de  sus  escritos, 
lo  considera  el  señor  Menéndez  Pela- 
yo  (Antología  de  los  poetas  hispa¬ 
no  americanos  publicada  por  la  Real 
Academia  Española,  tomo  III,  Ma¬ 
drid  1894).  El  más  fecundo  de  los 


escritores  que  hasta  el  día  ha  teni¬ 
do  el  Perú,  le  llama  don  Carlos  Wie- 
se.  El  mismo  señor  Menéndez  Pelayo 
cita  los  entusiastas  conceptos  verti¬ 
óos  respecto  a  Peralta  Barnuevo 
por  el  Padre  Feyjoo  en  su  discurso 
sobre  Españoles  americanos  en  el 
tomo  IV  de  su  Teatro  Crítico:  suje¬ 
to  — dice  el  Padre  Feijoo —  de  quien 
no  se  puede  hablar  sin  admiración 
pues  que  apenas  (ni  aún  apenas)  se 
hallará  en  toda  Europa  hombre  al¬ 
guno  de  superiores  talentos  y  erudi¬ 
ción.  Sabe  con  perfección  ocho  len¬ 
guas  y  en  todas  ocho  versifica  con 
notable  elegancia.  Filósofo  y  Quími¬ 
co,  Botánico,  Médico,  Matemático, 
desempeñó  en  la  Ciudad  de  los  Re¬ 
yes  el  cargo  de  Contador  de  Cuen¬ 
tas  y  Particiones  de  la  Real  Audien¬ 
cia  de  Lima  y  demás  tribunales  de 
Ja  misma  ciudad,  la  Presidencia  de 
una  Academia  Matemática  (la  del 
Hospital  del  Espíritu  Santo?).  El 
señor  Menéndez  Pelayo  roba  mere¬ 
cimientos  a  la  erudición  de  Peralta 
cuando  afirma  que  “su  erudición  era 
estupenda,  sin  duda,  pero  indigesta 

y  de  mal  gusto:  su  criterio  históri¬ 
co  de  los  más  inciertos  y  extrava¬ 
gantes;  su  estilo  en  prosa  y  en  ver¬ 
so;  enfático,  crespo  y  campanudo, 
con  todos  los  vicios  de  la  decaden¬ 
cia  literaria”.  Cosmógrafo  Mayor  del 
Reyno  y  Profesor  de  Matemáticas 
en  el  Espíritu  Santo,  cuenta  el  doc¬ 
tor  Peralta  con  una  numerosa  bi¬ 
bliografía. —  Bibliografía:  1)  Obser¬ 
vaciones  astronómicas,  2)  Regula¬ 
ción  del  tiempo  en  35  enfermos. —  3) 
Observaciones  náuticas. —  4) Sistema 
astrológico  demostrativo. —  5)  Arit¬ 
mética  especulativa. —  6)  Nuevo  be¬ 
neficio  de  metales. —  7)  Del  origen 
de  los  menstruos. —  8)  Arte  de  or¬ 
tografía.—  9)  Historia  de  España 
vinculada,  Lima,  1730. —  10)  Lima 
Fundada  o  Conquista  del  Perú  (poe- 


<179 


ma  heroico,  impreso  en  Lima  por 
Francisco  Sobrino  y  Dados,  en  1732, 
2  vol.  en  49,  reimpresos  en  el  tomo 
I  de  los  Documentos  literarios  de 
Odriozola. —  11)  Triunfos  de  amor  y 
de  poder  (comedia  mitológica). — 
12)  Afectos  vencen  finezas  (come¬ 
dia). —  13)  Rodedunda  (la  tragedia 
de  Cornelio  acomodada  al  Teatro  Es¬ 
pañol)- —  14)  Lima  triunfante  (Cró¬ 
nica  de  Fiestas),  Lima,  1708. —  15) 
Panegírico  y  Poesías  con  que  se  ce¬ 
lebró  en  Lima  la  fausta  feliz  acción 
del  recibimiento  en  las  Escuelas  del 
Virrey  Príncipe  de  Santo  Bono,  Li¬ 
ma,  1716. —  16)  El  templo  de  la  fama 
vindicado,  Lima,  1720). —  17)  Cono¬ 
cimiento  de  los  tiempos  (desde  el  a- 
ño  de  1710  hasta  el  de  1743). —  Mu¬ 
chos  autores,  así  peruanos  como  ex¬ 
tranjeros,  se  han  ocupado  del  doctor 
Peralta.  Si  su  obra  literaria  ha  si¬ 
do  comentada  por  el  señor  Menén- 
dez  Pelayo,  por  el  señor  Juan  María 
Gutiérrez  (en  la  Revista  del  Plata, 
Tomos  VIII,  IX  y  X),  la  obra  mé¬ 
dica  fué  ligeramente  esbozada  por  el 
doctor  Gabriel  Moreno,  quien  publi¬ 
có  en  Lima,  en  1808,  un  Elogio  li¬ 
terario  del  Dr.  Peralta.  El  doctor 
Peralta  desempeñó  el  Rectorado  de 
la  Universidad  de  San  Marcos.  Sus 
observaciones  de  eclipses  en  Lima  le 
hicieron  un  buen  nombre  en  el  mun¬ 
do  científico,  principalmente  en 
Francia,  donde  fueron  objeto  de  un 
cálido  elogio  de  La  Hiro  (Memoi- 
re  de  l’Academie  des  Sciences  1741). 

PERDIDAS1—  (F.l.)  Bajo  esta  de¬ 
nominación  comprende  el  vulgo  las 
siguientes  secreciones  normales  o 
patológicas:  Dice  simplemente  pér¬ 
didas  de  las  poluciones  nocturnas; 
dícese  pérdidas  blancas  de  los  flu¬ 
jos  leucorréicos;  dice  pérdida  del  a- 
petito  de  la  anorexia,  pérdida  de  la 
voz  de  la  afonía,  pérdida  de  la  me¬ 


moria  de  la  amnesia;  pérdida  de  san¬ 
gre  de  la  hemorragia.  Más  hay  que 
repasar  esto. 

PEREA,  COSME.—  Médico  ciru¬ 
jano  (22  de  noviembre  de  1852)  que 
ejercía  la  profesión  en  1886. 

PEREDA,  CESAREO.—  Propieta- 
iío  de  la  farmacia  Raimondi  en  As- 
cope. 

PEREA,  JOSE  G.—  Bachiller  en 
1917;  su  tesis:  La  oxigenación  del 
organismo. 

PER  EIRA  REGO  FILMO,  JOSE.— 

Correspondiente  en  Bahía  (Brasil) 
de  la  Academia  Nacional  de  Medi¬ 
cina  de  Lima  (1889). 

PEREGRINA.  —  (Bot.)  Nombre 
vulgar  de  la  “Iberis  amara”  de  la 
familia  de  las  Cruciferas  (Bellido: 
Botánica,  G.  C.  I). 

PEREJIL.—  (Bot.)  Uso  como  diu¬ 
rético;  su  decoción  usada  como  an¬ 
tidoto.  Usábase  en  algunas  teriacas. 
Los  antiguos  no  lo  conocían  creyen¬ 
do  que  producía  la  epilepsia  y,  ade¬ 
más,  por  ser  hierba  dedicada  a  los 
alimentos  de  los  muertos.  Las  no¬ 
drizas,  aún  en  el  XVII  no  comían  la 
hierba  por  temer  de  trasmitir  la  e- 
pilepsia  a  los  lactantes. 

“El  petroselinum  sativum,  conoci¬ 
do  con  el  nombre  vulgar  de  Perejil 
es  una  planta  bienal  indígena  de 
Europa,  cuya  raíz  goza  propiedades 
excitantes;  las  hojas  son  empleadas 
como  condimento;  se  ha  preconizado 
el  jugo  de  esta  umbelífera  contra  la 
picadura  de  ciertas  abejas  y  avispas: 
aplicándolo  en  el  sitio  de  la  picadu¬ 
ra  desaparecen  el  prurito  y  los  ac¬ 
cidentes  consecutivos.  Los  frutos  de 
esta  planta  contienen  un  líquido  a- 


180) 


rnarillento  aceitoso,  que  ha  sido  lla¬ 
mado  Apiol,  de  un  olor  especial  y  de 
un  sabor  acre  y  picante;  esta  sustan¬ 
cia  ha  sido  preconizada  como  febrí¬ 
fugo;  goza  además  de  propiedades 
emenagogas  bien  marcadas.  (Co- 
lunga:  Botánica,  Lima,  tomo  II). 

PEREYRA,  LORENZO.—  Natural 
de  Lima.  Estudió  en  el  Colegio  del 
Príncipe.  Interno  de  San  Fernando 
en  6  de  octubre  de  1811.  Estudios  de 
Ciencias  Matemáticas  y  Físicas  que 
terminó  en  1814. 

PEREYRA,  LUÍS  —  Alumno  inter¬ 
no  de  San  Fernando,  1817. 

PEREZ,  ABRAHAM. —  Médico  Ci¬ 
rujano.  Bachiller  en  Medicina  el  a- 
ño  1886;  su  tesis:  Reumatismo  ocu¬ 
lar,  obtuvo  el  título  profesional  el 
año  de  1886.  Desempeñaba  el  cargo 
de  médico  titular  en  Huacho,  donde 
falleció  el  año  de  1892.  Bibliografía: 

1 )  Tesis  de  bachillerato,  en  Crónica 
Médica,  de  Lima,  1886. —  2)  Estadís¬ 
ticas  del  servicio  del  Dr.  Tomás  Sa- 
lazar,  en  Gaceta  Médica  de  Lima, 
1876. 

PEREZ,  AGUSTÍN.—  Médico  que 
ejercía  la  profesión  en  Lima  en  la 
segunda  mitad  del  siglo  XVIII.  Cita¬ 
do  en  el  Colegio  por  el  Dr.  José  Pas¬ 
tor  de  Larriñaga,  a  quien  debemos 
la  noticia  de  que  Pérez  asistía  co¬ 
mo  Médico  a  Caciques  de  Lima  y 
que  era  en  su  casa  donde  reunía  los 
médicos  más  conocidos  y  donde  te¬ 
nían  lugar  conferencias  sobre  argu¬ 
mentos  médicos  de  general  impor¬ 
tancia. 

PEREZ,  EMETERIO. —  Hidráuli¬ 
ca.—  G.  C.  VI. 

PEREZ,  JOSE  ANTONIO.—  Médi¬ 
co.  Durante  nuestra  guerra  con  Chi¬ 


le  había  prestado  muy  importantes 
servicios  como  cirujano  de  Ejército. 
Residente  en  Iquitos,  en  época  an¬ 
terior  a  la  dicha  contienda,  había 
sido  médico  Jefe  del  Lazareto  de 
dicha  ciudad.  Por  los  años  de  1886 
se  hallaba  establecido  en  la  ciudad 
de  Panamá  y  era  propietario  de  la 
llamada  Botica  y  Droguería  Univer¬ 
sal,  situada  en  la  calle  de  Tablas,  en 
la  cual  expendía  muchas  especiali¬ 
dades  farmacéuticas  de  que  era  au¬ 
tor.  Bibliografía:  1)  Apuntos  sobre 
viruela  e  higiene  precautoria,  Pa¬ 
namá,  Imp.  de  M.  R.  la  Torre,  1886. 

PEREZ,  JUAN. —  En  1817  en  via¬ 
je  de  los  documentos  que  lo  acre¬ 
ditaban  como  cirujano  español  el 
Real  Tribunal  del  Protomedicato 
permitió  que  fuera  enviado  como  ci¬ 
rujano  en  la  expedición  militar  a 
Chile. 

PEREZ,  MANUEL. —  Médico  que 
ejercía  la  profesión  en  la  ciudad  de 
ios  Reyes  por  los  años  de  1631.  En 
esa  época  estaba  considerado  como 
uno  de  los  médicos  más  acertados  de 
la  metrópoli:  así  lo  declararon  al¬ 
gunos  testigos  de  los  milagros  ope¬ 
rados  por  San  Francisco  Solano 
(Proceso  de  beatificación,  manuscri¬ 
to). 

PEREZ,  MANUEL  MARIA.—  Mé¬ 
dico,  Bachiller,  Médico-Cirujano  por 
el  Real  Protomedicato  (16  de  agos¬ 
to  de  1814).  Nombrado  en  1863 
miembro  de  la  Junta  Directiva  de 
Medicina  de  la  ciudad  de  Arequipa 
y  Secretario  de  ella.  Por  los  años 
de  1863  era  Delegado  de  la  Junta 
Directiva  de  Medicina  en  Moque- 
gua  (Guía  de  forasteros). 

PEREZ,  MARCELINO.—  Ciruja¬ 
no  Latino  por  el  Tribunal  del  Proto- 


(181 


medicato  en  18  de  octubre  de  1808. 
Durante  este  año  hizo  un  donativo 
de  4  pesos  para  la  obra  del  colegio 
de  San  Fernando. 

PEREZ,  RICARDO.  —  Médico 
(1874). 

PEREZ,  SABINA.  —  Obstetriz 
(1884) 

V  - . 

PEEEZ,  8ILVESTRA. —  Obstetriz 
(1864). 

PEREZ,  SOFIA.—  Obstetriz. 

PEREZ,  TC&RIBI0. —  Farmacéuti¬ 
co.  Aparece  como  tal  y  como  encar¬ 
gado  de  la  Botica  de  Argandoña  en 
Lima  en  la  Guía  Domiciliaria  de 
1853. 

PEREZ,  VENTURA.—  Sangrador. 
Aparece  como  tal  en  la  Guía  Domi¬ 
ciliaria  de  1853. 

PEREZ  ARANIBAR,  AUGUSTO. 
E.—  Hijo  del  médico  arequipeño 
doctor  Pérez  Araníbar  y  como  su  se¬ 
ñor  padre  arequipeño,  el  doctor  Pé¬ 
rez  Araníbar  hizo  sus  estudios  mé¬ 
dicos  en  la  Facultad  de  Lima.  Ba¬ 
chiller  el  año  de  1882;  su  tesis:  He¬ 
ridas  por  arma  de  fuego.  Obtuvo  el 
título  profesional  el  mismo  año  de 
1883. 

—El  mismo  año  optó  los  grados 
académicos  de  Licenciado  y  de  Doc¬ 
tor  en  Medicina,  sustentando  dos  te¬ 
sis  de  los  siguientes  títulos:  Inves¬ 
tigación  de  los  venenos  orgánicos  y 
Aguas  de  sistematización  de  las  no¬ 
ciones  dispersas  hasta  entonces  re¬ 
lativas  a  Hidrología  Nacional.  El  a- 
ño  de  1884  organizada  por  ella,  Ca¬ 
tedrático  adjunto  interino,  cargo  que 
no  aceptó. —  Dedicado  el  Dr.  Pérez 
Araníbar  al  práctica  civil  en  Lima 


es  miembro  de  la  Sociedad  de  Bene¬ 
ficencia  de  Lima,  la  que  le  ha  ele¬ 
gido  su  Director  en  varios  períodos 
administrativos.  En  este  cargo,  el 
Dr.  Pérez  Araníbar  ha  tenido  el  mé¬ 
rito  incuestionable  de  promover  la 
acción  eficaz  de  la  filantropía  pe¬ 
ruana.  Ha  sido  bajo  su  dirección  que 
la  Sociedad  de  Beneficencia  de  Li¬ 
ma  ha  recibido  los  más  cuantiosos 
donativos,  en  buena  parte  destinados 
al  Asilo  de  la  Infancia,  centraliza¬ 
ción,  a  orillas  del  mar,  en  terrenos 
tomados  al  Asilo  Larco  Herrera,  de 
todos  los  institutos  de  asistencia  in¬ 
fantil  que  sostenía  la  Beneficencia 
en  Lima.  Practicante  de  la  4^  ambu¬ 
lancia  durante  nuestra  guerra  con 
Chile  (1879),  el  año  de  1885  fué  Ci¬ 
rujano  Mayor  de  Ejército.  Diputado 
por  la  provincia  de  Castilla  (1893) 
el  año  de  1894  fué  delegado  de  la 
Facultad  de  Lima  en  Arequipa. — 
Bibliografía:  1)  Tesis  del  bachille¬ 
rato  en  medicina,  en  Crónica  Médi¬ 
ca  de  Lima,  1884  y  en  Anales  Uni¬ 
versitarios,  vol.  XIII. —  2)  Fiebre 
amarilla,  delirium  tremens,  neumo¬ 
nía,  en  Crónica  Médica,  1884. —  3) 

Tesis  del  doctorado,  en  Crónica  Mé¬ 
dica,  1884-1885. —  4)  Corea  Palúdica, 
en  Crónica  Médica,  1884—  5)  Infor¬ 
mes  sobre  viruela  en  Crónica  Médi¬ 
ca,  1885. —  6)  Aguas  minerales  de 
Yura,  en  Gaceta  de  los  Hospitales. 
Lima,  1909  (Com.  al  Congreso  Mé¬ 
dico  de  Chile). 

PEREZ  ARANIBAR,  MANUEL.— 

Médico.  Había  obtenido  el  título 
profesional  el  año  de  1845.  Padre  del 
doctor  Augusto  E.  Pérez  Araníbar, 
había  sido  nombrado  por  decreto  de 
setiembre  del  año  1863  Catedrático 
de  Terapéutica,  Patología  y  Clínica 
Médica  en  Arequipa,  de  cuya  Es¬ 
cuela  Secundaria  de  Medicina  fué 
Director.  Falleció  el  año  de  1895. 


182) 


PEREZ  Zl  META,  JUAN.—  Ciru¬ 
jano  que  en  los  primeros  años  del 
siglo  XVII  ejercía  la  profesión  en 
Lima  y  que  admiraba  la  paciencia 
de  Santa  Rosa  de  Lima  para  sufrir 
con  los  males  del  cuerpo.  Está  cita¬ 
do  Pérez  de  Zumeta  por  P.  Calan- 
cha  como  ejerciendo  la  profesión 
en  Lima  en  1601.  El  P.  Bertolini 
(La  Rosa  Peruana,  Roma,  1666)  re¬ 
fiere  el  hecho  en  la  forma  siguien¬ 
te:  En  el  cerrarse  una  caja  muy 
grande,  por  desgracia  quedó  toma¬ 
do  entre  la  caja  y  la  tapa  el  dedo 
gordo  de  la  mano  derecha  de  Rosa. 
Acudió  la  Madre;  pero  la  pacientí- 
sima  niña  disimuló  el  dolor  y  es¬ 
condió  la  mano;  pero  después  de  al¬ 
gunos  días  pudrióse  la  sangre  bajo 
la  uña  y  fué  necesario  llamar  al  ci¬ 
rujano  el  cual  para  medicarla  adop¬ 
tó  los  remedios  más  gallardos  del 
fuego  y  del  fierro  con  el  cual  des¬ 
carnó  aquel  dedo,  arrebatándole  a 
viva  fuerza  la  uña;  con  cuanto  dolor 
se  lo  imagina  quien  tiene  sentimien¬ 
to  y  corazón. 

PEREZ  Y  GONZALES,  MANUEL. 

Médico  con  títulos  españoles.  Figu¬ 
ra  en  la  relación  oficial  de  la  Fa¬ 
cultad  en  1914. 

PEREZ  ROCA,  ANTONIO.—  Mé¬ 
dico  Cirujano.  Obtuvo  el  título  pro¬ 
fesional  el  año  de  1875.  Catedrático 
adjunto  interino  de  la  Facultad  de 
Medicina  de  Lima  el  año  de  1886, 
fué  encargado  del  curso  de  Fisiolo¬ 
gía  Humana  durante  los  años  esco¬ 
lares  de  1886,  87,  88,  93  y  95.  El  año 
de  1897  fué  elegido,  en  concurso,  ad¬ 
junto  titular  de  la  Cátedra  de  Fi¬ 
siología  y  el  año  de  1899,  a  la  muer¬ 
te  del  principal  doctor  Francisco  Ro¬ 
sas,  y  en  conformidad  con  el  pre¬ 
cepto  legal,  fué  promovido  al  prin- 
cipalato  titular  de  la  asignatura. 


Prosecretario  de  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  (1895-1903),  Secretario  de  e- 
Ua  (1903-1907),  Miembro  de  la  Aca¬ 
demia  de  Medicina  de  Lima  y  su  se¬ 
cretario  anual  en  diversas  ocasio¬ 
nes,  el  Dr.  Pérez  Roca  ha  obligado 
eternamente  la  gratitud  de  la  Facul¬ 
tad  de  Medicina  obsequiándola  el 
pabellón  destinado  al  Laboratorio 
de  Fisiología  Experimental.  Le  sor¬ 
prendió  la  muerte  en  momentos  en 
que  se  aprestaba  a  completar  el  ob¬ 
sequio  adquiriendo  personalmente 
en  Europa  el  instrumental  destinado 
a  dicho  Laboratorio  (1912).  Falleció 
en  París.  Sus  restos  fueron  repatria¬ 
dos  en  1913.  Había  nacido  en  Lima 
el  13  de  Junio  de  1850.  Había  pres¬ 
tado  sus  servicios  en  el  Campo  de 
la  Alianza.  Dejó  inéditos  un  Dic¬ 
cionario  Científico  y  una  Historia 
de  la  Medicina,  principalmente  la 
peruana.—  Bibliografía:  1)  Discur¬ 
so,  en  la  inauguración  del  Mausoleo 
a  Daniel  A.  Carrión,  Lima,  en  Moni¬ 
tor  Médico,  Lima,  1887. —  2)  La  Fi¬ 
siología  a  través  de  las  edades,  Imp. 
Torres  Aguirre,  Lima,  1892. —  3)  Lo¬ 
calizaciones  cerebrales,  Imp.  de  Mer¬ 
caderes,  Lima,  1894. —  4)  Fisiolo¬ 
gía  del  sueño  natural  y  provocado. 
M.  M.  1897-98  (XII).—  5)  Informe 
favorable  al  establecimiento  de  un 
Instituto  de  Vacuna  (a  la  F.  de  M.) 
M.  M.  VII. —  6)  El  profesor  Vianet 
y  la  anoxihencia  barométrica,  M.  M. 
VII. —  7)  El  centenario  de  Colón  y 
las  Ciencias  Médicas,  M.  M.  VII. — 

8)  Servicio  médico-legal,  M.  M.  VV. 
—  9)  Higiene  Escolar,  M.  M.  VII. — 
10)  La  Higiene  y  la  Municipalidad, 
M.  M.  VII. —  11)  El  impuesto  de  san¬ 
gre,  M.  M.  VII. —  12)  Odontología, 
M.  M.  VII. —  13)  Servicio  de  vacu¬ 
na,  M.  M.  VII. —  14)  Informe  a  la  F. 
de  M.  sobre  vacuna,  en  colaboración 
con  el  Dr.  Dulanto,  M.  M.  VII. —  15) 
Escuela  libre  de  práctica  dentaria, 


(183 


M.  M.  Vil. —  16)  La  gripe  o  influen¬ 
cia,  M.  M.  VIII. —  17)  Hospitaliza¬ 
ción  de  tuberculosos,  M.  M.  IX. — 
18)  El  ejercicio  profesional,  M.  M. 
IX. —  19)  Concurso  sur-americano  de 
Medicina,  M.  M.  IX. —  20)  Higiene 
pública,  M.  M.  IX. —  21)  La  Farma¬ 
cia  Peruana,  M.  M.  IX. —  22)  Trau¬ 
matismos  del  cráneo,  M.  M.  IX. 

PEREZ  VELASQUEZ,  NEFTALI. 

—  Bachiller  en  1899;  su  tesis:  El  sui¬ 
cidio  entidad  neuropatológica.  Mé¬ 
dico  cirujano  en  1900. —  Bibliografía: 
Meningitis  tuberculosa;  Punción  de 
Quincke,  G.  M.  1899. 

PERGIS  Y  PAGES,  RAMON.— 

Médico  (1887).  Residía  en  Moquegua 
en  1893. —  Bibliografía:  1)  Tabes 
dorsal  espasmódica.  Monitor  Médico 
1887. 

PERICO  LIGERO.  —  (Bradypus 
trydactylus)  o  Pereza:  Nombre  que 
dan  por  la  lentitud  de  sus  movimien¬ 
tos  y  dificultad  que  tiene  para  an¬ 
dar:  cuadrúpedo  cuya  miseria  vie¬ 
ne  de  su  particular  conformación: 
tiene  los  ojos  obscuros  y  cubiertos, 
el  pelo  áspero  y  semejante  a  la  yer¬ 
ba  seca:  los  muslos  mal  formados,  y 
casi  fuera  de  las  ancas;  las  piernas 
cortas,  mal  hechas  sin  planta  en  los 
pies,  sin  pulgares  ni  dedos  separada¬ 
mente  movibles,  sino  dos  o  tres  u- 
ñas  excesivamente  largas,  dobladas 
hacia  abajo,  que  no  se  pueden  mover 
sino  unidas,  y  sirven  más  de  estor¬ 
bo  para  andar,  que  de  alivio  para 
trepar;  todas  estas  cosas  ofrecen  el 
retrato  de  un  animal  informe:  la 
lentitud,  la  estupidez,  el  abandono, 
y  aún  el  dolor  continuo  parece  que 
resultan  de  esta  extraña  conforma¬ 
ción.  El  Hay  y  el  Unau  sus  seme¬ 
jantes  no  tienen  armas  para  atacar 
ni  defenderse,  ni  medio  ninguno  de 


segundad,  m  recurso  en  la  fuga,  re¬ 
ducido  a  la  tierra  y  el  árbol  en  que 
lia  nacido,  arrastrándose  con  dolor 
sin  poder  apenas  andar  una  toesa  en 
una  hora,  trepando  con  trabajo  y 
dando  quejidos  lamentables  por  la 
noche;  todo  manifiesta  en  este  ani¬ 
mal  la  miseria  para  colocarle  en  el 
último  lugar  de  los  cuadrúpedos, 
precisado  a  vivir  de  hojas  y  frutas 
silvestres;  gasta  mucho  tiempo  en 
llegar  al  pie  de  un  árbol,  y  mucho 
más  en  subir  a  las  ramas,  y  en  este 
lento  y  triste  ejercicio  que  suele  du¬ 
rar  algunos  días,  se  ve  obligado  a 
sufrir  el  hambre;  pero  habiendo  lle¬ 
gado  no  vuelve  a  bajar,  sino  que  se 
agarra  a  las  ramas,  y  las  va  despo¬ 
jando  sucesivamente  por  muchas  se¬ 
manas,  sin  alguna  bebida  para  di¬ 
gerir  este  árido  alimento,  y  luego 
que  el  árbol  está  enteramente  des¬ 
nudo  se  mantiene  allí  por  la  impo¬ 
sibilidad  de  bajar  hasta  que  la  ne¬ 
cesidad  lo  precisa,  y  haciéndose  una 
bola  se  deja  caer  en  tierra  como  u- 
na  masa  sin  resorte,  porque  sus  pier¬ 
nas  torpes  no  tienen  tiempo  de  ex¬ 
tenderse  para  romper  el  golpe;  sin 
embargo  esta  miseria  es  aparente, 
porque  estos  animales  son  duros, 
fuertes,  y  vivaces,  puede  sufrir  mu¬ 
cho  tiempo  la  falta  de  alimento,  cu¬ 
bierto  de  un  pelo  seco  y  espeso,  y 
privados  de  hacer  ejercicio;  disipan 
poco  y  engordan  con  el  reposo  por 
débiles  que  sean  sus  alimentos,  y 
aunque  no  tienen  cuernos  en  la  ca¬ 
beza,  callos  en  los  pies,  ni  dientes 

incisivos  en  la  mandíbula  inferior, 
E.on  no  obstante  el  número  de  los  a- 
nimales  rumiadores,  y  tienen  como 
ellos  muchos  estómagos,  por  conse¬ 
cuencia  pueden  compensar  los  que 
le  falta  de  la  calidad  del  alimen¬ 
to  por  la  cantidad  que  toman  cada 
vez;  y  lo  que  es  sumamente  singular 
que  en  lugar  de  tener  como  los  ru- 


184) 


miantes  los  intestinos  muy  largos, 
los  tienen  pequeños  y  más  cortos 
que  los  carnívoros;  por  otra  parte 
parecen  poco  sensibles:  su  aire  tris¬ 
te,  su  mirar  pesado,  su  resistencia 
indolente  a  los  golpes  que  reciben, 
comprueban  su  insensibilidad,  y  lo 
prueban  más  que  el  que  sometiéndo¬ 
los  a  la  cruel  prueba  del  Scapel,  a- 
rrancándoles  el  corazón  y  las  visce¬ 
ras,  no  mueren  al  instante.  Ambas 
especies  referidas  pertenecen  a  los 
Países  Meridionales  de  América,  y 
no  se  hallan  en  ninguna  de  la  Eu¬ 
ropa;  no  pueden  sufrir  el  frío  y  te¬ 
men  también  a  la  lluvia,  y  las  al¬ 
ternativas  de  humedad  y  sequedad; 
alteran  su  piel  que  parece  más  bien 
cáñamo  mal  machacado,  que  pelo  o 
lama;  sus  tripas  envenenan  a  los 
perros  que  las  comen,  y  sin  embar¬ 
go  su  carne  es  buena  de  comer,  aun¬ 
que  sólo  lo  hace  la  gente  común;  ri¬ 
ña  singularidad  notable  es,  que  en 
lugar  de  dos  aberturas  exteriores,  u- 
na  para  la  orina  y  otra  para  los  ex¬ 
crementos,  y  en  lugar  de  un  orifi¬ 
cio  exterior  y  distinto  para  las  par¬ 
tes  de  la  generación,  estos  animales 
tienen  uno  solo  en  el  fondo,  del  cual 
hay  una  cloaca  común  como  la  de 
los  pájaros;  estas  dos  especies  de  a- 
nimales  son  poco  numerosos,  porque 
la  hembra  no  produce  más  que  un 
hijo  que  lleva  sobre  la  espalda;  al¬ 
gunas  veces  se  cuelgan  de  las  ramas 

de  los  árboles  que  hay  en  los  ríos,  y 
entonces  es  muy  fácil  cortar  las  ra¬ 
mas  y  hacerlos  caer  al  agua;  pero 
nunca  dejan  la  presa  aferrados  fuer¬ 
temente  con  los  pies  de  delante;  pa¬ 
ra  subir  a  un  árbol  extienden  lenta¬ 
mente  uno  de  los  pies  delanteros 
cuanto  puede  sobre  el  pie  del  árbol 
y  se  agarra  con  su  larga  frita,  le¬ 
vanta  luego  el  cuerpo  con  mucha 
pesadez,  y  pone  el  otro  pie,  y  así 
continúa  trepando,  todos  estos  mo¬ 


vimientos  los  ejecuta  con  una  lenti¬ 
tud  increíble,  si  se  domestica  en  las 
casas  se  sube  a  las  vigas  o  sobre  las 
puertas,  y  nunca  gusta  de  estar  en 
tierra;  y  si  se  clavan  fuertemente 
con  los  pies  delanteros  y  abrazan 
con  todo  el  cuerpo  al  pelo:  aunque 
los  dos  animales  referidos  se  pare¬ 
cen  tanto,  y  tienen  las  mismas  cos¬ 
tumbres  naturales,  hay  sin  embar¬ 
go  entre  ellos  caracteres  de  diferen¬ 
cia  tan  notables  que  no  se  puede  du¬ 
dar  que  son  de  especie  muy  distinta: 
el  Hay  es  más  pequeño  que  el  Unau: 
tiene  el  hocico  más  corto,  la  frente 
menos  alta  y  las  orejas  no  son  tan 
visibles,  sólo  tiene  28  costillas,  y  el 
otro  46;  tiene  la  cola  corta  y  tres  u- 
ñas  en  todos  los  pies  y  el  pelo  es  di¬ 
ferente,  manchado  de  negro,  cuya 
circunstancias  faltan  al  Unau:  el 
Hay  es  el  Ignavus  de  Clusio,  de 
Marcgrave,  y  el  Pisón:  el  Pigritia 
de  Nieremberg:  el  Arcopithecus  de 
Gesnero,  Perico  ligero  de  Oviedo, 
Tardigradus  de  Brisson,  y  Bradypus 
Trydact.ilis  de  Linneo.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid  1789). 

PERICOTE. —  Nombre  que  dan  a 
las  Ratas  grandes  de  las  casas  en 
toda  la  América.  Alcedo:  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1789). 

PERIODICO  CRITICO.—  (Hist.) 
véase:  Astrología  Médica. 

PERIODO  MENSTRUAL.—  (F.l)  o 
simplemente  período,  sirve  para  de¬ 
nominar  los  días  durante  los  cuales 
la  mujer  elimina  sus  flujos  mens¬ 
truales.  Pícese  de  una  mujer  “está 
en  período”. 


(185 


PERIQUITO.—  (Psitacus  Passeri- 
nus).  Ave  semejante  en  todo  al  Lo¬ 
ro,  sólo  con  la  diferencia  de  ser  pe- 
queñito:  pues  sólo  tiene  cuatro  pul¬ 
gadas:  hay  muchas  especies  que  se 
diferencian  en  los  colores,  andan 
siempre  a  bandadas  haciendo  gran¬ 
des  ruidos:  y  aunque  se  domestican 
en  las  casas  como  los  Loros  nunca 
hablan:  en  muchas  partes  los  co¬ 
men,  y  son  de  carne  muy  regala¬ 
da:  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid, 
1789). 

PERLA,  ISIDRO.—  Farmacéutico 
(1909). 

PERLILLA.  — -  (Bot.)  La  perlilla 
que  se  dá  en  los  climas  templados, 
se  tiene  por  fresca:  cocida  en  agua 
la  beben  para  aplacar  los  calores  del 
estómago,  y  refrigerar  la  sangre  en 
las  fiebres  ardientes  (Lecuanda: 
Descripción  de  Piura,  en  Mercurio 
Peruano,  tomo  II  de  la  Biblioteca 
Peruana,  Lima,  1881). 

PERONE,,—  Miembro  de  la  Socie¬ 
dad  Médica  de  Lima  (1877). 

PERRO  DE  MAR. —  Véase  Lirón 
Acuático.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

PERVERSIONES  SEXUALES.— 

(Hist.)  Extráctese  de  mi  libro  del 
mismo  título. 

PESCE,  LUIGI. —  Médico  Ciruja¬ 
no.  Médico  con  título  profesional  de 
la  Universidad  italiana  de  Turín  re¬ 
validó  sus  títulos  ante  la  Facultad 
de  Medicina  de  Lima  el  año  1895.  El 
Doctor  Pesce  ha  ejercido  la  profe¬ 


sión  médica  en  Tarma  y  en  algunas 
otras  provincias  del  interior.  Desde 
el  año  de  1915  es  Director  y  propie¬ 
tario  de  las  Quintas  de  Salud  por  él 
establecidas  en  Chosica. —  Bibliogra¬ 
fía:  1)  Informe  sobre  el  clima  de 
Chosica,  en  El  Comercio  de  Lima, 
1917. 

PEZONES.—  De  vaca  en  Mercurio 
Peruano  (6  de  setiembre  de  1831): 
En  la  esquina  del  Portal  de  Escríba¬ 
nlos,  en  la  última  tienda  después  del 
almacén  de  Heredia  se  venden  Pe¬ 
zones  de  Vaca  en  espíritu  de  vino 
para  amamantar  a  las  criaturas  cu¬ 
yas  madres  no  tengan  leche  y  no 
puedan  pagar  ama. 

PESTE  BUBONICA.—  En  el  Ca¬ 
llao  en  abril  de  1903. 

PETACA.—  Cesta  cuadrilonga  te¬ 
jida  de  cañas  y  forradas  de  cueros 
de  vaca,  en  la  cual  encaja  y  cubre 
otra  igual;  y  tiene  una  cadena  pen¬ 
diente  del  centro  de  un  costado  a 
que  está  firme,  y  pasando  por  de¬ 
bajo  entra  un  eslabón  en  un  anillo 
que  hay  en  la  parte  opuesta  con 
que  la  abraza  y  queda  asegurada 
con  un  candado,  y  son  los  cofres 
proporcionados  para  que  lleve  dos 
una  caballería;  hacen  algunas  muy 
primorosas,  cociéndolas  sobre  pues¬ 
tos  que  hacen  figuras  del  mismo  cue¬ 
ro,  y  de  diferentes  colores,  y  los  hay 
en  todos  tamaños.  Alcedo:  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  o  América,  tomo 
V,  Madrid  1789). 

PETATE. —  Estera  de  palma  muy 
fina  y  bien  tejida,  que  sirve  comun¬ 
mente  para  poner  sobre  los  colcho¬ 
nes  y  dormir  fresco  en  ios  países  cᬠ
lidos.  Alcedo:  (Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occiden- 


186) 


la  les  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

PETIT,  CARLOS. —  Cirujano  Den¬ 
tista  residente  en  Lima  en  1853 
(Guía  de  Forasteros). 

PETIT,  EMILIO  P  —  Correspon¬ 
diente  de  la  Unión  Fernandina  en 
Santiago  de  Chile  el  88. 

PETIT,  PABLO  —  Ciruj  ano  de  la 
Universidad  de  París  y  de  Madrid, 
Cirujano  Mayor  de  Artillería  y  de 
ios  Hospitales  de  los  ejércitos  de  S. 
M.  el  Rey  de  España.  La  personali¬ 
dad  de  Petit  ha  quedado  bien  esta¬ 
blecida  en  el  estudio  publicado  por 
el  Dr.  Patrón  en  la  Crónica  Médica 
de  Lima  estudio  del  cual  se  despren¬ 
de  que  el  Dr  Petit  era  muy  supe¬ 
rior  a  los  médicos  criollos  de  aquel 
entonces  (1730).  Publicó  en  Lima  su 
Fpístola  oficiosa  sobre  la  esencia  y 
curación  del  cáncer  que  vulgarmen¬ 
te  llaman  Zaratan.  Dedicada  al  Dr. 
Bottoni  (Véase  este  nombre)  (1723) 
y  un  otro  estudio,  dedicado  al  Már¬ 
quez  de  Castelfuerte  y  titulado:  Bre¬ 
ve  tratado  de  la  enfermedad  vené¬ 
rea  o  morbogalico  en  que  se  expli¬ 
can  sus  verdaderas  causas  y  su  cu¬ 
ración  perfecta  según  los  verdade¬ 
ros  principios  de  la  Medicina  y  Ci¬ 
rugía  moderna,  calificados  con  la  de¬ 
mostración  de  los  experimentos 
(1730).  Para  el  Dr.  Patrón  sería  el 
Dr.  Petit  el  introductor  de  los  mer¬ 
curiales  en  el  tratamiento  de  la  sí¬ 
filis  en  el  Perú.  El  Dr.  D.  Juan  de 
Avendaño  y  Campoverde  que  pro¬ 
logó  el  primero  de  los  libros  de  Pe¬ 
tit,  considera  a  éste  como  un  notable 
anatomista. 

PETITORIO.—  (Hist.)  En  1858,  la 
Facultad  solicitó  y  obtuvo  del  Cate¬ 
drático  de  Farmacia  D.  Juan  Rodrí¬ 


guez  la  relación  de  remedios  indis¬ 
pensables  para  una  Botica,  base  del 
petitorio  en  vigencia  en  la  actuali¬ 
dad.  Otro  comenzó  a  regir  en  1877. 

PETOREGUI. —  Madera  de  árbol 
grande  que  se  cría  en  la  Provincia 
del  Paraguay.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid  1789). 

PEXE  BUEY. —  Nombre  que  dan 
en  la  provincia  de  las  Amazonas  al 
Manatí,  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

PEXE  JUDIO. —  Nombre  que  dan 
en  la  provincia  de  Honduras  al  Ma¬ 
natí.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V.  Madrid 
1789). 

PEXE  REY. —  (Cippinus  Reg'ius) 
Pex  muy  abundante  en  toda  la  A- 
mérica  y  de  exquisito  gusto:  tiene 
regularmente  seis  o  siete  pulgadas 
de  largo:  es  de  la  misma  especie  que 
los  que  se  pescan  en  los  Ríos  de  Es¬ 
paña;  pero  en  la  América  es  martí- 
timo:  los  de  la  Costa  de  la  Provincia 
de  Buenos  Aires  pasan  los  más  de¬ 
licados  y  suelen  haberlos  de  una  va¬ 
ra  de  largo.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid  1789). 

PEYRON,  MAURO. —  Farmacéu¬ 
tico  (1876). 

PEZET,  JOSE. —  Hay  ciertos  hom¬ 
bres  que,  aún  que  de  un  mérito  so¬ 
bresaliente  y  extraordinario,  pare¬ 
cen  condenados  a  yacer  en  la  oscuri- 


(187 


dad,  si  de  ella  no  viene  a  sacarlos 
la  afanosa  diligencia  de  los  amantes 
de  las  letras.  Si  sucede  esto  con  fre¬ 
cuencia  en  los  tiempos  bonancibles 
y  normales,  repítese  en  escala  mayor 
y  con  escándalo  en  las  épocas  de  re¬ 
volución  en  que  las  pasiones  todo  lo 
invaden  y  atropellan,  en  que  la  en¬ 
vidia  ceba  por  doquiera  su  diente  en¬ 
venenado  y  se  alimenta  con  las  re¬ 
putaciones  más  ilustres  y  en  que  la 
injusticia  cubre,  con  velo  sombrío 
e  impenetrable,  los  talentos  y  virtu¬ 
des  de  personajes  eminentes. —  Por 
fortuna  la  índole  benigna  de  este 
país,  tan  lleno  de  dones  morales  y 
de  riquezas  muy  valiosas,  en  él  or¬ 
den  material,  no  permite  ni  favorece 
las  crueles  persecuciones  de  partido, 
ni  los  odios,  merced  a  esta  circuns¬ 
tancia  son  consistentes  y  obsecados, 
ni  las  emulaciones  traspasan  los  lin¬ 
deros  de  la  tumba,  y  muchas  veces 
si  no  siempre,  los  mismos  enemigos, 
posponiendo  sus  propios  y  más  ca¬ 
los  intereses,  no  se  desdeñan  de  re¬ 
conocer  el  mérito  de  sus  implacables 
adversarios  y  de  tributarles  puros 
homenajes  de  respeto.—  Nuestra  his¬ 
toria,  todavía  no  escrita  formalmen¬ 
te  ni  apreciada  en  crítica  severa,  tie¬ 
ne  que  descubrir  muchos  hechos  que 
están  oscurecidos  en  parte  y  desfi¬ 
gurados,  por  lo  común,  a  mérito  de 
las  tradiciones  erróneas  y  apasiona¬ 
das  que  de  ellos  se  han  venido  ha¬ 
ciendo  por  gentes  poco  cuidadosas 
de  las  glorias  nacionales.  Cuando  las 
tareas  literarias  hayan  alcanzado  las 
aventajadas  condiciones  mentales, 
las  fábulas  y  los  apólogos,  cederán 
el  campo  a  las  narraciones  verificas 
de  la  ciencia  histórica,  las  calumnias 
se  disiparán  como  el  humo  en  una 
atmósfera  purificada  por  nuevas  y 
frescas  brisas,  y  el  mérito  genuino 
y  positivo  se  levantará  gigantesco 
dominando  a  tantas  entidades  nulas, 


a  no  escasas  e  insignificantes  media¬ 
nías. —  Estas  reflexiones  nos  han  si¬ 
do  sugeridas  por  la  vida  de  un  pe¬ 
ruano  de  quien  se  hace  no  muy  gra¬ 
ta  memoria;  de  quien,  sin  embargo, 
hemos  recibido  no  exiguos  benefi¬ 
cios.  Aludimos  al  Dr.  D.  José  Pezet, 
hombre  entre  sus  contemporáneos 
de  talla  esbelta  y  colosal,  por  su  sa¬ 
ber  profundos,  por  su  ardiente  pa¬ 
triotismo  y  por  la  belleza  de  su  ca¬ 
rácter.  Fué  víctima  de  una  idea  do¬ 
minante,  mártir  de  un  noble  pero 
mal  comprendido  principio,  y  de  un 
error  que,  como  a  él,  alucinó  y  per¬ 
dió  a  muchos. —  La  biografía  de  un 
guerrero  de  fortuna  ofrece  cuadros 
interesantes  de  líders,  casi  siempre 
coronados  de  buen  éxito;  acciones 
que  rayan  en  lo  imposible  por  su 
grandeza  y  por  sus  resultados  tan 
inverosímiles  como  inmensos;  he¬ 
chos  en  que  la  inteligencia  se  pre¬ 
senta  campeando  frente  del  poder 
para  reducirlo  a  la  causa  de  la  justi¬ 
cia  y  para  vencerlo  si  combate  y  o- 
pone  resistencia;  pero  el  alma  desfa¬ 
llece  con  impresiones  siempre  dolo- 
rosas  al  recorrer  los  campos,  llama¬ 
dos,  en  hora  menguada,  de  la  gloria, 
cubiertos  de  víctimas  humanas,  hu¬ 
medecidos  con  la  sangre  de  patriotas 
y  de  mártires  y  ennegrecidos  con  el 
vapor  pestilente  de  la  muerte.  Dis¬ 
tintas  son  las  emociones  que  el  cora¬ 
zón  experimenta  cuando  se  examina 
la  existencia  de  uno  de  aquellos 
hombres  singulares,  cuyos  días  han 
sido  distribuidos  en  la  propagación 
de  las  ciencias  y  en  pro  de  la  huma¬ 
nidad  presa  de  dolores  sin  cuento  y 
de  hondos  infortunios.  Esos  bienhe¬ 
chores  que,  en  el  silencio  del  gabi¬ 
nete,  en  las  apacibles  soledades  del 
estudio  gozan  aprendiendo  y  gozan 
más  inculcando  su  saber  y  aplicán¬ 
dolo  en  provecho  de  sus  semejantes, 
nada  repugnante  ofrecen  la  pluma 


188) 


del  historiador  y  del  filósofo,  y  an¬ 
tes  bien  las  acciones  que  estos  ana¬ 
lizan,  y  los  sentimientos  que  bosque¬ 
jan,  dejan  siempre  sanos  principios 
de  moral  que  difundir  y  ejemplos 
saludables  que  imitar. —  El  Doctor 
Pezet  fué  uno  de  aquellos  profeso¬ 
res  distinguidos  y  profundos,  que 
muy  eficazmente  contribuyó  al  me¬ 
joramiento  de  la  medicina  en  aque¬ 
llos  tiempos  en  que  la  ciencia  toda¬ 
vía  no  había  hecho  ni  los  progre¬ 
sos,  ni  los  triunfos,  que  con  poste¬ 
rioridad,  ha  conquistado  Lima,  en 
jas  naciones  sudamericanas  tiene  el 
laro,  el  inapreciable  privilegio  de 
haber  realizado,  durante  el  coloniaje 
v  después  de  su  independencia,  re¬ 
voluciones  de  alta  significación  en 
los  conocimientos  naturales  y  en  los 
principios  médicos.  Unánue,  Pezet, 
Tafur  y  algún  otro  varón  cuyo  nom¬ 
bre  no  recordamos  al  momento, 
plantificaron  casi  sin  recursos,  un 
colegio  de  la  Facultad  modelado  por 
los  de  España,  del  cual  habían  de 
salir,  al  andar  de  los  años,  hombres 
como  Heredia,  como  Ríos,  como  Bra¬ 
vo  y  otros  más  en  las  regiones  ofi¬ 
ciales,  habían  de  labrarse  una  repu¬ 
tación  inextinguible  por  sus  talentos, 
por  su  caridad  y  tacto  profesional, 
por  su  patriotismo  y  liberal  adhesión 
a  las  doctrinas  democráticas.  — 
Quien  investigue  el  estado  del  Perú 
al  finalizar  el  siglo  anterior  y  bus¬ 
que  ocasión  de  inquirir  también  el 
grado  de  progreso  a  que  había  lle¬ 
gado  la  medicina  entre  nosotros, 
tendrá  el  justo  sentimiento  de  cono¬ 
cer  que  no  nos  encontrábamos  ni 
muy  adelante  en  un  ramo  tan  impor¬ 
tante,  ni  muy  dispuestos  a  hacer  en 
el  las  reformas  necesarias  y  ya  tan 
generalmente  apetecidas.  Resalta  el 
mérito  de  los  fundadores  y  maestros 
del  Colegio  erigido  bajo  el  nombre 
de  San  Fernando,  en  recuerdo  de 


uno  de  los  reyes  de  más  celebridad 
de  España,  si  se  considera  los  gran¬ 
des  obstáculos  que  vencieron  para 
consumar  su  pensamiento,  y  las  fati¬ 
gas  y  desvelos  empleados  para  ex¬ 
tender  los  conocimientos  de  la  me¬ 
dicina  y  de  las  ciencias  accesorias, 
cuando  otras  ocurrencias  absorbían 
de  preferencia  la  atención  de  las  au¬ 
toridades  coloniales.  —  Como  al  ha¬ 
cer  estos  apuntes  nos  hemos  pro¬ 
puesto  ser  veraces  en  cuanto  lo  exi¬ 
jan  la  moral  y  la  justicia,  aún  cuan¬ 
do  nuestras  apreciaciones  levanten 
el  crédito  de  nuestros  antiguos  man¬ 
datarios,  leal  proceder  nuestro  será, 
como  historiadores  y  como  hombres 
de  conciencia,  el  hablar,  si  bien  so¬ 
meramente,  del  Virrey  que,  con  su 
poder,  con  su  genio  y  su  natural 
condescendencia,  contribuyó  a  plan¬ 
tear  el  Colegio  de  Medicina,  que  tan¬ 
tos  bienes  ha  esparcido  al  correr  los 
años,  en  beneficio  de  la  patria  y  lus¬ 
tre  de  la  ciencia.  D.  José  Fernando 
de  Abascal,  a  quien  una  presencia 
de  porte  varonil  y  de  simpáticos  ac¬ 
cidentes  favorecían  demasiado,  era 
uno  de  aquellos  gobernantes  que,  e- 
uucados  para  la  dirección  de  los  ne¬ 
gocios  públicos,  sacó  partido  de  sus 
luces,  concilio  los  ánimos  cuando  se 
escandecían  y  agitaban  y  adivinó  co¬ 
mo  inspirado,  el  por  venir,  para  im¬ 
pedir  si  era  posible,  el  desarrollo  de 
calamidades  sociales  y  políticas,  o 
cuando  menos  atenuar  su  intensidad 
si  aparecían  por  desgracia.  —  El  si¬ 
glo  actual  fué  de  crisis  para  la  A- 
mérica  española.  Desde  sus  primeros 
días,  al  alborear  la  aurora  de  la  in¬ 
dependencia,  comenzóse  a  sentir  ese 
sordo  pero  imponente  movimiento, 
precursor  infalible  de  grandes  suce¬ 
sos  y  de  revoluciones  formidables. 
Abascal,  nacido  entre  dos  épocas  no¬ 
tables,  la  una  que  acababa  y  otra 
que  comenzaba  con  sus  ideas,  pecu- 


(189 


liares,  con  sus  necesidades  y  caracte¬ 
res  especiales,  pudo  comprender  y 
comprendió  perfectamente,  que  era 
imposible  atajar  el  movimiento  de  la 
insurrección  del  continente,  desde 
que  los  pueblos  llegados  a  la  mayo¬ 
ridad,  y  nutridos  de  principios  li¬ 
berales,  mal  podían  acostumbrarse 
ni  con  las  costumbres,  ni  con  las  ins¬ 
tituciones  de  una  generación  que  se 
extinguía.  —  ....  —  Las  diferencias 
de  ideas  y  de  escuelas  que,  en  mu¬ 
chas  ocasiones,  han  empujado  al  Pe¬ 
rú  en  opuestas  y  tortuosas  vías,  han 
traído,  no  podemos  negarlo,  males 
sin  tregua  y  enconadas  escisiones 
que  hasta  ahora  lamentamos  sin  a- 
certar  a  remediarlas.  Más,  dicho  sea 
para  consuelo  nuestro,  que  nuestras 
guerras,  nuestros  quebrantos  y  des¬ 
cantadas  desventuras  nada  son  si  se 
comparan  con  los  sufrimientos  secu¬ 
lares  de  otros  pueblos  ilustrados,  que 
forcejean  sin  descanso,  para  adqui¬ 
rir  principios,  entre  nosotros  conver¬ 
tidos  plenamente  en  verdades  fruc¬ 
tuosas  y  de  conocida  aplicación.  — 
Disgresiones  enojosas  parecen  las 
que  hemos  ido  haciendo  relativa¬ 
mente  a  uno  de  los  administradores 
del  antiguo  régimen  y  a  las  circuns¬ 
tancias,  tanto  pertenecientes  al  tiem¬ 
po  de  la  independencia,  como  de  fe¬ 
chas  posteriores,  tratándose  sólo  de 
la  modesta  vida  de  un  hombre  de  le¬ 
tras;  pero  si  nos  detenemos  un  ins¬ 
tante  en  recapacitar  que  el  Dr.  Pe- 
zet  fué  uno  de  los  antiguos  y  efica¬ 
ces  agentes  de  la  revolución  ameri¬ 
cana,  se  nos  hará  justicia,  cada  vez 
que  nos  ocupemos  de  los  sucesos  y 
de  los  hombres  que  condujeron  a 
nuestra  patria,  de  uno  a  otro  triun¬ 
fo,  hasta  realizar  su  emancipación  y 
personalidad  política.  —  El  Dr.  D. 
José  Pezet  tenía  un  conjunto  de  bue¬ 
nas  y  apreciables  cualidades,  que  a- 
bren  al  hombre  las  puertas  de  la  a¬ 


cademia,  al  mismo  tiempo  que  le  fa¬ 
cilitan  los  medios  de  penetrar  en  to¬ 
dos  los  círculos  sociales.  Supo  aco¬ 
modarse  a  esas  circunstancias  carac¬ 
terísticas  de  una  sociedad  como  la 
nuestra,  en  parte  tan  aristocrática 
como  la  misma  corte  española,  como 
encantadora  y  espiritual  se  ostenta 
siempre  en  esas  regiones  medias, 
donde  las  gracias  y  la  fina  educa¬ 
ción,  la  inteligencia  y  la  nobleza  de 
sentimiento,  imprimen  una  fisono¬ 
mía  peculiar  a  nuestros  pueblos,  y 
principalmente  al  bello  sexo  de  Li¬ 
ma,  de  hermosura  proverbial,  de  a- 
gudo  ingenio,  de  ardiente  y  vivaz 
imaginación  de  apego  a  todos  los  de¬ 
beres  de  su  delicada  condición.  — 
No  pertenecimos  a  la  época  del  Dr. 
Pezet:  muy  niños  todavía,  cuando  no 
podíamos  juzgar  con  crítica  del  mé¬ 
rito  de  los  encumbrados  personajes 
de  ese  entonces,  lo  hemos  visto  en 
casa  de  nuestros  padres,  y  lo  hemos 
oído  discurrir,  ora  en  las  cuestiones 
científicas,  ora  en  las  materias  de 
humanidades,  en  las  cuales  era  muy 
versado,  con  aquella  amenidad  y  con 
aquella  donosura  que  revelaban  las 
privilegiadas  dotes  de  su  entendi¬ 
miento  y  la  copia  abundante  de  sus 
luces.  Hoy,  con  datos  que  hemos  re¬ 
cogido,  con  la  lectura  de  algunos  de 
sus  escritos,  y  en  estado  de  apreciar 
sus  prendas  personales  y  sus  varia¬ 
dos  conocimientos,  podemos  recor¬ 
dar  las  emociones  que  sentimos  en 
los  primeros  días  de  la  vida,  cada 
vez  que  teníamos  la  fortuna  de  es¬ 
cuchar  la  voz  deliciosa  y  autorizada 
de  Pezet.  —  La  política  que  ha  sido, 
durante  mucho  tiempo,  la  ocupación 
de  muchos  hombres  eminentes,  lla¬ 
mó  también,  como  era  natural,  la 
atención  del  ilustre  personaje  que 
someramente  pensó  en  llamar  un 
congreso  que,  representando  las  ne¬ 
cesidades  genuinas  de  la  República, 


190) 


!a  constituyese  definitivamente  y  la 
diese  la  forma  de  gobierno  más  con¬ 
forme  con  los  principios  de  la  cien¬ 
cia  constitucional,  más  que  armonía 
con  los  intereses  ,  nacionales,  que  las 
precarias  instituciones  adoptadas  por 
un  gobierno  provisional  y  más  ade¬ 
cuada  a  satisfacer  las  premiosas  exi¬ 
gencias  de  una  civilización,  desde 
luego  muy  desarrollada  y  extendida. 
El  Dr.  José  Pezet  fué  uno  de  los  es¬ 
cogidos  para  esa  Asamblea  que,  co¬ 
mo  hemos  tenido  la  fortuna  de  de¬ 
cir  en  otra  parte,  es  uno  de  los  cuer¬ 
pos  más  inolvidables  recuerdos  nos 
ha  dejado  de  nuestra  gran  revolu¬ 
ción.  —  No  nos  cansamos  de  decir 
oue  el  Congreso  Constituyente  de 
1822,  selecta  colección  de  hombres 
de  ciencia  y  de  patriotismo  exalta¬ 
do,  no  estuvo,  sin  embargo  a  nivel 
de  las  circunstancias,  las  que  fueron 
mal  comprendidas  y  apreciadas  por 
legisladores  que  aun  que  llenos  de 
luces,  no  conocían  el  manejo  de  los 
negocios  públicos.  Pero  es  preciso 
confesar  y  propagar  con  entusiasmo, 
oue  los  errores  mismos  de  esa  asam¬ 
blea,  llevan  un  sello  de  grandeza, 
un  aire  de  explendor  que  admiran 
hasta  el  día,  y  dan  una  idea  de  lo  a- 
ventajado  que  estaba  nuestro  país 
en  ilustración  científica  y  en  cono¬ 
cimientos  literarios.  —  Nosotros  que 
somos  celosos,  ardientes  partidarios 
de  las  adquisiciones  históricas  de¬ 
ploramos,  con  hondo  pesar,  que  has¬ 
ta  ahora  no  se  haya  escrito  nada  in¬ 
teresante  acerca  del  Congreso  a  que 
estamos  aludiendo.  Encontraríamos 
si  compulsáramos  los  documentos 
parlamentarios  de  esa  época  de  agi¬ 
tación  social  y  de  regeneración  polí¬ 
tica,  muchos  discursos  que  podían 
figurar  al  lado  de  los  más  acabados 
de  la  tribuna  francesa,  y  de  los  que 
se  pronunciaron  en  el  seno  de  las 
renombradas  cortes  españolas.  No 


es,  pues  extraño  que  no  se  sepa  den¬ 
tro  y  fuera  del  país  lo  que  ha  sido  e- 
sa  Asamblea;  que  no  conozcan  a  los 
distinguidos  oradores  que  la  compu¬ 
sieron;  que  ignoren  el  alto  ministerio 
que,  en  ese  entonces,  ejercieron  en 
la  elaboración  del  sistema  represen¬ 
tativo  los  representantes  ilustres  que 
los  pueblos  se  dieron  cuando  las 
prácticas  eleccionarias  no  estaban  di¬ 
fundidas.  —  Un  célebre  escritor  es¬ 
pañol,  hablando  de  la  reputación  de 
Francia,  como  nación  ilustrada,  dice, 
con  sobrado  fundamento;  que  la 
cuestión  de  esa  nombradla  débese  a 
que  allí,  en  ese  país  de  sobresalien¬ 
tes  dotes,  abundando  las  historias  de 
todas  épocas,  las  colecciones  de  dis¬ 
cursos,  los  trabajos  biográficos  y  vi¬ 
viendo  los  franceses  más  de  su  pasa¬ 
do  que  de  su  presente,  no  caen  nun¬ 
ca  en  el  olvido  ni  sus  hombres  ilus¬ 
tres  ni  sus  hechos  gloriosos.  Esta  mᬠ
xima  debíamos  tenerla  muy  presen¬ 
te  para  no  abandonar,  como  se  en¬ 
cuentra  por  desgracia,  los  estudios 
de  la  historia  nacional,  fecunda  en  a- 
contecimientos  de  todo  linaje  pero 
dignos,  en  su  mayor  parte,  de  admi¬ 
ración  y  de  alabanza.  —  Los  legisla¬ 
dores  de  1822  sobre  los  que  han  re¬ 
caído  tan  amargas  como  apasiona¬ 
das  censuras,  no  han  sido  examina¬ 
dos  a  la  luz  de  una  crítica  impar¬ 
cial.  El  Perú  acababa  de  salir  de  ri¬ 
ña  dominación  oprobiosa  y  prolon¬ 
gada,  palpitantes  todavía  los  hábi¬ 
tos  y  las  preocupaciones  coloniales; 
y  no  podía  de  improviso  adoptar  a- 
ouellas  leyes,  para  las  cuales  no  es¬ 
taba,  como  las  posesiones  inglesas, 
convenientemente  preparado.  A  pe¬ 
sar  de  esas  resistencias  naturales, 
de  esos  embarazos,  nacidos  del  es¬ 
tado  mismo  de  las  cosas,  los  princi¬ 
pios  deslumbradores  de  la  democra¬ 
cia,  el  ejemplo  de  otros  pueblos  con¬ 
temporáneamente  constituidos  y  la 


(191 


tendencia  del  hombre  a  recobrar  de- 
rechos  sojuzgados  o  perdidos,  deci¬ 
dió  al  congreso  a  la  plantificación 
de  ciertas  teorías  avanzadas,  que 
hasta  ahora  ni  se  radican  ni  se  acli¬ 
matan  por  entero.  —  Alternó  Pezet 
con  los  prohombres  de  la  revolución, 
terció  con  ellos  en  las  discusiones 
de  más  importancia  y  gravedad  y 
contribuyó,  con  empeño  laudable, 
no  sólo  al  logro  de  la  emancipación 
sino  a  la  idea  de  fundar  la  repúbli¬ 
ca  bajo  los  auspicios  de  la  demo¬ 
cracia.  Desde  el  principio  del  go¬ 
bierno  independiente  notóse  la  exis¬ 
tencia  de  partidos,  que  aunque  en 
desacuerdo  sobre  los  medios,  cami¬ 
naban  hacia  el  mismo  fin  político 
que  se  propusiera  al  iniciar  la  insu¬ 
rrección.  De  esta  uniformidad  de 
miras  y  de  sentimientos  provino  la 
facilidad  conque  se  constituyó  el 
país  y  se  formularon  para  él  los 
sistemas  más  complicados  de  la  ad¬ 
ministración  social.  Algunas  exage¬ 
raciones  en  los  principios  se  llevaron 
al  terreno  de  la  práctica,  impulsa¬ 
dos  por  el  ejemplo  de  otros  países; 
error  que  dura  todavía,  y  al  cual, 
en  mucha  parte,  debemos  los  vaive¬ 
nes  y  las  viscisitudes  que  hemos  ido 
atravesando.  —  La  causa  de  la  inde¬ 
pendencia  sufrió  reveses  repetidos 
y  profundos,  el  ejército  español  con¬ 
centrado  en  las  regiones  situadas  al 
otro  lado  de  los  Andes,  habíase  re¬ 
cobrado  del  desaliento  que  le  produ¬ 
je  el  aspecto  imponente  de  la  opi¬ 
nión,  y  obtenido,  en  mala  hora,  por 
impericia  o  por  desgracia  de  los 
nuestros,  triunfos  que  preludiaban  u- 
na  catástrofe  inmensa  para  el  Perú 
y  para  la  mayoría  de  la  América. 
Ni  Pezet  ni  sus  colegas  se  arredra- 
ion,  dicho  sea  esta  verdad  en  loor 
del  patriotismo  de  esos  días;  y  an¬ 
tes  bien  retemplados  con  el  fuego 
del  entusiasmo  y  con  la  presencia  y 


amenaza  de  los  peligros,  redoblaron 
sus  esfuerzos,  escogitaron  providen¬ 
cias  salvadoras  y  se  levantaron  con 
denuedo  para  conjurar  las  eventua¬ 
lidades  y  desastres,  que  unos  en  pos 
de  otros,  venían  minando  la  exis¬ 
tencia  de  la  nación.  —  Cuando  las 
victorias  de  los  enemigos  abrían  las 
puertas  de  la  capital  y  daban  lugar 
a  defecciones  que  quisiéramos  bo¬ 
rrar  de  nuestra  historia,  el  Congre¬ 
so  creó  la  dictadura  como  el  expe¬ 
diente  único  que  podía  redimir  al 
país  de  situación  tan  angustiosa,  Bo¬ 
lívar  acababa  de  destruir  ejércitos 
numerosos  y  aguerridos  venidos  de 
la  España,  donde  habían  rendido  a 
las  legiones  dominadoras  de  la  Eu¬ 
ropa;  y  ese  campeón  con  los  resplan¬ 
dores  de  sus  triunfos,  con  la  celebri¬ 
dad  de  un  nombre  esclarecido,  con 
la  fama  de  sus  proezas  mereció  la 
confianza  más  grande  de  la  Asam¬ 
blea  — la  suma  del  poder  público. 
Aunque  a  mucha  distancia  de  esos 
tiempos  y  esos  acontecimientos  ex¬ 
traordinarios,  no  condenamos  en  lo 
absoluto  la  conducta  de  los  repre¬ 
sentantes  que  entregaron  a  un  hom¬ 
bre,  a  un  guerrero  afortunado,  los 
derechos  y  los  destinos  del  Perú.  En 
circunstancias  tan  solemnes  como  a- 
quellas,  cuando  los  recursos  se  ex¬ 
tinguían,  cuando  resfriábase  la  fé 
de  muchos  patricios  honrados  pero 
pusilánimes,  cuando  la  traición  er¬ 
guía  su  cabeza  desmelenada  y  es¬ 
pantosa,  cuando  el  poder  real  se  ro¬ 
bustecía  rápidamente  para  absorber¬ 
se  los  pocos  pueblos  que  obedecían 
al  gobierno  de  la  República,  no  que¬ 
daba,  a  juicio  de  los  proceres  de  esa 
época,  otro  arbitrio  que  el  sacrifi¬ 
cio  doloroso  que  se  hizo  de  entregar 
a  Bolívar  la  dirección  de  la  guerra 
y  la  administración  de  los  negocios. 
Los  resultados  correspondieron  a  la 
grandeza  y  elevación  de  esta  medi- 


192) 


da,  si  bien  es  verdad  ‘que  ella  dejó 
rastros,  que  no  pocos  trabajos  nos 
han  costado  en  el  curso  posterior  de 
los  sucesos.  El  desenlace  de  Ayacu- 
cho,  tal  vez  cuando  menos  se  espe¬ 
raba,  justifica  el  proceder  del  Con¬ 
greso  en  1824.  En  las  crisis  sociales, 
]as  combinaciones  exentas  de  contra¬ 
dicciones  y  de  errores:  la  mejor  es  a- 
quella  que,  a  trueque  de  algunas  fa¬ 
tigas  y  desvelos,  define  un  estado  de 
cosas  sólida  y  permanentemente,,  le¬ 
ga  para  lo  futuro  principios  esta¬ 
bles  y  de  conocida  utilidad,  y  pone 
a  cubierto  la  independencia  y  la  hon¬ 
ra  de  los  pueblos.  Esto  se  realizó, 
precisamente,  con  la  dictadura  de 
Bolívar.  —  Somos  nosotros,  como  lo 
son  muchos,  no  por  capricho  ni  por 
espíritu  de  sistema,  sino  por  convic¬ 
ción  profunda  y  arraigada,  opuestos 
a  la  omnipotencia  de  los  gobiernos, 
sean  cuales  fueren  las  circunstancias 
en  que  se  encuentren  las  naciones,  y 
cualesquiera  que  sean  también  las 
razones  presentadas  para  cohonestar 
una  necesidad,  en  muchos  casos,  se¬ 
gún  la  opinión  de  algunos  publicis¬ 
tas,  irresistible  e  imperiosa.  Cree¬ 
mos  que  la  América  jamás  hubiese 
sucumbido  por  muchas  ventajas  que 
hubieran  reportado  los  ejércitos  rea¬ 
listas.  Quizás  habríase  retardado  un 
poco  más  la  consumación  de  la  inde¬ 
pendencia;  pero  nunca  se  habría 
frustrado  totalmente  como  no  se 
frustran  aquellas  reglas  invariables, 
prefijadas  por  la  naturaleza  para  el 
desarrollo  y  crecimiento  del  hombre 
y  de  la  sociedad.  —  Pezet,  sin  abju¬ 
rar  de  sus  creencias,  sin  amenguar 
su  patriotismo,  se  asustó  con  el  tre¬ 
mendo  poder  confiado  al  Libertador 
Bolívar,  y  vió  con  esa  vista  perspi¬ 
caz  de  que  estaba  dotado  felizmente, 
todos  los  peligros,  todos  los  azares  y 
todos  los  quebrantos  que  iba  a  co¬ 
rrer  la  causa  de  los  principios  demo¬ 


cráticos.  Si  se  equivocó  o  no,  lo  ten¬ 
drá  que  decir  la  historia,  cuando  en¬ 
tre  en  el  examen  de  lo  acontecido 
después  de  la  batalla  de  Ayacucho; 
cuando  aprecie  esa  constitución  fra¬ 
guada  para  perpetuar  el  poder  en 
ciertas  manos,  cuando  descubra  las 
tendencias  oligárquicas  absorbiéndo¬ 
se  todos  los  elementos  de  la  Repú¬ 
blica,  cuando  escudriñe  el  origen  de 
una  guerra  emprendida  para  asegu¬ 
rar  nuestras  libertades  contra  las  a- 
menazas  e  invasoras  tentativas  de 
caudillos  expulsados  de  nuestro  sue¬ 
lo,  y  cuando  aplique  el  criterio  filo¬ 
sófico  a  todos  los  acontecimientos 
ulteriores,  que  han  tenido  su  fuente 
en  la  dictadura,  en  los  perniciosos 
ejemplos  que  nos  trasmitió  y  en  la 
influencia  deletérea  que  ha  ejercido 
en  el  curso  y  progreso  de  nuestras 
revoluciones  intestinas.  —  Domina¬ 
do  el  Dr.  Pezet  de  la  idea  de  conser¬ 
var  a  todo  trance  el  principio  demo¬ 
crático,  pronosticando  males  del  po¬ 
der  discrecional  conferido  al  caudi¬ 
llo  colombiano,  prefirió  quedarse 
en  Lima  a  la  aproximación  del  ejér¬ 
cito  español,  con  el  objeto  de  espe¬ 
rar  ocasión  favorable  para  separar¬ 
se  del  país;  pero  el  destino  lo  había 
dispuesto  de  otro  modo.  Muchos 
hombres,  como  el  patriota  de  que 
nos  estamos  ocupando,  incurriendo 
en  la  misma  equivocación,  muchos 
como  él,  recibieron  el  epíteto  de  a- 
póstatas  cuando  ardían  de  entusias¬ 
mo  en  pro  de  los  intereses  de  su 
patria.  Las  revoluciones  casi  siem¬ 
pre  sacrifican  a  las  más  altas  figu¬ 
ras,  a  los  más  nobles  caracteres;  y 
se  explica  fácilmente  este  fenómeno 
desde  que,  elevándose  ellos  a  con¬ 
sideraciones  superiores  sobre  la  ge¬ 
neralidad  de  los  hombres  y  de  los 
partidos,  pueden  medir,  con  mano 
firme  y  experimentada  todas  Jas  dis¬ 
tancias,  adivinando  los  sucesos,  si  es 


(193 


posible,  para  atribuirles  condicio¬ 
nes  favorables  a  la  sociedad,  son¬ 
dear  todas  las  llagas  para  apreciar 
su  profundidad  y  la  índole  de  que 
se  hallan  revestidas  y  descubrir  to¬ 
dos  los  abismos  por  más  que  estén 
cubiertos  de  agradable  verdor  y  de 
flores  fragantísimas.  —  Suerte  casi 
siempre  deparada  al  genio  tocó  al 
malogrado,  al  erudito  Pezet:  murió 
encerrado  en  una  fortaleza,  guió  su 
existencia  con  el  corazón  agobiado, 
de  pesar,  víctima  de  sus  cálculos  fa¬ 
tídicos,  de  sus  apreciaciones  erró¬ 
neas  en  gran  parte,  respecto  a  la 
suerte  del  Perú.  Pezet,  que  gastó  u- 
na  gran  porción  de  su  laboriosa  vida 
y  de  sus  exiguos  recursos  para  rea¬ 
lizar  la  independencia  del  Perú,  que 
le  consagró,  sin  reservas,  las  luces 
de  que  estaba  dotado,  que  combatió 
en  el  palenque  a  cuerpo  desnudo  pa¬ 
ra  llevar  a  término  la  revolución  a- 
mericana,  no  podía  convertirse  en 
prosélito  del  realismo,  herido  mor¬ 
talmente  a  pesar  de  sus  efímeros 
triunfos  y  de  sus  transitorias  venta¬ 
jas.  Rodil,  uno  de  los  tenientes  más 
pertinaces  de  la  España,  en  estas 
tierras  encorvadas  con  el  peso  de  su 
despotismo  sistemático  y  absurdo, 
derramó  raudales  de  purísima  san¬ 
gre  en  el  Callao,  cuando  los  desti¬ 
nos  del  continente  estaban  definidos; 
y  ya  que  a  nuestro  amigo  y  compa¬ 
triota  Pezet  no  lo  consideró  a  propó¬ 
sito  para  decretarle  los  terribles  ho¬ 
nores  del  cadalso,  lo  eligió  para  dar¬ 
le  otro  género  de  martirio,  que  pro¬ 
longase  su  agonía  y  le  hiciera  sa¬ 
borear,  a  tragos  muy  amargos,  una 
muerte  cruel,  escogitada  para  ven¬ 
garse  de  sus  afanes  y  de  sus  hechos 
en  servicio  de  la  Independencia. 
No  pudo  sobrevivir  muchos  días  a 
la  prueba  que  se  le  exigió,  ponién¬ 
dole  costo  a  la  pluma  para  que  de¬ 
fendiese  la  causa  que  más  aborrecía 


y  que  nada  podía  ofrecerle  aunque, 
contra  todas  las  probabilidades  hu¬ 
biese  llegado  a  dominar.  Sucumbió 
al  fin,  entristecido,  lacerada  el  al¬ 
ma  de  hondísimo  pesar,  arrepentido 
de  no  haber  seguido  la  suerte  de  la 
patria  por  temores,  lejanos,  si  bien 
fundados  y  probables  de  un  despotis¬ 
mo  que,  por  ser  nuevo,  no  dejaba  de 
ser  siempre  humillante  y  oprobioso. 
—  Así  terminó  su  carrera  de  doctor 
Pezet.  Médico  muy  avanzado  en  e- 
sos  tiempos,  Catedrático  de  este 
Claustro,  donde  dió  tan  fructuosas 
lecciones  en  su  noble  profesión,  co¬ 
nocedor  como  pocos  de  todos  los  ra¬ 
mos  de  la  literatura  antigua,  de  los 
que  hizo  tan  útiles  aplicaciones,  su 
voz  fué  siempre  escuchada  con  res¬ 
peto  y  sus  escritos  leídos  y  busca¬ 
dos  con  ávido  interés.  Antiguas  o- 
bras  de  sobresaliente  mérito  que 
han  llegado  a  adquirir  una  fama  u- 
niversal,  lo  tuvieron  por  colabora¬ 
dor  infatigable.  Conócense  sus  pro¬ 
ducciones,  a  más  de  la  pureza  y  co- 
irección  del  lenguaje  por  el  gusto 
de  la  dicción,  por  la  elegancia  de  la 
forma  y  por  ese  tinte,  muy  pronun¬ 
ciado,  de  originalidad  y  de  belleza 
que  caracteriza  al  clasicismo  espa¬ 
ñol  del  siglo  XVI.  —  Propiamente 
hablando,  no  es  este  rapidísimo  bos¬ 
quejo  una  biografía  verdadera.  Ca¬ 
rece  de  las  condiciones  necesarias 
para  merecer  un  nombre  que,  tan¬ 
to  en  literatura  como  en  historia, 
tiene  cierta  significación  que  noso¬ 
tros  no  hemos  podido  dar,  a  pesar 
de  nuestros  deseos,  al  presente  tra¬ 
bajo,  humilde,  si  bien  hijo  del  co¬ 
razón.  Otros,  con  mayores  dotes  y 
en  posesión  de  datos  que  no  se  han 
podido  conseguir  ahora,  completarán 
pensamientos,  que  no  hemos  atina¬ 
do  a  desenvolver  sino  a  iniciar  tan 
sólo  con  la  esperanza  de  mejores  re¬ 
sultados  debidos  a  inteligencias  e- 


194) 


levadas.  R”.  (Galería  Universitaria, 
p.  75  en  Anales  Universitarios  del 
Perú,  vol.  III,  Lima,  1869). 

PEZET,  JOSE. —  Médico.  Reputa¬ 
do  médico  y  literato  de  origen  fran¬ 
cés  que  casó  en  Lima  con  la  seño¬ 
ra  doña  María  Rodríguez  Piedra  y 
fué  padre  del  General  Juan  Anto¬ 
nio  Pezet  que  fué  primer  vice  pre¬ 
sidente  de  la  República  del  Perú 
y  que  ejerció  el  mando  supremo  por 
fallecimiento  del  Gran  Mariscal  San 
Ftomán.  Sustituto  de  la  Cátedra  de 
Anatomía  en  la  Real  Universidad  de 
San  Marcos:  Alcalde  Examinador 
supernumerario  del  Real  Tribunal 
del  Protomedicato  de  Lima  (1807). 
Censor  y  Revisor  de  la  Junta  Eco¬ 
nómica  del  Colegio  de  San  Fernan¬ 
do  (1817-1820).  Catedrático  de  A- 
natomía  reemplazante  de  Unánue 
durante  el  viaje  de  éste  a  Europa  y 
durante  aquellos  períodos  en  que  la 
actividad  política  distrajo  a  Unánue 
de  su  obra  docente,  gozaba  fama  de 
un  conocimiento  excepcional  de  la 
literatura  antigua.  Murió  encerrado 
en  una  fortaleza,  víctima  de  errores 
políticos  excusables  ante  la  aprecia¬ 
ción  de  sus  virtudes  de  ciudadano  y 
ante  aquella  de  sus  excelencias  de 
maestro. 

PEZET  Y  ROBERTSON,  JUAN.— 

Cobrador  del  Colegio  de  la  Inde¬ 
pendencia  en  4  de  noviembre  de 
1826.  Alumno  de  San  Fernando. 

PEZET  Y  SOBERON,  FRANCIS¬ 
CO. —  Alumno  interno  del  Colegio 
de  la  Independencia  en  7  de  diciem¬ 
bre  de  1820. 

PEZUÑA. —  (F.l)  Sinónimo  vul¬ 
garmente  adjudicado  a  la  Bromihi- 
drosis  de  las  extremidades  inferio¬ 
res.  Dícese  “Pezuñentos”  de  los  su¬ 


jetos  que  sufren  de  esta  enfermedad. 
Un  muy  generalizado  concepto  atri¬ 
buye  gravedad  a  la  supresión  de  es¬ 
ta  secreción  fétida,  en  cuyo  trata¬ 
miento  se  emplea  pediluvios  de  ori¬ 
na  en  la  cual  se  ha  iniciado  la  fer¬ 
mentación  amoniacal.  La  picardía 
del  vulgo  establece  variedades  de 
pezuña,  entre  las  cuales  se  cuenta 
la  “sorda”,  la  “trepadora”,  etc. 

PEZZIA,  ANTONIO.—  Farmacéu¬ 
tico.  Siendo  aún  estudiante  de  Far¬ 
macia  había  prestado  servicios  im¬ 
portantes  en  una  de  nuestras  Am¬ 
bulancias  durante  la  guerra  con 
Chile.  El  señor  Pezzia  obtuvo  el  tí¬ 
tulo  profesional  el  año  de  1880. 

PFLUCKER  Y  PEDEMONTE,  MA¬ 
NUEL. —  Hijo  del  Ingeniero  Pfluc- 
ker,  nació  en  Lima.  Hizo  sus  estu¬ 
dios  en  el  antiguo  Colegio  de  Lima 
que  dirigía  el  Dr.  Pedro  A.  Labarthe 
y  se  matriculó  en  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  de  Lima.  Alumno  distinguido 
de  la  Facultad,  mereció  de  ella  sus 
premios  mayores:  el  Premio  Esco¬ 
lar  (1904)  y  de  la  contenta  de  Ba¬ 
chiller  (1905).  Bachiller  en  Medici¬ 
na  el  año  de  1906;  su  tesis:  Trata¬ 
miento  quirúrgico  de  los  aneuris¬ 
mas,  obtuvo  el  título  profesional  el 
año  de  1907.  Enviado  a  Europa  en 
viaje  de  perfeccionamiento  profesio¬ 
nal,  como  premio  a  sus  merecimien¬ 
tos  escolares,  adquirió,  principal¬ 
mente  en  Francia,  la  especialidad 
pediátrica.  Médico  de  Policía  de  Li¬ 
ma. 

PHILLIPS,  LUIS  A.—  Médico 
(1910). 

PICANTES. —  (Bromatolog). 

PICARONES. —  (Bromatolog). 


(195 


PICAFLOR.—  (Troehilus  Coli¬ 
brí)  Ave  conocida  en  otros  países  con 
el  nombre  de  Colibrí,  pájaro  Mosca, 
Mellisuga;  pero  no  hay  animal  nin¬ 
guno  que  tenga  tantos  nombres  dis¬ 
tintos  como  este  pajarillo  particu¬ 
lar.  Linneo  formó  de  ellos  un  géne¬ 
ro  aparte  bajo  el  nombre  de  Trochi- 
lus,  al  que  refiere  22  especies.  Tie¬ 
ne  hablando  generalmente,  el  cuer¬ 
po  pequeñísimo,  el  cuello  corto,  la 
cabeza  proporcionada,  los  ojos  ne¬ 
gros  y  vivos,  el  pico  tan  delgado  co¬ 
mo  un  alfiler  y  tan  largo  como  el 
cuerpecillo:  la  lengua  arpada,  las 
patas  breves  con  cuatro  dedos,  la  co¬ 
la  compuesta  de  ocho  a  nueve  plu¬ 
mas  tan  largas  como  lo  restante  del 
cuerpo  y  las  alas  tan  grandes  que 
llegan  sus  guías  al  tercio  de  la  cola: 
el  colorido  es  vario,  según  las  espe¬ 
cies,  pero  generalmente  el  más  her¬ 
moso  que  puede  caber  en  la  imagi¬ 
nación,  concurriendo  a  formar  no 
sólo  el  esplendor  de  oro  y  de  las  pie¬ 
dras  preciosas,  sino  la  luz  de  todas 
las  tintas  más  elegantes  y  más  vivas 
que  hay  en  la  Naturaleza.  El  brillo 
y  valentía  de  estos  colores  tienen 
más  o  menos  vivacidad  según  la  re¬ 
flexión  de  la  luz  o  las  distintas  si¬ 
tuaciones  de  la  vista  que  los  obser¬ 
va,  añadiendo  a  estas  prerrogativas 
la  especialísima  de  conservar  su  ex- 
plendor  aún  después  de  muerto  por 
todo  el  tiempo  que  se  mantiene  bien 
disecado.  Por  la  Primavera  se  ven 
volar  pajarillos  como  si  fueran  ma¬ 
riposas  alrededor  de  las  flores,  de 
las  cuales  chupan  su  alimento,  aun¬ 
que  rara  vez  se  ponen  en  ellas,  sien¬ 
do  lo  más  frecuente  sostenerse  en  el 
aire  de  modo  que  parecen  inmóvi¬ 
les.  Cuando  vuelan  se  oye  un  zum¬ 
bido  semejante  al  que  forman  cier¬ 
tos  moscardones  que  andan  rodean¬ 
do  las  flores:  su  canto  es  una  especie 
de  murmullo  muy  claro,  débil  y 


proporcionado  al  órgano  que  lo  pro¬ 
duce,  distinguiéndose  los  machos  de 
las  hembras  en  el  esmalte  de  la  ca¬ 
beza,  el  cual  es  de  un  color  naran¬ 
ja  o  tan  vivo  que  centellea  lo  mis¬ 
mo  que  el  fuego.  Hacen  estas  aveci- 
tas  sus  pequeñísimos  nidos  sobre  los 
árboles,  tejiéndolos  de  pajitas  y  ta¬ 
piándolos  de  plumas  muy  blandas 
para  poner  después  los  dos  únicos 
huevos  de  la  magnitud  de  un  gar¬ 
banzo  y  de  color  blanco  punteado  de 
amarillo,  empollándolos  alternati¬ 
vamente  el  macho  y  la  hembra;  de- 
dícanse  a  su  propagación  en  la  esta¬ 
ción  de  verano,  y  cuando  llega  el 
invierno  se  cuelgan  por  el  pico  de 
una  ramita,  permaneciendo  inmóvi¬ 
les  hasta  que  vuelve  la  primavera. 
Durante  aquel  tiempo,  que  es  para 
ellos  un  verdadero  letargo,  caen  en 
manos  de  los  que  los  buscan  y  que 
rara  vez  logran  cojerlos  cuando  es¬ 
tán  en  sí  y  ejercitan  las  funciones  y 
facultades  de  vida  espirituosa.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PICO  FEO. —  Véase  Tultán.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PICHO  ACHI. —  (F  1  ) 

PICHIURICUC. —  (F.l )  Adivinos 
de  la  época  incaica  que  ejercían  su 
oficio  interpretando  el  vuelo  de  las 
aves  (Sebastián  Lorente:  Historia 
de  la  Civilización  Peruana,  tomo  III. 
pág.  173). 

PIE  DE  PERRO. —  (Bot.)  Véase: 
Mumbachi. 

PIEDRA,  BELISARIO. —  Médico 
Presentó  sus  títulos  de  médico  ecua- 


196) 


loriano  ante  la  Facultad  de  Medici¬ 
na  de  Lima,  que  lo  autorizó  para  el 
ejercicio  de  la  profesión  en  el  Perú. 
Figura  en  la  Relación  oficial  de  la 
Facultad  de  1894. 

PIEDRA,  RICARDO  DE  LA.  — 

Médico  (1877)  Homeópata.  Ejerció 
en  Lambayeque  en  1894. 

PIEDRA  DE  CRUZ  —  (Lápiz  cru 
cifer)  Piedra  semejante  al  mármol 
verde  que  se  encuentra  en  el  Nue¬ 
vo  Reyno  de  Granada,  que  por  cual¬ 
quiera  parte  que  se  rompa  mani¬ 
fiesta  una  cruz  de  color  negro  per¬ 
fectamente  dibujada,  la  cual  asegu¬ 
ran  allí  que  tiene  singular  virtud 
contra  los  reumas  y  calenturas;  la  a- 
bundancia  de  ellas  las  hace  comu¬ 
nes  y  de  poca  estimación.  Mr.  de  Bo- 
mare  dice  que  parece  ser  una  especie 
de  madrepora  fósil  cuyas  2  lamas  se 
cruzan  de  modo  que  cortadas  hori¬ 
zontal  o  verticalmente  representan 
una  cruz,  llenando  la  naturaleza  los 
intervalos  de  los  ángulos  de  una  ma¬ 
teria  arcillosa  y  dura.  Dice  también 
que  se  halla  estas  piedras  en  Portu¬ 
gal,  en  Santoigne,  en  Normandia  y 
en  Guinea  y  particularmente  en  Es¬ 
paña  cerca  de  Santiago  de  Galicia 
y  que  los  plateros  Españoles  las  en¬ 
garzan  en  oro  en  plata  para  hacer 
creer  a  las  gentes,  que  se  encuentran 
ya  pulidas.  (Alcedo:  Diccionario 

Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid  1789). 

PIEDRAS  MEDICINALES.  — 

(Hist.)  Piedras  medicinales  cría  mu¬ 
cha  (el  Perú)  para  la  sangre,  hija- 
da,  orina,  reumas  y  leche,  y  la  piedra 
que  llaman  de  los  lipos,  azul  y  ver¬ 
de,  es  el  más  provechoso  simple  que 
cría  la  naturaleza  para  curar  ulcera¬ 
ciones,  llagas  y  cicatrices;  dáse  car¬ 


denillo,  alumbre  y  gran  copia  de  pie¬ 
dra  azufre.  En  las  cordilleras  de  To- 
mina  y  Tarija  hay  unos  animales  a 
quienes  llaman  Antas,  que  nosotros 
llamamos  Gran  Bestia  y  crían  unas 
piedras  en  las  entrañas  del  ancho  de 
un  real  de  a  cuatro  y  menores,  y  del 
grueso  de  medio  dedo  y  más  gruesos, 
eficaz  antídoto  contra  el  veneno  y 
ellas  y  las  unas  pictima  excelente 
para  el  corazón.  Las  piedras  beza- 
res  que  en  el  vientre  crían  las  vi¬ 
cuñas  y  guanacos,  animales  monta- 
ñeces  de  lana  bermeja  y  pechos 
blancos,  mayores  que  terneros  aún 
que  no  tan  fornidos,  son  ligerísimos 
y  de  tierras  frías  en  que  andan  a  mi¬ 
llares  y  se  dividen  en  manadas,  crían 
estas  piedras  bezares  en  unos  bolsi¬ 
cos  y  hay  en  ellos  diez,  quince  y 
veinte  piedras  al  modo  que  los  gra¬ 
nos  de  la  granada,  pero  sin  tela;  en¬ 
tre  unas  y  otras  he  visto  un  bolsico 
de  estas  y  es  admirable  las  coloca¬ 
ción  de  las  piedras,  y  la  diferencia 
de  sus  colores,  ya  verde  claro,  ya 
pardo,  ya  negro,  ya  dorado;  susten- 
tanse  de  yerbas  salutíferas  y  medi¬ 
cinales.  Dos  piedras  andan  en  este 
reino  bien  admirables,  la  una  forma¬ 
da  sobre  una  aguja  colchonera  y  la 
ctra  sobre  una  asta  de  saeta,  la  una 
está  en  Lima  y  cuando  no  admire  el 
haber  entrado  a  las  entrañas  del  a- 
n ¡mal  sin  quitarle  la  vida,  se  le  de¬ 
be  admiración  al  ver  formado  en  es¬ 
ta  y  en  aguja  las  piedras  sin  que  en 
tanto  tiempo  causen  corrupción  o 
rotura.  En  Chile  se  dan  estas  pie¬ 
dras  muy  salutíferas  y  en  todas  las 
sierras  del  Perú  se  hallan  con  abun¬ 
dancia.  La  piedra  llamada  de  Guan- 
cabamba  doctrina  que  fué  de  San¬ 
tiago  de  los  Conchucos,  de  que  tra¬ 
taré  muchos  en  su  lugar,  es  admi¬ 
rable,  tiene  el  color  blanco  y  es  ne¬ 
gra  la  piedra  en  que  se  cría,  crece 
como  si  fuera  viviente  y  es  único  re- 


(197 


medio  para  llagas,  heridas  y  ulce¬ 
raciones,  tanto  a  los  hombres  co¬ 
mo  a  las  bestias,  cura  disenterías  y 
flujos  de  vientre,  así  los  de  humor 
como  los  de  sangre,  sana  de  todo  mal 
de  orina  y  remedia  otros,  achaques 
de  mujeres;  crió  Dios  frontero  otra 
peña  que  es  pernicioso  veneno,  tan¬ 
to  al  que  la  bebe  como  al  que  la  to¬ 
ca,  pues  a  todos  los  mata  y  sus  pol¬ 
vos  hacen  el  mismo  efecto  tocados 
a  las  ropas  o  a  las  bebidas,  y  no  tie¬ 
nen  otro  antídoto  en  su  contagio  que 
aplicar  la  piedra  de  Guancabamba, 
con  que  ni  muere  el  inficionado,  ni 
le  atosiga  el  veneno,  aplícase  molida 
y  en  vino  o  chicha  se  bebe.  De  la 
piedra  del  águila,  dicen  los  autores 
que  ayuda  al  parto.  Hasta  aquí  el  Pa¬ 
dre  Calancha,  en  su  Crónica  Mora¬ 
lizada  del  Orden  de  San  Agustín  en 
el  Perú.  Veamos  lo  que  respecto  a 
estas  piedras  dice  el  Padre  Acosta: 
La  piedra  Bezaar  se  encuentra  en 
todos  estos  animales  que  nosotros 
hemos  dicho  más  arriba  ser  propios 
y  particulares  del  Perú,  de  las  cua¬ 
les  algunos  autores  de  nuestro  tiem¬ 
pos  han  escrito  libros  enteros  que 
podrán  ver  quienes  quieran  tener 
más  particular  conocimiento.  El  se¬ 
villano  Nicolás  Monardes,  que  ha¬ 
bía  recibido  algunas  de  estas  piedras 
bezares  peruanas,  hizo  un  elogio 
hiperbólico  de  las  virtudes  curativas 
de  las  piedras  nombradas  y  de  aque¬ 
lla  de  los  caimanes  del  Perú.  Estos 
elogios  están  citados  por  Cristóbal 
Acosta,  en  su  Trattato  della  Historia, 
Natura,  et  Virtú  delle  droghe  medi- 
cinali  cSr  altri  semplici  che  vengono 
potati  dalle  Indie  Orientali  in  Euro¬ 
pa.  Editado  en  Venecia  el  año  de 
1585.  La  piedra  del  águila  habría  e- 
xistido  en  Huánuco  el  Viejo  y  ha¬ 
bría  sido  considerada  como  una  pa¬ 
nacea  de  las  hemorragias  y  de  los  a- 
bortos,  en  opinión  del  autor  de  una 


Descripción  de  la  Intendencia  de 
Tarma,  publicada  en  Mercurio  Pe¬ 
ruano  de  los  últimos  años  del  siglo 
XVIII.  Refiriéndose  a  las  piedras 
medicinales  en  Chile,  dice  el  Señor 
Vicuña  Mackenna  (Los  médicos  de 
antaño  en  el  reino  de  Chile,  Santia¬ 
go,  1877)  lo  siguiente:  Según  el  Pa¬ 
dre  Ovalle,  que  aunque  vivió  en 
Roma  y  murió  en  Lima,  nunca  dejó 
de  ser  un  santiaguino  refinado,  así 
como  hoy  sus  paisanos  tienen  al  al¬ 
cance  sus  sedientas  gargantas  el  a- 
gua  del  Presidente  García  Ramón 
en  cada  uno  de  sus  patios  y  aposen¬ 
tos,  así  cada  cual  escondía  en  el  fon¬ 
do  de  su  tinaja  o  piedra  de  destilar 
de  la  Canchagua  de  Mendoza,  una 
piedra  bezoar  “para  alegrar  el  cora¬ 
zón  ’.  Pero  si  se  hallan  con  algún  a- 
chaque  — añade  el  buen  Padre  en  su 
Historia,  pág.  54—  de  apretura  y  an¬ 
sias  de  corazón,  o  con  alguna  pasión 
o  melancolía,  hace  más  efecto  raspar 
la  piedra  poco  y  beber  los  polvos”. 
Me  he  ocupado  de  las  piedras  ma¬ 
ravillosas  de  América  en  mi  estudio 
titulado  “De  otros  tiempos”,  edita¬ 
do  por  Vespasiani,  en  Roma,  el  año 
de  1913.  En  el  curato  de  Lamellia 
(Descripción  de  la  Intendencia  de 
Tarma,  en  Mercurio  Peruano,  tomo 
II  de  la  Biblioteca  Peruana,  Lima, 
1861)  hallaron  los  españoles  una  cé¬ 
lebre  piedra  llamada  Catachi,  que 
se  formaba  en  los  altos  de  un  ba¬ 
rranco,  en  el  que  descendiendo  las 
aguas  de  un  manantial  se  conden¬ 
saban  y  petrificaban  en  figura  de 
columnas  o  cirios  de  cera  blanca.  Se 
decía  de  ella  que  disuelta  en  polvos 
era  medicina  eficaz  de  las  hemorra¬ 
gias  y  mezclada  con  clara  de  huevo 
era  elemento  favorecedor  de  la  con¬ 
solidación  de  los  huesos  fracturados. 
Estaba  considerada  en  el  número  de 
estas  piedras  maravillosas  el  llimpi 
o  illimpion,  piedra  roja  que  los  irv 


198) 


dios  empleaban  para  pintarse  los  ros¬ 
tros  y  que  parece  extraían  de  unos 
yacimientos  vecinos  a  Guamanga. 
En  un  Inventario  de  la  Botica  del 
Colegio  de  San  Pablo  de  Lima,  que 
poseemos  original  consta  que,  en  el 
año  de  1785  se  hallaba  en  el  arse¬ 
nal  de  la  dicha  Botica  las  siguientes 
piedras  medicinales,  consideradas 
como  dotadas  todas  ellas  de  propie¬ 
dades  terapéuticas  diversas:  la  pie¬ 
dra  del  águila,  a  50  pesos  la  arroba. 
La  piedra  de  Almena,  a  25  pesos  la 
arroba.  La  piedra  de  Bezoar,  a  dos 
pesos  la  libra.  La  piedra  de  Cala¬ 
minta.  La  piedra  de  contrayerba. 
Las  esmeraldas  preparadas,  a  un  pe¬ 
so  la  onza.  La  piedra  de  Goa  a  dos 
reales  la  onza.  La  piedra  de  Guan- 
cabamba,  a  dos  pesos  la  libra.  La 
piedra  de  granate  oriental,  a  dos  pe¬ 
sos  la  onza.  La  piedra  infernal.  La 
piedra  judaica.  La  piedra  lipe  o  de 
los  Lipes  a  dos  pesos  la  arroba.  La 
piedra  Nefrítica.  El  oro,  con  sus  va¬ 
riedades;  el  oro  diaforético,  el  oro 
fulminante  y  el  oro  potable,  todas 
ellas  a  40  pesos  la  onza.  La  piedra 
Pómez.  Los  záfiros,  a  3  pesos  la  on¬ 
za. 

PIEROLA,  JORGE. —  Anatomía 
Patológica  del  bazo,  G.  M.  918.  (Co¬ 
laboración  de  los  SS.  Ernesto  Raffo, 
Luis  A.  Mendoza  y  Pedro  Roca  Ze- 
la). 

PIEROLA,  LUIS  O.  DE  —  Bachi¬ 
ller  en  1905;  su  tesis:  “Profilaxia  de 
la  tuberculosis  en  el  ejército”.  Mé¬ 
dico  cirujano  en  1905. —  Bibliogra¬ 
fía:  Tesis  del  bachillerato,  G.  M.  905; 
R.  U.  I. —  Vesaria  verrucosa,  G.  M. 
903. —  Importancia  de  la  interven¬ 
ción  de  urgencia  de  los  grandes  trau¬ 
matismos.  G.  H.  904. 

PIEROLA,  MANUEL  C.  DE.  — 

Médico  Cirujano. — Bachiller  en  Me¬ 


dicina  el  año  de  1904;  su  tesis:  De 
las  retrodesviaciones  uterinas  y  su 
tratamiento  por  la  histeropexia.  Ob¬ 
tuvo  el  título  profesional  el  año  de 
1904.  El  doctor  Piérola  emprendió 
viaje  de  perfeccionamiento  a  Euro¬ 
pa,  en  cuyas  clínicas  adquirió  la  es¬ 
pecialidad  de  oftalmología  que  cul¬ 
tiva  actualmente  (1921). 

PIEROLA,  NICOLAS  DE—  Pre¬ 
sidente  Constitucional  de  la  Repú¬ 
blica  en  el  Período  de  1895-1899.  Co¬ 
nocida  es  la  historia  de  este  ilustre 
estadista,  para  que  intentemos  es¬ 
bozarla  en  las  páginas  de  este  Dic¬ 
cionario.  Debemos  limitarnos  a  ma¬ 
nifestar  que  fué  él  quien  decretó  la 
erección  del  nuevo  local  de  la  Es¬ 
cuela  de  Medicina  el  18  de  Febrero 
de  1897;  se  encomendaron  los  traba¬ 
jos  a  una  Junta  formada  del  Decano 
Dr.  Armando  Vélez  y  de  los  docto¬ 
res  R.  L.  Flores,  E.  Odriozola  y  Ma¬ 
nuel  A.  Muñiz,  del  Dr.  Eleodoro  Ro¬ 
mero  y  del  Ingeniero  Alejandro 
Guevara;  que  fué  él  quien  promovió 
un  concurso  para  la  erección  de  un 
Manicomio  que  reemplazara  al  ya 
estrecho  e  inconveniente  del  Cerca¬ 
do  (10  de  abril  de  1896);  que  fué  él 
quien  creó  las  Cátedras  de  Gineco¬ 
logía  y  Pediatría;  que  fué  él  quien, 
instituyendo  la  Misión  Militar  Fran¬ 
cesa,  echó  las  bases  de  organización 
de  los  servicios  sanitarios  del  ejér¬ 
cito. 

PIEROLA,  NICOLAS  DE. —  Na¬ 
turalista.  Padre  del  Presidente  de  la 
República  del  Perú,  Dr.  D.  Nicolás 
de  Piérola,  es  autor  de  una  obra  cul¬ 
tural  que  pocas  veces  ha  sido  evi¬ 
denciada.  Compañero  y  muy  amigo 
del  sabio  peruano  don  Mariano  de 
Rivero,  fomentó  en  compañía  de  és¬ 
te,  el  estudio  de  las  ciencias  natu¬ 
rales  en  el  Perú,  que  ilustró  con  al- 

(199 


gunos  estudios  que  se  han  hecho  ra¬ 
rezas  de  Biblioteca.  El  10  de  octubre 
de  1826,  el  decreto  gubernativo  que 
exoneraba  del  cargo  de  Rector  del 
Colegio  de  la  Independencia  al  Dr. 
Fernandini,  encargaba  de  dicho 
puesto  al  naturalista  don  Nicolás  de 
Piérola.  La  obra  del  Sr.  de  Piérda 
fué  breve,  pero  no  por  ello  menos 
provechosa:  el  señor  de  Piérola  apro¬ 
vechó  su  permanencia  en  el  Rectora¬ 
do  para  dar  a  sus  alumnos  una  ense¬ 
ñanza  de  Historia  Natural  que,  has¬ 
ta  entonces  sólo  había  sido  dictada 
por  don  Juan  Tafalla  y  por  algunos 
maestros  y  pasantes.  El  sabio  italia¬ 
no  Raimondi  ha  hecho,  en  su  libro  El 
Perú  una  biografía  del  naturalista 
señor  de  Piérola. —  Bibliografía:  1) 
El  huracán  o  árbol  de  la  cera,  1747. 
Reproducido  por  el  Monitor  Popular 
de  Lima,  1897. 

PIETRASANTA,  PROSPERO  DE. 

—Corresponsal  de  la  Unión  Fernan- 
dina,  en  París  (1887). 

PIGMEO. —  (F.l)  Sinónimo  vul¬ 
gar  de  enano. 

PILATTI,  ANA  H.  DE—  Obste 
triz  (1899). 

PILCO. —  (Laurus  Cautica).  Es¬ 
pecie  de  Laurel  de  mediana  altura, 
que  echa  las  hojas  alternadas,  ova¬ 
ladas,  rugosas,  de  más  de  un  palmo 
de  largo,  de  color  verde  que  toca  en 
obscuro  muy  pequeña:  la  fruta  se 
parece  enteramente  a  la  del  laurel 
común:  los  efluvios  que  exhala  este 
árbol  particularmente  en  estío,  cau¬ 
san  hinchazón  y  postillas  acres  en  las 
partes  descubiertas  del  cuerpo  de 
cualquiera  persona  que  se  detiene  a 
su  sombra;  y  este  efecto  que  no  es 
mortífero  es  tan  variable,  como  las 
complexiones  con  que  se  encuentra, 
pues  hay  algunos  sujetos  que  expe¬ 


rimentan  tan  poco  daño  y  otros  nin¬ 
guno  y  algunos  sin  más  que  pasar 
por  debajo  del  árbol  se  cubren  de 
postillas  enteramente.  Sin  embargo 
de  estar  su  madera  impregnada  de 
un  jugo  verdacho,  viscoso  y  tan 
cáustico,  se  aprovechan  de  ella  los 
naturales  cortándola  con  la  precau¬ 
ción  de  hacer  humo  al  pie  y  la  em¬ 
plean  en  la  fábrica  de  edificios,  por- 
cue  luego  que  se  seca  se  pone  el  ju¬ 
go  maligno  y  adquiere  un  hermoso 
color  rojo  venado  de  manchas  ama¬ 
rillas  y  pardas.  Es  incorruptible  en 
el  agua,  en  la  cual  se  endurece  tan¬ 
to  como  el  hierro,  de  modo  que  no 
puede  haber  árbol  de  madera  más  a- 
preciable  para  construir  embarcacio¬ 
nes.  En  Chile  le  llaman  Lithy  y  en 
Quito  caspicarancha,  que  quiere  de- 
cil  árbol  que  da  sarna.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid  1789). 

PILONCILLO. —  Nombre  que 
dan  en  Nueva  España  a  la  azúcar 
de  costra  que  queda  en  las  pai¬ 
las.  Véase:  Raspadura.  Alcedo: 
i  Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 

PIMENTEL,  CARLOS  GUILLER¬ 
MO.™  Médico  Cirujano. —  Bachiller 
en  Medicina  el  año  de  1877;  su  tesis: 
Acción  fisiológica  de  la  gimnasia. 
Obtuvo  el  título  profesional  el  mis¬ 
mo  año  de  1877.  El  año  de  1879,  al 
organizar  la  Columna  “Independen¬ 
cia”,  formada  por  los  alumnos  de  la 
Facultad  de  Medicina  de  Lima,  el 
Dr.  Pimentel  fué  designado  Teniente 
de  la  primera  compañía.  Falleció  el 
Dr.  Pimentel  el  año  de  1890. 

PIMIENTA. —  (Myrtus  Pimienta) 
De  Tabasco  a  Malagueta,  llamada 


200) 


también  pimienta  de  Jamaica  y  de 
Chispa:  es  una  frutilla  o  baya  ao¬ 
vada,  casi  redonda,  de  color  alcena- 
do  o  acanalado,  y  menos  subido  que 
el  de  la  pimienta,  como  las  bayas 
del  arayán:  tiene  el  cáliz  dividido  en 
cuatro  o  cinco  partes,  y  de  un  olor  y 
sabor  aromático,  que  participa  del 
aroma  y  picante  de  la  pimienta  ca¬ 
nela  y  clavo,  sobre  saliendo  este  úl¬ 
timo  de  modo,  que  en  los  manjares 
que  se  aderezan  con  ella  se  percibe 
un  gusto  agraciado  de  todas  espe¬ 
cies:  interiormente  tiene  cada  fruti¬ 
lla  dos,  tres  y  aún  cuatro  divisiones, 
y  en  cada  una  por  lo  común  una  o 
dos  semillas  o  granillos  negros  de  fi¬ 
gura  de  riñón  y  de  sabor  notable¬ 
mente  menos  activo  que  la  baya: 
la  produce  un  árbol  grande  que  tie¬ 
ne  las  hojas  como  las  del  naranjo; 
las  flores  rojas  a  manera  de  granado, 
y  el  olor  como  de  azahar  y  tan  sua¬ 
ve  y  grato,  que  aún  las  hojas1  le  ha¬ 
cen  ventaja;  la  fruta  es  redonda,  es¬ 
tá  pendiente  en  racimo,  al  principio 
es  verde  y  después  leonada  y  final¬ 
mente  inclina  negro;  tiene  muchas 
virtudes  y  es  muy  útil  este  fruto,  de 
que  cualquiera  podrá  instruirse  en 
la  disertación  que  de  ella  ha  publi¬ 
cado  el  Dr.  Don  Casimiro  Gómez 
Ortega,  Catedrático  de  Botánica  y 
de  Historia  Natural.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid  1789). 

PIMPINELA. —  (Bot.)  El  Poterium 
sanguisorba  de  las  Rosáceas,  es  co¬ 
nocido  y  cultivado  en  Lima  con  el 
nombre  vulgar  de  Pimpinela:  es  una 
planta  de  sabor  amargo,  que  goza 
de  propiedades  astringentes,  por  lo 
que  se  le  empleaba  en  otro  tiempo 
como  hemostática  de  donde  le  viene 
su  nombre  específico,  en  el  día  sólo 
Se  la  usa  como  condimento  en  la  en¬ 


salada  (Colunga:  Botánica,  Lima, 
tomo  II). 

PINCO-PINCO. —  (Bot.)  Remedio 
universal  de  varias  enfermedades, 
nace  en  los  Andes  y  en  otros  países 
calientes.  (Calancha). 

PINE,  CALFORT,—  Farmacéutico. 
Su  nombre  figura  en  la  Relación 
oficial  de  la  Facultad  de  1916. 

PINEDA,  FRANCISCO—  Médico 
Cirujano.  Obtuvo  el  título  de  médi¬ 
co  y  el  grado  académico  de  doctor 
en  Medicina  el  15  de  setiembre  de 
1861.  El  Dr.  Pineda  ejerció  la  profe¬ 
sión  en  Lima,  en  los  barrios  de  Abajo 
del  Puente  y  fué  un  servidor  incon¬ 
dicional  de  las  clases  desvalidas,  a 
las  cuales  hizo  no  sólo  la  ofrenda  de 
sus  conocimientos,  sino  aún  aquella 
de  sus  recursos,  circunstancias  estas 
que  hacían  válido  al  Dr.  Pineda  el 
mote  de  Padre  de  los  Pobres.  Falle¬ 
ció  en  el  año  de  1876  y  fué  espec¬ 
táculo  emocionante  el  de  los  fune¬ 
rales  de  aquel  piadoso  médico  en  el 
templo  de  San  Lázaro;  el  pueblo 
que  concurrió  a  aquella  ceremonia 
lloraba  la  pérdida  del  excelente  mé¬ 
dico  e  incomparable  filántropo. 

PINEDA  Y  RAMIREZ  ANTONIO. 

—  de  la  expedición  Maspina,  encar¬ 
gado  de  los  estudios  de  Historia  Na¬ 
tural. 

PINELO  MARIA,  IGNACIA. — 

Obstetriz  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

PINILLOS,  A.—  Cirujano  Dentis¬ 
ta. 

PINILLOS,  JUAN  JOSE.—  Bachi¬ 
ller  en  1893;  su  tesis:  Valor  del  hi- 
drastis  canadensis  como  hemostático. 


(201 


PINIFICHI. —  Arbol  pequeño,  pro¬ 
pio  de  América  muy  parecido  al 
manzano;  destila  por  las  incisiones 
que  se  le  hacen  un  jugo  lechoso  y 
viscoso  que  purga  con  mucha  vio¬ 
lencia  las  bilis  y  serosidades,  toman¬ 
do  tres  o  cuatro  gotas  en  un  poco  de 
vino.  Lemery  dice,  que  si  durante 
la  operación  se  toma  caldo,  o  algu¬ 
na  otra  bebida  se  suspende  el  efec¬ 
to;  y  que  mientras  dure  es  necesa¬ 
rio  tener  cuidado  en  no  dormir.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PINIPINICHI. —  (Bot.)  Durante 
ha  descrito  con  este  nombre  una 
planta  originaria  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  y  particularmente  de  Car¬ 
tagena  y  de  las  costas  de  Tierra  Fir¬ 
me.  Nosotros  no  sabríamos  asegurar 
si  este  vegetal  es  el  mismo  Pinco- 
Pinco  a  que  alude  el  P.  Calancha  y 
si  el  nombre  fué  corrompido  por  el 
botánico  italiano.  Dice  Durante  que 
la  leche  de  este  vegetal,  a  la  dosis 
de  3  ó  4  gotas,  goza  la  propiedad  de 
purgar  todos  los  humores;  pero 
con  cierta  predilección  por  el  humor 
colérico  y  por  “el  agua  cetrina  de 
los  hidrópicos.  La  acción  purgante  de 
este  vegetal  a  pesar  de  ser  muy  e- 
nérgica  se  suspendía  mediante  la  in¬ 
gestión  de  una  pequeña  cantidad  de 
vino  o  de  caldo.  Su  uso  en  terapéu¬ 
tica  fué  abandonado  apenas  fueron 
conocidas  las  virtudes  del  Mechioa- 
cán. 

PINTO,  JOSEFA.  —  Obstet.riz 
(1908). 

PINTO  P» ASURCO,  CARMEN.  — 

Obstetriz  (1909). 

PINA. —  (Bot.)  La  Anana  sativa  o 
Bromelis  ananas,  de  la  familia  de 


las  Bromeliaceas,  actualmente  em¬ 
pleada  con  el  nombre  de  piña  por 
el  agradable  alimento  que  proporcio¬ 
nar  sus  frutos,  llamados  con  el  mis¬ 
mo  nombre  y  de  los  cuales  se  apro¬ 
vecha  para  confeccionar  un  jarabe, 
fué  empleado  en  la  época  colonial 
del  Perú  para  confeccionar  con  ella, 
mediante  infusión  y  fermentación, 
una  chicha  que  fué  considerada  co¬ 
mo  antídoto  del  vómito  negro  o  fie¬ 
bre  amarilla.  Lecuanda:  Descripción 
de  Trujillo  en  Mercurio  Peruano. 
Trae  noticia  de  estas  aplicaciones  te¬ 
rapéuticas  de  la  estimada  bromelia- 
cea.  Una  de  las  mejores  frutas  del 
mundo  propia  de  la  América  y  muy 
común  en  toda  ella:  su  gusto  y  su 
fragancia  son  iguales  con  su  hermo¬ 
sura:  la  cabeza  está  cubierta  de  una 
coronilla  de  las  mismas  hojas  pe¬ 
queñas,  de  la  misma  especie  de  que 
la  produce;  pero  muy  finitas  y  deli¬ 
cadas  y  cuando  se  corta  esta  corona 
\  se  planta  en  tierra  da  fruto  al  año. 
El  fruto  de  esta  fruta  tiene  algo  de 
uva  moscatel  y  de  pera  de  buen 
cristiano  y  comida  con  vino  y  azú¬ 
car  sabe  a  fresas.  Hay  tres  especies 
de  piñas:  la  primera  es  blanca  y 

tiene  diez  pulgadas  de  diámetro  y 
desde  quince  a  dieciocho  de  largo; 
su  corteza  es  amarilla  cuando  está 
madura  labrada  en  figuras  prominen, 
tes  exágonas,  y  su  carne  blanca  y 
fibrosa  y  esta  no  es  la  mejor  porque 
tiene  demasiado  ácido;  la  segunda 
especie  es  de  la  forma  de  un  pilón 
de  azúcar  o  pirámide  cónica;  y  es 
mejor  que  la  otra;  la  tercera  es  ro¬ 
ja  y  sin  contradicción  la  más  prefe¬ 
rible;  de  esta  fruta  se  hace  dulce 
que  es  muy  común  en  América  y  se 
trae  a  Europa  y  de  la  corteza  pues¬ 
ta  a  fermentar  en  agua  por  24  horas 
una  especie  de  cidra  muy  gustosa 
la  que  llaman  Chicha  de  Piña,  suma¬ 
mente  fresca  y  dulcificante  y  la  que 


202) 


sirve  por  regalo  a  las  11  del  día  y 
se  usa  para  varias  enfermedades,  co¬ 
mo  calenturas  pútridas  y  vómito  ne- 
grado  muy  buen  efecto. 

Llaman  en  el  Perú  Plata  de  Pi¬ 
fia  a  este  metal  que  cuando  está  vir¬ 
gen,  amalgamado  con  el  azogue  des¬ 
pués  de  extraído  éste  de  lo  cual  ha¬ 
cen  unas  columnitas  cuadradas  de 
que  llaman  Pebeteros,  Leoncitos  y  o- 
tras  figuras,  como  si  fueran  de  oro 
para  regalar.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid  1789). 

PIÑAS. —  Es  la  planta  en  pasta. 
Diccionario  de  algunas  voces  técni¬ 
cas  de  Mineralogía  y  Metalurgia  en 
Mercurio  Peruano,  de  Fuentes  V. 

PIÑEYRO,  JULIO, —  Médico  Ciru¬ 
jano. —  Bachiller  en  Medicina  el  año 
de  1910;  su  tesis:  Los  accidentes  post 
ciorofórmicos,  obtuvo  el  título  pro¬ 
fesional  el  año  de 

PIÑEYRO,  PASCUAL.  —  Farma¬ 
céutico  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

PIÑONES.  —  (Clutia  Eleuterea). 
Fruto  de  un  arbusto  llamado  mata 
de  piñones,  cuyo  tronco  crece  hasta 
el  grueso  de  un  muslo  y  su  altura  a 
más  de  un  estado,  la  corteza  es  pᬠ
lida,  verdosa  y  las  hojas  algo  pare¬ 
cidas  a  las  de  la  parra;  la  fruta  es 
unos  racimillos  de  cuatro  a  seis  cáp¬ 
sulas  del  grueso  de  la  agalla  y  cada 
una  contiene  tres  piñones,  cuya  cás¬ 
cara  es  blanca  y  su  médula  blanca, 
tomando  número  impar  hasta  nueve 
o  menos  según  la  edad  o  robustez 
del  sujeto.  Es  un  purgante  hidrago- 
go  preparándolo  con  algún  correc¬ 
tivo  por  que  causa  dolores  agudos 
en  la  primera  región  y  vómitos  vio¬ 


lentos,  que  cesa  tomando  agua  fría. 
El  aceite  extraído  de  ellos  es  útil 
en  la  hidropesía  untando  al  estóma¬ 
go  y  vientre;  y  tomando  algunas  go¬ 
tas  en  vino  sana  las  contracciones 
de  los  miembros,  disuelve  las  obs¬ 
trucciones  y  quita  el  dolor  de  oído  y 
sordera.  El  P.  Caulin  llama  a  esta 
Palma  Cristi,  y  la  hay  en  el  Jardín 
Botánico  de  esta  Corte.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico 
de  las  Indias  Occidentales  o  Améri¬ 
ca,  tomo  V.  Madrid  1789). 

PIÑON. —  (Bot.)  Del  piñón  dice 
Lecuanda  (Descripción  de  Piura,  en 
Mercurio  Peruano,  tomo  II  de  la  e- 
dición  de  la  Biblioteca  Peruana,  Li¬ 
ma,  1861.  Es  árbol  de  este  territorio, 
se  cría  en  lugares  calientes.  La  teli- 
ta  de  su  fruto  es  buena  para  purgar¬ 
se,  y  las  hojas  aplicadas  a  la  apos- 
lemas  sanan.  Con  el  nombre  de  pi¬ 
no  piñón  se  conocen  en  Botánica  las 
semillas  del  Pinus  pinea,  de  la  fa¬ 
milia  de  Coniferas;  los  frutos  de  la 
Araucaria  imbricata  indígena  de 
Chile  y  por  último,  del  Carcas  pur- 
gans  euforbiacea  purgante  y  eméti¬ 
ca,  a  la  cual  alude,  probablemente 
Lecuanda. 

PIÑUELA. —  Madera  de  un  árbol 
grande  que  se  cría  en  la  Provincia 
de  Guayaquil  y  Reino  de  Quito  y  se 
usa  para  la  construcción  de  embar¬ 
caciones  en  aquel  astillero.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América 
tomo  V,  Madrid  1789). 

PIOJO  DE  SABANA. — Insecto  pe¬ 
queñísimo  e  imperceptible  de  que 
están  cubiertos  los  campos  o  sabanas 
del  Reino  de  Tierra  Firme,  que  pe¬ 
netran  la  ropa  y  se  introducen  en 
las  piernas  causando  una  picazón  ex¬ 
traordinaria  matándolos  lavándose 


(203 


con  una  infusión  de  hojas  de  taba¬ 
co  en  aguardiente  o  en  orines.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  Madrid,  1789,  tomo  V). 

PIOJO  DEL  DIABLO.  —  (Bot  ) 
Nombre  vulgar  con  el  cual  son  co¬ 
nocidas  en  Lima  las  semillas  del  Ri- 
cinus  comunis,  de  la  familia  de  las 
Euforbiáceas,  que,  en  el  Perú  es  pe¬ 
renne  y  leñosa.  De  estas  semillas 
se  obtiene  por  presión  un  aceite  Hi¬ 
guerilla,  de  Palma  Christi,  de  Cas¬ 
tor  y  de  Ricino.  Dos  variedades  del 
Ricinus  communis,  son  conocidas  en 
Lima  con  los  nombres  de  Higuerilla 
de  palo  gris,  y  de  Higuerilla  de  palo 
colorado. 

PIOJOS. —  (Parasitolog.)  El  pedi- 
culus  capitis  fué,  a  no  dudarlo,  uno 
de  los  parásitos  más  conocidos  de 
los  primitivos  habitantes  del  Perú. 
Algunos  Cronistas  de  Indias  cuentan 
de  muchos  endemoniados  que  murie¬ 
ron  comidos  de  piojos  y  si  bien  esta 
expresión  pudiera  significar  una 
muerte  miserable,  ya  que  así  se  in¬ 
terpreta  en  el  lenguaje  usual,  ella 
nos  está  confirmada  por  una  noticia 
de  Garcilaso  acerca  de  los  tributos 
sabiamente  impuestos  por  los  Incas, 
quienes  habían  obligado  a  los  an¬ 
cianos  e  inválidos  a  pagar  sus  tri¬ 
butos  en  Cañutos  llenos  de  piojos. 
Tal  vez  si  esta  medida  obedece  a 
una  finalidad  de  aseo  corporal. 

En  la  actualidad  el  piojo  es  fre¬ 
cuente  parásito  humano  en  las  po¬ 
blaciones  de  la  sierra.  A  las  puer¬ 
tas  de  las  chozas  de  indios  vése  el 
grupo  bizarro  de  una  madre  que  rea¬ 
liza  una  verdadera  cacería  en  las 
cabelleras  de  sus  vástagos.  Pero  la 
presencia  de  los  piojos  no  alarma  a 
esas  pobres  gentes  que  creen  que  el 
piojo  se  lleva  la  sangre  mala  de  la 


persona.  Las  diferencias  de  color  de 
los  piojos  han  dado  lugar,  entre  no¬ 
sotros,  como  en  algunas  comarcas 
de  Europa  a  que  se  llame  con  po¬ 
quísimo  respeto  de  las  órdenes  reli¬ 
giosas  con  los  nombres  colectivos,  de 
algunas  de  éstas  Entre  las  parasiti¬ 
cidas  más  generales  del  piojo  cuén¬ 
tase  la  cebadilla. 

PIPIAN. —  Manj  ar  que  se  hace  en 
el  Reino  del  Perú  y  en  el  de  Tierra 
Firme,  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  1789,  Madrid 
1789). 

PIQUE. —  (Parasitolog.)  Nombre 
vulgar  del  Pulex  penetrans.  La  pro¬ 
fusión  de  estos  parásitos  en  ciertos 
centros  agrícolas  en  los  cuales  los 
peones  caminaban  descalzos  o  apenas 
calzados  con  ojotas  da  lugar  a  ac¬ 
cidentes  a  veces  graves,  determina¬ 
dos  por  las  pocas  precauciones  pues¬ 
tas  en  juego  llevar  a  cabo  la  extrac¬ 
ción  del  parásito:  acostumbra  el  vul¬ 
gar  verter  unas  gotas  de  petróleo,  en 
la  herida  dejada  por  el  parásito  ex¬ 
traído  con  una  aguja  corriente  de  las 
de  coser.  Nombre  que  dan  en  la  Pro¬ 
vincia  del  Perú  a  la  Nigua  Véase  es¬ 
ta  voz.  También  se  da  este  nombre 
en  el  mismo  reino  a  una  amistad 
muy  estrecha  equivalente  a  cortejo 
y  aún  en  España  se  usa.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
Madrid  1789,  tomo  V). 

PIQUE  . —  Los  planes  de  una  mina 
o  sus  labores  más  profundas  (Dic¬ 
cionario  de  algunas  voces  técnicas 
de  Mineralogía  y  Metalurgia  en  Mer¬ 
curio  Peruano,  Fuentes  V). 

PIRAGUA. —  Canoa  grande  en  que 
se  navega  al  remo,  regularmente  tie- 


204) 


ne  treinta  pies  de  largo  y  cuatro  de 
ancho  en  el  centro,  termina  en  pun¬ 
ta  a  los  dos  extremos  que  están  ele¬ 
vados  como  quince  pulgadas;  está 
dividida  por  nueve  bancos,  detrás 
de  cada  uno  de  los  cuales  hay  ocho 
pulgadas  de  distancia,  un  poco  más 
alto  que  los  bancos  unos  palos  con 
el  hueco  elevados  en  el  costado  para 
sostener  las  costillas;  tiene  dos  ár¬ 
boles  y  dos  celias  cuadradas;  cuan¬ 
do  salen  en  ellas  los  indios  a  llamar 
para  alguna  expedición  de  guerra  só¬ 
lo  llevan  una  o  dos  mujeres  en  ca¬ 
da  piragua  para  guisar;  pero  cuan¬ 
do  van  sólo  de  viaje  embarcan  to¬ 
da  su  familia.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  Madrid 
1789,  tomo  V). 

PIRIA. —  (Bot.)  Con  este  nombre 
y  con  el  de  Pumapara  es  conocido, 
en  las  provincias  de  Jaén  y  de  Bon- 
gará  un  árbol  grande,  cuya  corteza 
se  emplea  para  curar  mataduras  de 
las  bestias  y  heridas  en  general  (En¬ 
rique  Brünning:  de  Chiclayo  al  Puer¬ 
to  Meléndez  en  el  Marañón,  en  B. 
S.  G.  XIII). 

PIRITU. —  Especie  de  Palma  en  la 
Provincia  de  Peritú,  de  quien  tomó  el 
nombre  en  el  Nuevo  Reyno  de  Gra¬ 
nada;  es  una  especie  de  caña  cubier¬ 
ta  de  espinas,  muy  negra,  y  tan  fuer¬ 
te  y  tersa  que  la  usan  para  hacer  pi¬ 
pas  de  fumar,  porque  resiste  mucho 
al  fuego,  da  por  fruto  unos  racimitos 
como  de  uvas,  cuando  está  en  agraz 
es  muy  común  en  el  País  dicho.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  (1789), 

PISHCOL.  —  (Bot.)  Nombre  con 
que  es  conocida  en  la  provincia  de 
Jaén  una  clase  de  cactus  alto  (En¬ 


rique  Brünning:  De  Chiclayo  a  Puer¬ 
to  Meléndez  en  el  Marañón,  en  B 
S.  G.  XIII). 

PISSOT,  A.  G. — Dentista  que  ejer¬ 
cía  la  profesión  en  1886. 

PITA. —  (Agave  Americana)  Gé¬ 
nero  de  la  clase  Hexandrya  monogy- 
nia:  es  planta  alta  con  hojas  gran¬ 
des  llenas  de  substancia  grasa  y  só¬ 
lida,  dentadas,  largas  de  ocho  pal¬ 
mos  y  algo  diferentes  a  las  de  Eu¬ 
ropa:  de  ellas  se  saca  una  especie  de 
cáñamo  más  fino  y  fuerte  que  éste, 
de  que  hacen  hilo  para  cocer  las  co¬ 
sas  ordinarias,  tejen  costales,  tale- 
guitos  para  dinero  y  muchas  cuerdas 
de  todos  gruesos,  todo  lo  cual  ha¬ 
ce  sea  un  género  de  mucho  comercio 
y  consumo.  Alcedo:  (Diccionario 

Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V], 
Madrid  1789). 

PITA  HAYA.  —  Cactus  (Pitaha¬ 
ya)  Arbol  grande  y  muy  singular 
porque  sus  ramas  son  al  modo  de 
cirios  histriados  que  salen  derechos 
desde  su  tronco  hacia  lo  alto,  no  lle¬ 
van  hoja  alguna,  y  en  la  misma  ra¬ 
ma  nace  pegada  la  fruta,  que  tiene 
la  corteza  llena  de  espinas,  y  se  pa¬ 
rece  algo  a  los  higos  de  tuna,  aun¬ 
que  la  carne  es  más  blanca  y  deli¬ 
cada:  unas  las  tiene  rojas  y  otras 
amarillas,  distinguiéndose  también 
en  dulces  y  agridulces;  pero  muy 
sabrosas.  Monardes  le  da  el  nombre 
de  Cardín  y  abunda  en  el  Jardín 
Botánico  de  esta  Corte.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  tome 
V,  Madrid  1789). 

PITA,  NESTOR  O.  —  Correspon¬ 
sal  en  1918,  en  Chiclayo,  del  Bole¬ 
tín  Farmacéutico  de  Lima. 


(205 


PITAR,  JACINTO.  —  Médico  Ci¬ 
rujano. — -  Bachiller  en  Medicina  el 
año  de  1872;  su  tesis:  Transfusión 
de  la.  sangre  desfibrinada.  Obtuve 
el  título  profesional  el  año  de  1783 
Ejerció  la  profesión  en  la  ciudad  de 
Trujillo.  Bibliografía:  1)  Tesis  del 
bachillerato  en  Medicina,  Imp.  J.  F 
Solís  de  Lima,  1872. 

PITO  REAL. —  Nombre  que  dan 
en  Nueva  España  al  pájaro  Tulcán. 
véase  esta  voz.  Mr.  Bomare  equivo¬ 
ca  en  su  descripción  a  éste  con  el 
Carpintero,  que  son  distintos.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid). 

PILQUEN. —  (Otis  Chilensis)  Es 
pecie  de  avutarda  en  el  Reyno  de 
Chile,  mayor  que  la  europea,  de 
color  blanco,  cuya  cabeza  y  cuchi¬ 
llos  de  las  dos  alas  son  cenicientas 
y  negras  las  primeras  guías,  la  co¬ 
la  es  corta  y  poblada  de  18  plumas 
blancas;  no  tienen  excrecencia  algu¬ 
na  en  la  cabeza,  ni  en  la  garganta: 
el  pico  es  proporcionado  y  semejan¬ 
te  a  la  Avutarda,  los  pies  se  compo¬ 
nen  de  cuatro  dedos  bien  gruesos,  y 
tienen  el  espolón  superior  a  cierta 
altura  de  los  demás:  este  pájaro  que 
se  complace  en  ir  recorriendo  los 
campos  en  compañía  de  otros  de  su 
misma  especie,  se  alimenta  de  yer¬ 
bas,  y  no  empieza  a  procrear  hasta 
tener  dos  años  cumplidos,  y  entonces 
pone  la  hembra  seis  huevos  blancos 
no  es  de  mucho  mejor  sabor  que  la 
de  las  Pabas.  Alcedo:  (Diccionario 
Geogáfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  Amérca,  tomo  V 
Madrid  1789). 

PIURA. —  Aguas  Minerales  de  — 
En  este  Diccionario  están  citadas  las 


siguientes  aguas  minerales  compren¬ 
didas  en  el  territorio  del  departa¬ 
mento  de  Piura: 

PIURA. —  Hospitales  de —  (Hist.) 
Véase  la  palabra:  Hospitales. 

PIXBAE.  —  Fruta  común  en  el 
Reino  de  Tierra  firme:  es  de  figura 
cónica  casi  como  el  higo,  de  color 
amarillo  obscuro,  cubierta  de  una 
corteza  anaranjada,  la  médula  hari¬ 
nosa;  se  come  cocida  o  asada,  y  los 
Indios  de  la  Provincia  de  Guaimi 
en  el  Reyno  de  Tierra  Firme  no  usa¬ 
ban  otro  alimento,  ni  por  bebida 
más  que  el  fermento  que  de  ella  ha¬ 
cían  en  agua:  el  árbol  que  la  produ¬ 
ce  es  semejante  a  la  palma  de  dáti¬ 
les;  pero  más  alta  no  da  más  que 
cinco  o  seis  racimos,  y  cada  uno  tiene 
cincuenta  o  sesenta  pixbaes:  es  sil¬ 
vestre  y  nace  sin  cultivo:  los  mo¬ 
nos  gustan  mucho  de  esta  fruta.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  c 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PIZARRO,  ELISA.  —  Obstetriz. 
(1869). 

PIZARRO,  IGNACIO.  —  Alumnc 
externo  de  San  Fernando  en  1871 
Como  alumno  juró  la  Independencia 
en  30  de  Julio  de  1821. 

PLACENCIA,  ERNESTO.  —  Far¬ 
macéutico  en  1908. 

PLANTA  UNIVERSAL.  —  Plan 
ta  de  la  Provincia  o  País  de  los  In¬ 
dios  Iroqueses  en  la  Nueva  Francia 
o  Canadá  de  la  América  Septentrio¬ 
nal:  le  dieron  este  nombre  los  Mi¬ 
sioneros  Franceses  de  la  extinguida 
Compañía  a  causa  de  la  virtud  que 
tiene  para  curar  toda  clase  de  he- 


206) 


ridas:  son  hojas  del  tamaño  de  una 
mano  y  de  la  figura  de  las  del  Li¬ 
rio.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 
Histórico  de  las  Indias  Occidenta¬ 
les  o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PLATA,  CLODOVEO.  —  Medicc 
colombiano  del  estado  de  Cundina- 
marca,  autorizado  al  ejercicio  pro¬ 
fesional  en  1895.  Ejerció  en  Piura 
donde  formó  familia. 

PLATA,  CLODOVEO.  —  Estudió 
Medicina  en  1902,  y  abandonó  los 
dichos  estudios,  radicando  en  el  de¬ 
partamento  de  Piura,  en  el  cual  ha¬ 
bía  nacido.  Don  Clodoveo  Plata,  era 
hijo  del  médico  colombiano  del  mis¬ 
mo  nombre  y  apellido  que  ejercía  la 
profesión  en  Piura. 

PLATANO. —  (Musa  Paradisiasca, 
Género  de  la  clase  monoica  polyan- 
dria,  el  cáliz  del  macho  como  el  de  la 
hembra  son  un  aumento  redondo:  el 
primero  no  tiene  corola,  y  la  del  se¬ 
gundo  consiste  en  algunos  pétalos,  el 
sygma  está  inclinado  hacia  abajo  y 
las  semillas  son  redondas:  el  fruto 
tiene  ordinariamente  pulgada  y  me¬ 
dia  de  diámetro,  y  diez  a  doce  de  lar. 
go,  algo  curvado:  no  es  redondo  si¬ 
no  más  bien  como  un  exágono  re¬ 
dondeados  los  ángulos:  los  extremos 
terminan  en  puntas  exágonas;  la 
piel  que  es  liza  y  verde  antes  de 
madurar  se  pone  luego  amarilla,  en¬ 
cierra  una  substancia  semejante  al 
queso  muy  graso  sin  algún  grano,  y 
sólo  unas  fibras  gruesas,  cuando  el 
plátano  se  pasa  de  maduro,  la  cás¬ 
cara  se  vuelve  negra,  y  lo  interior 
ácido;  el  gusto  que  es  muy  seme¬ 
jante  a  la  pera:  es  el  mejor  alimen¬ 
to  que  hay  para  los  Negros,  y  todos 
los  animales  de  cualquier  especie 
que  sean  gustan  mucho  de  él,  lo  cual 


prueba  su  bondad.  El  árbol,  o  por 
mejor  decir  la  planta  que  produce  ei 
plátano,  no  da  fruto  más  que  una 
vez  grandes  racimos  y  luego^  que  se 
corta  o  que  se  deja  decae  poco  a  po¬ 
co,  se  marchita,  se  seca  y  Se  cae; 
pero  su  raíz  que  es  gruesa,  redon¬ 
da  y  maciza  produce  otros  renuevos 
que  da  a  los  doce  o  catorce  meses 
fruto,  mueren  y  reproducen  sus  raí¬ 
ces  sin  que  se  necesite  nunca  plan¬ 
tarlos:  no  tiene  corteza  ni  madera 
sino  un  grueso  rollo  de  muchas  ho¬ 
jas  muy  largas  y  anchas,  que  se  cu¬ 
bren  unas  a  otras,  y  las  exteriores 
sirven  de  corteza  o  envoltura  a  las 
otras:  llega  a  toda  su  altura  a  los 
nueve  meses,  y  tendrá  entonces  de 
diez  a  doce  pulgadas  de  diámetro - 
lo  cual  ni  lo  hace  más  duro  ni  difí¬ 
cil  de  cortar:  el  cultivo  de  esta  plan¬ 
ta  pide  un  terreno  húmedo,  graso  y 
sólido,  porque  necesita  mucho  nu¬ 
trimiento,  que  por  poco  que  le  falte 
no  medra  y  da  un  fruto  infeliz:  el 
plátano  antes  de  madurar  se  cuece 
como  los  nabos  carne,  y  los  Marine¬ 
ros  y  Pescadores  lo  comen  de  este 
modo:  también  lo  asan  sobre  las  as¬ 
cuas  y  sirve  de  pan  a  los  Negros - 
cocido  con  vino,  azúcar  y  canela  ad¬ 
quiere  un  color  encarnado,  un  bellc 
gusto  y  olor  fragante,  y  es  una  de 
las  mejores  Compotas  para  los  Crio¬ 
llos:  hay  cuatro  especies  de  pláta¬ 
nos  que  se  distinguen  con  los  nom¬ 
bres  de:  Banano,  Guineos,  Domini¬ 
cos,  y  Cambures.  Véanse  estas  voces 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  délas  Indias  Occidentales  c 
América,  tomo  V,  Madrid  1789).  — 

(Bot.)  La  Musa  paradisíaca,  de  la 
familia  de  las  Musáceas,  proprocio- 
na  frutos  de  sabor  agradable  y  bas¬ 
tante  nutritivas,  propiedad  esta  úl¬ 
tima  que  ha  sido  aprovechada  en  lo? 
últimos  años  para  preparar  con  esto? 


(207 


frutos  harinas  alimenticias  que  de 
tanto  sirven  en  Pediatría  y  aún  er 
medicina  general.  Del  plátano  lla¬ 
mado  Guineo,  dijeron  los  médicos 
de  la  Colonia  que  era  ardiente  y  de] 
otro,  vulgarmente  llamado  largo  di¬ 
jeron  que  era  fresco.  (Lecuanda: 
Descripción  de  Trujillo  en  Mercu¬ 
rio  Peruano.  El  jugo  que  destilaba 
de  las  incisiones  practicadas  en  la 
corteza  del  árbol  del  plátano  fue 
empleado  contra  la  ictericia. 

PLATA  VIVA.  —  (F.  1)  Nombre 
vulgar  dado  en  la  época  colonial  al 
mercurio  metálico. 

PLEMPIO,  FORTUNATO.—  (1601- 
1671)  Profesor  en  la  Universidad  de 
Lovaina  escribió  Antimus  Conygins 
Peruviana  pulveris  defensor  repul- 
sus  a  Melippo  Protymo.  Lovaina 
1655.  Combatía  al  Padre  Fabbio,  que 
defendió  la  cascarilla. 

PLETORICO.  —  (F.  1). 

PODAGRA.  —  (F.  1.)  Nombre  da¬ 
do  a  la  gota  por  los  prácticos  y  por 
el  vulgo  de  la  época  colonial.  Goto¬ 
so  y  podragoso  fueron  sinónimos  mé¬ 
dicos  y  lo  son  aún  en  el  lenguaje 
familiar. 

PODREDUMBRE  DE  HOSPITAL 

—  (Hist.)  Raza  en  los  hospitales  de 
Lima  en  época  anterior  a  la  reforma 
hospitalaria  llevada  a  cabo  el  añc 
de  1856  por  el  entonces  Director  de 
Beneficencia  D.  Francisco  Carazza 
el  año  de  1858  comenzó  a  hacerse  fre¬ 
cuente.  Este  año  se  presentaron  3 
casos  en  el  servicio  del  Dr.  D’Orne- 
llas  en  el  Hospital  de  San  Andrés 
(Almenabas:  Podredumbre  en  Gace¬ 
ta  Médica  de  Lima,  1861).  —  En 


1858  ingresó  a  San  Andrés  un  herido 
de  combate  de  22  de  abril  del  57 
amputado  por  el  Dr.  Redonde.  De 
allí  pasó  a  otros  hospitales  y  a  clien¬ 
tela  civil  (Almenara  y  Alarco  Lino 
art.  Podredumbre,  en  G.  M.  61,  p 
273. —  El  Dr.  Vera  aseguró  haberla 
visto  en  el  Hospital  de  la  Caridad  el 
año  36,  en  el  servicio  del  Dr.  Aran- 
da.  (G.M.  61).  Segura  confirmó  le 
dicho. —  (Hist.)  Antes  del  año  1856 
no  se  conocía  en  el  Perú  la  podre¬ 
dumbre  de  hospital,  se  la  estudiaba 
sólo  en  los  libros  y  a  pesar  de  las 
condiciones,  anteriores  poco  a  pro¬ 
pósito  de  nuestros  hospitales,  no  se 
veía  un  sólo  caso  de  este  terrible 
azote.  Pero  desde  la  venida  de  las 
hermanas  de  la  Caridad  y  más  que 
todo  desde  que  a  ellas  ha  delegado 
la  Beneficencia  no  sólo  el  encargo  de 
servir  y  cuidar  los  hospitales,  sinc 
de  abastecerlos  con  los  útiles  que 
ellas  importan,  dándoles  una  autorj 
dad  con  mengua  de  su  propio  de¬ 
coro  y  del  cuerpo  médico,  vemos  que 
a  esa  plaga  hace  terribles  estragos 
en  las  salas  de  cirujía,  sin  que  bas¬ 
ten  a  detenerla  los  prolijos  cuida¬ 
dos  de  los  médicos  y  los  alumnos 
(Artículo  editorial  de  la  Gaceta  Me¬ 
dica,  Lima,  1?  de  Junio  de  1875,  ti¬ 
tulado:  Hospital  Dos  de  Mayo,  p 
57).  En  el  departamento  de  Cirujía 
sala  de  Santo  Domingo  del  Hospital 
de  San  Andrés  que  corre  a  mi  cargo 
ingresó  hace  días  un  amputado  del 
muslo  venido  del  Callao  ofreciendo 
una  complicación  que  raras  veces  a- 
parece  en  esta  ciudad:  hablamos  de 
la  Gangrena  de  Hospital.  Esta  se  ha 
presentado  bajo  la  forma  pultácea 
y  aún  que  marchara  con  rapidez  los 
primeros  días  se  ha  detenido  bajo  la 
acción  de  un  enérgico  tratamiento 
que  ha  consistido  en  cauterizaciones 
potenciales  con  el  ácido  nítrico  y  en 


208) 


los  medicamentos  internos  tónicos 
que  se  consideran  como  antipútri¬ 
dos.  Sin  embargo,  de  haber  tomadc 
todas  las  precauciones  posibles  pa¬ 
ra  aislar  al  enfermo  respecto  de  pie¬ 
zas  de  curación,  ropa,  en  fuerza  de 
los  fundados  temores  que  nos  ins¬ 
piraba  la  contagiosidad  de  este  mal 
hemos  visto  con  pesar  que  se  ha  de¬ 
sarrollado  en  otros  dos  enfermos 
que  se  hallaban  en  los  altos  de  la  sa¬ 
la  contigua.  El  mal  se  ha  presenta¬ 
do  en  estos  bajo  la  misma  forma 
pero  más  benigna  y  se  halla  actual¬ 
mente  contenido  en  virtud  del  mis¬ 
mo  método  curativo.  (A.  E.  D’Orne- 
llas:  Editorial  de  La  Gaceta  Médi¬ 
ca  de  Lima,  31  de  Julio  de  1858).  — 
Con  fecha  31  de  Julio  de  1858,  el  Dr 
A.  E.  D'Ornellas  escribía  lo  siguien¬ 
te:  En  el  departamento  de  Cirujía 
sala  de  Santo  Domingo  del  Hospital 
de  San  Andrés  que  corre  a  mi  cargo 
ingresó  hace  días  un  amputado  del 
muslo  venido  del  Callao,  ofreciendo 
una  complicación  que  raras  veces  a- 
parece  en  esta  ciudad:  hablamos  de 
la  gangrena  de  Hospital.  Esta  se  ha 
presentado  bajo  la  forma  pultácea  y 
aun  que  marchara  con  rapidez  los 
primeros  días  se  ha  detenido  bajo  la 
acción  de  un  enérgico  tratamiento 
que  ha  consistido  en  cauterizaciones 
potenciales  con  el  ácido  nítrico  y  en 
los  medicamentos  internos  tónicos 
que  se  consideran  como  antipútri¬ 
dos.  Sin  embargo  de  haberse  toma¬ 
do  todas  las  precauciones  posibles 
para  aislar  al  enfermo  respecto  de 
piezas  de  curación,  ropa,  en  fuerza 
de  los  fundados  temores  que  nos 
inspiraba  la  contagiosidad  de  este 
mal,  hemos  visto  con  pesar  que  se 
ha  desarrollado  en  otros  dos  enfer¬ 
mos  que  se  hallaban  en  los  altos  de 
la  sala  contigua.  El  mal  se  ha  pre¬ 
sentado  en  estos  bajo  la  misma  for¬ 


ma,  pero  más  benigna  y  se  halla  ac¬ 
tualmente  contenido  en  virtud  del 
mismo  método  curativo.  Las  lesiones 
a  que  han  venido  a  complicar  en  es¬ 
tos  dos  últimos  enfermos  han  side 
dos  bubones  inflamatorios  que  por 
si  ofrecían  antes  muy  poca  grave¬ 
dad.  Otros  enfermos  recientemente 
operados  nos  han  tenido  en  la  ma¬ 
yor  alarma,  principalmente  un  am¬ 
putado  en  el  tercio  superior  del  bra¬ 
zo  y  otro  que  ha  sufrido  una  desar¬ 
ticulación  escápulo  humeral;  más 
hasta  ahora  semejante  plaga  no  ha 
seguido  en  sus  fatales  progresos 
Registramos  aquí  este  hecho  en  pri¬ 
mer  lugar  por  ser  una  complicación 
muy  rara  en  los  hospitales  de  esta 
capital,  pues  este  es  el  segundo 
caso  que  se  me  ha  presentado  desde 
que  resido  en  ella,  en  segundo  lugar 
por  haberse  propagado  a  otros  dos 
operados  sin  que  se  pueda  decir  cuál 
ha  sido  el  modo  de  propagación 
que  probablemente  ha  tenido  lugar 
por  contagio,  no  obstante  las  órde¬ 
nes  severas  de  secuestración  impues¬ 
tas  al  amputado  que  con  ella  entré 
al  Hospital.  Por  último  es  digno  de 
atención  el  hecho,  a  mi  modo  ver 
que  esta  enfermedad  así  como  otras 
complicaciones  de  operaciones  y  he¬ 
ridas,  infección  pútrida,  son  menos 
frecuentes  y  más  fáciles  de  curar  en 
este  país  que  en  Europa  donde  la 
práctica  quirúrgica  es  mucho  más 
ingrata  por  tan  graves  accidentes 
(Editorial  del  N?  45  de  la  Gaceta 
Médica  de  Lima,  vol.  II).  El  año  de 
1861  escribía  el  doctor  Almenavas: 
Toca  al  término  de  cuatro  años  con¬ 
secutivos  que  la  podredumbre  no 
abandona  el  establecimiento,  habién¬ 
dose  circunscrito  a  él,  revistiendo  un 
carácter  verdaderamente  endémico 
Ya  hoy  se  la  encuentra  en  el  Hospi¬ 
tal  de  Santa  Ana,  en  el  departamen- 


(209 


to  quirúrgico  que  desempeña  el  Dr 
Concha,  por  quien  el  hecho  ha  llega¬ 
do  a  mi  conocimiento,  hospital  que 
hasta  ahora  había  permanecido  vir¬ 
gen,  por  decirlo  así,  de  tan  destruc¬ 
tora  complicación;  además,  aunque 
rara  vez  o  casi  nunca  se  presenta 
esta  enfermedad  fuera  de  los  hospi¬ 
tales,  he  tenido  ocasión  de  observar 
algunos  casos  venidos  del  centro  de 
la  población  en  individuos  aislados 
que  por  su  triste  condición  han  teni¬ 
do  que  refugiarse  bajo  los  auspicios- 
de  la  Beneficencia.  (Almenavas- 
Hospital  de  San  Andrés  —  Podre¬ 
dumbre,  en  Gaceta  Médica,  Lima 
1861,  p.  157).  —  En  la  sesión  cele¬ 
brada  por  la  Sociedad  de  Medicina 
de  Lima  el  5  de  febrero  de  1864  ma¬ 
nifestó  el  Dr.  Cleomedes  Blanco 
haber  asistido  el  dicho  año  el  primer 
caso  que  se  registrara  en  Lima  de 
podredumbre  de  Hospital. 

POISON,  JUAN  LUÍS.  —  Ciruja¬ 
no  Dentista  de  la  Universidad  de 
París.  En  4  de  Julio  de  1827,  fue 
autorizado  por  el  Protomedicato  Ge¬ 
neral  para  el  libre  ejercicio  de  la 
profesión  en  el  Perú. 

POLAR,  MARIANO.  —  Médico  na¬ 
tural  de  Arequipa.  Realizados  sus 
primeros  estudios  en  el  Seminarle 
de  San  Jerónimo  de  esa  ciudad,  co¬ 
menzó  a  estudiar  medicina  en  el  An¬ 
fiteatro  de  San  Andrés  en  1806.  Se 
graduó  de  Bachiller  en  Artes  en  1812 
y  en  Medicina  en  1813.  En  19  de  di¬ 
ciembre  de  1817  fue  nombrado  por  el 
Tribunal  del  Protomedicato  Ciruja¬ 
no  de  una  expedición  militar  a  Crile 
En  1813  salió  del  Colegio  en  calidad 
de  mantista. 

POLEMICAS  MEDICAS.— (Hist.) 


POLEO.  —  (Bot.)  La  Mentha  pu- 
legium,  de  la  familia  de  las  Labia¬ 
das  fue  usada  por  nuestros  prácti¬ 
cos  en  la  época  colonial,  según  nos 
informa  Lecuanda  (Descripción  de 
Trujillo  en  Mercurio  Peruano  tomo 
II  de  la  edición  de  la  Biblioteca 
Peruana,  Lima,  1861)  quien  dice  que 
esta  planta:  Es  yerba  olorosa,  y  la 
usan  como  el  perejil  en  la  comida: 
tomada  en  peleada  causa  sueño.  En 
algunos  lugares,  particularmente  en 
Lima,  es  una  de  las  más  apreciadas 
para  la  mixtura. 

POLÍGALA.—  (Bot.)  La  Polyga- 
la  Senega;  de  la  familia  de  las  Poli- 
galácesa,  indígena  de  Virginia,  es 
una  planta  vivaz,  empleada  en  Esta¬ 
dos  Unidos  como  un  específico  en 
la  mordedura  de  las  serpientes  ve¬ 
nenosas  y  en  Europa,  en  las  enfer¬ 
medades  del  aparato  respiratorio,  a 
causa  de  su  acción  estimulante  que 
favorece  mucho  la  expectoración. 
Estas  propiedades  son  debidas  a  un 
principio  que  se  ha  llamado  Sene- 
guina  o  Poligalina.  Colunga:  Botᬠ
nica,  Lima,  tomo  II). 

POLO,  JOSE  E.  —  Médico  (1866). 

POLVOS  DE  CARTAGENA.  — 

(Hist.)  Fueron  pasados  en  los  “cursos 
con  sangre”  (Bermejo  y  Roldán):  di¬ 
sueltos  en  agua  rosada. 

POLVOS  DE  LA  CONDESA.  — 

(Hist.)  Véase:  Cascarilla. 

POLVOS  DE  JAMES.  —  (Hist.) 
Usados  en  cirujía. 

POLVOS  LEONADOS.  —  (Hist.) 
El  Padre  Calancha,  en  su  Crónica 
Moralizada  habla  de  unos  polvos  leo¬ 
nados  de  difícil  identificación:  De 


210) 


las  raíces  de  un  árbol  y  del  tronco 
se  dan  y  se  traen  a  Lima  unos  pol¬ 
vos  leonados  obscuros  de  las  comar¬ 
cas  de  Quito,  que  dados  en  polvos 
quitan  la  gota  coral  y  el  mal  de  co¬ 
razón,  de  que  no  he  visto  admirables 
efectos. 

POLVOS  MEDICINALES.— (Far¬ 
macia)  Esta  forma  farmacéutica  fue 
muy  generalizada  en  la  época  colo¬ 
nial  el  virreynato  del  Perú.  Cons¬ 
ta  del  Inventario  y  tasación  de  los 
simples  y  compuestos  medicinales 
muebles  y  utensilios  de  la  Botica  del 
Colegio  de  San  Pablo  de  Lima  al 
mal  tiempo  de  su  entrega  a  la  Real 
Congregación  de  San  Felipe  Neri  a 
quien  fue  aplicada  con  dicho  Colegio 
por  auto  de  la  Real  Junta  Superior 
de  7  de  julio  de  1770,  cuya  entrega 
hizo  el  Administrador  de  dicha  Boti¬ 
ca  Don  Rafael  Velada,  con  las  inter¬ 
venciones  que  refiere  el  auto  que  es¬ 
tá  por  cabeza  (manuscrito  de  62  ho¬ 
jas,  que  fue  bondadosamente  presta¬ 
do  por  D.  Luis  Ulloa),  que  en  aquella 
época,  se  hallaban  en  la  dicha  bo¬ 
tica  los  polvos  medicinales  que  a  con¬ 
tinuación  se  expresa:  Polvos  de: 
Almáciga,  alumbre,  amoníaco,  Arno- 
don  abad,  arrayam,  azafetida,  polvos 
agregativos,  antiartríticos,  antiasmᬠ
ticos,  astringentes,  antireumáticcs. — 
De  Piedra  Bezoar,  de  Bejuquillo,  de 
Brionia,  de  Bufones.  Polvos  balsámi¬ 
cos  de  Ricard. —  De  Coloquintida,  de 
Coloradilla,  de  Cangrejos  de  río 
(eran  los  llamados  ápice  de  cangre¬ 
jo  las  partes  reducidas  a  polvo),  de 
Conchas,  de  la  Condesa  de  Gante 
(fórmula  probablemente  tomada  a 
alguna  farmacopea  extranjera),  para 
el  Ungüento  de  la  Condesa,  de  Can¬ 
táridas,  de  Cabeza  de  liebre,  de  crᬠ
neo  humano  (estos  útlimos,  como  o 
tros  productos  medicamentosos  de 


origen  humano,  alcanzaban  fuertes 
precios  y  de  ellos  existía  en  la  Botica 
una  pequeñísima  cantidad.  Del  Du¬ 
que  de  Ossuna  (tomado,  sin  duda,  a 
alguna  Farmacopea  Española). —  De 
Hermodatiles  (tomado  a  las  farma¬ 
copeas  italianas  y  francesas),  de 
cáscara  de  huevo  (tal  vez  el  princi¬ 
pal  uso  de  estas  cáscaras  no  fue  aje¬ 
no  al  actual  empleo  que  de  ellas  se 
hace  como  clarificador  en  la  confec¬ 
ción  de  ciertas  formas  farmacéuticas 
cas  como  los  jarabes. —  De  Jalapa  y 
de  Juanes.  De  corteza  de  Laurel,  de 
Linaza,  de  Loxa  (cascarilla),  de  lom¬ 
brices  (los  polvos  de  lombrices  fue¬ 
ron  una  sola  de  las  muchas  formas 
farmacéuticas  en  que  se  adoptaron 
las  lombrices).  De  corteza  de  grana¬ 
da  y  de  Guaje.  De  Maqui-maqui,  de 
Marfil  y  Mercuriales.  De  orosus.  De 
Paradise  (probablemente  el  boticario 
no  quiso  traducir  del  italiano,  o  tal 
vez  se  trata  de  algún  nombre  pro¬ 
pio  de  Farmacopea  italiana),  de  Pe¬ 
dernal  de  Piedra  de  contrayerba,  de 
Piedra  imán,  de  Piedra  medicamen¬ 
tosa  (  todas  estas  últimas  considera¬ 
das  como  maravillosa  medicina  de 
los  envenenamientos  de  todo  orden 
y  de  toda  naturaleza.  De  Rosa,  de 
Ruda,  de  Ruibarbo;  Restrictivos.  Pol¬ 
vos  santónicos,  de  Sine  Quibus  (to¬ 
mados  de  Farmacopeas  europeas),  de 
Sem,  de  Succino  blanco,  de  Sándalo 
blanco,  de  sándalo  cetrino  y  de  sán¬ 
dalo  rubio.  Polvos  de  trébol  y  de 
tara.  De  huesos  de  vaca  y  de  víbo¬ 
ras,  de  vitriolo.  De  zarza.  Polvos  pro 
incontinencia  y  de  incienso.  Polvos 
de  China.  Polvos  de  fierro.  De  todos 
estos  polvos  medicinales,  apenas  se 
conservan  en  la  actualidad  los  si¬ 
guientes:  De  agárico,  de  alumbre,  de 
azafetida,  de  euforbio,  de  cántarida, 
de  coloquintina,  de  jalapa,  de  lina¬ 
za,  de  ruibarbo,  de  ruda,  de  rosa,  de 


(211 


sen  y  de  sándalo.  Los  demás  han  pa¬ 
sado  a  la  categoría  de  recuerdos  his¬ 
tóricos. 

POLLERAS.  —  Nombre  genérico 
que  dan  en  la  América  Meridional 
a  los  guardapies  de  las  mujeres.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

POLLET,  DIEGO.  —  Autorizado 
en  15  de  setiembre  de  1827  para 
abrir  una  Botica  en  la  calle  del  Pra¬ 
do,  en  compañía  de  D.  José  María 

Ruiz. 

POMA,  MANUEL  A.  —  Muerto  en 
la  guerra  con  Chile  prestando  sus 
servicios  como  alumno  en  las  ambu¬ 
lancias. 

POMABAMBA.  —  (Hidrol.)  Es¬ 
tán  citadas  en  este  Diccionario  las 
aguas  minerales  de  Santa  Clara  si¬ 
tuadas  en  esta  provincia  del  departa¬ 
mento  de  Ancash. 

POMO. —  Vaso  de  plata  de  figura 
esférica  semejante  a  las  teteras  re¬ 
dondas  de  cobre  que  vienen  de  Ale¬ 
mania,  y  sólo  tienen  una  boca  peque¬ 
ña:  son  de  un  pie  de  diámetro,  se 
llenan  de  agua  de  olor  y  se  ponen 
sobre  unos  braceritos  en  el  Presbi¬ 
terio  de  las  Iglesias  siempre  que 
hay  fiestas,  y  exhalan  un  olor  fra¬ 
gantísimo.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

POMPELLO  O  POMPEYO,  E- 
DUARDO. —  Cirujano  que  ejercía  la 
profesión  en  Lima  en  1808.  En  1809 
hallamos  citado  a  este  práctico  en 
uno  nota  dirigida  por  el  Protomedi- 


cato  a  la  Superioridad,  en  la  cual  se 
acusa  a  Pompeyo  de  ligereza  en  la 
emisión  de  un  certificado  médico. 
Pompeyo  había  contribuido  a  la  erec¬ 
ción  del  Colegio  de  San  Fernando 
con  un  donativo  de  4  pesos.  El  año 
de  1829  era  Enfermero  de  Cirujía  en 
el  Hospital  de  Santa  Ana.  (Guía  de 
Forasteros). 

PONCE,  PETRONILA.  —  Obste 
triz.  (1889). 

PONCE  DE  LEON,  JOSE  G.  — 

Bachiller  en  1904;  su  tesis:  El  asma; 
algunas  consideraciones  cobre  ella  y 
su  tratamiento  por  la  adrenalina. 
Médico  cirujano  en  1906.  Médico  sa¬ 
nitario  del  Puerto  de  Eten,  durante 
muchos  años. —  Un  caso  de  locura  es¬ 
pecífica,  G.  H.  904. 

PONCHO. —  Manta  cuadrada  que 
usan  en  la  América  Meridional,  y 
particularmente  en  el  Perú  y  Reyno 
de  Chile  para  andar  a  caballo:  tie¬ 
ne  en  el  centro  una  abertura  por 
donde  entre  la  cabeza  y  queda  col¬ 
gando  por  todas  partes,  y  cubierto  y 
abrigado  el  cuerpo:  hay  algunos  bor¬ 
dados  de  sedas,  y  cubierto  y  abri¬ 
gado  el  cuerpo:  hay  algunos  borda¬ 
dos  de  sedas,  y  de  oro  y  plata  costo¬ 
sísimos:  también  lo  suelen  usar  algu¬ 
nas  señoras.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V. 
Madiid,  1789). 

PONGO.  —  Extremo  o  angostura. 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His- 
torco  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PONTE,  M.  M.  —  Colaborador 
principal  de  la  Crónica  Médica  de 
Caracas,  1877. 


212) 


PONZOÑA.—  (Hist.)  Véase:  Ve¬ 
nenos. 

POPOLO  DEL  PERU.  —  (Bot.) 
Hace  sus  ramas  un  anto  plegables 
con  frecuentes  nudos  un  palmo  o  sea 
medio  lejanos  el  uno  del  otro,  que 
semejan  a  los  injertos  en  sus  comi¬ 
suras.  Sale  de  cada  comisura  con 
peciolo  gruesa,  ásperas,  más  ancha 
que  la  del  árbol  de  Judas;  nacen  alli 
las  flores  la  una  después  de  la  otra 
como  muchos  racimos  unidos  juntos 
casi  semejantes  a  aquellos  de  nues¬ 
tros  álamos.  Por  esto  me  ha  pareci¬ 
do  llamarlo  Popolo  del  Perú.  Bien 
que  de  gusto  astringente  es  un  tan¬ 
to  caliente  y  tiene  del  salado.  Esta 
es  la  descripción,  que,  en  su  Herba¬ 
rio  (Venezia,  1717)  hasta  Castor  Du¬ 
rante  de  esta  curioso  vegetal. 

POFPIG,  E.,  von.  —  Botánico  ale¬ 
mán  que  por  los  años  de  1827-1832 
recorrió  Chile  y  el  Perú  y  ha  dejado 
publicada  como  resultado  de  su  via¬ 
je:  Nova  generac  species,  platarum, 
quas  iregno  Chilensi,  Peruviano  et 
in  térra  Amazónica,  etc. 

PORRAS,  JOSE.  —  Alumno  inter¬ 
no  del  Colegio  de  San  Fernando  en 
1817. 

Obstetriz  (1898). 

PORRAS,  MARIA  LAURA.  — 

(1855). 

PORRAS,  MELITON.  —  Médico 

PORRAS  GAINZA,  ALFREDO. 

Bachiller  en  1916;  su  tesis:  Mortali¬ 
dad  de  lactantes  en  el  Callao. 

PORRES,  MARTIN  DE.  —  Nacidc 
en  Lima  (1579)  hijo  de  D.  Juan  de 
Porres  caballero  español,  natural  de 


Burgo,  y  de  Ana  Velásquez,  morena 
liberta,  natural  de  Panamá.  Flebó¬ 
tomo. 

PORRAS,  MATIAS  DE.  —  Natu 
ral  de  Toledo  (España)  había  nacido 
el  año  de  1583  y  en  1605  se  había 
graduado  de  médico  y  de  doctor  en 
Medicina  en  su  ciudad  natal.  Médi¬ 
co  del  Virrey  Príncipe  de  Esquila- 
che  .  Escribió  un  estudio  sobre  las 
aguas  de  Lima  (1611)  citado  muy 
elogiosamente  por  el  Dr.  Unánue  en 
su  “Clínica  de  Lima”.  Es  también 
autor  de  unas  Breves  advertencias 
para  beber  frío  con  nieve.  (1621). 
Que  llevan  la  aprobación  del  enton¬ 
ces  protomédico  D.  Melchor  de 
Amusco.  Es  igualmente  autor  de 
unas  Concordancias  medicinales  den¬ 
tro  de  ambos  mundos  y  de  un  estu¬ 
dio.  De  las  virtudes  de  todas  las 
frutas  y  semillas  del  reino,  obras  to¬ 
das  citadas  por  el  señor  Medina  en 
su  Imprenta  en  Lima. 

PORTAL,  ABRAHAM  DEL. 

Farmacéutico  (1875). 

PORTAL,  ENRIQUE.  —  Bachiller 
en  1903;  su  tesis:  Higiene  de  las 
construcciones  en  Lima.  Médico  ci¬ 
rujano  en  el  año  1903.  Delegado  de 
la  F.  en  el  Cerro  de  Pasco. 

PORTAL,  JUAN  DEL.  —  Farma¬ 
céutico  (1863). 

PORTALES.  —  Las  señoritas  hijas 
de  la  curandera  doña  Lorenza  Sal¬ 
guero,  más  conocidas  en  Lima  con 
este  apellido  de  Portales,  imitaindo 
la  conducta  materna,  se  especializa¬ 
ron  en  el  tratamiento  de  la  disente¬ 
ría  y  de  la  viruela.  La  medicación 
de  la  primera  era  esencialmente  die¬ 
tética  y  la  de  la  segunda  era,  prin- 


(213 


cipalmente,  a  base  de  baños  com¬ 
puestos.  Las  señoritas  Portales  te¬ 
nían  una  verdadera  Clínica  privada 
y  tenían  contratados  los  servicios 
de  un  médico,  encargado  de  colabo¬ 
rar  con  ellas  y  de  firmar  los  certi¬ 
ficados  de  defunción  en  llegada  la 
oportunidad  de  hacerlo. 

..PORTALES,  JOSE.  —  Farmacéu¬ 
tico  que  ejercía  la  profesión’  en 
1886. 

PORTALES,  TORIBIO.  —  Médi¬ 
co  recibido  antes  de  1856.  El  año  de 
1853,  según  la  Guía  de  Forasteros 
era  cirujano  del  Refugio  de  Incu¬ 
rables. 

PORTEELA  JUAN  ANTONIO.  — 

Bachiller  en  1903;  su  tesis:  La  higie¬ 
ne  de  las  casas  de  vecindad.  Médi¬ 
co  cirujano  en  el  año  1904.  Médico 
demógrafo. —  La  vigilancia  sanita¬ 
ria  sobre  el  comercio  sexual  en  Li¬ 
ma. —  .RM.  1915. 

PORTOCARRERO,  CARLOS.  — 

Médico  cirujano.  Bachiller  en  1910: 
su  tesis:  Tuberculosis  quirúrgicas 
localizadas. 

PORTOCARRERO  D.  MELCHOR, 

—  Conde  de  Monclova,  Virrey  del 
Perú  (1869-1705).  Bajo  su  gobierno 
fue  establecida  la  Cátedra  de  Mé¬ 
todo  Galeno  (1689). 

PORTUGAL,  JOSE  AGUSTIN.  — 

Médico  (1908). 

PORTUGAL,  JOSE  FERMIN.  — 

Farmacéutico!  (1877)  Corresponsal 
de  la  Unión  Fernandina  en  Arequi¬ 
pa  (188)  donde  ejerció  y  tuvo  una 
excelente  Farmacia. 


PORTUGAL,  MANUEL  E.  —  Ba¬ 
chiller  en  1918;  su  tesis:  El  trata¬ 
miento  del  prolapso  genital  por  las 
operaciones  plásticas  vaginales.  — 
Un  caso  de  sexo  equívoco  por  ano¬ 
malía  morfológica  genital  (Com.  a 
la  A.  de  int.  1918 — Colaboración  del 
Dr.  Carlos  Bambarén. 

..PORTURAS,  JOSE.—  Médico  Ci¬ 
rujano.  Obtuvo  el  título  profesional 
el  año  de  1874.  Ejerció  la  profesión 
en  la  ciudad  de  Trujillo,  en  la  cual 
era  Miembro  Correspondiente  de  la 
Academia  Libre  de  Medicina  y  de  la 
Sociedad  Médica  Unión  Fernandi¬ 
na.  Delegado  de  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  y  Médico  titular  de  Trujillo, 
gozó  de  merecida  estimación  como 
médico  acertado  y  estudioso.  Vícti¬ 
ma  de  los  progresos  de  una  arterie¬ 
esclerosis,  falleció  en  Lima  el  año 

-y'-  v.;/í  /  .  4$ 

de  1917.  El  año  de  1893  representó 
a  la  provincia  de  Huamachuco  en  la 
Cámara  de  Diputados. 

POSTA  DE  AGUA  CALIENTE. 

—  Aguas  minerales  de —  (Depar¬ 
tamento  del  Cuzco)  (Hidrol.)  A  le¬ 
gua  y  media  de  distancia  de  la  lí¬ 
nea  divisoria  entre  los  departamen¬ 
tos  del  Cuzco  y  Puno  que  por  sus 
inmediaciones  a  manantial  de  agua 
termal  se  llama  Posta  de  Agua  Ca¬ 
liente.  A  media  milla  más  o  menos 
de  la  posta  existen  tres  manantia¬ 
les:  uno  pequeño  y  dos  más  grandes. 
El  agua  es  transparente,  incolora  de 
sabor  acídulo  y  astringente,  de  una 
densidad  de  1,00722  y  de  una  tem¬ 
peratura  de  53°5.  Análisis  quími¬ 
co:  Materias  gaseosas:  —  Acido  car¬ 
bónico,  lts.  0,367168;  Azoe,  lts. 
0,002083;  Oxígeno,  lts.  0,000982;  Ma¬ 
terias  fijas: —  Bicarbonato  de  cal, 
grs.  0,7659:  magnesia,  grs.  0,0287; 
fierro,  grs.  0,0300;  Sufato  de  cal,  grs. 


214) 


0,7653;  magnesia,  grs.  0,0771;  soda, 
grs.  0,0646;  Cloruro  de  sodio,  grs. 
2,7186;  Sílice,  grs.  0,0055;  Alumina, 
grs.  0,0040.  Usos  terapéuticos:  —  En 
las  perturbaciones  digestivas,  gas¬ 
tralgias,  vómitos  nerviosos,  diarreas 
crónicas,  afecciones  bronquiales  y 
pulmonares  crónicas,  etc. 

POSTEMA.  —  (F.  1.)  —  Véase 
Apostema. 

POSTEMILLA.  —  (F.  1.)  Véase 
Apostemilla. 

POTICHI. —  Animal  cuadrúpedo 
de  la  Provincia  de  Guayana:  espe¬ 
cie  de  de  la  que  allí  llaman  Baqui- 
ra;  y  es  un  cerdo  montés  parecido 
al  Jabalí  como  su  carne:  esta  espe¬ 
cie  es  la  más  pequeña,  se  mantiene 
de  maíz,  calabazas,  batatas  y  otros 
frutos,  haciendo  grande  estrago  en 
los  sembríos;  por  lo  cual  los  per¬ 
siguen  los  hacendados,  mantenien¬ 
do  guardas  para  librar  los  frutos  de 
semejante  animal.  Alcedo:  (Diccio¬ 
nario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid  1789). 

POTRA.  —  (F.  1.)  Término  vul¬ 
gar  que  designa  la  hernia,  princi¬ 
palmente  la  hernia  inguinal.  De  una 
persona  que  padece  las  molestias  de 
una  hernia  se  dice  que  es  un  po¬ 
troso, 

POZO,  ADELAIDA.  —  Obstetriz 
(1874)  Titular  de  Ayacucho  19  de 
Mayo  de  1875  (El  Comercio). 

POZO,  ANTENOR  DEL.—  Bachi¬ 
ller  en  1898;  su  tesis:  Condiciones  hi¬ 
giénicas,  que  debe  reunir  la  Mater¬ 
nidad  de  Lima.  Médico  cirujano 
1899.  (Anales  Universitarios  26) 


Ejerció  la  profesión  por  muchos 
años  en  Barranco.  Bachiller  en  cien¬ 
cias;  su  tesis:  Vira-vira. —  Tesis  del 
bachillerato  en  Ciencias,  G.C.  IV — 
A .  U .  XXVI. 

POZO,  CARLOS  DEL.  —  Farma¬ 
céutico.  Su  nombre  figura  en  la  Re- 
la  Oficial  de  la  Facultad  de  1916. 

POZO,  DEMETRIO.  —  Farma¬ 
céutico  (1881). 

POZO  HEDIONDO.—  Aguas  mi¬ 
nerales  de  (Departamento  de  lea) 
(Hidrol.)  A  412  metros  sobre  el  ni¬ 
vel  del  mar,  tiene  60  metros  de  lar¬ 
go  por  18  de  ancho  y  uno  y  medio 
más  o  menos  de  profundidad.  La 
temperatura  es  de  26°  y  su  densi¬ 
dad  es  de  18°  y  su  color  verdoso  y 
despide  olor  de  ácido  sulfhídrico. 
Análisis  químico:  Materias  gaseosas: 
Gas  sulfhídrico,  lts.  0,016733;  Aci¬ 
do  carbónico,  lts.  0,038841;  Azoe, 
lts.  0,005162;  Materias  fijas:  Sílice, 
grs.  0,005248;  Sulfato  de  cal,1  grs. 
1,083000;  Bicarbonto  de  cal,  grs. 
0.572413;  magnesia,  grs.  0,467205; 
Cloruro  de  sodio,  grs.  62,116797;  Sul¬ 
fato  de  soda,  grs.  183,009102;  Alumi¬ 
na  y  fierro,  grs.  0,174320;  Cloruro 
de  calcio,  grs.  7,423731:  magnesia, 
grs.  13,220738;  Yoduro  de  sodio,  grs. 
0,044030;  Materia  orgánica*  Bromuro 
de  sodio,  cantidad  sensible.  Pero  es¬ 
pecífico:  1.140061. 

POZO  Y  MENDOZA,  MANUEL. 

—  Farmacéutico  (1869). 

POZZI  ESCOTT,  MANUEL.—  Con¬ 
tratado  en  1907  nara  dictar  una  se¬ 
rie  de  conferencias  de  Físico  Quí¬ 
mica  en  la  Facultad  de  Ciencias  y  de 
Medicina. 


(215 


PRACTICA  HOSPITALARIA.  — 

(Hist.)  Como  nos  hemos  empeñado 
en  demostrarlo,  el  primitivo  proyec¬ 
to  de  erección  del  Colegio  de  San 
Fernando  elaborado  por  Unánue  y 
Abascal,  fue  el  de  colocarlo  forman¬ 
do  parte  integrante  del  Hospital  de 
Santa  Ana,  plan  que  en  caso  de  rea¬ 
lizarse  habría  donado  al  Colegio  de 
un  Policlínico  de  que  carece  en  lo 
actualidad.  Entre  las  razones  que 
expuso  Abascal  inspiradas  por  Unᬠ
nue  seguramente,  figuran  las  de  fa¬ 
cilitar  el  pasaje  de  los  alumnos,  de 
sus  lecciones  teóricas  a  sus  ejerci¬ 
cios  prácticos.  Parece  que  fuera  es¬ 
te  el  origen  de  la  práctica  hospita¬ 
laria  sujeta  al  control  del  Colegio 
de  Medicina,  ya  que  la  práctica  hos¬ 
pitalaria  como  única  escuela  de  mé¬ 
dicos  y  cirujanos  existía  desde  que 
se  fundaron  en  Lima  y  Cuzco  los 
primeros  hospitales.  Al  establecerse 
las  Clínicas  Interna  y  Externa  en 
el  Hospital  de  San  Andrés  en  1808, 
quedó  especificado  que  los  alumnos 
concurrieran  con  sus  catedráticos  y 
fueran  encargados,  por  turno,  de  las 
diferentes  pocas  camas  que  el  Hos¬ 
pital  concedió  a  la  enseñanza  Clí¬ 
nica.  En  los  primeros  años  de  esta 
práctica  hospitalaria  los  alumnos  no 
se  manifestaron  muy  entusiastas  de 
ella  y  así  fue  resuelto  que  los  profe¬ 
sores  de  Clínica  pasaran  visita  con¬ 
currieran  o  no  los  alumnos.  Estos  por 
su  parte  no  gozaron  de  la  libertad 
de  que  gozan  en  la  actualidad,  ya 
que  en  cierta  ocasión  solicitó  el  Hos¬ 
pital  que  no  se  permitiera  la  en¬ 
trada  a  los  alumnos  antes  de  la  lle¬ 
gada  de  los  maestros  respectivos. 


PREDICADOR.  —  Véase:  Tul- 
cán.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 


tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

PREDICCIONES.  —  (Hist.)  Un 
gran  número  de  prácticos  de  la  épo¬ 
ca  colonial  gozó  de  grande  reputa¬ 
ción  por  la  seguridad  de  sus  pronós¬ 
ticos  y  de  muchos  de  ellos  sólo  ha 
quedado  el  elogio  de  esta  seguridad 
profesional  alcanzando  caracteres 
verdaderamente  inconcebibles.  Mu¬ 
chos  de  ellos  anunciaban  no  sólo  el 
día  de  la  muerte  de  un  sujeto,  sino 
llegaban  hasta  anunciar  la  hora  y 
minutos  en  que  debería  tener  lugar 
dicha  muerte.  Es  esta  circunstancia 
el  origen  de  la  costumbre  que  aún 
existen  en  Lima,  y  no  sólo  en  las 
personas  de  clase  media  de  pregun¬ 
tar  al  médico  curante,  en  presencia 
de  un  caso  desesperado,  la  precisa 
hora  en  que  tendrá  lugar  el  fatal  de¬ 
senlace. 

PERFUMO,  EMILIA.  —  Obstetriz 
(22  de  diciembre  de  1860). 

PREGARDI,  LEOPOLDO.  —  Ti¬ 
tulado  Cirujano  especialista  en  Obs¬ 
tétrica  a  quien  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  de  Lima  le  negó  en  1891  el  li¬ 
bre  ejercicio  de  la  profesión. 

PREMIOS.  —  (Hist.)  Tanto  el 
Colegio  de  Medicina  y  Cirujía  de 
San  Fernando,  como  el  de  la  Inde¬ 
pendencia  que  le  fue  sucesor  se 
preocuparon  de  estimular,  en  la  me¬ 
jor  forma!  posible,  el  aprovecha¬ 
miento  y  asiduidad  de  sus  alumnos, 
otorgándoles  premios  de  aprovecha¬ 
mientos  y  de  conducta,  que  consis¬ 
tieron  unas  veces  en  el  obsequio  de 
libros  y  otros  en  la  exoneración  del 
pago  de  derechos,  de  matrícula  en 
la  Facultad  o  de  grado  en  la  Univer¬ 
sidad  Estos  últimos  premios  vinie- 


216) 


ron  llamados  Contenta  y  hubo  tan¬ 
tos  cuantos  eran  los  grados  acadé¬ 
micos  originales  en  la  Universidad 
de  la  Facultad  de  Medicina:  el  de 
Bachiller,  el  de  Licenciado  y  el  de 
Doctor.  Estos  premios  eran  concedi¬ 
dos  por  elección  entre  los  alumnos 
que  mejor  éxito  hubiesen  alcanza¬ 
do  en  sus  exámenes.  El  año  de  1920. 
a  iniciativa  de  los  alumnos  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina,  quedaron  sus¬ 
pendidos  estos  premios  de  Conten¬ 
ta.  Pero  además  de  estos  premios  y 
además  del  premio  escolar,  que  con¬ 
sistía  en  un  juego  de  textos  de  estu¬ 
dio,  los  médicos  y  alumnos  de  Medi¬ 
cina  han  disfrutado  del  halago  de 
otros  premios,  muchos  de  los  cuales 
llevan  el  nombre  de  los  instituto¬ 
res. —  Premios  Escolares. —  (Hist) 

Además  de  las  Contentas  de  Bachi¬ 
ller  y  de  Doctor  y  del  Juego  de  tex¬ 
tos  que  la  Facultad  otorgaba  anual¬ 
mente  a  sus  alumnos,  a  título  ex¬ 
cepcional  ha  acordado  algunas  ve¬ 
ces  la  dispensa  de  derechos  de  exa¬ 
men  de  recepción:  entre  los  agra¬ 
ciados  con  tal  dispensa  figuran:  el 
doctor  Leónidas  Avendaño,  el  doctor 
Hermilio  Valdizán  y  el  doctor  Car¬ 
los  Monge.  Premios  Municipales.  — 
El  año  de  1878  la  Municipalidad  de 
Lima  acordó  premiar  a  los  alumnos 
de  la  Facultad  de  Medicna,  interno 
y  externo  del  Hospital  “que  más  se 
hubiesen  distinguido  por  su  aprove¬ 
chamiento,  exactitud  y  filantropía” 
Ese  año  la  Facultad  recomendó,  pa¬ 
ra  tales  premio, s  al  Dr.  Enrique  Ba- 
sadre  y  al  Dr.  Samuel  A.  García. 
Estos  premios  fueron  abolidos.  Des¬ 
de  entonces  los  premios  municipales 
a  los  médicos  han  sido  episódicos. 
Sin  embargo,  desde  hace  unos  doce 
o  quince  años,  la  Municipalidad  que 
ofrece,  con  ocasión  del  aniversario 
nacional,  una  serie  de  premios  a  su¬ 


jetos  que  algún  mérito  tengan  para 
ello,  ha  premiado  a  algunos  médi¬ 
cos.  Sólo  que,  últimamente,  se  ha¬ 
bía  implantado  los  que  fuesen  acree¬ 
dores  a  tal  distinción.  Premio  Big- 
non. —  (Hist.)  Este  premio  fue  esta¬ 
blecido  por  un  entusiasta  colabora¬ 
dor  de  la  Academia  Nacional  de  Me¬ 
dicina  y  es  la  Academia  la  encarga¬ 
da  de  discernirlo.  El  legado  hecho 
por  el  malogrado  farmacéutico  don 
Alfredo  Bignon  el  año  de  1909  de¬ 
ja  una  renta  anual  de  ciento  cin¬ 
cuenta  soles,  primer  premio  y  una 
de  cincuenta,  segundo  premio.  La 
elección  debe  hacerse  entre  las  dos 
mejores  tesis  del  bachillerato  de  me¬ 
dicina  presentada  en  el  curso  del 
año.  Los  primeros  bachilleres  pre¬ 
miados  por  la  Academia  Nacional 
de  Medicina  fueren  el  hoy  Dr.  Eu- 
doro  Aguilar  Oliva  y  el  hoy  Dr.  Ar¬ 
mando  Alva.  El  jurado  que  discer¬ 
nió  estos  premios  estaba  constituí- 
io  por  los  doctores  G.  Olano,  Eduar- 
lo  Bello  y  Carlos  Alberto  García. 

Premio  Concha. — Es  uno  de  los  pre¬ 
mios  instituidos  por  la  señora  Adeli¬ 
na  Concha  y  que  llevan  el  nombre 
de  ella.  Se  trata  de  una  pensión 
mensual  de  cincuenta  soles  de  plata, 
durante  dos  años  sucesivos,  adjudi¬ 
cada  a  un  médico  pobre  y  de  apro¬ 
vechamiento  recomendado  por  la 
Facultad  de  Medicina  de  Lima.  Es¬ 
tos  premios  son  discernidos  por  el 
llamado  “Gran  Jurado  Concha”, 
constituido  por  el  Ministro  de  Ins¬ 
trucción  que  lo  preside,  por  el  Rec¬ 
tor  de  la  Universidad,  por  el  Decano 
de  la  Facultad  de  Medicina  y  por  el 
Director  de  la  Bibloiteca  Nacional, 
en  uno  de  cuyos  salones  funciona  la 
Academia  Concha  de  Dibujo.  Pre¬ 
mio  Clin  —  Concurso  Clin. —  Regla¬ 
mento  del  Concurso  para  el  Premio 
Clin. —  Artículo  1“: —  El  premio 


(217 


Clin  instituido  por  la  Casa  Gomar 
et  Fils  Cié  de  París,  que  consiste  en 
una  caja  de  instrumento  de  cirugía 
de  un  valor  aproximado  de  cien  li¬ 
bras  esterlinas  y  que  había  sido 
aceptado  por  la  Facultad,  será  con¬ 
cedido  al  alumno  del  7?  año  de  Me¬ 
dicina  que  más  aptitudes  relevantes 
para  la  cirujía,  en  el  concurso  espe¬ 
cial  que  con  ese  objeto  se  celebra¬ 
rá.  Artículo  2 ?: —  Este  se  realizará 
anualmente  durante  el  primer  mes 
del  año  universitario.  Las  solicitu¬ 
des  y  los  trabajos  para  este  concur¬ 
so  se  entregarán  en  la  secretaría 
de  la  Facultad  hasta  el  día  de  la 
clausura  de  la  matrícula.  Artículo 
3*?: —  Serán  admitidos  a  este  con¬ 
curso  los  alumnos  que  hayan  con¬ 
cluido  con  éxito  sus  seis  primeros 
años  de  estudios,  estén  matricula¬ 
dos  en  el  sétimo  y  presenten  con  tal 
objeto  una  solicitud  al  Decano  de 
la  Facultad. —  Artículo  4?:  —  Las 
pruebas  del  concurso  serán  dos:  una 
escrita,  y  la  otra  práctica.  La  pri¬ 
mera  consistirá  en  un  trabajo  inédi¬ 
to  sobre  un  tema  de  Clínica  Qui¬ 
rúrgica  o  de  Medicina  Operatoria 
elegido  libremente  por  el  candida¬ 
to;  y  la  segunda  compuesta  de  dos 
partes,  en  el  examen  clínico  de  un 
enfermo  de  cirujía,  y  en  la  ejecu¬ 
ción  de  una  operación  en  un  ca¬ 
dáver.  Artículo  5?:  —  El  trabajo  es¬ 
crito  a  que  se  refiere  el  artículo 
anterior,  será  original  y  no  debe 
haber  servido  al  candidato  como  te¬ 
sis  para  la  obtención  de  grados  ni 
para  actuación  científica  de  otra  es¬ 
pecie.  Artículo  6?: —  El  jurado  para 
el  concurso  del  premio  Clin  lo  com¬ 
pondrán  los  dos  catedráticos  de  Clí¬ 
nica  Quirúrgica,  el  de  Patología 
Quirúrgica,  el  de  Medicina  Operato¬ 
ria.  Artículo  7?: —  Los  trabajos  pre¬ 
sentados  a  este  concurso  serán  re¬ 


mitidos  por  la  Secretaría  de  la  Fa¬ 
cultad  el  día  de  la  clausura  de  la 
matrícula,  la  del  Presidente  del  Ju¬ 
rado  y  éste  los  distribuirá  para  su 
lectura;  de  manera  que  todos  los 
trabajos  presentados  puedan  ser  leí¬ 
dos  por  todos  los  miembros  del  ju¬ 
rado  en  el  término  de  quince  días. 
Artículo  8?; —  Vencido  este  plazo  y 
a  citación  de  la  secretaría,  el  jura¬ 
do  se  reunirá  y  procederá  a  la  cali¬ 
ficación  de  los  trabajos,  por  medio 
de  dos  votaciones  sucesivas,  una  pa¬ 
ra  admitir  o  no  al  concurso  cada 
trabajo  presentado  y  otra  para  apre¬ 
ciar  el  mérito  relativo  de  cada  uno 
de  los  admitidos.  Artículo  9*?:  —  La 
primera  votación  se  hará  por  cédu¬ 
las  con  las  palabras  ADMITIDO  o 
RECHAZADO;  la  segunda  se  hará 
también  por  cédulas  con  los  núme¬ 
ros  de  UNO  a  CINCO.  Al  hacer  el 
promedio  de  esta  calificación  se  ten¬ 
drá  en  cuenta  las  fracciones.  Ar¬ 
tículo  10?:—  Terminada  la  califica¬ 
ción  de  los  trabajos,  se  anunciará  su 
resultado  en  una  acta  que  será  fir¬ 
mada  por  todos  los  miembros  del  Ju¬ 
rado  y  el  Presidente  hará  dar  lec¬ 
tura  a  los  nombres  de  los  candida¬ 
tos  aprobados  y  a  los  calificativos 
obtenidos  por  éstos.  Dicha  acta  y  los 
trabajos  presentados  serán  admiti¬ 
dos  a  la  Secretaría  de  la  Facultad. 
Artículo  11?:  —  Terminada  la  prue¬ 
ba  escrita  el  Presidente  del  Jura¬ 
do  citará  a  los  demás  miembros  de 
éste  para  proceder  a  las  pruebas 
prácticas  de  los  candidatos  admiti¬ 
dos,  las  que  se  realizarán  en  los 
días  sucesivos  hasta  su  terminación. 
Artículo  12?:  —  La  primera  parte 
de  la  prueba  práctica,  o  sea  el  exa¬ 
men  clínico  de  un  enfermo  para  ca¬ 
da  alumno,  se  verificará  en  un  servi¬ 
cio  de  cirujía  de  los  hospitales.  El 
enfermo  para  cada  candidato  será 


218) 


propuesto  por  el  jurado  y  el  examen 
comprenderá,  siempre  que  ello  sea 
posible,  la  indicación  del  diagnósti¬ 
co,  pronóstico  y  tratamiento.  Ar¬ 
tículo  13?:  —  La  segunda  parte  de 
la  prueba  práctica,  o  sea,  la  ejecu¬ 
ción  de  una  operación  quirúrgica 
en  el  cadáver,  se  verificará  en  el 
Anfiteatro  de  la  Facultad.  El  ju¬ 
rado  designará  a  cada  candidato  en 
el  momento  del  examen  la  opera¬ 
ción  que  debe  ejecutársele.  Artículo 
14?:  —  Las  calificaciones  en  las 
pruebas  prácticas,  serán  dos  para 
cada  alumno:  la  primera  inmediata¬ 
mente  terminada  su  prueba  clínica 
y  la  segunda  inmediatamente  des¬ 
pués  de  terminada  su  prueba  ope¬ 
ratoria.  Las  dos  se  harán  por  medio 
de  cédulas  con  los  números  de  UNO 
a  CINCO,  teniendo  en  cuenta  en  el 
promedio  y  las  fracciones.  Artículo 
15?: —  Terminadas  las  pruebas  prác¬ 
ticas  el  Presidente  del  jurado  remi¬ 
tirá  a  la  Secretaría  de  la  Facultad, 
las  actas  de  la  reuniones  del  jurado, 
en  las  que  constarán  los  calificati¬ 
vos  obtenidos  por  cada  candidato  en 
dichas  pruebas:  estas  actas  como  las 
de  la  prueba  escrita  serán  firma¬ 
das  por  todos  los  miembros  del  ju¬ 
rado.  Artículo  16?:  —  Recibidas  las 
actas  del  jurado,  la  Secretaría  de  la 
Facultad  hará  el  cómputo  que  con¬ 
sistirá  en  dividir  por  tres  la  suma 
de  los  tres  promedios  de  cada  can¬ 
didato,  publicará  en  la  pizarra  de  la 
Facultad  los  calificativos  y  el  cóm¬ 
puto  final  y  presentará  a  la  Facul¬ 
tad  en  las  secciones  más  inmediatas 
al  concurso  todos  los  documentos  re¬ 
lativos  a  éste.  Artículo  17?: —  La 
Facultad  en  dicha  sesión  concede¬ 
rá  el  premio  Clin  al  candidato  que 
haya  obtenido  la  cifra  más  alta  co¬ 
mo  premio  de  sus  calificativos.  Ar¬ 
tículo  18?:  —  Si  dos  o  más  alum¬ 


nos  hubieran  obtenido  la  misma  no¬ 
ta  final  se  preferirá  entre  ellos 
al  que  en  la  prueba  escrita  hubiere 
obtenido  el  mayor  calificativo;  si 
aún  estos  calificativos  fueran  iguales, 
se  sorteará  el  premio  entre  los  que 
estuvieren  en  las  mismas  condicio¬ 
nes.  —  Es  copia. —  El  Secretario  de 
la  Facultad.  —  Wenceslao  Molina. 

PRENSA  MEDICA.  —  Relación 
cronológica  de  las  publicaciones  mé¬ 
dicas  en  el  Perú,  excluyendo  algu¬ 
nas  publicaciones  que  se  ocuparon 
incidentalmente  de  Medicina,  tales 
como  el  Diario  Erudito,  y  el  Mercu¬ 
rio  Peruano,  que  vieron  la  luz  públi¬ 
ca  en  Lima  en  las  postrimerías  del 
siglo  XVIII;  tales  como  el  Argos 
Constitucional,  que  fué  publicado  en 
1813;  el  primer  órgano  de  publici¬ 
dad  especializado  en  Medicina  sería 
el  que  publicara  don  Abel  Victoria¬ 
no  Brandín,  francés,  en  los  primeros 
años  de  la  República,  con  el  título  de 
Anales  Medicinales  del  Perú,  de  e- 
xistencia  efímera  y  con  un  sello  per- 
sonalísimo.  Precisa  llegar  al  año  de 
1856  para  encontrar  el  primer  órga¬ 
no  serio  de  publicidad  médica:  es  la 
Gaceta  Médica  de  Lima. 

1  —GACETA  MEDICA  DE  LIMA. 

—Fundada  el  año  de  1856,  teniendo 
como  Director  al  Dr.  Antonio  Sán¬ 
chez  Almodovar  y  como  Redactores 
a  los  doctores  José  Mariano  Macedo, 
Francisco  Rosas,  José  Casimiro  U- 
lloa,  Manuel  Nicolás  Corpancho  y 
Mariano  Arosemena  Quesada.  La 
Gaceta  servía  de  órgano  a  la  Socie¬ 
dad  de  Medicina  de  Lima,  que  ya 
tenía  en  aquel  entonces  dos  años  de 
provechosa  existencia. —  2. —  El  ór¬ 
gano  de  publicidad  de  la  Sociedad 
de  Farmacia—  3. —  La  segunda  é- 
poca  de  la  Gaceta  Médica  de  Lima. — 
4. —  El  año  de  1874,  la  Sociedad  A- 


(219 


mantés  del  Saber  fundó  una  publi¬ 
cación,  El  Siglo  que  si  no  tuvo  la  me¬ 
dicina  como  objeto  exclusivo,  no  la 
excluye  tampoco.  La  Sociedad  era 
presidida  por  el  Dr.  Francisco  Ca¬ 
pelo. — -  La  Crónica  Médica  de  Lima. 
—  6.—  El  Monitor  Médico,  fundado 
el  año  de  1885,  bajo  los  auspicios  de 
la  Academia  Libre  de  Medicna,  a 
la  cual  servía  de  órgano  de  publici¬ 
dad.  Estableció  las  siguientes  seccio¬ 
nes:  1)  Editorial:  cuestiones  de  me¬ 
dicina  pública;  2)  Oficial:  actas  y 
trabajos  de  las  corporaciones  médi¬ 
cas  y  científicas  y  administrativas; 
3)  Trabajos  nacionales;  4)  Revista 
extranjera;  5)  Demografía — El  pri¬ 
mer  número  salió  el  1?  de  Junio  de 
1885,  editado  en  la  Imprenta  Torres 
Aguirre,  su  formato  49  mayor  y  nú¬ 
mero  de  páginas  .  .  .—  7. — -  La  Ho¬ 
meopatía,  órgano  de  esta  doctrina, 
vió  la  luz  pública  el  año  de  1884. — 
8. —  La  Gaceta  de  Hospitales,  funda¬ 
da  por  el  Dr.  Manuel  C.  Aljovín  el 
año  de  .  .  . —  9. — -  El  año  de  1897  se 
publicó  el  Boletín  de  la  Academia 
Nacional  de  Medicina  de  Lima.  — 
10. —  La  Reforma  Médica. 

PREÑADILLA. —  Pez  pequeñito  y 
muy  regalado  que  se  cría  en  la  la¬ 
guna  de  Cuicocha,  de  la  provincia  de 
Otavalo  y  Reyno  de  Quito;  es  de  una 
pulgada  de  largo,  y  no  tiene  esca¬ 
ma  alguna:  lo  estiman  allí  tanto,  que 
continuamente  sacan  porciones  gran¬ 
des,  y  las  escavechan  para  enviarlas 
a  diferentes  partes,  y  deja  mucha  u- 
tilidad  a  los  Indios:  es  especie  de 
Boguilla,  puede  ser  el  Cuitlapeth  de 
Hernández.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

PREÑEZ. —  (F.l)  Sinónimo  vulgar 
de  gravidez  o  de  gestación  .Véase: 
Obtetricia) . 


PRETELL,  ABELARDO  —  Bachi¬ 
ller  en  189Í;  su  tesis:  Análisis  quí¬ 
mico  bromatológico.  Médico  ciruja¬ 
no  en  1893. —  Comisario  químico  mu¬ 
nicipal  Lima,  peligro  del  cólera  en 
Chile  en  1887. —  Análisis  bromatoló- 
gicos,  M.  M.  IX. 

PRETELL,  HIGINIO  — Farmacéu¬ 
tico  (1871). 

PREVENTORIUMS. —  (Hist.) 

PRIALE,  FELIPE.—  Bachiller  en 
1869  su  tesis:  Compresión  indirec¬ 
ta  en  el  tratamiento  de  los  aneuris¬ 
mas.  (Anales  Universitario  VI).  Mé¬ 
dico  en  el  año  de  1871. 

PRIETO.  —  Lo  mismo  que  color 
negro.  Alcedo:  (Diccionario  Geogrᬠ
fico  Histórico  de  las  Indias  Occi¬ 
dentales  o  América,  Madrid,  1789, 
tomo  V). 

PRIETO,  JOSE.  —  Bachiller  en 
Medicina.  Médico  (1851)  Prestando 
sus  servicios  en  el  Hospital  de  San 
Bartolomé,  se  presentó  al  Gobierno 
en  12  de  Enero  de  1867  solicitando  la 
creación  de  una  cátedra  de  oftalmo¬ 
logía.  Fué  nombrado  profesor  de  di¬ 
cho  curso  por  la  Facultad  de  1884. 
Murió  víctima  de  angina  al  pecho  a 
los  61  años  de  edad  (1889).  Nació  en 
Chiclayo.  Ejerció  en  Piura  y  Caja- 
marca.  El  año  de  1862  viajó  a  Euro¬ 
pa.  Cirujano  mayor  después  en  el 
combate  del  2  de  Mayo  al  cual  a- 
sistió.  Por  los  años  de  1853  era  dele¬ 
gado  de  la  Junta  Directiva  de  Me¬ 
dicina  en  Lima.  (Guía  de  forasteros 
en  la  ciudad  de  Piura. 

PRIETO,  MATIAS  E.—  Bachiller 
en  1895;  su  tesis:  Cuatro  casos  de 
meningitis  en  adultos  de  diagnósti¬ 
co  difícil.  Contenta  de  bachiller  en 


220) 


el  año  de  1894.  Terna  para  el  pre¬ 
mio  Concha  en  el  año  de  1896.  Mé¬ 
dico  en  el  año  de  1894. 

PRIETO  Y  RISCO,  SAMUEL.  — 

Bachiller  en  1898;  su  tesis:  Indica¬ 
ciones  del  lavado  del  estómago.  Mé¬ 
dico  cirujano  en  1900. 

PRIMA  DE  MEDICINA.—  Cáte¬ 
dra  de. —  (Hist.).  Aprobada  la  erec¬ 
ción  de  la  Universidad  (12  de  ma¬ 
yo  de  155),  confirmada  por  Pío  V 
(1571),  a  pesar  de  haber  contado  con 
algunos  rectores  doctores  en  Medi¬ 
cina,  no  contaba  la  Real  Academia 
de  San  Marcos  con  una  sola  cátedra 
de  enseñanza  médica,  de  que  tanta 
necesidad  tenía  un  país  presa  de  los 
charlatanes  y  curanderos  aborígenes. 
Dábase  en  la  Universidad  de  San 
Marcos  el  curiosísimo  caso  de  doc¬ 
tores  en  Medicina  formando  parte  de 
un  claustro  en  el  cual  no  estaban  re¬ 
presentadas  las  ciencias  médicas. 
Explícase,  por  el  ambiente  religioso 
en  el  cual  se  iniciara  la  Universidad 
de  San  Marcos,  como  otras  muchas 
universidades,  la  preferencia  conce¬ 
dida  a  los  estudios  teológicos,  el  ma¬ 
yor  honor  concedido  a  las  enseñan¬ 
zas  de  ellas  así  como  la  mayor  ren¬ 
ta  con  la  cual  eran  ellos  remunera¬ 
dos;  pero  no  se  explica  de  manera 
igualmente  fácil  que  faltara  en  ab¬ 
soluto  de  la  Universidad  de  San  Mar¬ 
cos  por  más  de  medio  siglo  las  asig¬ 
naturas  de  estudios  médicos.  Muchos 
cronistas  hablan  de  la  Restauración 
de  las  cátedras  de  Prima  de  Medi¬ 
cina  y  de  Vísperas  de  Medicina  lle¬ 
vada  a  cabo  en  1638  por  Felipe  IV; 
pero,  tomada  nota  de  la  falta  abso¬ 
luta  de  éstas  en  los  anales  universi¬ 
tarios,  es  más  de  creerse  que  se  tra¬ 
te  de  una  verdadera  instauración  y 
que  la  última  de  las  fechas  que  he¬ 
mos  citado  corresponda  al  período 


inicial  de  los  estudios  académicos 
de  Medicina,  así  como  a  la  de  Víspe¬ 
ras,  creada  en  la  misma  fecha,  renta 
que  debía  tomarse  de  aquella  del 
solimán  (muriato  de  mercurio).  To¬ 
mando  en  cuenta  el  sin  número  de 
víctimas  que  significaba  la  explota¬ 
ción  de  los  yacimientos  de  mercurio, 
tuvo  razón  Escalona  en  anotar  el 
curioso  hecho  de  ser  una  industria 
tan  mortífera  la  misma  que  debía  de 
pagar  cátedras  encargadas  de  velar 
por  la  salud  pública.  Unánue  reco¬ 
ge  esta  anotación  de  Escalona  y  la 
comenta  con  calor  cuando  hace  la 
historia  de  la  profesión  médica  en  el 
Perú.  En  la  cédula  de  fundación  de 
las  Cátedras  de  Prima  y  Vísperas, 
asignábanse  a  la  primera  una  renta 
anual  de  976  pesos  (el  catedrático  de 
Prima  de  Teología  tenía  una  renta 
de  1562  pesos  y  los  de  Prima  de  Cᬠ
nones  y  de  Leyes  tenían  2,343  pesos 
de  renta  cada  uno)  y  a  la  segunda 
una  renta  de  625  pesos  (el  catedrᬠ
tico  de  Vísperas  y  Teología  tenía 
1093  pesos  de  renta  y  los  de  Cáno¬ 
nes  y  Leyes  tenían  1562  pesos  de 
ren  cada  uno  (A  pesar  de  la  exigüe- 
dad  de  las  rentas  asignadas,  no  fue 
posible  el  establecimiento  formal  de 
estas  cátedras,  a  cuya  erección  fué 
opuesto  el  doctor  Manzo  de  Huerta 
que  ha  pasado  a  la  posteridad  por 
haber  declarado  que  en  concepto  su¬ 
yo,  eran  innecesarias  las  Cátedras 
proyectadas,  ya  que  los  naturales  cu¬ 
raban  mejor  que  los  españoles  e  his- 
pano-americanos  de  la  época.  Fué  D. 

Melchor  de  Navarro  y  Rocafull,  Du¬ 
que  de  la  Plata  (1681-1689)  que  a- 
cordó  rebajar  las  rentas  de  las  cáte¬ 
dras  como  medio  de  facilitar  la  e- 
rección  de  ellas  y  fué  así  que  la  Cᬠ
tedra  de  Prima  de  Medicina  quedó 
establecida  en  1687  con  una  renta  de 
781  pesos  2  reales  y  la  de  Vísperas 
con  una  de  390  pesos  3  reales.  Estas 


(221 


rentas  fueron  ratificadas  por  S.M. 
Don  Carlos  II  en  cédula  de  19  de 
Junio  de  1689.  Cuando  se  observa 
en  sus  lamentables  detalles  el  ori¬ 
gen  de  la  enseñanza  médica  en  el 
Perú,  cuando  se  asiste,  a  través  de 
los  tiempos  transcurridos,  a  la  inicia¬ 
ción  vergonzante  de  los  estudios  mé¬ 
dicos  en  la  más  rica  colonia  de  Es¬ 
paña,  se  encuentra  una  justificación 
al  número  considerable  de  charlata¬ 
nes  que  hicieron  de  las  suyas  en  el 
Perú  colonial  y  se  encuentra  una  a- 
tenuante  a  los  errores  de  todo  géne¬ 
ro  en  que  incurrieron  los  cirujanos 
y  barberos  que  disputaban  a  los  mé¬ 
dicos  palmo  a  palmo  las  delicadas 
funciones  del  arte  de  curar.  Debe¬ 
mos  citar  los  siguientes  nombres: 
Catedráticos  de  Prima  y  Medicina: 
D.  Francisco  Bermejo  y  Roldán 
(1694).  D.  Juan  José  de  Castillo 
(1756).  D.  José  de  Aguirre  (1786). 
D.  Marcelino  Alzamora  (interino)  en 
1765. 

Catedráticos  de  Vísperas  de  Me¬ 
dicina:  D.  Juan  de  Avendaño  y 

Campo  Verde  (1723).  D.  Marcelino 
Aranda  (1784). 

PRIMERIZA. —  (F.l.)  Nombre 

con  el  cual  se  designaban  las  primi¬ 
grávidas  y  las  primíparas  en  la  jer¬ 
ga  obstétrica. 

PRIVILEGIOS.—  (Hist.)  El  Hos¬ 
pital  de  Santa  Ana  (“El  Jubileo 
plenísimo  perpetuo  de  40  horas  que 
consiguió  para  la  Iglesia  del  Hospi¬ 
tal  de  mi  Señora  Santa  Ana  para  el 
día  de  la  Santa  que  es  uno  de  los 
mayores  que  goza  la  cristianidad). 
El  privilegio  de  que  dó  cuenta  Me- 
léndez  fué  negociado  por  Pablo  IV 
y  por  Fr.  Domingo  de  Santo  Tomás. 

PRO,  JOSE. —  Médico.  Refiriéndo¬ 
nos  a  este  doctor  en  Medicina  y  Ci¬ 


rugía  de  la  Universidad  de  San  Mar¬ 
cos  de  Lima,  hemos  dicho  en  otra 
oportunidad,  lo  siguiente:  Había  lle¬ 
vado  a  cabo  sus  estudios  profesiona¬ 
les  en  el  Colegio  de  la  Independen¬ 
cia,  en  el  cual  fué  designado  por  don 
Cayetano  Heredia  como  vice  rector 
y  maestro  de  Matemáticas,  cuya  en¬ 
señanza  desempeñó  hasta  el  año  de 
1831.  Establecida  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  en  1856,  el  doctor  Pró  fué 
nombrado  Catedrático  de  Anatomía 
Topográfica  y  Medicina  Operatoria, 
que  desempeñó  hasta  que  su  mal  es¬ 
tado  de  salud  le  obligó  a  abandonar 
ia  enseñanza.  En  1863,  al  falleci¬ 
miento  del  doctor  Camilo  Segura 
que  desempeñaba  la  enseñanza  de 
las  Alumnas  de  la  Maternidad,  el 
doctor  Pró  fué  designado  por  la  So¬ 
ciedad  de  Beneficencia  Pública  de 
Lima  para  reemplazar  al  extinto,  al 
mismo  que  reemplazó  también  en  la 
Administración  de  rentas  de  la  Fa¬ 
cultad  (Valdizán:  La  Facultad  de 
Medicina  de  Lima,  1913).  A  estos  da¬ 
tos  debemos  agregar  los  siguientes: 
El  doctor  Pró  había  sido  enviado  a 
Europa  por  el  Dr.  Cayetano  Heredia; 
había  realizado  estudios  serios,  de 
que  dá  prueba  su  tesis  doctoral  de 
París,  titulada:  Anatomía  patológica 
de  las  estrecheces  de  la  uretra.  Es¬ 
tudio  editado  por  Bailliere  y  que  el 
Profesor  Cloquet  había  presentado 
a  la  Sociedad  de  Chirurgie  de  París. 
El  grado  doctoral  en  Lima  lo  hizo 
sustentando  una  tesis  que  llevaba 
por  título:  De  la  incertidumbre  en 
medicina  y  de  sus  condiciones.  A 
propósito  de  la  administración  de 
rentas  de  la  Facultad  de  Medicina 
que  ejerció  el  Dr.  Pró  desde  el  fa¬ 
llecimiento  del  Dr.  Segura  (1863), 
surgieron  diferencias  de  que  queda 
prueba  documentaría  en  la  serie  de 
artículos  publicados  en  los  diarios  y 
en  folletos  por  el  Dr.  Pró  y  por  los 


222) 


personeros  legales  de  la  Facultad  de 
Medicina. —  Bibliografía:  1)  Tesis  de 
París,  Bailliere,  París. —  2)  Angina 
cuanosa,  en  Gaceta  Médica  de  Lima, 
vol.  III. —  3)  Lecciones  orales  de  Me¬ 
dicina  Operatoria  en  Gaceta  Médi¬ 
ca  de  Lima,  vol.  IV. —  4)  Reseña  his¬ 
tórica  de  los  progresos  de  la  cirugía 
bajo  el  punto  de  vista  de  los  venda¬ 
jes,  en  Gaceta  Médica,  Lima,  1857. — 
5)  Flegmon  difuso  del  cuello  com.. 
a  la  Sociedad  de  Medicina  de  Lima, 
en  Gaceta  Médica,  1861. 

PROLOGO.—  (Hist.)  Véase:  A- 
probaciones. 

PRO  Y  CASTILLO,  LUIS  —  Far¬ 
macéutico  (1909). 

PROPEDEUTICA.— Clínica  (Hist.) 
Véase:  Clínica  Propedéutica. 

PROSECRETARIO.  —  (Hist) 
En  los  primeros  años  del  Colegio  de 
Medicina  de  San  Fernando,  como 
es  fácil  de  comprenderse,  no  debió 
ser  muy  recargado  el  trabajo  de  Se¬ 
cretaría  y  fueron  bastantes  a  desem¬ 
peñarlo  los  diferentes  alumnos  que 
hemos  mencionado  (Véase:  Secreta¬ 
ría);  pero  en  el  año  de  1819  se  re¬ 
conoció  que  el  Secretario  necesita¬ 
ba  un  auxiliar  y  fué  nombrado  para 
desempñar  el  cargo  de  Pro-Secreta¬ 
rio  el  bachiller  Bartolomé  Bernales 
(19  de  agosto  de  1819).  Además  de 
este  nombre  debemos  mencionar  los 
siguientes:  D.  Ignacio  Huidobro  (11 
de  setiembre  de  1820);  D.  José  Ver- 
gara  (1827);  D.  José  Julián  Bravo  (4 
de  octubre  de  1827);  Creada  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  el  cargo  de  Pro- 
Secretario  quedó  establecido  entre 
los  de  la  Junta  Directiva  de  la  mis¬ 
ma.  Desde  entonces  han  desempe¬ 
ñado  el  cargo:  El  Dr.  José  A.  de  los 
Ríos  (1876-1880),  D.  Francisco  Co- 


pelio  (1884-1885).  D.  Antonio  Pérez 
Roca  (1895-1907).  Dr.  Wenceslao  Mo¬ 
lina  (1907-1919).  Dr.  D.  Eduardo  La- 
borería  (1919-1921). 

PROSTITUCION.—  La  miscelánea 
(N<?  502  —  2  de  Marzo  de  1832)  de¬ 
creto  firmado  por  ministro  Vidau- 
rre  prohibiendo  danzas  y  paseos  in¬ 
morales,  fiestas  religiosas.  La  em¬ 
briaguez,  la  prostitución,  las  heridas, 
los  asesinatos,  son  las  ofrendas  que 
se  hacen  al  Dios  Santo.  Prostitución. 
Reglamento  de  la. 

PROTECCION  DE  LA  INFANCIA. 

—Decreto  (G.M.  916,  p.  253). 

PROTECTORA  DEL  COLEGIO  — 

De  San  Fernando  (Hist.)  Véase  la 
palabra:  Asunción. 

PROTOBARBERO.—  (Hist.)  Véa¬ 
se:  Protomedicato. 

PROTOBOTICARIO.  —  (Hist.) 
Véase  Protomedicato. 

PROTOCIRUJANO.  —  (Hist.) 
Véase  Protomedicato. 

PROTOMEDICATO.  —  Tribunal 
del. —  Se  ha  mantenido  durante  mu¬ 
chísimo  tiempo  por  quienes  se  han 
ocupado  de  nuestra  Historia  Médi¬ 
ca  una  lamentable  confusión  entre 
el  establecimiento  del  Real  Tribunal 
del  Protomedicato  en  Lima  y  el  pri¬ 
mer  protemédico,  con  título  de  tal, 
que  haya  desempeñado  el  cargo  en 
1a.  capital  del  virreynato.  Nos  ha  to¬ 
cado  en  suerte  reclamar  por  primera 
vez  la  prioridad  del  doctor  D.  Her¬ 
nando  de  Sepúlveda  sobre  el  hasta 
entonces  tenido  primer  protomédi- 
eo  del  Perú,  Dr.  Sánchez  de  Renedo. 

El  Dr.  D.  Hernando  Sepúlveda  o 
Cepeda  (en  el  libro  de  actas  de  ea- 


(223 


bildo  se  leen  estos  dos  nombres  y  a 
las  veces  la  pereza  del  escribiente  se 
ha  limitado  a  poner  un  doctor,  tal 
como  lo  escribimos  sin  agregar  nom¬ 
bre  alguno)  este  profesional  que 
presentó  sus  credenciales  al  cabildo 
de  Lima  se  hallaba  autorizado  por  el 
Gobierno  de  S.  M.  el  Rey  de  Espa¬ 
ña  “para  examinar  médicos  y  ciru¬ 
janos  y  boticarios  y  para  otras  co¬ 
sas.  Este  documento  presentado  al 
Cabildo  de  Lima  en  abril  de  1537  y 
no  38  como  he  escrito  más  arriba  e- 
quivocadamente,  es  la  primera  noti¬ 
cia  que  tenemos  acerca  de  esta  auto¬ 
ridad  de  protomédico  que  habiendo 
existido  por  tanto  tiempo  entre  noso¬ 
tros  terminó  mucho  antes  que  los 
protomedicatos  de  otros  países  ame¬ 
ricanos.  — Treinta  años  más  tarde, 
en  1569  el  Dr.  D.  Antonio  Sánchez 
de  Renedo,  que  había  venido  al  Pe¬ 
rú  en  compañía  del  Virrey  D.  Fran¬ 
cisco  de  Toledo,  presentaba  sus  títu¬ 
los,  en  los  cuales  se  leía:  pueda  exa¬ 
minar  a  todos  los  que  vienieran  ante 
él  de  todas  las  provincias  .  .  .  que  no 
pueda  remover  al  que  tuviere  licen¬ 
cia  de  quien  pudo  darla  .  .  .  que  ha¬ 
biendo  el  proceder  contra  alguna 
persona  se  acompañe  al  oidor  que 
nombrare  el  Presidente  .  .  .”  Este  do¬ 
cumento  está  fechado  en  Madrid,  en 
14  de  febrero  de  1568. 

No  es  oportuno  entrar  en  el  anᬠ
lisis  minucioso  de  estos  dos  docu¬ 
mentos  para  comprobar  si  la  auto¬ 
ridad  de  Cepeda  fué  mayor  o  menor 
que  la  de  Sánchez  de  Renedo.  Que¬ 
da  constancia  de  que  el  primero  de 
los  nombrados  llenó  todas  las  fun¬ 
ciones  que  aún  en  los  últimos  años 
del  coloniaje  se  hallaban  confiados 
al  Protomedicato  del  Virreynato. 

El  Tribunal  del  Protomedicato  te¬ 
nía  a  su  cargo  la  vigilancia  supre¬ 
ma  de  la  profesión  médica,  de  mo¬ 
do  que  era  él  quien  daba  el  permiso 


necesario  al  ejercicio  profesional  y 
quien  lo  alteraba  o  suspendía  cuan¬ 
do  lo  tomaba  por  conveniente.  Con 
el  objeto  de  conocer  los  títulos  pro¬ 
fesionales  tenía  el  tribunal  sus  exa¬ 
minadores:  uno  de  medicina  y  uno 
de  cirugía;  es  de  creerse  que  cuan¬ 
do  se  trataba  de  exámenes  de  farma¬ 
céuticos  o  de  flebotomistas  o  los  e- 
xaminadores  eran  los  mismos  o  se 
recurría  a  los  prácticos  más  autori¬ 
zados  de  dichas  profesiones,  tal  vez 
al  proto  de  cada  profesión,  al  proto- 
boticario  y  al  protoflebótomo  o  pro- 
tobarbero.  —  Tenía  además  el  tribu¬ 
nal  un  asesor,  generalmente  un  le¬ 
trado,  que  lo  ilustraba  en  las  cues¬ 
tiones  jurídicas  en  las  cuales  tenía 
que  intervenir.  Y  por  último  un  Fis¬ 
cal,  elegido  de  entre  sus  miembros 
v  que  llenaba  las  funciones  de  tal 
fiscal.  Finalmente  tenía  un  algua¬ 
cil  encargado  de  cumplir  las  órde¬ 
nes  del  Tribunal.  Y  entre  estas  ór¬ 
denes  se  contaban  las  citaciones  a 
exámenes,  las  multas  impuestas  a 
los  profesionales  que  se  desmedían 
en  el  ejercicio  de  la  profesión  curan¬ 
do  de  aquello  de  que  no  debían  por 
ejemplo  cirujanos  que  curaban  de 

médicos.  Multas  también  a  los  cajo¬ 
neros  de  la  Rivera  que  expendían 
productos  reservados  a  ciertos  indus¬ 
triales  o  boticarios  y  así  sucesiva¬ 
mente.  Estudiando  la  labor  realizada 
por  el  Protomedicato,  se  comprende 
sin  esfuerzo  que  el  Tribunal  en  cues¬ 
tión  no  hizo  gran  cosa  por  mejorar 
Jas  condiciones  de  la  medicina  pe¬ 
ruana.  Fué  este  Tribunal  durante  el 
coloniaje  más  bien  una  institución 
deseosa  de  castigar  la  ignorancia  de 
ios  profesionales  de  la  colonia  que 
de  corregir  esa  ignorancia  median¬ 
te  una  adecuada  enseñanza.  —  Es 
tablecida  la  República,  se  conservó 
Ja  institución  del  Protomedicato  y, 
en  14  de  junio  de  1820  un  decreto  su- 


224) 


premu  prorrogaba  la  organización 
del  Protomedicato  colonial  como  la 
de  adoptarse  por  el  que  venía  lla¬ 
mado  desde  1822  Protomedicato  Ge¬ 
neral  del  Estado. —  La  ley  de  30  de 
diciembre  de  1848  puso  término  a 
la  existencia  del  Protomedicato  Ge¬ 
neral  del  Estado,  creando  en  reem¬ 
plazo  de  él  la  Junta  Directiva  de  la 
Facultad  de  Medicina,  cuyo  primer 
presidente  fué  el  Dr.  Francisco  Al- 
varado.  (Véase  Junta  Directiva  de 
Medicina.  El  Tribunal  del  Protome¬ 
dicato  fué  instituido  por  la  Ley  de 
Indias.  Tit.  VI.  Lib.  V,  se  le  seña¬ 
laron  como  atribuciones:  Clasificar 
las  plantas  y  yerbas  medicinales, 
combatieron  el  empirismo,  escribir 
la  Historia  Natural  del  País;  exami¬ 
nar  a  los  médicos  y  cirujanos  y  cui¬ 
dar  que  las  boticas  estuviesen  regen¬ 
tadas  por  farmacéuticos  patentados. 
Debía  también  absolver  las  consul¬ 
tas  del  gobierno  sobre  el  clima,  en¬ 
fermedades  reinantes,  la  higiene  y 
la  salud  pública  en  general.  El  do¬ 
cumento  que  publicamos  en  seguida 
da  cuenta  de  cómo  estaba  organi¬ 
zado  el  Tribunal  y  de  cuál  era  su  ac¬ 
tuación  en  los  años  de  más  intensa 
y  provechosa  acción  en  favor  de  la 
docencia  médica. —  Sello  cuarto,  de 
un  cuartillo,  años  de  1806  y  7.  Para 
los  años  de  1808  y  809  “En  la  ciu¬ 
dad  de  los  Reyes  del  Perú  en  trein¬ 
ta  días  del  mes  de  julio  de  mil  o- 
chocientos  ocho  años  estando  forma¬ 
do  el  Real  Tribunal  del  Protomedi¬ 
cato  que  la  compusieron  el  señor 
Doctor  D.  Hipólito  Unánue  Proto- 
médico  general  del  Reyno,  Catedrᬠ
tico  de  Anatomía,  los  señores  Alcal¬ 
des  y  Conjueces  de  Medicina,  Ciru¬ 
gía  y  Farmacia,  Doctor  D.  Miguel 
Tafur  Catedrático  de  Método,  doctor 
D.  José  Vergara,  Sustituto  de  la  Cᬠ
tedra  de  Vísperas,  Doctor  D.  Pedro 
Belomo,  Médico  Cirujano  Mayor  Di¬ 


rector  de  este  Apostadero  del  Ca¬ 
llao,  Don  Sebastián  de  Mena,  con 
asistencia  del  Fiscal  de  este  Real 
Tribunal  Doctor  D.  José  Pezet  susti¬ 
tuto  de  Anatomía  y  su  Asesor  Li¬ 
cenciado  Don  Manuel  Pérez  de  Tu- 
dela,  Abogado  ed  esta  Real  Audien¬ 
cia  y  reunida  toda  la  Facultad  mé¬ 
dica  compuesta  de  los  Catedráticos 
doctores  y  Bachilleres  de  esta  Real 
Universidad  que  abajo  firman  p.a/ 
efecto  de  tratar  del  arreglo  y  de  a- 
úelantamiento  de  su  Facultad —  Di¬ 
jeron  que,  el  Excelentísimo  Señor 
Don  José  Fernando  Abascal  y  Sou¬ 
sa,  actual  Virrey  Gobernador  y  Ca¬ 
pitán  General  del  Perú  manifesta¬ 
ba  un  interés  por  la  salud  de  los  ha¬ 
bitantes  de  este  Reyno  que  no  te¬ 
nía  ejemplo  desde  su  conquista;  pues 
con  un  empeño,  constancia  y  cuida¬ 
dos  propios  sólo  de  un  corazón  pa¬ 
ternal  se  le  veía  en  medio  de  las  o- 
tras  graves  y  grandes  atenciones  de 
su  gobierno  promover  cuanto  pudie¬ 
re  servir  de  auxilio  y  consuelo  a  los 
vasallos  de  su  Majestad  que  por  la 
mayor  parte  se  ven  desamparados  en 
sus  dolencias  en  todas  las  vastas 
provincias  de  la  América  Meridio¬ 
nal.  Así  conociendo  que  en  toda  ella 
no  hay  otra  Escuela  donde  puedan 
formarse  Profesores  que  puedan  a- 
sistir  a  sus  moradores  que  esta  Real 
Universidad  de  San  Marcos  procu¬ 
ra  establecer  por  todos  los  medios 
posibles  un  estudio  sólido  erigiendo 
un  Colegio  para  la  instrucción  de  la 
Medicina,  y  demás  ciencias  que  le 
son  conexas  dotando  todas  las  Cᬠ
tedras  de  cuya  enseñanza  resulten 
los  bienes  que  desea  su  corazón  pia¬ 
doso  y  en  lo  que  imita  el  de  nuestro 
augusto  soberano  que  sa  executado 
lo  mismo  para  el  bien  y  felicidad  de 
sus  pueblos  de  Europa.  —  Que  por 
estos  medios  van  igualmente  a  dar 
a  la  Facultad  Médica  de  estas  Re- 


(225 


giones  aquel  honor,  decoro  e  ilustra¬ 
ción  que  nunca  ha  tenido,  pues  aún 
que  en  todos  tiempos  se  ha  conocido 
Ja  necesidad  de  fomentarla  según  a- 
parece  de  la  Real  Cédula  que  con  fe¬ 
cha  once  de  octubre  de  mil  seiscien¬ 
tos  treintaycinco  dirigió  su  Majestad 
a  esta  Real  Universidad,  y  del  infor¬ 
me  que  ésta  le  hizo  en  dos  de  no¬ 
viembre  de  mil  seiscientos  sesenta 
y  dos,  no  se  consiguió  otra  cosa  que 
erigir  cuatro  Cátedras  dos  sin  renta 
y  las  otras  dos  pobre  y  miserable¬ 
mente  dotadas,  bajo  cuyo  pie  no  po¬ 
día  haber  otros  estudios  que  aque¬ 
llos  ejercicios  escolásticos  o  mal  gas¬ 
tando  tiempo  en  disputas  y  cuestio¬ 
nes  impertinentes  que  no  importan 
para  el  conocimiento  de  las  enfer¬ 
medades,  y  que  fueron  la  causa  del 
atraso  de  la  medicina  en  Espa¬ 
ña,  según  aparece  de  la  Ley  Once, 
Título  diesiseis  Libro  Tercero  de  la 
Recopilación  Antigua  de  Castilla. 
Sin  que  los  hombres  esclarecidos 
que  ha  tenido  la  Facultad  en  estos 
Reynos  pudiesen  mejorar  de  suer¬ 
te,  porque  no  tenía  medios,  ni  pro¬ 
tección  para  ello,  ni  el  cuerpo  era 
visto  con  la  atención  que  merece  su 
noble  y  caritativo  ejercicio,  resul¬ 
tando  de  su  abatimiento  mirar  con 
desdén  la  Profesión,  y  quedarse  sin 
profesores  una  parte  de  estas  pro¬ 
vincias,  y  la  otra  sacrificada  a  la  ig¬ 
norancia  con  menoscabo  de  la  pobla¬ 
ción,  sufrimiento  y  desconsuelo  de 
los  enfermos,  y  todos  los  males  que 
de  aquí  resultan  —  pero  que  ahora 
que  la  protección  singular  de  su  Ex¬ 
celencia  va  a  entrar  en  el  honor  y 
derechos,  que  le  competen,  debía  tri¬ 
butársele  las  gracias  más  expresi¬ 
vas  y  textificarle  los  sentimientos 
de  respeto  y  eterna  gratitud  que  con 
sus  bondades  ha  impreso  en  el  pe¬ 
cho  de  cada  uno  de  sus  miembros, 
como  en  efecto  lo  executado  por  me¬ 


dio  del  señor  Froto  Médico.  Y  que 
siendo  los  depositarios  de  las  lágri¬ 
mas  y  angustias  de  los  hombres  en¬ 
fermos  a  quienes  curan  le  suplica¬ 
ba  también  que  por  la  compasión 
que  éstos  le  inspiran,  y  por  el  con¬ 
suelo  que  sienten  los  afligidos  a  cu¬ 
yos  oídos  llegan  los  cuidados  de  su 
Excelencia  para  que  puedan  ser  bien 
asistidos  lleve  sus  esmeros  hasta 
concluir  esta  grande  y  beneficiadora 
obra  que  va  a  grabar  un  monumen¬ 
to  de  gratitud  en  todos  los  corazones 
peruanos,  y  por  que  además  del  bien 
que  hace  premiará  sin  duda  sus  a- 
fanes  el  Monarca,  piadoso  padre  de 
estos  pueblos.  Porque  el  beneficio 
resultante  es  muy  grande,  pues  re¬ 
cae  así  sobre  los  humildes  Natura¬ 
les  de  esta  América,  a  quien  con  tan¬ 
ta  ternura  mira.  Su  Majestad,  como 
sobre  los  hijos  de  aquellos  españo¬ 
les  que  conquistaron  este  mundo  pa¬ 
ra  España,  los  que  heredando  las 
virtudes  de  sus  mayores,  le  han 
mantenido  siempre  obediente  a  su 
Rey  y  Señor  y  acaban  de  dar  un  i- 
lustre  testimonio  de  su  amor  y  ad¬ 
hesión  a  su  Sagrada  persona  defen¬ 
diéndolo  los  unos  con  sus  brazos,  los 
otros  con  su  dinero,  sus  exhortacio¬ 
nes  y  con  un  corazón  pronto  y  gene¬ 
roso  a  sacrificar  la  última  gota  de 
sangre  por  mantener  la  obediencia 
que  aprendieron  de  sus  antepasa¬ 
dos  y  la  gloria  de  las  armas  Españo¬ 
las. —  Que  perteneciendo  a  su  Exce¬ 
lencia  como  a  Vice-Patrón  de  la  Real 
Escuela  y  Fundador  del  Colegio  dar 
a  éste  el  orden  y  arreglo  que  debía 
regirlo  en  lo  futuro,  esperaba  la  Fa¬ 
cultad  verse  cimentada  sobre  un  pie 
que  le  hiciese  para  siempre  grata  la 
memoria  de  tan  generoso  Protector. 
Con  lo  que  se  concluyó  la  presente 
sesión  de  que  certifico. —  Doctor  Hi¬ 
pólito  Unánue,  Dr.  Miguel  Tafur,  Dr. 
José  Vergara,  Dr.  Pedro  Belomo,  Dr 


226) 


Gabriel  Moreno,  Sebastián  de  Me¬ 
na,  Dr.  José  Pezet,  Dr.  Baltazar  de 
Villalobos,  Dr.  Domingo  Egoaguirre, 
Dr.  Manuel  Rubín,  Dr.  José  Manuel 
Dávalos,  Dr.  Pedro  de  Echevarría, 
Dr.  Luis  Buenos,  Dr.  José  Manuel 
Valdés,  Bachiller  Gregorio  Paredes, 
Bachiller  Lorenzo  Quiñones,  Bachi¬ 
ller  José  Gaspar  de  la  Rosa,  Bachi¬ 
ller  Andrés  Gómez,  Bachiller  Ma¬ 
nuel  Moreno,  Bachiller  Feliz  Devotti, 
Bachiller  José  María  Dávila,  Bachi¬ 
ller  José  Puente,  Bachiller  Manuel 
Seguín,  Ante  mi  Gerónimo  de  Filla- 
luerte,  Escribano  de  Su  Majestad, 
Público  y  del  Real  Protomedicato. 

—  Concuerda,  etc.  (firmado)  Geró¬ 
nimo  de  Fillafuerte. 

PROTOMEDICOS. —  (Hist.)  Rela¬ 
ción  Cronológica  de  los  Protomédi- 
cos  del  Perú:  1)  Dr.  Hernando  de 
Cepeda  1538. —  2)  Dr.  Antonio  Sán¬ 
chez  de  Renedo  1569.  —  3)  .  .  . — 

4)  Dr.  Melchor  de  Amusgo  1621.— 

5)  ...  . —  6)  Dr.  Juan  de  Vega  1678. 

—  7)  Dr.  José  Miguel  Casera  y  Es- 
tella  1690. —  8)  Dr.  Francisco  Ber¬ 
mejo  y  Roldán  1692. —  9)  Dr.  Pedro 
de  Requena  1694. —  10)  Dr.  Francis¬ 
co  Vargas  Machuca  1695. —  11)  ... 

.  .  . —  12)  Dr.  Juan  José  de  Casti¬ 
llo  1756. —  13)  Dr.  Hipólito  Bueno  de 
la  Rosa  1764. —  14)  Dr.  Isidro  José 
Ortega  y  Pimentel  .. —  15. —  Dr. 
Juan  de  Aguirre  1786-1808. —  16)  Dr. 
Hipólito  Unánue  1808-1814.—  17)  Dr. 
Miguel  Tafur  (interino)  1814-1816.— 

18)  Dr.  Hipólito  Unánue  1816-1823. — 

19)  Dr.  Miguel  Tafur  1823-1833. — 

20)  Dr.  Juan  Gastañeta  1833-1941. — 
21. —  Dr.  Juan  Manuel  Valdés  1941- 
1843. —  22)  Dr.  Cayetano  Heredia 
1843-1845. 

PRUSATI,  AUGUSTO.—  Farma¬ 
céutico.  Aparece  como  tal  y  como 
encargado  de  una  Botica  en  Lima,  en 


'a  calle  de  Acequia  Alta,  en  la  Guía 
Domiciliaria  de  1853.  Tenemos  la 
duda  de  que  este  apellido,  por  error 
ortográfico,  corresponda  al  de  Crú¬ 
zate.  (Véase). 

PSIQUIATRIA  —  Larco  César  A.: 
La  Locura  ante  el  derecho  penal. 
(Br.  Jurisp.  1898).  A.U.  26. 

PUAL.—  (F.l.)  Los  indígenas  de 
Chile  dieron  este  nombre  a  la  de¬ 
mencia  (Vicuña  Mackena:  Los  mé¬ 
dicos  de  antaño  en  el  Reyno  de  Chi¬ 
le,  Santiago  (1877),  Es  de  suponer 
que  los  aborígenes  chilenos  dieron 
una  sola  etiqueta  a  todos  los  tras¬ 
tornos  mentales,  estableciéndose  en 
esta  denominación  una  similitud  con 
aquella  denominación  genérica  de 
dichos  trastornos  entre  los  primiti¬ 
vos  peruanos  y  en  todos  los  pue¬ 
blos  primitivos. 

PUCA-LASTA.—  (F.l.)  Vocablo 
quechua;  significa  sarampión  (Ola- 
no:  La  rabia  epidémica  en  el  Perú 
a  principios  del  siglo  XIX,  en  G.  M. 
S06). 

PUBLICACIONES  MEDICAS  — 

(Continuación)  .  11)  La  Revista  de 
Psiquiatría  y  disciplinas  conexas. — 
12)  El  Boletín  Farmacéutico. 

PUCCIO,  FRANCISCO.—  Médico 
en  el  año  de  1872.  Corresponsal  en 
Chiclayo  de  la  Unión  Fernandina 
(1885).  Titular  en  Chiclayo  en  el 
año  de  1892. 

PUCUCHO.—  (F.l.)  Los  aboríge¬ 
nes  de  Chile  dieron  este  nombre  al 
coito.  (Vicuña  Mackena:  Los  médi¬ 
cos  de  antaño  en  el  reino  de  Chile, 
Santiago,  1877). 

PUCHERI. —  (Bot.)  La  Nectandra 
Pechery  major,  de  la  familia  de  las 


(227 


Laureaeeas,  es  un  árbol  indígena  de 
la  América  Meridional,  especialmen¬ 
te  del  Brasil  y  del  Perú,  sus  hojas 
son  alternas,  coriáceas,  oblongas-e- 
lípticas,  agudas:  fruto  grande,  oval, 
revestido  por  una  cúpula  hemisféri¬ 
ca,  rugosa:  las  semillas  de  color  ne¬ 
gruzco,  son  conocidas  con  el  nombre 
de  Pucheri,  son  muy  aromáticas  y  a- 
demás  de  emplearlas  como  condi¬ 
mento,  se  usan  como  tónicos  y  febrí¬ 
fugo.  Otra  especie  del  mismo  géne¬ 
ro,  la  Nectandra  Puchery  minor,  in¬ 
dígena  de  los  mismos  lugares,  pro¬ 
porciona  semillas,  corteza  y  ramos 
que  gozan  de  las  mismas  propieda¬ 
des  que  la  anterior  (Colonga:  Botᬠ
nica,  Lima,  tomo  II)  Acerca  de  las 
propiedades  terapéuticas  del  Puche¬ 
ri  dejó  una  monografía  inédita  del 
profesor  de  Farmacia  D.  Manuel 
Wenceslao  Aguilar  (1815-1875). 
(Véase  este  nombre).  —  (Terap.) 
Respecto  al  Puchery  — dice  el  Dr. 
Juan  Copello  (Unas  palabras  sobre 
el  uso  del  Puchery  y  del  Matagusa- 
no,  en  Gaceta  Médica  de  Lima,  1875) 
—  me  refirió  (el  Dr.  Manuel  Wen¬ 
ceslao  Aguilar,  farmacéutico)  haber¬ 
lo  experimentado  sobre  sí  mismo  por 
proposición  de  Angel  Donie  (curan¬ 
dero  de  la  época,  en  Lima)  con  oca¬ 
sión  de  una  formidable  disentería  en 
la  que  había  sido  desahuciado  por  al¬ 
gunos  médicos  de  mucha  fama.  Ca- 
lomelano,  Ipecacuana  y  Puchery  en 
proporciones  que  él  mismo  ignora¬ 
ba  son  los  remedios  que  en  circuns¬ 
tancias  gravísimas  han  podido  cor¬ 
tar  el  mal  y  sacarlo  como  suele  de¬ 
cirse,  del  sepúlcro.  Habiéndole  ob¬ 
jetado  yo  mismo  que  el  mérito  de 
esta  curación  admirable  y  análogas 
que  me  citaba  de  Angel  Donis  era 
debido  al  calomelano  y  a  la  Ipeca¬ 
cuana,  de  un  valor  terapéutico  co¬ 
nocido,  me  contestaba  siempre  que 
por  efectos  que  había  sentido  to¬ 


mando  calomelano  e  ipecacuana  con 
puchery  o  sin  él,  estaba  convencido 
que  por  su  calidad  tónica  y  estimu¬ 
lante,  el"  puchery  llenaba  una  indi¬ 
cación  especial  y  muy  importante, 
cuando  la  postración  vital  era  muy 
grande  acaso  por  su  principio  tónico 
astringente.  Esta  indicación,  pues, 
merece  que  se  tenga  presente  en  las 
circunstancias  a  que  aludo,  y  que  el 
puchery  sirve  aún  para  hacer  más 
operativos  los  remedios  con  que  ha 
solido  vencer  la  disentería.  Poco  im¬ 
porta  que  el  empirismo  más  que  la 
razón  haya  propuesto  o  recomenda¬ 
do  esta  mezcla;  lo  que  importa  es 
que  una  sagaz  y  repetida  observa¬ 
ción  confirme  el  hecho  en  beneficio 
del  arte. 

PUCHUGCHO.  —  Planta  que  se 
cría  en  los  Páramos  de  la  Cordillera 
de  los  Andes:  forma  la  figura  de  un 
pan;  sus  hojas  son  redondas  y  pa¬ 
recen  una  mosqueta;  se  unen  y  en¬ 
tretejen  con  tanta  fuerza  por  sus 
raíces  que  quedan  en  lo  interior  for¬ 
mando  un  volumen  de  dos  pies  de 
diámetro,  y  tan  sólidos,  que  no  lo 
vence  el  peso  de  un  hombre.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PUDOR,  ATENTADOS  AL.  — 

(Hist.) 

PUBLICHE.  —  Nombre  que  dan 
en  el  Reyno  de  Chile  al  viento  Sur 
que  viene  de  la  cordillera,  y  es  allí 
muy  desagradable  y  molesto:  tomo 
el  nombre  de  los  Indios  Puelches  de 
donde  viene.  Alcedo:  (Diccionario 
Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  tomo  V. 
Madrid  1789). 

PUENTE,  ALEJANDRO  J  —  Mé¬ 
dico  en  1866.  Catedrático  auxiliar 


228) 


por  decreto  de  13  de  Febrero  de 
1867.  Interino  de  Patología  Exter¬ 
na  en  1868. 

PUENTE,  JOSE.  —  Bachiller  en 
Medicina.  Médico  por  el  Real  Tribu¬ 
nal  del  Protomedicato  en  11  de  se¬ 
tiembre  de  1809.  En  1808  hizo  un  do¬ 
nativo  de  25  pesos  para  la  obra  del 
Colegio  de  San  Fernando.  Parece 
que  gozaba  de  la  estimación  de  U- 
nánue  que  en  1792  le  hizo  dar  una 
de  las  conferencias  de  Anfiteatro 
“Supuración”  (Agosto  14). 

PUENTE  GANOZA,  LUIS  DE  LA. 

—  Bachiller  en  1907;  su  tesis:  Em¬ 
barazos  ectópicos.  Médico  en  1908. 
Adjunto  por  elección  en  1916. —  Bi¬ 
bliografía:  La  Cirugía  en  Francia,  G. 
M.  913. —  Tratamiento  quirúrgico  de 
la  úlcera  gástrica,  conf.  en  la  Unión 
Fernandina,  G.  M.  915. —  Tratamien¬ 
to  quirúrgico  de  las  úlceras  del  es¬ 
tómago,  G.  M.  916. — Sarcoma  del  o- 
móplato,  Escapulectomía  total;  cons¬ 
titución  en  una  neoartrosis  cleido 
humeral;  curación,  G.  M.  914. —  La 
inmersión  en  fotografía,  tesis  del  ba¬ 
chillerato  en  Ciencias,  G.  C.  XIV. 

PUENTE  GANOZA,  RAFAEL  DE 

LA. —  Bachiller  en  1907;  su  tesis.  La 
Anestesia  en  los  partos  naturales. 
Médico  Cirujano  en  1908,  Morfoesco- 
polamina  en  obstetricia,  G.  H.  908. 

PUGA  BORNE,  FEDERICO.  — 

Médico  cirujano  y  doctor  en  Medi¬ 
cina  y  Cirugía  de  la  Universidad  de 
Santiago  de  Chile.  Catedrático  de 
Medicina  Legal  en  la  misma.  Dele¬ 
gado  de  Chile  ante  el  Congreso  sa¬ 
nitario  reunido  en  Lima  en  1888  de 
la  Unión  Fernandina  (88)  Corres¬ 
pondiente  de  la  Academia  Nacional 
de  Medicina  de  Lima. 


PUJO.—  (F.l.  )  Nombre  vulgar  del 
tenesmo  rectal,  en  la  época  presen¬ 
te.  En  la  época  colonial  fue  llama¬ 
do  vicho. 

PUJO,  JUANA  GENOVEVA  DE. 

—  Obstetriz  (1875). 

PULGAR,  FRANCISCO—  Llegó 
al  Perú  como  dibujante  de  la  expe¬ 
dición  Ruiz  Pavón  (1778),  a  la  par¬ 
tida  de  los  ilustres  naturalistas  que¬ 
dó  establecido  en  Lima  destinado, 
como  D.  Juan  Tafalla,  al  arreglo  y 
organización  del  Jardín  Botánico. 

PULIPULI. —  (Bot.)  La  pulipuli 
es  propia  de  lugares  templados,  y  la 
acostumbran  amartajada  y  puesta 
sobre  la  parte  lesa,  para  soldar  frac¬ 
turas  de  huesos  y  relajaciones  (Le- 
cuanda:  Descripción  de  Lambayeque 
en  Mercurio  Peruano,  tomo  II  de  la 
edición  de  la  Biblioteca  Peruana,  Li¬ 
ma,  1861). 

PULLUACA.—  (Bot.)  Véase:  Vi¬ 
ra-Vira. 

PULPERIA. —  En  casi  toda  la  A- 
mérica  llaman  así  al  aceite  y  vina¬ 
gre,  y  demás  comestibles  usuales,  y 
al  tendero  el  de  Pulpero.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 

PULQUE.  —  Bebida  común  en 
Nueva  España:  es  el  licor  fermen¬ 
tado  el  Maguey,  que  se  hace  de 
este  modo:  cuando  la  planta  tiene 
seis  o  siete  años  le  cortan  el  cogollo 
y  con  un  instrumento  a  modo  de  cu¬ 
chara  de  acero  afilada  por  los  ex¬ 
tremos  que  llaman  Ocashcle,,  hacen 
un  hoyo  en  el  tronco  de  la  planta,  y 
allí  va  destilando  una  aguamiel  cla¬ 
ra  y  no  desagradable  al  gusto,  la 


(229 


cual  cogen  dos  veces  al  día  tarde  y 
mañana  como  en  cantidad  de  dos 
cuartillos:  lo  echan  en  tinajeas  mez¬ 
clando  algunas  yerbas  y  frutillas  con 
que  fermenta  luego,  y  se  puede  be¬ 
ber;  pero  no  guardarse  más  que  un 
día  o  dos  porque  se  pierde.  Esta  be¬ 
bida  embriaga,  suple  la  falta  de  vi¬ 
no,  y  los  indios  la  usan  desde  el 
tiempo  de  su  gentilidad.  Entran  ca¬ 
da  mañana  a  México  de  ochenta  o 
noventa  mil  cuartillos  de  Pulque,  y 
a  las  dos  de  la  tarde  no  se  halla  si¬ 
no  en  dos  pulperías  de  las  42  en  que 
se  vende;  y  está  mandado  que  se  re¬ 
serve  en  ellas  para  el  caso  de  nece¬ 
sitarse  para  remedios,  pues  lo  usan 
en  muchos  casos;  para  cada  carga 
un  real  de  derecho  al  Rey  cuyo 
producto  es  un  ramo  muy  considera¬ 
ble  de  la  Real  Hacienda.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
ias  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 


PUMA. —  (Feliz  Onza,  sive  Jagua- 
ra)  Animal  cuadrúpedo  que  tiene  es¬ 
te  nombre  en  el  Perú,  y  a  quien  los 
Europeos  han  dado  impropiamente 
el  de  León;  porque  no  tiene  seme¬ 
janza  con  el  de  Africa  en  el  tama¬ 
ño,  en  la  fiereza,  en  el  color,  ni  en 
la  cría:  su  cabeza  si  se  le  parece  al¬ 
go,  y  lo  mismo  a  la  del  Tigre;  tiene 
la  cola  más  pequeña  que  uno  y  otro, 
sube  a  los  árboles  y  al  mismo  tiem¬ 
po  es  flojo  y  tímido,  y  huye  a  la  vis¬ 
ta  del  hombre,  con  que  no  se  dife¬ 
rencia  menos  del  verdadero  León 
en  las  costumbres  naturales  que  en 
la  forma  del  cuerpo,  en  lo  demás  no 
tenemos  descripción  completa  de  él. 
Los  modernos  Naturalistas  le  apli¬ 
can  al  género  felix,  y  a  la  especie 
•Taguara,  que  creen  es  la  Onza  de 
los  antiguos.  Alcedo:  (Diccionario 
Histórico  Geográfico  de  las  Indias 


Occidentales  o  América,  tomo  V, 
Madrid,  1789). 

PUNA. —  Nombre  que  dan  en  el 
Perú  a  los  parajes  altos  y  fríos  de 
una  Provincia  o  Jurisdicción.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Históri¬ 
co  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  Tomo  V,  Madrid,  1789). 

PUNO. —  Aguas  Minerales  de  — 
(Departamento  de  Puno)  (Hidrol.) 
Manantial  existente  en  la  ciudad  de 
Puno,  descubierto  en  1870,  época  en 
ía  cual  Raymondi  analizó  las  aguas. 
De  sabor  acídulo,  y  algo  salobre  es¬ 
ta  agua  desprende  un  ligero  olor  de 
ácido  sulfhídrico.  Análisis  químico: 
Materias  gaseosas:  Acido  carbónico, 
Jts.  0,423.—  Gas  sulfhídrico,  lts  0.005. 
—  Materias  Fijas:  Carbonato  de  cal, 
grs.  0.39000. —  Carbonato  de  magne- 
nesia,  grs.  0.0900. —  Sulfato  de  cal, 
grs.  0.0020.—  Cloruro  de  calcio,  grs. 
0.0265. —  Magnesio,  grs.  0.0810. —  So¬ 
dio,  grs.  0.1500. — Sílice,  grs.  0.0050. — 
Usos  terapéuticos:  Aumenta  la  aci¬ 
dez  del  jugo  gástrico,  favorece  las 
secreciones,  activa  la  nutrición  y  es¬ 
timula  las  funciones  de  la  piel  y  de 
las  mucosas.  Además  de  estas  aguas 
existen  en  Puno,  las  siguientes:  Pu- 
tina  (Provincia  de  Azángaro):  Pusi 
(Provincia  de  Huancané);  Acora- A- 
yaviri-Fraylina  (Provincia  de  Azán¬ 
garo);  citadas  en  este  Diccionario. 

PUNUNA.  —  (Bot.)  Nombre  con 
que  es  conocida  en  la  provincia  de 
Jaén  una  clase  de  cactus  alto.  (En¬ 
rique  Brünning  “De  Chiclayo  a 
Puerto  Meléndez  en  el  Marañón,  en 
B.  S.  G.  XIII). 

PUNTA.—  Dolor  de.—  (F.l.)  Véa¬ 
se:  “Dolor  de  punta”. 


230) 


PUNTRIANO,  TOMAS  J.—  Bachi¬ 
ller  en  1899;  su  tesis:  “Tratamiento 
de  las  conjuntivitis  blenorrágicas  por 
el  protalgol”.  Médico  Cirujano  en 
1900. 

PUPITIRI. —  (Fungilla  Melva)  A- 
ve  de  canto  en  la  Provincia  del  Pi- 
ritú  en  el  Nuevo  Reyno  de  Granada: 
es  pequeña  del  tamaño  del  jilguero; 
de  color  verde,  los  encuentros  de  las 
alas  azules  ,  y  el  pico  corvo;  cantan 
con  mucho  primor  y  dulzura,  e  imi¬ 
tan  el  canto  de  las  demás  aves.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

PURGACION.—  (F.l.)  Sinónimo 
vulgar  de  blenorragia  (Véase  esta 
palabra). 

PURGANTES.—  (Hist.)  Acosta  e- 
numera  entre  los  “simples  propios 
para  purgar”  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  “la  Raíz  de  Mechoacan,  los  pi¬ 
ñones  de  puna,  la  conserva  de  Gua- 
nucque”.  Fueron  muy  usados  los  an¬ 
timoniales,  tal  vez  las  píldoras  per¬ 
petuas  de  antimonio  metálico  fun¬ 
dido. 

PURPURA.  —  (Marítima):  Licor 
que  dan  de  sí  unas  conchas  moradas 
que  se  cojen  en  la  Costa  del  distrito 
de  la  Alcaldía  mayor  de  Huamelula 
en  Nueva  España,  y  con  que  tiñen 
allí  los  tejidos  de  algodón  que  son 
muy  estimados;  es  de  la  misma  es¬ 
pecie  que  los  Caracoles  que  se  ha¬ 
llan  en  las  Playas  de  Guayaquil  y 
de  Veragua  en  el  Reyno  de  Tierra- 
firme,  e  idéntico  con  el  Múrice  de 
los  antiguos.  Alcedo:  (Diccionario 
Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

PUSI  AGUA,  MINERAL  I)E. 

(Hidrol.)  Cerca  del  lugar  denomina¬ 


do  Mina  de  Aceite  en  la  provincia 
de  Huancané  del  departamento  de 
Puno,  hállanse  un  manantial  sulfu¬ 
roso  y  uno  salino,  de  los  cuales  só¬ 
lo  el  segundo  ha  sido  analizado.  El 
manantial  se  halla  a  3,935  metros  so¬ 
bre  el  nivel  del  mar.  El  análisis  ha 
dado  el  resultado  siguiente:  Bicar¬ 
bonato  de  cal,  grs.  0,42624.—  Mag- 
nesia,  grs.  0,02532.  —  Fierro,  grs. 
0,00240. —  Sulfato  de  cal,  grs.  1,90044. 
— Sulfato  de  magnesia,  grs.  0,35459. 
—  Sulfato  de  soda,  grs.  0,09147. — 
Cloruro  de  sodio,  grs.  0,06114. —  Po¬ 
tasa,  trazas. —  Acido  fosfórico,  tra¬ 
zas. —  Usos  terapéuticos:  Ligera¬ 
mente  purgante  y  ligeramente  esti¬ 
mulante.  (A.  E.  Pérez  Araníbar  “A- 
guas  Minerales  del  Perú”,  tesis  del 
doctorado,  en  Crónica  Médica  de  Li¬ 
ma,  años  de  1884-1885). 

PUSTULA  DEL  CHIMU  —  (Pato 
log).  En  el  valle  del  Chimú,  uno  de 
los  que  comprende  la  provincia  de 
Trujillo,  se  presenta  durante  la  pri¬ 
mavera  y  el  estío  una  afección  cutᬠ
nea,  no  clasificada  aún  en  cuadro 
nosológico  alguno  y  que  hemos  pro¬ 
curado  estudiar  en  cuanto  nos  ha  si¬ 
do  posible.  La  describimos  hoy  por¬ 
que  la  creemos  digna  de  ocupar  la 
atención  médica.  Por  la  zona  en  que 
la  afección  a  que  nos  contraemos  a- 
parece  le  damos  el  nombre  de  Pústu¬ 
la  de  Chimú.  Síntomas:  En  las  par¬ 
tes  del  cuerpo  generalmente  descu¬ 
biertas,  como  la  cara,  el  cuello,  los 
miembros  toráxicos,  etc.,  se  presen¬ 
ta  una  mancha  pequeña  que  no  preo¬ 
cupa  al  enfermo  hasta  que  se  levan¬ 
ta,  en  el  sitio  que  ella  ocupa,  una 
ligera  vesícula,  de  color  violado, 
más  o  menos  oscuro,  de  forma  siem¬ 
pre  irregular,  de  2’50”  a  3  centíme¬ 
tros  en  su  mayor  diámetro,  festona¬ 
da  y  sin  depresión  central  perfecta 
o  umbilicada,  notándose  solamente 


(231 


en  la  extensión  de  un  centímetro, 
poco  más  o  menos,  adherencias  muy 
irregulares  de  las  paredes  en  ese 
punto:  el  resto  de  dicha  vesícula  es¬ 
tá  lleno  de  líquido,  principalmente 
cerca  de  la  periferia,  y  en  toda  la 
extensión  que  aquella  abraza  hay 
insensibilidad  o  anestesia  completa. 
—  Esta  pústula  es  siempre  única,  y 
nunca  la  hemos  visto  reproducida  en 
ninguno  de  los  atacados  por  ella, 
aún  cuando  hayan  seguido  residien¬ 
do  en  el  mismo  lugar  donde  la  con- 
tranjeron. —  La  piel  adyacente  a  la 
vesícula  se  enrojece,  se  pone  ade- 
matosa  en  proporción  a  la  delicade¬ 
za  del  cutis,  de  la  región  y  del  ta¬ 
maño  que  alcanza  la  vesícula  en  su 
desarrollo.  Hemos  visto  una  vez  com¬ 
prometida  por  esta  afección  la  comi¬ 
sura  externa  de  la  región  palpebral 
del  ojo  izquierdo;  el  edema  era  enor¬ 
me.  Con  mucha  dificultad  pudimos 
examinar  el  globo  del  ojo,  que  no 
presentaba  la  más  ligera  alteración 
ni  en  sus  tejidos  ni  en  sus  funciones. 
Igual  cosa  pasa  cuando  aparece  en  el 
cuello;  el  edema  es  también  extenso 
pero  siempre  limitado  y  no  interrum¬ 
pe  las  funciones  de  los  órganos  veci¬ 
nos.  No  hay  anillo  vesicular,  ni  tuber¬ 
culoso  central;  de  consiguiente  no 
hay  escara.  Aún  abandonado  el  en¬ 
fermo  al  solo  esfuerzo  de  la  natura¬ 
leza,  nunca  se  observa  reacción  fe¬ 
bril  y  ningún  síntoma  general  se  no¬ 
ta  en  el  organismo.  Marcha,  Dura¬ 
ción,  Terminación:  Durante  los  diez 
años  que  tenemos  a  nuestro  cargo 
los  hospitales  de  Trujillo,  una  sola 
vez  hemos  observado  la  pústula  del 
Chimú,  al  segundo  día  de  su  apari¬ 
ción;  y  del  cuarto  al  quinto  día  en 
los  demás  casos,  cuyo  número  pasa 
de  cincuenta.  Desde  que  se  forma  la 
vesícula  va  aumentando  de  dimen¬ 
siones,  paulatina  e  irregularmente, 
su  coloración  se  hace  más  y  más  os¬ 


cura  y  el  líquido  que  contiene  se 
acrecienta,  con  especialidad  en  su 
periferia.  Llega  a  su  desarrollo  mᬠ
ximo  al  6?  día  y  va  siempre  acompa¬ 
ñada  del  edema  de  los  tejidos  conti¬ 
guos,  en  relación,  como  queda  dicho, 
con  la  delicadeza  de  la  piel  de  la  re¬ 
gión  en  que  aparece  y  de  la  exten¬ 
sión  que  adquiere.  Interviniendo, 
desaparecen  todos  en  pocos  días,  de¬ 
jando  una  ulceración  muy  superfi¬ 
cial,  que  cura  fácilmente.  El  edema 
es  lo  único  que  molesta  al  enfer¬ 
mo  y  va  cediendo  a  medida  que  la 
escara  que  se  forma  se  desprende 
con  lentitud  proporcional  a  su  tama¬ 
ño.  Sin  la  asistencia  médica,  se  pro¬ 
longa  la  curación  hasta  15  días.  E- 
tiología:  Declaramos  con  franqueza 
que  no  hemos  podido  determinar  la 
causa  de  esta  afección.  —  La  idea 
vulgar  que  al  respecto  se  tiene  es 
la  de  suponer  que  depende  de  la  pi¬ 
cadura  de  un  insecto,  el  cual  deja 
depositadas  en  la  piel  ciertas  sus¬ 
tancias  irritantes  que  originan  to¬ 
dos  los  fenómenos  referidos.—  Diag¬ 
nóstico:  En  los  tres  primeros  días  de 
enfermedad  es  muy  difícil,  si  no  im¬ 
posible  establecer  un  diagnóstico 
exacto  respecto  a  la  pústula  malig¬ 
na.  Después  de  tal  período  se  enun¬ 
cian  los  caracteres  propios  de  nues¬ 
tra  pústula  y  no  hay  lugar  a  duda; 
en  efecto  no  se  observa  depresión 
central  umbilicada,  no  hay  anillo 
vesicular,  y  la  pústula  es  irregular 
en  su  forma.  Además,  no  se  presen¬ 
tan  los  síntomas  generales  que  des¬ 
pués  de  algunos  días  se  observan  ca¬ 
si  necesariamente  en  la  pústula  ma¬ 
ligna.  Podía  confundirse  con  el  no- 
ma  de  los  niños  en  su  postrera  evo¬ 
lución;  pero  téngase  en  cuenta  que 
nuestra  pústula  no  ataca  a  los  ni¬ 
ños;  que  siempre  la  hemos  visto  en 
la  edad  adulta  y  en  personas  robus¬ 
tas  y  que,  en  fin,  aquella  enfermedad 


232) 


de  la  infancia  principia  de  la  cavi¬ 
dad  bucal  hacia  afuera.  —  Hay  una 
forma  de  ectima  (pústulas  phlyza- 
ceas)  que  puede  simular  la  pústula 
que  estudiamos;  pero  aquella  como 
dice  Follin,  comienza  por  un  bo¬ 
tón  doloroso  rodeado  de  un  líquido 
purulento  y  acompañado  siempre  de 
angioleucitos  aguda  que  jamás  se  ob¬ 
serva  en  la  afección  que  describi¬ 
mos. —  Enduz,  Chaussier  y  Bour- 
gois  creen  que  hay  variedades  en  la 
pústula  maligna,  dependientes  de  la 
energía  del  virus,  de  la  naturaleza 
del  tejido  invadido,  de  la  fuerza  del 
sujeto,  etc.,  y  se  pudiera  pensar,  por 
tanto,  en  una  variedad  es  la  pústula 
maligna.  Al  respecto  juzgamos,  con 
Mr.  Follin,  que  tales  reflexiones  no 
son  aplicables  a  la  pústula  malig¬ 
na  y  menos  a  la  del  Chimú  que  tie¬ 
ne  caracteres  propios  y  distintos  de 
aquella.  Pronóstico:  Siempre  es  fa¬ 
vorable;  aún  cuando  se  desarrolla 
en  regiones  más  o  menos  delicadas: 
el  edema  que  es  el  síntoma  más  mor¬ 
tificante  para  el  enfermo,  nunca  pa¬ 
sa  de  cierto  límite.  Además,  la  ulce¬ 
ración  que  produce  la  escara  al  des¬ 
prenderse,  no  deja  cicatriz.  Trata¬ 
miento:  En  atención  a  la  sintoma- 
tología  exclusivamente  loca,  el  tra¬ 
tamiento  que  hemos  empleado  ha 
tenido  ese  mismo  carácter;  y  su  re¬ 
sultado  fué  siempre  satisfactorio.  U- 
samos  el  bicloruro  de  mercurio  pul¬ 
verizado,  haciendo  en  ocasiones, 
previamente,  una  incisión  crucial. 
En  uno  y  otro  caso,  la  sal  mercurial 
forma  una  escara  dura  y  perfecta¬ 
mente  bien  limitada;  de  manera  que 
con  ulteriores  aplicaciones  emolien¬ 
tes  o  ligeramente  excitantes,  dicha 
escara  se  desprende  dejando  una  ul¬ 
ceración  simple  de  fácil  curación. 
Hágase  o  no  la  incisión  crucial,  la  es¬ 
tafa  es  idéntica  y  en  ningún  caso, 
como  queda  indicado,  deja  cicatriz. 


Algunas  veces  hemos  empleado  el 
ácido  fénico  cristalizado  y  el  nitrato 
de  plata;  pero  el  efecto  de  ambas 
sustancias  es  tardío;  de  suerte  que, 
para  conseguir  la  curación  de  la  pús¬ 
tula,  es  indispensable  hacer  aplica¬ 
ciones  repetidas  de  esos  medicamen¬ 
tos  lo  que  no  acontece  con  el  biclo¬ 
ruro  que,  en  muy  rara  ocasión,  lo  he¬ 
mos  aplicado  dos  veces.  —  Conclu¬ 
sión:  El  cuadro  de  fenómenos  espe¬ 
ciales  que  dejamos  descrito  en  esta 
afección  privativa  del  lugar  donde 
residimos,  la  circunstancia  de  no  ha¬ 
berla  hallado  en  ninguna  otra  de  las 
legiones  que  hemos  visitado,  el  tra¬ 
tamiento  puramente  local,  la  mar¬ 
cha,  la  manera  siempre  feliz  como 
termina;  todo  nos  induce  a  afirmar, 
con  las  reservas  debidas,  que  se  tra¬ 
ta  de  una  afección  cutánea  no  clasi¬ 
ficada  en  los  cuadros  nosológicos 
conocidos;  y  en  el  deseo  sincero  de 
colaborar  al  estudio  de  las  noveda¬ 
des  que  se  presenten  en  la  Medici¬ 
na  nacional,  no  vacilamos  en  sumi¬ 
nistrar  estos  datos  que  cuando  me¬ 
nos  servirán  para  inclinar  la  aten¬ 
ción  de  nuestros  profesores  hacia  u- 
na  enfermedad  desconocida.  José 
Porturas:  Pústula  del  Chimú,  en 
Crónica  Médica,  Lima,  1886). 

PUTINA. —  Agua  mineral  de.— 
(Hidrol.)  En  el  departamento  de  Pu¬ 
no  en  la  provincia  de  Azángaro.  y 
en  el  distrito  de  Putina  se  hallan 
cuatro  manantiales  de  agua  termal, 
situados  a  pequeñas  distancias  de 
unos  a  otros.  El  más  importante  y 
que  sirve  para  los  baños,  se  encuen¬ 
tra  a  cien  metros  más  o  menos  de  la 
población  y  a  una  altura  de  3.924 
metros  sobre  el  nivel  del  mar.  El  a- 
gua  es  de  sabor  salobre,  transparen¬ 
te  y  olor  ligeramente  sulfuroso.  Su 
temperatura  es  de  47?5. —  Análisis 
químico. —  Materias  gaseosas:  Acido 


(233 


carbónico,  lts.  0,042300. —  Gas  sul¬ 
fhídrico,  lts.  0,004210. —  Oxígeno,  lts. 
0,001480.—  Azoe,  lts.  0,006400.—  Ma¬ 
terias  fijas:  Bicarbonato  de  cal,  grs. 
0,2160. —  Bicarbonato  de  magnesia, 
grs.  0,0557.—  Bicarbonato  de  fierro, 
grs.  0,3000.  —  Sulfato  de  cal,  grs. 
0,7684. —  Sulfato  de  soda,  grs.  0,2871. 
—  Sulfato  de  magnesia,  grs.  0,1350. — 
Cloruro  de  sodio,  grs.  3,1955. —  Sí¬ 
lice,  grs.  0,0200. —  Usos  terapéuticos: 


En  el  catarro  bronquial,  en  las  a- 
fecciones  crónicas  del  pulmón;  en 
los  trastornos  producidos  por  la  su¬ 
presión  del  flujo  mensual  o  de  un 
flujo  hemorroidiario,  etc. 

PUYO,  MATILDE. —  Farmacéuti¬ 
co.  Su  nombre  figura  en  la  Relación 
oficial  de  la  Facultad  de  1916.  Ob¬ 
tuvo  el  título  en  1915, 


QUAPAXTLE. —  Yerba  aromática 
y  olorosa  de  Nueva  España,  que  cul¬ 
tivan  y  usan  mucho,  especialmente 
en  la  Jurisdicción  de  Malinalco  para 
llevarla  a  México  y  otras  partes.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid  1789. 

QUARESMA,  TOMAS  o  TOME  — 

Cirujano  Portugués,  natural  de  Ser¬ 
pa,  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  la  primera  mitad  del  siglo 
XVII.  Fué  quemado  por  el  Tribunal 
de  la  Inquisición  en  23  de  Enero  de 
1639.  Los  cronistas  que  dan  cuenta 
de  este  acto  de  Fé  dejan  constancia 
de  la  serenidad  admirable  con  la 
cual  éste  práctico  sufrió  el  terrible 
castigo. 

QUARTERON  —  Hijo  del  blanco 
o  de  mulata,  o  al  contrario.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 

QUARTILO. —  Moneda  efectiva  de 
plata  que  sólo  corre  en  el  Nuevo 
Reyno  de  Granada;  es  la  mitad  del 
medio  real  o  real  de  vellón  de  Es¬ 


paña;  en  las  demás  provincias  de  la 
América  es  imaginaria.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 

QUEBRACHO  o  QUIEBRA  HA¬ 
CHA. —  Madera  fuerte  y  pesada  que 
se  encuentra  en  varias  Provincias  de 
la  América  Meridional;  tiene  este 
nombre  porque  su  solidez  es  tanta 
que  quiebra  o  rompe  las  hachas  al 
labrarla;  los  hay  de  dos  especies,  que 
son  colorados  y  blancos.  En  Buenos 
Aires  hacen  de  éllas  los  ejes  de  las 
carretas,  y  suelen  costar  cada  uno 
1800  y  2000  pesos  en  el  Tucumán  por 
la  suma  dificultad  y  coste  de  condu¬ 
cirlos;  pero  son  eternos  y  es  gasto 
que  sólo  se  hace  una  vez.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
]as  Indias  Occidentales  o  América, 
totmo  V,  Madrid  1789). 

QUEBRADURA.  —  (F.l.)  Expre¬ 
sión  vulgar  que  designa  las  hernias. 
Más  generalmente  adoptada  para 
designar  la  hernia  inguinal.  De  una 
persona  que  sufre  las  molestias  de 
una  hernia  se  dice  que  está  quebra-- 
d.. 


234) 


QUEBRANTA  HUESOS—  (Falco 
casifraguas)  Ave  de  la  América 
Septentrional,  que  regularmente  an¬ 
da  acompañada  de  los  gallinazos; 
son  casi  del  mismo  tamaño  que  és¬ 
tos,  igualmente  carnívoros;  pero  más 
bien  hechos  y  limpios;  la  cabeza  y 
el  pescuezo  es  en  unos  blanco  y  en 
otros  rojo,  y  en  algunos  mezclados 
de  ambos  colores;  tiene  un  collar  de 
plumas  más  arriba  del  nacimiento 
del  cuello  del  pescuezo,  y  en  la  ca¬ 
beza  un  compote  vistoso;  son  de  más 
ligereza  que  los  gallinazos.  Laguna 
lo  llama  Aguilucha  Marino,  y  no  sa¬ 
bemos  por  qué  pues  no  es  ave  de  la 
mar.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occiden¬ 
tales  o  América,  tomo  V,  Madrid 
1789). 

QUECHUE.  —  Fruta  siempre  ver¬ 
de  de  la  Provincia  de  Guayana  o 
Nueva  Andalucía;  es  de  gusto  dulce 
y  suave,  semejante  a  la  Mora  de 
Europa,  pero  de  muy  corta  dura¬ 
ción,  porque  luego  que  madura  cae 
del  árbol  y  se  pudre  y  áceda.  Alce¬ 
do  (Diccionrio  Geográfisco  e  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

QUEMADURAS.—  Usase  en  la  cu¬ 
ración  de  éllas  el  aceite  de  nieve. 
En  Italia  además  de  éste  el  de  Zar- 
ga.  (Véase  aceites  medicinales). 

QUESADA,  ELENA.  —  Obstetnz 
(1889). 

QUESADA,  FORTUNATO  —  Mé¬ 
dico  (Biog.).  —  Dilatación  quística 
del  hepatocolédoco,  por  estenosis  del 
segmento  pancreático  (Colab.  del  Dr. 
F.  Wieland)  G.  M.  916.—  Ensayo  de 
Metodología  Química,  R.  U.  919. 

QUESADILLA.  —  Rosca  de  pan 
blanco  y  exquisito  que  hacen  en  el 


asiento  de  Ambato  en  el  Reyno  de 
Quito,  y  tienen  tanta  estimación 
que  se  llevan  a  muchas  partes  muy 
distantes,  sin  que  en  ninguna  las  ha¬ 
yan  podido  imitar,  aunque  han  lle¬ 
vado  de  allí  la  harina,  el  agua,  y  el 
panadero,  porque  sin  duda  el  clima 
es  el  que  más  contribuye.  Alcedo: 
(Diccionario  Geográfico  Histórico  de 
las  Indias  Occidentales  o  América, 
tomo  V,  Madrid  1789). 

QUEVEDO,  VICTOR  FERNAN¬ 
DO. —  Estudió  Medicina  en  1902.  A- 
bandonóla  y  siguió  Jurisprudencia 
en  Trujillo. 

QUEYAPI. —  Nombre  que  dan  los 
Indios  Abiponeos  en  el  Perú  al  ro¬ 
paje  con  que  se  cubren  las  Indias 
hecho  de  pieles  de  animales  bien  a- 
derezadas,  a  manera  del  ante.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o  A- 
mérica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

QUIAGUEQUENOTO.  —  (Mates 
formicarum)  Culebra  que  se  alimen¬ 
ta  de  hormigas,  y  es  muy  común  en 
la  Provincia  de  Piritú  del  Nuevo 
Reyno  de  Granada,  donde  le  dan  es¬ 
te  nombre.  No  es  menos  singular  por 
esta  propiedad  que  por  la  simétrica 
distribución  que  tienen  manchas 
blancas  y  negras;  su  extensión  es  de 
catorce  pies  y  cuatro  pulgadas  o  cin¬ 
co  pulgadas  de  diámetro;  se  deja 
acercar  a  ella  y  coger  sin  hacer  daño 
como  el  animal  más  manso  y  por  eso 
algunos  Negros  le  dan  adoración.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

QUIEN  QUIEN. —  Zool.)  Nombre 
con  que  es  conocido  en  las  provin¬ 
cias  de  Jaén  y  Bongará  un  pájaro  de 
plumaje  amarillo  y  azul  (clase  de  u- 


(235 


rraca)  llamado  así  por  su  grito.  A- 
bunda  entre  los  bosques  de  cactus 
(Enrique  Brünning:  De  Chiclayo  a 
Puerto  Meléndez  en  el  Marañón,  en 
B.  S.  G.  XIII). 

QUILLATA,  PEDRO.  —  Farma¬ 
céutico  (7  de  Junio  de  1817). 

QUIMICA,  -  CATEDRA  DE  — 

(Hist.)  En  país  como  el  Perú,  cuyas 
riquezas  en  el  reino  mineral  eran 
tan  considerables,  llama  la  atención 
la  tardividad  con  la  cual  fueron  ini¬ 
ciados  los  estudios  químicos.  Pare¬ 
ce  incuestionable  que  Lauricocha, 
Huancavelica  y  otros  centros  mine¬ 
ros  no  escasearon  de  químicos  prác¬ 
ticos,  capaces  de  reconocer  empírica¬ 
mente  la  riqueza  de  los  minerales. 
Estos  mismos  químicos  que  miraban 
con  tan  profundo  desdén  la  espan¬ 
tosa  mortalidad  que  provocaba  en  la 
población  indígena  la  explotación  de 
los  yacimientos  mineros,  pueden  ser 
considerados  como  los  primeros  en 
haber  cultivado  la  Química  en  el  Pe¬ 
rú,  ya  de  químicos  en  la  verdadera 
acepción  de  la  palabra  no  hay  noti¬ 
cias  en  el  virreynato  del  Perú  hasta 
muy  avanzada  la  dominación  espa¬ 
ñola,  esto  es  la  época  en  la  cual  el 
expendio  abusivo  del  solimán  por 
los  cajoneros  de  la  Rivera,  en  Lima 
obligaba  al  Protomedicato  a  solici¬ 
tar  que  sólo  el  químico,  Egoaguirre 
pudiera  ser  encargado  de  la  admi¬ 
nistración  del  solimán  a  los  farma¬ 
céuticos  de  la  ciudad  de  los  Reyes. 
Al  fundarse  el  Colegio  de  Medici¬ 
na  y  Cirugía  de  San  Fernando,  U- 
nánue,  con  ese  talento  práctico  que 
le  caracterizó,  con  ese  conocimiento 
honrado  de  las  más  urgentes  nece¬ 
sidades  de  la  nacionalidad  que  pu¬ 
so  en  relieve  en  todos  sus  actos  de 
educacionista,  pensó  en  erigir  una 
Cátedra  de  Química,  que,  al  mismo 


tiempo  que  ilustrara  a  los  médicos 
sobre  las  nociones  de  esa  ciencia  in¬ 
dispensable  al  ejercicio  del  arte  de 
curar,  contribuyera  a  preparar  per¬ 
sonas  que  pudieran  reemplazar,  con 
provecho  de  la  colectividad  a  los  di- 

v 

versos  ensayadores  y  analizadores 
prácticos  que  hasta  entonces  ejer- 
cian  poder  omnímodo  en  el  campo 
de  la  Química.  Con  el  objeto  de  rea¬ 
lizar  dicho  propósito  Unánue  propu¬ 
so  para  enseñar  la  Cátedra  de  Quí¬ 
mica  al  Dr.  José  Manuel  Dávalos, 
cuya  preparación  era  verdadera  ga¬ 
rantía  del  éxito  de  su  enseñanza. 
En  esta  gestión,  iniciada  en  1809, 
por  el  Dr.  Unánue  debe  mirarse  el 
verdadero  origen  de  la  enseñenza 
de  la  Química  en  Lima.  Es  verdad 
que  Dávalos  no  llegó  a  realizar  una 
enseñanza  como  hubiera  deseado  da¬ 
do  las  orientaciones  que  le  habían 
sugerido  los  años  de  permanencia 
en  Europa  y  sus  estudios  en  Montpe- 
hier;  pero  él  echó  las  bases  de  dicha 
enseñanza.  Considerada  en  el  pro¬ 
grama  de  Unánue,  que  consideró  la 
Química  Médica  y  la  Analítica,  ella 
íué  enseñada  por  maestros  y  pasan¬ 
tes,  a  cargo  de  Chirinos  en  1826,  su¬ 
primida  de  la  enseñanza  médica  en 
1829,  sujeta  a  viscisitudes  de  todo  gé¬ 
nero  hasta  el  arribo  al  Perú  de  Rai- 
mondi  y  de  Eboli  (Véase  estos  nom¬ 
bres),  puede  decirse  que  es  a  éstos 
que  está  asociado  el  origen  de  la  ver¬ 
dadera  enseñanza  de  la  Química. 
Al  profesor  Eboli  (1856-1871),  le 
han  sucedido  en  la  Cátedra  de  Quí¬ 
mica  de  la  Facultad  de  Medicina:  D. 
José  A.  de  los  Ríos  (1872-1884)  D. 
Ignacio  La  Puente  (1884-1885),  D. 
José  A.  de  los  Ríos  (1886-1900)  y  D. 
Manuel  A.  Velásquez  (1900-1911). 
La  originaria  Cátedra  de  Química 
de  la  Facultad  de  Medicina  sólo  com¬ 
prendía  la  Química  aplicada  a  la 
Medicina,  con  sus  dos  partes  de 


236) 


Inorgánica  y  Orgánica,  cuya  división 
en  dos  cursos  había  solicitado  en 
1857  el  Prof.  Eboli,  sin  conseguirlo 
de  derecho,  pero  consiguiéndolo  de 
hecho  el  año...  en  el  cual  el  Prof.  de 
Farmacia  Rodríguez  dictó  el  curso 
de  Química  Inorgánica.  Contratado 
en  1871  el  Prof.  Blanco  para  la  ense¬ 
ñanza  de  un  curso  de  Química  Ana¬ 
lítica,  no  llegó  a  hacerse  cargo  de 
dicha  enseñanza  por  la  no  existencia 
de  un  laboratorio  conveniente  y,  en 
1875,  a  la  cesación  de  dicho  profesor 
en  sus  funciones,  se  acordó  agregar 
la  Química  Analítica  a  la  Cátedra  de 
Química  Médica,  que  desde  enton¬ 
ces,  la  comprende.  Parece  que  Ray- 
mondi  y  Eboli  fueron  los  verdaderos 
introductores  de  la  Química  Analí¬ 
tica  no  sólo  en  la  enseñanza  sino 
también  en  el  medio  científico  pe¬ 
ruano.  En  el  pequeño  laboratorio 
particular  del  Prof.  Eboli  se  lleva¬ 
ba  a  cabo  los  análisis  que  solicita¬ 
ba  la  autoridad  política  de  la  Fa¬ 
cultad,  la  cual  creyó  justo,  en  más 
de  una  ocasión,  solicitar  el  estable¬ 
cimiento  de  laboratorios  exclusiva¬ 
mente  destinados  a  las  necesidades 
del  servicio  público,  sin  haber  con¬ 
seguido  su  objeto.  Años  más  tarde 

( . )  fué  fundado  el  Laboratorio 

Químico  Municipal,  el  cual  sucedió 
en  el  año  ....  el  Instituto  Municipal 
de  Higiene. 

QUIMICOS  MUNICIPALES.  — 

(Hist.)  Nombrábase  alumnos  de 
Medicina  o  Ciencias  en  época  de  la 
epidemia  de  grippe  que  el  año  1892 
se  desarrolló  en  Lima. 

QUINA. —  (Chinchona  officinalis) 
Género  de  la  clase  petandria  mono- 
ginia:  la  corola  es  campanuda,  y  la 
cápsula  está  debajo  de  la  flor  y  a- 
bierta  en  base;  es  la  corteza  de  un 
árbol  que  abunda  en  la  provincia  de 


Loxa  del  Reyno  de  Quito  y  en  otras 
partes:  el  árbol  tiene  dos  toesas  y 
media  de  alto.  La  incomparable  vir¬ 
tud  febrífuga  de  esta  corteza  la  des¬ 
cubrió  un  Indio  al  Corregidor  de  a- 
quella  provincia,  y  éste  a  los  Jesuí¬ 
tas  que  la  usaron  la  primera  vez  en 
una  terciana  perniciosa  que  tenía  la 
Condesa  de  Chinchona  Virreyna  del 
Perú,  de  cuyo  título  con  alguna  alte¬ 
ración  la  denominaron  los  Botánicos 
admirándose  por  prodigiosa  la  cura. 
Se  empezó  el  uso  de  la  Quina  en  pol¬ 
vos  llamados  de  la  Condesa:  en  el 
Perú  y  Europa  de  los  Jesuítas,  por 
que  también  la  trajeron  a  España,  y 
a  Roma  el  año  1649;  y  los  ingleses 
todavía  le  conservan  este  nombre. 
En  Roma  tuvo  mucho  tiempo  el  de 
polvos  del  Cardenal  de  Lugo,  por¬ 
que  fué  él  que  primero  la  recibió 
de  aquellos  religiosos,  y  la  daba  a 
todos  los  que  la  necesitaban.  La  ex¬ 
periencia  ha  corregido  el  abuso  y 
mal  método  con  que  se  administró 
al  principio,  habiendo  en  el  año  1679 
el  Caballero  Roberto  Talbot  Inglés 
arreglado  un  método  seguro.  Esta 
corteza  es  a  la  vista  lo  mismo  que 
la  Canela  y  muy  amarga:  por  tanto 
es  estomacal,  dá  fuerza  a  esta  vis¬ 
cera,  restituye  el  apetito,  expele  los 
flatos,  mata  las  lombrices,  y  es  e- 
menógoga  y  diurética.  Todos  los  Mé¬ 
dicos  de  primer  orden  como  Boerha- 
ve,  Syndenham,  Baglivio,  Morton  Bu¬ 
chón  y  otros  han  dado  maravilloso 

uso  de  la  Quina  que  debe  el  género 
humano  mirar  como  verdadero  te¬ 
soro  de  la  América:  su  virtud  para 
cortar  la  gangrena  no  es  menos  acti¬ 
va  que  para  las  fiebres,  y  también 
es  el  más  eficaz  antipúne  podrida  en 
decocción  de  Quina  se  le  ha  visto 
perder  la  fetidez,  y  las  señas  de  co¬ 
rrupción;  si  hubiéramos  de  dar  un 
conocimiento  completo  de  sus  virtu- 
les,  calidades  y  modo  de  usarla  sería 


(237 


necesario  un  volumen,  y  así  e¿  que 
quisiera  instruirse  enteramente  vea 
el  artículo  de  la  Quina  en  el  Dic¬ 
cionario  grande  de  Medicina  de  Ja¬ 
mes.  Alcedo:  (Diccionario  Geográfi¬ 
co  Histórico  de  las  Indias  Occidenta¬ 
les  o  América,  tomo  V,  Madrid  1879). 
(Bot.).  Véase:  Cascarilla. —  (Trad.) 
Una  tradición  acerca  de  su  descu¬ 
brimiento  (“La  Quina”  por  José  D. 
Cortez,  Perú  Ilustrado,  1890). 

QUINA  QUINA.  —  (Bot.)  Varie¬ 
dad  del  género  Smilax.  “El  árbol  de 
la  quina  quina  dice  Lecuanda  (Des¬ 
cripción  de  Piura,  en  Mercurio  Pe¬ 
ruano,  tomo  II  de  la  edición  de  la 
Biblioteca  Peruana,  Lima,  1861)  que 
es  propio  de  los  lugares  calientes  es 
aquí  escaso,  pero  abunda  en  la  mon¬ 
taña.  La  corteza  y  resina  quemada, 
y  recibiendo  su  humo  por  las  nari¬ 
ces  es  fragante  y  buena  para  forta¬ 
lecer  la  cabeza,  y  quitar  sus  dolo¬ 
res,  cuando  provienen  de  frío  o  aire; 
su  semilla  se  toma  en  agua  con  miel 
de  caña  para  los  pujos  de  sangre;  su 
madera  es  muy  sólida  y  buena  para 
los  edificios.  Una  variedad  del  gé¬ 
nero  Smilax,  de  la  familia  de  las 
Asparagaceas,  la  S.  chinachina  fué 
conducida  al  viejo  mundo  donde  cau¬ 
só  una  verdadera  revolución  en  el 
tratamiento  del  mal  venéreo  del  cual 
se  la  supone  infundadamente  un  es¬ 
pecífico.  Era  la  época  en  que  se  ha¬ 
llaban  en  boga  los  leños  america-r 
nos  y  no  faltó  médico  del  valimento 
del  sevillano  Nicolás  Monardes  que 
se  hicieron  eco  de  esta  pretendida 
acción  específica  de  la  quina? quina. 
Han  hecho  el  elogio  de  la  quina¬ 
quina  entre  otros:  “Remedio  gene¬ 
ral  de  varios  males  de  cabeza  y 
cuerpo”  (Calancha)  Antonio  Musa 
Brassarola  “Tactatus  de  Morbo  gáli¬ 
co,  de  Rádicis  chinae  usu”  1552  Ve- 
nezia. —  Gerónimo  Cordano:  De  Ci- 


nae  radice  y  salsaparrilla”  Autver- 
piae  1564. —  Ferrier  Auger  de  Tolo- 
sa  (1513-1533)  “De  radice  chinae” 
1554  en  Tolosa,  establece  diferencias 
con  el  apio. —  Galeano  José(  de  Pa- 
lermo  (1605-1652)  “Similacis  aspe- 
ras  etc.  Salsae  Pariliae  causa”,  en 
Palermo  en  1654.  (Véase:  Cascarilla) 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 

Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

QUINCHAMALI.  —  (Quinchama- 
iium  Mol.)  Planta  nativa  del  Reyno 
de  Chile,  que  arropa  muchos  vásta- 
gos  de  nueve  pulgadas  de  alto,  po¬ 
blados  de  hojas  alternadas  y  seme¬ 
jantes  a  las  de  la  Linaria  aurea  tra- 
gi,  y  echa  unas  flores  amarillas  a 
manera  de  tubos,  que  se  dividen  en 
cinco  partes  ovales  como  las  del  jaz¬ 
mín,  y  colocadas  en  espigas  que  fi¬ 
guran  un  quitasol  en  la  extremidad 
de  los  ramos:  sus  semillas  son  lenti¬ 
culares  y  negras,  y  están  encerradas 
en  una  cápsula  esferoidal  de  tres  di¬ 
visiones.  Cuando  algún  labrador  dá 
una  caída  violenta,  bebe  el  jugo  de 
la  Quinchamali  sacado  por  expresión 
o  por  decocción,  por  que  muchas  ex¬ 
periencias  reiteradas  la  han  acredi¬ 
tado  por  un  específico  prodigioso 
para  resolver  y  expeler  la  sangre 
detenida  y  extravasada  aún  para  cu¬ 
rar  las  llagas  internas.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V,  Madrid  1789). 

QUININA.—  (Hist.)  Véase:  Casca¬ 
rilla. 

QUINO  BOBO  AMARILLO.  — 

(Bot.)  Nombre  vulgar  dado  a  la 
“Chinchona  pubescens”  de  la  fami¬ 
lia  de  las  Rubiáceas  (Bellido:  Botᬠ
nica,  en  G.  C.  I.). 


238) 


QUINT,  DEMETRIO.  —  Médico 
(1866)  El  7  de  Febrero  de  1866,  con¬ 
currió  al  combate  naval  de  Abtao, 
a  bordo  de  la  fragata  Apurímac  que 
comandaba  el  Capitán  de  navio  D. 
Manuel  Villar. 

QUINTANA,  HERMELINDA.  — 

Obstetriz  (1906). 

QUINTANA,  RAMON.—  Médico 
(1869). 

QUINTANA,  GUTIERREZ  P  — 

Farmacéutico  que  ejercía  la  profe¬ 
sión  en  1886. 

QUINTANA  F. —  Propietario  de  la 
Botica  “El  Pueblo”  en  Chepén,  en 
1918  (B.F.). 

QUINTANILLA,  VICTOR—  En 

fermero.  Nacido  en  Andahuaylas  en 
1895.  Hizo  sus  estudios  en  la  Escue¬ 
la  de  Enfermeros  de  Lima  y  obtuvo 
el  título  profesional  en  1918.  En  la 
actualidad  presta  sus  servicios  en  el 
Hospital  de  Guadalupe.  (departa¬ 
mento  de  la  Libertad). 

QUINTE.  —  Animal  cuadrúpedo 
de  la  especie  de  los  Gamos,  aunque 
más  pequeño  del  Reyno  de  Nueva 
España,  y  particularmente  de  la 
Provincia  de  Tabasco.  Alcedo:  (Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  Ma¬ 
drid  1789,  tomo  V.). 

QUINTERON.  —  Hijo  o  hija  de 
blanco  y  cuarterona,  o  al  contrario 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  Madrid  1789,  tomo  V). 

QUINUA,  Hospital  en  la. —  Hospi¬ 
tal  de  Sangre  establecido  en  La 
Quinua  a  raíz  de  la  capitulación  de 
Ayacucho  (1824).  Véase:  Hospitales. 


QUINUA. —  (Bot.)  La  quinua  co¬ 
lorada  y  blanca,  es  de  temperamen¬ 
to  fríos  y  templados,  cuya  simien¬ 
te,  además  de  ser  comestible,  la  a- 
costumbran  en  todo  el  reino  bebi¬ 
da  su  agua,  para  impedir  el  que  se 
formen  apostemas  después  de  algún 
golpe  que  se  recibe,  aún  para  sanar 
de  aquellas;  también  la  emplean 
para  sudoríficos  y  pectorales,  cata¬ 
rros  y  constipaciones.  La  colorada 
que  sirve  para  los  mismos  destinos, 
y  las  hojas  cocidas  dándose  baños 
con  su  agua,  es  provechosa  contra  la 
gota”  (Lecuanda:  Descripción  de 
Piura,  en  Mercurio  Peruano,  tomo  II 
de  la  edición  de  la  Biblioteca  Perua¬ 
na,  Lima,  1861).  Bromatología. —  Se 
prepara  en  varias  formas. 

QUIÑONES,  JUAN  CARLOS  EN¬ 
RIQUE. —  Cirujano  latino  (11  de  se¬ 
tiembre  de  1884).  En  17  de  Setiem¬ 
bre  del  mismo  año,  Teniente  del  Pro- 
tomedicato  en  Piura. 

QUIÑONES,  LORENZO  —  Licen¬ 
ciado  en  Medicina.  Médico  por  el 
Real  Tribunal  del  Protomedicato  en 
23  de  Julio  de  1808.  En  el  mismo  a- 
ño  contribuyó  con  un  donativo  de 
25  pesos  para  la  obra  del  colegio  de 
San  Fernando. 

QUIRAGRA.—  (F.l).  Los  prácti¬ 
cos  de  la  época  colonial  distinguían 
la  gota  según  el  miembro  cuyas  ar¬ 
ticulaciones  eran  comprometidas. 
Junto  a  la  podagra  que  residía  en 
las  articulaciones  del  pie,  aceptaban 
la  quiragra,  en  las  articulaciones  de 
la  mano. 

QUIROGA,  CASTELFORT.  —  Co¬ 
rresponsal  de  la  Unión  Fernandina 
en  Cochabamba,  de  Bolivia  (1887). 

QUIROGA,  JOSE  MARIA.  — 

(1847-1905)  (Médico  en  1871).  Ca- 


(239 


ledrático  auxiliar  interino  en  1872  y 
auxiliar,  por  concurso,  de  Patología 
General  en  1873.  Renunció  el  cargo 
al  organizarse  la  Facultad  de  1884. 
Catedrático  titular  de  Patología  Ge¬ 
neral,  por  concurso,  en  1890.  Direc¬ 
tor  del  Instituto  Nacional  de  Vacu¬ 
na  y  Seroterapia,  cargo  que  desem¬ 
peñó  hasta  su  muerte  en  28  de  di¬ 
ciembre  de  1905.  Médico  Titular  del 
Hospital  de  San  Bartolomé.  Interino 
de  Patología  General  (74,  78,  79  y 
87),  de  Nosografía  Médica  en  1876. 
Informe  de  Ministerio  de  Fomento 
como  Director  Instituto  de  vacuna 
(97). —  Presentó  a  L.M.  pieza  ana¬ 
tómica  resección  fémur  1|3  inferior 
e  historia.  (M.M.  85). —  Sus  memo¬ 
rias  de  vacuna  (mjm.  85). —  Semi¬ 
nario  de  Santo  Toribio  y  Convictorio 
de  S.  Carlos.  Contentas  de  Bachiller 
y  Doctor.—  El  66  prácticamente.  El 
71  Jefe  de  Clínica.  El  73  Concursado 
Patología  General.  Médico  de  San 
Andrés  y  Santa  Ana  y  el  77  de  San 
Bartolomé.  Buenos  servicios  en  San 
Bartolomé  a  heridos  guerra  con  Chi¬ 
le.  El  80  Cirujano.  Director  funda¬ 
dor  del  Instituto  de  Vacuna. —  Ser¬ 
vicio  vaccinal  —  M.M.  VI. —  Vacuna 
animal  —  M.M.  V. —  Memoria  — 
M.M.  VII. —  Estadística  de  vacuna¬ 
ciones  de  1892  —  M.M.  VIII. —  Me¬ 
moria  del  Director  del  Instituto  de 
Vacuna,  en  Crónica  Médica,  1898. — 
Memoria,  Crónica  Médica,  1900.  — 
Memoria,  Crónica  Médica,  1901. — 
Memoria,  Crónica  Médica,  1903.  — 
Fallece  diciembre  904. —  Necrológi¬ 
cos.  Gonzáles  Olaechea,  su  nombre 


QUIROGA,  EDUARDO— Hijo  del 
médico  don  José  María.  Murió  en 
Lima  en  1905,  estudiando  el  tercer 
año  de  medicina.  Tenía  entonces  21 
años  de  edad.  Tello  discurso  pan¬ 
teón. 


QUIROGA,  SERA  PIO.  —  Corres¬ 
ponsal  de  la  Fernandina  en  París. 
Mandaba  correspondencia  a  la  Cró¬ 
nica  Médica  (1884)  hizo  sus  prime- 
íos  estudios  en  Lima  y  se  recibió 
en  París  sosteniendo  una  tesis  “Es¬ 
tudios  de  la  úlcera  gastro-duodenal 
de  origen  infeccioso  (1888). 

QUIROGA  Y  MENA,  RICARDO. 

—  Médico  (1878)  Médico  sanitario 
en  Lima  durante  la  epidemia  de  gri- 
uue  del  92.  Conferencia  ferm.:  Estu¬ 
dio  clínico  del  flemón  periuterino 
(G.M.  88)  Conf.  ferm.:  Verruga  cere¬ 
bral  (C.M.  89).  Médico  del  2  de  Ma¬ 
yo. —  Temperaturas  patológicas,  te¬ 
sis  del  Bachillerato  en  (G.M.  76). 
Falleció  violentamente  en  Barranco 
el  año  96. 

QUIROMANCIA.—  (Hist.)  Véase 
Adivinaciones. 

QUIROPEDISTAS. —  La  Facultad 
en  1893  prohibió  ejercer  en  Lima  a 
D.  F.  Alexander  que  no  tenía  auto¬ 
rización  legal.  En  1875  acordó  la  Fa¬ 
cultad  que  estos  pagaran  50  pesos 
por  derecho  de  título. 

QUIROZ,  DANIEL. —  Farmacéuti¬ 
co  —  Obtuvo  el  título  profesional 
en  1915. 

QUIROZ,  LUIS.  —  Farmacéutico 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima  y 
que  hizo  un  donativo  de  12  pesos  pa¬ 
ra  la  obra  del  colegio  de  San  Fere- 
nando  en  1808. 

QUIROZ,  MANUEL  JESUS.  — 

Médico  en  1911. 

QUIROZ,  MARIANO.  —  Flebóto¬ 
mo  que  ejercía  la  profesión  en  1886. 


240) 


QUIROZ  DE  ROMERO,  JOSEFA. 

-  Obstetriz  que  ejercía  la  profesión 
en  1886. 

QUIROZ  REINOSO,  JOSE  —  Mé¬ 
dico  (1914)  Bachiller  en  Medicina 
en  1913;  en  tesis:  Contribución  al 
examen  de  la  función  tibio  intesti¬ 
nal  en  los  lactantes. 

QUIROZ  VASQUEZ,  DANIEL.  — 

Farmacéutico,  su  nombre  figura  en 
la  Relación  Oficial  de  la  Facultad 
de  1916. 

QUISMA  CUCHO.—  (Bot.)  Nom¬ 
bre  vulgar  dado  a  la  “Baccaris  ge- 
nistelloides”  de  las  Compuestas.  Es 
palabra  quechua  y  significa  “Tres 
espinas”  (Bellido:  Botánica,  en  G. 
C.  I.  ¿Quisma  o  Kimpsa? 

QUISPEZ  ASIN,  JESUS  E  —  Ba 

chiller  en  1893;  su  tesis:  Breves  con¬ 
sideraciones  sobre  algunas  modifica¬ 
ciones  del  paludismo  y  su  trata¬ 
miento.  Médico  cirujano  en  1894. 
Enseñó  Ciencias  Naturales  en  el  Co¬ 
legio  de  Lima  que  dirigía  el  Dr.  Pe¬ 
dro  A.  Labarthe.  Bibliografía:  1)  A- 
neurisma  córtico  abdominal  abier¬ 
to  en  la  pleura  derecha,  pleurecía 
consecutiva.  (Crónica  Médica  en 
1894). 


QUISUAR. —  (Bot.)  La  Budleia 
incana  es  una  planta  indígena  de  las 
regiones  un  poco  frías  del  Perú  don¬ 
de  es  conocida  con  el  nombre  vulgar 
de  Quisuar  y  pertenece  a  la  familia 
de  las  escrofulariaceas.  Es  de  talla 
arbórea,  cubierta  de  un  vello  blanco 
muy  abundante,  hojas  oblongas,  lan¬ 
ceoladas  coriáceas  con  la  base  es¬ 
trecha,  las  flores  formando  una  ca¬ 
bezuela,  el  cáliz  con  dientes  agudos 
la  corola  con  el  limbo  abierto.  (Co- 
lunga:  Botánica,  tomo  II,  Lima).  El 
quisuar  es  empleado  por  los  empí¬ 
ricos  residentes  en  las  poblaciones 
de  la  quebrada  de  Oroya,  en  que 
.hace  estragos  la  verruga  peruana  co¬ 
mo  remedio  heroico  para  provocar  la 
erupción  verrucosa.  Es  empleado  en 
infusiones,  ya  solo  ya  asociado  a  o- 
tros  simples  a  los  cuales  viene  atri¬ 
buida  acción  análoga.  Del  quisuar 
dice  Lecuanda:  Se  dá  en  los  países 
más  frígidos:  Usan  sus  hojas  coci¬ 
das  en  agua  con  igual  porción  de 
leche,  en  baños  para  la  gota;  si  es 
artética  (artítica)  en  todo  el  cuer¬ 
po,  sino  en  la  parte  lesa”  (Lecuan¬ 
da:  Diccionario  de  Cajamarca,  en 
Mercurio  Peruano,  tomo  II  de  la  edi¬ 
ción  de  la  Biblioteca  Peruana,  Lima, 
1861). 

QUITA  SUEÑOS.—  (F.l.)  Véase 
“Pendejos”. 


(241 


RABANO.—  Cocido  en  agua  adi¬ 
cionada  de  miel,  el  rábano  era  usa¬ 
do  en  las  toses  inveteradas  y  faci¬ 
litaba  la  expectoración,  purgando 
el  pecho  de  gruesos  y  viscosos  hu¬ 
mores.  Las  raíces  frescas,  cortadas 
finamente  y  exprimidas  a  la  dosis 
de  2  onzas,  asociadas  a  2  onzas  de 
malva,  fueron  recomendadas  en  la 
retención  de  orina.  Las  semillas  fue¬ 
ron  consideradas  como  diuréticas  y 
fueron  recomendadas,  asociadas  al 
vinagre,  en  la  hipertrofia  del  bazo. 
El  cocimiento  de  hojas  fue  recomen¬ 
dado  en  los  casos  de  opilación  del 
hígado  y  como  antídoto  de  ciertos 
venenos,  pues  fue  considerado  como 
medicamento  no  inferior  a  la  Teria¬ 
ca  misma.  Era  administrado  el  rᬠ
bano  en  cierta  cantidad  a  las  no¬ 
drizas  y  a  las  madres  que  lactaban 
a  sus  pequeños,  por  considerarse 
que  era  un  galactógeno  de  primer 
orden.  La  raíz  del  rábano,  tritura¬ 
da  con  algunas  manzanas,  era  usa¬ 
da  para  extirpar  las  manchas  y  o- 
tras  afecciones  cutáneas  de  la  ca¬ 
ra.  Triturada  y  aplicada  contra  las 
heridas  producidas  por  mordeduras 
de  las  víboras,  de  las  arañas  y  de 
los  escorpiones,  neutralizaba  el  e- 
fecto  tóxico  de  dichas  picaduras,. 


De  este  tubérculo  preparan  las  fa¬ 
milias  en  Lima,  un  jarabe  que  vie¬ 
ne  adoptado  en  la  curación  de  la 
coqueluche.  Tallado  en  pequeños 
discos,  muy  delgados,  se  depositan 
éstos  en  un  recipiente,  intercalando, 
entre  capa  de  rábano  y  capa  de 
rábano  una  porción  de  azúcar  en 
polvo  y  depositando  el  todo  al  se¬ 
reno  de  la  noche.  Es  el  líquido  pro¬ 
veniente  de  esta  preparación  que 
se  administra  a  los  niños  atacados 
de  coqueluche.  En  la  actualidad  es¬ 
te  remedio  casero  ha  caído  en  de¬ 
suso  ya  que  la  industria  farmacéu¬ 
tica  ha  puesto  en  el  mercado  pro¬ 
ductos  más  fácilmente  adquirióles 
y  con  una  mayor  respetabilidad  que 
el  preparado  que  nos  ocupa. 

RABENA  CEFERINO.  —  Médico 
por  la  J.  D.  de  M.  en  18  de  agosto 
de  1852.  En  la  Guía  Domiciliaria  de 
1853  aparece  como  residente  en  Li¬ 
ma,  el  médico  Ceferino  Ravenna, 
con  consultorio  en  la  misma  casa. 
Melchormalo  N  321,  con  el  Dr.  Pe¬ 
dro  Ravenna,  de  Génova. 

RABIA.  —  ‘‘Descripción  histórica 
y  geográfica  de  la  provincia  de  Chi¬ 
chas  y  Tarifa”:  “Una  de  las  princi- 


(245 


pales  es  la  enfermedad,  o  furiosa 
locura,  aún  la  llama  el  citado  Dr. 
D.  Cosme  Bueno,  que  acontece  a 
los  hombres  y  brutos,  en  el  pueblo 
de  Talasi,  del  distrito  de  Chichas. 
En  los  primeros  accesos  de  este  fre¬ 
nesí  no  hay  fuerzas  bastantes  para 
sujetar  a  un  doliente.  Este  olvida¬ 
do  de  todo  pudor  y  necesidad  hu¬ 
mana  huye  de  la  cama  y  de  pobla 
do,  corre  con  violencia  por  los  ce¬ 
rros  que  rodean  aquella  comarca, 
vuela  de  precipicio  en  precipicio 
y  se  arroja  del  primer  despeñadero 
que  se  le  presenta.  Lo  que  de  ordi¬ 
nario  sucede  es  que  el  infeliz  se  es¬ 
trella  desde  alguna  altura;  pero  si 
por  rara  casualidad  la  caída  que 
dió  no  es  mortal,  a  medida  que  re¬ 
cupera  la  salud  del  cuerpo,  vuelven 
a  su  justo  equilibrio  las  potencias 
del  alma  y  no  padece  ya  más  una 
enfermedad  tan  terrible.  No  dispu¬ 
taremos  si  los  efluvios  de  los  mine¬ 
rales  de  aquel  territorio  muy  ex¬ 
puestos  a  convulsiones,  son  de  al¬ 
gún  modo  causas  de  este  fenómeno; 
o  si  más  sencillamente  lo  es  la  cons¬ 
titución  natural  de  los  del  país;  lo 
cierto  es  que  ésto  se  ve  con  bastan¬ 
te  frecuencia.  M.  P.  I.  Lima,  1861). 
Una  nota  dice  que  solo  eran  vícti¬ 
mas  los  animales  venidos  de  Euro¬ 
pa,  caballos,  bueyes,  ovejas,  V.,  y 
no  lo  eran  los  del  país.  (Hist.)  Me- 
netrier  (Bronardel  et  Gilbert:  Trai- 
té  de  Médicine  et  Therapéutique, 
Vol.  II),  dice  que  1803  se  desarrolló 
una  gran  epidemia  de  rabia  en  el 
Perú.  Unánue  da  la  misma  fecha.  — 
El  caso  de  Aliaga  en  el  Callao,  en 
1905,  diagnosticado  por  Lisandro 
Maúrtua.  La  vacuna  la  trajo  Tama- 
yo  de  Chile.  El  Dr.  Olano  negó  el 
diagnóstico;  Cristóbal  Aliaga  falle¬ 
ció  el  22  de  Set.  de  1905  en  el  Hos¬ 
pital  de  Guadalupe  (Callao). 


RABO  PELADO.  —  Animal  cua¬ 
drúpedo  de  la  Provincia  de  Guaya- 
ña  donde  más  abunda  y  de  otras 
partes:  es  de  la  especie  vulpina  y 
del  tamaño  de  una  zorrilla  a  quien 
se  asemeja  en  el  rostro  y  boca,  el 
pelo  es  castaño  oscuro,  la  cola  apre¬ 
hensil  y,  desde  la  medianía  al  ex¬ 
tremo,  enteramente  lisa  y  desnuda, 
por  lo  cual  le  llaman  Rabo-Pelado; 
las  hembras  tienen  en  lo  ínfimo  del 
vientre  una  mantilla  de  piel  inte¬ 
riormente  vellosa  y  tenazmente  pe¬ 
gada,  en  la  cual  cría  y  carga  a  sus 
hijuelos,  que  ordinariamente  trae 
pegados  a  las  mamillas  que  encie¬ 
rra  aquella  bolsa  y  no  se  despren¬ 
den  hasta  que  puede  seguir  a  su 
madre;  es  por  naturaleza  voráz,  se 
sustenta  de  las  aves  que  puede  co¬ 
ger  en  el  silencio  de  la  noche  que 
es  cuando  anda,  dejando  el  día  pa¬ 
ra  descanso.  La  cola  de  este  anima- 
lillo  tiene  virtud  para  destruir  las 
viscosidades  de  la  vejiga  y  de  los 
riñones  tomándola  hecha  polvos  en 
cantidad  de  dos  escrúpulos.  Según 
Guillermo  Pisón  hay  otras  dos  es¬ 
pecies  de  estos  animalillos  más  pe¬ 
queños  que  se  pueden  reputar  por 
Lirones  monteses;  los  más  raros  son 
unos  del  tamaño  de  un  gato  de  dos 
meses,  que  tienen  en  la  parte  infe¬ 
rior  del  cuello  una  mantilla  en  fi¬ 
gura  de  bolsa,  donde  cargan  el  maíz 
que  les  cabe  en  ella  y  este  ejercicio 
tiene  toda  la  noche  para  alimentar¬ 
se  de  día,  en  el  que  están  encerra¬ 
dos  en  sus  madrigueras;  la  otra  es¬ 
pecie  es  anfibia.  Alcedo:  (Dicciona¬ 
rio  Geográfico  Histórico  de  las  In¬ 
dias  Occidentales  ó  América,  tomo 
V.  Madrid,  1789). 

RABORG,  CARLOS.  —  Vice-Rec- 
tor  del  Colegio  de  la  Independencia 
el  año  de  1852  (Guía  de  Forasteros), 


246) 


desempeñando,  al  mismo  tiempo,  el 
cargo  de  maestro  de  Matemáticas. 

RACGON.  —  Nombre  que  dan  los 
ingleses  a  un  animal  cuadrúpedo 
pequeñito  de  la  provincia  del  Ca¬ 
nadá  o  Nueva  Francia:  es  de  la  es¬ 
pecie  de  los  conejos,  y  tiene  el  pelo 
muy  fino,  por  cuya  razón  se  dedi¬ 
can  los  Indios  a  cazarlos,  por  la 
estimación  que  hacen  los  franceses 
de  las  pieles  con  que  comercian  los 
naturales.  Alcedo:  (Diccionario 

Geográfico  Histórico  de  las  Indias 
Occidentales  o  América,  'tomo  V, 
Madrid,  1789). 

RAEZ,  ERNESTO  LI.  —  Médico- 
Cirujano.  —  Bachiller  en  1896;  su 
tesis:  “Abscesos  hepáticos  y  her¬ 
nias  abdominales”.  Obtuvo  el  títu¬ 
lo  profesional  en  1896.  Alumno  dis¬ 
tinguido  de  la  Facultad  de  Medici¬ 
na  de  Lima  recibió  de  ésta  los  pre¬ 
mios  mayores  de  las  contentas  de 
Bachiller  en  1893  y  de  Doctor  en 
1895  y  figuró  en  la  terna  presenta¬ 
da  por  la  Facultad  de  candidatos 
al  Premio  Concha  (1896).  Ha  repre¬ 
sentado  a  la  provincia  de  Huanca- 
yo,  en  la  cual  es  nacido,  por  varias 
veces  en  el  Congreso  de  la  Repúbli¬ 
ca. 

RAFFO,  ERNESTO.  —  Anatomía 
patológica  del  Bazo,  G.  M.  918.  Co- 
lab.  de  Luis  A.  Mendoza,  Jorge  de 
Piérola  y  Pedro  Roca  Zela. 

RAFFO,  JUAN  LUIS.  —  Sobre  el 
tripanosoma  Dutoni,  G.  M.  917. 
(Colab.  del  Dr.  Ramón  E.  Ribeyro). 

RAFFO,  ROSA  AMELIA.  —  Obs- 
tetriz  (1895). 

RAICES  MEDICINALES.  —  (Te- 
rap.)  Las  raíces  medicinales  más 


en  boga  entre  los  prácticos  perua¬ 
nos  de  la  época  colonial  (Documen¬ 
to  citado  en  la  palabra:  “Polvos  Me¬ 
dicinales”),  fueron  los  siguientes^ 
Ancura.  Angélica.  Acoro.  Ahorca¬ 
do.  Altea.  Consuelda.  Espárrago. 
Pelitro.  Peonía.  Perejil.  Pimpinela. 
Peonía.  Rubia.  Fueron  indudabler 
mente  mucho  más  numerosas  las 
raíces  empleadas  por  los  prácticos 
a  que  aludimos;  pero  ellos,  en  el 
catálogo  que  nos  ha  servido  para 
formular  estas  relaciones  no  apa¬ 
recen  con  el  nombre  de  raíces,  sino 
simplemente  con  el  nombre  vulgar 
de  la  planta  la  cual  correspondían. 

RAMBLA,  EMILIA.  —  Obstetriz 
(31  de  diciembre  de  1858). 

RAMIREZ,  ADRIAN.  —  Alumno 
del  Colegio  de  San  Fernando  en 
1815. 

RAMIREZ,  FRANCISCO  G.  — 

Médico-Cirujano. —  Bachiller  en 
1886;  su  tesis:  La  infección  purulen¬ 
ta.  Médico  en  1895. 

RAMIREZ,  GREGORIO.  —  Ba¬ 
chiller  en  1916;  Contribución  al  es¬ 
tudio  de  la  Anatomía. 

RAMIREZ,  JOSE.  —  En  1808,  al 
iniciarse  la  obra  del  Colegio  de  San 
Fernando  estudiaba  Medicina  en  el 
Anfiteatro  de  San  Andrés.  En  su 
condición  de  estudiante  hizo  a  la 
obra  de  dicho  Colegio  un  donativo 
de  2  pesos. 

RAMIREZ,  JULIA. —  Obstetriz 
(1881). 

RAMIREZ,  MANUEL  A.  —  Mé¬ 
dico  (1879).  Médico  sanitario  de  Li¬ 
ma  durante  la  epidemia  de  gripe 
(1892).  Bibliografía:  1)  Herida 
contusa  del  cráneo  (C.  M.  92). 


(.247 


RAMIREZ,  MATEO.  —  Natural 
de  Jauja. —  Estudió  Ciencias  Mate¬ 
máticas  en  el  Colegio  de  San  Fer¬ 
nando  en  1813. 

RAMIREZ,  PEDRO  JOSE.  —  Mé¬ 
dico  (1876).  Corresponsal  de  la  li¬ 
món  Fernandina  en  Arequipa  en 
1988. 

RAMIREZ  GASTON,  ENRIQUE. 

—  Estadígrafo. —  Nació  en  Lima  en 
9  de  Mayo  de  1849,  hijo  legítimo  de 
D.  Toribio  Ramírez  y  Da.  Carmen 
Gastón.  Hizo  sus  estudios  en  Lima 
en  los  Colegios:  del  Sr.  Martínez; 
Dr.  Novoa;  Guadalupe;  Seminario 
y  en  la  Facultad  de  Ciencias..  Des¬ 
de  joven  se  dedicó  a  la  carrera  de 
Empleado  Público,  habiendo  servi¬ 
do  en  el  Ministerio  de  Hacienda, 
primero,  en  el  de  Gobierno,  en  la 
Dirección  de  Estadística  después,  y 
posteriormente,  en  la  Dirección  Ge¬ 
neral  de  Aduanas,  Municipalidad  de 
Lima,  Superintendencia  General  de 
Aduanas  y  Beneficencia  Pública  de 
Lima.  Su  actuación  como  Estadígra¬ 
fo  principia  en  la  Dirección  General 
de  Estadística  en  1874,  donde  de¬ 
sempeñó  el  cargo  de  2?  Jefe,  sien¬ 
do  Director  de  la  expresada,  prime¬ 
ro  el  Estadígrafo  francés  expresa¬ 
mente  contratado  para  fundar  dicha 
Dirección,  D.  M.  Marchand  y  des¬ 
pués  el  notable  estadista,  publicista 
y  jurisconsulto,  Dr.  D.  Manuel  A. 
Fuentes.  En  1876,  colaboró  con  los 
antedichos  SS.  Directores  en  el  Cen¬ 
so  General  de  la  República  de  ese 
año.  En  la  Sección  1$  de  la  Direc¬ 
ción  de  Estadística  dió  a  luz  la  Pri¬ 
mera  Estadística  Demográfica  de  la 
República  por  1877.  En  1884  a  1886 
dió  a  luz,  en  folletos,  en  Boletines 
oficiales  y  en  periódicos:  Población 
de  Lima.  —  Su  constitución  social 
sobre  la  base  del  Censo  de  1876  (fo¬ 


lleto).  Revistas  demográficas  y  eco¬ 
nómicas.  —  En  el  Boletín  Municipal 
de  Lima:  Mortalidad  de  la  infancia 
en  Lima.  —  Boletín  Municipal,  Ate¬ 
neo  de  Lima,  Crónica  Médica.  Mo¬ 
nografía  sobre  mortalidad  de  huér¬ 
fanos  lactantes  de  Lima  (período 
de  25  años).  —  Boletín  Municipal, 
Ateneo  de  Lima,  Crónica  Médica.  — 
Crónica  de  Lima,  1886  I  Tomo.  — 
Reseña  financiera  del  Perú,  1902.  — 
Boletín  del  Ministerio  de  Fomento. 
—  Informe  sobre  el  cultivo  y  co¬ 
mercio  del  cacao  en  Guayaquil, 
1902,  Bol.  del  Min.  de  Fomento.  — 
Nomenclatura  del  comercio  especial 
del  Perú  con  arreglo  a  las  normas 
de  los  Congresos  de  Estadística  co¬ 
mercial  para  la  de  este  Ramo  en  el 
Perú,  Ed.  anual  ofic.,  1902/909.  — 
Población  y  demarcación  del  Depar¬ 
tamento  de  Piura,  Bol.  de  la  Soc. 
Geográfica,  1902.  - — -  Informe  a  la 
Sociedad  Geográfica  de  Lima  sobre 
gomas  del  Perú,  El  Comercio,  Oct. 
1909,  La  Prensa,  1919.  —  Estadística 
comparada  comercial-industrial  y 
de  población  de  4  Repúblicas  del 
Occidente  de  la  América  del  Sur, 
1911/1914,  (Inédito).  —  La  Hacien¬ 
da  Pública  del  Perú  a  solicitud  del 
Sr.  L.  S.  Rowe  de  EE.  UU.  para  el 
2?  Congreso  Científico  Panamerica¬ 
no,  1915.  —  Memorias  anuales  y  Bo¬ 
letines  sobre  estadística  demográfi¬ 
ca,  nosológica  y  económica  de  los 
establecimientos  hospitalarios;  Bo¬ 
letines  de  la  Sociedad  de  Beneficen¬ 
cia  Pública  de  Lima,  1914-1920.  — 
La  Estadística  en  el  Perú  de  1821- 
1921;  “El  Comercio”,  28  de  Julio  de 
1921.  Sus  cargos  y  comisiones  a  par¬ 
tir  de  1872  fueron  estos:  Jefe  de 
la  Primera  Sección  en  la  Dirección 
General  de  Estadística  hasta  1879. 
Jefe  de  Estadística  y  Registros  Ci¬ 
viles  de  la  Municipalidad  de  Lima 
1884-1886.  Los  Registros  Civiles  fun- 


248) 


dados  en  1848  y  fenecidos  el  mismo 
año,  restablecidos  en  1872  hasta 
1874  que  se  clausuraron  nuevamen¬ 
te,  los  reorganiza  Ramírez  Gastón 
en  1874  y  continúan  hasta  hoy.  Je¬ 
fe  de  la  Estadística  Comercial  del 
Perú  1886-1888.  1888,  Miembro  y 

Secretario  de  la  Comisión  creada 
per  ley  especial  para  estudiar  y  po¬ 
blar  la  región  de  Loreto.  Esta  co¬ 
misión  la  formaban  un  marino  de 
alta  graduación,  un  médico,  un  in¬ 
geniero  y  un  empleado.  1902  a 
1910. —  Jefe  de  la  Estadística  Co¬ 
mercial  del  Perú.  Al  hacerse  car¬ 
go  de  este  puesto  fue  su  primer  tra¬ 
bajo  variar  la  estructura  expositiva 
de  la  Estadística  del  Comercio  del 
Perú  arreglada  a  prescripciones  de 
los  Congresos  de  Estadística,  mere¬ 
ciendo  el  honor  de  ser  incorporada 
en  Londres  en  el  “Statistical  abstract 
of  the  foreing  countries”  y  dejando 
de  serlo  desde  1910  y  el  Gobierno 
tiene  a  bien  en  cambiar  dicha 
exposición  por  la  del  Arancel  de 
Aforos.  1912-1921.—  Jefe  de  la  Sec¬ 
ción  Estadística  de  la  Beneficencia 
Pública  de  Lima.  Miembro  de  la 
Sociedad  Geográfica  de  Lima,  del 
Ateneo  de  Lima,  de  la  Unión  y  La¬ 
bor  Nacionalista,  Colaborador  even¬ 
tual  de  algunos  periódicos  de  Lima 
y  del  extranjero  y  ha  merecido  el 
honor  de  ser  alentado  en  sus  traba¬ 
jos  por  instituciones  oficiales  del 
País  y  de  fuera,  entre  otras  la  Cᬠ
mara  de  Comercio  de  Lima,  Ban¬ 
cos,  Casas  Importadoras,  los  Depar¬ 
tamentos  de  Trabajo  de  Londres  y 
de  Washington,  La  Unión  Ibero  A- 
mericana  de  Madrid,  La  Cámara  de 
Comercio  de  Bélgica,  las  Direccio¬ 
nes  de  Estadística  de  la  Argentina 
y  de  Washington,  Scientific  Publi- 
cations  of  the  Prudential  Insurance 
Company  of  America,  de  los  SS.  Mi¬ 
nistros  de  Bélgica,  Alemania  y  Es¬ 


paña  en  Lima,  uno  que  otro  Sr.  Cón¬ 
sul,  algunos  funcionarios  y  particu¬ 
lares  de  Lima. 

RAMIREZ  PACHECO,  FRANCIS¬ 
CO.  —  Médico. —  Natural  de  Mar- 
chena,  en  el  Arzobispado  de  Sevi¬ 
lla  (España),  nació  en  1630  del  ma¬ 
trimonio  de  D.  Juan  Bautista  Ramí¬ 
rez,  de  Villa  Escusa  y  de  doña  Jua¬ 
na  Gutiérrez  Pacheco.  Médico,  gra¬ 
duado  doctor  en  Medicina  en  la  U- 
niversidad  en  Maese  Rodrigo,  de¬ 
sempeñó  en  ella  la  Cátedra  de  Fi¬ 
losofía  Mayor  y  la  de  Vísperas  de 
Medicina.  Hizo  viaje  al  Perú  en  ca¬ 
lidad  de  médico  del  Excelentísimo 
Virrey  D.  Diego  de  la  Cueva  y  Be- 
navides,  Conde  de  Santisteban.  In¬ 
corporado  a  la  Universidad  de  Li¬ 
ma,  era  en  la  época  de  sus  existen¬ 
cia  en  Lima  el  decano  de  los  médi¬ 
cos  de  la  ciudad.  Médicos  de  las  pri¬ 
siones  del  Tribunal  de  la  Inquisi¬ 
ción  tenía  en  1680  un  capital  de  10 
a  11  mil  pesos,  que  atestigua  un  más 
que  mediocre  favor  del  público  de 
la  época.  Se  hallaba  domiciliado  en 
la  parroquia  de  Santa  Ana.  Era  mé¬ 
dico  asalariado  del  Convento  de 
Santo  Domingo.  Dió  su  aprobación 
a  los  Desvíos  de  la  naturaleza,  de 
D.  José  de  Rivilla  Bonet  y  Pueyo 
(1695).  Parece  que  el  doctor  Ra¬ 
mírez  era  grueso  y  padecía  de  al¬ 
guna  oftalmopatía;  así  parece  ma¬ 
nifestarlo  Caviedes,  que  asegura  del 
Dr.  Ramírez  que  “era  gordo  y  traía 
anteojos”,  únicas  notas  biográficas 
que  habríamos  hallado  del  médico 
sevillano  en  las  páginas  del  “Dien¬ 
te  del  parnaso”. 

RAMIREZ  VILLAR  BENIGNO. 

—  Médico  (Biog.)  Hijo  del  doctor 
Ramírez  Broussais  y  natural  de  la 
ciudad  de  Arequipa,  llevó  a  cabo 
sus  estudios  médicos  en  Europa.  En 


(249 


el  año  de  1899  el  Gobierno  de  aquel 
entonces  expidió  una  resolución  su¬ 
prema  que  autorizaba  al  doctor  Ra¬ 
mírez  Villar  al  ejercicio  de  la  pro¬ 
fesión:  ella  se  halla  concebida  en 
los  términos  siguientes:  “Vista  la 
solicitud  del  doctor  don  Pedro  Ra¬ 
mírez  Broussais  relativa  a  que  se 
reconozca  como  médico  y  cirujano 
en  esta  república  a  su  hijo  el  doc¬ 
tor  don  Benigno  Ramírez  Villar, 
que  ha  sido  admitido  como  tal  en 
Bolivia,  después  de  ser  aprobado  en 
los  exámenes  que  rindió  ante  el 
cuerpo  médico  de  Oruro  y  de  ha¬ 
berle  autorizado  para  ejercer  libre¬ 
mente  su  profesión  —Vistos  los  in¬ 
formes  emitidos  por  la  Facultad  de 
Medicina  de  esta  Capital —  Vista 
igualmente  la  suprema  resolución 
del  Gobierno  de  Bolivia,  expedida 
en  la  ciudad  de  Sucre  el  30  de  Ju¬ 
lio  de  1898.  Teniendo  en  considera¬ 
ción:  19  Que,  con  la  petición  de  que 
se  trata,  ha  llegado  el  caso  de  fijar 
el  precioso  sentido  y  alcance  del 
acuerdo  diplomático  celebrado  en¬ 
tre  Bolivia  y  Perú  sobre  franquicias 
recíprocas  a  médicos  y  a  abogados 
de  ambos  países.  29  Que  el  expre¬ 
sado  acuerdo  al  declarar  que  los 
médicos  y  abogados  debidamente 
recibidos  en  Bolivia  y  o  el  Perú  se¬ 
rán  admitidos  al  libre  ejercicio  de 
su  profesión,  respectivamente  en 
el  Perú  o  Bolivia,  hace  referencia 
a  los  que  han  hecho  sus  estudios 
profesionales  en  uno  u  otro  país  y 
de  ninguna  manera  a  los  simple¬ 
mente  incorporados  por  las  Univer¬ 
sidades  correspondientes.  Que  al  es¬ 
tablecer  dicha  regla  para  en  ade¬ 
lante  es  conveniente  no  aplicarla 
desde  luego  al  doctor  Ramírez  Vi¬ 
llar  por  acto  de  especial  deferencia 
al  Gobierno  de  Bolivia.  Se  resuel¬ 
ve:  19  Que  se  reconozca  como  mé¬ 
dico  en  la  república  al  expresado 


doctor  Ramírez  Villar  y  se  la  ins¬ 
criba  en  la  matrícula,  comprobando 
previamente  su  identidad  personal: 
29  Que,  en  adelante,  solo  se  reco¬ 
nozca  en  el  Perú  comprendidos  en 
los  franquicias  otorgadas  por  el  a- 
cuerdo  diplomático  de  16  de  no¬ 
viembre  de  1887  a  los  médicos  o  a- 
bogados  que  hubiesen  cursado  sus 
estudios  profesionales  en  Bolivia  y 
obtenido  en  consecuencia  el  corres¬ 
pondiente  título  y  no  a  los  de  otras 
Universidades  simplemente  incor¬ 
porados  en  las  Matrículas  de  esa 
República”.  (Anales  Universitarios 
del  Perú.  vol.  XXVIII). 

RAMIREZ  VARAS,  LUIS.  —  Ba¬ 
chiller  en  1880.  Influencias  diatési- 
cas  en  el  matrimonio. 

RAMON,  N.  —  Médico  de  Lima, 
de  fines  del  siglo  XVI  y  de  comien¬ 
zos  del  siglo  XVII.  Asistió  al  libre¬ 
ro  Miguel  de  la  Bolilla  de  unas  te¬ 
rribles  fiebres,  de  las  que  lo  desa¬ 
hució.  Fue  curado  de  ellas  por  in¬ 
tercesión  milagrosa  de  San  Francis¬ 
co  Solano  que  llegó  de  caridad  fue 
de  visita  al  nombrado  enfermo.  Es¬ 
to  fue  en  el  año  de  1608.  (P.  Ber- 
nardino  Yzaguirre:  Historia  de  San 
Francisco  Solano). 

RAMOS,  MELCHOR  JOSE.  — 

Recibido  como  alumno  interno  del 
Colegio  de  la  Independencia  en  11 
de  febrero  del  año  1828.  Como  a- 
lumno  juró  la  independencia  en  30 
de  julio  de  1821. 

RAMOS,  MANUEL  VALENTIN. 

—  Médico  en  1868.  Ejercía  la  pro¬ 
fesión  en  Yayos  en  1894. 


RAMOS,  MARIA  FLORA.  — 

Obstetriz  en  1893. 


250) 


RAMOS,  MATIAS.  —  Boticario 
Mayor  del  Ejército  español  que  ca¬ 
pituló  en  Ayacucho.  A  raiz  del  de¬ 
sastre  de  sus  tropas,  se  dirigió  a 
Chile.  Había  nacido  en  Habana;  pe¬ 
ro  su  odio  por  los  americanos  era 
tal  que,  después  de  la  capitulación 
de  Ayacucho  decidió  abandonar  el 
Perú  y  marchó  hacia  Chile  a  ha¬ 
cerse  clérigo.  (Vicuña  Mackenna: 
Los  médicos  de  antaño  en  el  reino 
de  Chile,  Santiago  1877). 

RAMOS,  ZOILA.  —  Obstetriz 
(1896). 

RAMOS  DE  LAVEGA  JUAN.  — 

Natural  de  Puentes  de  Umegas,  en 
Galicia  (España)  era  hijo  de  D.  Pe¬ 
dro  Ramos  y  doña  María  de  la  Ve¬ 
ga.  A  su  llegada  al  Perú  había  exhi¬ 
bido  títulos  que  le  fueron  otorga¬ 
dos  por  el  protomedicato  de  la  im¬ 
perial  villa  de  Madrid,  los  mismos 
que  le  fueron  revalidados  por  el 
Protomedicato  de  Lima.  En  1680, 
época  en  la  cual  ejercía  la  profe¬ 
sión  en  Lima,  contaba  con  un  ca¬ 
pital  de  dos  mil  pesos. 

RAMOS  OCAMPO,  JOSE  MA¬ 
RIA.  —  Médico  Cirujano. —  Bachi¬ 
ller  en  1902;  su  tesis:  La  holocaína 
como  anestésico  en  las  operaciones 
oculares.  Médico  cirujano  en  1903. 
Jefe  de  la  Clínica  médica  de  varo¬ 
nes. 

RAMOU.  —  (Bot.)  El  Strychnos 
Castelnocana,  de  la  familia  de  las 
Loganiaceas,  es  una  especie  descu¬ 
bierta  por  Castelnau  en  las  monta¬ 
ñas  del  Amazonas,  donde  es  cono¬ 
cida  con  el  nombre  vulgar  de  Ra- 
mou.  Los  indios  Jaguas  y  Orejones 
que  habitan  dichas  montañs,  em¬ 
plean  esta  planta  junto  con  el  Coc- 

culus-toxicoferus,  de  la  familia  de 


las  menispermáceas,  que  es  cono¬ 
cido  con  el  nombre  de  Pañi  para 
preparar  el  veneno  con  que  envene¬ 
nan  sus  flechas;  con  este  fin  cor¬ 
tan  el  tallo  del  Pañi  en  pedazos  y 
los  cocinan  por  24  horas,  luego  aña¬ 
den  la  corteza  del  Ramou  rayada  y 
cocinan  la  mezcla  por  otras  24  ho¬ 
ras,  para  obtenerla  de  una  consis¬ 
tencia  viscosa,  en  cuyo  estado  la  u- 
san  en  sus  flechas.  Otra  especie  es 
este  mismo  género,  la  Strychnos 
brachiata,  es  una  especie  indígena 
del  Perú  y  que  también  goza  de 
propiedades  venenosas  (Colunga: 
Botánica,  Lima,  tomo  II). 

RANFAÑOTE.  —  (Bromatolog.) 

RANCHERIA.  —  Es  lo  mismo 
que  en  conjunto  de  ranchos,  casas 
o  chozas  situadas  en  los  caminos, 
como  las  ventas  en  Europa  para 
hacer  tránsito  los  que  viajan.  Alce¬ 
do:  (Diccionario  Geográfico  Histó¬ 
rico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

RANZI,  ANDREA.  —  México.— 
De  la  Regia  Universidad  de  Piza 
(Italia)  fue  nombrado  Miembro  Co¬ 
rrespondiente  de  la  Sociedad  Médi¬ 
ca  de  Lima  el  año  de  1860. 

RAPADILLA.  —  (Bromatolog.) 

RAPADURA  O  RASPADURA.  — 

Azúcar  negra  de  la  Costa  que  que¬ 
da  en  la  paila  después  de  hacer  el 
azúcar  en  los  trapiches  que  es  el 
dulce  común  del  pueblo  en  casi  to¬ 
das  las  Provincias  de  la  América 
variando  de  nombres:  de  élla  hacen 
dos  pedazos  que  tienen  por  molde 
una  cazuelita,  y  son  de  figura  de 
dos  segmentos  de  esfera,  que  jun¬ 
tos  y  envueltos  con  hojas  se  ven¬ 
den  en  todas  las  pulperías,  de  que 


(  25 1 


es  increíble  el  consumo:  en  Nue¬ 
va  España  se  llama  Piloncillo.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Occidentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid  1789). 

RASSI.  —  (F.  1.)  Vocablo  conibo 
que  significa  cojo.  (Principales  pa¬ 
labras  del  idioma  de  las  4  tribus  de 
infieles  que  siguen,  en  BSG  XI). 

RATANIA.  —  (Bot.)  La  Krame- 
ría  triandria,  de  la  familia  de  las 
Poligalaceas,  es  una  planta  indíge¬ 
nas  del  Perú  que  tiene  la  talla  de 
una  mata,  muy  ramosa,  con  hojas 
oblongas;  las  flores  de  color  rosa¬ 
do  morado.  Esta  planta  nace  en  mu¬ 
cha  abundancia  sobre  los  cerros  de 
las  inmediaciones  de  Tarma  y  es 
conocida  con  el  nombre  quechua  de 
Antacushma,  que  quiere  decir  palo 
colorado.  La  raíz  de  esta  planta  es 
conocida  en  Farmacia  con  el  nom¬ 
bre  de  Ratania  y  goza  de  propieda¬ 
des  tónicas  y  astringentes,  debida  a 
la  gran  cantidad  de  taninoque  con¬ 
tiene.  Además  contiene  un  ácido 
cristalizable:  el  ácido  krámerico  y 
un  principio  inmediato:  La  Ratani- 
na.  (Colunga:  Botánica,  Lima,  tomo 
VI).  La  explotación  de  la  ratania 
se  verifica  en  gran  escala  no  solo 
en  el  interior  del  Perú  sino  también 
en  el  Sur:  en  la  provincia  de  Pari- 
nacochas.  Hace  varios  años  que  en 
el  pueblo  de  Cora-Cora  se  dedica  a 
exportar  ratania  a  Alemania  y  al¬ 
gunos  países  de  Europa  una  com¬ 
pañía  de  la  cual  es  socio  un  médi¬ 
co:  El  Dr.  José  R.  Montoya. 

RATERA,  IGNACIO.  —  Ciruja¬ 
no  que  ejercía  la  profesión  en  Lima 
en  1808  año  en  el  cual  hizo  un  do¬ 
nativo  de  diez  pesos  con  destino  a 
la  obra  del  Colegio  de  San  Fernan¬ 
do. 

252) 


RATERA,  LUIS.  —  Flebótomo 
(14  de  Julio  de  1818). 

RATERA,  MANUEL.  —  Flebóto¬ 
mo  (14  de  Julio  de  1818).  En  la 
Guía  Domiciliaria  de  1853,  figura 
en  Ratera  Manuel  que  es  probable¬ 
mente  el  mismo. 

RATO,  AGUSTIN.  —  Alumno  y 
vice-rector  del  Colegio  de  la  Inde¬ 
pendencia  en  1826. 

RATON.  —  Pez  del  Río  de  Gua¬ 
yaquil. —  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

RAUQUIN.  —  Agua  mineral  de) 
(Hidrol.)  Hállase  esta  agua  mineral 
en  el  distrito  de  Huacar,  pertene¬ 
ciente  a  la  provincia  de  Huánuco, 
en  el  departamento  del  mismo  nom¬ 
bre.  El  análisis  químico  da  el  resul¬ 
tado  siguiente:  Materias  gaseosas: 
Acido  carbónico  libre  Its.  0,1033; 
Oxígeno  lts.  0.0021;  Azoe  lts.  0,0120; 
Materias  fijas:  Bicarbonato  de  cal 
grs.  0,0864;  magnesia  grs.  0.0579; 
fierro  grs.  0,0500;  Sulfato  de  caí 
grs.  0,0700;  Cloruro  de  calcio  grs. 
0,1870;  de  magnesio  0,1340;  de  so¬ 
dio  4,3840;  de  litio  cantidad  muy 
sensible.  Usos  terapéuticos:  Dota¬ 
da  de  propiedades  estimulantes  y 
reconstituyentes  puede  emplearse 
estas  aguas  en  el  tratamiento  de  los 
desórdenes  producidos  por  el  infa- 
tismo,  raquitismo  predisposición  a 
la  tuberculosis,  etc. 

RAVELLO,  IGNACIO.  —  Farma¬ 
céutico  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

RAVENNA,  PIETRO.  —  Doctor 
en  Medicina  de  la  Regia  Universi- 


dad  de  Génova.  Llegó  al  Perú  en 
la  primera  mitad  del  siglo  XIX  y 
hubo  menester  rivalidar  sus  títulos: 
rindió  para  lograrlo,  una  prueba  o- 
ral,  de  dos  horas  de  duración  y  u- 
na  prueba  clínica  (16  de  octubre 
de  1849).  En  la  Guía  domiciliaria 
de  1853  figura  el  Dr.  Ravenna  co¬ 
mo  habitando  en  Lima,  en  la  casa 
N?  312  de  la  calle  de  Melchormalo. 
Bibliografía:  1)  Discursos  acerca  de 
la  fiebre  amarilla,  en  la  Sociedad  de 
Medicina  de  Lima,  en  Gaceta  Médi¬ 
ca,  1856. 

RAYMONDI,  ANTONIO.  —  Na¬ 
ció  en  Milán,  en  el  año  1826.  Tomó 
parte  en  las  campañas  de  Lombar- 
día  y  de  Roma  que  fueron  un  pa¬ 
réntesis  de  sus  estudios  de  natura¬ 
lista.  Perseguido  por  el  Gobierno  de 
su  patria,  al  declinar  el  año  1849 
realiza  su  ensueño  de  visitar  la  A- 
mérica  y  principalmente  el  Perú,  a 
donde  llegó  después  de  siete  meses 
de  viaje.  Mando  a  los  museos  de  Mi¬ 
lano  y  de  Roma  (etnográfico).  En 
1871  la  Sociedad  Geográfica  Italia- 
nale  concedió  una  medalla  de  oro 
y  el  Presidente  de  la  Institución 
juzgando  la  obra  de  Raymondi  de¬ 
cía:  “En  ninguno  hemos  hallado 
jamás  el  concurso  completo  de  to¬ 
das  las  cualidades  que  constituyen 
un  glorioso  viajero  científico  en  el 
más  amplio  y  variado  sentido  de 
esta  palabra,  como  en  el  Profesor 
Raymondi”.  César  Cantu  visitado 
por  un  sudamericano  que  le  expre¬ 
saba  admiración  le  dijo:  “Ustedes 
tienen  allá  un  Italiano  que  vale  mu¬ 
cho  más  que  yo”  “¿Quién"  “Anto¬ 
nio  Raymondi”.  El  84  obsequió  o- 
bras  a  la  Unión  Fernandina  en  a- 
fectuosísima  Nota.  El  75  estuve  gra¬ 
ve  con  una  neumonía  de  la  cual  se 
curó  solo  con  dieta  y  reposo. 


RAYMONDI.  —  Pagó  en  Novara 
su  tributo  a  la  emancipación  de  su 
patria.  En  1849  llegó  al  Perú,  el  28 
de  Julio,  acompañado  del  Dr.  Arri- 
goni  en  cuyos  brazos  expiró.  Co¬ 
menzó  por  hacer  un  Museo  de  His¬ 
toria  Natural  para  la  Facultad  con 
el  material  acumulado.  20  años,  fue 
Catedrático,  y  le  sucedió  Colunga. 

RAYMONDI,  ANTONIO.  —  Na¬ 
tural  de  Milán,  abrazó  desde  muy 
joven  el  estudio  de  las  ciencias  na¬ 
turales,  recorriendo  casi  todo  el  te¬ 
rritorio  de  su  patria.  En  1848  al  lla¬ 
mamiento  de  sus  compatriotas  por 
la  causa  común  se  alistó  soldado. 
Fracasó  la  revolución  y  hubo  de  ser 
desterrado.  Llegó  a  Lima  el  28  de 
julio  de  1849.  Poco  después  de  su 
llegada  visitó  el  gabinete  de  Física 
e  Historia  Natural  de  la  Escuela  de 
Medicina,  entonces  Colegio  de  la 
Independencia,  se  puso  al  habla  con 
Heredia  que  le  cazó  la  marca  y  no 
pudiendo  darle  clase  por  entonces 
le  encomendó  el  arreglo  y  clasifi¬ 
cación  de  animales  y  piedras.  En 
1851  consiguió  Heredia  darle  pues¬ 
to  profesor  Historia  Natural.  Tuvo 
desde  entonces  a  su  cargo  la  ense¬ 
ñanza  de  los  cursos  de  Zoología,  Bo¬ 
tánica,  de  clasificación  y  orgánica. 
En  este  año  comenzó,  por  decirlo 
así,  una  nueva  era  para  las  ciencias 
naturales  en  la  Escuela  de  Medici¬ 
na,  cambiando  completamente  el 
modo  y  forma  que  hasta  entonces 
había  tenido  su  enseñanza.  Princi¬ 
pió  sus  tareas  profesionales  por  un 
curso  de  Zoología,  el  más  completo 
que  puede  desearse,  a  la  altura  de 
los  conocimientos  científicos  de  la 
época  y  el  que  solo  ha  sido  modifi¬ 
cado  en  la  forma,  pero  no  en  el 
fondo:  curso  al  que  asistieron  un 
gran  número  de  nuestros  méédicos 
actuales.  El  año  1857  comenzó  a  dic- 


(253 


tar  en  un  solo  año  los  cursos  de  su 
asignatura  para  conformarse  al  re¬ 
glamento  del  56  y  así  dictó  hasta 
el  58,  inclusive.  El  59  viaja  a  Ama¬ 
zonas  por  dos  años,  lo  reemplazó 
Colunga.  El  61  volvió  a  hacerse  car¬ 
go  de  su  cátedra  y  dictó,  además, 
un  curso  de  Química  Analítica, 
cumpliendo  así  oferta  que  hiciera 
a  Heredia.  Fue  el  primer  curso  de 
Química  Analítica  que  se  dictó  en 
la  Escuela.  Renunció  a  la  Cátedra 
el  7  de  Setiembre  de  1872  recomen¬ 
dando  a  Colunga.  Murió  en  Pacas- 
mayo  en  1890. 

RAYMONDÍ,  ANTONIO.— (Biog.) 
Casi  al  mismo  tiempo  que  Domei- 
ko  en  Chile,  rendía  tributo  a  la 
muerte,  en  el  Perú,  el  sabio  italia¬ 
no  Antonio  Raymondi.  Su  obra  es, 
apenas,  comparable  a  la  realizada 
por  Haencke  en  Bolivia  y  por  Clau¬ 
dio  Gay  en  Chile.  Sus  viajes.  Biblio¬ 
grafía:  Su  obra  EL  PERU  —  memo¬ 
ria  sobre  el  huano  y  aves  que  lo 
producen,  a  la  Academia  de  Cien¬ 
cias  de  París  —  Memoria  a  la  mis¬ 
ma  sobre  los  ojos  de  momia  que  Mr. 
Payen  decía  haber  encontrado  en 
Arica  y  que  no  eran  sino  fósiles,  o- 
jos  de  pescados  fósiles  —  otra  me¬ 
moria  a  la  misma  sobre  modo  de  ha¬ 
llar  el  peso  específico  de  un  cuerpo 
sin  necesidad  de  balanza  hidrostá- 
tica,  merced  a  la  balanza  ordinaria. 
En  1857  publicó  “Elementos  de  Bo¬ 
tánica  aplicada  a  la  Medicina  y  a  la 
Farmacia”  —  De  él  dijo  Carranza 
(Discurso  necrológico  en  Lima): 
Ningún  sabio  de  nuestra  época,  que 
yo  conozca,  abrazó  un  conjunto  más 
variado  de  conocimientos  en  el  cam¬ 
po  inmenso  de  las  ciencias  natura¬ 
les;  y  nadie,  fuera  de  Humboldt,  lo 
ha  superado  en  ese  sentimiento  de¬ 
licado  y  profundo  de  las  bellezas 
de  la  naturaleza,  como  se  revela  en 


la  narración  de  sus  viajes  cuando 
describe  los  cuadros  solemnes  y 
grandiosos  de  la  cordillera,  los  es¬ 
pléndidos  paisajes  de  la  montaña  o 
los  radiosos  panoramas  del  litoral 
(Boletín  S.  G.,  1891).—  “El  Perú” 
3  tomos  Imp.  del  Estado,  1874. — - 
“Minerales  del  Perú”,  I  vol.  Imp. 
del  Estado,  1878. —  “El  departamen¬ 
to  de  Ancash  y  sus  riquezas  Mine¬ 
rales”,  Imp.  del  Estado,  1878. —  Re¬ 
solución  Suprema  de  29  de  Setiem¬ 
bre  de  1891  encomienda  a  la  So¬ 
ciedad  Geográfica  de  publicación  de 
“El  Perú”  y  del  gran  mapa  del  Pe¬ 
rú  de  Raymondi. —  Mandíbula  in¬ 
ferior  del  Mastodonte  Andinum,  B. 
S.  G.  VII. —  Elementos  de  Botáni¬ 
ca,  Lima,  1957. —  Enumeración  de 
los  vestigios  de  la  antigua  civiliza¬ 
ción  entre  Pacasmayo  y  la  Cordille¬ 
ra,  en  B.  S.  G.  XIII.—  Geografía  Fí¬ 
sica,  B.  S.  G.  VIL —  Islas,  islotes 
y  rocas  del  Perú,  B.  S.  G.  VII. —  Ba¬ 
hías  y  puntas,  B.  S.  G.  VII.—  Colo¬ 
ración  roja  del  cielo  al  ponerse  y 
levantarse  el  sol,  B.  S.  G.  VII. — 
Memoria  sobre  los  ríos  San  Gaván 
y  Ayapata  en  la  Provincia  de  Ca- 
rabaya,  presentada  a  la  Real  Socie¬ 
dad  Geográfica  de  Londres  por  el 
Sr.  Antonio  Raymondi,  Miembro 
Corresponsal  de  dicha  Sociedad  en 
1870,  B.  S.  G.  VI.—  Fenómeno  lla¬ 
mado  El  Pintor  en  B.  S.  G.,  1891. 

—  Falta  de  lluvias  en  la  costa  del 
Perú,  G.  M.  75.  —  Apuntes  sobre  la 
provincia  litoral  de  Loreto,  cit.  en 
el  art.  ant.  —  Un  informe  respecto 
a  varias  cuestiones  del  agua  pota¬ 
ble  de  Lima  (¿Cuándo?).  —  Anᬠ
lisis  del  agua  del  río  de  azufre  de 
la  Cordillera  de  Tacora  (A.  S.  F.) 
872.  —  Líquido  de  color  azul  resu¬ 
dado,  por  el  cuerpo  de  una  enferma 
de  reumatismo  agudo  (A.  S.  F.)  872. 

—  Aguas  de  Bautista  (A.S.F.)  872. 
— -  Nuevo  mineral  de  plata  (la 


254) 


Huantajagita)  cloruro  doble  de  so¬ 
dio  y  plata  (A.S.F.)  873.  —  Presen¬ 
cia  del  litio  en  la  ceniza  de  muchas 
plantas  cultivadas  y  en  el  agua  po¬ 
table  de  Lima  (A.S.F)  873.  —  Agua 
mineral  del  puquio  de  Santa  Cata¬ 
lina  en  los  altos  del  pueblo  de  Pa¬ 
racas  de  la  provincia  de  Canta  (A. 
S.F.  1873).  —  Manipulación  del  gua¬ 
no  (A.S.F.)  873.  —  Estudios  sobre 
la  composición  de  una  masa  de  fie¬ 
rro  meteórico  hallado  en  la  provin¬ 
cia  de  Tarapacá  A.S.F.,  1874.  — 
Modo  de  conocer  la  presencia  del 
sulfato  de  plomo  en  los  minerales 
por  medio  del  cloruro  de  sodio  A. 
S.F.  1874.  —  Nuevas  aplicaciones 
del  espectrómetro  A.S.F.  1874.  — 
Cuprocalcita,  A.S.F.  1875.  —  Estu¬ 
dio  sobre  el  clima  de  Lima,  G.  C. 
III.  —  Tamia  Caspi,  G.  C.  VIL  — 
Aguas  minerales  del  Perú,  F.  P. 
1894.  —  Concurso  de  homenaje  a 
Raymondi,  Bases  G.  M.  905.  —  Una 
comunicación  a  la  Academia  de 
Ciencias  de  París  sobre  guano  y  a- 
ves  guaneras  y  otra  sobre  los  ojos 
de  las  momias.  —  1852,  Encargóle 
Gobierno  estudio  del  salitre  y  bó¬ 
rax  de  Tarapacá,  en  memoria.  — 
Artículos  en  el  Boletín  de  Minas.  — 
Monumento  en  1909. 

RAYMONDI  (MUSEO).— En  1868, 
Ley  de  Congreso  para  adquirir  to¬ 
das  sus  colecciones.  Una  comisión 
de  la  Sociedad  Geográfica  informó: 
Informe  que  presenta  a  la  Sociedad 
Geográfica  de  Lima,  la  Comisión 
especial  nombrada  por  ella  para  el 
estudio  del  archivo  Raymondi,  Bol. 
de  la  Soc.  Geog.  Lima,  191.  Forma¬ 
ban  la  Comisión:  Ernesto  Malinows- 
ki,  José  Casimiro  Ulloa,  Manuel 
García  y  Merino,  Federico  Villa- 
rreal,  Olivo  Chiarella. 


RAYMONDI  (MUSEO).—  (Hist.) 
La  ley  de  28  de  Enero  de  1869  de¬ 
cretaba  la  edición  de  las  obras  del 
sabio  italiano  D.  Antonio  Raymondi 
y  la  creación  del  Museo  que  con  el 
nombre  del  sabio  encerrase  las  va¬ 
liosas  colecciones  que  éste  había  re- 
cojido  en  sus  largos  viajes  a  tra¬ 
vés  de  nuestro  territorio.  Estas  co¬ 
lecciones  fueron  colocadas  en  un 
principio  en  una  sala  del  Jardín  Bo¬ 
tánico  de  la  Facultad  de  Medicina, 
trasladadas  más  tarde  al  departa¬ 
mento  alto  del  local  de  la  Facultad 
en  la  Plaza  de  Santa  Ana,  y  fi¬ 
nalmente,  instaladas  en  los  her¬ 
mosos  salones  altos  del  nuevo  local 
de  la  Facultad  en  la  Avenida  Grau. 
El  año  de  1891  recibió  la  Facultad 
la  posición  definitiva  de  este  Mu¬ 
seo.  Para  el  acto  de  la  posesión 
nombró  la  Facultad  una  comisión 
de  sus  miembros  compuesta  de  los 
doctores  Rafael  Benavides,  Miguel 
F.  Colunga  y  Antonio  Pérez  Roca. 
El  Museo  concurrió  a  la  Exposición 
celebrada  en  Lima  en  1892,  con  oca¬ 
sión  del  4  centenario  del  descubri- 
miento  de  América.  Comprende  el 
Museo  Raymondi  una  sala  de  Mi¬ 
neralogía,  una  de  Zoología  y  una 
de  Botánica;  además  de  las  cuales 
hay  una  sección  etnográfica  agre¬ 
gada  la  colección  de  aves  peruanas 
del  naturalista  Nation,  compradas 
por  el  gobierno  y  adjudicadas  a  la 
Facultad  de  Medicina.  La  inaugu¬ 
ración  del  Museo  tuvo  lugar  el  23 
de  junio  de  1912,  comprendiendo  las 
secciones  siguientes:  Antropología, 
Zoología,  Botánica,  Geología,  Mine¬ 
ralogía,  Paleontología. 

RAZZETO,  OSCAR.  —  Bachiller 
en  1905;  su  tesis:  Los  protozoos  en 
las  aguas  potables.  Médico  en  1906. 
Del  Instituto  de  Higiene.  Ha  reali¬ 
zado  estudios  en  Alemania. 


(255 


REBAGLIATTI,  RAUL.  —  Bachi¬ 
ller  en  1910:  La  sero-reacción  de  la 
sífilis.  Médico  cirujano  en  1910.  Es¬ 
tudios  en  Europa  en  el  Instituto 
Pasteur.  Del  Instituto  Municipal  de 
Higiene.  Doctor  en  Medicina  en 
1915:  Las  disenterías  en  Lima  —  In¬ 
terino  de  Bacteriología  en  1920.  — 
Etiología  de  la  uta,  G.  M.  914.  — 
El  diagnóstico  histológico  de  la  ra¬ 
bia,  C.  M.  906  (C/Tamayo).  —  So¬ 
bre  la  oftalmo-reacción  de  Calmet- 
te,  G.  M.  907.  —  Hematología  de  la 
enfermedad  de  Carrión,  G.  M.  912. 
—  Uta  y  Botón  de  Oriente,  C.  M. 
913  (C/Gastiaburú).  —  La  lucha 
antituberculosa,  G.  M.  913.  —  Los 
medios  sociales  en  la  lucha  antitu¬ 
berculosa  (U.  F.),  G.  M.  915.  —  En¬ 
fermedad  de  Carrión,  G.  M.  915,  R. 
M.  915.  —  Oftalmo-reacción  a  la 
tuberculina,  G.  H.  907. 

REBOLLAR,  FRANCISCO.  —  En 

Mercurio  Peruano  de  1793  publicó 
“Congetura  de  la  niña  de  Cotabam- 
bas”  nacida  en  19  de  marzo  de  1790 
en  Cochasaihuas  (Véase  Teralogía 
Nacional). 

REBOSADO.  —  (Bromatolog.). 

RECAIDA.  —  (F.  1.)  Nombre 

vulgar  que  se  da  a  la  recidiva.  La 
recaída  de  muchas  enfermedades 
fue  reputada  mortal  entre  los  cole¬ 
gas  de  la  época  colonial.  Se  consi¬ 
deraron  tales  recaídas  mortales  la 
del  tifus  exantemático,  la  de  la  pul¬ 
monía,  la  de  las  fiebres  eruptivas, 
etc. 

RECETARIO.  —  (Hist.)  Tisana 
común:  Grama,  un  manojo;  cebada 
limpia,  un  puño;  agua  natural,  cua¬ 
tro  libras;  cuélese  hasta  consumir 
un  cuarto.  (Villalobos).  Cocimiento 
febrífugo:  Corteza  de  quina  anaran¬ 


jada,  seis  onzas;  sal  prunela,  dos 
dracmas;  agua  común,  18  libras; 
hágase  hervir  a  fuego  manso  hasta 
reducir  el  todo  a  un  tercio.  (Villa¬ 
lobos).  Poción  calmante:  Agua  co¬ 
mún,  dos  cucharadas;  lamedor  de 
amapola  blanca,  una;  tintura  simple 
de  opio  ocho  gotas;  mézclese.  (Vi¬ 
llalobos.  Lavativa  simple:  Coci¬ 
miento  de  malva,  lo  necesario  para 
una  ayuda;  manteca  de  puerco,  una 
cucharada;  miel  de  abejas,  dos  cu¬ 
charadas,  añádase  sal  y  empléese 
en  vez  de  miel  de  abejas  de  miel 
común  en  defecto  de  aquella  (Vi¬ 
llalobos).  Purgante:  Agua  común, 
cuatro  onzas;  vino  emético,  una  on¬ 
za;  mézclese  (Villalobos).  Tisana 
común:  Cebada,  unos  pocos;  agua 
común,  cuanto  sea  necesario.  Según 
los  casos  agréguese  unos  pocos  de 
orozús  (Bermejo).  Lavativas:  De 
salmuera  con  el  zumo  de  cuatro  li- 
moncillo  sutilas  y  un  poco  de  la¬ 
medor  rosado.  (Bermejo). 

RECETAS.  —  (Hist.)  En  1875  la 
Facultad  acordó  que  las  recetas  fue¬ 
ran  escritas  en  Castellano  y  en  for¬ 
ma  legible.  La  cuestión  fue  plantea¬ 
da  por  el  Delegado  en  Trujillo  e  in¬ 
formaron  en  el  asunto  Ulloa,  Aro- 
semena,  Quesada  y  Zuleta. 

RECIBIDORAS.  —  (F.  I.)  Véase: 
Comadronas. 

RECTOR.  —  (Hist.)  Orden  cro¬ 
nológico  de  los  Rectores  del  Cole¬ 
gio  de  San  Fernando:  D.  Fermín 
Goya  (1812-1819).  D.  Franciso  Ro¬ 
mero  (1808-1812),  D.  Francisco  Ja¬ 
vier  de  Luna  Pizarro  (1819-1823), 
D.  Mariano  Fernandini  (Interino) 
(1823-1825),  D.  Mariano  Fernandini 
(Titular)  (1825-1826)  D.  Nicolás  de 
Piérola  (Interino)  (1826),  D.  José 
María  Dávila  (Titular)  (1826-1834), 


256) 


D.  Francisco  Fuentes  (Interino) 
(1834-1836),  D.  Cayetano  Heredia 
(Titular)  (1836-1839),  D.  José  Dᬠ
maso  Herrera  (1839),  D.  José  Ma¬ 
ría  Requeno  (1840-1842),  D.  José 
Damaso  Herrera  (1842-1843)  D. 
Cayetano  Heredia  (1843-1844).  Los 
Rectores  ejerciendo  la  dirección  ad¬ 
ministrativa  y  la  educacionista  del 
Colegio,  gozaban  de  ciertos  benefi¬ 
cios,  entre  los  cuales  contábanse  al¬ 
gunos  capellanías  cuyo  valor  era 
no  menor  de  mil  pesos,  los  cuales  se 
acordó  dividir  entre  dos  vice-rec- 
tores  al  abandonar  Fernandini  el 
cargo  que  desempeñaban. 

RECIPROCIDAD.  —  (Hist.)  El 
tratado  de  reciprocidad  con  la  Re¬ 
pública  de  Bolivia  fue  firmado  en  el 
año  de  1887. 

RECLUSORIOS.  —  Ocúpese  de  la 
Escuela  Correccional  de  Varones  y 
de  aquella  de  mujeres.  Ocúpese 
también  del  Buen  Pastor. 

REDAÑO.  —  (F.  I.)  El  omento 
de  algunas  especies  zoológicas  ha 
gozado  de  grande  prestigio  en  la 
curación  de  algunas  enfermedades. 
Ha  sido  usado  en  aplicaciones  ex¬ 
ternas  y  ha  tenido  sus  más  frecuen¬ 
tes  indicaciones  en  el  tifus,  en  la 
meningitis  y  en  todos  los  procesos 
que  tomaban  sede  en  el  encéfalo. 
Queda  entendido  que  todas  estas 
indicaciones  terapéuticas  pertene¬ 
cen  al  dominio  de  la  más  pura  me¬ 
dicina  doméstica.  En  las  enferme¬ 
dades  del  pecho  fue  usado  y  lo  es 
aún  en  algunos  pueblos  de  Hungría 
en  Italia.  El  Dr.  Zanetti  que  dió  la 
noticia  agrega  que  quienes  usaban 
este  redaño  hacían  esta  invocación: 
“Oh,  glorioso  San  Juan  Baustista, 
líbrame  de  este  mal  pulmonista" 


(Op.  cit.)  También  fue  usado  en  la 
ascitis. 

REDECILLA.  —  (Bot.)  La  yerba 
vulgarmente  conocido  por  redecilla, 
es  muy  estimable  y  apreciada,  por 
tener  sus  hojas  la  virtud  de  desha¬ 
cer  postemas  aplicadas  a  ellas,  y 
cuando  estas  no  obran  prontamente 
el  deseado  efecto  su  zumo  bebido 
contribuye  en  mucha  parte  a  este 
fin,  pues  es  una  de  las  más  oportu¬ 
nas  y  provechosas  pócimas  para  re¬ 
parar  en  tiempo  tan  penosas  enfer¬ 
medades”  (Lecuanda:  Descripción 
de  Lambayeque,  en  Mercurio  Pe¬ 
ruano,  como  II  de  la  edición  de  la 
Biblioteca  Peruana,  Lima,  1861). 

REDONDO  Y  SALPON,  JOSE. 

—  Médico.  —  Figura  como  tal  en 
la  Relación  publicada  el  año  de  1866 
por  la  Gaceta  Médica  de  Lima. 

REFORMA  MEDICA.  —  Primer 
número  el  15  de  abril  de  1915.  Ca- 
ravedo  y  Paz  Soldán.  Doce  páginas, 
4  Mayor.  —  Imprenta  del  Estado. 

REFUGIO  HOSPITAL  DEL.  — 

(Hist.)  Véase:  Hospitales  y,  en  es¬ 
ta  palabra,  SantoToribio  de  Incura¬ 
bles. 

REGIS  D’AGIN,  ALFONSO.  — 

Médico  que  ejercía  la  profesión  en 

1886. 

REGLA.  —  (F.  I.)  Nombre  vul¬ 
gar  de  la  menstruación.  Reglada  a 
tantos  años.  (Primeros  menstruos). 


REGLAMENTO  SANITARIO.  — 

Provincial  de  Lima,  aprobado  por 
el  gobierno  en  4  de  Enero  de  1889. 
Sanitario  de  ferrocarriles,  G.  M.  904. 


(257 


REGLAMENTO  INTERIOR  DE 
LA  FACULTAD.  —  (G.  M.  76). 

REGNOLI.  —  Asistente  o  compa¬ 
ñero  del  Profesor  Magni,  de  Bolog- 
nesi.  (1866-1868).  El  señor  Santola- 
11a  de  Cajamarca  mandólos  pedir 
para  curar  a  su  esposa,  ciega,  a  la 
que  le  volvieron  la  vista.  Magni  o- 
peró  mucho  y  se  volvió  a  Italia. 
Regnoli  que  quedó  a  cargo  de  la 
enferma  marchó  a  Bolivia.  Cuando 
Regnoli  debía  marcharse,  vino,  de 
Florencia,  Mazzoi  que  pasó  a  Chile, 
de  donde  volvió  para  ejercer  la 
profesión  y  abandonarla  más  tarde 
para  dedicarse  a  la  vinicultura.  El 
año  1873  se  anunciaba  en  “El  Co¬ 
mercio”  de  Lima  (23  de  enero)  ha 
llegado  de  los  oculistas  Regnoli  y 
Parrini. 

REGO  FILHO,  JOSE.  —  Antiguo 
Secretario  de  la  Academia  Imperial 
de  Río  de  Janeiro.  Corresponsal  de 
la  Academia  Libre  de  Medicina  de 
Lima  (1887). 

REIDEZ,  LEON.  Farmacéutico. 
—  Figura  en  la  Relación  oficial  de 
la  Facultad  de  Lima  de  1916. 

REIMBRUG  F.,  PEDRO.  —  Médi¬ 
co  con  títulos  del  Ecuador.  Figura 
en  la  Relación  oficial  de  la  Facul¬ 
tad  de  Medicina  de  Lima  en  1914. 

REIMI.  —  (Bot.)  La  reimi,  que 
se  dá  en  todo  lugar  templado  de  la 
sierra,  es  curativa  de  las  fluxiones 
y  corremientos,  estrujándola  y  sor¬ 
biéndola  su  zumo  por  las  narices 
(Lecuanda:  Descripción  de  Piura 
en  Mercurio  Peruano,  tomo  II  de 
la  edición  de  la  Biblioteca  Peruana, 
Lima,  1861). 


REINA,  JUAN.  —  Médico. —  La 
única  noticia  de  este  médico  la  de¬ 
bemos  a  la  musa  juguetona  de  Ca- 
viedes. 

REJALGAR.  —  (Hist.)  Nombre 
vulgar  del  sulfuro  de  arsénico  rojo. 
Parece  que  fue  muy  empleado,  con 
objeto  criminal,  durante  la  época 
colonial. 

RELIS,  HORTENSIA.  —  Obste- 
triz  (1897). 

RELLENO.  —  (Bromatolog.) 

REMWIK,  GUILLERMO.  —  Far¬ 
macéutico  (1903)  —  Moral  Farma¬ 
céutica,  F.  P.  904. 

REMY,  CARLOS.  —  Farmacéuti¬ 
co. —  Figura  en  la  Relación  oficial 
de  la  Facultad  de  Lima  de  1916. 

REMY,  FEDERICO.  — -  Farma¬ 
céutico. —  Figura  en  la  relación  ofi¬ 
cial  de  la  Facultad  de  1916.  Adjun¬ 
to  a  Química  Analítica  (en  la  F. 
de  C.)  en  1893.  Bibliografía:  Dia- 
tomeas  del  Rímac,  G.  C.  VIII.  — 
Climatología  de  Lima,  G.  M.  896.  — 
Orquídeas  naturales  del  Perú,  R.  de 
G.  II. 

REMY,  JOSE  FELIX.  —  Farma¬ 
céutico  (1877).  —  Discursos,  en  la 
Sociedad  de  Farmacia  de  Lima  en 
A.S.F.,  1874. 

REMY,  FELIX.  —  Farmacéutico 
(1864). —  Este  era  Pedro  F.  — -  Este 
Pedro  F.  obtuvo  una  medalla  de 
bronce  en  un  concurso  promovido 
por  la  Sociedad  de  Farmacia  acer¬ 
ca  de  las  mejores  fuentes  de  ácido 
cítrico  en  el  país  (75).  —  Presiden¬ 
te  de  la  Sociedad  de  Farmacia  (75). 
—  Catedrático  Facultad  de  Ciencias 


258) 


(95).  —  Red.  fund.  M.  M.  (85).  — 
Nueva  combinación  psicromética 
(R.  de  G.  I.). 

REMY,  PEDRO  FELIX.  —  Far¬ 
macéutico  que  ejercía  la  profesión 
en  1886.  Bibliografía:  1)  La  enfer¬ 
medad  del  naranjo,  en  Gaceta  Cien¬ 
tífica,  I.  —  La  enfermedad  del  na¬ 
ranjo  —  G.  C.,  I.  Investigación  del 
Cadrino  en  presencia  del  cobre  G. 
C.  I.  Lección  de  Química.  G.  C.  I. 

RENACE  DIENTES.  —  (Bot.) 
Hay  una  hierba  en  este  país,  y  parti¬ 
cularmente  en  la  hacienda  Sicocoha 
en  Huamachuco,  y  aún  dicen  que 
la  hay  en  las  montañas  de  Huánuco, 
que  le  dan  el  nombre  de  renace 
dientes:  no  da  fruto,  ni  tiene  flor; 
aseguran  constantemente  sus  natu¬ 
rales  que  poniendo  martajada  en  el 
lugar  de  donde  se  sacaba,  crecen  o- 
tras  menores;  acostumbran  en  los 
días  en  que  lo  sacan  tener  la  hier¬ 
ba  martajada  sobre  la  encía,  y  no 
comen  carne  sino  cosas  de  poca  sus¬ 
tancia.  Siendo  esto  cierto,  como  es 
de  fácil  experiencia,  tendría  esta 
hierba  más  consumo  que  otras  dis¬ 
tinguidas  en  el  aprecio  y  su  comer¬ 
cio  sería  harto  lucrativo.  Lecuanda: 
Descripción  de  Caj  amarca,  en  Mer¬ 
curio  Peruano,  tomo  II  de  la  edición 
de  la  Biblioteca  Peruana,  Lima, 
1861). 

RENCA,  JULIAN.  —  Flebótomo 
(3  de  marzo  de  1820). 

RENDON,  FAUSTO  E.  —  Médico 
en  1871.  Ejercía  la  profesión  en 
Guayaquil  (Ecuador  en  1894). 

RENEDO,  ANTONIO  SANCHEZ 

DE.  —  Doctor  en  Medicina  y  Ciru- 
jía.  Segundo  rector  seglar  de  la 
Real  Universidad  de  San  Marcos 


(1573).  Fue  el  primer  presidente 
del  Real  Tribunal  del  Protomedica- 
to,  erigido  en  Lima  (1569)  bajo  el 
gobierno  de  D.  Francisco  de  Toledo. 

RENGIFO,  PIO.  —  Médico  (1864) 
Hallábase  en  New  York  en  1894, 
año  en  el  cual  era  miembro  corres¬ 
pondiente  de  la  Academia  de  Me¬ 
dicina  de  Lima,  que  lo  había  nom¬ 
brado  en  1889. 

RENNON,  FRANCISCO.  —  Cu¬ 
randero  que  ejercía  en  Lima  por  los 
años  de  1866;  que  estaba  domicilia¬ 
do  en  la  calle  de  la  Acequia  alta  N? 
67  y  que  se  titulaba  Oculista,  qui- 
ropedista  y  dentista.  (Gaceta  Médi¬ 
ca  de  Lima,  1866). 

RENTAS.  —  (Hist.)  Son  harto 
conocidas  las  lamentables  condicio¬ 
nes  económicas  que  rodearon  casi 
siempre,  así  en  los  tiempos  de  po¬ 
breza  económica  nacional,  como  en 
las  de  la  opulencia,  la  enseñanza 
médica  en  el  Perú.  Hablando  en  ri¬ 
gor  de  verdad,  puede  decirse  que 
la  iniciación  de  la  enseñanza  médi¬ 
ca  y  su  desarrollo  se  ha  debido  a 
verdaderas  limosnas.  Fue  limosnean¬ 
do  que  el  Marqués  de  la  Concordia 
logró  llevar  a  la  realidad  el  sue¬ 
ño  de  Unánue;  fué  limosneando 
que  Heredia  logró  dejar  cimentadas 
las  bases  de  la  enseñanza  médica  y 
fué  en  la  misma  forma  que  Ríos  y 
Odriozola  realizaron  la  obra  de  con¬ 
solidación  que  los  sucesores  de  ellos 
debieron  continuar.  Apenas  si  un 
hombre  superior,  una  de  esas  figu¬ 
ras  que  pasan  por  la  historia  de  los 
pueblos  como  redención  de  errores 
y  olvidos,  D.  Nicolás  de  Piérola, 
dispensó  a  la  Facultad  de  Medici¬ 
na  todo  el  apoyo  que  ella  merecía. 
Y  sinembargo,  el  nombre  de  este 
peruano  ilustre,  de  este  mandatario 


(259 


que  nos  ha  dado  el  hermoso  palacio 
que  en  la  actualidad  posee  la  Fa¬ 
cultad,  no  se  haya  esculpido  en  al¬ 
gunas  de  sus  paredes  como  homena¬ 
je  de  gratitud.  Algún  día  se  cum¬ 
plirá  con  este  deber  elementalismo, 
se  pagará  esta  deuda  que  no  debe 
ir  a  aumentar  las  que  la  Facultad 
tiene  contraídas  con  Unánue  y  con 
Abascal,  con  Heredia  y  con  Ríos, 
con  Ulloa  y  Odriozola.  Para  levan¬ 
tar  el  edificio  del  Colegio  de  San 
Fernando  el  Virrey  Abascal  recu¬ 
rrió  a  todos  los  medios  que  pue¬ 
de  recurrir  la  decidida  buena  volun¬ 
tad  de  un  gobernante.  No  desdeñó 
auxilio  económico  alguno,  lo  solici¬ 
tó  todos.  En  la  Facultad  de  Medici¬ 
na  he  dado  cuenta  de  esta  paciente 
colección  de  fondos  que  no  alcanza¬ 
ron  a  una  grande  suma.  Remitien¬ 
do  para  el  detalle  de  estos  fondos  a 
mi  citado  libro,  solo  indicaré  las 
rentas  de  que  gozaba  el  Colegio  en 
sus  primeros  años  de  establecido. 

COLEGIO  DE  MEDICINA  Y  CI 
RUGIA  DE  SAN  FERNANDO.  — 

Disfrutó  de  las  siguientes  rentas: 
Renta  de  la  patrulla  de  Encapados 
del  Capitán  D.  Valerio  Gazoles,  a 
la  muerte  de  éste,  500  pesos;  renta 
del  Sargento  Mayor  de  la  Plaza  D. 
Antonio  Campos,  a  la  muerte  de  és¬ 
te,  600  pesos  (sirvió  para  rentar  la 
Cátedra  de  Clínica  Externa) ;  la 
novena  corrida  de  cada  temporada 
a  la  cual  se  calculaba  un  rendimien¬ 
to  de  mil  quinientos  pesos;  la  suma 
de  900  pesos  que  el  Cabildo  pasaba 
anualmente  para  el  sostenimiento 
del  Real  Anfiteatro;  una  contenta 
anual  en  la  Universidad  de  San 
Marcos,  el  producto  de  los  miérco¬ 
les  de  las  lidias  de  los  ¡gallos  (pre¬ 
supuestada  en  300  pesos;  no  se  sa¬ 
be  si  llegó  a  ser  utilizada  por  el  Co¬ 
legio);  3000  pesos  abonados  por  la 


Caja  de  Censos,  como  valor  de  12 
becas;  las  sumas  de  dinero  que  pa¬ 
gaban  los  colegiales  al  inscribirse 
en  la  matrícula  del  Colegio  (oscila¬ 
ba  entre  4  y  10  pesos),  las  sumas 
que  regalaban  los  padres  de  los  a- 
lumnos,  generalmente  muy  modes¬ 
tas  dada  la  modestia  de  los  padres 
de  la  mayor  parte  de  los  jóvenes 
que  estudiaban  la  medicina  en  épo¬ 
ca  en  la  cual  el  sacerdocio  y  la  mi¬ 
licia  eran  consideradas  las  únicas 
profesiones  decentes.  Entre  1820  y 
1823  los  ingresos  del  Colegio  osci¬ 
laban  entre  3000  y  4000  pesos.  Pro¬ 
pina  de  recepción,  un  peso  (1823). 
El  Marqués  de  Valleumbroso  rega¬ 
ló  seis  onzas  al  matricular  a  sus 
dos  hijos  (1919).  Finalmente  disfru¬ 
taba  de  algunas  capellanías  de  las 
que  adeudaron  al  Rey  de  España 
después  de  la  expulsión  de  los  Je¬ 
suítas,  las  mismas  que  en  plena  Re¬ 
pública  amontonaban  la  suma  de 
mil  pesos,  aproximadamente. 

COLEGIO  DE  LA  INDEPENDEN¬ 
CIA.  —  La  renta  de  la  Caja  de  Cen¬ 
sos  siguió  cobrándose  por  el  Cole¬ 
gio  de  la  Independencia,  hasta  que 
fue  ella  cambiada  por  una  capella¬ 
nía  sobre  el  fundo  agrícola  “Pro”. 
Disfrutaba  además  de  la  renta  que 
resultara  de  exceso  sobre  la  suma 
de  700  pesos  que  se  recaudaba  de 
la  cisa  de  cerdos,  renta  esta  última 
que  fue  confirmada  en  1856  por  el 
Gobierno  y  que,  en  1870  fue  permu¬ 
tada  por  el  alquiler  que  la  Facultad 
pagaba  por  la  huerta  de  Mestas,  de 
propiedad  de  Convictorio  de  San 
Carlos,  al  cual  fue  adjudicada  la  di¬ 
cha  renta  de  la  cisa  de  cerdos,  per¬ 
muta  que  fue  aprobada  por  el  Go¬ 
bierno  en  el  año  1871.  La  Caja  de 
amortizaciones  de  la  Buena  Muerte 
le  debía  al  Colegio  en  1829. 


260) 


FACULTAD  DE  MEDICINA.  — 

Disfrutaba  sobre  el  monopolio  de 
la  nieve,  pero  fue  cambiada  en  una 
participación  sobre  el  impuesto  de 
dicho  producto  en  el  1872.  La  ren¬ 
ta  de  la  tarde  de  toros  llegó  a  ha¬ 
cerse  casi  irrisoria  porque  la  tarde 
de  Cuasimodo,  que  era  la  que  de¬ 
bía  aprovechar  la  Facultad  rendía 
poquísimo.  En  este  año  se  hizo  ges¬ 
tiones  para  que  la  tarde  correspon¬ 
diente  a  la  Facultad  fuese  la  no¬ 
vena  de  la  temporada  y  esta  ges¬ 
tión  fue  solucionada  satisfactoria¬ 
mente  solo  en  el  año  de  1890.  En 
1871  se  acordó  cobrar  la  suma  de 
dos  soles  de  plata  por  derechos  de 
matrícula.  En  1877  se  acordó  cobrar 
cinco  soles  de  plata  por  el  título  de 
Médico.  En  1887  se  acordó  suprimir 
la  exoneración  del  pago  de  derechos 
que  existía  en  favor  de  los  alum¬ 
nos  hijos  de  Catedráticos  o  emplea¬ 
dos  de  la  Facultad.  En  1863  la  Fa¬ 
cultad  pagaba  predios  la  suma  de 
27  pesos  y  seis  reales  y  de  capella¬ 
nía  por  el  sitio  en  que  se  hallaba 
edificado  el  local  la  suma  de  410 
pesos. 

RENTERIA,  MARIA  BEATRIZ. 

—  Obstetriz  (1876). 

REPROBADO.  —  (Hist.) 

REQUENA,  PEDRO.  —  Doctor 
en  Medicina  y  Cirugía  de  la  Real 
Universidad  de  Lima.  Protomédico 
en  la  segunda  mitad  del  siglo  XVII. 
Hemos  hallado  pocas  veces  citado 
el  nombre  del  Dr.  Requena.  Entre 
los  cronistas  que  lo  mencionan  se 
cuenta  Meléndez  quien  lo  presenta 
como  habiendo  desahuciado  a  doña 
Leonor  Vargas,  que  sanó  de  una  ce- 
fálea  intolerable  y  de  una  lesión  ar¬ 
ticular  por  milagro  de  Santa  Rosa 
de  Lima. 


REQUEJO  Y  PEREZ,  JUAN.  — 

Médico  con  títulos  españoles.  Figu¬ 
ra  en  la  Relación  oficial  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Lima  de  1914.  Propieta¬ 
rio  de  la  Botica  “La  Salud”  en  Su- 
llana  en  1918  (B.  F.). 

REQUESON.  —  (Bromatolog.) . 

RESFRIO.  —  (F.  I.)  Nombre  vul¬ 
gar  del  romadizo,  como  lo  es  el  ca¬ 
tarro. 

RESOLA  AURRECOCHEA,  RA¬ 
MON.  —  Médico  con  títulos  españo¬ 
les.  Figura  en  la  Relación  oficial  de 
la  Facultad  de  Lima  de  1914. 

RETAMOSO,  JUSTA.  —  Curan¬ 
dera  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  por  los  años  de  1866.  Tenía  su 
casa  en  la  calle  de  Gallinacitos  N<? 
9,  altos,  y  se  había  dicho  especialis¬ 
ta  en  el  tratamiento  de  la  aliena¬ 
ción  mental.  Así  lo  asevera  la  Ga¬ 
ceta  Médica  de  Lima  del  año  1866. 

RETOU,  SIMON.  —  El  23  de  Ma¬ 
yo  de  1829  fue  autorizado  para  ejer¬ 
cer  de  Cirujano  Dentista  en  el  Pe¬ 
rú.  Era  cirujano  dentista  de  París. 
Hallábase  instalado  en  la  casa  N? 
15  de  la  calle  de  Lescano  y  publica¬ 
da  en  Mercurio  Peruano,  un  aviso 
profesional  que  comenzaba  “Dien¬ 
tes  incorruptibles”. 

REVOLUCION  CALIENTE.  — 

(Bromatolog.) 

REVISTA  DE  CIENCIAS.  —  El 

primer  número  salió  a  la  luz  pú¬ 
blica  en  octubre  de  1897  y  editado 
en  la  Imprenta  de  la  Escuela  de  In¬ 
genieros  y  era  redactado  por  profe¬ 
sores  de  ésta  y  de  la  Facultad  de 
Ciencias. 


(261 


REVOREDO,  FEDERICO.  —  Mé¬ 
dico-Cirujano. —  Bachiller  en  1900; 
su  tesis:  Las  condiciones  físicas  del 
soldado  y  la  profilaxia  de  las  enfer¬ 
medades  que  le  son  más  frecuentes. 
Médico  cirujano  en  1901.  Médico 
Auxiliar  del  Hospital  de  Santa  Ana. 
Bibliografía:  1)  Tesis  del  bachille¬ 
rato,  en  Anales  Universitarios,  vol. 
XVIII. 

RESNA  N.  —  Cirujano  español. 
En  la  revolución  que  estalló  en  Aya- 
cucho  en  Junio  de  1833  contra  el 
Gabinete  del  Gab.  Gamarra  tomó 
parte.  Los  indios  de  Iquicha  y  los 
Morochucos  ayudaron  a  las  fuerzas 
del  Gab.  a  debelar  la  revolución;  e- 
llos  fueron  los  que  azotaron  al  Te¬ 
niente  Mora  y  los  que  en  el  alto  de 
la  Angüella  tomaron  prisioneros  al 
Capitán  Lecuana,  al  teniente  Ne- 
greyros  y  al  Ciny  Resna.  Iban  a  ma¬ 
tar  a  estos  a  palos  y  pedradas  (27  de 
agosto)  cuando  llegó  la  tropa  re¬ 
gular  y  salvó  a  dichos  prisioneros 
y  fueron  trasladados  a  Lima,  donde 
se  les  siguió  juicio,  en  el  que  fueron 
condenados  a  muerte,  y  ejecutados 
en  la  Isla  de  San  Lorenzo:  Resna, 
Mora,  Lecuona  y  condenado  a  10 
años  de  presidio  el  Teniente  Ne- 
greyros. 

REY  CRISTINA.  —  Obstetriz 
(1881). 

REY  ALVAREZ  CALDERON, 
DOMINGO.  —  Bachiller  en  1906: 
Breves  consideraciones  sobre  la  cu¬ 
ra  radical  de  la  hernia  inguinal. 
Médico  cirujano  en  1907.  Médico  del 
Asilo  de  Huérfanos  Lactantes.  —  El 
ferrocarril  a  Recuay  (estudio  sani¬ 
tario),  en  “El  Comercio”  de  Lima, 
1913. 


REYDER,  LEON.  —  Farmacéutico 
(12  de  febrero  1857). 

REYEQUE.  —  Pez  del  Reyno  de 
Chile  muy  abundante  en  los  Ríos. 
Alcedo:  (Diccionario  Geográfico 

Histórico  de  las  Indias  Occidentales 
o  América  tomo  V,  Madrid  1789). 

REYES,  CARLOS.  —  Farmacéuti¬ 
co  (1872). 

REYES,  FELIX  A.  —  Farmacéuti¬ 
co. —  Figura  en  la  Relación  oficial 
de  la  Facultad  de  1916. 

REYES,  GASPAR  DE  LOS.  — 

Barbero  que  se  hallaba  establecido 
en  Huancavelica  por  los  años  de 
1632.  Reyes,  a  quien  algunos  de 
nuestros  informadores  llaman  tam¬ 
bién  cirujano,  estaba  casado  con  do¬ 
ña  Inés  de  Torres,  persona  que  de¬ 
claró  un  milagro  que  le  había  he¬ 
cho  San  Francisco  Solano,  durante 
el  proceso  de  beatificación  de  éste 
(Proceso  de  beatificación,  manus¬ 
crito)  . 

REYES,  JUANA.  —  Obstetriz 
(1833)  Figura  como  ejerciendo  la 
profesión  en  Lima,  en  la  Guía  Do¬ 
miciliaria  de  1833.  El  año  de  1833 
la  Señora  Reyes  publicaba  en  Mer¬ 
curio  Peruano  (edición  del  13  de 
abril  el  siguiente  aviso:  AL  PUBLI¬ 
CO:  La  que  suscribe,  habiendo  sido 
admitida  por  disposición  suprema 
en  la  casa  de  maternidad  por  los 
grandes  deseos  que  tenía  de  ser  útil 
en  algún  tiempo  en  el  importante  y 
necesario  arte  de  partear:  ha  conse¬ 
guido  por  su  regular  dedicación  en 
su  estudios  de  dos  años  continuos, 
la  aprobación  del  Protomedicato  de 
la  República  en  sus  exámenes  que 
ha  dado  al  efecto.  Es  verdad  que  es¬ 
to  ha  sido  debido  al  constante  celo 


262) 


y  enseñanza  de  su  gran  maestra  la 
Sra.  Fessel,  directora  de  dicha  casa, 
de  la  que  aún  cuando  no  ha  sido  su¬ 
perior  a  los  grandes  talentos  que  la 
adornan,  al  menos  se  ha  acercado 
en  parte  a  sus  conocimientos  en  la 
materia,  por  lo  que  se  le  ha  dado  a 
la  exponente  el  nombre  de  maestra, 
según  así  lo  expresa  el  título  que 
tiene  en  su  poder  expedido  por  el 
mencionado  protomedicato,  ante 
quien  igualmente  prestó  su  jura¬ 
mento  de  auxiliar  con  la  humani¬ 
dad  posible  a  las  miserables  nece¬ 
sidades  que  se  encuentran  en  ese 
caso.  En  su  respecto,  las  personas 
que  se  dignen  ocuparla  pueden  o- 
currir  a  la  calle  de  San  Juan  de 
Dios  casa  N?  16,  que  estará  pron¬ 
ta  a  la  hora  que  se  le  necesitara. 
Juana  Reyes. 

REYES,  MANUEL.  —  Flebótomo. 
(9  de  enero  de  1845)  Ejercía  la  pro¬ 
fesión  en  1886.  Aparece  como  san¬ 
grador  en  la  Guía  Domiciliaria  de 
1853. 

REYES,  SOFIA.  —  Obstetriz 
(1881). 

REYES,  TEODORO  DE  LOS.  — 

Farmacéutico  (23  de  Julio  de  1814). 

REYES  AUQUI,  ALFONSO.  - 

Médico  (1876). 

REYNOSO,  ALVARADO.  —  Co¬ 
rrespondiente  de  la  Academia  Na¬ 
cional  de  Medicina  de  Lima  en  la 
Habana  (1889). 


REYNOSO,  FABIO.  —  Médico- 
Cirujano.  Bachiller  en  1901;  su  te¬ 
sis:  La  medicación  cacodílica.  Médi¬ 
co  Cirujano  en  1902. 


REYNOSO,  JOSE.  —  Cirujano 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima 
en  1808  al  iniciarse  la  obra  del  Co¬ 
legio  de  San  Fernando  a  la  cual  con¬ 
tribuyó  con  un  donativo  de  10  pesos. 
Murió  el  1?  de  Abril  de  1854  miem¬ 
bro  de  la  Junta  directiva  del  Colegio 
en  1841.  Catedrático  de  Anatomía  en 
1844.  Presidente  de  la  J.  D.  de  Me¬ 
dicina  en  1849.  Estudios  de  Medici¬ 
na  en  una  pequeña  escuela  de  Me¬ 
dicina  establecida  en  el  Hospital 
del  Espíritu  Santo.  Compañero  de 
Santos  Montero,  Feo.  Faustos  y  Gas- 
tañeta.  Examinados  de  Cirugía  del 
P.  M.  por  los  años  de  1845.  Catedrᬠ
tico  de  Anatomía  en  1853  (G.  D.). 
En  la  Guía  Domiciliaria  de  1853  fi¬ 
gura  como  habitando  en  la  calle  de 
Velaochaga  N?  142. —  En  la  Guía  de 
Forasteros  del  año  de  1853,  aparece 
como  cirujano  jubilado. 

REYNOSO  HIIDALGO,  MARIA¬ 
NO.  —  Farmacéutico.  Por  el  Real 
Tribunal  del  Protomedicato  en  4  de 
Junio  de  1817. —  Tenía  establecida 
botica  en  Arequipa,  en  la  calle  de 
Mercaderes,  el  año  de  1838.  “El  Re¬ 
publicano”,  Arequipa,  t.  XIII,  sᬠ
bado,  20  de  Octubre  de  1838. 

RHER,  JUAN.  —  S.  J.  de  nacio¬ 
nalidad  húngara.  Profesor  de  Mate¬ 
máticas  en  el  Hospital  del  Espíritu 
Santo. 

RIBERA,  BENJAMIN.  —  Enfer¬ 
mero. —  (Biog.)  Nacido  en  Jauja 
en  1893.  Hizo  sus  estudios  en  la  Es¬ 
cuela  de  Enfermeros  de  Lima,  en  la 
que  obtuvo  el  título  profesional  el 
año  de  1918.  Actualmente  presta 
servicios  de  vacunador  en  las  pro¬ 
vincias  de  Jauja  y  Concepción 
(1918). 

RIBERA,  MARCELO  I)E.  —  Ciru¬ 
jano  que  ejercía  la  profesión  en  Li- 


(263 


ma  en  el  siglo  XVII. —  Conoció  al 
B.  Martín  de  Porres  y  declaró  en 
el  curso  del  proceso  de  beatificación 
del  limeño  célebre  haberlo  tratado 
y  haber  podido  apreciar  sus  virtu¬ 
des.  Parece  que  el  B.  Martín  tuvo 
gran  estima  de  este  Ribera.  Había 
afirmado  Ribera  al  P.  Cristóbal  de 
S.  Juan  del  O.  P.  haber  visto  los 
éxtasis  de  Martín  de  Porres.  Ribe¬ 
ra  había  nacido  en  1600,  parece  que 
en  Lima  , había  tratado  al  B.  Martín 
por  más  o  menos  50  años.  Casado 
con  doña  Ursula  de  Medina.  Ciru¬ 
jano  del  Convento  de  la  Magdalena. 

RIBEYRO,  RAMON.  —  Cirujano 
(1902)  Contenta  de  Br.  en  1900  y 
de  Dr.  en  1901.  Bachiller  en  1902. 
“El  análisis  bacteriológico  de  las  a- 
guas;  estudio  de  las  de  Lima”  (A.  U. 
330).  Estudios  en  Europa.  Director 
de  Instituto  Nacional  de  Vacuna,  cu¬ 
ya  organización  estudió  en  Europa. 
Renunció  la  presidencia  Fernandi- 
na  en  1911. —  Doctor  en  1914;  “La 
vacuna  antivariólica  —  Observacio¬ 
nes  sobre  la  degeneración  de  la  va¬ 
cuna  antivariólica  e  investigaciones 
sobre  su  agente  etiológico.  Biblio¬ 
grafía:  La  disentería  en  Lima,  G. 
M.  912  (c/.  Bambarén). —  Estudio 
experimental  de  la  enfermedad  de 
Carrión,  G.  M.  913  (c/.  Arce-Mac- 
kehenie. —  El  pigmento  malárico  en 
la  orina  de  los  palúdicos,  G.  M. 
913  (c/.  Bambarén). —  Un  caso  au¬ 
téntico  de  miasis  vesical  (el  VI 
Congreso  estino-americano)  G.  M. 
915. —  Sobre  un  caso  de  espiroque- 
tosis  íctero  hemorrágica,  G.  M.  917 
(c/.  Arce). —  Una  nueva  Srahame- 
11a:  G.  Brumptin,  Anales  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina,  fase.  1.  1918. — 
Inoculabilidad  de  la  verruga  perua¬ 
na  a  los  animales,  G.  M.  914  (c/. 
Arce-Mackehenie). —  Primera  ten¬ 
tativas  de  inmunidad  en  la  verruga 
peruana,  G.  M.  914,  c/.  Arce-Mac¬ 


kehenie). —  Tesis  del  doctorado,  Li¬ 
ma,  1914). —  Sobre  el  Tripanosoma 
Duttoni,  G.  M.  917  (c/.  Juan  Luis 
Raffo). —  Sobre  un  caso  de  Sacha- 
ro  mycosis  labial,  Anales  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina,  fase.  V,  1918. — 
Espiroqueta  íctero  hemorrágico  en 
las  ratas  de  Lima,  G.  M.  1918. —  Un 
nuevo  caso  de  espiroquetósis  bron- 
copulmonar,  G.  M.  918. —  La  peste 
en  Pisco,  G.  H.  904. —  Infección  ex¬ 
perimental  de  llama  con  virus  vas- 
cínico  (B.  A.  U.  M.  904)  c/.  Biffi. — 
Apuntes  sobre  algunos  nuevos  me¬ 
dios  de  cultivo  para  las  bacterias 
(B.A.N.M.  904)  c/.  Biffi. —  Las  reac¬ 
ciones  revaccinales,  G.  H.  903. 

RIBOTY,  AUGUSTO.  —  Farma¬ 
céutico. —  Figura  en  la  Relación  o- 
ficial  de  la  Facultad  de  Lima  de 
1916. 

RICA,  FRANCISCO.  —  Farma¬ 
céutico,  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

RICHERAND.  —  El  año  de  1826 
fue  declarado  por  la  Junta  de  Pro¬ 
fesores  del  Colegio  de  la  Indepen¬ 
dencia  curso  oficial  de  Fisiología  y 
Cirugía  el  de  este  autor. 

RICKETS,  CARLOS  ALBERTO. 

—  Estudió  en  Londres.  Títulos  en 
Lima  en  1905.  Ejerce  en  Arequipa. 

RIMA  RIMA.  —  (Bot.)  La  rima 
rima  o  yerba  cul,  la  usan  contra  el 
gálico  y  dolores  externos  que  pro¬ 
ceden  de  él,  aplicada  caliente  sobre 
la  parte  dolorida,  pero  poniéndole 
antes  un  lienzo  por  que  sino  desue¬ 
lla  la  cutis  (Lecuanda:  Descripción 
de  Cajamarca,  en  Mercurio  Perua¬ 
no,  tomo  II  de  la  edición  de  la  Bi¬ 
blioteca  Peruana,  Lima,  1861). 


264) 


RIO,  LORENZO  DEL.  —  Farma¬ 
céutico  que  ejercía  la  profesión  en 
Lima  en  1808.  En  20  de  Junio  de 
dicho  año  le  fue  concedida  por  el 
Real  Tribunal  del  Proto  Medicato 
licencia  para  abrir  una  botica  en  Li¬ 
ma  en  la  calle  de  Matasiete. 

RIO,  ROBERTO  DEL.  —  Corres¬ 
ponsal  de  la  Unión  Fernandina  de 
Lima  en  Santiago  de  Chile  (1888). 

RIO,  ROSA  DEL.  —  Obstetriz 
(1874). 

RIOS  BERTHA.  —  Farmacéutica. 
Figura  en  la  Relación  oficial  de  la 
Facultad  de  Lima  en  1916. 

RIOS,  CARLOS.  —  Farmacéu¬ 
tico  (1887). 

RIOS,  FRANCISCO  F.  —  Far¬ 
macéutico  (1907).  Corresponsal  en 
Chincha  Alta  del  Boletín  Farmacéu¬ 
tico  (1918). 

RÍOS,  HORTENCIA.  —  Obstetriz. 

RIOS,  JOSE  ANSELMO  DE  LOS. 

—  Médico  (1866)  21  de  febrero  ma¬ 
trícula  Universit.  Dr.  Catedrático 
auxiliar  de  Terapéutica  y  de  Ma¬ 
teria  Médica,  por  concurso,  en  18 
de  Agosto  de  1866.  Catedrático  ti¬ 
tular  de  Química  Médica,  por  con¬ 
curso,  en  22  de  agosto  de  1872.  Se¬ 
gundo  Jefe  de  la  Columna  “Inde¬ 
pendencia”.  Sobrino  del  Decano,  del 
cual  fue  encargado  de  algunas  de 
sus  últimas  voluntades.  Catedráti¬ 
co  de  Química  en  la  Facultad  de 
Ciencias.  1896,  con  Flores  (R.  L.) 
Quiroga,  Becerro  y  Castillo  pidió 
creación  Clínica  Pediátrica. —  Inte¬ 
rino  de  Terapéutica  en  1868. —  Con¬ 
tenta  Bachiller  en  1864. —  Regresó 
de  Europa  el  86.  Bibliografía:  Medi¬ 


cina  Legal  y  Toxicología  (en  anᬠ
lisis  toxicológico  (G.  M.  86) —  Los 
microbios  y  el  cólera  morbo  asiático 
(G.  M.  87). —  Conf.  farm.:  Apuntes 
sobre  la  Terapéutica  del  cólera  (C. 
M.  87). —  Contagiosidad  de  la  tu¬ 
berculosis  por  medio  del  aire  res¬ 
pirado  (C.  M.  87). —  Conf.  farm.: 
Materia  médica  nacional  (87). — 
Presidente  de  la  U.  F.  (87). —  Pre¬ 
sidente  U.  F.  88-89.-—  Es  posible  re¬ 
juvenecer  (C.  M.  87). —  Agave  a- 
mericano  (C.  M.  89).  Informe  mé¬ 
dico  Legal  (a  la  F.  de  M.)  M.  M. 
1897  (c/.  Barrios  y  Velásquez).— 
1)  Tesis  Br.  Ciencias:  El  hidrógeno 
es  metal,  A.  S.  F.  1872. —  2)  Tesis 
Bachiller  de  Medicina:  La  Ambros- 
sia  peruviana  es  un  remedio  nuevo, 
eficaz  para  el  reumatismo.  A.  S.  F. 
1873. —  3)  Tesis  Dr.  en  Medicina: 
La  coca  del  Perú  —  A.  S.  F.  1873. — 
Con  Muñiz  “Informe  antropológico 
acerca  de  los  restos  de  Pizarro  (91). 

—  Programa  de  Química  General 

—  Imp.  Gil  1899. —  El  agua  potable 
de  Lima,  informe  a  la  Alcaldía  (M. 
M.  87). —  Aguas  de  Lima,  G.  C. 
VII.—  Fallece  25  de  Julio  1900  — 
Necrológicos:  Velásquez  Alfredo  I 
León,  G.  A.  García  y  O.  Hercelles. 

RIOS,  JOSE  ANSELMO  DE  LOS. 

—  (1843-1900)  Huancavelica. —  Hi¬ 
zo  sus  estudios  en  Ayacucho  (1852- 
1858)  después  Seminario  Santo  To- 
ribio.  El  59  Medicina.  Médico  el  66 
y  ese  año  auxilios  Terap.  y  Mat. 
Médica.  Prof.  Química  e  Historia 
Natural  en  Guadalupe  por  la  mis¬ 
ma  época.  En  1887  por  concurso  7a. 
asignatura  Guadalupe  —  1870  prof. 
Química  y  Física  Escuela  de  Artes 
y  Oficios.  1871  principal  interino  de 
Química  en  Ciencias.  1872  concurso 
de  Química  en  Medicina.  1893  titular 
en  Ciencias. —  Estudios  en  Europa. 
Miembro  de  la  Soc.  Médica  del 


(265 


Guayas  y  de  la  A.  de  Ciencias  de 
California. —  Laboratorio  químico 
municipal  —  R.  de  C.  I.,  II. —  Es¬ 
tudio  del  Agua  de  Lima,  R.  de  II. — 
Regresó  de  Francia  el  86. 

RIOS,  JUAN  DE  LOS.  —  Flebó¬ 
tomo  por  el  Real  Tribunal  Proto 
Medicato  en  3  de  Junio  de  1818. 

RIOS,  JUAN  J.  DE  LOS.  —  Ba¬ 
chiller  en  1906;  su  tesis:  Algunas 
consideraciones  sobre  el  empleo  te¬ 
rapéutico  del  colargol. 

RIOS,  MANUEL  C.  —  Farmacéu¬ 
tico  (1910). 

RIOS,  MIGUEL  EVARISTO  DE 
LOS.  —  Alumno  interno  del  Cole¬ 
gio  de  San  Fernando  (11  de  febre¬ 
ro  de  1820)  Secretario  oficial  el  4 
de  Noviembre  de  1826  (de  hecho  lo 
había  sido  mucho  antes).  Propues¬ 
to  en  7  de  febrero  de  1827  como 
profesor  de  Física  Experimental  y 
aceptado  por  el  Gobierno  en  10  de 
marzo  del  mismo  año  Agraciado 
con  el  grado  gratuito  de  doctor  en 
1828.  Médico  en  21  de  noviembre 
de  1844.*  Hizo  donación  de  sus  suel¬ 
dos  en  favor  de  los  Laboratorios 
de  la  Facultad  en  1856.  Primer  de¬ 
cano  elegido  por  la  Facultad  el  11 
de  Abril  de  1872. —  Miembro  del 
Consejo  Superior  de  Instrucción  Pú¬ 
blica  de  la  Comisión  Reformadora 
del  Código  de  Instrucción.*  Presi¬ 
dente  Honorario  de  la  Sociedad  Far¬ 
macéutica.  Reelegido  decano  murió 
como  tal  en  28  de  junio  de  1881.  En 
1876  miembro  de  la  comisión  encar¬ 
gada  de  formular  el  Reglamento  del 
Colegio  y  hospicio  de  la  Maternidad. 
Ulloa  pronunció  el  discurso  necroló¬ 
gico.  Lego  fincas.  Facultad  acordó 
colocar  retrato  salón  sesiones.* 
(1857)  con  el  Director  General  de 


Instrucción  y  los  rectores  de  la  Uni¬ 
versidad  de  San  Carlos  y  Santo  To- 
ribio  Vice-rector  de  la  Universidad 
en  1861. —  Preocupóse  educar  en  los 
alumnos  el  espíritu  de  observación 
clínica. —  Siguiendo  huellas  Here- 
dia  mandó  jóvenes  Médicos  a  Euro¬ 
pa.  Melgar  Adán,  Dermatología,  Pa¬ 
rís,  600  pesos  mensuales  y  500  gas¬ 
tos  de  viaje  por  Panamá. —  En  1869, 
como  Decano  más  antiguo,  presidió 
otros  Decanos  para  proyecto  Regla¬ 
mento  Orgánico  de  la  Universidad. 
Miembro  honorario  Facultad  San¬ 
tiago  de  Chile,  a  iniciativa  del  De¬ 
cano  de  ella  Dr.  J.  Joaquín  Agui- 
rre.  A  su  muerte,  en  1881,  la  Fa¬ 
cultad  acordó  colocar  su  retrato  en 
el  salón  de  sesiones.  A  su  muerte  le¬ 
gó  a  la  Facultad  las  fincas  20-22  de 
Ja  Faltriquera  del  diablo. —  Nacido 
en  Lircay,  en  el  departamento  de 
Huancavelica,  origen  modesto,  un 
tic  que  estaba  bien  en  Lima  y  le 
ayudó  bastante.  Estudió  Humanida¬ 
des  en  San  Fernando,  donde  Simón 
Gregorio  Paredes  fué  de  los  prime¬ 
ros  en  darse  cuenta  de  los  méritos 
de  Ríos.  Pasante  de  Matemáticas, 
protegido  de  Luna  Pizarro.  Secre¬ 
tario  del  Colegio  nombrado  en  1826 
obtuvo  dispensa  derechos  Dr.  en 
Artes.  Diputado  en  1829,  comisión 
de  instrucción.  Alejado  política  co¬ 
mienza  práctica  profesional  en  la 
Caridad  que  duró  30  años  (la  prác¬ 
tica)  allí  se  hizo  el  clínico  excelen¬ 
te  que  fue  Ríos.  En  1840  ejercía 
práctica  en  S.  Andrés.  En  1856  Clí¬ 
nica  interna.  Como  alumno;  Juró 
la  Independencia  en  30  de  Julio  de 
1821.  Médico  de  S.  Andrés. —  1843 
Por  concurso  Cátedra  nominal  de 
Prima  de  Medicina. —  1848,  Vocal 


*  Es  un  error,  pues  fué  incorporado 
a  la  Universidad  como  Doctor  en  Medi¬ 
cina,  el  2  de  Enero  de  1833. 


de  la  Junta  Directiva  de  Medicina 
que  había  reemplazado  el  Protome- 
dicato. —  1874,  Senador  Huancaveli- 
ca-  '  1853,  Prima  de  Medicina. — 
1856,  Miembro  tribunal  de  Respon¬ 
sabilidad.—  1956,  Fundador  “Socie¬ 
dad  de  Medicina”. —  1862,  Presiden¬ 
te  de  la  “Sociedad  de  Medicina”. — 
1870,  Miembro  Correspondiente  Aca¬ 
demia  de  Ciencias  de  California. — 
1830,  Enfermero  Mayor  de  la  Cari¬ 
dad. —  1856,  Discurso,  acerca  de  la 
fiebre  amarilla,  en  la  Sociedad  de 
Medicina,  en  G.  M.  1856.—  1857,  Dis¬ 
curso,  inaugural,  S.  de  Medicina  — 
G.  M.  1857. —  Memoria  del  Decano, 
A.  U,  III,  IV. 

RÍOS,  SABINO.  —  Bachiller  en 
1889:  El  reumatismo  blenorrágico. 
Médico  cirujano  en  1890.  Aneurisma 
del  cayado  de  la  aorta  (C.  M.  88). 
Conf.  ferm.:  Extructura  del  eje  cere¬ 
bro-espinal  (85). 

RIOS  ELEJALDE,  MANUEL  A- 
DAN.  —  Médico-Cirujano.  Bachiller 
en  1908;  su  tesis:  Estudio  clínico  del 
enesol  en  la  sífilis.  Médico  cirujano 
en  1909. 


RIOS  S  ANTILLANA,  FAUSTI¬ 
NO.  —  Bachiller,  firma  uno  de  los 
versos  dedicados  al  Dr.  Bermejo  y 
Roldán,  con  ocasión  de  la  publica¬ 
ción  de  su  discurso  sobre  la  enfer¬ 
medad  sarampión  (1693)  Ríos  se 
dice:  discípulo  de  Bermejo.  Lo  fue 
en  Medicina. 


RIPALDA,  PEDRO  JOSE.  —  Ba 

chiller  en  1893:  Patogenia  de  la  in¬ 
flamación.  —  Bachiller  en  Ciencias: 
Sobre  la  extracción  de  la  arabuia  y 
de  la  basorina  de  la  Inga  Feuiller 
(pacae)  en  G.  C.  III. 


RISIPOLA.  —  (F.  I.)  Nombre  da¬ 
do  por  los  prácticos  y  por  el  vulgo 
de  la  época  colonial  a  la  erisipela. 
(Véase  la  palabra).  El  B.  Martín  de 
Porres  curó  uno  con  la  sangre  ca¬ 
liente  de  un  gallo  recién  victimado. 

RISCO,  GLICERIA  INDRA.  — 

Obstetriz  (1896). 

RISCO,  RAMON  DEL.  —  Farma¬ 
céutico.  En  16  de  enero  de  1816  el 
Real  Tribunal  del  Protomedicato  le 
concedió  la  licencia  para  abrir  una 
botica  en  el  Callao.  Obtuvo  el  título 
profesional  en  10  de  marzo  de  1820. 

RIVADENEYRA,  DIEGO.  —  Mu¬ 
rió  en  Lima  (1892)  estudiando  el 
último  año  de  Medicina,  víctima  de 
la  enfermedad  de  Basedow. —  Tra¬ 
ducciones  del  francés  para  el  M.  M. 
890-891. 

RIVAS,  FRANCISCA.  —  En  la 

guía  domiciliaria  de  1853.  Aparece 
como  “Curandera”,  residente  en  Li¬ 
ma,  domiciliada  en  la  calle  de  Ma¬ 
lambo  N9  30. 

RIVAS,  FRANCISCO.  —  En  la 

Guía  domiciliaria  de  1853  aparece 
como  Médico  del  Hospital  de  San 
Andrés. 

RIVERA,  ISABEL.  —  Obstetriz 
(1887). 

RIVERA,  JOAQUIN  DE.  —  Boti¬ 
cario  que  ejercía  la  profesión  en  Li¬ 
ma  en  el  año  1749  en  el  cual  fue 
duramente  castigado  por  el  Tribu¬ 
nal  de  la  Inquisición.  Rivera  era 
natural  de  Quito. 

RIVERA,  JOSE.  —  Sangrador. 
Aparece  como  tal  en  la  Guía  Domi¬ 
ciliaria  de  1853  y  como  residente  en 


(267 


el  Callao,  domiciliado  en  la  calle 
Flores  N?  52. 

RIVERA,  JOSE  EDUARDO.  — 

Nacido  en  Arequipa  en  1888.  Desde 
el  año  1902  residió  en  Londres,  don¬ 
de  hizo  sus  estudios  médicos,  espe¬ 
cializándose  en  Oculística.  Llegó  al 
Perú  el  año  1916. —  Un  caso  de  co- 
loboma  congénito  del  párpado  su¬ 
perior,  G.  M.  916. 

RIVERA,  JOSE  MARIA  PILAR 

DE.  —  Médico  cirujano,  que  ejer- 
día  la  profesión  en  Huancavelica 
en  1816.  Durante  este  año  el  Real 
Tribunal  del  Protomedicato  le  amo¬ 
nestó  por  ejercer,  al  mismo  tiempo, 
en  el  Hospital  de  dicha  ciudad,  los 
cargos  de  médico-cirujano  y  farma¬ 
céutico. 

RIVERA,  MANUEL  JULIO.  — 

Alumno  del  último  año  de  estudios 
de  Medicina.  Una  afección  grave 
obligolo  a  retirarse  a  Caj  amarca, 
donde  murió  (1892). 

RIVERA,  MARIANO.  —  Farma¬ 
céutico  (19  de  Julio  de  1812). 

RIVERO,  GREGORIO.  —  Farma¬ 
céutico  (28  de  noviembre  de  1820). 


RIVERO,  JUAN  A.  —  Bachiller 
en  1883:  Podredumbre  de  hospital  y 
su  tratamiento  por  el  alcanfor.  Mé¬ 
dico  cirujano  en  1884.  Conf.  ferm.: 
Cierto  número  de  inflamaciones 
quirúrgicas  bajo  el  punto  de  vista 
del  diagnóstico  (87).  Ejerció  Pacas- 
mayo  94. 

RIVERO,  MANUEL.  —  Nombra¬ 
do  en  24  de  mayo  de  1808.  Tenien¬ 
te  del  Protomedicato  en  11  inmanga 
(Ayacucho). 


RIVERA,  MARIANO.  —  En  1845 
(Correo  Peruano,  1845)  le  pagaba 
la  Intendencia  del  Callao  como  a 
“físico  de  vacuna”,  12  pesos  men¬ 
suales. 

RIVERO,  MARIANO.—  Médico.— 
Aparece  como  tal  y  como  ejercien¬ 
do  la  profesión  en  el  Callao,  en  la 
Guía  domiciliaria  de  Lima,  en  1853. 

RIVET.  —  Ciruj  ano  militar  que 
estuvo  en  el  Perú  en  1901. 

RI VILLA,  BONET  Y  PUEYO,  JO¬ 
SE  DE.  —  Natural  de  Zaragoza,  e- 
jercía  la  profesión  en  Lima  en  el 
siglo  XVII.  Es  el  pretendido  autor 
de  los  “Desvíos  de  la  naturaleza  o 
tratado  de  los  menstruos”  (1695) 
publicado  en  Lima  por  J.  Contreras 
y  que  el  Dr.  Pablo  Patrón  hizo  co¬ 
nocer  en  las  columnas  de  la  Crónica 
Médica  de  Lima  del  año  de  1887. 
El  Dr.  Juan  Peralta  Barnuevo  re¬ 
clamó  para  si  la  paternidad  de  es¬ 
te  estudio.  Parece  que  Rivilla  solo 
hizo  alguna  autopsia.  Era  cirujano 
del  Hospital  de  la  Revilla  y  también 
del  de  la  Caridad  y  de  Cámara  del 
Virrey,  Fernández  Portocarrero.  El 
estudio  publicado  por  Rivilla  tenía 
la  aprobación  de  los  Drs.  Bermejo, 
Ramírez  Pacheco  y  Vargas  Machu¬ 
ca,  D.  D.  Diego  José  Salazar  y  de 
Fr.  Gerónimo  de  Quezada  Sotoma- 
yor. 

ROOBIN,  CARLOS.  —  Profesor 
en  la  Universidad  de  París,  nom¬ 
brado  el  año  de  1861,  miembro  co¬ 
rrespondiente  de  la  Sociedad  de 
Medicina  de  Lima. 

ROBINSON,  JORGE  MANUEL. 

—  Había  realizado  estudios  médi¬ 
cos  en  Inglaterra.  Negósele  permi¬ 
so  para  ejercer  la  profesión  en  1850. 


268) 


ROBLES,  AMADEO.  —  Bachiller 
en  1917;  su  tesis:  Algunas  conside¬ 
raciones  sobre  la  litiasis  biliar.  Ob¬ 
tuvo  el  título  profesional  el  17  de 
setiembre  de  1917.  Falleció  en  1920. 
Bibliografía:  Un  caso  de  úlcera  sim¬ 
ple  del  estómago  (Com.  a  la  S.  M. 
del  2  de  Mayo)  1915. —  Nefritis  hi- 
dropígena  y  azoemica,  ed.  ed.  916. 
—  La  hiperclorhidria  de  origen  bi¬ 
liar,  G.  M.  1917. 

ROBLES  N.  —  Licenciado  en  Me¬ 
dicina  y  Cirugía.  Citado  por  el  Dr. 
Matías  de  Porres,  quien  asegura 
que  el  Licenciado  Robles  había  es¬ 
crito,  en  colaboración  con  el  Licen¬ 
ciado  Diego  Calderón,  un  tratado 
sobre  las  plantas  del  Perú. 

ROCA,  ANDRES  DE  LA.  —  Ciru¬ 
jano  y  Médico  que  ejercía  la  pro¬ 
fesión  en  Lima  en  el  siglo  XVII. 

ROCCA,  EMILIO  G.  —  Médico 
en  1877.  Algunas  traducciones  del 
francés  (G.  M.  76).  Procedimiento 
para  investigar  la  naturaleza  de  un 
veneno,  tesis  del  licenciado  (77) 
Contenta  de  Licenciado  (1876). 
Ejerció  94  Guayaquil. 

ROCA,  JOSE  GASPAR.  —  Médi¬ 
co.  Por  los  años  de  1830,  era  médi¬ 
co  de  la  Sociedad  Filantrópica,  es¬ 
tablecida  en  Trujillo,  el  1  de  febre¬ 
ro  de  ese  año,  por  el  Administrador 
de  Correos  D.  Juan  Azaldegui  (Guía 
de  forasteros). 

ROCA,  JUAN  DE  LA.  —  Médico 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima  en 
la  segunda  mitad  del  siglo  XVIII. 
En  el  año  de  1796  era  médico  del 
Hospital  de  San  Andrés. 

ROCA  Y  BOLOÑA,  PEDRO  J.  — 

Médico  (1912)  Bachiller  en  1911;  su 


tesis:  Ensayo  del  estudio  clínico  del 
Salvarsán. —  Tesis  del  bachillerato, 
G.  M.  912. 

ROCA  ZELA,  PEDRO.  —  Ana 

tomía  Patológica  del  Bazo,  G.  M. 
918  (Colab.  de  Ernesto  Raffo,  Luis 
A.  Mendoya  y  Jorge  de  Piérda). 

ROCHA  FR.  FRANCISCO.  —  Re¬ 
ligioso  trinitario  “Ministro  principal 
de  un  hospital  que  el  presidente 
(Gasea)  había  prevenido.  No  es  po¬ 
sible,  sobre  la  base  de  las  relaciones 
de  los  cronistas,  establecer  si  el  Pa- 
dro  Rocha  fue  solo  un  padre  espiri¬ 
tual  de  los  heridos  y  enfermos  o  si 
fue  también  un  enfermero  o  algo 
más. 

ROCHA  Y  CARRANZA,  JOSE 

DE.  —  Publicó  en  Lima  en  1682  un 
Calendario  astro-médico  en  1863, 
que  se  halla  en  la  Biblioteca  Nacio¬ 
nal  de  Lima. 

RONDADORES.  —  Mosquitos  pe¬ 
queños  y  redondos  que  nunca  pa¬ 
ran,  andan  volando  continuamente 
alrededor  de  las  personas,  a  quie¬ 
nes  molesta  infinito  con  zumbido  y 
las  picadas:  es  innumerable  la  pla¬ 
ga  que  hay  de  ellos. —  Alcedo:  Dic¬ 
cionario  Geográfico  Histórico  de  las 
Indias  Occidentales  o  América,  to¬ 
mo  V.  Madrid,  1789). 

RODAMONTE,  MIGUEL.  —  Mé¬ 
dico  (1865)  Médico  de  la  Compañía 
Inglesa  de  Vapores  y  cirujano  de 
Ejército.  Falleció  en  1893. 

RODRIGO  EGUREN,  JAVIER.  — 
Médico-Cirujano.  Bachiller  en  1907: 
La  intervención  precoz  en  las  ade¬ 
nitis  cervicales  tuberculosas.  Médi¬ 
co  Cirujano  en  1907.  Estudios  en 
Europa,  con  Albarrán  y  otros  de 
las  enfermedades  génito-urinarias. 


(269 


RODRIGUEZ,  ABELARDO.  — 

Médico  (1868).  Ejercía  la  profesión 
en  La  Paz  (Bolivia)  1894. 

RODRIGUEZ,  CARLOS.  —  Far¬ 
macéutico. —  Figura  en  la  Relación 
oficial  de  la  Facultad  de  1916. 

RODRIGUEZ,  DIEGO.  —  Ciruja¬ 
no  que  ejercía  en  Lima  en  la  se¬ 
gunda  mitad  del  siglo  XVI. 

RODRIGUEZ,  ELIAS.  —  Farma¬ 
céutico. —  Figura  en  la  Relación  o- 
ficial  de  la  Facultad  de  1916. 

RODRIGUEZ  E.  D.  —  Farmacéu¬ 
tico  que  ejercía  la  profesión  en  1886. 

RODRÍGUEZ,  FELICIANO.  — 

Sangrador  establecido  en  Arequi¬ 
pa,  en  las  esquinas  de  la  Ranchería, 
casa  de  Oviedo  el  año  1883  (“El  Re¬ 
publicano”,  Arequipa,  T.  XIII,  N? 
52,  sábado  13  de  octubre  de  1838). 

RODRIGUEZ,  FIDEL.  —  Médico 
(1881). 

RODRIGUEZ,  FRANCISCO.  — 

Médico-Cirujano.  (23  de  Diciembre 
de  1850).  Por  los  años  de  1853  apa¬ 
rece  como  Delegado  de  la  Junta  Di¬ 
rectiva  de  Medicina  en  Tacna  (Guía 
de  Forasteros)  y  médico  del  hospi¬ 
tal  de  San  Ramón  de  esa  ciudad. 


RODRIGUEZ,  ISIDRO.  —  Dentis 
ta  (Not.)  Platero  y  dentista  estable¬ 
cido  en  la  ciudad  del  Cerro  de  Pas¬ 
co,  cuyos  habitantes  le  obsequiaron, 
el  año  de  1888,  una  medalla  de  oro 
en  premio  a  sus  trabajos  en  dentis- 
tería  y  en  platería  y  en  atención  tam¬ 
bién  al  mérito  de  haberse  formado 
sin  maestros.  (El  Perú  Ilustrado, 
Lima,  1888). 


RODRIGUEZ  JOSE  PONCIANO. 

—  Cirujano  Latino  (12  Re  Mayo 
de  1829). 

RODRIGUEZ  JOSE  S.—  Médico 
(1889)  Ejercía  en  Puno  en  1894. 

RODRIGUEZ  JOSEFINA.—  obs- 
tetriz  (1878). 

RODRIGUEZ  JUAN.—  Cirujano 
que  con  su  colega  Gerónimo  Villa- 
rreal  (Veáse)  asistió  al  B.  Juan  Ma¬ 
sías  (  1585-16..). 

RODRIGUEZ  JUAN.—  Médica 
que  ejercía  la  profesión  en  Lima 
en  el  siglo  XII,  citado  por  Melén- 
dez. 

RODRIGUEZ  JULIO.—  Doctor  en 
Medicina  y  Cirujía  de  la  Universi¬ 
dad  de  Sucre  (Bolivia).  Teniente 
del  Protomedicato  de  Bolivia  en  Co- 
chabamba;  excatedrático  titular  de 
Patología  interna  y  de  Terapéutica 
y  Materia  Médica  en  La  Paz.  Dele¬ 
gado  de  Bolivia  ante  el  Congreso 
Sanitario  reunido  en  Lima  en  1888. 
Corresponsal  “Unión  Fernandina” 
en  Cochabamba  (1888)  y  Miembro 
Correspondiente  de  la  Academia 

Nacional  de  Medicina  de  Lima 
(1889). 

RODRIGUEZ,  JULIO  BENJA 

MIN.  —  Farmacéutico  (1902).  Co¬ 
rresponsal  del  Boletín  Farmacéuti¬ 
co  en  Cajamarca  (1918). 

RODRIGUEZ,  JULIO  BENJA 

MIN.  —  Farmacéutico  (1902).  Co¬ 
rresponsal  del  Boletín  Farmacéuti¬ 
co  en  Cajamarca  (1918). 

RODRIGUEZ,  AGUSTINA.  — 

Obstetriz  (1865), 


270) 


RODRIGUEZ,  ANATOLIA.  — 

Obstetriz  (1876). 

RODRIGUEZ,  ANGELICA.  — 

Obstetriz. 

RODRIGUEZ  JUAN.  —  Profesor 
fundador  de  la  Cátedra  de  Farma¬ 
cia  en  la  Facultad  de  Medicina  en 
1856.  En  1860  dictó  el  curso  de  Quí¬ 
mica  Inorgánica.  Débese  a  él  espe- 
cialización  de  la  enseñanza  de  Far¬ 
macia  en  Lima.  Autor  del  primer 
Petitorio  y  del  primer  proyecto  de 
ejercicio  de  la  Farmacia.  Le  suce¬ 
dió  Zuleta,  en  1868. —  (Farm.  12  de 
Octubre  de  1822). —  Del  estado  ac¬ 
tual  de  la  Farmacia,  en  G.  M.  1861, 
informe  a  la  Facultad  de  Medicina 
de  Lima. 

RODRIGUEZ,  LUCAS.  —  Bachi¬ 
ller  en  1892;  su  tesis:  “Propiedades 
terapéuticas  del  Sol”.  Médico  en 
1893.  Titular  de  Chachapoyas 
(1894). 

RODRIGUEZ,  LUIS  AGUSTIN. 

—  Dr.  Médico  (29  de  setiembre  de 
1832). 

RODRIGUEZ,  MANUEL.  —  Mé¬ 
dico  (1875).  Falleció  en  el  Callao, 
donde  ejerció  la  profesión,  en  1894. 

RODRIGUEZ,  MANUEL.  —  Far¬ 
macéutico  (1867). 

RODRIGUEZ,  MANUELA  —  Obs¬ 
tetriz  que  ejercía  la  profesión  en 
1886. 

RODRIGUEZ,  MARIA.  —  Obs¬ 
tetriz. 

RODRIGUEZ,  MARIA  ANTO¬ 
NIA.  —  Obstetriz  (1907). 


RODRIGUEZ,  MARIA  ESTHER 

A.  —  Obstetriz  (1908). 

RODRIGUEZ,  MARIANO.  —  Ad¬ 
ministrador  del  Hospital  de  San 
Bartolomé  (Conciliador,  Lima,  11 
de  febrero  de  1832). 

RODRIGUEZ,  MIGUEL.  —  Far¬ 
macéutico  que  ejercía  la  profesión 
en  1886. 

RODRIGUEZ,  MODESTO.  —  Mé¬ 
dico  (1912).  Bachiller  en  1912:  “La 
publiotonia  subcutánea”. 

RODRIGUEZ,  ROMUALDO.  — 

Alumno  del  Colegio  de  San  Fernan¬ 
do  en  1822. 

RODRIGUEZ,  TEOFILA.  —  Obs¬ 
tetriz  (1898). 

RODRIGUEZ,  ZACARIAS.  — 

Bachiller  en  1889:  El  hipnotismo. 
Médico  Cirujano  en  1891.  M.  de  la 
Junta  Sanitaria  de  Vacuna  (84). 
Conf.  ferm.:  Inervación  del  corazón 
(88).  Médico  titular  de  Puno  (95). 
Titular  de  Sicuani  (94). 

RODRIGUEZ  DE  VILLALOBOS, 
JUAN.  —  Fundador  de  un  Hospital 
destinado  en  el  Cuzco  a  la  asisten¬ 
cia  de  los  enfermos  atacados  del 
mal  de  San  Lázaro  (1555). 

RODRIGUEZ  DE  LA  MONJA, 
LUIS.  —  Cirujano  que  aprendió  el 
arte  bajo  la  dirección  de  Crispín 
Hernández  en  el  siglo  XVII.  Cita¬ 
do  por  Meléndez. 

RODRIGUEZ  DULANTO,  ABRA- 
HAM.  —  Bachiller  en  1899:  Estu¬ 
dios  criminológicos.  Médico  ciruja¬ 
no  en  1900. —  Ministro  de  Hacien¬ 
da  en  1919. —  La  agricultura  nacio- 


(271 


nal.  —  R.  U.  1907. —  Reflexiones 
antropológicas,  A.  V.,  25. 

RODRIGUEZ  DULANTO,  LAU¬ 
RA.  —  Bachiller  en  1899:  El  ictiol 
en  las  inflamaciones  pelvianas. 
Contenta  de  Bachiller  en  1898.  Mé¬ 
dico  cirujano  en  1900.  Primera  da¬ 
ma  que  tuvo  el  título  de  médico  ci¬ 
rujano  entre  nosotros. —  Nació  en 
Supe  (Chancay)  en  1875  de  D.  Mar¬ 
celo  y  doña  Cristina  Dulanto,  hija 
de  D.  Martín. —  Estudios  Colegio 
Badani. —  1892  en  Ciencias  —  Con¬ 
tentas  de  Bachiller  y  de  Doctor  — 
Grado  de  Doctor  en  1898:  Estudios 
geológicos  en  la  provincia  de  Chan¬ 
cay. —  Tesis  de  Bachiller  en  Cien¬ 
cia,  A.  U.,  26. —  1894  en  Medicina, 
Contenta  de  Bachiller  (99)  y  Dr. 
(900). — -  (‘ET  Biógrafo  Americano”, 
Lima,  1901). —  Enorme  quiste  del 
ovario  acompañado  de  otro  peque¬ 
ño,  G.  M.  898. —  Fibromioma  uteri¬ 
no,  G.  M.  900. 

RODRIGUEZ  MANSILLA,  EN¬ 
RIQUE.  —  Farmacéutico  (1897). 

RODRIGUEZ  PRIOTO,  EDUAR¬ 
DO.  —  Farmacéutico  (10  de  diciem¬ 
bre  de  1856). 

RODRIGUEZ  RAMIREZ,  FIDEL. 

—  Médico  (1881).  Titular  de  Canta 
en  1894.  Ejercía  en  Caraz  en  1893. 

RODRIGUEZ  TORO,  PEDRO.  — 

Médico  de  Lima  de  fines  del  siglo 
XVI  y  de  comienzos  del  siglo  XVII. 
Este  facultativo  tuvo  de  dicha  de 
asistir  a  San  Francisco  Solano  en 
su  última  enfermedad  y  segura¬ 
mente  desde  antes  fué  su  médico. 
Dió  fé  de  muchos  de  los  prodigios 
realizados  por  el  ilustre  nombrado 
santo. —  (D.  Bernardino  Yzaguirre: 
Historia  de  San  Francisco  Solano). 


ROL,  CARLOS.  —  Estudios  de 
Medicina  en  Lima.  Pasó  a  España 
a  continuarlos,  pensionado  por  el 
Gobierno. —  Interno  de  la  Materni¬ 
dad  de  Madrid. —  Tratamiento  de  la 
septicemia  puerperal  por  las  inyec¬ 
ciones  de  sublimado,  G.  M.  914. 

ROL,  TOMAS.  —  Médico  (1868). 

ROGERHENES.  —  Secta  de  los 
Ingleses  que  tienen  casa  Pública  en 
la  Provincia  de  Nueva  Jersey  de 
los  Estados  Unidos  de  América.  Al¬ 
cedo:  (Diccionario  Geográfico  His¬ 
tórico  de  las  Indias  Ocicdentales  o 
América,  tomo  V,  Madrid,  1789). 

ROJAS,  BENJAMIN.  —  Bachiller 
en  1885;  su  tesis:  Las  corrientes 
continuas  en  el  tratamiento  de  las 
neuralgias  creaneanas.  Médico  ciru¬ 
jano  en  1887. 

RODRIGUEZ  DE  TORO,  PEDRO. 

—  Doctor  en  Medicina  que  ejercía 
la  profesión  en  la  Ciudad  de  los  Re¬ 
yes  en  el  siglo  XVII:  fué  el  quien 
asistió  en  su  última  enfermedad  y 
en  sus  últimos  momentos  al  Vene- 
gable  siervo  de  Dios  que  andando 
los  años  fué  San  Francisco  Solano. 
Entre  las  declaraciones  de  este  mé¬ 
dico  (Proceso  de  beatificación,  ma¬ 
nuscrito)  se  cuenta  la  siguiente: 
“Iten  que  después  de  muerto,  por 
ser  hombre  meláncólico,  duro  y  se¬ 
co  de  contestura  era  fuerza  había 
de  tener  las  manos  ásperas  como 
unas  hortigas  y  de  color  de  plomo 
y  había  de  quedar  el  cuerpo  tenso, 
enhiesto  y  duro,  como  los  que  tie¬ 
nen  una  especie  de  pasmo  que  los 
médicos  llaman  tétano  y  que  en  lu¬ 
gar  de  todo  lo  dicho  quedar  el  cuer¬ 
po  blanco,  las  manos  blandas,  amo¬ 
rosas  y  todas  las  coyunturas  del 
cuerpo  muy  tratables,  como  si  fue- 


272) 


ran  de  gonces,  conservar  el  calor  na¬ 
tural  y  mayor  del  que  había  en  sa¬ 
lud  al  cabo  de  tantas  horas,  sacarle 
sangre  colorada  viva  como  de  grana¬ 
da;  no  habrá  quien  dificulte  ser  to¬ 
das  estas  cosas  milagrosas;  y  que 
Dios  quiso  mostrar  en  la  vida  y  en 

9 

la  muerte  de  su  siervo  muchos  y 
grandes  milagros”. 

ROJAS,  FRANCISCO;  TRINI¬ 
DAD  DE.  —  Flebótomo  (3  de  junio 
de  1818). 

ROJAS,  MIGUEL.  —  Bachiller  en 
1885;  su  tesis:  El  microbio  patógeno. 
Médico  cirujano  en  1887.  Titular  de 
Chachapoyas  (1886)  Ejerció  el  año 
1894  en  Cajamarca.  Bibliografía: 
1)  Tesis  del  bachillerato,  en  Cróni¬ 
ca  Médica,  1885.  2)  Apendicitis  — 

C.  M.  1899. 

ROJAS,  PEDRO.  —  En  la  Guía 

de  Forasteros  para  1853,  por  Carras¬ 
co,  aparece  como  Bachiller  en  Me¬ 
dicina  y  Administrador  del  fluido 
vacuno  en  lea. 

ROJAS,  ROSA.  —  Propietaria  de 
una  Botica  en  Chachapoyas  en  1918 
(B.  F.). 

ROJAS,  TOMAS.  —  Farmacéuti¬ 
co  que  ejercía  la  profesión  en  1886. 

ROJO  PLACENCIA,  JOSE  Fr.  — 

Boticario  de  la  casa  de  los  Jesuitas 
de  San  Pablo  (Colegio)  (1767). 

ROLANDO,  PEDRO.  —  En  1819 

acompañaba  al  Dr.  Laureano  Lara 
en  la  enseñanza  de  Física  Médica 
en  el  Colegio  de  San  Fernando. 

ROLDAN,  JOAQUIN.  —  Biblio¬ 
grafía:  1)  Observación  clínica,  en 
Gaceta  Médica,  1876. 


ROLDAN  , NESTOR  P.  —  Bachi¬ 
ller  en  1915;  su  tesis:  El  peligro  ve¬ 
néreo  y  su  profilaxia  en  el  ejército. 

ROMAN,  FRANCISCO.  —  Ciruja¬ 
no  que  ejercía  la  profesión  en  Lima 
en  1808  en  el  cual  hizo  donativo  de 
6  pesos  para  la  obra  del  Colegio  de 
San  Fernando.  Figura  como  Médi¬ 
co  ejerciendo  la  profesión  en  Lima 
en  la  “Guía  Domiciliaria”  de  1853. 

ROMAN,  MANUEL  C.  —  Conten 
ta  de  Bachiller  de  1862.  Bibliogra¬ 
fía:  1)  Curación  de  un  flegmon  de 
las  regiones  ántero-laterales  del 
cuello.  G.  M.  1861. 

ROMAN  Y  PONCE,  FRANCISCO. 

CO.  —  Dentista  que  ejercía  la  pro¬ 
fesión  en  1886. 

ROMAN  ARIZAGA,  EUGENIO.— 

Médico  (1878).  Delegado  de  la  Fa¬ 
cultad  en  Pisco  en  1894. 

ROMAZA.  —  (Bot.)  Véase:  Len¬ 
gua  de  Vaca. 

ROMERO.  —  (Bot.)  El  Rosman- 
nus  oficinalis,  de  la  familia  de  las 
Labiadas,  planta  indígena  de  Euro¬ 
pa  y  conocida  entre  nosotros  con  el 
nombre  de  Romero.  Esta  planta  es 
muy  aromática  y  se  emplea  para 
preparar  el  alcoholado  que  se  usa 
en  el  tratamiento  de  los  reumatis¬ 
mos,  etc.,  y  para  la  preparación  del 
Agua  de  la  Reina  de  Hungría,  que 
goza  de  propiedades  estimulantes; 
también  entra  en  la  preparación  del 
Agua  de  Colonia,  tan  estimada  en 
la  perfumería.  (Colunga:  Botánica. 
Lima,  tomo  II).—  El  Romero,  el 
Rosmarino  de  los  Italianos,  ha  sido 
a  no  dudarlos  uno  de  los  vegetales 
a  los  cuales  se  halla  atribuido  ma¬ 
yor  número  de  propiedades  tera- 


(273 


péuticas.  Vese,  en  efecto,  en  la  me¬ 
dicina  árabe  figurar  esta  planta  en¬ 
tre  los  remedios  heroicos  como  ser 
considerada  como  verdadera  mara¬ 
villa  de  la  naturaleza  ya  que  el  nú¬ 
mero  de  sus  propiedades  terapéuti¬ 
cas,  todas  diversas,  no  eran  menor 
de  72.  Para  comprobar  esta  aseve¬ 
ración  nos  bastará  citar  uno  de  los 
muchos  libros  escritos  con  el  objeto 
exclusivo  de  vulgarizar  las  propie¬ 
dades  medicinales  de  la  flor  del  ro¬ 
mero,  libro  que  lleva  por  título  y  se 
halla  en  la  Biblioteca  de  Lancisia- 
na  de  Roma,  en  la  cual  tuvimos 
oportunidad  de  leerlo.  Las  raíces 
de  romero  eran  usadas  en  el  trata¬ 
miento  de  los  dolores  intestinales, 
en  las  mordeduras  de  las  víboras; 
como  diuréticas  y  como  favorecedo¬ 
ras  de  la  excreción  menstrual  en  las 
mujeres.  Las  semillas  de  romero, 
además  de  estos  usos,  fueron  acon¬ 
sejadas  en  el  tratamiento  cfel  mal 
caduco  “Epilepsia”  y  en  las  afeccio¬ 
nes  bronquiales  y  pulmonares.  Se 
conceptuaba  que  las  personas  que 
comían  la  flor  de  romero  aumenta¬ 
ba  su  agudeza  visual.  Preparábanse 
del  romero  una  decocción,  un  vino 
y  un  agua  destilada,  todas  las  cua¬ 
les  gozaban  de  análogas  propieda¬ 
des  terapéuticas.  Al  exterior  los  pol¬ 
vos  de  romero  eran  usados  en  Ci¬ 
rugía  y  en  nuestro  estudio  “Mar¬ 
tín  de  Porres,  Cirujano  (Roma  1913) 
hemos  indicado  como  el  venerable 
Martín  de  Porres  empleaba  la  flor 
de  romero  en  vino  en  el  tratamien¬ 
to  de  ciertas  heridas.  El  jugo  de  las 
hojas  y  de  la  raíz  del  romero,  mez¬ 
clados  en  agua  de  miel,  eran  usa¬ 
dos  en  el  tratamiento  de  ciertas  a- 
fecciones  de  los  ojos.  El  humo  del 
romero  se  consideraba  como  infa¬ 
lible  para  ahuyentar  las  pestes  y 
enfermedades  pestilenciales.  El  a- 
ceite  que  se  obtenía  destilando  las 


flores  de  romero  era  muy  emplea¬ 
da  en  el  tratamiento  de  la  parálisis, 
sea  cual  fuere  la  naturaleza  de  esta 
parálisis.  Esta  flor  de  romero  goza 
entre  los  prácticos  de  Europa  de  tal 
reputación  terapéutica  que  existe  en 
la  vieja  Literatura  médica  un  trata¬ 
do  que  es,  en  buena  cuenta,  la  apo¬ 
logía  de  la  flor  de  romero,  como 
medicina  heroica  de  las  enfermeda¬ 
des  más  diversas.  Los  cirujanos  de 
la  Lima  colonial  emplearon  una  in¬ 
fusión  de  flores  de  romero  en  vi¬ 
no  en  la  curación  de  las  heridas. 
Quienes  la  adoptaron  decían  de  ella 
que  era  verdaderamente  maravillo¬ 
sa. 

ROMERO,  ADELINA.  —  Farma¬ 
céutica. —  Figura  en  la  Relación  ofi¬ 
cial  de  1916. 

ROMERO,  BUENAVENTURA.  — 

Flebótomo.  Ejercía  la  profesión  en 
Lima  en  el  año  de  1866.  Figura  en 
una  Relación  publicado  ese  año  por 
la  Gaceta  Médica.  Figura  también, 
como  tal,  en  la  Guía  Domiciliaria 
de  1853. 

ROMERO,  FRANCISCO.— R.  P.— 

Primer  Rector  del  Colegio  de  San 
Fernando.  Profesor  de  Matemáticas 
en  el  Hospital  del  Espíritu  Santo. 
Era  de  la  Religión  de  Agonizantes 
y  escribía  en  el  Mercurio  Peruano 
con  el  seudónimo  de  “Hipparco”. 

ROMERO,  JOSE.  —  Quiropedista, 
que  ejercía  la  profesión  en  1886 
(G.M.).  La  ejercía  desde  el  73  (“El 
Comercio”). 

ROMERO,  JOSE  MARIA  —  Médi¬ 
co  a  23  años  en  1865. —  Perfecciona¬ 
do  en  Europa. —  Regresó  al  Perú  en 
1869. —  En  1869  cursó  libro  Oftal¬ 
mología. —  En  1871  Catedrático  de 


274) 


Ciencias.—  “Memorias  del  Decano 
de  Ciencias”  —  G.  C.  II  a  VII.  Ca¬ 
tedrático  auxiliar  de  Obstetricia,  por 
concurso,  en  20  de  febrero  de  1869. 
Encargado  en  9  de  noviembre  de 
1870  del  curso  por  ausencia  del  Dr. 
Benavides.  El  mismo  año  solicitó  la 
creación  de  la  Cátedra  de  Oftalmo¬ 
logía,  creada  en  23  de  setiembre  de 
1871,  teniendo  como  primer  Cate¬ 
drático  al  Dr.  Romero.  El  mismo  a- 
ño  enseñó  cirugía  de  regiones  y  Me¬ 
dicina  Operatoria  desde  1874.  Ense¬ 
ñó  Anatomía  en  el  Hospital  de  San 
Bartolomé  el  año  de  1881.  Falleció 
en  setiembre  de  1891.  Desempeñó 
interinamente  la  Cátedra  de  Física 
Médica  e  Higiene.  Ya  en  1867  Prie¬ 
to  había  solicitado  la  fundación  de 
la  misma  Clínica  de  Oftalmología  a 
cuya  solicitud  había  sido  favorable 
la  Facultad  de  Medicina.  Si  Rome¬ 
ro  obtuvo  Oftalmología  en  1871  ya 
la  había  enseñado  desde  1867.  Inte¬ 
rino  de  Física  e  Higiene  en  1871  y 
de  Obstetricia  en  el  mismo  año  y  en 
el  año  anterior,  esto  es  en  1870,  en 
el  cual  lo  fue  también  de  Física  e 
Higiene:  Romero,  Médico  de  San 
Bartolomé. —  Falleció  en  1891.  Bi¬ 
bliografía:  “Resección  de  la  mitad 
izquierda  del  maxilar  inferior,  con¬ 
servando  el  periostio”  (G.  M.  75). — 
“Flegmones,  abcesos,  y  fístulas  de 
la  margen  del  año  (M.  M.  86).— 
Aneurismas  de  la  aorta  toráxica  — 
(M.  M.  88). —  “Abcesos  de  la  con¬ 
cavidad  del  hígado”,  lecc.  Clin.  (M. 
M.  89). —  Redactor  del  M.  M.  (85). 
“Tenia”  (M.  M.  85). —  “Derrames 
pleuríticos”,  lecc.  clíni.  (M.  M.  85). 
—  “Abcesos  de  la  concavidad  del 
hígado”  (M.  M.  85). —  “Ectopia  re¬ 
nal”  (M.  M.  85).—  “Blenorragia” 
(M.  M.  86).—  “Sífilis”,  conf.  clin. 
(M.  M.  86). —  Senador  en  1888. — 
Decano  de  Ciencias,  (1885)  (86  y 
87). —  Fue  representante  a  Congre¬ 


so. —  Educado  en  Europa. —  19  de 
Mayo  de  1871:  Catedrático  de  Botᬠ
nica  por  Gobierno  Balta. —  Secreta¬ 
rio  de  Folkieroski  en  1884. —  Médi¬ 
co  de  San  Bartolomé.—  Fallece  en 
1891  —  Necrológicos:  Ramón  Ri- 
beyro,  Odriozola  E.,  Villarreal,  a- 
lumno  Eleodoro  Caravedo. 

ROMERO,  JUAN.  —  Médico  que 
ejercía  la  profesión  en  Lima  en  el 
siglo  XVII.  No  sabríamos  decir  si 
es  este  mismo,  médico  que  hallamos 
citado  en  el  proceso  de  beatifica¬ 
ción  del  B.  Martín  de  Porres;  a 
quien  se  refieren  algunos  de  las 
crueles  sátiras  del  poeta  Caviedes. 

ROMERO,  LUIS  OSCAR.  —  Ba¬ 
chiller  en  1902:  Estudio  químico  de 
la  leche.  Médico  cirujano  en  1904. 
Escándalo  peste  bubónica.  Ejerció 
en  Iquitos.  Pasó  a  Europa  y  después 
a  Buenos  y  por  último  Río  de  Ja¬ 
neiro:  “La  Reflexo  Therapie  dans 
le  tabes  et  dans  autres  maladies”. 
París  1911.—  Eis  o  que  se  debe  sa¬ 
ber  sobre  a  Syphilis,  Río  de  Janei¬ 
ro,  1917. 

ROMERO,  MANUEL  E.  S.  —  Far¬ 
macéutico.  Su  nombre  aparece  en 
la  Relación  de  farmacéuticos  publi¬ 
cado  por  la  Gaceta  Médica  de  Li¬ 
ma  en  1866. 

ROMERO,  MANUEL  F.  —  Secre¬ 
tario  de  la  Sociedad  Amantes  de  la 
Ciencia  en  el  año  1891. 

ROMERO,  MARIA  TEODOSIA. 

—  Obstetriz  (1889). 

ROMERO  N.  —  Obstetriz  (1880). 

ROMERO,  VENTURA.  —  Flebó¬ 
tomo  (19  de  setiembre  de  1846). 

ROMERO  ELGUERA,  FRANCIS¬ 
CO.  —  Bachiller  en  1905;  su  tesis: 


(275 


Higiene  militar.  Médico  (1905).  Ci¬ 
rujano  militar. 

ROMERO  FERNANDEZ,  VICEN¬ 
TE.  —  Médico  con  títulos  españo¬ 
les.  Figura  en  la  Relación  oficial  de 
1914. 

RONDAY,  RAFAELA.  —  Obste- 
triz  (1892). 

RONDON,  MANUEL.  —  TRINI¬ 
DAD.  —  Bachiller.  Médico  (9  de  oc¬ 
tubre  1846)  Figura  como  médico  e- 
jerciendo  la  profesión  en  Lima  en 
la  Guía  Domiciliaria  de  1853  y  co¬ 
mo  médico  del  Hospital  de  Santa 
Ana. 

RONSOCO.  —  “El  ronsoco  (Hy- 
drocheerus  capivara  Erd.)  es  tam¬ 
bién  una  de  las  más  agradables  car¬ 
nes  que  se  encuentran  en  la  orilla 
de  los  ríos.  Más  pequeña  que  la  dan¬ 
ta,  proporciona  al  cazador  diez  arro¬ 
bas  de  carne  y  mucha  manteca; 
“(Samuel  Palacios  Mendiburu:  Re¬ 
gión  Amazónica,  conf.  en  la  Socie¬ 
dad  Geográfica  de  Lima,  en  Boletín 
de  la  Sociedad  Geográfica  en  1892). 

ROPA  BLANCA.  —  (F.  I.)  Dase 
el  nombre  de  ropa  blanca  a  un  pro¬ 
ceso  febril,  seguido  de  erupción  cu¬ 
tánea  generalizada,  a  tipo  de  peque- 
das  granulaciones  que  asientan  de 
preferencia  en  los  pliegues  cutᬠ
neos  y  cuya  evolución  dura  unas 
tres  semanas,  aproximadamente.  La 
erupción  se  presenta  en  la  primera 
semana,  palidece  en  el  curso  de  la 
segunda  y  se  extingue  en  el  de  la 
tercera.  La  enfermedad  es  benigna 
y  va  acompañada  de  catarro  nasal. 
El  exantema  es  perfectamente  dis¬ 
tinto  del  que  se  presenta  en  el  sa¬ 
rampión. 


ROSA  JOSE  MERCEDES  DE  LA. 

—  Flebótomo  (5  de  febrero  1847). 

ROSA  GASPAR  DE  LA.  —  Ba¬ 
chiller.  Médico  (1808). 

ROSA  JOSE  SANTOS  DE  LA  — 

Flebótomo  (24  de  diciembre  de 
1828). 

ROSA  GILL,  ERNESTO.  —  Mé¬ 
dico-Cirujano.  Bachiller  en  1902;  su 
tesis:  La  enterocolitis  como  causa 
de  parto  prematuro.  Médico  ciruja¬ 
no  en  1903.  Ex-jefe  de  la  clínica 
quirúrgica  de  varones.  Médico  sani¬ 
tario  naval. 

ROSARIO.  —  De  Santa  Elena. 
Véase:  APOYOMATLI.  Alcedo: 

(Diccionario  Geográfico  Histórico 
de  las  Indias  Occidentales  o  Amé¬ 
rica,  tomo  V,  Madrid  1789). 

ROSARIO  Fr.  JOSE  DEL—  Reli¬ 
gioso  beletmita.  Farmacéutico  por  el 
Real  Tribunal  del  Protomedicato  en 
8  de  julio  del  año  de  1816. 

ROSA  TORO,  AGUSTIN  DE  LA. 

—  (1834-1886).  Nacido  en  lea.  Ba¬ 
chiller  en  Jurisprudencia  en  la  Uni¬ 
versidad  de  Lima,  hizo  estudios  mé¬ 
dico  que  abandonó  para  dedicarse  a 
la  docencia.  Estableció  el  año  de 
1867,  un  Colegio  en  Lima.  Entre  o- 
tras  obras  de  enseñanza  publicó  un 
curso  de  Mecánica  racional  y  apli¬ 
cada  muy  recomendable. —  El  se¬ 
ñor  de  la  Rosa  Toro  cumplió  con 
sus  deberes  cívicos  en  1866  y  en 
1881.  Falleció  en  Lima  en  Lima  el 
3  de  Mayo  de  1886. 

ROSAS.  —  (Bot.)  El  género  Rosa 
de  la  familia  de  rosáceas  suministra 
algunas  especies  de  aplicación  mé¬ 
dica:  la  Rosa  Silvestre,  cuyo  fruto 


276) 


contiene  una  pulpa  amarilla  de  sa¬ 
bor  ácido  y  astringente  muy  pro¬ 
nunciados  y  que  mezclada  con  azú¬ 
car  sirve  para  preparar  la  Conser¬ 
va  de  Cynorhodon  que  se  usan  en 
las  fiebres  pútridas,  el  escorbuto,  la 
disentería,  etc.  La  Rosa  canina,  ro¬ 
sa  de  perro  o  Cynorhodon,  que  fue 
considerada  durante  mucho  tiempo 
como  medicación  específica  de  la 
rabia,  la  Rosa  gallica  o  Rosa  de 
Francia,  cuyos  pétalos  son  muy  as¬ 
tringentes  y  sirven  principalmente 
para  la  preparación  de  la  miel  rosa¬ 
da  que  se  usan  en  las  afecciones  de 
la  boca.  La  Rosa  Costifolia,  cuyos 
pétalos  se  emplean  para  la  prepa¬ 
ración  de  agua  destilada  de  rosas, 
usada  de  colirios  y  también  de  ellos 
se  extrae  el  aceite  esencial  conocido 
con  el  nombre  de  esencia  de  rosas. 
Por  último  la  Rosa  Dr.mascena  o 
Rosa  de  Damasco,  cuyos  pétalos  sir¬ 
ven  también  para  la  preparación 
del  agua  destilada  de  rosas.  La  Ro¬ 
sa  índica  es  indígena  de  la  China 
y  es  una  variedad  de  élla,  muy  es¬ 
timada  como  planta  de  adorno.  La 
Rosa  Té;  como  lo  es  igualmente  la 
Rosa  de  China  (Colunga:  Botánica, 
Lima,  tomo  II).  Fueron  muchas  las 
aplicaciones  terapéuticas  de  la  ro¬ 
sa  y  de  esta  generalización  de  em¬ 
pleo  terapéutico  apenas  queda  en 
la  actualidad  una  cierta  profusión 
de  medicina  doméstica  a  base  de  los 
pétalos  de  la  hermosa  flor.  El  jugo 
de  las  hojas  de  rosa  fue  considerado 
antiguamente  como  aperitivo,  reso¬ 
lutivo  y  astringente.  Fue  recomen¬ 
dado  en  las  cardiopatías,  en  los  tre¬ 
mores,  en  el  tratamiento  de  la  ter¬ 
ciana.  El  agua  destilada  a  baño  Ma¬ 
ría  bebida  a  la  dosis  de  cuatro  on¬ 
zas  fue  considerada  una  de  las  más 
excelentes  curaciones  de  la  cuarta¬ 
na  y  no  debió  ser  estudio  esta  coin¬ 
cidencia  de  las  onzas  de  la  dosis  con 


el  intervalo  que  separaba  los  acce¬ 
sos  febriles  de  la  forma  malárica. 
También  fue  recomendado  el  jugo 
de  rosas  en  el  tratamiento  de  la  ble¬ 
norragia  y  de  los  flujos  de  las  mu¬ 
jeres.  El  agua  destilada  de  rosas 
blancas  ha  sido  usado  y  aún  se  usa 
en  la  preparación  de  ciertos  colirios. 
El  julepe  de  rosas  fue  recomenda¬ 
do  para  aplacar  la  sed  de  los  febri¬ 
citantes  y  la  conserva  preparada 
con  las  rosas  fue  muy  usada  gene¬ 
ralmente  en  el  tratamiento  de  la  di¬ 
sentería.  Al  exterior  fueron  emplea¬ 
das  las  rosas,  principalmente  aque¬ 
llas  llamadas  rosas  de  remedio,  se¬ 
cas  y  cocidas  en  vino,  aplicadas  a 
las  sienes,  para  combatir  la  cefalal¬ 
gia,  secas  y  cocidas  en  vinagre  fue¬ 
ron  usadas  al  exterior  en  el  trata¬ 
miento  de  la  erisipela.  De  las  rosas 
se  preparaba  una  agua  rosada  y  un 
aceite  rosado,  que  fueron  especies 
de  sánalo  todo  en  la  medicina  de 
los  siglos  XVI,  XVII  y  XVIII. 

ROSAS,  DIEGO.  —  Cirujano  la¬ 
tino  nombrado  en  26  de  mayo  de 
1814  por  el  Real  Protomedicato  pa¬ 
ra  ejercer  la  profesión  en  Chancay. 
Tal  vez  como  Teniente... 

ROSAS,  FELIPE.  —  Hijo  del  doc¬ 
tor  Francisco  Rosas.  Médico  Ciruja¬ 
no.  Bachiller  en  el  año  1894:  Amig¬ 
dalitis  flegmonosa.  Médico  cirujano 
en  el  año  1894.  Médico  de  la  Prefec¬ 
tura  de  Lima  por  algún  tiempo. 

ROSAS,  FRANCISCO.  —  Maestro 
de  Matemáticas  en  el  Colegio  de 
San  Fernando  en  1814.  En  4  de  ju¬ 
lio  de  dicho  año  aparece  presidien¬ 
do  un  examen  público  de  Matemᬠ
ticas  puras. 

ROSAS,  FRANCISCO.  —  Bachi¬ 
ller.  Médico  (1833).  Por  el  año  de 
1853,  el  Dr.  Rosas  era  médico  del 


(277 


Hospital  de  San  Andrés  (Guía  de 
Forasteros). —  Véase  más  arriba  Ca¬ 
tedrático  de  Fisiología  en  1856.  De¬ 
legado  del  Perú  ante  el  Congreso  Sa¬ 
nitario  de  1888,  del  cual  fue  elegido 
Presidente.  Decano  en  8  de  abril  de 
1895,  que  abandonó  en  1896  en  co¬ 
misión  de  gobierno  a  la  Argentina. 
De  la  Academia  Libre  de  Medicina, 
del  Consejo  Superior  de  Instrucción 
Público,  de  la  Junta  Suprema  de 
Sanidad,  para  agradecer  al  Gobierno 
la  fundación  de  la  Facultad. —  Na¬ 
ción  en  Sayán  de  D.  Francisco  y  Do¬ 
ña  Melchora  Balcázar. —  Médico  en 
1852. —  En  1856  sesión  inaugural  de 
Fac.,  nombrado  con  los  doctores 
Sandoval  y  Arosemena  Quesada. — 
16  de  Marzo  de  1862,  Matric.  Uni¬ 
versitaria  Dr. —  Médico  el  (21  de 
febrero  de  1851). —  Rector  de  la  U- 
niversidad  (1891). —  Regresó  de  Eu¬ 
ropa  (1886). —  Senador  por  Ancash 
(1893). —  Bibliografía:  “Congestio¬ 
nes  viscerales  producidas  por  causa 
moral  y  terminadas  por  hemorragia 
que  las  curó”  (G.  M.  76). —  “Angi¬ 
na  diftérica  por  el  calomel,  com.  a 
la  Soc.  de  M.;  G.  M.  18ól. —  “Un  ca¬ 
so  raro  de  intermitente,  G.  M.  1861, 
com.  a  la  S.  de  M.”. —  “Convales- 
cencia  de  los  tísicos”,  G.  M.  III. — 
“Discurso”  sobre  difteria,  en  la  S. 
de  M.;  G.  M.  1859. —  “Presidente  de 
la  Sociedad  de  Medicina”  (1861). — 
“Cólico  de  plomo  de  los  militares”, 
tesis  del  Dr.  G.  M.  1862. —  “Una  ho¬ 
jeada  sobre  el  estado  higiénico  de 
Lima”,  G.  M.  57. —  “Observaciones 
sobre  la  organización  de  la  Socie¬ 
dad  de  Beneficencia”  G.  M.  57. — 
“Discurso”  sobre  la  fiebre  amarilla, 
en  la  S.  de  M.  G.  M.  56. —  “Necesi¬ 
dad  de  un  formulario  nacional,  G. 
M.  57. —  “Crónica  médica  de  la  ca¬ 
pital”  —  G.  M.  III. —  “Importancia 
de  la  Higiene  Pública,  G.  M.  1856. 


ROSAS,  JUSTO.  —  Maestro  de 
Filosofía  en  el  Colegio  de  la  Inde¬ 
pendencia  el  año  de  1852.  (Guía  de 
forasteros). 

ROSAS,  MANUEL.  —  Bachiller. 
Médico  por  el  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  en  5  de  setiembre  de 
1814.  Es,  probablemente  a  la  memo¬ 
ria  de  este  médico,  que  un  poeta  a- 
nónimo  dedicó  en  1832,  un  soneto 
remitido  de  la  ciudad  de  Arequipa 
al  “La  Miscelánea”  de  Lima  (N? 
514.20  de  marzo  de  1832),  uno  de 
cuyos  cuartetos  decía  así:  ¡Oh,  tú 
que  al  hombre  enfermo  amaste  tan¬ 
to  Que  de  la  caridad  fuiste  modelo! 
¡Rosas!  Escucha  desde  el  alto  cielo 
La  voz  de  tu  Arbe  ahogada  por  el 
llanto.  También  podría  referirse  al 
elogio  poético  al  Dr.  Pedro  Rosas, 
nombrado  Teniente  del  Protomedi¬ 
cato  en  lea  en  1831  y  cuya  fecha 
de  fallecimiento  ignoramos. 

ROSAS,  MANUEL  PORFIRIO  — 

Bachiller  en  Medicina  y  Médico  y 
Cirujano  en  1870,  año  en  el  cual  se 
presentó  como  opositor  a  una  Cáte¬ 
dra  de  Medicina  en  el  Cuzco. 

ROSAS,  PEDRO.  —  Bachiller.  Ci¬ 
rujano  latino  por  el  Real  Protome¬ 
dicato  en  4  de  diciembre  de  1819. 
Comisionado  del  Protomedicato  en 
lea  el  año  de  1829  (Guía  de  foras¬ 
teros). —  Teniente  del  Protomedica¬ 
to  General  en  lea  (26  de  setiembre 
de  1831). 

c 

ROSAS,  RAMON.  —  Farmacéuti¬ 
co  que  ejercía  la  profesión  en  1886. 

ROSAS,  RAMON.  —  Premio  es¬ 
colar  del  año  1858. 

ROSAS,  RAMON.  —  Farmacéuti¬ 
co  miembro  residente  de  la  S.  M. 
de  Lima  en  1861. 


278) 


ROSCA,  SHONGO.  —  (Bromato- 
log.) 

ROSPIGLIOSI  Y  VIGIL,  CAR¬ 
LOS.  —  Médico  Cirujano.  Bachiller 
en  1903;  su  tesis:  “Embarazo  octó- 
pico”.  Médico  cirujano  en  1904.  Ex¬ 
médico  municipal.  Cirujano  militar. 
—  Doctor  en  Ciencias  Naturales  en 
1905;  con  una  tesis  sobre  tripanosa- 
miasis. —  Prof.  titular  de  Zoología, 
por  concurso,  en  1918. —  Orientacio¬ 
nes  industriales.  Necesidad  de  crear 
un  Instituto  de  investigación  en  el 
Perú,  Discurso  académico  en  la  U- 
niversidad  de  Lima  —  R.  U.  1917. 

ROSS,  JUAN  W.  —  Médico.  Ciu¬ 
dadano  americano.  Rindió  exáme¬ 
nes  para  revalidar  sus  títulos  pro¬ 
fesionales  en  el  Perú  (1884). 

ROSSEL,  ENRIQUE.  —  Médico 
Cirujano.  Bachiller  en  1902;  su  te¬ 
sis;  El  Salacetol  como  tratamiento 
en  la  diarrea  de  origen  tuberculosa. 
Médico  en  1903. 

ROSSI,  CARLOS.  —  De  las  uni¬ 
versidades  de  Turín  y  México  fue 
el  primero  en  dar  cinco  exámenes 
para  recibirse  y  el  primer  médico 
diplomado  por  la  Facultad  de  Me¬ 
dicina  de  Lima  (1856). 

ROSSINI,  VICTORIA.  —  Obste 
triz  (14  de  enero  de  1853). 

ROTALDE,  FELIPE.  —  Médico 
(1867). 

ROVELLO,  IGNACIO.  —  Farma¬ 
céutico.  Aparece  como  tal  en  la  Re¬ 
lación  de  farmacéuticos  publicada 
por  la  Gaceta  Médica  de  Lima  en 
1866. 


ROYAL  Y  FUENTES,  FRANCIS¬ 
CO.  —  Farmacéutico.  En  27  de  se¬ 
tiembre  de  1810  el  Real  Proto  Me- 
dicato  le  concedió  la  licencia  para 
abrir  una  botica  en  el  Cerro  de  Lau- 
ricocha  (Hoy  Cerro  de  Pasco). 

ROZON  DE  ALIAGA,  CLAUDIO. 

—  Médico  (1876)  Interno  del  Dr.  Li¬ 
no  Alarco  en  el  Dos  de  Mayo  pu¬ 
blicó  las  estadísticas  del  servicio.  En 
1894  ejercía  en  la  Paz  (Bolivia).  Bi¬ 
bliografía:  1?)  Estadísticas  Hospita¬ 
larias,  en  Gaceta  Médica  de  Lima, 
1876. 

ROZZALUPI,  JOSE.  —  Médico 
(1872)  Natural  de  Volterra,  había 
hecho  sus  estudios  en  Pisa.  Buen 
cirujano.  Muy  fino.  En  1894  estuvo 
en  Italia.  Volvió  a  América,  reco¬ 
rriendo  Chile  y  Argentina  y  falle¬ 
ciendo  en  Buenos  Aires. 

ROZZALUPI,  JOSE.  —  Se  anun¬ 
ciaba  en  El  Comercio,  de  1873  co¬ 
mo  médico  cirujano  establecido  en 
la  calle  de  la  Rifa  N?  46. 

RUA,  FRANCISCO.  —  Farmacéu¬ 
tico  (24  de  diciembre  de  1858). 

RUANA.  —  Especie  de  tejido  de 
lana  que  fabrican  en  los  Obrajes  del 
Perú  y  sirve  para  vestirse  la  gen¬ 
te  pobre.  Alcedo:  (Diccionario  Geo¬ 
gráfico  Histórico  de  las  Indias  Oc¬ 
cidentales  o  América,  tomo  V,  Ma¬ 
drid  1789). 

RUBIANES,  PABLO  DE.  —  Mé 

dico  cirujano  (14  de  octubre  de 
1863).  Alumno  distinguido  de  la  Fa¬ 
cultad  de  Medicina  de  Lima  que  le 
concedió  la  contenta  de  Doctor  en 
1863.  Bibliografía:  1)  Casos  de  me¬ 
tritis  intermitente  observadas  en 
Huancavelica  en  Gaceta  Médica  de 
Lima  en  el  año  de  1864. 


(279 


RUBIN,  ENRIQUE.  —  Bachiller 
en  1917:  Contribución  al  estudio  de 
las  psiconeurosis. 

RUBIN,  MANUEL.  —  Médico  que 
ejercía  en  Lima  en  el  año  de  1808, 
en  el  cual  hizo  un  donativo  de  25 
pesos  para  la  obra  del  Colegio  de 
San  Fernando.  El  año  de  1829  de¬ 
sempeñaba  las  funciones  de  Fiscal 
del  Protomedicato  (Guía  de  Foras¬ 
teros). 

RUBIO,  MANUEL  F.  —  Farma¬ 
céutico  (1895). 

RUBINA,  PEDRO  J.  —  Médico 
con  títulos  del  Ecuador.  Figura  en 
la  Relación  oficial  de  la  Facultad  de 
1914. 

RUCOBA,  ILDEFONSO.  —  En 

1817  ejercía  la  medicina  o  cirugía 
en  Huamanga.  Este  año  sostuvo  un 
proceso  por  pago  de  un  embalsa¬ 
miento  que  había  llevado  a  cabo  y 
por  el  cual  y  merced  a  la  interven¬ 
ción  del  Protomedicato,  le  fueron 
pagados  setecientos  pesos. 

RUEDA,  ATANACIO  DE.  —  Fie 

bótomo  por  el  Real  Tribunal  del 
Protomedicato  en  23  de  octubre  de 
1817. 

RUEDA,  JOSE.  —  Sangrador  es¬ 
tablecido  en  Arequipa,  en  la  calle 
de  San  Francisco  en  1838  (El  Re¬ 
publicano,  Arequipa,  tomo  XIII,  N. 
8  sábado  10  de  febrero  de  1838). 

RUIDIAZ,  JOSE.  —  Farmacéuti¬ 
co  (1873). 

RUIZ,  BARTOLOME.  —  Sangra¬ 
dor  que  ejerció  la  profesión  en  Chi¬ 
le  en  el  siglo  XVI:  los  alcaldes  de 
Santiago  diéronle  permiso  para  e¬ 


jercer  a  la  condición  de  “No  curar 
de  cosas  pertenecientes  a  la  cabeza 
y  al  cuerpo”.  (Vicuña  Mackenna: 
Los  médicos  de  antaño  en  el  reino 
de  Chile,  Santiago,  1877). 

RUIZ,  BERNARDINO.  —  Estudio 
ciencias  matemáticas  en  el  Colegio 
de  San  Fernando  (1811-1813). 

RUIZ,  ENRIQUE  F.  —  Bachiller; 
su  tesis:  La  vacuna  en  el  Perú.  Mé¬ 
dico  y  Cirujano  en  1904. 

RUIZ,  HIPOLITO.  —  El  Linneo 
del  Perú,  de  la  Corte  de  Madrid, 
llegó  al  Perú  en  1778. 

RUIZ,  JOSE  MARIA.  —  En  15  de 

setiembre  de  1827  el  Protomedicato 
General  lo  autorizaba  para  estable¬ 
cer,  en  compañía  de  don  Diego  Po- 
llet,  una  Botica  en  la  calle  del  Pra¬ 
do,  en  Lima.  Era  Boticario  (1853. 
Guía  de  forasteros). 

RUIZ,  MARIA  ISABEL.  —  Obs 

tetriz  (1910). 

RUIZ,  MARTIN.  —  Farmacéutico 
(1869). 

RUIZ,  HUIDOBRO  FEDERICO  — 

Médico  Cirujano  en  1898;  Bachiller; 
su  tesis;  La  gelatina  esterilizada  co¬ 
mo  hemostático.  Médico  cirujano  en 

1899. 

RUIZ  LOZANO,  FRANCISCO.  — 

Capitán  de  infantería,  maestro  de 
matemáticas  en  el  Hospital  del  Es¬ 
píritu  Santo.  Lo  trajo  de  Méjico, 
donde  lo  halló  el  virrey  Henríquez 
de  Guzmán.  Ruiz  Lozano  fué  el  fun¬ 
dador  de  la  Academia  Náutica  y  a 
su  muerte  le  sucedió  como  prof.  de 
matemáticas  el  capellán  de  dicho 


280) 


Hospital  Koenig'.  Fué  Huiz  Lozano 
cosmógrafo  del  Virreynato. 

RUDA.  —  (Bot.)  La  ruda  graveo- 
longa  de  la  familia  de  las  Rutáceas, 
es  cultivada  en  Lima  con  los  nom¬ 
bres  de  Ruda  y  de  Yerba  Ruda,  es 
una  planta  indígena  del  Africa  y 
goza  de  propiedades  muy  activas:  a 
dosis  moderada  es  un  emenagogo  y 
también  antihelmíntico:  a  dosis  ele¬ 
vadas  puede  causar  la  muerte  (Co- 
lunga:  Botánica,  Lima,  tomo  II).  La 
ruda  que  en  la  actualidad  solo  se 
emplea  entre  nosotros  en  ciertas 
formas  culinarias  y  en  pequeñísi¬ 
mas  farmacéuticas,  fue  muy  gene¬ 
ralmente  empleada  antiguamente. 
Fué  considerada  “Cálida  y  seca  en 
el  tercer  grado”  y  se  creyó  que  e- 
11a  era  una  de  los  más  eficaces  con¬ 
travenenos  habiéndose  tomado  este 
creencia  del  hecho  de  haber  mu¬ 
chos  animales  que  antes  de  empren¬ 
der  batalla  con  otros  animales  ve¬ 
nenosos  comían  en  cierta  cantidad, 
la  ruda.  Por  esta  razón  fue  conside¬ 
rada  como  una  verdadera  Teriaca, 
no  solo  contra  los  venenos,  animales 
o  minerales,  sino  aún  contra  las 
pestes.  Una  de  estas  preparaciones 
a  base  de  ruda,  que  podían  reem¬ 
plazar  la  mejor  de  la  Teriacas,  se 
confeccionaba  con  hojas  de  ruda 
granos  de  Ginebro,  nueces  e  higos 
secos.  El  todo,  molido  y  mezclado 
con  vinagre  era  tamizado  después 
y  de  esta  mixtura  se  recomendaba 
tomar  una  cuchara  al  alba.  Un  coci¬ 


miento  de  ruda  fue  muy  aconsejado 
en  las  enfermedades  del  pecho  y 
como  diurético  y  vermífugo.  Este 
cocimiento  en  enemas  fue  recomen¬ 
dado  contra  los  cólicos,  aún  contra 
los  más  rebeldes  a  otras  medicinas. 
Pero  se  recomendaba  no  abusar  de 
la  planta  pues  el  abuso  podía  con¬ 
ducir  a  la  extinción  del  semen  en 
el  hombre.  Al  exterior  fue  recomen¬ 
dada  la  ruda  en  el  tratamiento  de 
las  hemorroides,  de  las  pústulas,  de 
la  sarna,  etc.  Triturada  y  aplicada 
a  la  nariz  fue  considerada  medicina 
heroica  en  las  epistaxis.  Asociada  al 
aceite  rosa  y  al  vinagre  fue  reco¬ 
mendada  contra  el  fuego  salvaje. 
La  ruda  que  había  sido  recomenda¬ 
da  por  Aristóteles  contra  las  fasci¬ 
naciones,  fue  muy  preconizada  con¬ 
tra  los  “espíritus”  y  contra  las  en¬ 
fermedades  de  los  antiguos  vincu¬ 
laban  a  dichos  espíritus. 

RUISIÑOL,  JUAN.  —  Médico  (1? 
de  Noviembre  de  1857). 

RUSH,  CHARLES  W.  —  Médico 
de  la  marina  de  los  Estados  Unidos 
de  Norte-América,  Médico  del  Cuer¬ 
po  americano  del  ferrocarril  inter¬ 
continental,  cuerpo  encargado  de 
hacer  los  estudios  y  preliminares  al 
sur  de  Quito;  que  partiendo  de  es¬ 
ta  capital  y  atravesando  el  Ecua¬ 
dor  y  el  Perú  debía  llegar  al  Cuz¬ 
co,  entre  los  años  de  1891  y  1892 
(Boletín  de  la  Sociedad  Geográfi¬ 
ca  de  Lima,  1892). 


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